Quería contarles mi historia que traigo metida muy dentro de mí desde hacealgún tiempo y la cual decidí poner en conocimiento de los lectores de estetipo de situaciones.
Nací un primero de Enero de 1975, en un lugar campestre de la geografíacolombiana (Guasca, Cundinamarca), donde siempre había en que distraerse:animales domésticos, oficios caseros y las respectivas labores escolares. Allíviví permanentemente hasta que terminé la primaria a la edad de 11 años. Luegonos trasladamos a la capital de la república (Bogotá) en busca de mejoresoportunidades de estudio, trabajo y vida social. Allí, en el hogar paterno,terminé mis estudios de bachillerato a la edad de 16 años e inicié los estudiosuniversitarios, los que no pude concluir al conocer y casarme con Alberto, conquien tuve el único hijo a la edad de 18 años (Marcel), cuando apenas estaba enla mitad de mi carrera de Psicología.
Hace un año me separé de mi marido, quien a pesar de que siempre me mantuvoeconómica y sexualmente, no aceptó que yo siguiera estudiando mi carrera, paralo cual me tuve que conseguir un trabajo en una entidad bancaria. Siempre vivíacelándome con todos mis compañeros de trabajo, sobre todo porque tenía quevestirme de una forma elegante, más no muy atractiva: falda hasta la partesuperior de la rodilla, camisa de botones y chaqueta; lo típico de este tipo deentidades financieras. Él iba de vez en cuando a realizar vueltas de pago deservicios públicos, tarjetas, etc.; pero siempre se esperaba a que fuera elturno de la Caja que yo atendía y, pues como es normal, la falda se me recogíahasta la mitad de las piernas y él creía que así estaba a toda hora paraexcitar a los clientes y compañeros de trabajo, cuando ni por mi cabeza pasabatal situación. En casa visto de forma casual (shorts, blusas y chanclas) y enla calle con Jeans, blusas algo escotadas, chaqueta y botas de cuero o zapatosdeportivos.
Desde ese entonces no he tenido sexo con nadie, únicamente me masturbo una o dosveces a la semana o cuando por algún motivo externo me dan ganas de tener unorgasmo, como cuando veo a alguien atractivo en la tele o en el cine o en lacalle. A pesar de todo he logrado controlar bien este aspecto de mi vidapersonal. Trato de distraerme lo más que puedo con las ocupaciones de mitrabajo y de la oficina. Sigo trabajando y ahorrando para en un futuro poderterminar mis estudios universitarios. Tengo mi Apartamento propio en la ciudad,una casa campestre cerca de Guasca y un trabajo fijo y bien remunerado, así queno tengo ningún problema económico para vivir dignamente con mi hijo Marcel,quien adelanta sus estudios universitarios recién iniciados.
Sin embargo, el problema que tengo en estos momentos es debido a que porcasualidad fui testigo de los galanteos amorosos de mi hijo con la novia quetiene desde hace unos tres años, Andrea: una rubia espectacular de piel blancay cuerpo casi perfecto, piernas largas, nalgas un poco abultadas y pechospronunciados y bien firmes.
Andrea y Marcel se habían ido a pasar un rato agradable en nuestra casa decampo, sin saber que yo estaba allá debido a que había pedido el día


compensatorio por trabajar lossábados, por lo que había decidido irme para la finca a descansar del ajetreotípico de la ciudad. La sorpresa para mi fue mayúscula al verlos entrar muyacaramelados y despreocupados a la casa, razón por la cual me escondí detrás delas cortinas del ático donde podía observar toda la sala. Andrea le dio un besoa Marcel en la boca y le sobó el bulto de la entrepierna y se retiró con unamirada pícara hacia el baño y le dijo que se relajara que le tenía una sorpresapara ese día.
Al cabo de unos diez minutos volvió a entrar a la sala, totalmente transformadacomo nunca la había visto: un vestidito diminuto de color blanco, de tiritasdelgaditas al hombro, escote no muy marcado, que le quedaba bien ajustadoremarcando su figura juvenil femenina (tenía 18 años recién cumplidos, casi dela misma edad de mi Marcel); llevaba unas medias color natural superveladas,casi transparentes, que le llegaban hasta donde empiezan las nalgas, todo locual lo remataba únicamente con unos zapatos de tacón de unos 12 centímetros dealto. Se le acercó caminando lenta y muy sensualmente, dejando que su largacabellera se moviera libremente sobre su espalda. Los ojos de Marcel setornaron grandes ante tal espectáculo erótico y en espera de lo que iba aocurrir. Ella se le acercó, lo abrazó y le dio un beso con lengua de altovoltaje erótico y le colocó por encima de la pierna izquierda de Marcel lapierna derecha de ella y al subirla hasta la cintura, pude notar la mitad de sulindo y provocativo culo, así como el liguero hermoso que sujetaba las medias asu cintura. Me estaba poniendo a mil y necesitaba urgentemente ir al baño paramasturbarme, debido a la cantidad de flujo vaginal que me estaba chorreando pormis nalgas, no tenía nada prácticamente a mi alcance, sólo mis manos con losdedos recién aseados.
Luego, Andrea, se agachó lentamente hasta arrodillarse en el piso y le soltó lacorrea al pantalón de Marcel, le bajó los pantalones al piso y empezó una lentalengüeteada sobre el pantaloncillo y la verga de mi hijo, que ya estaba a puntode salirse de ese bóxer que la oprimía mas y más a medida que continuaba el galanteoerótico de Andrea. Luego le bajó totalmente los bóxer y frente a ella quedóexpuesta en su total dimensión la verga de mi hijo, un largo y muy bien formadomástil, cada vez que lo veía me salían chorritos de líquidos por mi vagina y sedeslizaban por mi entrepierna que hace rato estaba totalmente humedecida. Aratos no sabía que hacer, si salir de mi escondite y entrar ciegamente aparticipar de la acción que estaba observando o permanecer allí hasta elfinal, ésta última sería mi decisión por razones obvias a pesar de que misubconsciente me gritaba que hiciera otra cosa.
Entonces empezó la sesión de sexo oral que nunca olvidaré y que me marcó parasiempre: Andrea comenzó a acariciar el mástil de verga que tenía mi hijo, muylenta y suavemente con la punta de la lengua y desde la punta de la verga hastarecorrerla en su totalidad hasta la base de los testículos; primero por debajoy luego por la parte superior y por los lados hasta dejarla completamentehúmeda y lisa como pude apreciar al ver como le repasaba sus dos manos una trasde la otra por ese miembro erecto, como quien mamantea las tetas de una vacaantes del ordeño. Luego, con sus dos manos cogió a mi hijo por los lados de laspiernas y comenzó a chupar la punta de la vergota, completamente erecta, con suboquita de puta insaciable, pero apenas dejaba entrar la punta rosadita yvolvía a sacarla totalmente, para posteriormente volver a tomarla entre suslabios sin hacer uso de las manos. Poco a poco, en un mamada que duróaproximadamente


5 minutos, y que para mi sehizo eterna, comenzó a dejar que esa verga entrara poco a poco en su boca,luego muy despacio y lascivamente la dejaba salir totalmente para acontinuación volver a retomarla y entrar rápidamente hasta la profundidad dondela había dejado en su anterior arremetida. Cuando llegó a su máxima capacidadque le permitió su boca, mediante un esfuerzo parecido al que hacen lasserpientes cuando están tragando sus presas, comenzó a esforzarse para llegarlo más profundo posible, hasta que por fin alcanzaba a llegar a la raíz de esehermoso ejemplar de verga que tenía como un ídolo que estaba adorandofervorosamente con su lengua y boca de actriz pornográfica entrenada en estosasuntos. Posteriormente volvía al mismo ritual: dejarla salir muy lentamente yposteriormente volverla a engullir hasta donde su boca se lo permitía, parafinalmente hacer el proceso de esforzarse y dejarla entrar totalmente a travésde su garganta. Esto último se notaba por los gestos típicos, einstintivos, de expulsar lo que con tanto cariño y dedicación estaba mamando aplacer.
Cuando mi hijo Marcel comenzó a tener los espasmos pre-orgásmicos, la muy zorrasacó el mástil de su boca por completo y alejó prudencialmente su cabezasin soltar las piernas de mi Marcel. Esperó unos dos minutos sin volver alataque, siempre mirando lascivamente a mi pobre angelito que parecía entrar endesmayo ante semejante escena: verle la cara de puta satisfecha a su propianovia enfrente de su verga parada, larga, completamente hinchada y brillantepor el humedecimiento producto de la mezcla de los líquidos pre-seminales quemanaban por la uretra de la verga de mi hijo y de la saliva que expelía la bocade la muy zorra de Andrea. El acto siguiente fue el que definitivamente memarco mi deseo irrevocable de lograr tener la verga de mi hijo dentro de mi:Andrea le hizo las tres últimas mamadas hasta la raíz de los testículos y leindicó que se acostara en el piso, mientras ella arrodillada se acomodó elmini vestidito que tenía puesto, se lo estiró lo más que pudo yjuntó las piernas, se agachó con la mirada puesta en la cara de Marcel que yayacía en el piso, colocó la mano derecha al otro lado del cuerpo de mi hijo ydejó la izquierda alisándose y acomodándose el cabello hacia la izquierda de sucabeza para que no hiciera estorbo en la gran mamada previa a la penetraciónque le tenía preparada a aquella linda y hermosa verga, que ahora se levantabaverticalmente como un obelisco apuntando al techo de la casa. Hizo un gestoparecido a como si ya tuviera adentro completamente la verga y fuera a permitirsu traspaso hacia la garganta y comenzó a dejarla entrar muy lentamentemoviendo con total lentitud la lengua para darle la bienvenida a ese mástilliso que estaba entrando en esa boquita totalmente relajada. Ahora entrabahasta las profundidades de la garganta de Andrea sin ninguna interrupciónintermedia, su nariz chocaba con el vientre púbico de mi Marcel paraposteriormente iniciar el igualmente lento desalojo de esa ricura de verga deesa boca ávida de estar permanentemente ocupada por ese cilindro de carnepalpitante. Este entre y saca duró unos dos minutos, al final de loscuales se acercó gateando a su bolso y extrajo una cinta métrica flexible. Alregresar al sitio donde estaba el objeto de su adoración sexual, le dijo aMarcel con su voz de puta irreprimible que necesitaba conocer las medidas deesa cosita tan rica y sabrosa que se estaba comiendo y que iba a tener en unosinstantes dentro de sus entrañas, a lo cual mi hijo únicamente asintió consu cabeza. Las medidas que dijo en voz alta: largo = 21 centímetros por laparte del vientre púbico y 23.5 por la parte de los testículos, 5 de los cualeseran correspondientes a la longitud de la cabeza; otra vez una mamada hasta elfondo y sacada para tomar las siguientes medidas: ancho en la punta = uncentímetro, ancho en la unión de la cabeza de la verga y el respectivotallo = 3 centímetros y ancho del tallo = 5 centímetros. Otra mamadade las ya descritas


anteriormente, pero esta vezcon movimiento circular de la cabeza a medida que dejaba entrar y salir laverga en la boquita hambrienta de sexo puro, y la medida final: profundidad dela verga linda y hermosa de mi hijo: 4 centímetros. Al final de este ritual, lamuy puta de Andrea, dejó a un lado la cinta métrica y mirando fijamente a losojos a mi Marcelito adorado, le dijo que ese vergón que había logrado erigir,era producto de su amor por aquel miembro que en total reposo ella misma lehabía medido: 8 centímetros de largo (3 de los cuales era la longitud de lacabeza) y 9 centímetros de longitud de la circunferencia del tallo. Luego, pasósu pierna derecha por encima del cuerpo de mi hijo y la dejó caer en el pisopara quedar completamente arrodillada, abierta y lista para hacer a unlado sus panties y comerse definitivamente aquella hermosura irresistible deverga que había logrado hinchar al máximo y verticalizar por completo, sabía yaque se iba a comer aproximadamente unos 23 centímetros de placer infinito.Inicialmente no lo dejó ni que rozará su entrepierna, arqueó su cuerpo, sevolvió a estirar hasta donde pudo el vestidito blanco y le dio el beso final ami Marcelito en su boca completamente abierta, le lamió su cara por todaspartes y bajó haciendo lo mismo hasta alcanzar los pezones de Marcel, donde sequedó chupándolos por un buen rato, siempre sin permitir el contacto de suentrepierna con el obelisco de 21 a 23 centímetros de alto que teníadebajo de ella, a su total antojo y merced.
Posteriormente fuebajando más lentamente hasta su ombligo, donde le hundió su lengua yrelamió sus costados, para finalmente bajar casi instantáneamente hasta lapunta de la verga y pegarle la última mamada, y saludo final, de bienvenida asus entrañas. Después de aproximadamente un minuto y notando que el respirar demi hijo estaba pasando de suspiros a gemidos, la muy puta puso al descubiertola sorpresa final que tenía preparada: se volvió a arquear hasta alcanzar laboca de mi Marcel y bajó con desesperante lentitud su cinturita de avispa hastaque logró encontrar la punta del mástil con las partes mas íntimas de su ser.Pensé que apartaría el panty para dejar libre el paso a la verga de mi hijo,pero no, la muy zorra se sentó lentamente y al terminar su penetración pude verclaramente que nunca había llevado nada debajo y que ya estaba consumidoel acto sexual. Empezó un continuo y mutuo jadeo entre esos doscuerpos, cabalgante y cabalgado, pero Andrea quería llevar todo alextremo: subía y bajaba lentamente intercalando movimientos repentinos de penetracióncasi instantánea con penetraciones muy lentas pero con movimientoscirculares de su ahora claramente lindo y hermoso trasero. El vestidito sele había recogido totalmente hasta su cintura y permitía ver claramente lasmedias veladas asidas por los cuatro sujetadores del liguero blanco cubierto deblonda. Qué espectáculo ver aquella hermosa escena de culeo primitivo, depenetración pura y deliciosa de un pene grueso y largo por una chochacompletamente depilada, ese culo blanco reluciente subiendo y bajando lenta yrápidamente buscando siempre engullirse ese pedazo de carne que tenía dentro desi, ver como esas medias de seda atadas por el liguero se movían al compás deaquel cuerpo necesitado de que se lo cogieran a mas no poder, ver los gestos deAndrea que demostraban el goce profundo que estaba sintiendo, su caratotalmente transformada en una tigresa y puta a la vez (cuando volteaba a mirarhacia atrás, se remordía los labios y se pasaba la lengua para humedecerlos ysentir más placer), ver la verga de mi hijo completamente brillante ysumergida en ese cuerpo hermoso de esa puta que se lo estaba gozando...enfin, también saber que en mi mente solo pasaban las mismas escenas pero yoremplazando a esa zorra que estaba cabalgando a la verga de mi Marcel, pensarque algún día tendría que ser yo la que estuviera encima de ese falo gozandocomo en aquel momento lo hacía Andrea, que en un futuro sería MartaPatricia la que estuviera culeándose al


propio hijo, que él sintiera elmismo o más placer del que estaba dando la puta de su novia y que yo no podíadescribir al no verle la cara.
Llegó el momento en que Andrea, y al mismo tiempo mi cuerpo,estaban llegando al clímax del paroxismo, teniendo un gran orgasmo por tantotiempo demorado, pero al mismo tiempo tan bien preparado y logrado. Al fin senotaron los gemidos y gritos de Andrea pidiéndole a Marcel que se la metieratoda y con todas sus fuerzas, olvidándose que era ella la que estaba al mando yque todo lo que ocurriera únicamente dependía de la velocidad que ella leimprimiera a su cuerpo de puta y sobre todo a ese culito hermoso y sediento quese balanceaba entre las dos bellas piernas que se apoyaban ligeramente en elpiso. Cuando al fin completó ese interminable orgasmo femenino, le indicó a mihijo que se quedara quieto, ella se sentó por completo en esa verga totalmenteengullida dentro de sus entrepiernas y entrañas y se encogió totalmente comoqueriendo exprimir o apretar al máximo ese pedazo de carne que le estabainvadiendo su hueco del amor, permaneciendo allí por unos dos minutosmás. Finalmente se quitó por completo el mini vestido que tenía sobre sucuerpo (mostrando que tampoco llevaba sujetador sobre sus hermosísimas tetas)y llevó su boquita sobre el miembro erecto de mi hijo (a quien pude volvera verle la cara de total goce y placer infinito), le dio unas tres chupadas másy en ese momento se vino el orgasmo de mi Marcel, la leche seminal invadió laboca de aquella puta totalmente satisfecha de su obra, se la tragó hastadonde pudo y el resto salió por entre las comisuras de sus labios y el tallo dela verga de mi Marcel, la boca de Andrea seguía frenéticamente su recorrido alo largo de aquel bello ejemplar de verga en erupción, hasta que todo finalizóen un total espasmo y relajamiento muscular de esos cuerpos llenos de sexo portodos los lados. Así, se quedaron dormidos por unos 15 minutos, momento queaproveché para salir de mis escondite e iniciar mi salida de la casa pararegresar urgentemente al apartamento de la ciudad, necesitaba meterme algogrueso, largo y liso dentro de mi ser, algo que me hiciera pensar que era laverga de mi Marcelito. Dios santo, antes de salir, al pasar por el lado de loscuerpos extenuados y totalmente dormidos de los amantes, no se cómo pero se mevino a la mente aprovechar ese momento y cogí entre mis manos aquella vergaadormilada y cogiendo la cinta métrica le tomé las siguientesmedidas: largo = 13 centímetros y longitud de la circunferencia en lamitad del tallo = 12 centímetros; además, y fue lo más difícil de creer, meagaché y le di una chupada a ese trofeo que algún día debería ser mío y quetendría dentro de mi ser. La verga alcanzó instintivamente a reaccionar y seempezó a ponerse erecta, pero no resistí más esa tentación y salí lo más rápidoposible de mi propia casa llevándome dentro de mi boca el néctar cuyo saboresperaba algún día comparar con la mezcla de mis flujos vaginales y el semen demi hijo; me consolé sabiendo que todo era por el bien futuro de mis intencionesde comerme esa verga linda de mi Marcel, la cual no pude volver a retirar de mimente.
Al llegar al apartamento busqué desesperadamente, en la nevera,algo parecido a un pene y encontré unas zanahorias largas, con proporcionesadecuadas a mis intensiones y necesidades, solamente tuve tiempo de correr acolocarme una blusa de tiritas y una falda de trabajo que simulara unaminifalda, después de lo cual me senté lentamente sobre esa hortaliza que hacialas veces de una verga erecta como la que vi en la casa campestre, la de mi propiohijo!. Llegué rápidamente al orgasmo tan reprimido que tenía y caí exhausta alpiso y así permanecí por una hora, hasta que llegó lo inevitable: elsentimiento de culpa y de remordimiento, el de arrepentimiento y el deprometerme que haría todo lo posible por no caer en la tentación de cogerme ami Marcelito adorado.

Al anochecer, cuando ellosretornaron muy alegres y, como siempre, muy enamoraditos, me quedé tranquila alsaber que no me habían visto ni en sueños en la casa campestre. Solamente lossaludé de beso en las mejillas y noté que estaban bañaditos y perfumados, aligual que yo.
En un relato posterior describiré detalladamente las ideas que en este momentoagolpan mi mente sobre cómo he pensado seducir a mi hijo y lograr tener sumiembro erecto dentro de mi cuerpo, el cual ya me lo está pidiendo a gritos apesar de que mi mente me dice que no lo haga, que eso va contra lo socialmenteestablecido.
Por favor, aquellas madres que ya hayan logrado superar unproblema similar al que me atormenta actualmente, o los hijos que hayan vividoigualmente este tormento, o en últimas el lector o lectora de este relato, lesruego que me escriban sus consejos e ideas para poder realizar mi sueño deculearme a mi propio hijo sin ir a fracasar en el intento, lo pueden hacer a micorreo electrónico, el que estaré consultando en espera de poder obtenersoporte y apoyo a mi deseo irrefrenable de tener relaciones incestuosas con mihijo Marcel. Inicialmente he pensado en las siguientes cosas para poderdesarrollar algunas ideas que tengo al respecto, las cuales se las comentaré enel segundo relato que les estaré colocando en esta misma página tan pronto mesea posible: a) comprarme una ropita similar a la que llevaba puesta la puta deAndrea el día del relato que les acabo de contar; b) darle una primera visiónde mis piernas y panties a mi hijo al volver realidad la idea errónea de mimarido de que yo vivía excitando a los clientes y compañeros de la institucióndonde trabajo al usar la falda recogida por el ajetreo normal de ese tipo deactividades (allá realmente me la acomodo cada rato por vergüenza quenormalmente me da); c) seducirlo en mi apartamento, pero hacerlo de una formamuy sutil o subliminal, que no parezca que deseo que me cojan al precio quesea; d) invitarlo a bailar en una discoteca e ingeniármelas para excitarlo almáximo, todavía no estoy segura de si llevarlo al clímax máximo y comérmeloallá mismo; y, e) llevarlo a dos sesiones de cine porno en el Teatro EsmeraldaPussycat, casi el único de éste género que queda en Bogotá. Cuando se haganrealidad las diferentes situaciones que tengo pensadas, las iré describiendo endetalle en nuevos relatos.
Esperando sus contribuciones, ideas y ayuda, para este autor que desea que uds se liberen sexualmente y hagan realidad todos sus sueños .

Nací un primero de Enero de 1975, en un lugar campestre de la geografíacolombiana (Guasca, Cundinamarca), donde siempre había en que distraerse:animales domésticos, oficios caseros y las respectivas labores escolares. Allíviví permanentemente hasta que terminé la primaria a la edad de 11 años. Luegonos trasladamos a la capital de la república (Bogotá) en busca de mejoresoportunidades de estudio, trabajo y vida social. Allí, en el hogar paterno,terminé mis estudios de bachillerato a la edad de 16 años e inicié los estudiosuniversitarios, los que no pude concluir al conocer y casarme con Alberto, conquien tuve el único hijo a la edad de 18 años (Marcel), cuando apenas estaba enla mitad de mi carrera de Psicología.
Hace un año me separé de mi marido, quien a pesar de que siempre me mantuvoeconómica y sexualmente, no aceptó que yo siguiera estudiando mi carrera, paralo cual me tuve que conseguir un trabajo en una entidad bancaria. Siempre vivíacelándome con todos mis compañeros de trabajo, sobre todo porque tenía quevestirme de una forma elegante, más no muy atractiva: falda hasta la partesuperior de la rodilla, camisa de botones y chaqueta; lo típico de este tipo deentidades financieras. Él iba de vez en cuando a realizar vueltas de pago deservicios públicos, tarjetas, etc.; pero siempre se esperaba a que fuera elturno de la Caja que yo atendía y, pues como es normal, la falda se me recogíahasta la mitad de las piernas y él creía que así estaba a toda hora paraexcitar a los clientes y compañeros de trabajo, cuando ni por mi cabeza pasabatal situación. En casa visto de forma casual (shorts, blusas y chanclas) y enla calle con Jeans, blusas algo escotadas, chaqueta y botas de cuero o zapatosdeportivos.
Desde ese entonces no he tenido sexo con nadie, únicamente me masturbo una o dosveces a la semana o cuando por algún motivo externo me dan ganas de tener unorgasmo, como cuando veo a alguien atractivo en la tele o en el cine o en lacalle. A pesar de todo he logrado controlar bien este aspecto de mi vidapersonal. Trato de distraerme lo más que puedo con las ocupaciones de mitrabajo y de la oficina. Sigo trabajando y ahorrando para en un futuro poderterminar mis estudios universitarios. Tengo mi Apartamento propio en la ciudad,una casa campestre cerca de Guasca y un trabajo fijo y bien remunerado, así queno tengo ningún problema económico para vivir dignamente con mi hijo Marcel,quien adelanta sus estudios universitarios recién iniciados.
Sin embargo, el problema que tengo en estos momentos es debido a que porcasualidad fui testigo de los galanteos amorosos de mi hijo con la novia quetiene desde hace unos tres años, Andrea: una rubia espectacular de piel blancay cuerpo casi perfecto, piernas largas, nalgas un poco abultadas y pechospronunciados y bien firmes.
Andrea y Marcel se habían ido a pasar un rato agradable en nuestra casa decampo, sin saber que yo estaba allá debido a que había pedido el día


compensatorio por trabajar lossábados, por lo que había decidido irme para la finca a descansar del ajetreotípico de la ciudad. La sorpresa para mi fue mayúscula al verlos entrar muyacaramelados y despreocupados a la casa, razón por la cual me escondí detrás delas cortinas del ático donde podía observar toda la sala. Andrea le dio un besoa Marcel en la boca y le sobó el bulto de la entrepierna y se retiró con unamirada pícara hacia el baño y le dijo que se relajara que le tenía una sorpresapara ese día.
Al cabo de unos diez minutos volvió a entrar a la sala, totalmente transformadacomo nunca la había visto: un vestidito diminuto de color blanco, de tiritasdelgaditas al hombro, escote no muy marcado, que le quedaba bien ajustadoremarcando su figura juvenil femenina (tenía 18 años recién cumplidos, casi dela misma edad de mi Marcel); llevaba unas medias color natural superveladas,casi transparentes, que le llegaban hasta donde empiezan las nalgas, todo locual lo remataba únicamente con unos zapatos de tacón de unos 12 centímetros dealto. Se le acercó caminando lenta y muy sensualmente, dejando que su largacabellera se moviera libremente sobre su espalda. Los ojos de Marcel setornaron grandes ante tal espectáculo erótico y en espera de lo que iba aocurrir. Ella se le acercó, lo abrazó y le dio un beso con lengua de altovoltaje erótico y le colocó por encima de la pierna izquierda de Marcel lapierna derecha de ella y al subirla hasta la cintura, pude notar la mitad de sulindo y provocativo culo, así como el liguero hermoso que sujetaba las medias asu cintura. Me estaba poniendo a mil y necesitaba urgentemente ir al baño paramasturbarme, debido a la cantidad de flujo vaginal que me estaba chorreando pormis nalgas, no tenía nada prácticamente a mi alcance, sólo mis manos con losdedos recién aseados.
Luego, Andrea, se agachó lentamente hasta arrodillarse en el piso y le soltó lacorrea al pantalón de Marcel, le bajó los pantalones al piso y empezó una lentalengüeteada sobre el pantaloncillo y la verga de mi hijo, que ya estaba a puntode salirse de ese bóxer que la oprimía mas y más a medida que continuaba el galanteoerótico de Andrea. Luego le bajó totalmente los bóxer y frente a ella quedóexpuesta en su total dimensión la verga de mi hijo, un largo y muy bien formadomástil, cada vez que lo veía me salían chorritos de líquidos por mi vagina y sedeslizaban por mi entrepierna que hace rato estaba totalmente humedecida. Aratos no sabía que hacer, si salir de mi escondite y entrar ciegamente aparticipar de la acción que estaba observando o permanecer allí hasta elfinal, ésta última sería mi decisión por razones obvias a pesar de que misubconsciente me gritaba que hiciera otra cosa.
Entonces empezó la sesión de sexo oral que nunca olvidaré y que me marcó parasiempre: Andrea comenzó a acariciar el mástil de verga que tenía mi hijo, muylenta y suavemente con la punta de la lengua y desde la punta de la verga hastarecorrerla en su totalidad hasta la base de los testículos; primero por debajoy luego por la parte superior y por los lados hasta dejarla completamentehúmeda y lisa como pude apreciar al ver como le repasaba sus dos manos una trasde la otra por ese miembro erecto, como quien mamantea las tetas de una vacaantes del ordeño. Luego, con sus dos manos cogió a mi hijo por los lados de laspiernas y comenzó a chupar la punta de la vergota, completamente erecta, con suboquita de puta insaciable, pero apenas dejaba entrar la punta rosadita yvolvía a sacarla totalmente, para posteriormente volver a tomarla entre suslabios sin hacer uso de las manos. Poco a poco, en un mamada que duróaproximadamente


5 minutos, y que para mi sehizo eterna, comenzó a dejar que esa verga entrara poco a poco en su boca,luego muy despacio y lascivamente la dejaba salir totalmente para acontinuación volver a retomarla y entrar rápidamente hasta la profundidad dondela había dejado en su anterior arremetida. Cuando llegó a su máxima capacidadque le permitió su boca, mediante un esfuerzo parecido al que hacen lasserpientes cuando están tragando sus presas, comenzó a esforzarse para llegarlo más profundo posible, hasta que por fin alcanzaba a llegar a la raíz de esehermoso ejemplar de verga que tenía como un ídolo que estaba adorandofervorosamente con su lengua y boca de actriz pornográfica entrenada en estosasuntos. Posteriormente volvía al mismo ritual: dejarla salir muy lentamente yposteriormente volverla a engullir hasta donde su boca se lo permitía, parafinalmente hacer el proceso de esforzarse y dejarla entrar totalmente a travésde su garganta. Esto último se notaba por los gestos típicos, einstintivos, de expulsar lo que con tanto cariño y dedicación estaba mamando aplacer.
Cuando mi hijo Marcel comenzó a tener los espasmos pre-orgásmicos, la muy zorrasacó el mástil de su boca por completo y alejó prudencialmente su cabezasin soltar las piernas de mi Marcel. Esperó unos dos minutos sin volver alataque, siempre mirando lascivamente a mi pobre angelito que parecía entrar endesmayo ante semejante escena: verle la cara de puta satisfecha a su propianovia enfrente de su verga parada, larga, completamente hinchada y brillantepor el humedecimiento producto de la mezcla de los líquidos pre-seminales quemanaban por la uretra de la verga de mi hijo y de la saliva que expelía la bocade la muy zorra de Andrea. El acto siguiente fue el que definitivamente memarco mi deseo irrevocable de lograr tener la verga de mi hijo dentro de mi:Andrea le hizo las tres últimas mamadas hasta la raíz de los testículos y leindicó que se acostara en el piso, mientras ella arrodillada se acomodó elmini vestidito que tenía puesto, se lo estiró lo más que pudo yjuntó las piernas, se agachó con la mirada puesta en la cara de Marcel que yayacía en el piso, colocó la mano derecha al otro lado del cuerpo de mi hijo ydejó la izquierda alisándose y acomodándose el cabello hacia la izquierda de sucabeza para que no hiciera estorbo en la gran mamada previa a la penetraciónque le tenía preparada a aquella linda y hermosa verga, que ahora se levantabaverticalmente como un obelisco apuntando al techo de la casa. Hizo un gestoparecido a como si ya tuviera adentro completamente la verga y fuera a permitirsu traspaso hacia la garganta y comenzó a dejarla entrar muy lentamentemoviendo con total lentitud la lengua para darle la bienvenida a ese mástilliso que estaba entrando en esa boquita totalmente relajada. Ahora entrabahasta las profundidades de la garganta de Andrea sin ninguna interrupciónintermedia, su nariz chocaba con el vientre púbico de mi Marcel paraposteriormente iniciar el igualmente lento desalojo de esa ricura de verga deesa boca ávida de estar permanentemente ocupada por ese cilindro de carnepalpitante. Este entre y saca duró unos dos minutos, al final de loscuales se acercó gateando a su bolso y extrajo una cinta métrica flexible. Alregresar al sitio donde estaba el objeto de su adoración sexual, le dijo aMarcel con su voz de puta irreprimible que necesitaba conocer las medidas deesa cosita tan rica y sabrosa que se estaba comiendo y que iba a tener en unosinstantes dentro de sus entrañas, a lo cual mi hijo únicamente asintió consu cabeza. Las medidas que dijo en voz alta: largo = 21 centímetros por laparte del vientre púbico y 23.5 por la parte de los testículos, 5 de los cualeseran correspondientes a la longitud de la cabeza; otra vez una mamada hasta elfondo y sacada para tomar las siguientes medidas: ancho en la punta = uncentímetro, ancho en la unión de la cabeza de la verga y el respectivotallo = 3 centímetros y ancho del tallo = 5 centímetros. Otra mamadade las ya descritas


anteriormente, pero esta vezcon movimiento circular de la cabeza a medida que dejaba entrar y salir laverga en la boquita hambrienta de sexo puro, y la medida final: profundidad dela verga linda y hermosa de mi hijo: 4 centímetros. Al final de este ritual, lamuy puta de Andrea, dejó a un lado la cinta métrica y mirando fijamente a losojos a mi Marcelito adorado, le dijo que ese vergón que había logrado erigir,era producto de su amor por aquel miembro que en total reposo ella misma lehabía medido: 8 centímetros de largo (3 de los cuales era la longitud de lacabeza) y 9 centímetros de longitud de la circunferencia del tallo. Luego, pasósu pierna derecha por encima del cuerpo de mi hijo y la dejó caer en el pisopara quedar completamente arrodillada, abierta y lista para hacer a unlado sus panties y comerse definitivamente aquella hermosura irresistible deverga que había logrado hinchar al máximo y verticalizar por completo, sabía yaque se iba a comer aproximadamente unos 23 centímetros de placer infinito.Inicialmente no lo dejó ni que rozará su entrepierna, arqueó su cuerpo, sevolvió a estirar hasta donde pudo el vestidito blanco y le dio el beso final ami Marcelito en su boca completamente abierta, le lamió su cara por todaspartes y bajó haciendo lo mismo hasta alcanzar los pezones de Marcel, donde sequedó chupándolos por un buen rato, siempre sin permitir el contacto de suentrepierna con el obelisco de 21 a 23 centímetros de alto que teníadebajo de ella, a su total antojo y merced.
Posteriormente fuebajando más lentamente hasta su ombligo, donde le hundió su lengua yrelamió sus costados, para finalmente bajar casi instantáneamente hasta lapunta de la verga y pegarle la última mamada, y saludo final, de bienvenida asus entrañas. Después de aproximadamente un minuto y notando que el respirar demi hijo estaba pasando de suspiros a gemidos, la muy puta puso al descubiertola sorpresa final que tenía preparada: se volvió a arquear hasta alcanzar laboca de mi Marcel y bajó con desesperante lentitud su cinturita de avispa hastaque logró encontrar la punta del mástil con las partes mas íntimas de su ser.Pensé que apartaría el panty para dejar libre el paso a la verga de mi hijo,pero no, la muy zorra se sentó lentamente y al terminar su penetración pude verclaramente que nunca había llevado nada debajo y que ya estaba consumidoel acto sexual. Empezó un continuo y mutuo jadeo entre esos doscuerpos, cabalgante y cabalgado, pero Andrea quería llevar todo alextremo: subía y bajaba lentamente intercalando movimientos repentinos de penetracióncasi instantánea con penetraciones muy lentas pero con movimientoscirculares de su ahora claramente lindo y hermoso trasero. El vestidito sele había recogido totalmente hasta su cintura y permitía ver claramente lasmedias veladas asidas por los cuatro sujetadores del liguero blanco cubierto deblonda. Qué espectáculo ver aquella hermosa escena de culeo primitivo, depenetración pura y deliciosa de un pene grueso y largo por una chochacompletamente depilada, ese culo blanco reluciente subiendo y bajando lenta yrápidamente buscando siempre engullirse ese pedazo de carne que tenía dentro desi, ver como esas medias de seda atadas por el liguero se movían al compás deaquel cuerpo necesitado de que se lo cogieran a mas no poder, ver los gestos deAndrea que demostraban el goce profundo que estaba sintiendo, su caratotalmente transformada en una tigresa y puta a la vez (cuando volteaba a mirarhacia atrás, se remordía los labios y se pasaba la lengua para humedecerlos ysentir más placer), ver la verga de mi hijo completamente brillante ysumergida en ese cuerpo hermoso de esa puta que se lo estaba gozando...enfin, también saber que en mi mente solo pasaban las mismas escenas pero yoremplazando a esa zorra que estaba cabalgando a la verga de mi Marcel, pensarque algún día tendría que ser yo la que estuviera encima de ese falo gozandocomo en aquel momento lo hacía Andrea, que en un futuro sería MartaPatricia la que estuviera culeándose al


propio hijo, que él sintiera elmismo o más placer del que estaba dando la puta de su novia y que yo no podíadescribir al no verle la cara.
Llegó el momento en que Andrea, y al mismo tiempo mi cuerpo,estaban llegando al clímax del paroxismo, teniendo un gran orgasmo por tantotiempo demorado, pero al mismo tiempo tan bien preparado y logrado. Al fin senotaron los gemidos y gritos de Andrea pidiéndole a Marcel que se la metieratoda y con todas sus fuerzas, olvidándose que era ella la que estaba al mando yque todo lo que ocurriera únicamente dependía de la velocidad que ella leimprimiera a su cuerpo de puta y sobre todo a ese culito hermoso y sediento quese balanceaba entre las dos bellas piernas que se apoyaban ligeramente en elpiso. Cuando al fin completó ese interminable orgasmo femenino, le indicó a mihijo que se quedara quieto, ella se sentó por completo en esa verga totalmenteengullida dentro de sus entrepiernas y entrañas y se encogió totalmente comoqueriendo exprimir o apretar al máximo ese pedazo de carne que le estabainvadiendo su hueco del amor, permaneciendo allí por unos dos minutosmás. Finalmente se quitó por completo el mini vestido que tenía sobre sucuerpo (mostrando que tampoco llevaba sujetador sobre sus hermosísimas tetas)y llevó su boquita sobre el miembro erecto de mi hijo (a quien pude volvera verle la cara de total goce y placer infinito), le dio unas tres chupadas másy en ese momento se vino el orgasmo de mi Marcel, la leche seminal invadió laboca de aquella puta totalmente satisfecha de su obra, se la tragó hastadonde pudo y el resto salió por entre las comisuras de sus labios y el tallo dela verga de mi Marcel, la boca de Andrea seguía frenéticamente su recorrido alo largo de aquel bello ejemplar de verga en erupción, hasta que todo finalizóen un total espasmo y relajamiento muscular de esos cuerpos llenos de sexo portodos los lados. Así, se quedaron dormidos por unos 15 minutos, momento queaproveché para salir de mis escondite e iniciar mi salida de la casa pararegresar urgentemente al apartamento de la ciudad, necesitaba meterme algogrueso, largo y liso dentro de mi ser, algo que me hiciera pensar que era laverga de mi Marcelito. Dios santo, antes de salir, al pasar por el lado de loscuerpos extenuados y totalmente dormidos de los amantes, no se cómo pero se mevino a la mente aprovechar ese momento y cogí entre mis manos aquella vergaadormilada y cogiendo la cinta métrica le tomé las siguientesmedidas: largo = 13 centímetros y longitud de la circunferencia en lamitad del tallo = 12 centímetros; además, y fue lo más difícil de creer, meagaché y le di una chupada a ese trofeo que algún día debería ser mío y quetendría dentro de mi ser. La verga alcanzó instintivamente a reaccionar y seempezó a ponerse erecta, pero no resistí más esa tentación y salí lo más rápidoposible de mi propia casa llevándome dentro de mi boca el néctar cuyo saboresperaba algún día comparar con la mezcla de mis flujos vaginales y el semen demi hijo; me consolé sabiendo que todo era por el bien futuro de mis intencionesde comerme esa verga linda de mi Marcel, la cual no pude volver a retirar de mimente.
Al llegar al apartamento busqué desesperadamente, en la nevera,algo parecido a un pene y encontré unas zanahorias largas, con proporcionesadecuadas a mis intensiones y necesidades, solamente tuve tiempo de correr acolocarme una blusa de tiritas y una falda de trabajo que simulara unaminifalda, después de lo cual me senté lentamente sobre esa hortaliza que hacialas veces de una verga erecta como la que vi en la casa campestre, la de mi propiohijo!. Llegué rápidamente al orgasmo tan reprimido que tenía y caí exhausta alpiso y así permanecí por una hora, hasta que llegó lo inevitable: elsentimiento de culpa y de remordimiento, el de arrepentimiento y el deprometerme que haría todo lo posible por no caer en la tentación de cogerme ami Marcelito adorado.

Al anochecer, cuando ellosretornaron muy alegres y, como siempre, muy enamoraditos, me quedé tranquila alsaber que no me habían visto ni en sueños en la casa campestre. Solamente lossaludé de beso en las mejillas y noté que estaban bañaditos y perfumados, aligual que yo.
En un relato posterior describiré detalladamente las ideas que en este momentoagolpan mi mente sobre cómo he pensado seducir a mi hijo y lograr tener sumiembro erecto dentro de mi cuerpo, el cual ya me lo está pidiendo a gritos apesar de que mi mente me dice que no lo haga, que eso va contra lo socialmenteestablecido.
Por favor, aquellas madres que ya hayan logrado superar unproblema similar al que me atormenta actualmente, o los hijos que hayan vividoigualmente este tormento, o en últimas el lector o lectora de este relato, lesruego que me escriban sus consejos e ideas para poder realizar mi sueño deculearme a mi propio hijo sin ir a fracasar en el intento, lo pueden hacer a micorreo electrónico, el que estaré consultando en espera de poder obtenersoporte y apoyo a mi deseo irrefrenable de tener relaciones incestuosas con mihijo Marcel. Inicialmente he pensado en las siguientes cosas para poderdesarrollar algunas ideas que tengo al respecto, las cuales se las comentaré enel segundo relato que les estaré colocando en esta misma página tan pronto mesea posible: a) comprarme una ropita similar a la que llevaba puesta la puta deAndrea el día del relato que les acabo de contar; b) darle una primera visiónde mis piernas y panties a mi hijo al volver realidad la idea errónea de mimarido de que yo vivía excitando a los clientes y compañeros de la institucióndonde trabajo al usar la falda recogida por el ajetreo normal de ese tipo deactividades (allá realmente me la acomodo cada rato por vergüenza quenormalmente me da); c) seducirlo en mi apartamento, pero hacerlo de una formamuy sutil o subliminal, que no parezca que deseo que me cojan al precio quesea; d) invitarlo a bailar en una discoteca e ingeniármelas para excitarlo almáximo, todavía no estoy segura de si llevarlo al clímax máximo y comérmeloallá mismo; y, e) llevarlo a dos sesiones de cine porno en el Teatro EsmeraldaPussycat, casi el único de éste género que queda en Bogotá. Cuando se haganrealidad las diferentes situaciones que tengo pensadas, las iré describiendo endetalle en nuevos relatos.
Esperando sus contribuciones, ideas y ayuda, para este autor que desea que uds se liberen sexualmente y hagan realidad todos sus sueños .

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