Hola poringueros, cómo están? Les traigo una nueva historia bien hot y espero que no me la eliminen.
Cómo bien saben los que pasaron por acá, hasta hace poco era un hetero que le encantaba garcharse a cualquier mina, pero algo había cambiado. La admiración que tenía por sus físicos y el hecho de tener dentro suyo una pija me llevaron a chupar una pero lejos de calmar ese deseo todo aumento.
No solo disfrutaba petear pijas venosas y enormes, sino que el hecho de usar maquillaje o tanguitas eran sensaciones nuevas y muy excitantes, usar una tanguita bien colada me hacía imaginar cómo sería tener una pija adentro y fue entonces cuando ya las ganas a qué me la pongan me salían por los poros.
Necesitaba cumplir esa necesidad pero quería que mí primera vez con un chico fuera especial y no dejaba de imaginarme como sería. Estaba hecha una puta con solo imaginar como un macho bien pijudo me haría gozar como una perra en celo e imaginarme como una sissy ya estaba haciendo una realidad.
Fue así como buscando pijas opte por un escort bien dotado y que supiese cumplir mis fantasías. Busque, busque y al final encontré un chico de unos 20 años, coloradito, masajista y bien dotado.
Tarde unos días en mandarle un Whatsapp y al final me anime a preguntarle y cuando me respondió se me paro la pija de una manera que hacía mucho no pasaba, con el solo hecho de poder tener esa pija venosa adentro mío y no sabría si esa sensación me gustaría o no. Solo sabía que está cola pedía pija.
Me citó en un edificio en capital. En síntesis y para no hacerla larga me bajo a abrir y una vez dentro pase a una habitación en la que tenía la camilla para masajes, me pidió que me pusiera cómodo. Me quedé en tanguita, lo tenía decidido a estar bien puta pero en el fondo me daba cosita a qué diría.
Me hizo ponerme cómodo, el se quedó en boxer y dejaba notar su bulto, empezó a hacerme masajes, pasándome crema y yo con las manos le tanteaba la pija, estaba casi dura, era bastante grande y estaba depilada, se sentía suave.
El seguía masajeandome mientras yo trataba de bajarle los boxer, si bien había venido por masajes, la calentura me había superado. Pero trate de contenerme y me entregué a el.
Me hizo masajes y entonces fue cuando de a poco empezó a apoyarme su pija en mí cola y se sentía bastante dura. Me hacía masajes por un lado y por el otro tanteaba su pija tratando de entrar, hasta que me corrió la tanquita y sentí el látex. ¿En qué momento se había puesto el preservativo? Cuestión que poco a poco iba haciendo lugar.
Soy virgen, le había dicho y ahí el fue un poco suave y yo cerré los ojos, sentía un placer inédito. Su pija trataba de penetrar a mí cuerpo lleno de escalofríos y de pronto me salió un gemido, ya la tenía adentro, la cabeza al menos y fue a nada que entro y empezó a bombearme haciéndome su puta.
Estuvimos un lindo rato así hasta que sentí como acababa.
Creí que me dolería, que no me gustará pero me dejó una sensación de más y si, no iba a ser la última pija que probaría. Ese día dormí como 12 horas, hacía mucho no dormía tanto pero tenía la razón: mí primera vez.
Así fue como me hicieron debutar y más adicta a la pija que nunca.
Cómo bien saben los que pasaron por acá, hasta hace poco era un hetero que le encantaba garcharse a cualquier mina, pero algo había cambiado. La admiración que tenía por sus físicos y el hecho de tener dentro suyo una pija me llevaron a chupar una pero lejos de calmar ese deseo todo aumento.
No solo disfrutaba petear pijas venosas y enormes, sino que el hecho de usar maquillaje o tanguitas eran sensaciones nuevas y muy excitantes, usar una tanguita bien colada me hacía imaginar cómo sería tener una pija adentro y fue entonces cuando ya las ganas a qué me la pongan me salían por los poros.
Necesitaba cumplir esa necesidad pero quería que mí primera vez con un chico fuera especial y no dejaba de imaginarme como sería. Estaba hecha una puta con solo imaginar como un macho bien pijudo me haría gozar como una perra en celo e imaginarme como una sissy ya estaba haciendo una realidad.
Fue así como buscando pijas opte por un escort bien dotado y que supiese cumplir mis fantasías. Busque, busque y al final encontré un chico de unos 20 años, coloradito, masajista y bien dotado.
Tarde unos días en mandarle un Whatsapp y al final me anime a preguntarle y cuando me respondió se me paro la pija de una manera que hacía mucho no pasaba, con el solo hecho de poder tener esa pija venosa adentro mío y no sabría si esa sensación me gustaría o no. Solo sabía que está cola pedía pija.
Me citó en un edificio en capital. En síntesis y para no hacerla larga me bajo a abrir y una vez dentro pase a una habitación en la que tenía la camilla para masajes, me pidió que me pusiera cómodo. Me quedé en tanguita, lo tenía decidido a estar bien puta pero en el fondo me daba cosita a qué diría.
Me hizo ponerme cómodo, el se quedó en boxer y dejaba notar su bulto, empezó a hacerme masajes, pasándome crema y yo con las manos le tanteaba la pija, estaba casi dura, era bastante grande y estaba depilada, se sentía suave.
El seguía masajeandome mientras yo trataba de bajarle los boxer, si bien había venido por masajes, la calentura me había superado. Pero trate de contenerme y me entregué a el.
Me hizo masajes y entonces fue cuando de a poco empezó a apoyarme su pija en mí cola y se sentía bastante dura. Me hacía masajes por un lado y por el otro tanteaba su pija tratando de entrar, hasta que me corrió la tanquita y sentí el látex. ¿En qué momento se había puesto el preservativo? Cuestión que poco a poco iba haciendo lugar.
Soy virgen, le había dicho y ahí el fue un poco suave y yo cerré los ojos, sentía un placer inédito. Su pija trataba de penetrar a mí cuerpo lleno de escalofríos y de pronto me salió un gemido, ya la tenía adentro, la cabeza al menos y fue a nada que entro y empezó a bombearme haciéndome su puta.
Estuvimos un lindo rato así hasta que sentí como acababa.
Creí que me dolería, que no me gustará pero me dejó una sensación de más y si, no iba a ser la última pija que probaría. Ese día dormí como 12 horas, hacía mucho no dormía tanto pero tenía la razón: mí primera vez.
Así fue como me hicieron debutar y más adicta a la pija que nunca.
1 comentarios - Recordando mí primera vez (relato gay)
Van puntitos