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Oliendo el culo de la Carolina Reveco Cornejo

Oliendo el culo de la Carolina Reveco Cornejo



(Fotografía de la Tienda Divina Providencia)

La historia comienza así, mientras caminaba por la avenida Providencia a mediado de noviembre de 2014, en la hora nona, luego de un trámite y mirando al comercio del barrio Manuel Montt, me llama la atención una pequeña tienda que se llama “DIVINA PROVIDENCIA” la miro y la encuentro interesante, ingreso la tienda en cuestión, en su interior estaba su dueña, al verla a esa guapa mujer fue una atracción fatal, se llamaba Carolina Verónica de Jesús Reveco Cornejo, tiempo después supe su nombre por una boleta de venta, estaba acompañada con otras personas y una asistente de venta. Lo que más me fascino de la encargada es su hermosa cara y acento, la mire no tenía mal cuerpo, quizás algo delgadita, de no muchas tetas, piernas delgadas, cadera ancha y un sabroso culo de nalgas largas, su estatura es de 168 cm, con el tiempo la fui conociendo a Carolina; es una siutica, presumida, usa lenguajes inapropiados y practica la tonta necedad de abusar de los clientes por cobrar el triple del valor de los productos. Ese día andaba vestida con una falda lyocell azul estampado corta.
Ella estaba entretenida atendiendo a una clienta y yo al ver que no había nadie a mi alrededor, muy cautelosamente me acerque a ella por detrás agachándome de rodillas, mi cara estaba a escasos centímetros de su culo que se veía monumental con su faldita lyocell azul estampado corta, pero antes me asegure que nadie me viera y así fue, luego lentamente me acerco y puse mi nariz al medio de sus nalgas de su culo y comienzo a olfatear snifffff, snifffff, “no tenía olor a culo”, pero cuando lo respira al medio de sus nalgas es extrañamente agradable y excitante.
rubia



culona


(Segunda fotografías del rostro de Carolina Reveco Cornejo, 14 de marzo de 2019)

Para ser más discreto me pongo de pies, para disimular comencé ver algunos artículos en ventas, es para asegurar que nadie me viera, lo que estaba haciendo con el culo de Carolina. Luego discretamente me pongo detrás de ella, me inclino de rodillas, me acerco a su culo para olfatear por segunda vez “snifffff, snifffff” comienzo a oler y “no tenia olor a culo” pero fue excitante, hubo segundos que tuve que quitar mi nariz de su culo de nalgas largas de Carolina.

Vuelvo a colocar nuevamente mi nariz en su trasero y comienzo a oler su par de sabrosas nalgas largas, después mi nariz bajaba por el canal que separa sus nalgas, hasta le olí su ano e inhalando muy profundamente y comienzo a descender mi nariz oliendo hasta el hueco donde se une su culo y su vagina (perineo) bajo más mi nariz hasta que mi boca apoyaba la áspera tela lyocell azul estampado de su falda y comencé a inhalar su vagina por buen rato, mi nariz estaba muy escasos centímetros de su aparato reproductor por debajo de su corta falda azul estampado, su vagina no tiene olor, es de vagina seca. Esa vez estuve oliendo su trasero por una hora, le olí cada uno de sus rincones de su culo, le volvía a oler su sexo por detrás, su trasero ausentaba de olores y ella jamás se dio cuenta y trataba de evitar de tocar su trasero con mi nariz para que Carolina no se diera cuenta.

Posteriormente me retiro de la tienda muy caliente, me dejó excitadísimo, quería volver a oler el culo de Carolina, pero no fue así. Al regreso de mi casa comencé a masturbarme recordando ese episodio.
flaca

Primera fotografía del rostro de la Carolina Reveco Cornejo, 9 de enero de 2017)

Al año siguiente, un día miércoles 9 de diciembre de 2015, regresé a la tienda “Divina Providencia”. Allí vi a Carolina Reveco Cornejo detrás de una caja recaudadora. En esa ocasión vestía una minifalda de color blanco y una blusa azul satinada de manga larga, con cuello envolvente. Carolina se veía muy guapa y atractiva. Luego salió a dar instrucciones a una asistente de ventas.

Sin dudarlo, me acerqué por detrás de Carolina Reveco Cornejo, y quedé detrás de ella. Luego me incliné desde la cintura y acerqué la nariz hacia la parte inferior del culo de Carolina para percibir su aroma. Aspiré suavemente: snif, snif, pero no tenía olor ni resultaba desagradable.

Alejaba la nariz y volvía a acercarla al trasero, intentando percibir algún aroma, pero no parecía tener ninguno. Nadie me estaba observando y yo seguía allí, intentando oler el culo de Carolina Reveco Cornejo. Continúo bajando lentamente mi nariz hasta llegar entre el dobladillo de su minifalda en la región perineal. Su vagina no tiene un olor perceptible y ausencia de olor fuerte; puede ser por falta de lubricación.

Por momentos debía apartar la nariz, pues el culo de nalgas largas, que estaba dentro de su minifalda blanca, marcaba claramente su silueta en la tela. De manera disimulada volví a inclinar la cabeza y acerqué nuevamente la nariz hacia el culo y penetré con la punta de mi nariz sus nalgas. Sin embargo, todo terminó en ese instante, cuando Carolina Reveco se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo; en ese momento ella se incomoda y se puso nerviosa. Rápidamente me puse de pie y, para despistar, lo primero que hice fue comprar un estuche de Totoro. Pero antes de salir de la tienda volví a pasar por detrás de Carolina Reveco Cornejo. Me coloqué detrás y apoyo lentamente el puño de mi mano en la parte central del culo y comienzo a presionarlo con fuerza. El culo de Carolina Reveco se hunde con rapidez bajo la presión, cediendo con facilidad. Al mismo tiempo, percibo con claridad el canal que separa ambas nalgas. La superficie se siente bastante blanda y también tibia al tacto. Es la primera vez que entro en contacto con el culo de Carolina, lo que me permite notar con atención su textura y la forma en que responde a la presión.

Carolina Reveco Cornejo se muestra algo incómoda, aunque no dice nada. Luego saco mi teléfono celular del bolsillo y activo la función de cámara. Antes de hacerlo, me aseguro de que nadie esté observando y tomo una fotografía el culo de la Carolina Reveco. En la imagen se aprecia, en el centro de sus nalgas quedó marcada la hendidura que dejó mi puño al aplastarlo con mucha fuerza. La tela de su minifalda se veía hundida en esa zona, debido a que el culo era demasiado blando. Además, en la parte posterior de la prenda aparecieron unos pliegues extraños producto de la presión.

fetiche


(Primera fotografía del culo de la Carolina Reveco Cornejo después de olerla y tocarle por primera vez el culo, 9 de diciembre de 2015)

Después abandono la tienda Divina Providencia muy excitado, durante esa noche observaba la fotografía del culo embutido en la mini falda blanca de Carolina Reveco masturbandome, mientras recordaba que le había olido por segunda vez su trasero y por haberle manoseado su culo por primera vez, la que Carolina Reveco se incomoda, eyacule tres veces

Mujer hermosa





Menstruacion



(Fotografías del culo de la Carolina Reveco Cornejo, durante su ciclo menstrual, 9 de enero de 2017)

Años después, un día lunes 9 de enero de 2017, alrededor de las 11:30 horas fui a visitar nuevamente a “DIVINA PROVIDENCIA”, ingreso a la tienda veo a Carolina que estaba sola ordenando la tienda, la saludé. Nosotros prácticamente estábamos solos y sin público en su tienda (En esa ocasión disfruté al máximo) Estuve con Carolina por lo menos unos 40 minutos, fue lo mejor y tuve la oportunidad nuevamente de oler su trasero por completo y tocar sus nalgas por segunda vez. Ese día estaba vestida con un jumper elasticado negro sin mangas, “la que aparece en unas de las fotografías” observo el cuerpo de Carolina, su jumper acentuaba sus curvas, cintura, los muslos, caderas y el fino culo de nalgas largas que pronto lo iba a disfrutar, sin dudar la comienzo a fotografiar su trasero con mi teléfono. Me acerco por detrás de Carolina Verónica Reveco Cornejo, veo sus hombros y lentamente voy bajando mirando su espalda inclinándome de rodillas, su culo queda a la altura de mi cara, así que disimuladamente fui acercando mi cabeza poco a poco a su culo, hasta tener mi nariz prácticamente en su culazo snifffff, snifffff comienzo a oler la parte central de sus nalgas “pufff”su olor me estremece completamente de placer, debido a su aroma a menstruación que es único y exquisito; un perfume fascinante, fuerte y poderoso, capaz de cautivar al instante. Es un olor a metálico debido al hierro en la sangre, su aroma es profundo y envolvente, tan rico y agradable que parece acariciar el aire y quedarse grabado en la memoria el cual me provoca una excitación y erectanto mi sexo, y sintiendo la sensación de calor en mi cara.

Luego me pongo de pie excitadisimo, camino alrededor de la tienda, Carolina se acerca y se coloca a mi lado, discretamente me inclino muy excitado de rodillas mirando los productos que estaba prácticamente en el suelo, en un momento oportuno Carolina Verónica Reveco Cornejo me da la espalda me pone todo su culo frente de mí, decidí ser todavía más audaz, y acerqué mi nariz a su trasero comencé a oler profundamente su raja y ano “pufff” estaba impregnada de su olor a menstruación, su aroma me excita más, luego comencé a oler su par de sabrosas nalgas largas, después mi nariz bajaba por el canal que separa sus nalgas, “pufff “ todo su trasero olía a menstruación, mi nariz seguía bajando por su canal llegando hasta su perineo y vagina, mi nariz rozaba la tela de su jumper “mmm…pufff”su olor a menstruación era más penetrante y sabroso.

En la tela de su jumper está completamente impregnado de ese magnífico e hipnotizador perfume: fuerte, penetrante y a la vez muy agradable, con un aroma realmente delicioso, ese olor a menstruación de Carolina Reveco Cornejo que cautiva desde el primer instante.

Apoyo mis rodillas en el suelo por detrás de Carolina, me acomodo, giro ligeramente el cuello y trato de ajustar la posición de mi nariz debajo de su jumper y la comienzo a oler directamente a la vagina de Carolina Reveco, “mmm”su olor a sangre de su menstruación es mucho más intenso, fuerte, concentrado y penetrante, hasta el punto de embriagarme y me provocó una gran excitación al que me provoca una erección en mi sexo y me mojé porque tuve un orgasmo debido por su fuerte olor a menstruación. Mi nariz quedó impregnado de ese sabroso y fuerte olor a menstruación de Carolina Verónica Reveco Cornejo.

Posteriormente me pongo de pie y camino alrededor de la tienda muy excitado por su olor a menstruación y con muchas ganas de masturbarme, y comienzo a mirar los productos que están exhibidos en las vitrinas. Carolina Reveco se acerca a mi lado acomodando la mercadería, me da la espalda y ella pierde el equilibrio se va hacia atrás y choca conmigo mi reacción fue inmediatamente poner la palma de mi mano derecha al centro de su trasero, la carne blanda de su culo suena: plaaapzzz… cuyo sonido de su culo retumbó en toda la tienda, la palma de mi mano se hundió por completo en sus nalgas, sentí su canal y vibrar sus glúteos, su culo estaba muy blandito y frío, “pero Carolina Verónica Reveco Cornejo me dice: oi. ah. perdón” y con la otra mano le agarro una de sus caderas y me quedé muy caliente y excitado.

Después tuve deseo de oler nuevamente debajo de su jumper para sentir su olor a menstruación y fotografiar su calzón, pero me arrepiento de ser pillado, así que me aguanté. Luego me muevo a otro sitio de la tienda y me acerco un poco más donde Carolina, pero ella inconscientemente se aleja de mí, porque estaba acomodando la mercancía, por segunda vez me acerco otra vez a Carolina, me acomodo por detrás de ella, le miro su culo y de un sólo golpe de puño de mi mano le pego a su trasero en sus nalgas nuevamente emite el mismo sonido cerrado pero más suave y suena: “Plaaapzzz” le toco otra vez su culo, veo cómo mi puño se hunde rápidamente y, por la presión que ejerce, una estrella comienza a formarse en la tela de su jumper entre sus nalgas, siento nuevamente su canal que separa sus nalgas y su ano.

Carolina Reveco exclama y dice: ehhh…?, perdón.
Quedé muy excitado.

Me alejo de Carolina y me colocó al otro extremo de la tienda, al rato Carolina se coloca a mi lado, aún concentrada en ordenar la mercancía. Se inclina de cintura para alcanzar las cajas que estaban debajo de la vitrina, y yo me corro apenas un paso para no estorbarle. Cuando termina y se incorpora, se mueve hacia atrás sin mirar y por un instante queda muy cerca de mí.

Al darse cuenta que me puso su culo involuntario a mi sexo erecto, se gira un poco, sorprendida.

Uy, perdón dice con una sonrisa leve, algo nerviosa, le agarro su estómago y le aprieto fuertemente y, al hacerlo, ella dejó escapar un suspiro largo que se deslizó por sus labios, casi como un tenue “haa…”, liberado lentamente.

Luego Carolina me dice: “Ay, perdón”, como si el suspiro la hubiese sorprendido a ella misma.
Carolina Reveco se sonroja y queda algo excitada.

Después tomé un jarrón cervecero desde la vitrina y lo llevé conmigo. Me acerqué a la caja para pagarlo y le comenté a Carolina que era para un regalo. Mientras ella lo envolvía, una clienta se aproximó a su lado para hacerle una consulta. Carolina respondió con amabilidad, y en ese instante aproveché de fotografiar su rostro.


Flaquita Rica




En la fotografía de Carolina Reveco aparece detrás de un mostrador rojo, concentrada mientras introduce el jarrón cervecero en una bolsa de regalo azul. Su rostro es de rasgos delicados: tiene piel clara, mejillas suaves y cejas bien definidas. Sus ojos, de tono claro verde.

Su nariz es recta y fina, y sus labios, de forma natural y ligeramente marcados, se mantienen en una expresión seria y enfocada.

Lleva el cabello suelto, con un largo que cae por debajo de los hombros. Es de un tono castaño claro con reflejos más cálidos, y está peinado de manera suave, con ondas muy sutiles.

Por detrás por debajo de Carolina Reveco Cornejo emanaba un aroma extraño y profundo, una mezcla de fuerza y vulnerabilidad que parecía anunciar un cambio silencioso de sus hormonas; algo tan íntimo que rozaba lo sagrado en ella, hubo instante que sus nalgas fue manoseada por mí e hice que emitiera intensos sonidos que parecían nacer desde lo más profundo, vibraciones que se expandían en el aire como ondas vivas, cargadas de un impulso que no podía contenerse.

Luego me informó que el total era de $15.000; pagué en efectivo y, tras despedirme, me retiré de la tienda muy excitado y caliente con muchas ganas de masturbarme.

Después de ese episodio, durante toda esa jornada estuve muy caliente y excitado; cada vez que podía, volvía a recordarlo y me masturbaba.
Esa noche, varias veces me sorprendí recordando su olor a menstruación y evocando aquel instante que me había marcado y también por hacerle sonar sus nalgas y por tocar su trasero, esa vez eyaculé varias veces.
culo sabroso





comerciante




Fotografías del culo de la Carolina Reveco Cornejo durante su ciclo menstrual, 9 de enero de 2017)

Meses después, durante la tarde del día 11 de diciembre de 2017, me acerqué a la tienda “Divina Providencia”. Por ser víspera de Navidad, el local estaba lleno de gente, principalmente mujeres. Desde lejos divisé a Carolina Reveco Cornejo y la encontré más delgada.

Ingresé a la tienda con mucha dificultad debido a la cantidad de personas. Me acerqué a ella; andaba vestida con jeans Levi’s blancos de tiro alto se aprecia sus nalgas largas y el hueco de thigh gap y una camiseta blanca de manga corta, con cuello en V. Me ubiqué justo detrás de Carolina en medio del bullicio y el movimiento constante de la tienda.

En ese instante tomé mi teléfono celular y, discretamente, activé la cámara sin que nadie lo notara y fotografíe su culo. Luego guardé el teléfono en mi bolsillo mientras continuaba la agitación propia de esos días previos a Navidad.
duena




(Fotografía del culo de la Carolina Reveco Cornejo)

Luego me situé detrás de Carolina sin que se diera cuenta, en medio del movimiento propio de la tienda. En un momento de estrechez por la cantidad de personas, hubo un contacto involuntario entre nosotros. Ella dio un leve paso hacia atrás le toque el culo producto del espacio reducido.

Sin querer, toqué con mi puño el culo, que estaba muy blandito, por lo que se hundió rápidamente al aplicar presión. La superficie de su trasero cedió con facilidad debido el tejido blando de sus nalgas, hasta que llegué a sentir el hueso de su culo. Al comprimirlo con mayor fuerza, el aire acumulado en su interior entre las capas del jeans, ropa interior y de la piel salió expulsado entre las costuras, produciendo un sonido: puf. Al mismo tiempo, observé de reojo cómo en la superficie de su culo se formaban pliegues radiales que se extendían desde el punto de presión hacia afuera, creando una figura similar a una estrella.

Carolina dijo: “Oh, oh… perdón”, y continuó con su labor. Yo me aparté discretamente. 

Mi mano estaba húmeda debido al sudor; al estar cerrada en puño, dejó una leve marca sobre la tela del jean blanco. Después tomé un abrecartas con la intención de comprarlo y me puse en la fila para pagar.

Mientras esperaba en la caja, observé que Carolina Reveco Cornejo atendía a una señora. En ese momento, un hombre pasó detrás de ella y, debido a lo estrecho del lugar, Se produjo un leve roce accidental en la superficie del culo de Carolina Reveco Cornejo y, producto de la fricción del jeans, se percibió un suave sonido, similar a shhh…
Ella volvió a decir: “Perdón” 

La situación me generó una excitación intensa y con muchas ganas de masturbarme que me tomó por sorpresa. Al ver que otro hombre tuvo un roce accidental con el culo de Carolina, quien respondió con un breve “perdón” y Carolina continuó su camino hacia la caja para realizar el cobro del abrecartas, veo el culo de Carolina y todavía se apreciaba la marca de mi puño cerrado sobre la tela del jean, debido a que mi mano estaba sudada. Luego me despedí cordialmente y me retiré del lugar.

Después de este episodio salí de la tienda con mucha excitación. Incluso pensé en regresar para dar unas nalgadas a Carolina Reveco, pero al reflexionar comprendí que no era correcto y decidí no hacerlo. Finalmente opté por irme y dejar la situación atrás y decidí dirigirme al metro. Durante el trayecto seguí pensando en lo ocurrido y estaba muy excitando. Más tarde, ya en casa, fui al baño a masturbarme recordando sobre la situación por fotografiar el culo de Carolina, de tocarlo y sentir el hueso de su trasero, el aire que salió al comprimirlo produciendo un sonido: puf y los pliegues radiales que se formó similar a una estrella en la tela de su jeans y quedando la marca de mi puño cerrado, el hombre que rozó que se percibió un sonido shhh… al culo de Carolina. Me estuve masturbando toda esa noche eyaculé varias veces.

Al mes siguiente volví a la tienda Divina Providencia, en una tarde calurosa de enero de 2018. El local estaba iluminado por la luz natural que entraba desde la vitrina, y en su interior se percibía un ambiente tranquilo, con estanterías ordenadas y productos cuidadosamente exhibidos.

Al ingresar, vi a la puta de la Carolina Reveco atendiendo a un par de clientas. Me saludó de manera cordial y continuó con su labor. 

La muy puta vestía muy hermosa y elegante. Llevaba unos jeans blancos Levi’s de tiro alto se aprecia sus nalgas largas y el hueco de thigh gap, el mismo había usado la vez pasada cuando estuve con ella, los cuales realzaban su figura de manera armoniosa. Los combinaba con una camiseta blanca de manga corta y cuello redondo, logrando un conjunto sencillo, fresco y muy favorecedor y exquisita.

No se apreciaban marcas ni rastros evidentes de mi puño cerrado sobre la tela de su jeans. 

Mientras esperaba, recorrí los pasillos observando los artículos disponibles, revisando precios y comparando opciones. Me tomé mi tiempo antes de decidir qué comprar.

Luego de observar y recorrer el lugar, me situé detrás de Carolina Reveco Cornejo. En ese momento, ella dio un paso hacia atrás de manera accidental y se produjo un contacto involuntario. Mi mano se encontraba en posición de flexión al momento de tocar el culo. La presión ejercida ocasionó la compresión momentánea de las capas del jeans, ropa interior y las nalgas, generando un sonido de baja intensidad, perceptible como un leve: puf o soplido apagado, atribuible al desplazamiento de aire entre las prendas. 

Observo su culo se le forma momentáneamente unos pliegues radiales sobre la superficie del jeans de Carolina Reveco, similar a una figura estrellada, al momento de comprimir su culo llegue sentir nuevamente sus huesos. 

Después de tocar el culo de Carolina Reveco Cornejo. La presión de mi mano flexionada y sudada dejó estampada la marca temporal de mi mano en su jeans blanco y ella reaccionó diciendo: “¡Ah! ¿Ah? Perdón. Me provoca una enorme excitación.

Después de unos minutos, me acerqué al mesón y le solicité una caja organizadora de llaves que estaba ubicada detrás de la caja recaudadora. Carolina Reveco asintió y fue a buscarla al sector de almacenamiento. Mientras tanto, observé algunos detalles del lugar: el orden del mostrador, la disposición de los productos pequeños cerca de la caja y un cartel con información sobre medios de pago.

Cuando regresó con el artículo, lo dejó sobre el mesón, Carolina me dio la espalda observé su culo y estaba la marca temporal de mi mano flexionada que todavía se encontraba visible en el jeans blanco de Carolina Reveco. Al ver esa imagen me provocó una excitación incontrolable. Y procedió a cobrar. En ese momento noté que el valor indicado era superior al que había visto previamente en la exhibición. Le consulté por la diferencia y me respondió que podía tratarse de un precio desactualizado en la etiqueta. Aunque me quedé con dudas, decidí pagar en efectivo para no generar una discusión mayor.

Le comenté que no necesitaba la boleta, pero ella insistió en emitirla de todos modos. Me explicó que era obligatorio entregar el comprobante, ya que conocía el caso de una tienda cercana que había sido fiscalizada por el Servicio de Impuestos Internos y sancionada por no emitir la boleta de venta. Señaló que prefería evitar cualquier inconveniente legal.

Finalmente, me entregó la boleta junto con el producto. Se despidió de manera cortante y apática, y yo salí del local con la sensación de que la visita había sido más tensa de lo habitual, principalmente por la diferencia en el precio y la conversación sobre las obligaciones tributarias. Pero salí muy caliente por volver a tocar su culo de la puta.

Esa noche me masturbe varias veces por recordar por tocar el culo de Carolina Reveco.

Oliendo el culo de la Carolina Reveco Cornejo




Tiempo después, el 14 de marzo de 2019, fui a visitar la tienda Divina Providencia durante la tarde. En el lugar se encontraban Carolina Reveco y un par de clientas. Carolina estaba ubicada detrás de la caja recaudadora; tomé mi teléfono y le saqué una fotografía aparece Carolina Reveco Cornejo con cabello rubio claro con un tono más oscuro en la raíz, cortado en un estilo bob a la altura de la mandíbula, ligeramente ondulado en las puntas, peinado en una melena y con raya lateral. Su rostro forma ovalada es de facciones suaves, con piel clara, cejas delgadas y bien definidas, ojos verdes profundos y labios pintados en un tono rojizo.

Viste una blusa blanca de escote en V que deja ver parte del cuello y el inicio del busto. Lleva pendientes llamativos de diseño circular y brillante, que destacan sobre su cabello.

La toma fotográfica la muestra en perfil ¾, con expresión atenta y labios entreabiertos, lo que transmite naturalidad y cierta espontaneidad.

Estuve un rato en la tienda mirando y luego salí sin comprar nada.
Durante esa noche me estuve masturbando mientras miraba la fotografía de Carolina Reveco.

rubia




(Busto de Carolina Reveco Cornejo)

A principio de abril de 2019, alrededor de las 19:00 horas fui a Divina Providencia, veo a Carolina, andaba vestida con una polera blanca, mangas cortas, cuello redondo y una falda tubo de mezclilla, color negro y zapatillas blanca, se apreciaba sus siluetas de su cadera y de su trasero, estaba con unas clientas y su asistente de venta de contextura gruesa. Tuve la intención de grabar por debajo de su falda y de oler el culo de Carolina, pero no pude, porque su asistente de venta me observaba con mucha desconfianza, luego compré un mapamundi, mientras dialogaba con Carolina, ella sube por una escalera articulada detrás de la caja recaudadora para descolgar el mapamundi, en mis manos tenía mi teléfono para plasmar su cuerpo entero de perfil, pero su asistente le hace un gesto a Carolina, ella baja rapidísimo, disimulo, pago el producto con una tarjeta bancaria, me retiro de la tienda muy frustrado y excitado.
culona




(Caricatura de Carolina Reveco Cornejo)

La semana siguiente alrededor de las 19:00 horas fui a la tienda para cometer mis fechorías con Carolina, pero la tienda estaba cerrada.

Después del primer confinamiento por la pandemia del covid-19, un día 29 de abril de 2020, alrededor de las 12:30 horas, estuve realizando un trámite por el barrio Manuel Montt, pasé a visitar por última vez a la tienda en cuestión, ví a Carolina Reveco, siempre guapa. andaba vestida con un pantalón de tela de pierna ancha de cintura alta color negro, veo su culo de nalgas largas que estaba embutido en ese pantalón ancho, se le aprecia el canal que separa sus nalgas, culo cometrapo, estuve con Carolina completamente solos, pero ella estaba con una mascarilla N°95, que le cubría su rostro y en sus manos con guantes quirúrgicos el cual los guantes les quedaban grandes en sus delicadas manos, tuve muchas ganas hacer de lo mío, pero al que no pude oler su culo de nalgas largas, ni manosearlo, ya que me impedía por mi protección sanitaria. Estuve conversando por un buen rato con Carolina, hablamos sobre el estallido social y de la nueva pandemia a lo que podía afectar la economía y el comercio en general. Posteriormente ingresaron unos clientes a la tienda, yo buscaba el momento oportuno de darle unas nalgadas, pero no se pudo, luego en la conversación me decía que estaba malas las ventas, no tenía ventas y solo podía abrir la tienda vender los días martes, miércoles y jueves, debía quedarse en la casa de su mamá porque Carolina vivía en la ciudad de Viña del Mar, me comenta que tiene unos ahorros en el banco así para enfrentar mejor las crisis sanitaria y económica, pensaba cerrar definitivamente su tienda por no ser rentable y no tenía utilidades y ganancias, le compré un llavero, me quería hacer una rebaja, pero no la acepté, miré sus hermosos ojos verdes profundo por última vez y me retiré de la tienda.

Posteriormente de la pandemia, la tienda cerró para siempre, nunca más volví a ver y saber de Carolina Reveco , solo recordar mis aventuras de su hermoso culo la que fue manoseada por mí varias veces y por otro hombre, inmortalizando a Carolina siendo fotografiada su rostro y culo, cuando disfrutaba oliendo su culo, oliendo sus nalgas, oliendo su canal que separa sus nalgas, oliendo su ano, oliendo su perineo y oliendo su vagina seca. La última vez que la olí su culo y vagina sentí su olor a menstruación que me puso a mil, descubrí los más bello pasiones, exquisitos placeres prohibidas y hasta ahora me excita.

3 comentarios - Oliendo el culo de la Carolina Reveco Cornejo

ilujiluj
Quién te va a creer, flaco?
Lenguasuciaxxx +1
Nada mas rico que el olor a culo
camboyanox4
Cuando le olí el culo de la comerciante las dos primeras veces su culo no tenía olor ni siquiera su ano, periné y su vagina, la comerciante debe tener sequedad vaginal, años después cuando le olí su culo por tercera vez ella estaba menstruando.