Mi Esposo Me Dio Una Grata Sorpresa…

Hola, mi nombre digamos que es Raquel, y no me puedo aguantar las ganas de contar, la gran sorpresa que me dio mi esposo recientemente. Tanto él como yo somos no tan solo de mente, sino que también de cuerpos bien abiertos a experimentar y practicar con nuestro sexo, sin que ni él ni yo nos molestemos por eso.
 
En muchas ocasiones hemos disfrutado del sexo en tríos, aunque la mayoría de las ocasiones, han sido mujeres que han estado dispuestas. No sé qué les pasa a muchos hombres, que cuando estando en la cama con ellos, les he insinuado que me agradaría que mantuviéramos sexo junto a mi esposo, me ven de manera rara, me dan las gracias y no los vuelvo a ver.
 
Recientemente mi esposo me indicó que tendríamos una cena de negocios con una de sus mejores clientes, Vanesa. La chica llegó al restaurante donde mi esposo la invitó a cenar, hermosa y sofisticadamente vestida con un ajustado traje de seda roja, alta, delgada, de facciones algo asiáticas, aunque de tez algo aceitunada, lo que con su largo cabello y abundante cabellera negra cayéndole sobre sus hombros, le da un exótico toque asiático.
 
Durante la cena, me pareció que la chica en realidades una nerd en química, ya que, según mi marido, Vanesa tiene un par de maestrías, y no sé cuántos doctorados. Pero a pesar de su gran preparación académica, es bien sencilla y humilde. Así que después de la ligera cena, la invitamos a que nos acompañase a bailar, a mi no me sorprendió para nada ver que mi esposo le dedicaba bastante atención, así que me imagine que más tarde,eventualmente la tendríamos con nosotros compartiendo, pero en nuestra cama. Yo por mi parte, aproveché para ver si podía ligar, a un chico para que en lugar de tres fuéramos cuatro en la cama.
 
AL poco rato hubo un joven algo gordito, pero muy simpático, que me sacó a bailar, mientras que mi marido y Vanesa se molían a besos en la mesa. Como sé que si a un tipo tú le dejas que comience atoquetearte las nalgas, y no lo detienes a tiempo, en un abrir y cerrar de ojos, ya te tiene la mano incrustada dentro de tu coño. Por lo que cuando mi pareja discretamente, mientras bailábamos, fue deslizando su mano desde la parte baja de mi espalda a mis nalgas, yo únicamente le sonreí, esto le dejó bien claro que podía continuar, y así lo hizo.
 
Evelio que es como dijo llamarse el simpático gordito,aún no había terminado el bolero que estábamos bailando, cuando una de sus manos, comenzó a toquetear cuidadosamente mi coño. Hasta que con la misma sonrisa lo dejé que continuase. Al parecer como que deseaba asegurarse de que yo era una verdadera mujer, porque cuando sentí sus dedos acariciando mi vulva,la cara de alegría que puso al mismo tiempo que me dio tremendo beso, fue bien grande.
 
Yo en realidad pensaba invitarlo nuestra mesa, pero cuando él discretamente me fue llevando hasta a uno de los oscuros rincones dela pista de baile, lo dejé llevarme, no bien habíamos quedado ocultos de la mayoría de las miradas, cuando él continuó besándome desesperadamente, al grado que en un abrir y cerrar de ojos, noté que su miembro ya estaba fuera del pantalón. Me pareció que el pobre estaba tan y tan ansioso, que pensé que, si yo me hubiera subido la falda, posiblemente se hubiera venido en ese mismo momento. Así que lo único que se me ocurrió fue agacharme y no había terminado de introducir su miembro dentro de mi boca, cuando él se vino. Al parecer se sintió tan y tan avergonzado, por lo sucedido, que no bien me volví a poner de pie, cuando él se desapareció. Así que después de ir al baño a enjuagarme la boca, regresé a la mesa, donde conseguí a mi esposo y a Vanesa, justo donde los había dejado, besándose apasionadamente.
 
Mi marido al notar mi presencia, casi sin dejar de besar a nuestra invitada, me dijo con una gran sonrisa. Mi amor, nos vamos a casa. En el trayecto, Vanesa y mi esposo estuvieron jugando de manos, mientras que yo conducía, hasta que llegamos a casa, fue cuando ella comenzó a centrarse en mí, lo que me dejó algo confusa. Así que mientras me comenzó a dar un masaje sobre mis hombros, sin mucho esfuerzo de su parte, comenzó a ir quitándome toda la ropa. Al tiempo que mi esposo nos preparó varios tragos.
 
Yo me di cuenta de que de momento me había convertido en el centro de atención de mi marido y de su amiga, recibiendo deliciosas caricias, y ardientes besos. Vanesa de manera muy hábil separó mis piernas, y acercando su bello rostro al centro de mis piernas, comenzó a lamer suave y delicadamente todo mi coño, chupo los labios de mi vagina, de la misma manera que comenzó a chupar mi clítoris. Mientras que mi marido, con sus dedos embadurnados en vaselina, comenzó a dilatar mi ano.
 
Yo la verdad pensaba que él se iba a centrar en la invitada,pero no fue así, Vanesa y mi marido, poco a poco me fueron colmando de divinas atenciones, haciéndome disfrutar de infinitos placeres. Mi marido en algún momento se despojó de toda su ropa, y comencé a sentir como me penetraba sabrosamente por mi ano, mientras que Vanesa había dejado de mamar mi coño, y se encontraba chupándome las tetas, cuando sentí que un buen pedazo de verga, penetraba mi coño. En cierto momento, me pregunté de dónde diablos había salido, el tipo ese que me estaba clavando su verga tan divinamente, que no lo sentí llegar. Fue cuando abriendo mis ojos, me di cuenta de que Vanesa, en realidad no era toda la mujer que yo creía que era. No sé si la morbosa idea,de estar siendo penetrada por un transexual, mientras mi propio esposo me daba por el culo. Hizo que yo me sintiera muchísimo más excitada, al grado que, sin mucho esfuerzo de mi parte, disfruté de una serie de múltiples orgasmos.
 
Yo movía mis caderas como una verdadera loca, buscando disfrutar y de tener más y más adentro de mí la verga de nuestra nueva amiga,como la de mi marido. Así que mientras ellos dos se besaban incansablemente, yo disfrutaba de todas sus atenciones. Hasta que prácticamente quedé agotada y tirada en nuestra cama. No bien reposé por un rato, al levantarme me encontré a Vanesa y a mi marido besándose ardientemente, pero lo que me llamó la atención fue que en su caso la erección de Vanesa era evidente, mientras que el miembro de mi esposo se encontraba, completamente flácido, y caído. Me les quedé observando y en cierta manera me sorprendió ver, como Vanesa, se deslizó sobre las espaldas de mi esposo, y sin mucho esfuerzo, lo ha penetrado frente a mis ojos.
 
Yo sin dejar de sentir mucha curiosidad, me fui acercando sin hacer ruido, viendo lo mucho que mi marido disfrutaba de lo que Vanesa le estaba haciendo, fue cuando a mí al ver como la verga de mi marido comenzó a ponerse dura, acerqué mi boca y me dediqué a mamársela. En mi vida jamás pensé que en algún momento llegásemos hacer eso, pero no bien mi marido continuaba meneando sus nalgas, cuando Vanesa le dio un fuerte apretón contra su cuerpo, descargando supongo yo una buena cantidad de semen, ya que el resto una vez que extrajo su verga del culo de mi esposo la clavó en mi boca. El resto de la noche entre los dos me hicieron de todo, al grado que, al despertarme al siguiente día, tenía todo mi cuerpo hediondo a semen, sudor, y quien sabe que más.
 
Ya eran cerca de las doce del día cuando me desperté,y al ver a mi esposo le pregunté por nuestra nueva amiga. Me dijo que una vez que yo perdí el sentido, ellos dos, estuvieron besándose y haciendo algo más,pero que luego se dio una rápida ducha y después de llamar a un taxi se marchó,pero encantadísima de haber pasado la noche con nosotros. Lo cierto es que estoy loca por volver a estar en compañía de Vanesa, y me encantó cuando vi cómo se clavaba a mi esposo.

6 comentarios - Mi Esposo Me Dio Una Grata Sorpresa…

PAJAESVIDA +1
todas las mujeres deberian ser asi de permisivas! van 10 y una paja!!!
martehijodejupi +1
Gracias, y asi es, debieran ser así, por lo menos ocasionalmente.
caagon +1
Linda aventura, envidiables los tres....
sevas2 +1
Me excite mucho poniéndome en lugar de tu marido 10+
qoqopelado
Excitante relato, me recalento, envidiable la mujer!