A pesar de llevar vida "hetero" toda la vida me han fascinado las pollas. Soy profundamente adicto a las de trans sobre todos, con las que he tenido algunas experiencias, pero no tantas como me hubiera gustado. Me gustan las dotadas. Las pijas de los machos también son ricas, sobre todo si son lindas y venosas. He probado algunas, sobre todo en mis inicios sexuales y de eso quiero hablar un poco. Siempre he creído que ser hombre es una condena porque uno vive para el morbo y, aunque algunos hombres pueden controlarlo, enfocarlo en las mujeres y ser 100 % heteros, otros sencillamente, se van encontrando en situaciones que los llevan a dar y recibir placer con otros hombres. En mi caso, todo empezó con amigos, en juegos medio inocentes y tontos. Hasta que un verdadero hombre me tomó y me hizo suyo de una forma deliciosa. No voy a dar detalles, pero era un hombre cercano a mi familia, maduro, con quien por cuestiones de trabajo tuve que pasar tiempo a solas hasta que no pude más y terminé desnudo frente a él, mamando en cuatro patas para su gozo. Yo han pasado años de eso, pero siempre que rememoro algo vuelve a generar en mí y pienso que lo haría sin pensarlo.
1 comentarios - Mi primera vez, relatos de un curioso