Veinte de marzo del año dosmil veinte, dos acontecimientos importantes, que se desprende uno del otro ycambiarían mi vida. La pandemia.
Ese día el presidente decreta la cuarentena, barbijos, alcohol,desinfección y encierro, muchísimo encierro, comencé odiándolo, hoy puedodecir… “gracias encierro”.
Mi madre quedo varada en España, había concurrido a un congreso,había posibilidades de un ascenso laboral, entendí como que le habían ofrecidoel puesto de gerente en la empresa para la cual trabaja y debía hacer unacapacitación.
Mi padre se puso como loco, no sabía cuándo regresaría mama,pero gracias a su trabajo, ya que él lo hacía desde casa, tenía video llamadacon mama todos los días.
Pasados diez días de encierro, una noche, me levanto para ir albaño; debo aclarar que debo pasar por la puerta del cuarto de mis padres,observo algo que me llamo la atención, mirando hacia donde estaba la luz de lacomputadora, mi papa hablaba con mama a la vez que se masturbaba. No pudiendover bien pues la puerta estaba solamente entreabierta, me acerque, no solo vi ami papa con su miembro en la mano, mama aparecía en la pantalla desnuda con sumano en la vagina, en la que se veía claramente cómo se perdían dos dedos deuna mano en su interior y la otra haciendo círculos sobre su clítoris.Sintiendo como se me humedecía mi sexo y subía un calor hacia mi rostro, meretire al baño con esa imagen en mi cabeza. Luego de orinar abrí la canilla delbidet, cuando estuvo a temperatura me senté sobre el chorro de agua tibio queme hizo estremecer, sin perder la oportunidad, con esas imágenes grabadas en miretina del gran miembro de papa en su mano subiendo y bajando, cubriendo ydescubriendo la cabeza de su poronga, me tire una paja feroz, entre lasimágenes y los jadeos casi inaudibles de mis padres, acabe reprimiendo ungrito.
Muy silenciosamente pase para mi cuarto, ya mis padres reían,¿habíamos hecho un trio? con ese pensamiento y riendo en mi interior me acosté.
Al día siguiente, mi padre se había levantado de buen humor ehizo una propuesta muy interesante, donde realmente comenzó a cambiar mi vida.
– Tina, quiero hacerte unapregunta, ¿te parece buscar en internet ejercicios y comenzar a practicarlos?Así cuando regrese mama estamos físicamente bien, creo nos vendría bien a losdos.
– Si Tino, (riendo) no tengo otra cosa que hacer.
Cariñosamente nos llamábamos Tina y Tino como sobrenombre.
El, que es experto en el tema computación y navegar por la red,bajó un curso completo de ejercicios que no necesitaban aparatos ni peso paramodelar los músculos, iniciando de inmediato.
Pasados tres meses, en los cuales hacíamos hasta tres veces pordía las rutinas, nuestros cuerpos fueron cambiando para mejor, Tino estaba debuen humor, unos días más que otros (cuando hablaba con mama sobre todo).
Con mis diecinueve años, tenía un cuerpo normal, pero ahoraestaba espectacular, mi culo había tomado una forma de pera, duro, firme, mispiernas dejaban ver sus músculos, mis pechos estaban redondos y turgentes y nihablar de los músculos abdominales, era una tabla de lavar.
Por la ´parte opuesta, mi padre había adquirido un físicoimponente, sus bíceps habían crecido, sus pectorales estaban firmes, losmúsculos abdominales marcados, cuando llegara mama se sorprendería del cambioque estábamos teniendo.
Un día al levantarme me puse unos shorts de lycra y un topdeportivo tipo pupera, el pantaloncito me marcaba la cola descomunalmente, Tinodejo escapar un largo silbido y extendiendo su mano toco la firmeza de misglúteos, reaccionando al instante, se puso colorado y retiro presuroso su mano.
– Perdón fue instintivo, pensé y obre al mismo tiempo, pensabaque bien te había sentado el ejercicio y que firme estaba tu cola…
Silenciando su boca con mi mano
– Tino sos mi papa, no te pongas mal, sé que no lo hiciste conmaldad.

– Tenés razón, pero eso puedetraer malos deseos, tu madre lejos, el encierro, solo vemos al delivery que nosrealiza las compras…
– Si papi, a mí me pasa lo mismo, aunque aún no he tenido nuncarelaciones sexuales, mis hormonas están alborotadas.
Poniéndome colorada más que el cuándo me toco, le confesé que lohabía visto masturbándose por video llamada con mama y no perdía la oportunidadde observarlo y retirarme a mi habitación para hacer lo mismo.
– Hija que vergüenza me da.
– Para nada Tino querido, entiendo lo de las necesidades, y tecomprendo más a vos que sabes lo que es hacer el amor y que te falte tucompañera de juego.
Me acerque lentamente y bese sus labios secos.
– Hija no creo que sea…
Calle sus palabras con mi mano poniéndola sobre su boca,emitiendo de la mía el clásico sonido de hacer silencio, shhh.
Volvimos a hacer contacto corporal, nuestras bocas se unieron,las respiraciones se hicieron más agitadas, nuestras manos danzaban pornuestros cuerpos, fuimos despojando nuestra piel de la poca ropa que noscubría, lentamente, prenda a prenda.
Cuanta ansiedad tenia, iba a ser mi primera vez y con el hombreque más amo en esta vida, le pediría perdón a mi mama, pero no debe enterarse,esto quedara entre nosotros y lo llevaremos a la tumba.
Los besos que me entregaba la boca de mi padre fueron ganandoterritorio, de mi boca a mi cuello, de ahí y sin escalas a mis tetas, mis yaduros pezones recibían esas chupadas con mucho agrado, haciendo mojar mi sexoque desde el comienzo pedía a gritos ser penetrado.
Trate de hacer lo visto en algunas películas XXX que he visto,como para estar a tono.

Con mi mirada puesta en susojos, mientras lo acariciaba con todo el amor posible, bajando suavemente haciael miembro erguido de mi progenitor, encontrándome con la firmeza de ese penelo tome suavemente, tal cual lo había soñado desde que lo vi masturbándose.Ambos estábamos con un temblor en nuestros cuerpos desnudos, la piel erizada ysentí por primera vez el famoso olor al sexo, que invadía nuestro alrededor.
Cayendo de bruces ante el palpitante pedazo de miembro, sindudarlo abrí la boca y lo engullí, en un principio me dio arcadas debido a quepor mi inexperiencia llegue hasta el fondo de la garganta, sacándolo de untirón para retomar la tarea, ahora más despacio, cuando mis oídos comenzaron apercibir sus jadeos acompasados al ritmo de mi mamada.
Suavemente me tomo de las orejas haciéndome levantar, searrodillo elevando una de mis piernas para situarla sobre su hombro, sabía loque se venía, me entregue a disfrutar. Su aguda y hábil lengua recorrió todo elcontorno de mis labios vaginales, por momento los quería separar y continuabasu raid en derredor haciéndome perder la noción del tiempo transcurrido entreque comenzó y llego al lugar que me hizo explotar en tremendo orgasmo, el duroclítoris encapullado que tantas veces yo había usado para darme mi propioplacer, pero este orgasmo fue totalmente distinto, fue el primero producido porun hombre real, no imágenes en mi cabeza.
Ese orgasmo me hizo temblar mucho más las piernas, no podíamantenerme en pie, con media sonrisa de lado y mis jugos chorreando por lacomisura de sus labios, se paró posteriormente a bajar delicadamente la piernaelevada.
– Tina, ¿es cierto que aun sos virgen?
– Si papa, no te miento, aun lo soy.
– Entonces estas preparada para dar ese paso tan importante.
– Sí, es algo que siempre soñé, entregar lo más bello al hombreque siempre me valla a amar.
– Es muy lindo lo que decís, pero… ¿no querés guardarte paraalguien más especial?

– Nunca habrá alguien másespecial que vos, (utilice la Psicología inversa) ¿te arrepentiste y no queréshacerme mujer en el sentido sexual?
Debo haber tocado su sensibilidad, sello mis labios con un beso.Mientras caminamos hacia la habitación, me abrazo por detrás tomando mis tetascon ambas manos haciéndome sentir en mis glúteos la dureza de su miembro altiempo que besaba y daba pequeños mordiscos a mi cuello. Con la delicadeza quelo caracteriza me deposito en la cama.
– Pero hija, ¿no tenemos protección?
Dijo casi decepcionado.
– En mi mochila tengo una caja de preservativos que llevaba porlas dudas se presentara la ocasión.
Sin dudarlo salió corriendo hacia mi pieza regresando rapidísimocon lo necesario en la mano, abrió uno dejándolo en la mesita de noche, paracontinuar el jugueteo previo. Entregándome a disfrutar de su experiencia, cerrémis ojos posicionándome en la cama a piernas y brazos abiertos. Comenzó aacariciarme con las yemas de esos dedos suaves, recorriendo todo mi torsosuperior y mis flancos, sin llegar al monte de venus, casi sin tocar lospezones, bajaba hasta la pelvis para regresar por el mismo camino. Llevábamosasí varios minutos cuando se decidió y aboco su trabajo manual en mi alborotadavagina.
Debo reconocer que siempre he tenido miedo de mi primera vez,pero con Tino, mis miedos se disiparon, es muy dulce, tierno, sabe cómo y dóndetocar en el momento preciso.
Su mano tomo la mía, la llevo a su miembro jugando con él por unrato, haciéndome lo propio en mi vagina, introdujo uno o dos dedos, no puedoprecisarlo, estoy segura que tome con firmeza ese miembro tirando hacia mí;entendió el mensaje, se subió sobre mi cuerpo y sin soltar esa hermosa pija laguie a la vagina (aunque no hacía falta, Tino conocía el camino) la sentíapoyada entre mis labios, palpitaba, y se movía entre ellos con facilidad por lahumedad reinante producida por mis jugos.
Habíallegado el momento, comenzó a ingresar muy suavemente en mí, algo parecido auna corriente eléctrica recorrió desde mis pies

– ¿Duele o te sentís mal?
– No, todo lo contrario, por favor seguí no pares.
Y así hizo, siguió moviéndose dentro de mí con una suavidadincreíble, entraba y salía a ritmo constante, rotando levemente su cadera omoviéndola hacia los lados, sentí un hermoso cosquilleo que provenía desde lomás profundo de mi sexo con un calor que comenzó en el mismo lugar y se fueextendiendo hacia arriba y abajo, sintiendo como algo era expulsado en formapulsátil, ¡¡¡mi primer orgasmo!!! Que rico se sintió y lo demostré con el gritoque sucedió a los gemidos que venían saliendo de mi interior.
Saco su miembro de golpe, tomo el preservativo y la volvió ponerdentro de mí con la misma suavidad que al principio, la diferencia era que alcomenzar los movimientos los primeros segundos fueron más vehementes, rápidos ycontundentes, como si quisiera meter dentro sus testículos que golpeabanfuertemente en el perineo. Gemíamos los dos, era un concierto de ruidosguturales, gemidos y gritos, nuevamente me vinieron esas sensaciones que meavisaron de otro orgasmo, mi eyaculación fue más cantidad que la anterior y elgrito que pegue fue fuertísimo, tanto que al terminar de modularlo Tino hizo losuyo, y lamentablemente todo su semen quedo en el plástico del preservativo, mehubiera gustado tanto sentirlo en mi interior, lo que si pude sentir fue sutibieza y la fuerza con que salía de su miembro cada vez que pujaba ese faloque momentos antes llevo mi “inocencia” a otro nivel.
Una vez que termino de palpitar en mi interior lo saco muydelicadamente, permitiéndome ver la prueba de esa hermosa primer vez, con unhilo sanguinolento que se deslizaba por el condón y una cantidad impresionantede semen en su interior.
Nos recostamos sin reproches, solo se le notaba la cara defelicidad y amor en sus ojos.

– Tina ya vengo, voy al bañoa higienizarme, aún tengo vestigios de sangre en el miembro.
– Pero si usaste condón.
– Lo use para descargar el semen, tu desfloración fue sin él.
– Bueno papito, aquí te espero.
Al rato llego con su miembro pendiendo entre sus piernas,acompañado de sus “guardaespaldas” que parecían empujarlo a cada paso.
Quedamos un rato observando nuestros desnudos cuerpos, de pies acabeza, cuanta belleza estética había en el de mi papa.
Mi curiosidad me llevo a tomar su miembro entre mis manos parainspeccionarlo, textura, largo, grosor, color, cuantas venas tiene, como sedesenfundaba la punta de esa majestuosa pija que momentos atrás me proporcionarami primer gran placer de los muchos que vendrían.
Lo vi ir tomando consistencia y endurecerse de a poco,irguiéndose majestuosamente ante mis ojos, sin pensarlo mucho, me acerque haciaél, fui dando pequeños, suaves y delicados besos casi rozando solamente supiel, la lengua salió casi por inercia para recorrerlo en toda su extensión,deteniéndome por momentos a saborear sus testículos. Con la experiencia de miprimer sexo oral hace un rato, esta vez fui más despacio y tratando de degustarlo que me estaba “comiendo”. Clave mis ojos celestes en los suyos, abrí la bocaintroduciendo la regordeta cabeza en ella, automáticamente mi lengua se posóentre mi labio inferior y la móvil piel del aparato, lo rodeaba con ella, formeun círculo con mis labios ejerciendo una suave presión a la vez que mi cabezaiba y venía, atrás, adelante, rodeaba con la lengua, atrás, adelante, másprofundo, más afuera, mi pequeña mano había aprendido rápido a mover la pieldesde la punta hacia los huevos, que en su movimiento querían golpear mibarbilla. Esa máquina de placer se endureció haciéndome sentir como comenzó apalpitar, Tino jadeaba como un animal cansado de correr, y al grito de – Ahhhhacabo mi vida.
Descargo una impresionante cantidad de semen tibio en mi boca.Debo reconocer que en un principio no me gusto, pero siempre mirándonos a losojos me dijo…

– Trágala toda, hasta laúltima gota mi amor.
No sé cómo se me ocurrió en ese momento, sin quitar la vista desus esmeraldas que me observaban, abrí la boca mostrando lo que tenía en miinterior tragando todo su semen, que me resulto agradable, ese sabor agridulcey su consistencia, a lo que más adelante me haría adicta.
Con mi cabeza apoyada en su abdomen, me quede dormida.
Soñaba con esas manos hábiles que momentos antes me habíanbrindado tanto placer, el sueño era tan real, tan vívido, que me parecía estarhaciéndolo, experimente una corriente eléctrica que me despertó de golpe y ahílo veo estaba arrodillado entre mis piernas, brindándome sus caricias eróticasy como dice el tema musical “no lo soñé” logró que tenga un orgasmo aundormida, me giro en la cama y alzo mi culo, el que poniéndome cual perro loubiqué en pompa ofreciendo mi recién estrenada vagina, de un solo empujónperdió dentro de ella su hermosa virilidad con esos movimientos hermosos quehace, me llevo a elevarme nuevamente al paroxismo, cuando comencé a gemir yestaba por tener mi segundo orgasmo consecutivo siento que uno de sus dedos ingresapor el esfínter anal, haciendo ese momento inolvidable, mis fluidos salían aborbotones y el aumento su ritmo, de repente saco su miembro y descargo todo susemen en mi espalda, lo sentí hermoso, tibio y en gran cantidad.
Nos bañamos juntos para luego desayunar, sin hablar del tema,era como si fuera normal ya.
Con el correr de los días fuimos viendo videos y replicandoposturas, leyendo el Kama Sutra a full.
Decidí inyectarme anticonceptivos, encargándolos en la farmaciavenia un chico muy guapo que se ofreció a aplicarlo (creo que para verme elculito).
Diecinueve de marzo del veinte veintitrés nos anuncia mama queel veintisiete de ese mes tomaría el vuelo que repatriaría a los argentinosvarados en Europa.
Hablamos mucho sobre la vuelta de mama, quedamos en que lonuestro no se iba a cortar, ya veríamos como tener nuestros encuentros de padree hija.

Por lo pronto en las videollamadas de mis padres, (debo reconocer que me ponía celosa verlo masturbarsedelante mío mientras hablaba con mama) ella no sospecho absolutamente nada, yeso que en varias oportunidades el hacia el ademan de masturbarse mientras yole practicaba sexo oral arrodillada debajo de la mesita donde estaba lacomputadora, mama disfrutaba su paja y yo degustaba el semen de papa.

Ese día el presidente decreta la cuarentena, barbijos, alcohol,desinfección y encierro, muchísimo encierro, comencé odiándolo, hoy puedodecir… “gracias encierro”.
Mi madre quedo varada en España, había concurrido a un congreso,había posibilidades de un ascenso laboral, entendí como que le habían ofrecidoel puesto de gerente en la empresa para la cual trabaja y debía hacer unacapacitación.
Mi padre se puso como loco, no sabía cuándo regresaría mama,pero gracias a su trabajo, ya que él lo hacía desde casa, tenía video llamadacon mama todos los días.
Pasados diez días de encierro, una noche, me levanto para ir albaño; debo aclarar que debo pasar por la puerta del cuarto de mis padres,observo algo que me llamo la atención, mirando hacia donde estaba la luz de lacomputadora, mi papa hablaba con mama a la vez que se masturbaba. No pudiendover bien pues la puerta estaba solamente entreabierta, me acerque, no solo vi ami papa con su miembro en la mano, mama aparecía en la pantalla desnuda con sumano en la vagina, en la que se veía claramente cómo se perdían dos dedos deuna mano en su interior y la otra haciendo círculos sobre su clítoris.Sintiendo como se me humedecía mi sexo y subía un calor hacia mi rostro, meretire al baño con esa imagen en mi cabeza. Luego de orinar abrí la canilla delbidet, cuando estuvo a temperatura me senté sobre el chorro de agua tibio queme hizo estremecer, sin perder la oportunidad, con esas imágenes grabadas en miretina del gran miembro de papa en su mano subiendo y bajando, cubriendo ydescubriendo la cabeza de su poronga, me tire una paja feroz, entre lasimágenes y los jadeos casi inaudibles de mis padres, acabe reprimiendo ungrito.
Muy silenciosamente pase para mi cuarto, ya mis padres reían,¿habíamos hecho un trio? con ese pensamiento y riendo en mi interior me acosté.
Al día siguiente, mi padre se había levantado de buen humor ehizo una propuesta muy interesante, donde realmente comenzó a cambiar mi vida.

– Tina, quiero hacerte unapregunta, ¿te parece buscar en internet ejercicios y comenzar a practicarlos?Así cuando regrese mama estamos físicamente bien, creo nos vendría bien a losdos.
– Si Tino, (riendo) no tengo otra cosa que hacer.
Cariñosamente nos llamábamos Tina y Tino como sobrenombre.
El, que es experto en el tema computación y navegar por la red,bajó un curso completo de ejercicios que no necesitaban aparatos ni peso paramodelar los músculos, iniciando de inmediato.
Pasados tres meses, en los cuales hacíamos hasta tres veces pordía las rutinas, nuestros cuerpos fueron cambiando para mejor, Tino estaba debuen humor, unos días más que otros (cuando hablaba con mama sobre todo).
Con mis diecinueve años, tenía un cuerpo normal, pero ahoraestaba espectacular, mi culo había tomado una forma de pera, duro, firme, mispiernas dejaban ver sus músculos, mis pechos estaban redondos y turgentes y nihablar de los músculos abdominales, era una tabla de lavar.
Por la ´parte opuesta, mi padre había adquirido un físicoimponente, sus bíceps habían crecido, sus pectorales estaban firmes, losmúsculos abdominales marcados, cuando llegara mama se sorprendería del cambioque estábamos teniendo.
Un día al levantarme me puse unos shorts de lycra y un topdeportivo tipo pupera, el pantaloncito me marcaba la cola descomunalmente, Tinodejo escapar un largo silbido y extendiendo su mano toco la firmeza de misglúteos, reaccionando al instante, se puso colorado y retiro presuroso su mano.
– Perdón fue instintivo, pensé y obre al mismo tiempo, pensabaque bien te había sentado el ejercicio y que firme estaba tu cola…
Silenciando su boca con mi mano
– Tino sos mi papa, no te pongas mal, sé que no lo hiciste conmaldad.

– Tenés razón, pero eso puedetraer malos deseos, tu madre lejos, el encierro, solo vemos al delivery que nosrealiza las compras…
– Si papi, a mí me pasa lo mismo, aunque aún no he tenido nuncarelaciones sexuales, mis hormonas están alborotadas.
Poniéndome colorada más que el cuándo me toco, le confesé que lohabía visto masturbándose por video llamada con mama y no perdía la oportunidadde observarlo y retirarme a mi habitación para hacer lo mismo.
– Hija que vergüenza me da.
– Para nada Tino querido, entiendo lo de las necesidades, y tecomprendo más a vos que sabes lo que es hacer el amor y que te falte tucompañera de juego.
Me acerque lentamente y bese sus labios secos.
– Hija no creo que sea…
Calle sus palabras con mi mano poniéndola sobre su boca,emitiendo de la mía el clásico sonido de hacer silencio, shhh.
Volvimos a hacer contacto corporal, nuestras bocas se unieron,las respiraciones se hicieron más agitadas, nuestras manos danzaban pornuestros cuerpos, fuimos despojando nuestra piel de la poca ropa que noscubría, lentamente, prenda a prenda.
Cuanta ansiedad tenia, iba a ser mi primera vez y con el hombreque más amo en esta vida, le pediría perdón a mi mama, pero no debe enterarse,esto quedara entre nosotros y lo llevaremos a la tumba.
Los besos que me entregaba la boca de mi padre fueron ganandoterritorio, de mi boca a mi cuello, de ahí y sin escalas a mis tetas, mis yaduros pezones recibían esas chupadas con mucho agrado, haciendo mojar mi sexoque desde el comienzo pedía a gritos ser penetrado.
Trate de hacer lo visto en algunas películas XXX que he visto,como para estar a tono.

Con mi mirada puesta en susojos, mientras lo acariciaba con todo el amor posible, bajando suavemente haciael miembro erguido de mi progenitor, encontrándome con la firmeza de ese penelo tome suavemente, tal cual lo había soñado desde que lo vi masturbándose.Ambos estábamos con un temblor en nuestros cuerpos desnudos, la piel erizada ysentí por primera vez el famoso olor al sexo, que invadía nuestro alrededor.
Cayendo de bruces ante el palpitante pedazo de miembro, sindudarlo abrí la boca y lo engullí, en un principio me dio arcadas debido a quepor mi inexperiencia llegue hasta el fondo de la garganta, sacándolo de untirón para retomar la tarea, ahora más despacio, cuando mis oídos comenzaron apercibir sus jadeos acompasados al ritmo de mi mamada.
Suavemente me tomo de las orejas haciéndome levantar, searrodillo elevando una de mis piernas para situarla sobre su hombro, sabía loque se venía, me entregue a disfrutar. Su aguda y hábil lengua recorrió todo elcontorno de mis labios vaginales, por momento los quería separar y continuabasu raid en derredor haciéndome perder la noción del tiempo transcurrido entreque comenzó y llego al lugar que me hizo explotar en tremendo orgasmo, el duroclítoris encapullado que tantas veces yo había usado para darme mi propioplacer, pero este orgasmo fue totalmente distinto, fue el primero producido porun hombre real, no imágenes en mi cabeza.
Ese orgasmo me hizo temblar mucho más las piernas, no podíamantenerme en pie, con media sonrisa de lado y mis jugos chorreando por lacomisura de sus labios, se paró posteriormente a bajar delicadamente la piernaelevada.
– Tina, ¿es cierto que aun sos virgen?
– Si papa, no te miento, aun lo soy.
– Entonces estas preparada para dar ese paso tan importante.
– Sí, es algo que siempre soñé, entregar lo más bello al hombreque siempre me valla a amar.
– Es muy lindo lo que decís, pero… ¿no querés guardarte paraalguien más especial?

– Nunca habrá alguien másespecial que vos, (utilice la Psicología inversa) ¿te arrepentiste y no queréshacerme mujer en el sentido sexual?
Debo haber tocado su sensibilidad, sello mis labios con un beso.Mientras caminamos hacia la habitación, me abrazo por detrás tomando mis tetascon ambas manos haciéndome sentir en mis glúteos la dureza de su miembro altiempo que besaba y daba pequeños mordiscos a mi cuello. Con la delicadeza quelo caracteriza me deposito en la cama.
– Pero hija, ¿no tenemos protección?
Dijo casi decepcionado.
– En mi mochila tengo una caja de preservativos que llevaba porlas dudas se presentara la ocasión.
Sin dudarlo salió corriendo hacia mi pieza regresando rapidísimocon lo necesario en la mano, abrió uno dejándolo en la mesita de noche, paracontinuar el jugueteo previo. Entregándome a disfrutar de su experiencia, cerrémis ojos posicionándome en la cama a piernas y brazos abiertos. Comenzó aacariciarme con las yemas de esos dedos suaves, recorriendo todo mi torsosuperior y mis flancos, sin llegar al monte de venus, casi sin tocar lospezones, bajaba hasta la pelvis para regresar por el mismo camino. Llevábamosasí varios minutos cuando se decidió y aboco su trabajo manual en mi alborotadavagina.
Debo reconocer que siempre he tenido miedo de mi primera vez,pero con Tino, mis miedos se disiparon, es muy dulce, tierno, sabe cómo y dóndetocar en el momento preciso.
Su mano tomo la mía, la llevo a su miembro jugando con él por unrato, haciéndome lo propio en mi vagina, introdujo uno o dos dedos, no puedoprecisarlo, estoy segura que tome con firmeza ese miembro tirando hacia mí;entendió el mensaje, se subió sobre mi cuerpo y sin soltar esa hermosa pija laguie a la vagina (aunque no hacía falta, Tino conocía el camino) la sentíapoyada entre mis labios, palpitaba, y se movía entre ellos con facilidad por lahumedad reinante producida por mis jugos.
Habíallegado el momento, comenzó a ingresar muy suavemente en mí, algo parecido auna corriente eléctrica recorrió desde mis pies

hasta la cabeza, a medida queiba ganando terreno las sensaciones variaban, por momentos dolía, por momentosparecía como un ardor, como si me quemara pero no me importo todas esas cosasque sentía eran soportables, solo estaba expectante a escuchar el sonido que mehabía imaginado haría al perder la integridad del himen, cosa que nunca sucedió.Al sentir que la punta de esa verga toco fondo se detuvo preguntando.
– ¿Duele o te sentís mal?
– No, todo lo contrario, por favor seguí no pares.
Y así hizo, siguió moviéndose dentro de mí con una suavidadincreíble, entraba y salía a ritmo constante, rotando levemente su cadera omoviéndola hacia los lados, sentí un hermoso cosquilleo que provenía desde lomás profundo de mi sexo con un calor que comenzó en el mismo lugar y se fueextendiendo hacia arriba y abajo, sintiendo como algo era expulsado en formapulsátil, ¡¡¡mi primer orgasmo!!! Que rico se sintió y lo demostré con el gritoque sucedió a los gemidos que venían saliendo de mi interior.
Saco su miembro de golpe, tomo el preservativo y la volvió ponerdentro de mí con la misma suavidad que al principio, la diferencia era que alcomenzar los movimientos los primeros segundos fueron más vehementes, rápidos ycontundentes, como si quisiera meter dentro sus testículos que golpeabanfuertemente en el perineo. Gemíamos los dos, era un concierto de ruidosguturales, gemidos y gritos, nuevamente me vinieron esas sensaciones que meavisaron de otro orgasmo, mi eyaculación fue más cantidad que la anterior y elgrito que pegue fue fuertísimo, tanto que al terminar de modularlo Tino hizo losuyo, y lamentablemente todo su semen quedo en el plástico del preservativo, mehubiera gustado tanto sentirlo en mi interior, lo que si pude sentir fue sutibieza y la fuerza con que salía de su miembro cada vez que pujaba ese faloque momentos antes llevo mi “inocencia” a otro nivel.
Una vez que termino de palpitar en mi interior lo saco muydelicadamente, permitiéndome ver la prueba de esa hermosa primer vez, con unhilo sanguinolento que se deslizaba por el condón y una cantidad impresionantede semen en su interior.
Nos recostamos sin reproches, solo se le notaba la cara defelicidad y amor en sus ojos.

– Tina ya vengo, voy al bañoa higienizarme, aún tengo vestigios de sangre en el miembro.
– Pero si usaste condón.
– Lo use para descargar el semen, tu desfloración fue sin él.
– Bueno papito, aquí te espero.
Al rato llego con su miembro pendiendo entre sus piernas,acompañado de sus “guardaespaldas” que parecían empujarlo a cada paso.
Quedamos un rato observando nuestros desnudos cuerpos, de pies acabeza, cuanta belleza estética había en el de mi papa.
Mi curiosidad me llevo a tomar su miembro entre mis manos parainspeccionarlo, textura, largo, grosor, color, cuantas venas tiene, como sedesenfundaba la punta de esa majestuosa pija que momentos atrás me proporcionarami primer gran placer de los muchos que vendrían.
Lo vi ir tomando consistencia y endurecerse de a poco,irguiéndose majestuosamente ante mis ojos, sin pensarlo mucho, me acerque haciaél, fui dando pequeños, suaves y delicados besos casi rozando solamente supiel, la lengua salió casi por inercia para recorrerlo en toda su extensión,deteniéndome por momentos a saborear sus testículos. Con la experiencia de miprimer sexo oral hace un rato, esta vez fui más despacio y tratando de degustarlo que me estaba “comiendo”. Clave mis ojos celestes en los suyos, abrí la bocaintroduciendo la regordeta cabeza en ella, automáticamente mi lengua se posóentre mi labio inferior y la móvil piel del aparato, lo rodeaba con ella, formeun círculo con mis labios ejerciendo una suave presión a la vez que mi cabezaiba y venía, atrás, adelante, rodeaba con la lengua, atrás, adelante, másprofundo, más afuera, mi pequeña mano había aprendido rápido a mover la pieldesde la punta hacia los huevos, que en su movimiento querían golpear mibarbilla. Esa máquina de placer se endureció haciéndome sentir como comenzó apalpitar, Tino jadeaba como un animal cansado de correr, y al grito de – Ahhhhacabo mi vida.
Descargo una impresionante cantidad de semen tibio en mi boca.Debo reconocer que en un principio no me gusto, pero siempre mirándonos a losojos me dijo…

– Trágala toda, hasta laúltima gota mi amor.
No sé cómo se me ocurrió en ese momento, sin quitar la vista desus esmeraldas que me observaban, abrí la boca mostrando lo que tenía en miinterior tragando todo su semen, que me resulto agradable, ese sabor agridulcey su consistencia, a lo que más adelante me haría adicta.
Con mi cabeza apoyada en su abdomen, me quede dormida.
Soñaba con esas manos hábiles que momentos antes me habíanbrindado tanto placer, el sueño era tan real, tan vívido, que me parecía estarhaciéndolo, experimente una corriente eléctrica que me despertó de golpe y ahílo veo estaba arrodillado entre mis piernas, brindándome sus caricias eróticasy como dice el tema musical “no lo soñé” logró que tenga un orgasmo aundormida, me giro en la cama y alzo mi culo, el que poniéndome cual perro loubiqué en pompa ofreciendo mi recién estrenada vagina, de un solo empujónperdió dentro de ella su hermosa virilidad con esos movimientos hermosos quehace, me llevo a elevarme nuevamente al paroxismo, cuando comencé a gemir yestaba por tener mi segundo orgasmo consecutivo siento que uno de sus dedos ingresapor el esfínter anal, haciendo ese momento inolvidable, mis fluidos salían aborbotones y el aumento su ritmo, de repente saco su miembro y descargo todo susemen en mi espalda, lo sentí hermoso, tibio y en gran cantidad.
Nos bañamos juntos para luego desayunar, sin hablar del tema,era como si fuera normal ya.
Con el correr de los días fuimos viendo videos y replicandoposturas, leyendo el Kama Sutra a full.
Decidí inyectarme anticonceptivos, encargándolos en la farmaciavenia un chico muy guapo que se ofreció a aplicarlo (creo que para verme elculito).
Diecinueve de marzo del veinte veintitrés nos anuncia mama queel veintisiete de ese mes tomaría el vuelo que repatriaría a los argentinosvarados en Europa.
Hablamos mucho sobre la vuelta de mama, quedamos en que lonuestro no se iba a cortar, ya veríamos como tener nuestros encuentros de padree hija.

Por lo pronto en las videollamadas de mis padres, (debo reconocer que me ponía celosa verlo masturbarsedelante mío mientras hablaba con mama) ella no sospecho absolutamente nada, yeso que en varias oportunidades el hacia el ademan de masturbarse mientras yole practicaba sexo oral arrodillada debajo de la mesita donde estaba lacomputadora, mama disfrutaba su paja y yo degustaba el semen de papa.

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