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Parte 2 Espectáculo Sucio de mi esposa (body writing)

Todo empezó con esos chats nocturnos en Poringa. Tres tipos que nunca había visto en persona, pero que compartían el mismo fetiche oscuro: ver cómo una mujer se entrega creyendo que está sola con su pareja, mientras otros ojos la devoran en secreto. Les conté el plan paso a paso. Les di la dirección, la hora, les dije que dejaría la puerta trasera entreabierta después de las once. “Silencio total. Nada de hablar. Solo mirar, pajearse y marcarla si llega el momento. Fotos sí, pero sin flash”. Ellos aceptaron sin dudar.

Esa noche le dije que quería algo especial, algo que la hiciera sentir totalmente expuesta pero solo para mí. “Quiero verte masturbarte con el dildo grande, el translúcido de 30 cm, mientras yo te miro desde el sofá. Después, si te portas bien puta, te escribo algo en el culo con el Sharpie”. Ella se excitó al instante, se mordió el labio y asintió. “Hazlo todo para mí”, le susurré mientras la desnudaba despacio en el dormitorio.

La puse boca abajo sobre la cama, con las rodillas abiertas y el culo en pompa. Le entregué el dildo cristalino, ese que deja ver todo el interior cuando entra. “Métetelo despacio… quiero ver cómo te abre”. Ella empezó. La punta gruesa desapareció entre sus labios, y como era transparente se veía perfectamente cómo las paredes rosadas se separaban, se adherían al juguete, cómo se dilataba centímetro a centímetro. Gemía bajito al principio, luego más fuerte a medida que empujaba más profundo. El dildo entraba y salía brillante de sus jugos, y desde mi ángulo se veía todo: el interior agitándose, el grosor estirándola.
Parte 2 Espectáculo Sucio de mi esposa (body writing)


Lo que no sabía era que ya estaban dentro. Los tres entraron sigilosos por la puerta trasera, descalzos, y se colocaron en las sombras del pasillo que da al dormitorio. Desde ahí tenían vista perfecta: su culo elevado, el dildo translúcido entrando y saliendo casi entero, sus gemidos llenando la habitación.

Ella aceleró. Los movimientos se volvieron salvajes, el cuerpo temblando, la respiración entrecortada. De repente se arqueó toda, un grito ahogado, las piernas convulsionando… y se corrió tan brutalmente que los ojos se le pusieron en blanco. El orgasmo la dejó temblando, jadeando, y luego… se desmayó de placer. Quedó inmóvil, la cabeza ladeada sobre la almohada, la boca entreabierta, el dildo todavía dentro, sobresaliendo obscenamente entre sus nalgas abiertas, el interior visible a través del cristal rosado.
Les hice la seña con la mano. Se acercaron en silencio, rodeándola como lobos.Primero se pajearon encima de ella. Uno se vació sobre las nalgas, chorros gruesos que le cayeron justo alrededor del dildo, escurriendo por los lados y mezclándose con sus fluidos. Otro apuntó al culo y dejó que la leche caliente goteara entre las nalgas, manchando todo. El tercero se corrió más arriba, en la espalda baja, pero dejó que resbalara hacia abajo.



Luego sacaron los Sharpies.Spider fue el primero. Dibujó una arañita torcida justo encima del agujero, cerca del dildo, y escribió SPIDER con letras grandes y temblorosas de la excitación.
Keyner trazó KEYNER (o Koyner, como se ve en la letra irregular) en una nalga, bien profundo en la carne.
Fernando escribió FERNANDO en la otra nalga, con la “o” final exagerada y goteando un poco.

dildo



Y en el centro, entre las dos nalgas, justo encima donde el dildo asomaba: ZORRA en letras enormes, torcidas pero claras, marcándola como propiedad de todos.El semen empezaba a gotear por todas partes, pequeñas perlas blancas resbalando por la piel marcada, acumulándose alrededor del dildo translúcido que seguía dentro, inmóvil, mostrando el interior dilatado y brillante.Saqué el móvil y les hice fotos a todos. Primer plano del culo firmado: la arañita y SPIDER, los nombres KEYNER y FERNANDO, la palabra ZORRA dominando el centro, el dildo cristalino asomando con gotas de semen encima. Ellos también fotografiaron, rápidos, en silencio, guardando sus trofeos.

esposa



Cuando terminaron, se fueron por donde entraron, sin hacer ruido.Me acerqué yo último. Ella seguía dormida, perdida en ese coma de placer. Me arrodillé delante de su cara, me pajeé mirando ese culo marcado y lleno, el dildo todavía dentro, y me corrí fuerte sobre su rostro dormido. Chorros calientes que le cayeron en los labios entreabiertos, en las mejillas, en la nariz.

Luego la limpié con cuidado, le saqué el dildo despacio —viendo cómo se cerraba poco a poco—, borré lo que pude de las marcas (pero el Sharpie permanente dura días), y la arropé.Al día siguiente se miró al espejo, vio las letras borrosas pero todavía legibles en el culo, se rio nerviosa y me dijo:
“Eres un cabrón… pero me puse tan caliente que casi me desmayo otra vez”.Nunca le conté que no fui solo yo quien la marcó.Las fotos siguen circulando en nuestro chat privado. Y ellos ya están pidiendo la próxima.

1 comentarios - Parte 2 Espectáculo Sucio de mi esposa (body writing)

mcxska +1
Ufff tremendo relato van 10 y espero la siguiente parte