Andrea 7ma parte

Tres semanas sin sexo, es probablemente una buena marca, teniendo en cuenta el ritmo que venia trayendo. Juan mi amigo con derecho se había quedado sólo, su novia que era de la provincia de Entre Ríos, había vuelto a su ciudad natal para el cumpleaños de su hermano. Esto era de público conocimiento, lo había posteado en Facebook, casi como una invitación para mí. Estaba sólo, y yo con ganas. Mensaje va, mensaje viene, recordamos viejos tiempos, cuando compartíamos una cerveza y terminábamos enrredados en las sábanas. Entonces quedamos en vernos en mí departamento. Juan era el único que tenía este privilegio. Tocó el timbre de la puerta, una vez tubo llave, pero su ultimo noviazgo hizo que me la devolviera. Abrí la puerta en un baby doll, casi transparente. Debajo tenía una tanga minúscula, con un hilo en la parte de atrás. Sin mediar palabras, me besó, y sus manos se multiplicaron sobre mí cuerpo. Mi lengua se enredó con la de él. Una de mis manos buscó el cierre de su pantalón, enseguida tenía su pene para mí, duro, y aún contenido por su calzoncillo. Sentí como sus manos sostenían mis glúteos con fuerza. Me dijo al oído "te extrañaba putita", yo le respondí pasándole mi lengua por detrás de su oreja. Jugué un rato con su miembro, sentí como la excitación iba en aumento. Su glande se puso lubricado, jugué con mi dedo, después lo llevé a mí boca, y lo saboreé, su cara tenía una sonrisa. Me puse de rodillas y con la lengua tomé todo su liquido seminal, lo volví a saborear, sentí como se diseminaba en mi lengua, y llegaba a mi garganta, me quedó un ligero gusto entre amargo y pegajoso. Mis labios húmedos envolvieron la cabeza de su pene, sentí de a poco como mi boca se llenaba, me invadía, apoyé mi lengua y sentí un latido y una pequeña contracción, con una de mis manos, bajé su pantalón, sentí el aroma que lo caracteriza, y mi corazón se aceleró, mi boca se inundó de saliva que utilicé para jugar una y otra vez mientras sus latidos se hacían más rápidos y su respiración más fuerte. Entre cada lamida, alternaba succión con suavidad. Sus ojos permanecían cerrados, disfrutando de cada segundo, como yo disfrutaba de cada centímetro. Después de un rato de saborear, nos volvimos a besar y en un abrir y cerrar de ojos estábamos desnudos, él con su pija dura deseosa de meterse dentro d de mí, y yo con las piernas abiertas sobre la mesa del comedor. Apoyo la cabeza de su pene en mi vagina, suavemente, sentí un hormigueo. Sólo la punta de sentía caliente, apenas realizaba presión, la suficiente para que se hiciera paso dentro de mí. Cuando todo el glande hubo ingresado, comenzó a retroceder, con ese movimiento alcanzó para que desde dentro mío brotaran fluidos, el continuo como si nada, le dije metete!" Y con determinación incursionó dentro y profundo. Sentí como su miembro, abría mi cuerpo, me invadía. Cuándo se detuvo dentro mío, lo sentí caliente y suave. Después comenzó con su ritmo repetitivo, y aumentaba su velocidad cuándo aumentaban mi gemidos. Lo acerqué hacia mi, y mordí sus pezones, pasé mi lengua por sus pectorales y él con una mano me tomó de la nuca. Cuándo había tomado un ritmo considerable, y parecía que estaba por soltar su leche, se detuvo. Nos abrazamos, él se abalanzó sobre mí en la mesa. Me dijo al oído: "todavía no, putita" y yo le contesté: "dale, no frenes!!!" Volvió a tomar impulso y volví a sentir en mí entre pierna sus testículos golpeando a ritmo acelerado. Me siguió cogiendo,  está vez con fuerza, aprovechando mi lubricación y excitación. Hasta que sentí dentro de mí su descarga, su penetración se volvió más suave, mi vagina se contrajo con mi orgasmo, con fuerza, le costó seguir penetrandome, se volvió por unos segundos, un desafío meter su pene, sentí como mi orgasmo y mis gemidos desafiaban a su pija. Cuándo derramó hasta su última gota dentro de mí, sentí como me desbordada, y esa leche tibia recorría mi vagina hasta mi ano y goteaba a la mesa.
Me besó.

Se volvió a recostar sobre mí, su transpiración se mezclaba con la mía. Sacó su pene cuando empezó a perder su erección, después de un rato unidos por su pija. Cuando estuvo completamente afuera pasó nuevamente su cabeza por sobre los labios de mí vagina, jugando y haciéndome cosquillas. Pasé mi mano, recogí parte de su semen, y jugué en mi clítoris, disfruté un rato de mí cuerpo. El fue al baño, sentía desde el baño, el ruido del agua, el chorro golpeando en el fondo de la taza del inodoro. Pasé mis dedos cerca de mí nariz y respiré profundo, disfrutando de su aroma. Volvió del baño y me miró un rato, ahí acostada sobre la mesa, desnuda, desbordada y toda transpirada, todavía con la respiración agitada. Lo dejé ver. Me besó y me dijo, seguís estando re buena. Lo miré a los ojos y le contesté con una leve sonrisa. Se vistió y se fue. 

Mientras me recuperaba de mi orgasmo, cerré los ojos y disfruté por un momento del silencio y la soledad.  Abrí mis ojos para ver por la ventana de mí departamento cómo se ponía el sol entre los edificios de La Paternal.

Más tarde recibí un mensaje de Juan, voy a volver por más,.... boluda me dejaste una marca en el hombro y en el pectoral!!!! 

Mi contestación fue cuando quieras....

Andrea.

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