(no tiene nada que ver con el tema anterior)
La miro siempre en clases, como ahora, tratando que no se de cuenta. Pero sé que ella sabe, y también sé que posiblemente le guste sentirse observada.
Me dijeron que tiene novia. Yo nunca había conocido a una lesbiana, o lo que sea que Paula fuera. Me daba cierta intriga, por más que lo rechace...
Era imposible no mirarla. Morocha, con labios carnosos. ¿Cómo besan esos labios? ¿Cómo besan los labios de una mujer?.
Me mira, desvío la mirada rápidamente y me sonrojo, como una idiota. Finjo prestar atención a la clase, y por el rabillo del ojo veo que me mira. Vuelvo a mirarla y me sonríe.
La clase termina y todos se paran para salir, ella viene hacia a mí y me saluda:
- Hola, tenés grupo para leer el texto?
Avergonzada, me doy cuenta que no presté demasiada atención a la clase, y ante mi negativa, me invita...
- Ah, bueno, es un texto corto, iba a ir a leerlo a la biblioteca, ¿te prendés?
- Dale, vamos. - Me sorprendí a mi misma, decidiendo sin pensar, en ir a la desierta biblioteca con Paula, la lesbiana del curso.
Bajamos al subsuelo donde está la biblioteca, atendida por una agria bibliotecaria que nos mira por encima de sus gafas. Pasamos a la "sala de lectura", donde están las mesas y sillones, todo rodeado por paredes tapizadas de libros. El olor a libro viejo impregna el ambiente, y... soy claustrofóbica. Un ventiluz no alcanza para evitar mi sensación de encierro en un subsuelo como ese. Respiro, inconscientemente, un poco más ruidosamente, evitando hiperventilarme.
Paula me mira, y poniéndose justo enfrente mío, me susurra:
- Tranquila, no vamos a estar mucho tiempo acá...
Me empuja contra una pared de libros, fuera de la vista de la bibliotecaria, se aprieta contra mi al igual que sus labios sobre mi boca. Pensé que su beso sería suave, pero Paula besa salvajemente, comiéndome la boca, y yo sólo atino a seguir ese beso que enciende algo dentro mío, algo que no conocía.
Siento que me quedo sin aire, y trato de apartar un poco su cuerpo, pero Paula me tiene firmemente agarrada por la cintura. Giro mi cabeza hacia un costado, desenredándome se su beso furioso, pero su boca ahora está en mi cuello, y su labios y su lengua me recuerdan que los besos en el cuello son irresistibles.

Se me escapa un suspiro que termina siendo un gemido, suave, pero audible. Paula se aparta de mi, y me mira sonriendo. Me señala un cartel de la sala que dice "Silencio".
Se acerca a mi oído y me susurra:
- Conozco un lugar donde podés gritar...
La miro y continúa sonriendo, seductoramente.
Al final de ese día, Paula dejó de ser "la lesbiana", para ser Pau, mi amiga.
La miro siempre en clases, como ahora, tratando que no se de cuenta. Pero sé que ella sabe, y también sé que posiblemente le guste sentirse observada.
Me dijeron que tiene novia. Yo nunca había conocido a una lesbiana, o lo que sea que Paula fuera. Me daba cierta intriga, por más que lo rechace...
Era imposible no mirarla. Morocha, con labios carnosos. ¿Cómo besan esos labios? ¿Cómo besan los labios de una mujer?.
Me mira, desvío la mirada rápidamente y me sonrojo, como una idiota. Finjo prestar atención a la clase, y por el rabillo del ojo veo que me mira. Vuelvo a mirarla y me sonríe.
La clase termina y todos se paran para salir, ella viene hacia a mí y me saluda:
- Hola, tenés grupo para leer el texto?
Avergonzada, me doy cuenta que no presté demasiada atención a la clase, y ante mi negativa, me invita...
- Ah, bueno, es un texto corto, iba a ir a leerlo a la biblioteca, ¿te prendés?
- Dale, vamos. - Me sorprendí a mi misma, decidiendo sin pensar, en ir a la desierta biblioteca con Paula, la lesbiana del curso.
Bajamos al subsuelo donde está la biblioteca, atendida por una agria bibliotecaria que nos mira por encima de sus gafas. Pasamos a la "sala de lectura", donde están las mesas y sillones, todo rodeado por paredes tapizadas de libros. El olor a libro viejo impregna el ambiente, y... soy claustrofóbica. Un ventiluz no alcanza para evitar mi sensación de encierro en un subsuelo como ese. Respiro, inconscientemente, un poco más ruidosamente, evitando hiperventilarme.
Paula me mira, y poniéndose justo enfrente mío, me susurra:
- Tranquila, no vamos a estar mucho tiempo acá...
Me empuja contra una pared de libros, fuera de la vista de la bibliotecaria, se aprieta contra mi al igual que sus labios sobre mi boca. Pensé que su beso sería suave, pero Paula besa salvajemente, comiéndome la boca, y yo sólo atino a seguir ese beso que enciende algo dentro mío, algo que no conocía.
Siento que me quedo sin aire, y trato de apartar un poco su cuerpo, pero Paula me tiene firmemente agarrada por la cintura. Giro mi cabeza hacia un costado, desenredándome se su beso furioso, pero su boca ahora está en mi cuello, y su labios y su lengua me recuerdan que los besos en el cuello son irresistibles.

Se me escapa un suspiro que termina siendo un gemido, suave, pero audible. Paula se aparta de mi, y me mira sonriendo. Me señala un cartel de la sala que dice "Silencio".
Se acerca a mi oído y me susurra:
- Conozco un lugar donde podés gritar...
La miro y continúa sonriendo, seductoramente.
Al final de ese día, Paula dejó de ser "la lesbiana", para ser Pau, mi amiga.

2 comentarios - Ella sabe que me gusta