Antes que nada quiero aclarar que este relato no lo escribí yo, sino que es una adaptacion a un relato a un lenguaje que nosotros entendemos mejor. ¿Ok?
Si gusta puedo postear otros con los mismos personajes.

De esto que contare ahora han pasado muchos años, pero siempre ah vivido en mi mente y creo que sigue gobernando de alguna manera mis gustos y mis deseos.
Tendría yo cerca de 16 años, para ese tiempo ya estudiaba yo fuera de mi pueblo a donde regresaba cada fin de semana a pasarlo en lo de mis padres.
Tenia entonces una vecina que era un poco mayor que mi madre, doña Brenda, una señora carnosa, era gordita pero con forma, o sea que se le formaba cintura, tenia unos senos enormes, y unas nalgas mas grandes aun, los tobillos eran de un grueso impresionante, ya que era lo único que dejaba ver, siempre uso faldas larguísimas, y unos vestidos que le cubrían desde el cuello, solo en tiempo de calor podía verle los brazos, y bueno con ella es con quien tuve mis primeras fantasías, recuerdo que fue cuando en un día que ella paso por casa a pedir algo a mi madre iba en un vestido sin manga de esos que dejan ver desde el comienzo del brazo, ella se agacho y pude ver solo el borde de su brasiere y el bulto de su seno, eso sirvió para que desde ese día me “enamorara” de ella, desde ese día la vi diferente, y procuraba estar siempre cuando ella fuera, o me ofrecía a llevar lo que mi madre le enviaba, solo para verle los tobillos o el meneo de su enorme cola al caminar, o ver como se bamboleaban sus enormes tetas al caminar. Ella tendría en esa época cerca de 40 y pocos años.
Siempre que había reunión en casa, ella y su esposo eran invitados, y aprovechaba yo para estar cerca de ella mirándola, siguiéndola con la mirada, y fantaseando con verla desuda, ya que a esa edad mía yo aun no conocía mujer desnuda, solo en fotos de revistas. Así que siempre terminaba yo jalándome la verga en su honor con unas tremendas venidas pensando en doña Brenda.
Uno de esos días estando en casa, subí hasta la azotea a bajarle a mi madre unas ropas que habían tendido allá arriba, de mala gana subí hasta la azotea, así como sin querer me asome a la casa de doña Brenda, y lo que vi me dejo impresionado, estaba doña Brenda lavando ropa a mano, refregando y echando agua y haciendo ese movimiento de refregar y refregar, como ella estaba en su casa, llevaba solo una bata floreada encima lo pude adivinar por que sus tetas se movían de una manera impresionante como dos globos llenos de agua, un bamboleo sensacional, sensual, tremendamente excitante, y el movimiento que ella hacia al refregar la ropa hacia que se pronunciara mas el movimiento de ese enorme par de tetas, además llevaba un par de botes sueltos a partir de arriba y se podía ver la carne blanca del nacimiento de los senos, desde el punto de vista que yo tenia podía ver casi sus senos completos, estaba yo embelesado viéndola desde mi azotea, cuando mi madre me pega un grito llamándome pidiéndome lo que me mando a buscar, eso hizo que doña Brenda volteara a mirar y me atrapara viéndole ahí, se enderezo, dejando de refregar la ropa, sacudió sus manos liberándolas del exceso de agua y pasando el dorso de su mano por su frente para secar el sudor, me sonrió diciéndome, pero que haces allá arriba espiando mijo, anda ve y llévale a tu madre lo que te pidió, no seas mirón y se rió. Yo nervioso trate de balbucear alguna excusa pero nada me salió de la boca, como pude me levante y como hipnotizado sin poder dejar de mirarla. Casi caminando de espaldas me retire a llevar las cosas a mi madre. Obvio decir que esa noche, me imagine mil cosas y me di una masturbada de película.
En los días siguientes, y buscando verla de nuevo me subía a la azotea a mirar, pero no veía nada, ella no lavaba mas, así que solo la miraba trajinar de una habitación a otra. (Quiero mencionar que estoy hablando de una casa rural donde las habitaciones todas dan a un patio central). Eso me tenía decepcionado, hasta que un día ella se acerco por casa y al oírla entrar a casa rápido me fui a recibirla, ella hablaba con mi madre, yo solo la salude.
Hola doña Brenda...
Hola mijo, como estas, que tal te va en la ciudad?
Muy bien doña Brenda y a usted?
Pues nada mijo todo bien.
Ahí siguió hablando con mi madre y yo seguía mirándole el culo, imaginando que lo movía para provocarme, cosa que no era así.
Mirándome me dijo:
Adiós mijo, y sonriendo.
No se si fue mi imaginación, pero en esa sonrisa vi que su mirada era como una invitación. Así que espere un rato que me pareció eterno y con nervios subí a la azotea. Y ya estaba ella ahí lavando con la misma bata floreada con los dos botones abiertos y dejándome ver el bamboleo de esas enormes tetas, lavaba con mucho ahínco yo estaba extasiado mirando, obvio decir que entre nervios y excitado tenia mi verga ya mas dura que nada, la veía moverse lavando y sus tetas colgando dentro de la bata, su enorme cola moviéndose, era un espectáculo para mi impresionantemente sexual. En un momento se enderezo para descansar y repitiendo el movimiento de limpiarse el sudor con el dorso de la mano, miro hacia arriba y mirándome agito la mano saludándome.
Que hace ahí arriba mijo?
Nada....nada...doña Brenda, solo vine a buscar algo:
Y ya lo encontraste mijo? Y se rió fuertemente
Yo le dije: si, si ya lo he encontrado ya me voy.
Ella me contesto:
Vamos mijo vaya a hacer la tarea
Debo contar además que doña Brenda estaba casada con don Julio un señor algo mayor que ella y bebedor empedernido, propietario de unas salas de billar de la localidad, lugar que le daba pie a estar siempre borracho, así que yo siempre supe de los problemas que ellos tenían, pero como en los pueblos las mujeres en ese tiempo se estilaba que las mujeres aguantaran lo que los maridos hacían, así que para mi era normal verla de vez en cuando por las calles con el marido casi colgando del hombro llevándolo a casa, no fue una vez nada mas la que ella me llamaba a casa para que le ayudara con el a meterlo a casa, cuando el se quedaba dormido en la puerta, debo decir que yo ansiaba que esos días llegaran, ya que cuando le ayudaba a cargar al borracho podía estar junto de ella, y a veces hasta pegármele a la cola, o rozarle los brazos. Pero de ahí no pasaba, luego le ayudaba a acomodarlo en su cama y era todo,
Ellos tenían tres habitaciones para dormir una donde dormían ellos, otra donde dormían los dos hijos varones y otra donde dormían las dos niñas, la de ellos era la mas grande, con una cama, un guardarropa justo enfrente. Y junto a esa recamara tenían un cuartito pequeño. Para mi era como mi segunda casa, primero por que siempre iba ahí a hacer mandados a mi madre, o por que llegue a entrar muchas veces ayudando a doña Brenda a llevar a don Julio a dormir la borrachera.
Un día mi suerte cambio... fue en una celebración de aniversario de mis padres o un cumpleaños de alguno de ellos. Los hombres aíslan a las mujeres de sus charlas, así que las mujeres estaban en lado chismeando y los hombres bebiendo y hablando de política en el otro. Doña Brenda, estaba nerviosa y enojada, yo como siempre la rondaba y la miraba desde yo escuchaba la charla de los hombres, la veía compungida esperando ver el papelón que quizás su marido hiciera al ponerse totalmente ebrio, en una de esas ella me llamo con una mano, se fue caminando justo afuera de nuestro patio y yo la seguí, la miraba caminar, meneando sus enormes nalgas como hipnotizado. Ella se detiene y me dice.
Oiga mijo, no se enoja si le pido un favor?
Claro que no doña Brenda dígame en que le puedo ayudar?
Mire mijo.. Mi marido ya esta bien borracho y no se quiere ir, yo tengo que ir a ver como están mis hijos (eran pequeños aun, el mayor de 12). Así que se lo encargo si, yo no tardo en regresar, y cuando me vaya para la casa me ayuda a llevarlo? esto me lo decía muy apenada, muy apenada.
Así que no se por que, pero por primera vez en mi vida me sentí ya no un niño ( que si lo era). Le puse mi mano en su brazo ( sentí la gloria), y le dije.
Claro doña Brenda yo estaré al pendiente usted vaya tranquila, yo veo a don Julio y cuando caiga le aviso. ( Cuando caiga de borracho ).
Ella me sonrió y me dijo:
Ta bueno mijo, entonces al rato vengo.
Y se marcho.
Pasaron las horas y ella no venia, por ahí de las 2 de la mañana, casi las 3 se habían ido todos y solo quedaba mi padre discutiendo de política con dos amigos y con don Julio, que a estas horas ya estaba completamente colgado recargado en el sofá. Así que salí de la casa fui a la puerta de junto y toque, casi inmediato salió doña Brenda todavía vestida y le dije:
Doña Brenda creo que don Julio ya se durmió, quiere que lo traigamos?...
Ella me contesto:
Si mijo si me hace el favor, vamos,
Así que cerró la puerta de su casa y nos fuimos a mi casa, ahí estaba mi madre medio dormida y la recibió, doña Brenda le dijo:
Comadre, Oscar me va a ayudar a llevar a Julio a la casa esta bien?..
Si comadre, respondió mi madre, que le ayude a llevarlo a ver si no tienen problemas
Así que como pudimos intentamos levantar a don Julio, entre los dos, mi padre y sus dos amigos seguían en su charla y casi ni dijeron nada cuando lo sacamos casi arrastrando los pies, doña Brenda increpaba a don Julio para que caminara y este respondía solamente con gruñidos, es justo decir que don Julio era un tipo pesado y claro con ese olor a borracho era desagradable cargarlo.
Mijo, suéletelo y ayúdeme a sacar las llaves.
Don Julio le manoteaba a doña Brenda y ella libraba una batalla para controlarlo con ambas manos y tratar de sostenerlo para que no cayera al piso. Así que lo solté yo y fui a tomar las llaves, me quede parado mirando a doña Brenda como preguntándole, donde están las llaves, ella me miro y me dijo.
Las tengo colgadas en el cuello mijo, jale la cinta..
Así que todo nervioso, acerque mi mano a su cuello y ella levantando la cara me mostró su cuello y ahí encontré la cinta de tela que contenía las llaves, tome las cinta como sin querer tocar la piel pero al mismo tiempo queriendo tocarla, jale un poco pero no cedían al jalón de mi mano.. Y entonces ella medio quejándose me dijo.
Hay mijo me lastima, se me atoraron las llaves entre las tetas, a ver jale despacio.
Yo jale de nuevo ahora más despacio pero las llaves estaban atrapadas en medio de ese enorme par de tetas, doña Brenda ya desesperada, me dijo.
Vamos mijo, ya sáquelas que este hombre se va a despertar.
Así que aprovechando la situación, así con un poco de descaro, ya aprovechando que doña Brenda estaba medio controlando a don Julio, metí la mano dentro de su vestido por arriba y siguiendo el camino marcado por la tela, introduje mis dedos entre esos dos montones de carne , estaba húmedo de transpiración entre las dos tetas, así que mis dedos entraron fácilmente y tomando ya mas de cerca las llaves las saque. Ese fue un momento especial, yo estaba más que excitado, con mi verga endureciéndose dentro de mis pantalones.
Así que saque las llaves las pase por su cuello y abrí la casa.
Introdujimos a don Julio dentro de la casa y luego a la recamara de ella, en ese momento don Julio se soltó y ya un poco mas despierto comenzó a gritar y manotear a doña Brenda quien desesperada, le decía, Julio cálmate que aquí esta Oscar el hijo de mis compadres.
Don Julio se me quedo viendo en su borrachera y balbuceaban incoherencias acerca de disculparse, pero aun así olvidando el asunto comenzó a querer salir de nuevo, así que yo tratando de ayudar a doña Brenda que estaba desesperada y avergonzada conmigo, le dije.
Oiga don Julio si quiere le traigo otra cuba libre.
Doña Brenda me miro y me dijo.
No mijo ya no le traiga más.
A lo que le conteste.
Doña Brenda yo solo quiero que se calme, déjeme traérsela y así se duerme.
Doña Brenda comprendió que era una buena idea, y como al parecer mi presencia en el lugar al menos evitaba que don Julio la golpeara ( cosa que me entere luego sucedía con harta frecuencia cuando el se ponía en ese estado de ebriedad). Y doña Brenda tratando de que yo no la dejara sola con don Julio dijo:
A ver mijo mejor usted quédese haciendo compañía a Julio, que yo le traigo una botella de vodka para que lo acompañe con un trago.
Don Julio me abrazo y me jalo a sentarme a un lado de el en la cama y comienza a hablarme como si fuéramos amigos, como si tuviéramos una charla pendiente, algo alcance a comprender de las incoherencias que el hombre decía y yo solo le seguía la corriente.
Doña Brenda salió corriendo de la casa, dirigiéndose a mi casa, regresando en unos minutos con una botella de tequila, en un momento se acerco con la botella y unos vasos poniéndose frente a nosotros, y dándonos un vaso a cada quien, don Julio a la vista de la botella de tequila, apresuraba a doña Brenda a servir, doña Brenda sirvió tequila en ambos vasos, poniéndome a mi un chorro pequeño, mirándome me hacia señas que no me lo tomara, así que siguiendo la corriente de la situación solo fingía tomar, pero don Julio obligándome a tomarlo me retaba a tomarlo como el, de un solo trago, aquí debo decir que yo eh tomado tequila siempre así que no se me dificulto tomarme el trago. Luego de esto, don Julio tomo de nuevo la botella y sirviendo dos raciones mas comenzó a brindar conmigo, yo veía a doña Brenda que trataba de evitar que yo tomara, pensando quizás que mi madre se molestaría y sintiendo que quizás era culpa de ella al haberme pedido que la ayudara.
Así que yo le dije en voz baja:
Doña Brenda no se preocupe no me pasara nada, además yo había tomado antes.
Pero mijo, si tu mama te ve así te va a regañar por mi culpa.
Como fuera que sea, entre doña Brenda y yo habíamos controlado a don Julio, quien ya estaba casi dormido sobre la cama, con los pies en el suelo y semirrecargado sobre la cabecera. Aun daba señas de vida, era en verdad un borracho incansable, a estas alturas doña Brenda solo me miraba y yo a ella, entonces me puse de pie y le dije:
Doña Brenda creo que ya todo esta bien, ya me voy a mi casa
Ella triste por lo que había sucedido me dijo.
Si mijo gracias, pero me preocupa que tu madre te vea así, deja te hago un café para que se te pase el tufo a alcohol.
A lo que le dije:
No se preocupe doña Brenda, a estas horas mi mama ya esta dormida y mi papa seguirá con su platica de política hasta mañana.
Doña Brenda en verdad nerviosa por que mis padres me vieran así tomado (si me llegue a tomar tres vodcas, lo que no sabia doña Brenda era que yo antes ya me había tomado mas de tres tequilas con mis amigos), se sobaba las manos y decía...
Hay mijo, no quiero que tu papa te vaya a ver así. Mira mijo, mejor le voy a decir a tu mama que te vas a quedar aquí a ayudarme a cuidar a Julio, que mañana te vas temprano, así no se queda esperándote, mira mejor siéntate aquí y yo le voy a avisar a tu mama.
Salió doña Brenda y regreso unos minutos mas tarde, diciéndome:
Ya esta mijo, ya le avise a tu mama, puedes quedarte aquí. Así que a tu mama le pareció bien que me acompañaras para que Julio no me maltrate y así me haces compañía, deja te preparo la cama para que te acuestes.
Gracias doña Brenda, le agradecí y me dispuse a esperar que arreglara la cama.
Me dijo entonces:
Voy a cambiar los niños al cuarto de las niñas para que ocupes esa cama.
A lo que le contesté:
No doña Brenda no los levante yo me quedo en el sillón de la sala, no se preocupe, hace frío y les puede hacer daño a los niños, (mi intención era que me dejara dormir en el cuartito aledaño a su recamara).
Ella me dijo.
No mijo como cree que lo voy a mandar a dormir en el sillón, mire mejor le preparo la cama del cuartito de la plancha, y ahí se acuesta esta bien?
Claro doña Brenda, está bien, así le puedo ayudar si don Julio se levanta en la noche.
Ella sonriendo me toco la cara y me dijo.
Gracias mijo, me has ayudado bastante.
Se fue a preparar la cama del cuartito mientras yo seguía sentado ahí en la cama de ellos, mirando al borracho y viendo la sombra de doña Brenda a través de la cortina mientras trajinaba con las ropas de cama para arreglar donde dormiría yo.
En breve tiempo ella regreso y me dijo
Vamos mijo ya métase a dormir y disculpe los momentos que le hice pasar.
Doña Brenda no se preocupe, ya sabes que estoy para ayudarle, le conteste.
Así que me metí al cuartito aledaño y luego escuche que me llamaba doña Brenda diciendo
Oiga mijo, no sea malo ayúdeme a levantar a este hombre para subirlo a la cama.
Salí del cuartito y me dispuse a ayudarle, levantando a don Julio de los pies, mientras ella le quitaba las botas y lo cubría con una manta.
Buenas noches doña Brenda, le dije
Buenas noches mijo, gracias, acercándose a darme un beso en la mejilla.
Me retire a mi cama, y excitado como estaba comencé a imaginar lo que me había sucedido, a recordar el calor húmedo entre las tetas de doña Brenda, estaba preparándome para jalarme la verga en honor a doña Brenda, totalmente excitado, me quite la ropa quedando en bóxers y me metí bajo las mantas.
En la oscuridad y el silencio escuchaba como doña Brenda aun trajinaba, seguro desvistiéndose y preparándose para dormir, escuche los rechinidos de la cama de ellos, seguro al subirse ella a la cama. Luego un largo momento de silencio invadió la estancia. Seguro doña Brenda trataba de conciliar el sueño, cuando de pronto, escuche un gruñido, seguido de un sonido peculiar y bastante conocido, don Julio estaba vomitando, escuche como doña Brenda se levanto inmediatamente y hablándole a don Julio. Yo no sabia que hacer, si levantarme o no, aun así y como estaba yo ahí para ayudar pues levante, además con la esperanza de ver a doña Brenda sin esos vestidos enormes que suele usar, salí del cuartito y vi a doña Brenda de espalda parada bajo la cama, tratando de acomodar a don Julio y limpiando lo que era una vomitada horrible,
Paso algo doña Brenda?, puedo ayudarle?
Diciendo esto yo la miraba de espalda, tenia una bata de algodón blanca hasta las rodillas, pero aun así me dejaba ver ahora si completamente sus tobillos y sus pantorrillas, que eran como postes, gruesos y gordos, y cuando se agachaba a arreglar la cama, pude ver el comienzo de sus piernas, grandes, blancas y rellenas, bajo la tela de la bata, se adivinaban sus enormes nalgas, que se movían un poco y se marcaba claramente un calzón de esos que cubren desde la cintura hasta el comienzo de los muslos.
La pena de lo que sucedía, hizo que doña Brenda no reparara en como iba vestida, así que solo me dijo, casi llorando.
Hay mijo que pena con usted, mire nomás los desfiguros que este hombre hace, que pena me da.
Usted mijo ya váyase a dormirse, que este hombre ya no despierta, ahora nomás lo limpio y me duermo también.
Me ofrecí a ayudarle y acepto, pidiéndome que le acercara unas mantas del cuarto donde dormía yo, así que se las acerque, y ella como pudo y con mi ayuda, sacamos la ropa de cama de debajo de don Julio, a quien doña Brenda le había quitado ya la camisa sucia y como había podido lo había limpiado.
Saco el atado de ropa sucia fuera del cuarto, cubriendo luego a don Julio con una manta limpia.
Me dijo entonces:
Ya se dio cuenta mijo de lo que sucede cuando este hombre se pone borracho, por eso tenemos la camita de adentro, por que cuando esto pasa yo me voy a dormir allá, de hecho casi siempre duermo allá, el siempre esta borracho.
Le dije entonces:
Mmm doña Brenda entonces ahora donde se va a acostar?, si quiere me voy para mi casa, así se duerme usted en la cama aquella.
No mijo como cree que lo voy a mandar a su casa ahora, no. Mire mejor vaya a acostarse yo ahora veo donde me acuesto.
Oiga doña Brenda, replique yo, pues donde se va a acostar?,
Me preocupaba realmente, además no quería perderme de ver semejante espectáculo, ahora la verla de frente, veía su bata casi abierta bajo las tetas, su barriguita y sus piernas, con el movimiento que hacia, veía yo claramente como se movían esos enormes melones que tiene por tetas, se alcanzaba a ver que con su tamaño le llegaban casi casi a la cintura, y la marca mas oscura que se veía entre la tela, marcaba seguramente sus aureolas, esta imaginación hizo que mi erección se manifestara de inmediato, y como pude poniéndome las manos sobre mi verga, trate de ocultarla, esto seguro no paso inadvertido a doña Brenda, por que volteo a mirar donde me tapaba y se rió.
Entonces me dijo:
Ya se que voy a hacer, mira mijo voy a poner una colchoneta en el suelo allá en el cuartito aquel donde estas tu y ahí me duermo.
Le dije bueno doña Brenda, ponga la colchoneta, pero deje que yo me acueste sobre ella, el piso esta duro para usted.
Ella sonrió y viendo que no iba a lograr que yo aceptara el dormir ella en el piso y yo en la cama, acepto diciendo.
Bueno mijo esta bien, entonces veámonos a dormir que ya son casi las 4 de la mañana.
Rápidamente saco una colchoneta de entre un clóset, y extendiéndola en el piso, le puso sabanas limpias, una manta y almohadas, yo la miraba entre la semioscuridad haciendo esto, en cada movimiento de agacharse casi al piso, su bata se abría y me dejaba ver casi un pecho completo, en una de esas, casi se le sale uno, ella como si fuera normal, solo se reacomodo la bata y siguió trajinando, pero sin cerrar la bata, entonces me miro y dijo como para ella misma.
Hay que problema con estas cosas tan grandes que tengo, mejor me pongo un brasier, sino te voy a dar aquí un espectáculo,
Y diciendo esto se marcho a su cuarto y cuando regreso, ya se veía que tenia brasier puesto, aunque el tamaño de sus senos ahora se veía menos grande, aun se veían caídas aunque ya no tanto al estar contenidas dentro de ese enorme brasiere. En este momento mi verga estaba ya queriendo salirse de mi bóxer, así que sin más, me metí en la colchoneta tendida en el piso y me cubrí, esperando que ella tomara su lugar en la cama.
Ella llego, pasando caminando junto a mi, y antes de subirse a la cama...puede admirar por fin lo que tan largamente había soñado, como sin querer pude atisbar bajo su bata, mientras acomodaba para subirse a su cama, vi las dos enormes piernas llegando a un calzón grande, y pude ver o imagine una mata negra de pelo abundante que abultaba en la zona de su concha. Yo estaba que no me lo creía, contenía con mis manos mi verga entre que la sobaba casi sintiendo que me venia, solo de ver eso.
Ella termino por subirse a la cama y cubrirse con las mantas, yo la verdad pensé que hasta ahí había llegado todo, y me dispuse a no hacer ruido, ya que estoy seguro que no podría dormir, por la excitación y por ese tufillo a vomito que aun estaba en el lugar
Doña Brenda reparando en ese olor, me dijo:
Oiga mijo, huele muy feo, hágame el favor de abrir esa ventana y la puerta un poco para que circule el aire, se que hace frío pero bueno cubiertos no tendremos frío y dejaremos de oler ese tufo a vomito.
Me pare como pude, cubriéndome la verga, abrí la ventana de par en par y abrí un poco la puerta al patio, y de inmediato inundo la estancia un vientecillo fresco que de inmediato limpio de olor la estancia, pero eso si, dejando entrar un fresco de madrugada que me hizo tiritar de frío.
De inmediato me metí en la colchoneta, tiritando de frío e intentando cubrirme, creo que doña Brenda me vio temblar de frío por que me dijo:
Oiga mijo, mire tiene mucho frío?
Si doña Brenda esta haciendo frío, pero aguanto no se apure, conteste
Ella dijo:
Mmm..No mijo no, mire mejor acuéstese acá en la cama, vamos, que al cabo yo no me muevo mucho al dormir y usted si cabe aquí, vamos súbase por que ahí se va a morir de frío.
Yo sin esperar mas y sin decir nada, y esperando que no fuera un sueño, me levante inmediatamente, y levantando mi manta conmigo me pare junto a la cama como preguntando donde me acuesto. Y riéndose doña Brenda me dijo.
Vamos mijo brínquele junto a la pared, yo me acuesto acá en la orilla por si tengo que levantarme antes.
Así que ya con la intención y justificado por mi supuesto estado de sueño, casi apoyándome en su cuerpo, me brinque y me tendí junto a ella, cubriéndome con mi manta.
Doña Brenda moviéndose en la cama y girando a verme me dijo,
Bueno mijo pues métase en las cobijas vamos, que así los dos nos tapamos con las dos mantas por que hace mucho frío.
Así que ni tardo ni perezoso, levante las mantas y me acosté bajo las mantas, el calor que se sentía bajo esas mantas era abrasador delicioso y el olor a mujer, era fantástico.
La cama era individual y en ella apenas cabíamos los dos, yo nunca eh sido delgado y ella si era en realidad llenita, así que estaba pegada a mi, estaba acostado boca arriba y sentía en mi pierna las enormes nalgas de doña Brenda que estaba acostada de costado dándome la espalda, yo apenas atinaba a moverme, pero sentir el calor de ese enorme culo pegado a mi pierna me hizo comenzar a mover la pierna para acercarlo mas, poco a poco lo acerque hasta que las enormes nalgas estaban completamente junto a mi pierna, mi verga estaba a lo que mas daba, me dolía de los testículos y sentía que en cualquier momento iba a acabar, la excitación era mayúscula, deje pasar el tiempo, según yo esperando a que ella se durmiera, y cuando sentí que ella respiraba ya pausadamente según yo signo de que dormía, me gire como casualmente, poniéndome de frente a su espalda, el tamaño de la cama era en realidad pequeño así que en el movimiento quede a pocos cm. de ella, sin animarme a juntarme y pensando dentro de mi, que conforme pasara el rato me iba a ir pegando a su espalda, en eso pensaba cuando escucho la voz de doña Brenda diciéndome.
Oiga mijo cúbrase bien por que hace mucho frío, y las matas son pequeñas, acomódese bien sino le va a quedar descubierta la espalda, vamos mijo.
Y diciendo eso se adelanto dejándome mas espacio, haciéndose ella hasta la orilla, a lo que le dije
No doña Brenda yo estoy bien, mejor hágase para acá se va ah caer.
Ella solo dijo.
Bueno, pero te voy a pegar con mis nalgas mijo, no te molesta?
No doña Brenda no me molesta para nada, acomódese bien.
Y diciendo eso yo me adelante un poco y ella se acomodo hacia atrás, fue el momento mas rico de mi vida, cuando sentí todo ese enorme trasero acomodándose justo pegado a mi, sus enormes nalgas me pegaban en mis piernas y en mi estomago, así completas, francas pegadas a mi, sentía la tela de la bata en mis piernas y la forma enorme redonda de ese hermoso par de nalgas algo aguadas ahora las sentía, pero para mi excitantes, tanto que yo no retire mi mano de mi verga, debía contenerla pegada a mi pierna para que no sintiera doña Brenda lo que me estaba pasando, así que mientras yo sostenía mi verga con la mano ella me pegaba las nalgas y de un movimiento se acomodo mejor.
La posición me incomodo así que dejando que pasara lo que fuera, solté mi verga y retire mi mano de ahí, para sentir ahora si completamente el tremendo nalgatorio de doña Brenda, pero claramente ella también sentiría ahora mi verga dura pegada a sus nalgas, sin pensarlo mucho, solté mi verga, y me acomode bien de costado y me pegue a las nalgas de doña Brenda, que sintiendo mi verga dura pegada a sus nalgas, no dijo nada siguió como si nada pasara, así que tomando mas confianza, atine a acomodar mi verga justo en medio de sus enormes nalgas, estoy seguro que ella sintió el bulto, pero no dijo nada, solo seguimos ahí acostados juntos, sus pies estaban junto de mis pies y me anime a acercar mi pie a los suyos a frotar mi pierna con la suya, ella no retiro su pierna, al contrario sentí que la dejaba y la ponía hacia atrás, yo sentía que estaba en la gloria, a pesar del frío que se sentía, yo estaba sudando copiosamente, pero había llegado al punto en que ya me animaba a cualquier cosa, así que sin mas, baje mis brazos de mis costados y busque entre las mantas la manera de abrazarla, la rodee con mi brazo libre, tomándola de su barriga, no dijo nada, solo se movió un poco y moviendo su cola se acomodo mas pegada a mi y tomando mas confianza, extendí mi mano sobre su barriga y la junte a mi lo mas que pude, ella no se negó a que lo hiciera, de hecho con su mano toco mi mano y dándose cuenta que era yo quien la tenia abrazada, me dejo seguir con mi mano ahí, en ese momento sentí que todo podía suceder, así que mi otro brazo que en ese momento estaba apretujado bajo mi costado entre yo y el colchón, me levante un poco y lo saque y sin decir nada, lo pase bajo la cabeza de doña Brenda, en un franco ademán de abrazarla, ella levanto la cabeza, dejo que mi brazo pasara por debajo de su cuello y se enderezo pegando su espalda a mi pecho y dejando que mi brazo la apretara, mi mano fue a parar directamente sobre su enorme pecho, y solo la deje ahí sin moverla, ahora tenia a doña Brenda abrazada y pegada a mi, con una de mis manos en su barriga y otra en sus tetas.
Ella entonces hizo sus pies para atrás hasta tocar mis piernas, y en un movimiento levanto la pierna y la subió un poco a la mía hacia atrás, ese movimiento que hizo doña Brenda me dio la señal que esperaba.
Doble mi rodilla y entonces la metí entre sus piernas levantando mi pierna y subiéndola a la pierna que doña Brenda tenia abajo, ella solo levanto su pierna y dejo que mi pierna entrara entre las suyas y acomoda la suya sobre la mía, yo no me creía que esto estaba pasando, ella cooperaba pero no decía nada, mi pené estaba durísimo y ahora lo tenia ya pegado francamente entre las nalgas de doña Brenda, moviendo la mano que tenia en la barriga de doña Brenda, busque la orilla de su bata, y la encontré, entonces haciendo acopio de valor, tome la bata e intente quitarla de en medio de nuestros cuerpos, levantádsela.
Ella viendo lo que yo quería dijo.
Mijo, le estorba mi bata?, deje me la quito.
Y así sin mas, se levanto de la cama, y se quito la bata, fue la imagen mas excitante que allá visto, esa mujer gordita ahora casi encuerada frente a mi, su enorme brasiere conteniendo sus grandes tetas y esos calzones que le cubrían desde la barriga hasta debajo de las nalgas, dejo la bata en el suelo y se acomodo de nuevo donde estaba.
Así esta mejor mijo?
Si doña Brenda así esta mejor.
Ahora ya sin recato y al tenerla abrazada, mi mano apretó su enorme teta apretándola y masajeándola, y con mi otra mano, acariciaba su barriga y sus piernas jalándola contra mi, mi verga ya completamente dura y abultando bajo mi bóxer estaba acomodada entre sus grandes nalgas, ella no se movía solo se dejaba hacer.
La mano que tenia en su teta, intente meterla bajo la tela del brasiere, y casi lo logro pero estaba muy apretado, y creo que la lastime, por que pego un grito diciendo.
Hay mijo me pellizcó la teta, quiere que me quite el corpiño?
No acertaba a creer lo que escuchaba, así que solo dije:
Si, quíteselo, respondí.
Ayúdeme mijo, suéltelo de la espalda, además me aprieta el corpiño, las tengo tan grandes. Con mi inexperiencia y como pude quite los broches que sujetaban el brasiere y cuando al fin termine, ella misma lo quito y lo lanzo afuera de las mantas.
Así está mejor mijo?
Si así esta mejor doña Brenda.
Mi mano ahora si, se lleno de esa enorme ubre, grande blanda, un poco caída pero tremendamente excitante, dirigí mi mano a su aureola y encontrándola, la tome del pezón que era mas grueso que uno de mis dedos y enorme saltón, lo tome y comencé a moverlo como veía en las películas porno que solía ver.
Mi otra mano, ya animado, la metí por el elástico de los calzones y meciéndola toque su barriga flácida y baje deslizando mis dedos hasta donde comenzó una tremenda mata de pelos, que se enredaban en mis dedos, alcance a sentir el comienzo de su vagina y así sin pensarlo mucho, baje mis dedos y encontrando la unión de los labios vaginales, que eran enormes regordetes, llenos de pelos puse mi mano completamente abierta en esa vagina. Moviendo mi mano como sobándola.
Doña Brenda recaro su cabeza contra la mía completamente recargada en mi pecho, dejándose hacer. Cuando dijo:
Oiga mijo, anda usted muy travieso, por que mejor no se duerme, o que es lo que quiere hacerme?
Yo no hablaba pero seguía manoseándola, hasta que acercándome al oído de ella me anime a decirle:
Doña Brenda me deja bajarle los calzones?
Para que mijo?, ya me quito el corpiño y me tiene la mano metida en la concha, para que me quiere bajar los calzones?
Doña Brenda, quiero sentir sus nalgas, déjeme bajarle los calzones, le rogué.
No mijo, los calzones se quedan donde están, ya lo deje llegar muy lejos, yo soy una mujer decente y casada, nomás déme una buena fajada pero hasta ahí.
Para este momento mi mano ya había hecho crecer su pezón y se había puesto duro, y mi mano en su concha, estaba ya separando sus labios y acariciaba lentamente con dos de mis dedos, donde pensé que estaba su clítoris.
Vamos doña Brenda, déjeme bajarle los calzones por favor.
Mmm mijo, pero para que?, luego vas a querer cogerme mijito, y eso no se puede, mejor nomás manoséeme vamos, y lo voy a dejar nada mas por que hoy me ayudo mucho.
Yo seguía ya bajando mis dedos por su enorme concha, hasta donde me alcanzaba la mano, pero como la tenia metida por entre sus calzones estos evitaban que la bajara mas, pero aun así, mis dedos ya habían encontrado el camino a su útero, el cual se encontraba mojado ya que yo podía sentir los hilitos de liquido cremoso en mis dedos.
No me animaba a insistir en bajarle los calzones, entonces ella dijo.
Oiga mijo, si me dejo que me baje los calzones me promete que no me va a coger?
Si doña Brenda se lo prometo, no me la cojo se lo prometo.
A bueno mijo, entonces bájeme los calzones vamos, por que sino me los va a romper,
Saque mi mano de entre sus piernas y tomando el elástico le baje los calzones, a lo que ella me ayudo levantando su cuerpo y sacándolos ella misma.
Ya sin calzones, se reacomodo junto de mi, yo tenia mi mano en su nalga y se la manoseaba descaradamente, y ella se acomodo como estaba, levantando su pierna y echándola hacia atrás sobre la mía y empujando con su cola a mi verga.
Oiga mijo, le gustan mis nalgas?
Si doña Brenda me gustan sus nalgotas y sus tetas.
De verdad le gustan mijo?, bueno se las voy a prestar para que me las manosee a su antojo solo por hoy.
Si doña Brenda.
Bueno mijo ya duérmase ahora si, ya me tiene toda encuerada ahora si ya duérmase vamos,
Y diciendo eso se pegaba a mí y echaba mas atrás su pierna sobre la mía así de espalda como la tenia, sus enormes nalgas ahora desnudas las tenía todas desparramadas junto a mí..
Mi mano seguía ahora acariciando ampliamente su vagina, mis dedos resbalaban por entre sus labios vaginales mojándose en la entrada de su útero, los hacia a un lado y a veces los apretaba, eran enormes carnosos, gordos, ricos. Tenia la mano llena de liquido cremoso, toda empapada ya, y su pezón en mi otra mano había crecido y cada vez que se lo apretaba se pegaba mas y gemía despacio.
Yo seguía con mis calzones puestos y mi verga ya incontenible gorda y dura empujando la tela.
Doña Brenda, me voy a quitar mis calzones, tengo mucho calor.
Mmm si mijo quíteselos vamos, así no seré yo la única encuerada, mire como me tiene mijo toda despatarrada.
Me quite el calzón y me volví a pegar a ella, pero ahora antes de pegarme, le levante la nalga y acomode mi verga entre esos enormes cachetes.
Cuando ella sintió mi verga, pego un grito y bajando su mano entre sus piernas buscando mi verga, la toco y como que la media,
Hay mijo, ese es su pito?, por dios de donde lo saco? Esta enorme.
Y se le puso muy duro mijito, es normal?,
Si doña Brenda es normal, así lo he tenido siempre.
Acomodándose mi pene entre sus nalgas se empujo hacia atrás diciéndome:
Pues con tamaño pito menos me dejo coger mijo, seguro duele muchísimo, y como hace años que no me meten nada, pues mejor ni pruebo.
Le dije:
Me iba a dejar que me la cogiera?
Hay mijo no se, ya me estaba animando, pero con tremendo vergón que tienes, mejor no.
Ni me va a caber mijo, además prometió no cogerme recuerda?
Si doña Brenda prometí no cogérmela y no me la estoy cogiendo.
En ese momento ella se gira quedando boca arriba y quedando de costado junto a ella y mirándome me dice:
Mijo esto esta muy mal, yo soy casi como tu madre, tengo 30 años mas que tu, estoy casada y mi marido esta dormido en el otro cuarto, hay mijo, mejor ya duérmase si?
Yo me quede silencio.. Y quieto un momento casi sin tocarla, pero de nuevo dirigí mi mano a su entre pierna y en cuanto llego mi mano a su enorme pelambrera, ella abrió sus piernas completamente, y me dejo tocarla de nuevo, su concha escurría jugo estaba completamente húmeda, si yo hubiera tenido mas experiencia sabría que solo era cuestión de tiempo para cogerme a esta mujer.
Ella gemía despacio y movía su enorme cuerpo.
Si mijo eso si lo dejo, manoséeme vamos lo que quiera.
Doña Brenda tomo mi verga en su mano y comenzó a acariciarla desde abajo hacia arriba apretando la mano al llegar a la puntita.
A ver mijo, mejor déjeme sacarle la lechita con la mano, si no se los saco no se va a quedar en paz.
Yo la deje que me jalara la verga, ella ni me miraba su mirada estaba al techo y yo me incline sobre ella y levantándole una teta me la metí a la boca chupándole el pezón enorme, lo atrape entre mi paladar y mi lengua y así lo mamaba.
Doña Brenda comenzó a gemir más fuerte y a mover la mano mas fuerte aun, meneaba su cola en movimientos circulares sintiendo mis dedos deslizándose entre sus labios.
En un momento sentí que ella tomo mi mano que tenia entre sus piernas y me la empujo hacia abajo...
Mijo... mijo... métame los dedos vamos... manoséeme vamos... no me deje así.. Vamos métame los dedos todos mijo todos...
Ella tenia atrapada mi verga en su mano y la meneaba con mucha fuerza ya jadeaba y me miraba fijamente con mucha dulzura.
De repente cerró los ojos con fuerza..Apretó los dientes, levanto su cola y apretando las piernas con mi mano entre ellas.. Gritó:
Mmmmm mijitooooo me corroooo me corrooooo.
Sentí en mis dedos como si se estuviera orinando, era una lluvia intensa de liquido que en chorros primero continuos luego intermitentes salían de esa vagina enorme, bañando sus muslos, mi mano, la cama todo.
Apretó tanto mi verga que casi sentía que me hacia daño, al final callo desfallecida en la cama, y respirando agitadamente, me dijo.
Mijo, que corrida me di, ufff, nunca me había corrido así en mi vida y sin cogerme mijito, a ver si dios no me castiga por adultera.
Yo solo atine a decirle.
Pero doña Brenda si yo no me la cogí.
Ella mirándome me dijo.
No verdad mijo? No me cogiste
No doña Brenda.
Bueno mijo, ahora déjeme hacerlo terminar a usted para que nos durmamos, ya van a ser las 6 de la mañana.
Me puso bocarriba y ahora ella de costado, me puso sus tetas en mi pecho y abrazándome tomo mi verga.
Comenzando a masturbarme despacio y en la excitación de tenerla así junto a mí le dije
Doña Brenda póngame su concha mojada sobre mi pierna por favor.
Ella subió su pierna a mi pierna y abriendo con sus dedos su concha me la acomodé pegada a mi cuerpo.
Te gusta mi concha mijo? Te gusta de verdad?
Si doña me encanta su concha y todo su cuerpo.
Ella seguía jalándome la verga con su mano y yo gemía desesperado.
Ella solo me acurrucaba en sus tetas y seguía jalándome la verga diciendo:
Vamos mijito eche su leche vamos sáquela.
Yo no podía terminar quizás debido a la excitación o no lo se, pero mi verga se resistía a terminar. Doña Brenda se canso de la mano y me dijo:
Hay mijo cuanto tardas para echar lechita eh, vas a tener recontenta a tu mujer cuando te cases.
Que verga más grande tienes mijito, y tan cabezona, seguro no entra en ningún lado verdad?
Doña Brenda si entra, seguro que si entra.
Mmm mijo, no se pero me parece que a mi no me entra tu vergota, pero bueno, si quieres mmm, pero no mejor no, o bueno si, nomás como para probar si? , Intenta metérmela si mijo? Si ves que no entra pues me la sacas si?, no vayas a creer mijo que quiero que me cojas eh, solo quiero saber si una verga de ese tamaño me entra.
Si doña Brenda esta bien.
A ver mijo súbase arriba vamos ábrame.
Me levante me puse entre sus piernas y ella abriéndolas al máximo..Ofreciéndome su vagina que ahora la veía lo grande que era.
Sea abrió la vagina como un templo usando sus manos y ofreciéndose así me dijo:
Vamos mijo despacito métamela.
Puse mi verga en la entrada de su vagina, la sensación era riquísima la humedad era intensa mi verga se movió de la excitación.
Le di un empujón y la punta de mi verga entro en esa enorme cueva.
Mijo, hay mijo. Espérate ...ya empuja mas. Que verga mijo ..Hay me duele..Mas mijo mas...si mijo mas cláveme toda mijito vamos toda toda la verga mijo métamela toda.
Me deje caer sobe ella clavándole toda mi verga, su concha era tan grande que sentía sus labios vaginales envolviendo casi mis testículos, sus piernas levantadas a mis costados.
Caí sobre sus enormes tetas que blandas caían a sus costados, me recargue sobre ellas y comencé a moverme metiendo y sacando mi verga de esa cueva que por la falta de uso parecía estrecha,
Mijo me estas cogiendo mijooo...hay , me estas cogiendo mijo.. Si mijo lindo así cójame todo lo que quiera mijo, le gusta cogerse a doña Brenda mijo?..Dígame que era lo que quería..Dígamelo mijo que quería cogerme...vamos así bebito así cójame, meteme todo lo que quieras mijito.
Yo me movía frenéticamente, con un dolor placentero que me subía desde los testículos, sintiendo que estaba al fin por terminar.
Ella se movía frenéticamente casi gritaba sin pensar que me la estaba cogiendo casi en el mismo cuarto donde dormía su marido.
De pronto sentí otra vez ese chubasco de un orgasmo de doña Brenda, el mejor orgasmo que eh visto en una mujer, intenso largo, ella se abrazaba a mi apretándome entre sus piernas gimiendo.
En ese momento sentí que mi verga explotaba, mi semen comenzó a fluir dentro de su vagina fue el éxtasis casi me sentía morir.
Si mijo asii lléneme de lechita así lléneme de lechita vamos así toda su lechita para mi démela toda.
Quede empapado en sudor y líquidos sobre ella los dos casi muertos sudando a mares.
Cuando al fin descansamos, me baje de ella y me acomode a un lado ahora si cansado después de mi primera cogida en serio.
Ella me miro me abrazo y me dijo:
Mijo yo no quería que me cogiera, pero bueno me cogió, y ahora si mijo ya mejor levántese y váyase pa su casa son las 6, nomás límpiese primero.
Y no le vaya a decir a nadie que me estuvo cogiendo mijo eh? Me lo promete?
Claro que nunca diré que me la cogí doña Brenda. Le respondí:
Ella entonces me dijo:
Nunca más mijo, nunca más me vas a coger.
Me dio un beso y me fui.

Continuará.


Fuente:

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