Hola Mis Amigos De P! Les Traigo Otro Relato CortesÃa De Las Experiencias De Mi Amigata Que Espero Que les Guste 🙂
Era un tipo de hombre totalmente distinto a los que me gustan, pero era tanta mi falta de sexo que decidà hacer caso omiso al aspecto e intentar a ver que pasaba. Era robusto, más bien gorod, espaldas muy anchas y grandote. Según mi amiga además de tener una gran verga, el hombre cogÃa muy bien, asà que valÃa la pena probar, lo difÃcil era superar la barrera fÃsica. pero a medida que charlabamos me fui relajando, era muy agradable e inteligente y daba gusto hablar con el.
En un momento, mientras conversábamos, se me acercó y me dijo al oido "no puedo dejar de imaginarme esa boca tan linda y chiquita chupándome la pija". Lo miré sorprendida, pero a la vez halagada y mientras que le sonreÃa provocativamente sentÃa el calor subiendo desde mi rajita. Ya habÃa notado sus insistentes miradas a mis pechos, y eso ya me excitaba, pero que fuera tan lanzado me excitó más aún.
Empezó a acariciarme las piernas por debajo de la mesa, y lentamente me subÃa la pollera hasta llegar muy cerca de mi humedad, sin dejar de mimarme lascivamente a los ojos. Inmediatamente llamó al mozo, pagó la cuenta y nos fuimos directo a un hotel.
Durante el trayecto en auto no dejaba de acariciarme como podÃa los pechos, que ya estaban duros de tanta excitación y yo lo retribuà primero acariciando sus muslos y frotando su bulto que crecÃa más y más.
Estabamos ardiendo y en cuanto entramos al cuarto de hotel, me sentó al borde de la cama, me desabrochó por completo la camisa dejando mis tetas al aire, se arrodilló y empezó a chupármelas desesperado mientras que se abrÃa la bragueta y sacaba a la luz esa maravillosa pija dura y gruesaa, ya brillante de semen. Mientras su boca mordisqueaba mis pezones con sus mano se la meneaba ¡era todo un espectáculo! ¡cómo me gusta ver un hombre masturbándose! yo ya bramaba de gusto, asà que me saqué la bombacha como pude y deslizándome le ofrecà mi concha jugosa para que me la pusiera. El estaba recaliente, terminó de desnudarse y siempre en la misma posición empezó a frotarme la vagina con la cabeza de su pija, era el delirio, ¡cómo me la hacÃa desear! hasta que en medio de gemidos, sin dejar de restregármela me dijo
-¿qué querés para empezar? ¿que te la coma o te haga una linda paja?
- cogeme con los dedos, asà me acabo que no puedo más....
Me recostó sobre la cama, de costado, el siempre de rodillas, y mientras seguÃa con mis tetas me metÃó un dedo. No le fue nada dificil metérmelo todo, estaba empapada, y empezó a masturbarme. Los dedos eran proporcionales a esas manazas asà que al ponerme el segundo era como tener una pija adentro. Me le acabé en la mano, mojándolo todo y al sacarme los dedos me desparramó mi propio jugo por los labios y el culo.
Pero no me dejó reaccionar del orgasmo, porque me agarró de las caderas, como si yo fuera liviana como un papel, me puso en cuatro y me la clavó hasta el fondo sacándome un grito de placer. "que lindo que es montarte, yegüa, que concha caliente que tenés" y bombeaba cada vez más rápido mientras con una mano me apretujaba los pezones y con la otra me tocaba el clÃtoris. Tuve un orgasmo tan fuerte que al apretarle tanto la pija le saqué toda la leche mientras él me sacudÃa bien fuerte, gritábamos como locos, yo sentÃa los chorros de su leche dentro mÃo y el los latidos finales de mi orgasmo. Realmente cogÃa como los dioses y me importó poco su aspecto porque desde ese momento quedé entregada a él para lo que quisiera hacerme.
Mientras descansábamos me contó la historia repetida de que su mujer no lo satisfacÃa sexualmente, que no le hacÃa ni caso y el necesitaba mucho sexo porque era un calentón, asà que se desahogaba con pajas y putas.
Empezó a acariciarme de vuelta, con sus manos me abarcaba todo el cuerpo y yo ya estaba calentita asà que empecé a restregarme por todas partes hasta que terminé montada encima de esa pija que me tenÃa perdida. ahhh, qué placer, más que antes todavÃa, sentÃa que me llenaba toda mientras que me frotaba el clÃtoris contra su vello, era una sensación doble maravillosa. El casi babeante, tironéandome los pezones me décÃa "con vos voy a ahorrar plata en putas porque vas a ser mi puta gratis"... y yo le contestaba con la cabeza que sÃ, casi sin voz " si....quiero ser tu puta.....que bien que me cogés..." "después me la vas a chupar bien...si?" ahhhh si,quiero que me acabes en las tetas...."
Después descubrà que las mamadas eran su obsesión, terminé chupándosela en cualquier parte. A veces venÃa a buscarme al trabajo sólo para que se la mamara en el coche y después de enchastrarme de leche, me dejaba en casa tan caliente que terminó regalándome un consolador para mis pajas.
Espero Que Les Aya Gustado
Si Les Gusto Dejen Puntos y comenten Para ir mejorando GRACIAS 😃 😃 😃
Era un tipo de hombre totalmente distinto a los que me gustan, pero era tanta mi falta de sexo que decidà hacer caso omiso al aspecto e intentar a ver que pasaba. Era robusto, más bien gorod, espaldas muy anchas y grandote. Según mi amiga además de tener una gran verga, el hombre cogÃa muy bien, asà que valÃa la pena probar, lo difÃcil era superar la barrera fÃsica. pero a medida que charlabamos me fui relajando, era muy agradable e inteligente y daba gusto hablar con el.
En un momento, mientras conversábamos, se me acercó y me dijo al oido "no puedo dejar de imaginarme esa boca tan linda y chiquita chupándome la pija". Lo miré sorprendida, pero a la vez halagada y mientras que le sonreÃa provocativamente sentÃa el calor subiendo desde mi rajita. Ya habÃa notado sus insistentes miradas a mis pechos, y eso ya me excitaba, pero que fuera tan lanzado me excitó más aún.
Empezó a acariciarme las piernas por debajo de la mesa, y lentamente me subÃa la pollera hasta llegar muy cerca de mi humedad, sin dejar de mimarme lascivamente a los ojos. Inmediatamente llamó al mozo, pagó la cuenta y nos fuimos directo a un hotel.
Durante el trayecto en auto no dejaba de acariciarme como podÃa los pechos, que ya estaban duros de tanta excitación y yo lo retribuà primero acariciando sus muslos y frotando su bulto que crecÃa más y más.
Estabamos ardiendo y en cuanto entramos al cuarto de hotel, me sentó al borde de la cama, me desabrochó por completo la camisa dejando mis tetas al aire, se arrodilló y empezó a chupármelas desesperado mientras que se abrÃa la bragueta y sacaba a la luz esa maravillosa pija dura y gruesaa, ya brillante de semen. Mientras su boca mordisqueaba mis pezones con sus mano se la meneaba ¡era todo un espectáculo! ¡cómo me gusta ver un hombre masturbándose! yo ya bramaba de gusto, asà que me saqué la bombacha como pude y deslizándome le ofrecà mi concha jugosa para que me la pusiera. El estaba recaliente, terminó de desnudarse y siempre en la misma posición empezó a frotarme la vagina con la cabeza de su pija, era el delirio, ¡cómo me la hacÃa desear! hasta que en medio de gemidos, sin dejar de restregármela me dijo
-¿qué querés para empezar? ¿que te la coma o te haga una linda paja?
- cogeme con los dedos, asà me acabo que no puedo más....
Me recostó sobre la cama, de costado, el siempre de rodillas, y mientras seguÃa con mis tetas me metÃó un dedo. No le fue nada dificil metérmelo todo, estaba empapada, y empezó a masturbarme. Los dedos eran proporcionales a esas manazas asà que al ponerme el segundo era como tener una pija adentro. Me le acabé en la mano, mojándolo todo y al sacarme los dedos me desparramó mi propio jugo por los labios y el culo.
Pero no me dejó reaccionar del orgasmo, porque me agarró de las caderas, como si yo fuera liviana como un papel, me puso en cuatro y me la clavó hasta el fondo sacándome un grito de placer. "que lindo que es montarte, yegüa, que concha caliente que tenés" y bombeaba cada vez más rápido mientras con una mano me apretujaba los pezones y con la otra me tocaba el clÃtoris. Tuve un orgasmo tan fuerte que al apretarle tanto la pija le saqué toda la leche mientras él me sacudÃa bien fuerte, gritábamos como locos, yo sentÃa los chorros de su leche dentro mÃo y el los latidos finales de mi orgasmo. Realmente cogÃa como los dioses y me importó poco su aspecto porque desde ese momento quedé entregada a él para lo que quisiera hacerme.
Mientras descansábamos me contó la historia repetida de que su mujer no lo satisfacÃa sexualmente, que no le hacÃa ni caso y el necesitaba mucho sexo porque era un calentón, asà que se desahogaba con pajas y putas.
Empezó a acariciarme de vuelta, con sus manos me abarcaba todo el cuerpo y yo ya estaba calentita asà que empecé a restregarme por todas partes hasta que terminé montada encima de esa pija que me tenÃa perdida. ahhh, qué placer, más que antes todavÃa, sentÃa que me llenaba toda mientras que me frotaba el clÃtoris contra su vello, era una sensación doble maravillosa. El casi babeante, tironéandome los pezones me décÃa "con vos voy a ahorrar plata en putas porque vas a ser mi puta gratis"... y yo le contestaba con la cabeza que sÃ, casi sin voz " si....quiero ser tu puta.....que bien que me cogés..." "después me la vas a chupar bien...si?" ahhhh si,quiero que me acabes en las tetas...."
Después descubrà que las mamadas eran su obsesión, terminé chupándosela en cualquier parte. A veces venÃa a buscarme al trabajo sólo para que se la mamara en el coche y después de enchastrarme de leche, me dejaba en casa tan caliente que terminó regalándome un consolador para mis pajas.
Espero Que Les Aya Gustado
Si Les Gusto Dejen Puntos y comenten Para ir mejorando GRACIAS 😃 😃 😃
1 comentarios - Aventuras de una mujer madura II