Mujer fina en colectivo y me masturbé

Y como todo me viene bien, tambiéntuve sexo propio. Como dije, me calientan las mujeres que viajan en colectivo.Para colmo, vengo con una racha de lindas y finas maduras de pollera fina,maquilladas, perfumadas y con sus carteras de cuero o cosa parecida. Y si no,alguna que se pinta ahí mismo. Así fue el viernes, porque tras la merienditacon Silvia, mi antigua profe de Inglés, fui a otro lado cerca de ahí en Olivos.Y qué mala suerte carajo, que apenas me senté sube una rubia, gordita perolinda, de pollera, tacos, cartera y con un perfu que ni te cuento, hasta mequedó un poco a mí. Por supuesto, la mujer maquillada, aroma fuerte a pinturade labios, la mironeé fijo de una, me importaba esta si me decía algo. Se mesentó, puso la cartera de cuero negra sobre su falda, y con movimientos mediotorpes de sus brazos empezó a sacar el celular y mandó mensajes vaya a saber aquién.
 
Yo la mironeaba, tenía ganas depreguntonearle cosas, me hacía la re cabeza, fantasía va, fantasía viene, mecreció el pene debajo del pantalón, traté de disimular pero me puse colorado dela calentura. De pronto la mujer se puso a hablar por el celu, una voz fina,bien hablada, esas maduras de carácter fuerte y naricita para arriba. Y medioque andaba a los líos con alguien, porque la oía protestar y hasta, algoimpropio de sus tipo 50, putear. Bueno, más aún me calentó la mujer, y dale quete dale, pero claro, si estaba media enojada ni la toco, dije. Más cuando a lasiguiente parada la tipa se levatnó violenta del asiento, bajó apurada y sefue.
 
¿Y qué hacemos ahora?, pregunté. Fácil: paja. Sí, qué querían que hiciera si la mujer ya no estaba, encima carácter,mala cara y embroncadota con su supuesto chongo. Pero yo no iba a dejar mi penesin ejercicio, semejante potra, perfume, pintura, cartera, todo. Un ratodespués, excitado por la mina casi me paso de largo pero me bajé justo. Y envez de ir adonde debía ir, como no estaba apurado y no era un tema muy serio, fuia un café de una esquina, me metí, pedí a la moza ir al baño, la mina me señalóel lugar, fui y di rienda suelta a mi locura: cerré fuerte, me bajé elpantalón, me toqueteé bien el pene, me creció en segundos, loco con hasta elperfume de la mujer, me bajé bien el calzón, me la agarré con las dos manos yme froté bien pero bien fuerte, jadeando pero tratando de no gemir mucho que seoía todo. Pero no pude hacer nada cuando la lechita fue saliendo y,violentamente y enloquecido, nombré a la mujer y eyaculé tremendo semen aborbotones, bañando el piso y las instalaciones sanitarias. Y no conforme, cómoconformarme después de tal viaje, me di de nuevo, rendí bárbaro, mejor que laprimera, y volví a acabar terrible semen, sin poder evitar gritar de placer y calentura.Al salir, una señora me preguntó si me pasaba algo, si estaba bien, y tuve quefingir que me recuperé de un dolor de algo. Sí, el único dolor posible era depija por semejante pegada. Vieron chicas, si van en colectivo, ojo con ciertopasajero y pajero.

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