Para muchos pueblos antiguos, el año empezaba en el solsticio de invierno (21 de diciembre, más o menos, en el hemisferio norte). De hecho, el primero de enero es apenas unos días después. Muchos de estos pueblos concebían al tiempo como un círculo que vuelve y no como una línea que solo avanza. Así, el inicio del año es también un inicio del tiempo, en sentido mítico. Buena parte de toda esta forma de pensar se conserva, tal vez no en la teoría, pero sí en la práctica: festejamos el cumpleaños, fin de año, aniversarios de esto y aquello. Estas prácticas presuponen que hay algo que se "repite". Si bien sabemos que el día del nacimiento y el día del cumpleaños no son el mismo, también sabemos que en cierto sentido sí son el mismo, por eso el festejo, y por eso dije que hay algo que se repite.
Los romanos primitivos también pensaban así, y aunque en el período clásico (siglos I a.C.-I d.C.) esta teoría estuviera cayendo, las prácticas se conservaban, y aún se conservan. (En los primeros siglos de la ciudad, el año empezaba el primero de marzo, pero ya se tomaba el primero de enero como inicio mucho antes del período clásico.) En el mes de diciembre, entre el 17 y el 23, los romanos celebraban las "saturnales", fiesta en honor a Saturno, en la que los esclavos tenían tiempo libre y ración extra, se realizaban banquetes públicos, se intercambiaban regalos... En fin, todo muy decente y civilizado.
En sus orígenes, esta fiesta era distinta. En ella se reunían dos acontecimientos importantes para la comunidad: el fin de la siembra de invierno (Saturno es un dios agrícola), y el inicio del año solar (a partir del solsticio de invierno el tiempo de sol es un poquito más largo cada día, por eso se toma esta fecha como nacimiento del sol, o del año, o del tiempo). En cuanto fiesta agrícola, y para que la cosecha fuera abundante, los campesinos realizaban una gran orgía, a veces incluso sobre la tierra recién sembrada. Establecían así un paralelismo entre la unión sexual de hombres y mujeres y la unión sexual de la semilla y la tierra. En cuanto fiesta de fin de año, la orgía es una "escenificacion del caos" (de la confusión, de la indiscriminación, de la igualación) que existía antes del inicio del tiempo. Cuando empieza el año, es decir, el tiempo, lo confuso se ordena, lo indiscriminado se separa, lo igual se diferencia, el caos se convierte en cosmos.
Insisto con la invitación a una fiesta P!
Los romanos primitivos también pensaban así, y aunque en el período clásico (siglos I a.C.-I d.C.) esta teoría estuviera cayendo, las prácticas se conservaban, y aún se conservan. (En los primeros siglos de la ciudad, el año empezaba el primero de marzo, pero ya se tomaba el primero de enero como inicio mucho antes del período clásico.) En el mes de diciembre, entre el 17 y el 23, los romanos celebraban las "saturnales", fiesta en honor a Saturno, en la que los esclavos tenían tiempo libre y ración extra, se realizaban banquetes públicos, se intercambiaban regalos... En fin, todo muy decente y civilizado.
En sus orígenes, esta fiesta era distinta. En ella se reunían dos acontecimientos importantes para la comunidad: el fin de la siembra de invierno (Saturno es un dios agrícola), y el inicio del año solar (a partir del solsticio de invierno el tiempo de sol es un poquito más largo cada día, por eso se toma esta fecha como nacimiento del sol, o del año, o del tiempo). En cuanto fiesta agrícola, y para que la cosecha fuera abundante, los campesinos realizaban una gran orgía, a veces incluso sobre la tierra recién sembrada. Establecían así un paralelismo entre la unión sexual de hombres y mujeres y la unión sexual de la semilla y la tierra. En cuanto fiesta de fin de año, la orgía es una "escenificacion del caos" (de la confusión, de la indiscriminación, de la igualación) que existía antes del inicio del tiempo. Cuando empieza el año, es decir, el tiempo, lo confuso se ordena, lo indiscriminado se separa, lo igual se diferencia, el caos se convierte en cosmos.
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