Finalizaba el año 2024 y comenzaba el 2025 con una tanga marcada a fuego en mi piel, aquella gran idea de dejarme una tanga puesta en sesiones de bronceado para dibujarla sobre mi cola había sido una idea maravillosa. Pronto, en cada una de las semanas y aprovechando la etapa veraniega del año, aprovechaba algún que otro momento de soledad para salir al patio y tirado de cola al sol seguir dibujando la marca prohibida. Habiendo logrado este cometido, solo me quedaba una tarea que era aún más difícil: ocultar dicha marca de la vista de mi mujer. Y sí, tener una tanga marcada en el trasero no era una costumbre que de un padre de familia declarado enteramente heterosexual se pudiera esperar. Por lo que llevar una toalla a la cintura y colocarme rápidamente la ropa interior después de cada ducha que me daba pasaron a ser costumbre de todos los días, en momentos de intimidad mantener la cola pegada al colchón y recibir a mi pareja encima se hicieron la pose predilecta y si tocaba de perrito los movimientos para colocarme detrás de ella debían ser rápidos y precisos. Pronto la marca prohibida pasó a ser mi secreto de estado, que ocultaba muy bien bajo la ropa.

Un verano de tardes calurosas fue suficiente para marca a fuego la tanga en mi piel, aún finalizado esta etapa estival continuaba aprovechando alguna que otra mañana de sol fuerte para actualizar dicha marca. Acá les dejo un compilado de fotos en donde completamente desnuda o luciendo alguna tanga de ocasión fui captando los avances en la imagen de mi cola.

















































Un verano de tardes calurosas fue suficiente para marca a fuego la tanga en mi piel, aún finalizado esta etapa estival continuaba aprovechando alguna que otra mañana de sol fuerte para actualizar dicha marca. Acá les dejo un compilado de fotos en donde completamente desnuda o luciendo alguna tanga de ocasión fui captando los avances en la imagen de mi cola.
















































4 comentarios - Marcada a fuego II