
— Oh mami... Quiero ver en lo más profundo....como el otro día.
-¿Te gusta ver mi cabello, Cielo Riveros?... ¿Te gusta tocarlos?...
— Sí. Me gusta mucho.
-Bueno, vamos. Baja mis pantalones ahora.
Cielo Riveros levanta las manos ansiosamente. Agarra la punta superior de la ropa interior y hace esfuerzos por bajarla. Mirian Caballero lo ayuda un poco. Las bragas ceden, bajan por las piernas de mi esposa y caen al suelo. Mirian Caballero levanta los pies para quitárselo. Cielo Riveros está atónito. Se ve que a la niña le gusta verla desnuda. Los pelos púbicos de Mirian Caballero le fascinan. Su mirada se pierde admirando el arbusto a reacción que tiene delante. Él pone sus ojos en la frondosa mata de vello púbico de mi esposa. La niña vuelve a tocar con las manos el paraíso central acolchado. Sus deditos se pierden entre los apretados mechones negros.
"¿Quieres meter mis deditos como el otro día, bonita?"

— Oh sí, mami... Quiero...
"Entonces hazlo... vamos... hazlo, bonita...
Mirian Caballero abre las piernas como una yegua cuando orina. Su cuerpo muy blanco es divino. Me gusta cómo se conserva, aunque ella es demasiado joven. Admiro sus hermosas nalgas de pie y su cintura corta, que delata aún más el óvalo majestuoso y curvo de su trasero. Mi polla está gofrada y más que lista. Mi mano todavía está apretada en mis pantalones. Veo que mi pequeña hija está metiendo sus deditos en la hermosa cavidad de mi esposa. Ambos están parados al costado de la cama. Puedo verlos de perfil. Puedo ver todo lo que hacen.
— ¿Así, mami?
— Sí.. Hermosos.. así... pero mételos un poquito más adentro.
Cielo Riveros mueve su mano y la empuja hacia la de Mirian Caballero.

"¿Te gusta esto?"
— Vamos... así... otra pequeña, bonita... Mmmmm.
"¿Te gusta que meta los dedos, mami?"
-Sí, mi pequeña hija... Me gusta mucho...
-Oh, ¿a mí también me gusta cuando me los pones, mami?
"¿A ti también te gusta, bonita?"

—Sí, mami... Siento que quiero orinar.
—Oh, a mí también me pasa lo mismo...
— Sí mami... He visto que después mi manita está toda mojada...
-Sí, hermosa... es solo que orino como tú...
"Es cierto que es agradable orinar en la mano, mami?...y también en la boca...
—Sí, Cielo Riveros...está delicioso... Pero continúa.. Mete los dedos más profundamente y muévelos más rápido para que me orine...

—Eres Mamita... ¿Probablemente?
"Sí... un poco más rápido, lindo...
La niña vuelve a empujar su mano, moviéndola suavemente dentro de la cueva de Mirian Caballero. Mi esposa tiene los ojos cerrados por el placer. Me doy cuenta de que le gusta tocar a los niños con amplitud y generosidad. En ese momento mi esposa está perdida en el deseo. Veo cómo aprieta la manita de Cielo Riveros sobre su pubis. Ya viene. Y yo también casi me meto debajo de las bragas. Mirian Caballero grita de alegría con la mano de Cielo Riveros en movimiento en su hendidura. Cielo Riveros se pierde admirando la vellosidad de la hermosa entrepierna, con sus dedos dentro de la peluda cueva del deseo. Mirian Caballero empuja, graba y lanza el primer grito de placer. Estás sintiendo el primer orgasmo. Sigue rugiendo. Dos venidas seguidas. Los gemidos no paran. Orgasmo múltiple. Estoy a punto de descomprimirlos y ahí mismo mientras los miro. Miro a mi esposa,que ya ha abierto los ojos y mira la puerta. Me retiro hacia atrás para que él no me vea. Escucho el discurso entre ella y Cielo Riveros:
—Mamma. ¿Ya has ordenado?
— Hmmm.. sí lindo... Me oriné en tu manita... ¿Te gustó?

-Sí...pero ahora me lo haces a mí. ¿Si?
"Sí, mi corazón..." Pero primero déjame ver si tu papá no viene, ¿no?
Al escucharla, salgo rápidamente de la puerta y no tengo más remedio que entrar en la habitación de mi hija. Si bajo Mirian Caballero me verá. Momentos después la oigo pasar y descender a la sala de estar. Él no me ha visto. Espero que no pienses en llamarme por teléfono a la oficina. Me aguzo los oídos para asegurarme de que así sea y se me ocurre una excusa creíble. Pero no llama. Parece que tiene prisa. Supongo que sólo mira hacia la calle, porque pronto regresa y pasa entrando a la habitación donde lo espera Cielo Riveros. Dejé pasar unos minutos. Estoy ansioso y caliente. Mi polla todavía está muy debajo de la tela. Salgo del dormitorio de Cielo Riveros y me acerco a la puerta. Cerrado de nuevo. Tomo el pomo de la puerta. Lo abro suave y silenciosamente. Sólo lo necesario. Miro hacia dentro.Veo a mi esposa en bata acostando a Cielo Riveros en la cama. Él le abre las piernas suavemente. Cielo Riveros le dice:

"¿Me vas a hacer lo mismo el otro día, mami?"
"Sí, hermosa... Voy a chupar tu cosita... ¿Te gusta que te haga eso?
-Oh sí, mamita... Me siento como si estuviera orinando.
"Bueno, orina en mi boquita, amor... A mí también me encanta... Sólo avísame cuando te apetezca, ¿si eres niña?
— Sí.
Mirian Caballero se arrodilla en el suelo y pone las piernas de Cielo Riveros sobre sus hombros. Mete su rostro enrojecido por el placer y el deseo entre las breves extremidades abiertas de la niña. Casi me estoy derramando. Desabrocho la cremallera y ahora saco mi polla. Empiezo a estrecharlo con mis manos. No puedo soportarlo más. Tengo que venir. Sigo escuchando:
"¿Qué sientes, bonita... te gusta?
—Sí mami...me meto más la lengua... Quiero orinarte en la boca, como el otro día...
"¿Entonces mi chica?"

— Sí, mami. Un poquito más rápido... mmmm.... ve... así....
— Oh frumos.... Me encanta hacerte esto...
— Oh mami.. y yo...
"Disfrútalo, porque tenemos que terminar ahora..." Tu papá puede llegar en cualquier momento.
— Sí mami... Oh... Oh... Voy a orinar ahora... ¿Te oriné como la última vez?
—Sí, Cielo Riveros... Vierte toda la orina en mi boca.

Oigo un pequeño ruido como si se estuviera drenando un chorro de agua. Cielo Riveros orinaba dentro de la boca de Mirian Caballero. ¡Increíble! Para mí esto es algo nuevo y exquisito. Qué deliciosa debió sentirse mi esposa. Experimento con fuerza los chorros de leche que salen de mi polla. Me estoy desahogando con violencia. La leche riega todo el suelo del pasillo. Lo mojé todo. Unas gotas golpearon con fuerza la madera de la puerta. No importa, el momento vale la pena. Mis ojos no dejan de contemplar la visión interior. Cielo Riveros está arrojando interminables chorros de orina a la cavidad bucal de mi esposa. Ella traga, se traga todo. Es una delicia. ¡Cuánto bramido debe sentir! Cielo Riveros le dice:
— Mami... Ya terminé de orinar...
— ¿Sí?... ¿Me lo tiraste todo, hija mía?
—Sí, mami... No tengo más.
— Ei bine... Baja, te pondré tu ropa de dormir y te llevaré a tu cama.
— Sí.

Yo vuelo hacia abajo. Llego a la sala. No sé qué hacer. Como puedo, mantengo mi polla dentro de mis pantalones. Busco mis zapatos. ¿Dónde diablos están? Recuerdo haberlos dejado en la cocina. Voy allí. Me meto debajo de la mesa del comedor. Los tomo y salgo por el pequeño camino. Una vez afuera me los pongo y voy a mi auto. Empiezo y me alejo. Necesito reflexionar. Pienso en las escenas muy calientes y reveladoras que acabo de descubrir. Mmmm. Todo eso es prometedor. Y promete mucho. Doy un paseo por los alrededores para hacer tiempo. Tengo que fingir que vengo de la oficina. Media hora después regreso. Llego al estacionamiento. Salgo del coche. Vuelvo a la puerta de la cocina. Lo abro desde dentro. Entro al apartamento. Todo ya está apagado; en silencio. Subo las escaleras con cuidado. Está oscuro.Abro la puerta del dormitorio de Cielo Riveros y entro. La contemplo dormida dulcemente. Le doy un beso. Salgo de allí y camino hasta mi dormitorio. Abro la puerta y entro. Mirian Caballero está acostada. Me acerco y escucho su respiración. Totalmente dormido. Coño. ¿Y ahora qué? Lo que vi todavía me mantiene en pie. Mi polla vuelve a estar muy dura entre mis bragas. Necesito volver otra vez. Miro otra vez el rostro de mi esposa. No hay duda, está completamente dormida. Parece que la masturbación con mi pequeña hija lo cansó demasiado. Estoy seguro de que no se despertará hasta mañana. Salgo de la habitación y me dirijo a la pequeña habitación de Cielo Riveros. Necesito hacer algo para sacar mi leche. Necesito hacerte lo mismo que anoche.Salgo de allí y camino hasta mi dormitorio. Abro la puerta y entro. Mirian Caballero está acostada. Me acerco y escucho su respiración. Totalmente dormido. Coño. ¿Y ahora qué? Lo que vi todavía me mantiene en pie. Mi polla vuelve a estar muy dura entre mis bragas. Necesito volver otra vez. Miro otra vez el rostro de mi esposa. No hay duda, está completamente dormida. Parece que la masturbación con mi pequeña hija lo cansó demasiado. Estoy seguro de que no se despertará hasta mañana. Salgo de la habitación y me dirijo a la pequeña habitación de Cielo Riveros. Necesito hacer algo para sacar mi leche. Necesito hacerte lo mismo que anoche.Salgo de allí y camino hasta mi dormitorio. Abro la puerta y entro. Mirian Caballero está acostada. Me acerco y escucho su respiración. Totalmente dormido. Coño. ¿Y ahora qué? Lo que vi todavía me mantiene en pie. Mi polla vuelve a estar muy dura entre mis bragas. Necesito volver otra vez. Miro otra vez el rostro de mi esposa. No hay duda, está completamente dormida. Parece que la masturbación con mi pequeña hija lo cansó demasiado. Estoy seguro de que no se despertará hasta mañana. Salgo de la habitación y me dirijo a la pequeña habitación de Cielo Riveros. Necesito hacer algo para sacar mi leche. Necesito hacerte lo mismo que anoche.Mi polla vuelve a estar muy dura entre mis bragas. Necesito volver otra vez. Miro otra vez el rostro de mi esposa. No hay duda, está completamente dormida. Parece que la masturbación con mi pequeña hija lo cansó demasiado. Estoy seguro de que no se despertará hasta mañana. Salgo de la habitación y me dirijo a la pequeña habitación de Cielo Riveros. Necesito hacer algo para sacar mi leche. Necesito hacerte lo mismo que anoche.Mi polla vuelve a estar muy dura entre mis bragas. Necesito volver otra vez. Miro otra vez el rostro de mi esposa. No hay duda, está completamente dormida. Parece que la masturbación con mi pequeña hija lo cansó demasiado. Estoy seguro de que no se despertará hasta mañana. Salgo de la habitación y me dirijo a la pequeña habitación de Cielo Riveros. Necesito hacer algo para sacar mi leche. Necesito hacerte lo mismo que anoche.

La contemplo dormida en su cama individual. Ella lleva puesto su camisón. Inmediatamente, y sin dudarlo un momento, empiezo a quitarle la bata. La dejo sólo en bragas. Lo haré aquí mismo. No es necesario bajar al salón. Sería muy lento y ruidoso. Mi esposa podría despertar. Cielo Riveros no sentirá nada; está profundamente dormida. La micción también debió haberla cansado. Ahora le bajo los calzoncillos. La dejo desnuda. La arrastro un poco hacia el borde de la cama y la arreglo. Quiero tenerla en posición. Siento la fuerte presión de mi polla contra la tela. Descomprimo y me lo quito. El maldito silbato está completamente en posición vertical. Puse a Cielo Riveros con sus patitas abiertas cayendo por el borde del colchón. Te los abro. Su pequeña cuquita bajita y linda está frente a mí.Admiro por unos momentos su moño virginal que tanto me emociona y me emociona. No hay tiempo que perder. Me paro entre sus piernas abiertas. Puse la cabeza de pie sobre la pequeña hendidura de su cuquita. Empiezo a frotarlo más fuerte que nunca. Tengo demasiado calor. No puedo evitarlo. Siento un bramido indescriptible. Esta vez, por lo caliente que tengo, no tomé ninguna precaución. Tanto movimiento entre sus piernas despierta a mi pequeña hija. Veo cuando abre los ojos y dice:Tanto movimiento entre sus piernas despierta a mi pequeña hija. Veo cuando abre los ojos y dice:Tanto movimiento entre sus piernas despierta a mi pequeña hija. Veo cuando abre los ojos y dice:
— Mamita?... ¿eres tú?...

Rápidamente y lo mejor que pude, puse mi pene dentro de mis pantalones. No sé cómo reaccionar. Su despertar me toma por sorpresa. No hay duda. Ella me ha visto. Él mira mi mosca con los ojos abiertos. La punta roja y lechosa de mi falo se destaca en el medio del cierre medio abierto.
— Oh, papito... eres tú...
— Shhhh.... sí hija mía, pero quédate callada... soy yo... No hables tan alto, ¿verdad?
Ella me escucha, baja la voz y me pregunta en tono suave:
"¿Qué me estás haciendo, papi?"
— Nada bonito. Sólo vine a darte un beso...
—Papá...pero ¿qué es lo que tienes ahí?
Señala mi entrepierna, de la que sobresale la punta roja de mi cabeza erecta.
"Oh hija mía... ¿eso?... es mi orina... Quería orinar y ya iba al baño.

— ¿Sí?.. oh papi... pero tienes rojo rojo...
—Sí, Cielo Riveros... así pone esa cosita cuando tiene ganas de orinar...
"Oh... ¿Si?...es tan rojo como la cosita de mi mami...pero...
"¿Pero qué, bonita?"
— Es como más largo, ¿no?
"Sí... mira... es más largo...
No pude soportarlo más. Estaba muy emocionado. Saqué mi polla y se la mostré sin ninguna vergüenza. Inmediatamente le dije:
— Cielo Riveros... desde que la viste... ahora quiero que la conozcas bien... ¿Te gustaría?
"Sí..." Quiero ver cómo es...

"Bueno, mírala... vamos..."
"¿Y por qué está tan roja, papi?"
"Bueno, te lo dije, bonita..." porque tiene ganas de orinar...
— Mmm... Sí, debería serlo.
-¿Quieres verla mejor, hija mía? Insistí enojado
— Sí.
— Ei bine. Pero no le digas nada a mamá, ¿de acuerdo?
— Sí papá....
Me levanté con el pene sobresaliendo. Lo agito para que pueda verlo bien, en toda su extensión y tamaño. Cielo Riveros abre los ojos con entusiasmo. Levanta la mano y sin decirme nada la dirige hacia mi falo erecto y abierto, de donde siguen fluyendo gotas de leche blanca. Toca con su dedo meñique la gota pardusca que sobresale de la punta. El líquido seminal se alarga en el dedo y se vuelve como chicle. Ella me pregunta.
"¿Qué pasa, papi?". .. ¿Es tu orina?

-No, hijo mío. Es leche...es leche...
— ¿Recibes leche?. .. ¿Y es como mi orina?
"Sí..." Es casi como si fuera tu orina.
"Oh... a mi mamá le gusta beber mi orina... Pero él siempre me dice que no te lo diga.
— Da, frumos.. Lo sé... ¿Quieres verlo bien?
— Sí.. Quiero ver cómo es.
-Bueno, ven... Vamos, acércate.
Ella se sentó de rodillas en la cama. Llevé mi pájaro vibrador frente a su cara y ella comenzó a agarrarlo por la punta.

"Tócalo..." y agárralo suavemente, Cielo Riveros.
— ¿Te gusta esto?..
— Más rápido...un poco más rápido...
El tacto suave me hace perder el sentido de la prudencia. El bramido que experimento es excesivo. Con sus dos manitas continúa acariciándolo con los ojos abiertos por la curiosidad. Se lo acerco a la cara y le digo:
— ¿Quieres probarlo? Sabe a piruleta...
— Sí papá... Me gustaría probarlo.
Llevé la punta de mi pájaro babeante hasta la puerta de sus diminutos labios. Ella correspondió abriendo la boca. Lo puse lentamente. Introduje suavemente su cabecita lechosa en ella.
"Vamos, chúpalo, niña mía..." chúpalo como chupas una piruleta...

— ¿Te gusta esto?...
— Sí.. así.. pero con la lengua... Pega la lengua en la punta... y muévela... Muévelo rápido.
La mamada infantil fue genial; extremadamente sutil. Sentí su pequeña boca cálida en mi glande. Estaba a punto de venir. Su pequeña lengua hizo clic en mi cabeza roja e hinchada. Ya casi estoy llegando al clímax y tengo que advertirte.
— Cielo Riveros... Ahora voy a orinar dentro de tu boquita... ¿Quieres que lo haga?... ¿Quieres probar a qué sabe mi leche?...
"Sí, papá..." sí... orina en mi boca como lo hace mi mamá... Me gusta mucho eso...

Aún no había terminado de hablar cuando el primer chorro salió con fuerza y penetró violentamente su interior inundando su garganta con semen caliente. Acostumbrada como estaba a beber la orina de Mirian Caballero, Cielo Riveros no hizo muecas, sino que tragó el primer chorro, el segundo, el tercero y todos los demás. La vi esforzarse mientras su garganta palpitaba una y otra vez entre tragos. Pero mucha leche goteaba de su boca, porque no podía medir completamente el aluvión de líquidos blancos que salían con energía. Su linda carita era toda blanca y fangosa. De repente oí pasos. Miro la puerta y veo a mi esposa. No sabía qué hacer. Ella estaba parada mirándonos con los ojos abiertos.
—Aldo. ¿Pero qué es esto?..solo míralo...
— Oh.. Mirian Caballero...perdóname... Yo...

— Vamos... Ve a la habitación mientras limpio a la niña. Dijo con una mirada de enojo
Obedecí como un autómata y, echando una última mirada a Cielo Riveros, salí del dormitorio.
Minutos después llegó Mirian Caballero. Inmediatamente soltó:
— Si te sentiste tan caliente... ¿Por qué no me lo dijiste?
— Oh amor... estabas bien dormido... No quise despertarte. Mentí, sin saber en este momento qué responder.
-Y fuiste a casa de Cielo Riveros, ¿no?
"Bueno... sí...
—Oh Aldo... No sé qué pensar de ti...

"Yo tampoco sé qué pensar de ti." Respondí arriesgando todo por todo
"¿Por qué dices eso?" Ella respondió sorprendida.
"Porque yo también te vi."
"¿Qué estás diciendo?...
"Lo que oyes... Vi lo que estabas haciendo con la chica... y eso me calentó... Por eso hice lo que hice...
"¿Y qué viste?" Preguntó con duda, pero con cara furiosa
— Cuando ella te chupó... y luego tú le hiciste lo mismo a él...

"Oh, Aldo... pero entonces... ¿Nos espiaste?
-Sí...pero esa no era mi intención... Quería sorprenderte y llegué inesperadamente.
— oh... amor... sí... es verdad... ella y yo lo hemos hecho muchas veces... No lo puedo negar... Lo siento...
"Lo sé... el mío también es cierto... y lo siento también...
"¿Y qué opinas de todo esto, amor?" Dijo, suavizando el tono de su voz cuando supo que la habían descubierto
-Nada, Mirian Caballero... Mira, te entiendo... Te entiendo perfectamente... trabajo, mi distanciamiento... Entiendo que ambos tenemos que intentar desahogarnos de alguna manera, ¿no crees? Lo dije en tono conciliador
— Sí. Así es...y es bueno que me entiendas...
-Te entiendo muy bien, Mirian Caballero, no te preocupes... Sólo te pido que también intentes entenderme... por favor...
"Sí, mi amor..." Te entiendo... No te apresures...

"¿Y entonces?"
"Aquí no ha pasado nada", dijo con una sonrisa traviesa y coqueta
Mi esposa me abrazó y se pegó a mí con evidentes movimientos de deseo. Comenté:
— Hola Mirian Caballero... pero ahora... ¿qué le diremos a Cielo Riveros?
"Nada... déjame hacerlo, cariño... Hablaré con ella. Dijo, besándome en la frente
— Mmm... está bien... pero fíjate que se me ocurre una idea", respondí
"Oh, dime qué es, amor..."
"¿Por qué no ahora que ambos sabemos esto..." ¿No intentamos disfrutarlo juntos?
Mi esposa me miró fijamente por un largo momento, pensando pensativamente, hasta que por fin respondió:
— Mmmm.... ¿no será lo que estoy pensando?...

-Quizás lo sea...pero si no me lo dices...
"Bueno, deja que tú y yo disfrutemos del niño..." bastardo lujurioso... je je je je...
— Exactamente. Le respondí: "Pareces una bruja, adivina... jajajaja..."
— Jajajaja.... pero ¿cómo lo haríamos?. .. cada uno solo... o juntos?
— ¿Puede ser en ambos sentidos... como quieras... eso dependerá del tamaño de nuestras fantasías... no crees, Mirian Caballero?
— Sí, es verdad. Creo que sí.
—Como decía todo dependerá del momento... ¿Qué opinas?
-Sí... lo cual es una gran idea... pero no sé... ¿qué dirá?
"Nada... qué va a decir... de hecho a Cielo Riveros le gusta todo eso y tú lo sabes muy bien... mira, Mirian Caballero, ella ya lo sabe todo, a pesar de su edad... él te conoce y me conoce, nos ha visto bien... conoce nuestros genitales; la forma de hacerlo... todo eso...

— Sí. Tienes razón. Todo lo que dices es la verdad.
"¿Y entonces?"
"Está bien.
A pesar de los tremendos golpes que ya había hecho antes, mi esposa y yo sellamos esa misma noche ese extraño y singular pacto sexual de trilogía incestuosa con nuestra hija, celebrándolo ambos con un culo fenomenal que me dejó como muerto. No sé a qué hora acabamos de llegar, pero creo que ya debía ser de madrugada, porque cuando sonó el despertador ni siquiera quería levantarme de la cama. Pero Mirian Caballero, siempre más prudente que yo, me conmovió con fuerza y dijo:
—Aldo... Aldo... Ya era hora.
— ¿Uhhhhhh?
"Amor mío, para ahora... o llegarás tarde a la oficina.
"Oh... qué fastidio tener que trabajar.
— Jajajaja... ¡guau! Si quieres, pide tu jubilación...” dijo riendo.

"Ya verás..." Respondí, tomando valor y haciéndole cosquillas con la mano
— No, Aldo... no... Ahhhhh
Me senté y entré al baño. El agua fría me consoló. Cuando regresé a la habitación mi esposa ya no estaba. Rápidamente me vestí y salí de mi habitación. Al pasar por el dormitorio de mi hija abrí la puerta y la vi dormida en su cama. Qué niña tan bonita tenemos, pensé. Bajé corriendo las escaleras. Mirian Caballero me estaba esperando con el desayuno preparado. Comí rápido mientras mi esposa estaba sentada en mi regazo, agradecida por el batido matutino.
— Oye... qué gran pacto, ¿no? Él me lo dijo
"Y qué gran.... Yo respondí.
— Mmmm... sí, estaba delicioso... y también Cielo Riveros, ¿no?
— Sí, también... Juro que sólo pensar en eso me hace parar.
— Oh bastardo... Te gusta la chica, ¿verdad?
— Por supuesto... ¿Tú no?
—Oh, me encanta... Ella es linda y muy obediente.
—Eso es bueno... tendremos que explotarlo muy bien”, dije guiñándole un ojo

"Estoy segura que sí, cariño... ya verás.
— Bueno Mirian Caballero, me voy... "Es demasiado tarde", respondí, besándolo para despedirme
—Cuídate...adiós.
Salí de casa, me subí al coche y fui a la oficina. El día transcurrió normalmente entre montones de papeleo y constantes llamadas telefónicas. Cuando finalmente terminó el día, regresé a casa por la noche. Tenía tanto calor pensando en la fantasía que mi esposa me había prometido la noche anterior mientras follábamos, que mi polla quería salir de mis pantalones. Llegué y abrí la puerta. Todo estaba oscuro. Subí las escaleras con cuidado. No había luz en el pasillo. Todo en las sombras. Miré las puertas de las habitaciones. No se veía luz en ellos. ¿Qué está pasando? ¿No estará Mirian Caballero en casa? Me abro paso a tientas sin encender la lámpara. Sospecho que mi esposa está tramando algo. Abro la puerta del dormitorio de mi hija y enciendo la luz. No hay nadie allí. Salgo y avanzo a mi habitación.Cuando abro la puerta oigo gritos que me asustan momentáneamente.
¡Sorpresa! ¡buuuuuuu! Jajajajajaja....

Enciendo la luz y veo a Mirian Caballero y Cielo Riveros saliendo gritando sonriendo desde detrás del armario corriendo hacia mí. Ambos me abrazan. Siento ternura por la cálida y sorprendente recepción. Ambos me encarcelan con sus brazos y se pegan a mi cuerpo. Yo correspondo abrazándolos también. Permanecemos así por largos momentos, disfrutando del amor y cariño de la familia. Pienso en mi esposa y entiendo que ella está alegre por el pacto incestuoso que hemos hecho. Me pregunto cuál será la pequeña sorpresa que me ha preparado en complicidad con la niña. Mi esposa me dice:
— Ven amor... acuéstate en la cama.

Me acuesto en el colchón. Mirian Caballero comienza a desnudarme mientras Cielo Riveros me quita los zapatos y los calcetines. Me quedé solo con los pantalones puestos. Mi esposa me pide que baje a la sala de estar. Yo obedezco. Tanto ella como Cielo Riveros visten ropa de dormir corta. Hace un calor insoportable. Cuando los tres nos sentamos en el sofá, mi esposa me ofrece una cerveza. Acepto. Ella va al congelador y regresa con una lata en la mano. Él lo abre y me lo da. Tomo el primer sorbo. Me siento genial. Mirian Caballero le dice a mi pequeña hija.
— Cielo Riveros... ¿Quieres acostarte sobre las piernas de papá?
-Sí, mami.
-Bueno, ven aquí... vamos, y te levantaré.
Cielo Riveros levanta los brazos y se los extiende a Mirian Caballero. Ella la sostiene y la coloca encima de mí, poniendo sus nalgas justo sobre mi entrepierna. Ya entiendo el nuevo plan de Mirian Caballero, que no deja de sonreír maliciosamente, lanzándome ardientes miradas de deseo. Decido jugar con él dispuesto y emocionado, pero pasivo. Mirian Caballero se acerca a nosotros y se acuesta en el sofá. Dejé la cerveza sobre la mesa y extendí la mano. Empiezo a penetrar debajo del camisón de mi esposa hasta que encuentro sus bragas. Levantó la tela de la prenda hacia un lado y buscó ansiosamente su hendidura peluda. Entierro la punta de mi dedo índice en él y siento su tremenda humedad interior. Mis dedos se mojan completamente. Y mi polla también.Comienzo a hundir la falange más adentro realizando suaves movimientos circulares en su clítoris y su conducto. Mirian Caballero gime de placer. Pero ella tiene sus planes para esta noche. Inmediatamente lo escucho decirle a Cielo Riveros:

"Linda... ¿Quieres hacerle un caballito a papá?
—Sí, mami...
-Bueno, ven... vamos, te acomodaré.
Mi esposa levanta un poco a Cielo Riveros y se quita la bata, dejándola sólo en bragas. Mi pequeña hija sonríe ante las expectativas del juego, completamente nuevo para ella. La niña es ciertamente muy obediente, especialmente con su madre. Mirian Caballero lo coloca encima de mi polla endurecida mientras dice:
"Ve bonita, muévete en tu caballito... ensamblelo.
Cielo Riveros comienza a subir y bajar sus nalgas sobre mis piernas, mientras mi pene se pega como un palo a su lindo culo. Obviamente las intenciones de mi esposa son prepararme. Una vez que ve que el silbato se detiene por completo, le dice a Cielo Riveros:
— Viața mea... Bájate, ahora nos vamos a sentar como te dije antes.

La niña obedece rápidamente. Se nota que le gustan las aventuras. Mirian Caballero ahora se pone de lado y hace una señal diciéndome que haga lo mismo. Estoy detrás del pequeño cuerpo torcido de Cielo Riveros. Mirian Caballero se me acerca y me saca la polla de mi trusa, que ya parece un tipi indio. Es más difícil que nunca. Lo toma con una mano mientras con la otra levanta los calzoncillos de mi pequeña hija por un lado. Coloca el trozo de carne entre sus nalgas, debajo de la tela de sus bragas. Mi miembro ahora está pegado a la piel de las nalgas de Cielo Riveros. Siento la sangre corriendo hacia mi cabeza. Mi esposa me dice:
-Vamos cariño... empieza a moverte... y tú también eres hermosa...
Comienzo el movimiento cepillando el pene erecto contra las nalgas de la niña. Veo que la bella Cielo Riveros hace lo mismo. La tela de sus bragas que aprieta y roza a mi miembro me emociona demasiado. Pero me enoja aún más sentir la delicada piel de su pequeño culo frotándose contra la punta hinchada de mi glande. Mirian Caballero nos mira con una mirada llena de lujuria. Él agarra mi cabeza y me da un beso largo y delicioso mientras mis manos penetran su hendidura y comienzan a llegar a su moño humedecido. Mmmm. Me gusta mucho este juego. Mi esposa me susurra:

"No vengas, cariño..." espera todo el tiempo que puedas...
Asiento con la cabeza, pero con los ojos cerrados por placer. Por supuesto que no está en mis planes venir tan rápido. Aunque siento que la leche fluye hacia el conducto de mi pene hinchado. Después de largos y deliciosos coqueteos con la polla metida debajo de las bragas de Cielo Riveros, y mi esposa aferrando sus labios a mi boca, se separa y le dice a la niña:
-Sí, Rubicita... Ahora vamos a cambiar de posición.
— Sí, mami.
Miro la cara de mi hija y veo que sus mejillas están llenas de deseo. Me pregunto cómo es posible que, a esa edad, siendo tan pequeña, ya pueda excitarse a su manera y desde su perspectiva infantil con aquellos que incitan a los juegos sexuales. No hay duda de que el deseo es algo genético. Hemos estado con nosotros desde que nacimos. Mirian Caballero la toma en brazos y la baja de la silla. Veo a Cielo Riveros con las bragas puestas pero desplazada. Mi pequeña hija es hermosa. Y puedo ver que le gusta deleitarse de esa manera. Mirian Caballero me quita las bragas. Mi pene salta de su prisión con fuerza, como si fuera un resorte. Mi esposa lo toma en sus manos y le dice a Cielo Riveros:
"Linda... ¿Recuerdas lo que te dije?
-Sí, mami...

— Bueno mira... se hace así...
Inmediatamente Mirian Caballero se metió el candado en la boca y comenzó a chuparlo con avidez. Le dio especial énfasis a la lengua, probablemente para mostrarle a la niña cómo debía chuparla. Mi polla se estaba haciendo más larga y rígida. Mirian Caballero me susurró:
"No te vengues, amor... Espera tanto como puedas.
Durante largos y deliciosos minutos mi esposa le mostró al pequeño Cielo Riveros los secretos ocultos de esa práctica de lactancia materna, que didácticamente bien podría definirse bajo el título de "cómo chupar un pene delicadamente sin bombear leche". Cuando consideró que era suficiente, le dijo a la niña:
"Vamos bonita...ahora lo haces..." ¿Has echado un buen vistazo a cómo se hace?
— Sí mami...
"Bueno, ponlo en tu boca."

Cielo Riveros se colocó entre mis piernas y bajó su cabecita. Tomó mi polla de pie en sus manos y con gran entusiasmo la puso dentro. Su pequeña lengua chupó mi cabeza enrojecida como había visto hacer a su madre. No había duda de que me gustaba más la lengua y la boca de mi hija que la de mi propia esposa. Sus golpes fueron ciertamente mucho más suaves, más tiernos, más sutiles, menos violentos, mucho más sublimes. Cielo Riveros chupó y chupó a mi miembro durante mucho tiempo hasta que la leche amenazó con salir. Se lo dije a Mirian Caballero.
— Voy a venir... Haz algo, amor...
Mirian Caballero actuó rápidamente e inmediatamente empujó a Cielo Riveros, quitándole el falo de la boca. La niña le preguntó:
— Oh mami. ¿Por qué?... Quiero seguir chupando mi piruleta... Me gusta mucho...
-Lo sé, hija mía... pero espera... esto tiene que ser poco a poco...
"¿Por qué, mami?"
"Porque si no, tu papá orinará..." y entonces no saldrá más orina... perderá su deseo y ya no podremos jugar con su cosita... ¿Entiendes, bonita?
"Oh... sí... Bine.

"Dime Rubicita..." ¿Te gusta chupar la cosita de papá?
— Sí mami... Me gusta mucho.
-Bueno, está bien... Esperaremos un poco y luego lo harás de nuevo, ¿de acuerdo?
— Sí.
Esa ruptura estratégica promovida por Mirian Caballero dio resultados magníficos, ya que la leche regresó al tanque blando de mis huevos. De todos modos, esperó unos minutos a que volviera a estar en forma, mientras hablaba con Cielo Riveros:
— ¿No es Rubicita, la cosita de papá sabe bien?
— Sí mami... sabe a leche... Me gusta.
"Es delicioso, ¿verdad?"

-Está muy rico mami... por eso quiero más.
-Espera, Rubicita... verás que pronto te lo volverás a chupar... pero ahora ven, te quito las braguitas para que estés más cómoda.
-Sí, mami.
Mirian Caballero agarró la tela de los pantalones de la niña y comenzó a bajarlos lentamente. Esa exquisita pintura hizo que mi polla se pusiera de pie más que nunca. Pronto mi esposa me acomodó en Cielo Riveros de tal manera que ella estaba frente a mi cara. Ella le dijo:
"Dime Rubicita..." ¿Te gustaría que papá te chupara tu cosita ahora?
—Sí mami...pero dime. ¿Puedo orinar en tu boca?
"Si quieres, sí."
—Sí...si quiero... Ya tengo ganas de orinar.
-Bueno, vamos... Lleva tu cosita a su boca.

Cielo Riveros la puso saborizada con orina y cebolla encima de mis labios. Saqué la lengua y comencé a colocar la punta en la ranura apretada. La niña jadeó por el dulce placer que le daba mi protuberancia. No pude meter mucho mi lengua salada en su hendidura, porque apretar su vaginita imberbe me impidió seguir adelante. Pero me contenté con chupar la pequeña hendidura que tanto me enojaba por fuera. Pronto sentí nuevamente la urgencia del clímax. Le hice una señal a mi esposa para que entendiera de inmediato. Inmediatamente le dijo a Cielo Riveros:
"Sí, bonita... Tu papá necesita descansar un rato.
— Oh mami... pero quiero orinar en su boca.
"Espera un poco, ¿sí?". .. Te diré cuando deberías orinarte... todos orinaremos juntos... así es más rico...
Cielo Riveros asintió con la cabeza. El respiro que mi esposa inteligentemente me concedió nuevamente dio sus frutos, porque sentí que la leche regresaba a su lugar de origen. Genial. Todo el juego resultó ser el más delicioso. ¿Cómo es posible que no lo hubiéramos disfrutado antes? Pero bueno, todo tiene su tiempo. Para entonces vi que Mirian Caballero no se quedó quieta, porque ya tenía a la niña acostada en el sofá y ahora era ella quien le chupaba su moño a la niña. Cielo Riveros pronunció suaves gemidos de alegría ante la delirante succión que mi esposa prodigaba a su cosita. De repente la niña le dijo:
—Mami... Voy a orinarte en la boca.

Mirian Caballero rápidamente se separó de su dicho.
"Espera un minuto, bonita..." Te diré cuando.
— Oh mami... pero ya no lo soporto más.
Mi esposa, entendiendo que no podía posponer más el momento sublime, me preguntó en voz baja:
"Aldo... ¿quieres que la niña te orine en la boca?"
— Sí, por supuesto. Déjame tomar todo el maullido.
Mirian Caballero me devolvió a Cielo Riveros con las piernas abiertas a horcajadas sobre mi rostro, mientras yo yacía boca arriba en el suave sillón. Inmediatamente le dijo:
-Vamos, bonita... dentro de la boquita de papá... que te quitará toda tu orina.
—Sí, mami...
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La niña comenzó a moverse lentamente frotándola en mis labios. Saqué nuevamente mi lengua salivada y comencé a tocar su preciosa hendidura, tallándola de arriba a abajo. De repente sentí un chorro caliente golpear mis labios y el interior de mi boca. Era un goteo fino pero brotaba con fuerza de las entrañas de Cielo Riveros. Reflexivamente, abrí la boca lo más que pude mientras el líquido cálido y salado entraba en mi garganta. Sentí que me estaba ahogando, pero resistí la presión lo mejor que pude. Bebí los orcitos de mi pequeña niña, que ciertamente sabían deliciosos. Fue mi primera vez haciéndolo y me gustó mucho. Cielo Riveros vació su vejiga en mi boca, mientras yo sorbía y sorbía con incomparable deleite ese memorable que hizo que mi cabello se pusiera de punta debido al calor que me daba.El intenso chorro de agua fue perdiendo fuerza poco a poco hasta que de la cuquita de su pequeña salieron gotitas de luz que no quería dejar desaparecer. Chupé y chupé su hendidura una y otra vez hasta que sequé completamente ese líquido delirante con sabor a miel salada. Mirian Caballero intervino diciéndole a Cielo Riveros:
"¿Eres un orinaste muerto, Linda?"
"Si... Lo tiré todo dentro... Oh mami, ¿puedo decirte algo? También me gusta mucho orinar en la boca de papá.
"¿Te gusta, hija mía?"
—Sí, mami... Me gusta... Me siento rico.
— Oh, eso es bueno, Rubicita... pero ahora es mamá quien te orinará en la boquita, ¿quieres?
— Oh sí, mami... si quiero.
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Mirian Caballero acostó a la niña en el sofá con la cara hacia arriba. Luego se subió encima de ella de la misma manera que Cielo Riveros lo había hecho conmigo, de modo que el de mi esposa quedó depositado en la boquita de mi hija. Inmediatamente Mirian Caballero comenzó a moverse lentamente mientras Cielo Riveros sacaba la lengua y la sumergía en la hendidura humedecida de mi esposa. Durante mucho tiempo se divertían de esa manera hasta que Mirian Caballero le dijo entre suspiros jadeantes:
"Sí, bonita... Voy a orinar ahora... anda, abre bien la boca... ábrela, Rubicita.. ábrela...
La niña obedeció y Mirian Caballero entró en su boca gimiendo de lujuria. Pero lo que más me sorprendió fue ver que después de los escalofríos del orgasmo, efectivamente comenzó a orinar en la cavidad bucal de Cielo Riveros, mientras la niña tragaba los chorros de orina que salían sin parar del canal frontal y peludo de mi esposa. Contemplé a la niña con placer y bramando al ver que mantenía los ojos cerrados mientras el torrente de agua amarillenta entraba en su boquita. Cuando Mirian Caballero terminó, se bajó de la silla y me dijo:
"Linda... ¿Quieres que papá orine dentro de ti ahora?
-Sí...si quiero.
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