You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Cogiendo con un desconocido

Hola a todos les quiero contar esta historia mi nombre es Andrea, soy una chica delgada mido 1.60m, blanquita con un enorme par de tetas y un culo que levanta pijas por donde quiera que vaya.
Todo comenzó cuando me anoté en un programa de medicina experimental para cambiar el cuerpo humano a nivel celular.
Cogiendo con un desconocido
Los primeros días fueron los más difíciles, además de los cambios físicos y hormonales el simple echo de tener que aprender a ser una "chica" desde cero fue muy complicado pero con paciencia y práctica ahora domino hasta el caminar parando el culto para atraer las miradas. Y me encanta, me gusta mucho más ser Andrea que Arturo.
Arturo había sido siempre un perdedor sin novia pero Andrea tenía a todos los hombres babeando detrás suyo, todos queriendo una oportunidad conmigo.
Me encantaba ser objeto de deseo de todos los hombres.
En el gimnasio me esforcé para lucir mis atributos, ya que estaba con mi sports bra y mis calzas solamente, y en el reflejo del espejo podía comprobar que era curvilínea y atractiva y que estaba muy tonificada.
caliente
Doblaba la espalda para lucir el trasero, hacía los abdominales con las piernas bien abiertas, pero no miraba a nadie a los ojos para no darle ideas ni ser muy obvia, pero sentía los ojos hambrientos de los hombres que estaban ahí.
Mi mejor amigo Eduardo también cuando le conté todo lo que pasaba intentó hacerme su novia y terminé por distanciarme de él.
cogiendo rico
Mi jefe en mi nuevo trabajo, mis compañeros de trabajo, hasta el rentero todos tratando de tener una oportunidad de acostarse conmigo.
putita caliente
culo
Al diablo esa vida de perdedor que tenía Arturo, ahora era una chica linda con mil pretendientes detrás y cada uno loco por mí por mi cuerpo, cualquiera que elija resolvería mi vida y me sacaría de trabajar.
putita
Por la noche me reuní con una ami que hice en el trabajo, nos arreglamos muy bien para salir esa noche por unos tragos .
Y personalmente yo quería saber cómo se siente ser unas bellezas en un bar y que unos tipos nos traten de levantar.
Nos sentamos en la barra, pedimos unas copas de espumante.
Al poco tiempo teníamos a dos pretendientes a nuestro lado.
No eran unos adonis pero al menos estaban bien vestidos, se veían limpios y sonreían. Eran treintones.
Intercambiamos los clásicos diálogos de empezar a conocerse:
-¿son amigas?-
-¿vienes siempre para acá?-
-¿a qué te dedicas?-
A ninguno de los dos los sentí como los clásicos conquistadores de fin de semana.
amateur
El que estaba a mi lado me hablaba de lo mucho que ganaba en su trabajo, mientras hablaba me tocaba el brazo como para enfatizar y llamar mi atención.
Después de un rato ya no hablábamos los cuatro sino que dos y dos.
La conversación se volvió más personal, si tenía pareja.
-"sí" -
Le mentí porque estaba un poco nerviosa, le mostré una foto de mi amigo Eduardo.
-él es mi novio-
-vengo acompañando a mi amiga para que no se sintiera sola-
Le dije.
-pues ya no está sola-
Me respondió ese hombre que se presentó como Alejandro.
Yo estaba sentada en el taburete del bar con las rodillas juntas apuntado hacia él y él estaba de pie junto a mí.
De repente sentí su mano ya no en mi brazo sino que en mi rodilla y simplemente dejé que siguiera ahí y le sonreí para reafirmarlo.
Lo vi entre nervioso y seductor. Me sentí halagada y pensé.
-Quizás pruebe esta noche estar con un hombre-
En un instante de la conversación Alejandro se acercó a mi cara.
-¡un hombre extraño me va a dar un beso!-
Y me besó.
-¡un hombre me está besando!-
concha
Pensaba mientras mi lengua y la suya se enredaban.
Mi respiración se entrecortó y abrí mis labios y sin saberlo separé un poco las piernas.
Fue una señal para él de avanzar con su mano por dentro de mi muslo y acercarse a mi entrepierna.
Me sentí incapaz de resistir.
-¡me va a tocar el calzón, me va a sentir húmeda!-
Y sentí como sus dedos tocaban suavemente sobre mi calzón y sentí la humedad acumulada que se transfería a sus dedos, él ya podía sentir lo húmeda que me tenía.
Me tomó de la mano y subimos las escaleras, entramos a una pequeña oficina llena de botellas y cosas del bar.
Una cachetada en la nalga bien dada me hizo saltar del susto.
exhibicionista
-Dios mío pero que le pasa!-
Pensé.
-El dueño es mi amigo-
Me informó mientras cerraba la puerta y le ponía seguro.
Terminé sentada y el empezó a bajarme los calzones con vehemencia.
Noté un dedo acercándose al canal vaginal y luego otro y otro más.
Chorreaba jugos de mi vagina. Sentí los escalofríos que toda mujer siente cuando un hombre le acaricia el sexo.
Mis piernas se volvieron de lana, sin fuerza, y sólo quería abrirlas lo máximo posible para entregarme a ese hombre.
Empecé a bombear mis caderas, empujando contra su mano, mientras se me escapaban unos gemidos muy femeninos.
El placer fue intenso y ahora sólo quería que me tocara ahí, en el centro de mi placer.
Mis gemidos se intensificaron, mis caderas seguían bombeando en forma inconsciente y automática, y sentí que me acercaba peligrosamente al orgasmo, quise controlarlo para prologar mi placer, pero no pude.
Inmediatamente me vine mientras mis gemidos se volvían más altos, casi gritando.
Después le aparté la mano para que quitara sus dedos de mi clítoris porque lo sentía muy sensible.
Ahora pude entender lo que una mujer sentía después de sus orgasmos: una sensación de querer que me dejaran tranquila por un rato, sin tocarme, y que sólo me abrazaran.
Abrí las piernas para atrapar a Alejandro y no se despegara de mí.
muy caliente
Me dijo que quería tener sexo conmigo mientras se bajaba el cierre del pantalón.
-¿Tienes condón?-
Le pregunté.
Me miró con cara de satisfacción y sacó uno de su billetera y supe que ya no tenía salvación.
Iba a tener sexo con un hombre.
Se puso el condón y tiró con fuerza de mis calzones que se rajaron por la violencia del movimiento y me separó las piernas.
-¡ahora me lo va a meter, ahora me va a culiar!-
Y entró de un tirón en mi vagina estrecha que abrazaba su pene con fuerza como queriendo exprimirlo.
-¡un hombre me está cogiendo!-
fotos amateur
Cogiendo con un desconocido
Primero sentí una resistencia y luego sentí como siguió entrando hasta el fondo, mientras notaba un ligero ardor que se fue pasando.
Se detuvo al fondo, sus testículos tocaban mis nalgas, y luego empezó a entrar y salir.
Entramos en un ritmo cómodo y estimulante, pero al cabo de unos minutos ya era demasiado rico y sólo por la idea de que me estaban penetrando llegué rápido a un orgasmo, no me pude contener y grité, gemí y gruñí mientras sentía como mi vagina se contraía y apretaba en torno a su pene.
caliente
cogiendo rico
putita caliente
culo
putita
Él reaccionó a mi orgasmo y se vino junto conmigo.
-que suerte tiene Eduardo de tenerte-
Me dijo mientras nos vestíamos.
-y tu tienes esposa?- le pregunté.
-si pero no te preocupes me consta que ella ha echo lo mismo cuando "sale con sus amigas"-
Salimos y todavia tuve que esperar otra media hora a que mi amiga terminara de estar cogiendo con el otro tipo.
Nunca más volvimos a vernos con aquellos hombres pero la experiencia no la voy a olvidar nunca.
amateur

Estaba encantada de esta nueva vida.

0 comentarios - Cogiendo con un desconocido