You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Nosotros y el sexting con el compañero de trabajo II

Nosotros y el sexting con el compañero de trabajo II

Estábamos los dos en la cama. La noche del lunes arrastrándose como un peso caliente sobre nuestros cuerpos entrelazados, con las luces tenues de la lámpara bañando la habitación en un resplandor ámbar que hacía brillar el sudor sutil en nuestra piel. El aire estaba cargado de esa electricidad cruda, el olor a deseo fresco mezclado con el aroma vainilla de su crema corporal, y yo sentía mi pija ya latiendo con fuerza mientras ella se pegaba a mí, su figura madura y voluptuosa presionando contra mi costado como una invitación sucia. Llevaba solo una remera holgada y transparente que se adhería a sus curvas generosas, sin tanga ni corpiño debajo, dejando que sus tetas grandes y pesadas rebotaran libres con cada jadeo, los pezones rosados y endurecidos empujando la tela fina como si rogaran ser chupados y mordidos, y su concha expuesta, ya húmeda y caliente rozando mi muslo grueso. Su mano bajó directo a mi boxer, metiéndose adentro sin vueltas, agarrando mi pija venosa y empezando a pajearla lento pero firme, arriba y abajo, sintiendo cómo se hinchaba en su palma caliente, la cabeza roja goteando pre-semen espeso que untaba con el pulgar, frotándola en círculos torturantes que me hacían gruñir de placer puro.
tetona


—Ay, Marcelo, qué puta me sentí hoy en la oficina, yendo sin corpiño como te prometí anoche —susurró ella, su voz ronca y cargada de lujuria cruda, mientras apretaba mi pija más fuerte, pajeándome con ritmo constante, haciendo que latiera en su mano como si quisiera explotar—. Las tetas sueltas rebotando bajo la blusa, los pezones marcándose como piedras duras pidiendo que los chupen. Dios, me tenía mojada como una zorra en celo desde que salí de casa, imaginando que Manuel me vería así, expuesta y lista…casi pidiendo pija, recordando cómo me garchabas y me metías el dildo a la vez mientras él nos veía en esa videollamada, chorreando jugos por tu verga y el consolador .
Gemí alto, arqueando la cadera para coger su mano con mi pija, sintiendo el calor de su palma envolviéndome como una concha apretada, mientras bajaba mi propia mano a su entrepierna, rozando sus pliegues resbaladizos y metiendo un dedo adentro de golpe, sintiendo cómo me apretaba con fuerza, chorreando jugos calientes y pegajosos por mi dedo. —Mmm, Norma, qué caliente sos, puta mía… contame todo, no te guardes ni un detalle sucio de cómo te miró Manuel al verte con las tetas libres, rebotando sin corpiño —le dije, mi voz grave y entrecortada por el placer, mientras curvaba el dedo para rozar su punto G hinchado, haciendo que jadeara y empujara su concha contra mi mano—. ¿Te devoró con los ojos, imaginando chuparte los pezones duros? ¿Te excitó eso?
esposa


Ella aceleró el ritmo en mi pija, pajeándome más rápido y fuerte, apretando la base para hacerla palpitar como un corazón enloquecido, y se mordió el labio con fuerza, sus ojos oscuros clavados en los míos con un fuego de deseo que me quemaba. Sus tetas subían y bajaban con su respiración agitada, los pezones endurecidos rozando la remera como si quisieran ser pellizcados hasta doler de placer. —Sí, el hijo de puta me comió con los ojos desde que entré… ‘Buen día, Norma, qué… imponente te ves hoy’, me dijo con esa voz ronca que tiene, acto seguido sus ojos bajaron directo a mi blusa, donde mis tetas rebotaban, los pezones marcándose como si le gritaran ‘mórdeme, chúpame hasta que grite’. Y luego a mi falda, amor, como si supiera lo mojada y palpitante que la tenía, chorreando jugos por el morbo de anoche. Me puse re caliente al instante, sintiendo mis líquidos filtrarse por la parte interna de mis muslos, imaginando que olía mi excitación, que quería meterme la pija ahí mismo en la oficina, embistiéndome contra el escritorio mientras me agarraba las tetas y me mordía los pezones.
Mi pija latió fuerte en su mano, goteando más pre-semen espeso que ella untó por toda la longitud, frotándome el glande con el pulgar mientras yo metía un segundo dedo en su concha, garchándola lento pero profundo, chapoteando en sus jugos abundantes y calientes. —Ay, Norma, qué zorra… seguí, decime cómo te miraban tus otros compañeros, Juan y Pablo… ¿Te excitó sentir sus ojos en tus tetas, en tu culo marcándose bajo la falda? ¿Imaginaste que Manuel les había contado lo de anoche, las fotos de tus tetas y de tu concha?
Ella se inclinó hacia abajo, lamiendo mi pecho con la lengua plana y húmeda, mordisqueándome un pezón mientras me pajeaba con más intensidad, arriba y abajo, arriba y abajo, apretando como si quisiera ordeñarme la leche ya. —No sé si les contó,pero me lo imagino, el muy pervertido… porque no paraban de mirarme con ojos casi obscenos todo el día, amor. A media mañana, vi cómo Manuel se acercaba a Juan y Pablo en el pasillo, y aunque no oí ni una puta palabra de sus cuchicheos, sus miradas me taladraban: Juan me devoraba las tetas con los ojos, como si quisiera meter la cara entre ellas y lamerme los pezones, y Pablo bajaba los ojos a mi falda, imaginando mi concha desnuda y mojada debajo de mi tanga. Cuando pasé por al lado, Juan me rozó ‘accidentalmente’ la cadera, pero sus ojos se clavaron en mi escote, viéndome las tetas moverse y Manuel susurró ‘Qué calor hoy, Norma,abrite otro botoncito de la blusa así estás más fresca ¿no? Te ves… irresistible’. Me enojé al principio, queriendo mandarlos a la mierda por esas miradas sucias, pero… me lo desabroché mirándolo a los ojos, desafiándolo…ay, meté los dedos más profundo, garchame así, haceme chorrear como una puta… sigo, me excitó tanto que sentí la concha palpitar, chorreando más jugos por mis piernas, imaginando que sí, que Manuel les había contado todo: las fotos de mis tetas, los  pezones duros, el video donde me veía disfrutar de tu pija y del consolador…gritando como una golosa insaciable.
Gruñí de placer puro, empujando mis caderas contra su mano, mi pija hinchada y roja en su puño baboso, mientras aceleraba los dedos en su concha, metiendo un tercero para estirarla más, sintiendo cómo se contraía alrededor como un vicio caliente y resbaladizo. —Dios, amor, qué puta sos…me calienta tanto que seas mi puta y que te deseen… ¿y qué hiciste con esa excitación? Contame, ¿te tocaste los pezones en la oficina, frotándotelos, imaginando sus bocas?
muy caliente


Ella jadeó fuerte, sus tetas subían y bajaban más rápido con cada aliento ronco, y bajó la cabeza más, lamiéndome el glande, saboreando el pre-semen agrio y espeso con lamidas planas y torturantes, chupándola lento como si fuera un caramelo venoso y grueso, metiéndosela un poco en la boca caliente y babosa, succionando suave mientras gemía vibraciones que me recorrían la verga entera. —Los quise calentar un poco más, amor. Les dije”sí…hace tanto calor…”
Sexting

esposa puta


y agachándome un poquito metí los pulgares por debajo de la falda, enganché los lados de la tanga, me la saqué delante de ellos y con la misma tanga húmeda de mis jugos me até el pelo mirándolos a los ojos y diciéndoles “ mmmm…así está mejor…con el pelo atado y sin tanta ropa…” tendrías que haberles visto la cara…y los bultos. Me calentó tanto eso. Tuve que escaparme al baño amor…mmmm…no aguantaba más esa excitación…glug…mmmm…la concha me ardía como fuego, chorreando jugos que sentía gotear por mis muslos y tener las tetas libres con los pezones rozando la blusa como si me pellizcaran hacían que me excitara cada vez…mmm…endureciéndose más con cada mirada obscena que imaginaba…glug…glug…me encerré en un cubículo, subí la falda y abrí las piernas todo lo que pude, sentada en el inodoro con la concha expuesta y palpitante, abierta como una flor…estaba empapada . Me toqué el clítoris, lo tenía tan hinchado…me lo toqué frotándolo en círculos rápidos y fuertes, imaginando …Manuel devorándome las tetas, Juan y Pablo fantaseando con mi concha, quizás sabiendo lo de anoche por los cuchicheos que no oí pero me imaginaba. Me pajeé como una desesperada, metiendo dos y tres dedos en la concha, metiéndomelos muy profundo y más rápido,… mmmm…y acabé soltando jugos en chorros por el piso, mordiéndome la mano para no gritar ‘¡Sí, mirenme las tetas y la concha, cojanme como una puta!’. Pero… ay, chupame las tetas amor, agarrá con tus labios mis pezones y succioname fuerte… mmmm…pero una vez no me bastó papi. Estaba tan caliente que seguí, frotándome el clítoris con una mano y agarrándome una teta con la otra, pellizcándome el pezón hasta que doliera de placer, imaginando sus pijas paradas por mis curvas expuestas. Acabé de nuevo, más intenso, el cuerpo convulsionando, chorreando como una fuente, pensando en cómo me miraban con ojos obscenos, devorándome sin pudor.
Chupó mi pija con más hambre salvaje, metiéndosela hasta la garganta, salivando mucho y succionando fuerte y rítmicamente, la saliva goteando por mis bolas hinchadas y llenas mientras yo aceleraba los dedos en su concha, garchándola sin piedad, chapoteando en sus jugos calientes y abundantes. —Mmm, Norma, qué sucia… decime qué más.
chat hot


Ella sacó mi pija de su boca con un plop baboso y ruidoso, saliva conectando sus labios carnosos y hinchados con la cabeza roja e hinchada de mi pija, y me miró con ojos vidriosos de deseo crudo y descontrolado, pajeándome rápido y fuerte mientras jadeaba contra mi verga latiendo: —Menos mal que era la hora de salir, porque si no creo que les pedía que me cogieran en ese momento . Pero… ay, no pares con los dedos, mételos más adentro, así…mmmm…dale más fuerte, meté otro y estírame como si fueran sus pijas…salí del baño acomodándome como pude y ellos seguían en el mismo lugar que antes. Vi cómo se tocaban las pijas por encima del pantalón, frotándose los bultos enormes y duros, y a más de uno se le notaba la pija parada bajo la tela, me las imaginaba venosas y gruesas, queriendo reventar el cierre, pensando que me cogían ahí mismo, metiéndomela en la concha  mientras me chupaban las tetas y mordían los pezones.—
Volvió a chuparme, metiéndosela toda en la garganta, succionando con ritmo salvaje y descontrolado. Luego se puso mi verga entre sus tetas y empezó a hacerme una turca lenta. Yo gemí, me sentía en el paraíso, mi pija latiendo entre sus suaves y tibias tetas y le pregunté entre jadeos entrecortados: —Dios, amor, qué puta te pusiste… ¿y vos quisieras coger con ellos? ¿Te gustaría que Manuel y los otros te metan sus pijas, que te cojan por la concha, que te cojan la boca, que te abran bien y te culeen, llenándote de leche blanca, espesa y caliente mientras yo miro y me pajeo ? ¿ O querés te te cojamos entre los cuatro?
Ella gimió alrededor de mi pija con un vibrato profundo, sus ojos clavados en los míos con un fuego de lujuria cruda que prometía más, dejando la pregunta colgando en el aire espeso y cargado, su mano pajeándome lento y firme mientras su concha chorreaba en mis dedos, el morbo expandiéndose como una invitación abierta a fantasías prohibidas y sin límites…
Yo no paraba de meterle tres dedos, curvándolos para golpear ese punto que la hacía chorrear más jugos por mi mano y las sábanas, su concha apretándome como un vicio caliente y resbaladizo.
—Mmm, amor, no me dejes así, respondé… ¿te gustaría que te cojan ellos, o entre los cuatro? ¿ te gustaría que te metamos las pijas en todos los agujeros? —insistí, mi voz ronca y entrecortada
— Imaginate a Manuel embistiéndote por la concha mientras Juan te coje la boca y Pablo te abre el culo, llenándote de leche caliente por todos lados, mientras yo miro y me pajeo viéndote como la puta que sos.
Norma jadeó fuerte, su cuerpo voluptuoso temblando contra el mío, sus tetas grandes subiendo y bajando con mi verga en medio de ellas. Me miró con ojos vidriosos, mordiéndose el labio inferior con fuerza, duda y deseo peleando en su mirada oscura.
—Estás loco, Marcelo… ¿coger con ellos? Ni en pedo, amor… son mis compañeros de laburo, ¿sabés? Si me cojen, cada día en la oficina me van a mirar como si fuera su zorra personal, queriendo metérmela en el baño cada cinco minutos. No, no… eso es demasiado, aunque me ponga re caliente imaginarlo, con sus pijas duras estirándome la concha y el culo mientras te la chupo y acabás en mi boca, si lo hiciéramos vos vas a participar, no solo a mirar.—
Pero yo no me rendí, el morbo me tenía la pija dura como una roca entre sus tetas, latiendo con cada palabra. Saqué los dedos de su concha un momento y los llevé a su boca, metiéndoselos para que los chupara, saboreando su propia esencia mientras yo bajaba la otra mano a su clítoris hinchado, frotándolo en círculos rápidos y fuertes, haciendo que arqueara la espalda y gimiera alrededor de mis dedos. —Dale, amor, no seas cobarde ahora… mirá cómo te moja la concha solo de pensarlo, chorreando como una puta, imaginando sus pijas en tus agujeros. No te digo que los cojas, pero armá un grupo de WhatsApp con ellos… con Manuel, Juan y Pablo. Un grupo de juegos prohibidos, donde manden fotos sucias, videos de sus pijas duras, y vos les mandes de tus hermosas tetas o de tu conchita abierta. Vamos a ver qué dicen, cómo se calientan sabiendo que sos una diosa madura dispuesta a jugar. Hacelo por mí, que ya estoy a punto de acabar en tus tetas pensando en eso.
Ella chupó mis dedos, lamiéndolos como si fueran una pija, su lengua rosada recorriendo cada gota de sus jugos, mirándome con duda genuina, sus mejillas sonrojadas y su concha pulsando contra mi mano que seguía frotando su clítoris hinchado. —Estás re loco, Marcelo… ¿un grupo de WhatsApp con ellos? ¿De juegos prohibidos? Ni en pedo, amor… ¿y si me mandan pijas todo el día, o peor, si lo usan para chantajearme en la oficina? Hoy ya me miraban con ojos obscenos, imaginando dios sabe qué, y si armo eso, van a pensar que soy su puta disponible las 24 horas. No, no… me excita la idea, sí, me pone re caliente imaginar sus mensajes sucios, pero es demasiado riesgoso, podría perder el laburo o peor.—
Yo sonreí, perverso, sintiendo su resistencia pero también su excitación creciendo, su concha latía mientras frotaba su clítoris con más presión, metiendo de nuevo dos dedos adentro, lento y profundo, curvándolos para tocar ese punto que la hace explotar. Mi pija se hinchaba más y más, goteando pre-semen que ella lamía sin parar cada vez que mi glande asomaba entre sus tetas acercándose a su boca. Sus ojos la delataban y seguía moviendo sus tetas,  más rápidamente ahora, como si la duda la calentara más. —Dale, amor mío, no seas tan miedosa… mirá cómo te moja la concha cuando te lo digo, chorreando como si ya quisieras sus pijas. Es solo un grupo, amor, un jueguito sucio para calentarnos más… imaginá los mensajes: Manuel mandándote una foto de su pija en el baño de la oficina, Juan describiendo cómo te chuparía las tetas, Pablo pidiendo un video de tu concha. Y vos, respondiendo con fotos tuyas, mandándoles tu escote o un un pezón asomando, mientras yo te cojo viéndolo. Hacelo, puta mía, que me encanta verte dudar pero al final ceder, chorreando por el morbo.
Norma gimió alto, su cuerpo temblando contra el mío. Me miró con ojos entrecerrados, mordiéndose el labio con fuerza, la duda bailando en su expresión pero el deseo ganando terreno, se incorporó, tomó mi verga de nuevo en su mano pajeándome más fuerte, apretándomela como si quisiera sacarme la leche. 
Yo no paraba, metiendo los dedos más profundo en su concha y empecé a introducir mi dedo gordo en su culo —Miedo, ¿eh? Pero mirá cómo te excita el miedo, amor…. Dale, armá el grupo ya, puta mía… tomá el teléfono y agregalos a un chat nuevo, llamalo ‘Juegos Prohibidos con la Milf’. Vas a ver cómo se calientan, mandándote stickers o fotos de sus bultos duros. Hacelo mientras me chupás la pija, que me pone re caliente verte ceder mientras invitás a otros a jugar con tu cuerpo.
Ella dudó un segundo más. Me miró con ojos llenos de duda y deseo, mordiéndose el labio.  
—Está bien… loco de mierda, lo hago… pero solo porque me tenés muy caliente por tus dedos y tus ideas sucias. Armo el grupo, pero si se pone raro, lo borro todo, ¿eh? Dios, qué puta me hacés… agregando a Manuel, Juan y Pablo… llamándolo ‘Juegos Prohibidos con la Milf’… ay, seguí frotándome el clítoris, haceme acabar mientras lo hago.
Se inclinó de nuevo, metiéndose mi pija en la boca, chupando y succionando mientras tecleaba en el teléfono con una mano, gimiendo alrededor de mi verga hinchada, saliva goteando por mis bolas. Yo seguí frotando su clítoris mientras veía cómo agregaba los contactos, creando el grupo con un emoji de fuego y tetas. —Así, amor, qué puta obediente… mandales un mensaje de bienvenida, algo sucio como ‘Chicos, ¿quieren jugar a algo prohibido conmigo, con estas tetas que los vuelven locos?’ —le dije sintiendo su concha contraerse.
Ella sacó mi pija de la boca un segundo, jadeando, duda aún en su voz pero excitación pura: —No sé si mandar eso… estás loco, Marcelo… pero sí, lo envío… ‘Bienvenidos a juegos prohibidos… ¿quieren ver más de lo que imaginan en la oficina?’ Listo, enviado… ay, chupame las tetas, no pares, que me tiemblan las manos de nervios y calor.
El teléfono vibró casi de inmediato, y Norma lo miró con ojos abiertos, gimiendo mientras volvía a chuparme la pija profunda, succionando como una golosa. La primera notificación era de Juan: un sticker personalizado de sus tetas en la oficina,  ‘Estas me vuelven loco todo el día’. Ella gimió alrededor de mi verga.
Luego vibró de nuevo, de Pablo: una foto de su bulto enorme bajo el slip, la pija marcándose venosa y dura, con el texto ‘Esto es lo que me provocás, Norma… ¿te gustaría tocar?’. Norma sacó mi pija de la boca, jadeando: —Ay, Marcelo, mirá esto… su pija bajo el slip, dura por mí… qué caliente, pero qué loco todo.
Y entonces llegó el de Manuel: ‘Esperaba esto… estoy listo para jugar con tu concha y tus tetas, Norma’ Ella me miró con duda y excitación, su mano pajeándome rápido mientras su concha palpitaba en mis dedos, el grupo vibrando con más mensajes, dejando el aire cargado de promesas sucias y prohibidas…
CONTINUARÁ
Contame si te calentaste , en el chat, en los comentarios o en @eltrogodita en Tlgrm

2 comentarios - Nosotros y el sexting con el compañero de trabajo II

manoglo1 +2
Eres un virtuoso del erotismo, y la provocación. Qué relato! 🔥 No he podido evitar pajearme a cada rato mientras lo leía.
homoeroticus99 +1
Gracias amigo