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Paso a visitar a mi tía después de muchos años.

Paso a visitar a mi tía después de muchos años.
Contar mis experiencias incestuosas despertó en mi las ganas de visitar nuevamente a mi tía Bianca, quien además es mi madrina.Con ella no había tenido sexo desde hace unos años, si no mal recuerdo, hasta el día de ayer, cuando finalmente acabamos con esa "mala racha".
La semana pasada ella realizó una fiesta por su cumpleaños, a la cual no pude asistir por compromisos previamente adquiridos, desafortunadamente. Sin embargo, ello me dio el pretexto para llamarla por teléfono, saludarla y quedar para vernos:
-Madrina, ¿cómo está? Buena tarde. Pues le marco, para además de saludarla, para decirle que la quería ver para darle el regalo que ya le había comprado, pero que no pude ir a dejarlo.-
-Muchas gracias, no era necesario un regalo. Yo descansé el día de hoy. O si quieres mejor, el sábado en la tarde, a la hora que salga del trabajo-
-De acuerdo, tía. Nos vemos el sábado por la tarde, entonces-
Llegó el sábado y me apresuré a llegar a la casa de la madrina, quien vive con mis dos primas y dos sobrinos. Al decirme que mejor este día supuse que estaríamos solos para desquitarnos las ganas de hace años. Pero no fue así. No, al menos cuando llegué, ya que se encontraban todos presentes, lo cual me desanimó un poco, ya que estoy hablando de un departamento, lo que te deja con muy pocas opciones de echar una sesión completa de sexo y no solo un pisa y corre.
Saludé a todos mis familiares, quienes me invitaron a pasar a comer o tomar algo, ya saben, modales y eso. Entonces las buenas noticias llegaron cuando mis primas me dijeron que una de ellas saldría con su pareja, quedándose en la casa de él por el resto del fin de semana. Mi otra prima me dijo que más tarde el papá de su hijo pasaría por él y que ella entraría a trabajar más tarde. En pocas palabras, solo era cuestión de paciencia para que los planes retomaran el camino.
-¿Tú qué harás, primo?- me preguntó una prima. -Pues solo tenía planeado saludar, dejar el regalo de mi tía y después ir al centro a comprar unas cosas.- Que bueno, así no se queda Bianca sola mucho tiempo. A lo mejor Fernanda (otra tía, con la que también tengo sexo) viene más tarde y ya no se queda sola.-
Corrió el tiempo y las cosas pasaron como se dijo: mis primas se fueron y nos quedamos solos mi tía y yo, finalmente.
En cuanto no hubo nadie más, me puse a repasar toda la anatomía de mi tía. Si bien la he visto seguido durante estos años, no habíamos tenido tiempo de tener sexo frecuentemente desde que se mudaron. 
Mi tía se paró a despedir a mi prima antes de irse a trabajar y pude notar que llevaba puesto un pantalón de vestir blanco, que a pesar de que no tiene muchas nalgas, el efecto de las telas permitán adivinar un calzón rojo, de esos que gustan usar las mujeres mayores, ya saben a cuales me refiero, los llamados "paracaidas" por su enorme tamaño. Por cierto, a mi no me molesta en absoluto esa ropa interior, creo que me prende mucho más que una lencería negra y diminuta, supongo que por la relación que hace mi cerebro entre ese tipo de ropa interior y la edad de las mujeres que la usan. Fan de las maduras.
También llevaba un chaleco negro encima de un sueter negro y al final una blusa verde. Diría que mi tía estaba vestida bastante cómoda, jaja. Ella es delgada, un poco alta, casi los 1.70, de cabello hasta los hombros, color negro y pintando ya canas. Madre soltera desde siempre. 
Cerró la puerta del departamento y regresó a donde yo estaba sentado, para acompañarme con la bebida que estaba ingiriendo. Seguimos haciendo charla ligera por unos minutos más hasta que ya decidí irle dando rumbo a la noche:
-Por un momento pensé que no había entendido la indirecta cuando le hablé tía-
-¿Cuál indirecta?- Auch, atiné a responder.
-Pues que ya teníamos tiempo de no vernos, y que yo tenía muchas ganas de saludarla-
-Pues no creo que tantas, porque ya no habías venido a verme-
-Ya sabe cómo es el trabajo, tía. Las intenciones siempre estuvieron ahí. Además, nuestros horarios no coinciden y cuando está en casa, hay mucha gente, no?-
-Eso es cierto. Pero me da gusto que te hayas acordado y que hayas traído un regalo-
-Claro, ¿no quiere abrirlo?- Entonces toma la caja y la abre. En el interior había una chalina y unos guantes, los cuales cubrían una pequeña botellita de lubricante base de agua, que por cierto no vio, porque solo se detuvo en la ropa.
Me vuelve a agradecer los regalos, sin mención ninguna de la botellita. No la notó sino hasta que fui yo quien le dije que había todavía más dentro de la caja.
-Jajajaja. ¿Y esto para qué es?-
¿Cómo qué para qué? Es para utilizarlo en nuestra celebración privada.
-¿entonces es en serio que sí veniste para que te haga el favor?-
¬¬ Pasarán los años, pero a mi tía no se le quitará su facilidad para irritar a las personas, solo por diversión.
-Pues claro que sí. Si ya extraño nuestras encerradas de hace años.-
-Pensé que ya lo habías superado-
-para nada. Yo siempre vendré para hacerla gozar- dije mientras me acerqué para tomarla de los hombros y besarla, lo cual hice. Nos besamos y yo ya comenzaba con el juego previo, para lo cual dirigí mis manos hacia sus nalgas e inmediatamente meter mano dentro de su pantalón. En eso estaba cuando mi tía me interrumpió.
-¿no oiste que tu tía Fernanda va a venir para acá? No podemos hacer nada porque te quedarías a la mitad y con más ganas-
-¿Y no puede marcarle y decirle que no venga, que usted va a salir?- le dije.
Se queda pensativa, mira hacia un costado, me retira un poco de ella y mientras acerca su mano derecha hacía mi entrepierna, dice:
-Solo porque la verdad ya tiene un bastante que no tengo acción...- termina de decir para empujarme hacia el sillón.
Toma su celular y marca: -¿qué pasó Fernanda, vas a venir? Lo que pasa es que voy a regresar a la oficina porque tienen un problema en atención a clientes, pero si quieres métete al departamento cuando llegues y espérame. No sé cuánto tarde, pero espero que no mucho... bueno, entonces nos vemos hasta el lunes. Bye.-
Luego mandó unos mensajes para asegurase que mi prima no regresaría sino hasta el otro día y que mi otra prima ya se encontraba en el trabajo. Una vez lo anterior, se sentó junto a mi en la sala y me dijo:
-¿seguro de lo que quieres? ya te dije que ya tiene rato que no tengo nada, por lo que te voy exigir bastante-
-no se preocupe, que yo me guarde esta semana para descargarla todita con usted-
-¿una semana? jajaja. Yo me refiero a que llevo mucho más- ¿Cuánto?- Pues desde la última vez que tuvimos sexo. ¿qué fue, hace cuatro años?
Estaba sorprendido. -¿y por qué tanto?- Pues porque los hombres después de tener algo con ellos quieren controlarte y yo ya no estoy en edad de andar aguantando. Entonces no busqué nada con nadie.
-¿pero al menos se atendía usted misma, no?- ¿a qué hora? Si no estoy trabajando en la oficina, estoy trabajando aqui y aqui casi siempre hay personas alrededor.-
-casi-
-sí, por eso te digo que si vas a querer algo, hazte a la idea de que va a ser toda la noche. No admito menos.
-Pues para qué perdemos tiempo, tía- le dije mientras me le acerque para volverla a besar. Ya sabiendo que estaba el ambiente dispuesto, introduje mi lengua y me di cuenta que mi tía no mentía, porque fue ella la que jugueteó dentro de mi boca con su lengua, masajeando la mía y lamiendo mis labios. Besé su mejilla y me dirigí a su cuello, repasandolo todo, de un lado a otro. Mordí suavemente los lóbulos de su orejas mientras descendía la otra mano por su espalda. Mi tía no tardó mucho en reaccionar, pues de estar sentada sobre mi regazo pasó a recargar su entrepierna por completo en mi perna derecha, comenzandose a complacer con pequeños movimientos y que, gracias al tipo de tela de su pantalón, ya era perceptible el calor que empezaba a emanar de su vagina, sin mencionar que la lubricación ya aparecía también.
Con mi mano derecha la tomé por detras de su nuca para, con una fuerza medida, echar se cabeza hacía atras para que a cpontinuación yo besara su cuello hasta llegar al principio de su pecho.
Seguía besando el principio de su cuello, dando mordiscos para hacerla reaccionar mientras le quité el chaleco y a continuación el sueter. Mi siguiente prenda a quitar era su blusa, pero me detuvo con un rotundo NO.
Eso dijo y se levantó solo para volverse a sentar de la misma manera, pero ahora dandome la espalda.
-Sigue con el cuello- me dijo, lo cual hice. Quité su cabello y besé su nuca, mientras llevé mis manos desde su cintura, pasando por su vientre un poco más abultado de lo que recordaba y finalmente sujetar sus pecho.
Agarré amabos pechos, los apreté por encima de su brasier gris, primero sujetandolos como si quisiera exprimirlos ligeramente y después soltarlos y volverlos a coger ahora desde abajo hacia arriba.
Mi tía seguía moviendose mientras daba pequeños gemidos.
Quise ayudarle al respecto, por lo que llevé mi mano izquierda hacia dentro de su pantalón, por encima de ese calzón para acariciar su vagina por encima. Noté que había mucho vello, por lo que ejercí más fuerza hasta sentir sus labios, mientras con mi mano derecho me bastaba para sujetar sus dos pechos: soltarlos, acariciarlos y volverlos a sujetar.
Me decidí de una vez a meter mi mano izquierda y humedecer mis dedos con su propio liquido para a continuación llevar mi mano a su boca y de esta manera ella misma se probara, mojara mis dedos con su saliva y comenzar con la estimulación de su clitorios, liberar sus pechos y tener a disposicion de mi boca su espalda, pero apenas hice lo primero cuando me volvió a detener:
-No, espera. Estoy tan caliente que de seguro voy a terminar muy rápido, y no quiero. Quiero seguir frotandome con tu cuerpo- me dijo, para que acto seguido, volvió a levantarse, me quitó la playera, comenzó a besarme el pecho y sus manos le siguieron para acariciarme por cada lugar por el que habían pasado sus labios previamente.
Sentí un ligero rasguño y un par de uñas enterradas cuando mi tía prefirió utilizar su brazo derecho para bajarse el pantalos y una vez estando éste en el suelo, ocupó esta vez ambos brazos para bajarse el calzón.
Una vez teniendo su pubis a vista, la tomé de la cintura e inserté mi cara para oler su vagina y darle una buena lamida. Primero comencé lento y comencé a subir la velocidad y dirección cuando mi tía aprtó mi cara y me arrojó hacia el respaldo de sillón.
Sin decir una sola palabra, como si estuviera ida, me quitó el pantalón y el boxer, solo para que mi verga bien parada y ya lubricada se presentara. La tomó con la mano derecha, la acaració rápidamente de arriba a abajo mientras acomodaba su rodilla derecha en el sillón. Se dio unos cuantos tallones en su vulva con la cabeza de mi verga, para que, agarrandose del respaldo del sillón, se sentó encima de ella sin ensartarsela. Frotó su vulva de arriba a abajo y cada vez con más rapidez cuando, con el mismo movimiento de frotación fue subiendo, primero por mi estomago, por mi pecho, mi barbilla y finalmente en mi boca.
Saqué la lengua para acariciar su clitoris y sus labios. Los relamí hasta quedarme con un poco de todo el liquido que estaba fluyendo por su vagina. Lo estaba haciendo muy bien, pues mi tía aceleró el movimiento de su cadera y pequeños espamos se veían en su estomago. Y entonces comenzó a bajar nuevamente, sin despegar su vagina, por donde vino, hasta detenerse a la mitad de mi pecho. Y continuó frotandose ahí, como si quisiera deshacerse de algo que se le hubiera pegado, hasta que comprendí que lo que ella buscaba era frotarse. Entonces, inflé mis pulmones y saqué el pecho. De este modo, mi tía tuvo más superficie saliente con qué frotarse, lo cual hizo, con más velocidad cada vez. Se frotó en mi torax y con cada uno de mis pezones hasta que echó la cabeza hacia atrás y se sujetó con más fuerza, estrelló más y más su vagina en mi pecho y ahogó una serie sucesiva de gemidos, supongo que para que los vecinos no escucharan nada. Los liquidos corrieron por mi pecho hasta llegar a mi verga erecta
Redujo la velocidad hasta que pudo bajar los pies del sillón, acomodarse a un lado de mi y recostarse, mientras llevaba ambas manos a su vagina a modo de cubrirla. Los rastros de su orgasmo aún eran visibles en sus piernas, su cadera y la expresión de su rostro. Si aún quedaba duda del intenso orgasmo que había tenido mi tía, unos gemidos acercandose a chillidos aún salían de su boca.
Cerró los ojos y dio el último suspiro de ese orgasmo, uniendose con una leve risita, mientras volteó a verme, solo para decirme:
-gracias. Eso era justo lo que quería y era justo lo que quería hacer. Me lo imaginaba así cuando tenía un poco de tiempo para mí-
-No tiene nada que agradecerme tía. Disfruté mucho esta primera parte.-
Acabé de decir eso cuando hizo el esfuerzo de levantarse y decirme:
-¿en serio?-
-claro, esto solo fue el primer round-
Se me acercó y, como los niños suelen hacer, se sentó cruzada en mis piernas y pasó los brazos por detras de mi cuello:
-¿de verdad? ¿no lo dirás porque aún no obtienes lo que te gusta?
-jajaja. En parte así es. Aún falta ocuparme de ese anito suyo que me fascina.-
-sí, ya lo sabía. No se me olvida aún las cosas que te gustan.-
Entonces me besó mientras me acariciaba el pecho y bajaba las manos hasta mi verga, que aún aguardaba.
Comenzó a masturbarme mientras seguiamos besandonos.
-Aún recurdo qué es lo que te gusta-
Entonces se deslizó entre mis piernas y se llevó a la boca mi verga. Eso era lo que yo ya estaba deseando. Que me diera una buena mamada, justo como ella las hace. Acostada a lo largo del sillón como estaba, lamio toda mi verga, desde la basa hasta la punta, la acaricio y se llevó a la boca mis huevos, los cuales succionó mietras subía y bajaba la mano por todo el tallo.
Apoyó sus codos en el sillón y me dio una rica mamada sin manos. Subiendo y bajando, yo solo cerré los ojos y me dejé disfrutar. Estiré mi mano y tuve al alcance las nalgas de mi tía, que si bien no son prominentes, se conservan bien, pero la verdad no era eso lo que quería. Mojé dos de mis dedos y los llevé hasta la comisura de sus nalgas, para abrirlas en un subir y bajar de dedos, para al final hallar sus ano. Estaba muy cerrado, por lo que al principio solo lo acaricié con la punta del dedo medio. Una vez que mi tía reaccionó y relajó su esfinter, pude insertarle un dedo. Ella me estaba haciendo una mamada de antología mientras yo me encontraba en el lugar favorito de todos.
Interrumpio todo para decirme:
-¿ves? lo sabía. No tardaste nada en buscarlo.-
-Ya me conoce. Sabe que me fascina tener sus nalgas a disposición.-
-bueno, pues primero salúdalas. Hace mucho que no las visitas, jaja-
Entonces, atendiendo sus ordenes, levanté a mi tía mientras me mantuve sentado. Tuve al alcance sus nalgas, las cuales acaricié, mordí, besé, y finalmente separé. Porque mi regalo era ese esfinter que me vuelve loco. No habiendo hecho lo anterior cuando su ano reaccionó y se estrechó hasta quedar hermético. No me preocupó porque me dispuse a lamerlo y besarlo hasta que vi como comenzaba a contraerse y abrirse.
Mi tía daba pequeños movimientos con la cintura, a respuesta de mis lengúetazos. Entonces, en un movimiento, indiqué a mi tía que subiera sus rodillas al sillón dandome la espalda. Eché mi espalda hacia atrás y me acerque las nalgas de mi tía a la cara para seguir besandolo. Ella no perdió el tiempo, pues así como estaba, mi verga quedaba a pie de su boca, por lo que continuó con el fellatio de hace un momento.
Asi estuvimos hasta que mitía me dijo:
-creo que sí vamos a necesitar la botellita porque hace mucho que nada entra por allí-
Alcancé el lubricante y humedecí generosamente su ano, para entonces lubricar mis dedos y directamente llevarlos hasta la comisura de sus nalgas. Las volví a separar e inserté un dedo y comencé un mete saca para que el esfinter recordara que debía ensancharse, como años atrás lo hacía. Lego, continué con un dedo más y entonces decidí que era momento de metersela. Levanté a mi tia, me levanté yo y me quedé detrás de ella. Besé su nuca y con las uñas de ambas manos rocé su cintura por fuera. Fue el momento de acercar mi verga y que ella fuera quien esta vez le abriera las nalgas de par en par. Un quejido soltó mi tía, esperando pronto acostumbrarse nuevamente a tenerme guardado detrás.
Consideré que era momento de ir aumentando la velocidad, que para más comodidad, me dejé caer sentado en el sillón, con mi tía ensartada. Sin dejar que ella me marcar el ritmo, la tomé de la cintura y la comencé a levantar y sentarse hasta que mi intensidad se sincornizó con su cintura y ella subía y bajaba sola.
-¿Te gusta? ¿me sientes más estrecha?¿te estoy ahorcando la verga, mi niño?-
-sí, así es como me gusta-
-bueno, pues lléname toda el ano con tu leche-
La velocidad aumentó hasta que no pude más y en un último esfuerzo dejé que la leche le llenara toda la cavidad.
El ritmo descendio para ambos, lo cual nos permitio besarnos nuevamente y tener charla ligera, mientras recuperabamos fuerzas para continuar.
-Sigamosla en la recamara-
Entramos a su recamara y no tardamos en recostarnos para ella ponerse encima, como le gusta. Limpieza previa mediante. comenzó a acariciarme la verga para ponerla dura otra vez. Lista nuevamente, se levantó y me dijo:
-Ah, me habría gustado que toda esa lechita me la hubieras dejado en mi vagina. Tan calientita que se sintió, que de seguro la habría disfrutado sentirla dentro de mi, pero te lo merecias por haberme tratado bien hasta el momento.- No tardó en decir eso, cuando se subio encima de mi, agarró mi verga, le dio cachetaditas con ella a su vagina para a continuación metersela, poco a poco, hasta desaparecerla, acompañada con un gemido.
-Ahhh, así es como se siente- y comenzó con su propio ritmo a subir y bajar. Sin sacarsela, se dio la vuelta, dandome la espalda, para continuar con un ritmo frenético. Ver como mi verga desaparecia en su vagina es de las cosas más excitantes. Con ese ritmo seguimos unos minutos más hasta que la puse de perrito y la embestí con todas mis fuerzas hasta chocarle sus nalgas. El ruido de mis huevos estrellandose en sus nalgas excita a cualquiera, hasta mi tía decidio rendir sus dos brazos y dejarlos caer, por lo que me dio más ángulo para penetrarla, asi que me levanté encima de la cama, empiné sus nalgas y a vista de su vagina dispuesta, la ensarte.
-Así, mi niño. Métemela hasta el fondo, bebé. Lléname con toda tu leche, ya vente mi niño hermoso!!! Así, así así-
Acabé dentro de ella, como le gusta y me dejé caer rendido a su lado.
Se estiró para besarme, entre gemidos leves y pequeños espamos:
-Gracias por tu regalo. Era justo lo que necesitaba.-
Nos dormimos abrazados esa noche.
Como colofón, a mitad de la noche, mi verga estaba nuevamente despierta, por lo que se la restregué a mi tía, esperando que no le importara. Supongo que no, porque después de unos mminutos de estarsela restregando en las nalgas, sentí su mano acariciandola, pegarla a mi pubis y acomodarse de tal manera que la comisura de sus nalgas empaquetaban mi verga. Comenzo a acariciarla con las nalgas hasta el momento en que sentí que ya era hora de volversela a guardar detrás. Separé su nalga derecha, puse un poco de saliva en su ano y en mi verga y se la ensarté. Poco a poco se fue desapareciendo, hasta que mis huevos tocaron nalga nuevamente. Sujeté la cintura de mi tía y comencé con el mete saca. A los minutos, mi tía prefirió ponerse boca abajo y que yo continuara desde allí. Lo cuál hice, hasta que acabé. 
Ví salir mi esperma de su esfinter como lava de volcán.
Volvimos a dormir.
Al día siguiente, despertamos temprano, para hacer un poco de limpieza y que nadie notara nada.
Desayuné y dije que era hora de irme.
-Nos vemos, espero que pronto-
-sí, espero que la próxima no te tardes tanto-
-espero que no. Avíseme cuándo descansa y nos escapamos a un hotelito, para tener privacidad-
-ok, pues hasta el próximo martes- 
-de acuerdo, el próximo será.
Nos besamos y me fui.

Un relato largo, pero creo que cada detalle vale la pena. La foto que dejo no es de ella, pero la señora de la foto le da un aire similar al de mi tía, en cuerpo y proporciones.
Creo que muchos relatos de incesto son emocionantes cuando se trata de la primera que estas con alguno de tus familiares. Pero Digamos que este fue como un reencuentro y vale para los mismos efectos.
Si lo llegan a pedir, luego contaré cómo es que cogí por primera vez con esta tía, mi madrina.
Saludos.

3 comentarios - Paso a visitar a mi tía después de muchos años.

hernanob +1
muy buen relato,yo tengo una tia-madrina,con la que me bañaba de pendejo,y hasta los 13 o 14 años,ni hablar de que cuando me labava la pija y se me paraba,siempre zafaba diciendome algun chiste,pero ahora entiendo que habia un morbo de su parte,ella vivia con mis abuelos,solterona,muy tetuda,y concha peluda,mi abuelo,tenia revistas playboy y para esa epoca era muy raro,pero me mataba a pajas,y mi tia lo sabia,y el postre era oler sus bombachas sucias,y por supuesto mancharlas de leche,hoy ya tiene 80 años,y no nos vemos mas,pero asi como yo me acuerdo de ella,me juego la mano,que ella se acuerda de mi,tia chocha,un beso en la concha....
FNCLUIS
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