Sandrita me visitó y me la bajé toda

Y para cerrar una semanainolvidable, mi potra: Sandrita. Sí, el domingo volví a verla como tantosotros, pero, pero, esta vez no en su casa como solía, sino que fue ella quiense copó en venir a la mía. En efecto, la rubia (cada día más fuerte) me llamótipo 11, no sé qué hacía despierta un domingo a esa hora, y me dijo con susuave y dulce voz si quería que me viniera a ver. Le dije sí de una, mirá sitiene que preguntar, y nomás, tipo 12 y media, Sandrita apareció muy linda devestido fino estampado, tacos, cartera, perfume fuerte, maquillada,espectacular, trayendo fiambre y sus agnelottis de siempre. La recibí, nos besamoslocos los dos, me excité con su cabellito húmedo, sus aromas femeninos, laelogié por lo linda, todo. Mimosa, suavecita, querendona, gaucha, Sandrita me tratócomo si estuviera en su casa. Se me sentó, me besó, mimó, y un rato despuéspreparó todo y almorzamos queso, salame, jamón crudo y luego la pasta con unasalsa blanca que ella misma trajo. Puso la mesa, trajo todo, me dio de comer enla boca, mimos, besos, me contó sus cosas, su sexo, le pregunté todo, imaginate.Y por si fuera poco toda la mimada, la divina pidió helado y pagó ella, nomás,un kilo para los dos.
 
Y tras el nutritivo almuerzo, lootro se caía de maduro. "Amor, ¿no querés que me quede a dormir lasiestita con vos, mmm?", ME SUSURRÓ. Yo volaba de locura, estimulado porla comida pero por sus perfumes, piel fina, todo. Obvio sí, nos acostamos, nosmimamos, besos, caricias, y ahí fue. Se me paró, Sandrita lo notó y me loacarició suave primero y luego me lo apretó fuerte, se me engrosó más, ella mesacó el pantalón y el calzón, me siguió franela de una y al notarme jadeando ycaliente, me dijo un lapidario "ahora te voy a dar sexo". Yenseguida, se qitó su vestido y dejó al descubierto suss tetas terribles y subombacha fina. Qué mierda, me le tiré encima, la apretujé toda, le chupé lastetas y se las apretujé hasta hacerlas explotar, Sandri jadeaba y pedía coger,así, coger. Y a mi pedido enloquecido, Sandrita se quitó suave su bombacha,abrió sus piernas y me gimió "dame, dame duro por la concha" mientrasresoplaba loca.
 
Bruto, enfurecido, chocho detener semejante potra para mí, me le zambvullí con furia, locura y un pene de25, se la di por vagina, durísimo, me acordé de nuestras anteriores cogidas, sucuero, su vestido de este día, me volví loco con su pintura de labios cada vezque la besaba en la boca y nomás, eyaculé: pluf, torrente de semen a borbotonesen la vagina de Sandrita, que acabó duro su flujo y gozó a grito pelado misemen. La rubia pidió más y tras estimularme, le volví a dar por cola y embadurnéde semen. Luego le di mi semen en su boca, Sandri lamió el pene chorreante,largó más flujo, me lo dio, le pasé mis manos por sus tetas, le metí dedos enla vagina, la cola, acabó de nuevo y la agarré descuidada y volví a darle porla vagina, limpia, perfecta, calentita, y en menos de diez la llené de miespeso semen. Y así estuvimos rodando y destrozando mi colchón, ropa al suelo,me puse su bombacha, me di y acabé en su bombacha, se la di a lamer, lo hizo yme lamió el pene, todo así. Y al final, me regaló su bombacha de repuesto de lacartera para que durmiera así con ella la siesta. Y tras dormir, Sandrita hizola merienda, leche, tostadas, todo, merendamos y cerramos el día de visita ysexo a los besos y mimos. Hasta la dulce me dejó su bombacha para que la usaracuantas veces quisiera, me da todos los gustos. Genia del sexo, esta vez devisitante, sandrita me hizo pasar otro domingo bárbaro. Y yo a ella por vaginay cola.
 

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