El Aroma De Mamá…

Desde bien pequeño, algo que siempre tengo en mi memoria es el aroma de mamá. No importaba en que parte de la casa estuviera, o que estuviera haciendo ella, yo rápidamente la localizaba.

Ya de adolescente un día entré al cuarto de baño, para darme una ducha, ya me había quitado toda mi ropa, cuando me pareció que ella estaba justo a mi lado, pero al voltear a ver, me di cuenta de que estaba solo, pero encontré en la cesta de ropa sucia, las pantaletas que seguramente se había quitado antes de bañarse.
 
Tras asegurarme que las puertas del baño se encontraban cerradas, tomé sus pantaletas entre mis manos, y llevándomelas a la nariz aspire fuertemente, todo su aroma de mujer, entró por mis fosas nasales, y  casi de inmediato tuve una tremenda erección, y a medida que continué aspirando ese embrujador olor, con una de mis manos comencé a masturbarme.
 
Con mis ojos cerrados bien fuerte, mientras inhalaba profundamente ese embriagador aroma, una y otra vez, que la fina tela de sus pantis había atrapado, seguí jalando mi verga, sin cesar, con fuerza, por un largo rato, hasta que finalmente disfruté de una tremenda eyaculación. Desde ese día me volví un adicto, por decirlo de alguna manera, a olfatear profunda y profusamente las pantaletas de Alicia, mi mamá.
 
Ese era mi más grande secreto, pero al parecer en algún momento cometí un pequeño descuido, ya que un día, simplemente no volví a encontrar las pantaletas de Alicia en la cesta de la ropa sucia. Ella como que se dio cuenta de algo, y de manera discreta al quitárselas, en lugar de colocarlas en la cesta de la ropa, las ponía de inmediato en remojo con jabón, en el cuarto de lavado. Eso me causó una gran frustración, y mucha ansiedad.
 
Pasaron unos cuantos días, y mi padre, se debió ausentar de casa, por causa de su trabajo. Casualmente yo había comenzado mis vacaciones, y sin nada que hacer, me levanté bien tarde ese día. Al levantarme de la cama, únicamente me envolví en una toalla, con la idea de darme una ducha. Pero al dirigirme al baño, me encontré a mamá, limpiando la casa, solo que únicamente se encontraba vestida, con una pequeña, y corta bata casera, unas pantaletas de algodón, y más nada, que por más que quisiera ocultar sus muchos atributos físicos, definitivamente era imposible que lo hiciera así vestida.        
 
Al verme me dio los buenos días con un tierno beso en mi mejilla, rozando mis labios. De inmediato el aroma de su sudor, lo sentí con fuerza. Y como dice ese dicho de física, a toda acción hay una reacción. Sin darme cuenta, mi verga se puso bien dura, y parada. Mientras que yo, a poco menos de un par de metros no dejaba de observar el cuerpo de Alicia. Sin esforzarme mucho podía ver sus llamativas y bien formadas tetas, las que en esos instantes, me moría por chupar.
 
Además su pequeña bata se encontraba completamente abierta, y me fue sumamente fácil el ver como su oscura mata de pelos, sobresalía bajo la blanca tela de algodón, de sus pequeñas y ajustadas pantis. De igual forma podía ver claramente, ese caminito de vellos que bajaba desde su plano vientre, y desaparecía dentro de las pantaletas.
 
Yo definitivamente estaba cautivado, embobado, con mi boca bien abierta, viendo a mi mamá prácticamente semidesnuda, mientras ella pasaba el mapo sobre el piso del pasillo. Alicia de momento se me quedó observando de pies a cabeza, y acercándoseme a menos de un metro me preguntó.¿Te gustaría olerlas? Yo me quedé entre pasmado y todo cortado, sin poder decir nada, nunca llegué ni a pensar, ni a esperar que Alicia, me fuera a preguntar eso. Lo cierto es que yo aún permanecía inmóvil, cuando ella sin mucho esfuerzo, y frente a mí se ha quitado sus pantaletas, y colocándolas frente ami gran nariz, me dijo. Tenlas huélelas, como acostumbrabas hacer en la ducha.  
 
Yo me encontraba como hipnotizado por ella, y agarrándola entre mis dedos, las llevé a mi rostro. Aspiré profundamente,mientras que no sé como mi toalla fue a dar al piso. Quedando completamente sin nada frente Alicia. Ella sin decirme nada, tomó mi mano y me fue conduciendo sin mucho esfuerzo de su parte a la habitación de mi padre y de ella. Alicia tomó asiento sobre su cama, y separando las piernas, bastó un ligero jalón por uno de mis brazos, para que yo me arrodillase frente a ella. En ese instante, comencé a decirle. Mamá, pero ella colocando uno de sus dedos índices frente a mi boca, me hizo guardar silencio, diciendo de inmediato. Dime Alicia. De inmediato colocó sus manos sobre mi cabeza, y dirigió mi rostro directamente sobre su peludo y aromático coño.
 
Con mi gran nariz, aspiré profundamente el aroma de entre sus piernas, y como empujado por una mano mágica, enterré mi cara dentro de su húmedo coño. Yo había leído infinidad de ocasiones relatos en los que le dicen a uno que hacer, y visto un sinfín de fotos, y vídeos pornos, por lo quede inmediato me dediqué a chupar y oler profundamente su sonrosado clítoris. Los labios de su caliente vulva, acariciaban mi cara, su aroma de mujer, impregnaba con su olor mi piel.
 
En fin me encontraba como si estuviera en la gloria,no dejaba de oler, lamer, chupar, y hasta mordisquear toda su vagina. Alicia restregaba mi rostro una y otra vez contra su abierto, y peludo coño, sin detenerse. Así que mientras que yo continuaba, desempeñándome lo mejor que pude, logré que Alicia, entre profundos gemidos de placer, y de pedirme una y otra vez que continuase, ella disfrutase de un profundo y tremendo orgasmo, un fuerte chorro de sus fluidos vaginales baño mi cara, llenó mi boca, y su sabor para mí fue lo más divino del mundo, que hasta esos momentos hubiera probado.
 
No hizo falta que me dijera más nada, ella se quedó recostada sobre su cama, y la de mi padre, con sus piernas bien abiertas. Nada más de ver su cara, supe que debía recostarme sobre ella, y sin mucho esfuerzo la penetré. Si sabroso fue el mamar su coño, mucho más lo fue el sentir, que enterraba mi verga dentro de ella. La verdad sea dicha, esa primera, de muchas otras ocasiones en que mantuvimos relaciones, yo lo cierto es que me vine, más rápido que inmediatamente. Estaba tan y tan excitado y ansioso, que apenas y pude controlarme.
 
Pero eso a Alicia pareció no preocuparle, ya que de manera muy condescendiente me preguntó ¿es tu primera vez, verdad? Yo algo avergonzado le respondí que si, y riéndose me dijo, bueno de ahora en adelante, nada de estarte masturbando con mis pantaletas, a diario. Poco a poco iras aprendiendo que es lo que debes hacer, para que me hagas feliz.

Alicia mi mamá, o mejor dicho la esposa de mi padres desde hace unos quince años, ya que mi madre falleció cuando yo aun no había cumplido los seis años, bueno ella ha seguido enseñándome todo, y yo como buen hijo, he seguido sus consejos al pie de la letra. Claro sin que mi padre se enteré.   

4 comentarios - El Aroma De Mamá…

yavas20 +1
Bueno me dejaste empalmado van puntos
martehijodejupi
Gracias por el comentario.