Deseo; Acción-Reacción

Palabras más palabrasmenos, esta es mi historia. Usted juzgue. El anonimato es la mejor forma desacar nuestros deseos, fantasías, pecados y hablar de situaciones reales quehemos vivido y de las que nos gustaría vivir. Todos podemos ser jueces de loque creemos es falso o cierto.
 
 
 
Louis Malle “el murmullo del corazón” “murmur of the Heart” (1971) sugiereque una madre puede amorosamente facilitar el despertar sexual de su hijo de“primera mano”.
 
Lukianowicz (1972) dice que después dedos años de relación incestuosa con su madre, el hijo eventualmente deja lacasa y se casa. Psicológicamente se dice que es un “anormal”.Desafortunadamente, la palabra “normal” no es definida
 
 
Esta historia comienza en la playa. En una playa deMéxico…
 
Desafortunadamente para la familia de Alex, su madretenía labores hasta el día martes y se encontraría con ellos hasta elmiércoles. Su padre Elías, su hermano Matías y él estaban ya en la playa desdeel pasado domingo en la tarde.
 
Los chicos jugaban en el mar mientras que su padredescansaba en la arena. Alex vio de lejos una figura parecida a su madreaproximándose, si, era mamá. Se emocionó, le dijo a su hermano y salieronjuntos del mar para ir a saludarla. El ver a mamá llegar fue emoción para todossus “hombres”, como ella les llamaba a su marido e hijos.
 
-       Al fin llegas amor.
-       Uf! El trayecto fue horrible pero ya estoy aquí.
 
Sara besó a su esposo y abrazó a sus hijos. Alex se erizocuando sintió el calor del asoleado cuerpo de su madre contra su piel mojada.Odiaba admitirlo, siempre lo negó, se reprochaba a sí mismo, pero encontraba alcuerpo de su madre increíblemente irresistible. Sus amigos la habíandesvergonzadamente rankeado como su fantasía número uno en su lista “la mejor MILFque conozcas”. Era un depravado juego que solo los adolescentes hacían, quizá.Siendo constantemente bombardeado de que su mamá era una MILF con un perroculazo y unas tetas como para hacerlas botar lo forzaron a verla de diferentemanera el último par de años quizá tres. Verla los próximos días en un bikinicomo el que llevaba hoy era algo especial. Poder abrazarla mientras ella visteasí de sexy sintiendo su piel no era algo que él pudiera hacer todos los díasen casa. Instantáneamente sintió como iba poniéndose duro mientras el abrazoduraba. Y eso, aún a sus 19 años y sin ser virgen, le incomodaba o lo poníanervioso mejor dicho.
 
Al fin la familia estaba completa y esta sería una granmitad de semana restante de vacaciones ya que tendrían que regresar a casa parael domingo en la tarde. De nuevo a la vida de Godinez.
 
Habían rentado un bungaloo hecho de bambú. Una hermosura,como lo definió Sara al llegar por la noche a descansar. Y la verdad lo era,aunque podías escuchar todo ruido que se suscitara y en el que por las nochesse oía claramente el ruido del mar arrullante.
 
Ya en cama, Elías y su mujer en una habitación y sushijos en otra, Sara sintió una mano recorrer su cintura….
 
-       Para loquito, que se oye todo…
-       Pero seremos cuidadosos amor, te he extrañado tanto…
-       Conociéndome no seremos cuidadosos y callados Eli jaja además, estas camas crujen al mas mínimo movimiento y tus hijos están en lahabitación de a lado y el bambú deja orificios donde se ve…
-       Vaya pero que estudiado ya te lo tienes jaja ánda, quecon lo de hace rato me traes como estaca…
 
Más temprano ese mismo día después de la llegada de Sara,le mencionó a su esposo que se sentía cachonda. El mar la excitaba pero notanto como un grupo de jóvenes hombres a un lado del mar que le hicieronruborizarse cuando pasó entre ellos contoneando esas divinas caderas tal vezmarcando un poquito más el vaivén al notarse observada por todos ellos. No eranmucho más grandes que su hijo mayor (Alex de 19) y tenían apariencia deEuropeos. Checos, Rusos, Polacos o Suecos, no podría asegurarlo pero el idiomaera raro y no era inglés. No pudo entender nada de lo que decían mientras ellapasaba. Pero seguro era algo respecto a ella porque no le quitaban los ojos deencima y se codeaban unos a otros.
 
 
 
Todos eran atléticos,altos, delgados pero con cuerpos esculpidos y llevaban apretados nadadores quele causaron tropezar torpemente cuando caminaba ahí. Ella siempre había pensadoen esos pequeños bañadores como algo ridículo en muchos hombres. O eso decía,porque ellos los llenaban bastante bien según echó vistazos a sus paquetes,cosa que era difícil de ignorar y menos no causar efecto en ella. Librementeadmitió a Elías como sintió calor entre sus piernas con forme avanzaba entretanto hombre viril.
 
Por otro lado, Elias tambien tenia másrazones para estar cachondo. Siendo rodeado de atractivas mujeres en bikinis ytangas todo el día  habían despertado sulibido. No pudo negar que disfrutaba viendo diferentes mujeres en diferentesestilos de outfits, especialmente cuando caminan contoneándose alrededor de él.Siempre había sido un amante de los culos y esa era una de las primeras razonespor las que había sido atraído por Sara años atrás. Y justo eso era, que nopodía evitar notar la atención que su esposa robaba  donde quiera que ellos iban. Las dos piezas desu bikini lo habían puesto en estado de excitación pero la forma en que otroshombres e incluso mujeres la miraban le causaba tener que ajustarse la entrepierna constantemente. Cuando ella le había dicho que se calentó cuando pasopor ese grupo de jóvenes que desvergonzadamente la miraron caminar frenteellos, lo ponían como burro con ganas de hacerla suya a la mínima oportunidadque tuvieran.


De un tiempo a la fecha el habíadesarrollado una rara fascinación por mostrar a su esposa. Cuando a Elías loascendieron supo que estaría con compañeros que serían más jóvenes y estaríaneconómicamente mejor posicionados que él. El pensamiento de que ellos estabanhaciendo más dinero que él no le molestó al principio. Sabía que era cuestiónde ir escalando de a poco, fue después de oír por casualidad algún que otrocomentario que hicieron sobre su viejo Nissan que él decidió debía hacer algopara ganar su respeto.

En la primera fiesta de Navidad de la oficina, Elías se aseguro de comprar aSara un elegante y sexy vestido negro. Sabía que con él resaltarían losatributos de su esposa y Sara estaba más que feliz de poder despolvar esostacones de 15 cm que tenia guardados además de que le cosquilleaba la idea deatraer las miradas de todos. Seguramente era más lo segundo que lo primero.Desde el minuto en que entraron, pudo ver la envidia descarada en los ojos desus  presumidos compañeros. Le trajo ungran placer saber que a pesar de que él a sus 42 años continuaba esforzándosepor hacer crecer su carrera desde abajo, tenía algo que ellos no. Una mujer de1.68 mts, 39 años, morena clara, con las curvas donde deben ir, unos ojosllamativos y labios gruesos y mordibles. En un vestido negro entallado de telasuave y ligera que con cada paso dejaba a su mejor atributo bambolearsecarnosamente, su trasero. Y que podía llamarla….SU ESPOSA.

 
Con el pensamiento deaquellos jóvenes (en la playa y en su pasada cena navideña) babeando por suesposa. Elías deslizo el cachetero de su esposa abajo hasta media pierna yfácilmente zambullo su verga en su ya hambrienta concha.  Lentamente pero con ganas la penetrabacuchareándola tratando de no hacer ruido suficiente que pudiera llegar a losoídos de sus hijos. Momentos después se vino dentro de ella con un gruñidoahogado entre el cabello de Sara. Aunque ella había disfrutado la rápida cogidano pudo evitar desear que su marido hubiese aguantado un poco más.

En la otra habitación, Matías de 16 años dormía plácidamente solo deseandoamaneciera para poder meterse al mar de nuevo. Alex, mirando fijamente al techocon el miembro rezumando semen a borbotones entre tu mano derecha escuchaba unrítmico golpeteo que inequívocamente sabía que era la cabecera de la camacontra la pared de bambú de la habitación de sus padres.

 
-      Putamadrecomo se veía con ese bikini….………parecía que se lo tragaban sus nalgotas….……..desearíaser mi padre solo una noche………...pero que estoy diciendo……….
 
No sintió cuando leganó el sueño.
 
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Lista para un nuevo día de playa con su amada familiaSara se coloco los lentes de sol vestida en un bikini de dos piezas color negroque se amoldaba perfectamente a sus senos 36B y la parte de abajo se amarrabacon dos nudos a cada lado de sus caderas.
 
Sara sabia que seguía estando atractiva. Si claro, habíaganado algo de peso extra con el paso de los años, pero nada como algunas desus amigas. Siempre se ejercitaba para bajar esos kilitos pero la frustrabademasiado. Llevando una estricta rutina de correr, yoga, pilates y un ligerocrossfit además de una caminadora empotrada en su habitación, parecía que suscurvas solo se mantenían firmes y no menos voluminosas o más pequeñas como ellahubiera querido.
 
 
A pesar del gusto que le daba llamar la atención, hubiesedeseado no tener curvas como las que tenía. Su trasero era redondo, carnoso,sus senos eran firmes aunque con la caída natural pero seguían gallardos yllenos. El conjunto con su rostro y la forma de caminar atraían la atención.Ella debía de considerarse suertuda de poder seguir vistiendo outfits comoleggins o shorts, vestidos cortos o pegados y llenarlos deliciosamente. O usar blusas y verse divina con dos o tresbotones descolocados.
 
Estaba acostumbrada a que los hombres la mirasen, lo hanhecho por años. Lejos de incomodarle le excitaba. Así de enfilo hacia la puertade salida hacia la playa y tomar sol.
 
Fue difícil para Alex, bueno para la mayoría de hombresde alrededor, el no notar a Sara.
 
El día pasó sin grandes cosas excepto la necesidad de suhijo mayor por meterse seguido al mar para calmar ese calor entre sus piernasal notar a mamá recostarse o andar contoneándose.
 
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La siguiente mañana la familia había rentado bicicletas ycruzaban la playa y pequeños caminos sobre montículos elevados. Sara vestía unode esos sports bra color blanco que abrazaban sus tetas en su sitio y un nuevoshort de licra color blanco que hacia juego.
 
Matias el pequeño (16 años)como todo adolescente gamer prefirió quedarse en la habitación jugando el Nuevofifa 18 en lugar de salir a disfrutar del paisaje, a donde quiera que salían deviaje el niño cargaba el xbox, no vivía sin él.
-         No abras a nadie cariño ya regresamos pronto
-         Si ma’. Contesto sin hacer mucho caso altiempo que Messi le anotaba un gol  a suequipo.
Lo primero que hizo Alex fueacelerar para ponerse al frente, cuando ya no notó a sus padres prefirió bajarla velocidad para ir a la par.  En unpunto Alex quedo detrás de su madre y con los previos acontecimientos desde quellego a la playa con ellos. Fijo su vista a las caderas de su madre sobre elasiento de la bici. A pesar de todos los ejercicios, andar en bici siempre lecostaba a Sara pero se esforzaba por mantener el paso. Algo en su instintosabia que Alex probablemente estaba mirando a su trasero cuando ella se levantodel asiento para pedalear más rápidamente y tratar de alcanzar a su marido.Sentía las nalgas de su trasero oscilarse con cada pedaleada. Por algunaextraña razón le gustaba la situación y alimentaba su ego, se preguntaba siAlex podría entender sus actitudes. Alex aceleró y se acercó más a ella. A estadistancia podía tener una mejor vista de cómo sus shorts de licra se ceñíanherméticamente a sus piernas y nalgas. Y podría hasta notar la tanga blanca quellevaba, una tanga que bien recordaba muchas veces haberla visto en el cesto deropa en el baño.
Por algunos minutos Alexmiraba el abultado trasero balancearse de un lado al otro cuando ella pedaleaba.Elías había llegado a la cima de una pendiente y miro atrás para ver a suesposa e hijo aproximarse.  Sonriendomeneó su cabeza en desaprobación al ver a su hijo prácticamente babeando detrásde su madre. No fue hasta casi llegar a su padre que Alex la mirada fija en laparte trasera de Sara para pedalear naturalmente.
-         Muy gratificante el camino eh? Elías preguntóa su esposa.
Sara jalaba aire agotada ysolo asintió con la cabeza.
Elías bebió de la botella deagua y miraba a su hijo quien se ajustaba el short sutil y rápidamente al irbajando de la bici.
-         Asegúrate de que tu madre no se quede atrásen el camino Alex.   Le dijo mientrasbebía otro trago de agua.
-         Empújala si es necesario.   Le instruyó con una mueca sutil.
-         Oyeee! Puedo pedalear por mi cuenta eh! Muchas gracias!. Sara protestó.
-         Sé que puedes cariño pero no quiero que tequedes atrás.   Le dijo Elías mirándola,Sara reconocía esa mirada. Mirada de celos, mirada de sugerirle algo, de darleuna idea.
Tiempo atrás pocos años de casados, Sara tuvo la impresiónde que su esposo era muy celoso cuando él había accidentalmente encontradocartas de amor de sus antiguos novios guardados en una caja en su closet. Lasleyó todas y todos los tipos concluían con una misma petición; “no sabes cuántolo deseo, déjame ponerle las manos a ese par de nalgas que tienes amor mío”. Élestaba muy molesto al principio cuestionándole el porqué guardaba esas “cartasde amor” ya estando casados pero Sara se sorprendió cuando esa furia lacanalizó en bestiales metidas de verga cuando pasionalmente la empotraba en elsofá de la sala como si de ello dependiera su vida. Al pasar los años elladescubrió que la mejor manera de ponerlo a “tono” (ponerlo como burro,calentarlo, excitarlo) era platicarle sobre los compañeros de trabajo de ella ycomo eran tan halagadores con ella con ese o aquel outfit.  Dados lo hechos de anoche cuando le habíacomentado a cerca de los jóvenes en la playa y el cómo lo puso de excitado. Elpensamiento de que su esposo se ponía “ganoso” con ver a su hijo ir detrás deella comiéndose con la mirada el trasero de su propia madre, ella, le hizosonreír con una mueca cómplice a su marido cuando él dijo eso.
De vuelta a camino, Alex seguía diligentemente la ordende su padre e iba detrás de mamá, admirando como ella levantaba el culo delasiento sobre todo cuando ella quería pedalear más rápido. Deseando cambiarlugar con el asiento y ser él por solo unos minutos para disfrutar el peso deaquel culazo cuando ella se sentara de nuevo.
Fue hasta el final del sendero cuando hubo otra pendienteque los puso a prueba. Elías casi llegó hasta la mitad cuando se dio porvencido y bajo de su bici agotado. Pocos metros detrás de él, Sara se esforzabasintiendo a Alex seguirle el paso. Sin decir una palabra su  hijo palmeó su carnosa nalga y la empujo enla pendiente.
-         Vamos mamá! Podemos hacerlo!  La animó como todo un entrenador.
La inicial sorpresa de Sara teniendo la mano de su hijoen su trasero rápidamente desapareció cuando se fijó la meta de llegar juntos ala cima. Sus piernas pedalearon con fuerza. Casi llegando a la cima Alex pudoquitar su mano del sitio pero no quería perderse la sensación, quien sabecuando se repetiría. Dejo su mano y ella sintió como sutilmente apretó susdedos en su carne. Segundos después pasaron a un Elías agotado quien ibacaminando con su bicicleta a un lado. Alex pensó en lo que su padre le habíadicho y decidió que era seguro mantener su mano donde estaba. Su padre miró confascinación como su esposa pedaleaba mientras la mano de su hijo iba pegada firmementeen su nalga izquierda. Ahora Elías era quien ajustaba su short al sentir comosu miembro crecía.
Una vez en la cima, los tres disfrutaban la vista ydecidieron tomar una selfie de ellos con el océano detrás. Alex dio un apretónen el culo de su madre, desvergonzadamente pero sin que su padre la viera,mientras sonreían para la foto, esto hizo sonreír más a Sara.
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El siguiente día la familia complete (ahora si con Mati) se reunieron junto conotras personas a un paseo en caballo por la orilla de la playa y el pueblo.Cada quien iba montado en un bonito equino.

-         Hola a todos, mi nombre es Carlos y él es miasistente Jacinto. Yo estaré delante de ustedes y él ira detrás del grupo paraque todos vayamos en orden. Disfruten el camino.
-         en esta ocasión él ira en el joven portillo,es de sus primeras salidas, y me refiero también al potrillo. Jaja.   Todos rieron ante el chiste del guía.Jacinto se ponia rojo pero sonreía.
Todas las mujeres miraban con ternura al potro, era unbonito ejemplar.
-         Alazán (el portro) esta aun en entrenamiento,entonces por favor no se mantengan muy cerca de él. Aun no se acostumbra amucha gente.
Fue todo lo que dijo y el grupo de puso en marcha. Afortunadamentepara Alex su suerte le sonreía y le toco ir justo detrás de su madre. Miró comosubió al caballo y se sorprendió de cuan apretado quedaba el gordo culo en lasilla de montar. Afortunadamente no los hacen más grandes. Alex dejó ir sucaballo y pretendió poner atención al guía. Se enfocaba en no perder losmomentos en los que su madre ligeramente se levantaba en su asiento y jalabasus jeans arriba, reajustándolos. La forma en la que la mezclilla se enterrabaentre sus nalgas era gloriosa para sus ojos.
Casi a medio camino, estando en el pueblo mientrascompraban souvenirs todos oyeron un relinchido y voltearon.
-         Quieto alazan!!! Erriaaa!!!   Gritaba Jacinto mientras jalaba de la correaal joven potro que reparaba.
-         Alejalo de Lila!!!    Le grito Carlos el guía que acompañaba algrupo comprando.
-         Lila es su madre y está en celo.   Dijo Carlos que estaba a un lado de Alex. Ya un lado de él estaba su madre, su hermano y su padre.
-         Quizás quiere un poco de leche todavía.  Dijo Matias el hijo menor. Alex, su madre y supadre rieron.
-         Jaja! No lo creo hijo.   Dijo el guía.
Alex sintió algo en su mano, era una mano, era la de sumadre. Sara lo tomo de la mano y apretó sin apartar la mirada de la escena.
Alazan reparo de nuevo soltándose de Jacinto. Relinchofuerte y se aproximo a la yegua que permanecía quieta solo mirándolo haciaatrás.
Sabiendo lo que vendría, Carlos se giro al grupo y dijo.
-         Muy bien grupo, creo que deberíamos ir aconocer…..
Fue interrumpido con un fuerte relinchido y una señoradel grupo dijo; “Dios santo!”. El joven potro había montado a su madre enfrentede todos. Jacinto intento jalarlo pero no pudo a la fuerza del potro. Saraapretó la mano de su hijo. Alex sentía como sudaba la mano de su madre.
-         A veces los jóvenes potros están demasiadoexcitados y más con estas salidas.   DijoCarlos. Sara soltó una risita nerviosa.
El potro podía apenas alcanzar la altura de su madre. Layegua  afirmó sus patas traseras listapara soportar el peso del joven macho. Algunas personas del grupo miraban aotro lado incómodos, otros comenzaron a caminar en dirección contraria cuandoel potro resoplaba y arremetía encima de las caderas de la yegua. Era difícilnegar la intensidad de la pasional escena que estaban presenciando todos. Elmiembro del macho entrando y saliendo con fuerza, sus patas aferradas a lascaderas, relinchidos, resoplidos y el sonido de las patas de la yeguareafirmando su posición. Personas de alrededor miraban asombrados tal acto.Sara no dejo de apretar en ningún momento la mano de su hijo conforme el actoduró. El potro se desmontó, su miembro resbalo fuera de su madre dejandolíquidos cayendo.
-         No es exactamente la leche queesperaba….    Carlos dijo sonriendo y mirando a Matias.Todos reímos nerviosamente. Sara al fin soltó a su hijo.
-         Jacinto! Trae los caballos, nos vamos antesde otra cosa….
Con todos de Nuevo sobre sus caballos el grupo se movióde Nuevo. Sara miro como el joven macho trotaba con gusto, la yegua enfrentedel grupo con la cola levantada y trotando igualmente. Algo vino a su mente. Supropio hijo, Alex, montándola, metiendo profundamente su miembro erguido enella, derramando su caliente semen en lo profundo de su ser. Miró atrás justoen el momento en el que él se enfocaba en su trasero, levanto su mirada yencontró a la de su madre. Ella le sonrió amorosamente quizá sabiendo que élprobablemente estaba pensando en algo similar.  Delante de ellos Elías pensaba en si su jovenpotro querría montar a su yegua.
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La mañana siguiente Alex no podía esperar para ir a laplaya y ver que bikini vestiría esta vez Sara. La familia completa habíaplaneado snorkelear y él sabía que esta sería una buena oportunidad para mirarel redondo culo de su madre contenido en algún diminuto bikini.
Cuando llegaron al sitio Sara notó que en esta ocasión nohabía muchas personas alrededor, solo unas cuantas familias y pensó que eramomento de remover su pareo. Liberando así su bikini azul marino que en laparte de abajo cubría ¾ partes de sus amplias y abultadas nalgas. Aunque,cualquier tipo de bikini lo haría verse como tanga ya que se incrustaba entresus carnes y le era incomodo al caminar. No para las personas que la miraban.La parte de arriba se acoplaba perfectamente a sus senos, haciéndolos parecermás grandes, más turgentes, más comibles. Para Alex era hipnotizante verladesprenderse de su pareo, revelando las bondades que dios le regaló. Junto almarco de la naturaleza, vegetación, playa, gaviotas y peces, la hacían pareceruna diosa amazona. Miró alrededor y ambos, su esposo y sus hijos la mirabandirectamente. Tenía toda la atención de sus “hombres”. Obviamente Alex y Matíastrataban de disimular cuando su padre los veía, no querían ser sorprendidosdevorando visualmente a su mamita.
-         ¿Están listos chicos o qué?.  Dijo Sara sonriéndoles y colocándose susnorkel y equipo. Sin querer su máscara cayó al suelo. Tuvo que inclinarse arecogerla. “que tonta soy” dijo.
Girándose agachose y les dio una deliciosa vista de cómose comía la tela de su bikini. Alex gimió ahogadamente, Matías trato de desviarla mirada, Elías sonrió sabiendo lo que hacía Sara.
-         Esperemos ver tortugas.   Dijo Sara recomponiendo su postura. Encarando a sus hombres.
-         Espero que no nos ahoguemos en eso...   dijo Elías con mueca maquiavélica. Su esposacachaba todas las indirectas. Alex no quería apresurarse a imaginar cosas conlas cosas que decía su padre.
Los cuatro ya estaban nadando, esnorkeleando, mirandopeces. Alex se alejó un poco siguiendo un pequeño grupo de peces. Quizo dedicarun tiempo a realmente disfrutar esto. Despues miraria un poco más el culo demamá. Matias tomaba tambien su propio rumbo. Depronto Sara escucho algo…
-         Ma’!!! aquí hay una!!  Grito Alex.
Sara miro en dirección de su hijo. Eran cerca de 70 mts.
-         Vamos a ver cariño?  Dijo a su esposo.
-         Ve tu amor. Quiero hacer el muertito aquí.Además sabes que no nado muy bien quiero mantenerme donde aun pueda pisarfondo.    Contestó su marido.
-         Ok. Ya vuelvo.    Miró en dirección de Mati pero estaba yalejos también por su cuenta.
Comenzó a nadar. Moviendo esas maravillosas piernasmaduras.
“Está justo aquí abajo”. Le dijo su hijo cuando llego conél. La sonrisita le hizo pensar que hablaba de otra cosa pero no quiso pensarlomucho.
-         Oh!! Siii!! Es Hermosa, que lindo color!   Dijo Sara con emoción al echar un vistazo.
-         Siii! Sabía que te gustaría….
Después de un rato de mirarla decidieron regresar.Notaron que ahora estaban a 100 mts de la orilla.
-         Bueno cariño, vamos a regresar….
-         Si ma’!
 
Dejóque ella fuera enfrente, miraba como sus nalgas se movían a cada pataleada. Esebikini estaba muy enterrado. Metros adelante Sara sintió un calambre, ¿o no? nosé…
 
-         ay!! Aaaay!! Alex…ayudame….
-         Que pasó ma’…calma..   dijo Alex acercandose.
 
Secolocó justo en frente de ella pegándose a ella. Pasando el brazo derecho porsu cintura para sostenerla y no dejarla undirse. Fue electrizante la sensaciónde su cuerpo maduro pegado a él. Su brazo casi rodeaba completamente sucintura, no tenia una cintura de 15 añera, pero era breve aún, con las carnesnecesarias y dignas de una dama madura. La pierna derecha de ella quedaba entrelas de su hijo, bien pegada a su paquete, ella lo sintió. Él sintió el contactocon su pierna. Sus pechos mojados, empapados, embutidos en esa tela de bikinipegados al pectoral de él. Se sentían como globos turgentes. No pudo evirarmirarlos dos o tres segundos. Sara lo vio y sonrió. Rodeo su cuello parasostenerse a su salvavidas. Pegándolo más si cabe.
 
-         Que paso? Donde fue? 
-          Ay!! En lapierna hijo…no puedo moverla.
-         Ok. Sostente..
 
Sarase apretó más a él, le gustaba la sensación. Alex bajó su mano de las caderasde ella y la pasaba por su pierna tratando de deshacer el calambre. Amasando sufirme y llena pierna.
 
-         Necesitamos llegar a la orilla.
-         Si hijo pero no puedo ni nadar….
-         Sostente fuerte yo te llevo…
 
Sarapasó ambos brazos alrededor de su cuello, sus piernas rodearon su jovencintura, apretó firmemente sus piernas. Alex sintió la fuerza de ellas sobre sucintura, en otra posición esa unión seria aun más sugerente. No pudo evitarempezar a ponerse duro. Su bañador le apretaba....






CONTINUARÁ.....

2 comentarios - Deseo; Acción-Reacción

dellinspiron67
Capooo genial el post!!! Mándale la segunda parte quede re manijaaaa... Ya quiero leerlo!
197yjaja
MUUUUYYY BUENOOO..... QUEDE AL PALO JAJA JAJA