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Las vacaciones Patagónicas de Nicki | Parte 2

La noche después de ese primer encuentro brutal en la cama, la cabaña aún olía a sexo: sudor, semen y el aroma de Nicki. Habían dormido apenas unas horas, enredados en las sábanas revueltas, con el lago reflejando la luna llena a través del ventanal.

Nicki se despertó primero, con el cuerpo dolorido en los lugares exactos donde él la había marcado: moretones leves en las caderas, mordidas en los pechos, la sensación pegajosa entre las piernas de su corrida aún dentro de ella. Se levantó despacio, desnuda, y caminó hacia el baño. El suelo de madera crujía bajo sus pies descalzos.

Abrió la ducha de lluvia enorme y dejó que el agua caliente cayera. El vapor empezó a llenar el baño rápidamente. Se metió bajo el chorro, cerrando los ojos, dejando que el agua le lavara el sudor y el semen seco de la piel. Pasó las manos por sus tetas, pellizcándose los pezones aún sensibles, y bajó una mano entre las piernas para tocarse despacio, recordando cómo él la había llenado.

No oyó a Lucas entrar. Solo sintió sus manos grandes rodeándole la cintura desde atrás, su pene ya duro presionando contra su culo.

- Pensé que te habías escapado - murmuró él contra su oído, con voz ronca de sueño y deseo.

Nicki sonrió, arqueando la espalda para frotarse contra él.

- No me iría sin probarte otra vez. Lavame, pero no me limpies del todo… quiero seguir sintiéndote adentro. -

Lucas gruñó y la giró para besarla bajo el agua. Labios abiertos, lenguas enredadas, agua cayendo sobre sus caras. Él la empujó contra los azulejos fríos, contrastando con el calor del agua. Bajó la boca a su cuello, mordiendo suave, luego más fuerte, dejando otra marca. Sus manos bajaron por sus costados, apretándole las tetas con fuerza.

- Estas tetas me vuelven loco - dijo, succionando un pezón mientras la otra mano bajaba entre sus piernas. 

Ella jadeó, abriendo más las piernas. - Meteme los dedos… quiero sentirte preparándome. -

Lucas introdujo dos dedos de golpe, curvándolos hacia arriba, bombeando rápido mientras el pulgar frotaba su clítoris hinchado. Nicki gritó bajito, agarrándose de sus hombros, uñas clavándose en su piel.

- Más… tres dedos… abrime bien. -

Él obedeció, metiendo un tercer dedo, estirándola. El agua ayudaba, pero ella estaba tan apretada que cada movimiento era un roce intenso. Nicki empezó a mover las caderas contra su mano, cogiéndole los dedos.

- Así… Dios, me vas a hacer correrme con esto nomás. -

- Todavía no - gruñó él, sacando los dedos de golpe. La levantó de golpe contra la pared, piernas alrededor de su cintura. Nicki se aferró a sus hombros, uñas clavándose. Él la penetró de una embestida profunda, sin preliminares, arrancándole un grito que se mezcló con el ruido del agua.

- Hijo de puta… sí… así… metémela toda - gimió ella, echada la cabeza hacia atrás, agua corriendo por su cara.Lucas embestía con fuerza, cada golpe hacía que sus tetas rebotaran contra su pecho. Una mano bajó a frotarle el clítoris en círculos rápidos mientras la otra le apretaba el orto.

- Decime cuánto te gusta que te cojan así… decime que sos mi puta - gruñó él contra su cuello, mordiendo la piel.

Nicki jadeaba, con su voz entrecortada por los golpes. - Soy tu puta… me encanta que me rompas… me encanta sentirte tan adentro… no pares… más fuerte… -

Él aceleró, el sonido mojado de sus cuerpos chocando llenaba el baño. Nicki sentía el orgasmo subir como una ola imparable. Bajó una mano y se frotó el clítoris con desesperación.

- Me corro… me corro ya… ¡ahhh, Dios! -

Tembló violentamente. Lucas empujó más profundo, y se vació dentro de ella con un gemido ronco, chorros calientes que la llenaron hasta rebosar y empezaron a gotear por sus muslos mezclados con el agua.

Se quedaron pegados un rato, respirando agitados. Cuando él salió, Nicki se arrodilló bajo el chorro y se metió su pija aún sensible en la boca, limpiándola con la lengua, saboreando la mezcla de ellos dos.

- Mmm… tenés sabor a sexo puro - susurró ella, mirándolo desde abajo con sus ojos brillantes.

Lucas la levantó y la besó, compartiendo el sabor en un beso sucio y profundo.

Las vacaciones Patagónicas de Nicki | Parte 2

Al día siguiente, el sol pegaba fuerte. Decidieron caminar por el bosque hasta un mirador que Lucas conocía, un sendero escondido entre pinos centenarios. Nicki llevaba shorts de jean cortísimos que dejaban ver el borde de los cachetes de su orto, remera blanca sin corpiño (los pezones se marcaban claramente bajo la tela fina) y zapatillas. El pelo suelto, gafas de sol y una sonrisa permanente.

Caminaron una hora en silencio cómodo, solo interrumpido por comentarios sobre el paisaje o risas por pavadas. Cuando llegaron a un espacio vacío con un tronco caído enorme, Nicki se detuvo y se giró hacia él.

- Acá es perfecto - dijo, quitándose las gafas. - No hay nadie… y tengo ganas de nuevo. -

Lucas dejó la mochila en el suelo y se acercó. - ¿Qué querés hacer, nena? -

Nicki se sacó la remera por la cabeza, tetas libres al aire fresco del bosque. Pezones endurecidos al instante por el viento.

- Quiero que me cojas contra un árbol… pero primero, sentate ahí - señalando el tronco. - Quiero montarte hasta que me duela. -

Lucas se sentó, se bajó los pantalones y el bóxer. Su poronga saltó dura, venosa, lista. Nicki se quitó los shorts y la tanga en un solo movimiento, quedando completamente desnuda en medio del bosque. Se subió encima de él, rodillas a los lados de sus caderas, y se posicionó. Bajó despacio al principio, sintiendo cómo la abría, luego se dejó caer de golpe, tragándosela entera.

- Dios… como me encanta tu pija enorme… me llegás al fondo - gimió ella, empezando a moverse.

Subía y bajaba lento, girando las caderas en círculos, apretando con las paredes internas. Lucas le agarró las tetas, pellizcando los pezones con fuerza.

- Cabalgame más rápido… quiero verte rebotar - ordenó él.

Nicki aceleró, el sonido de su culo chocando contra sus muslos resonaba en ese espacio silencioso. Sus tetas saltaban con cada movimiento, sudor empezando a brillar en su piel. Se mordía el labio para no gritar demasiado, pero los gemidos se le escapaban igual.

- Te voy a hacer correrme… apretame… sí, así… que rica que estás - gruñó Lucas, agarrándole el orto y ayudándola a subir y bajar más fuerte.

Nicki bajó una mano y se frotó el clítoris en círculos rápidos.

- Me corro… me corro encima tuyo… ¡ahhh! -

Tembló violentamente, orgasmo intenso, jugos chorreando por la pija de él y goteando sobre el tronco. Lucas la tomó de las caderas y la embistió desde abajo con fuerza, persiguiendo su clímax.

- Te lleno… adentro… tomá todo… -

Empujó profundo y se vació, chorros calientes que la llenaron otra vez. Nicki se quedó encima, jadeando, sintiendo cómo latía dentro de ella.

Después se bajaron despacio. El semen blanco corría por sus muslos. Se limpiaron lo mejor que pudieron con toallitas que traían en la mochila y siguieron caminando de regreso, riendo bajito, con las piernas temblorosas y las sonrisas de quienes saben que esto recién empieza.

nicki nicole

Esa semana fue puro fuego: duchas que terminaban en sexo salvaje y sucio, caminatas que acababan en árboles o sobre la arena escondida, noches junto al fuego donde él la ponía en cuatro y la cogía lento y profundo mientras miraban las llamas. Nicki Nicole, en el sur de su país, no solo descansó: se entregó por completo al placer, intenso y liberador que la dejó temblando de tanto gozar.

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