La magia del Tinder 1: Belén, parte 1/2

Arranqué 2017 con 30 años y en plena soltería, por lo que tomé Tinder como una buena opción para conocer a alguien, en todo el sentido de la palabra. 

La primera chica con la que salí se llamaba Belén. Para describirla, era una morochita petisa, con carita de chica buena y un par de fotos en malla que mostraban un lindo cuerpo, sin nada que resalte pero tampoco nada de más. 

Fuimos a tomar algo un jueves a la noche. Cuando se subió al auto, la vi y dije "la mato". Estaba simple, pero a la vez estaba para matarla. Jean claro, zapatillas, musculosa y campera negra. Llegamos al bar y ahí meta charla y charla, me contó que tenía 22 años, vivía en Palermo con una amiga y se había venido de su Pehuajó natal para estudiar medicina. Agregó que había salido solamente con un flaco de Tinder y que mucho no le había gustado. 

En un momento, se paró para ir al baño, que estaba a sus espaldas. Por lo tanto, cuando fue caminando para allá pude admirar el culo que tenía. Claramente, era su mayor fuerte, junto a su cara de nena. Lo movía de un lado hacia otro en su punto justo mientras se alejaba. Ni muy zorra como quedando obvia pero tampoco con la inocencia de quien no sabe que la están mirando. 

A partir de ver ese orto, la noche cambió. Pasé a tratar de desviar esa charla tranquila y amena a algo más sexual, sólo por el hecho de querer sacarle información y ver qué tipo de mina tenía sentada enfrente. En realidad, estaba pensando más con la chota que con la cabeza porque la mina realmente me gustaba, pero a la vez ver ese culo y ese jean que tan bien le calzaba, realmente me voló el bocho. 

Belén fue con tranquilidad evadiendo mis preguntas. En todo momento repetía "me gusta el sexo, lo disfruto, pero ni un beso nos dimos así que no te voy a andar contando detalles". Se me estaba complicando así que pasado un rato, le dije que ya era hora de irnos. Nos fuimos, llegamos al auto y cuando nos subimos la miré fijo y le comí la boca. Fue un beso corto, de no más de diez segundos. Ella se corrió para frenarlo, pero se me quedó mirando con los labios entreabiertos, como queriendo más. Sólo atinó a decir "llevame a casa". 

Yo no sabía si se había enojado o qué, pero se puso seria así que las quince/veinte cuadras que nos separaban de su casa las hicimos practicamente en silencio, escuchando la música que estaba puesta. Era un momento en donde yo pensaba que cualquier cosa que dijera podía empeorar la situación, que ya de por sí estaba confusa.

Cuando llegamos a la casa, frené y me acerqué a la vereda, como si fuese a estacionar el auto. La miré y la noté algo incómoda, entonces le pregunté...

- Te pasa algo?
- No, está todo bien - respondió seria
- Ah, porque yo la verdad que la pasé muy bien, y capaz a vos te molestó que te besara y que...

Ahí fue ella quién se me abalanzó interrumpiendo mi discurso para chaparme. Me empezó a chapar con furia, con ganas, agarrándome la cara con las dos manos, pasando una por detrás de mi cuello. Yo me prendí de su cintura y así nos besamos por dos minutos furiosos. Apagué el auto y las balizas y seguimos besándonos con pasión. Bajé a su cola y con ambas manos las tomé con firmeza. Era una cola dura, redonda, chiquita pero carnosa. Hermosa, me volvía loco cada vez que la agarraba.

A medida que fui apretando esos cachetes, Belén respiraba más fuerte y hasta emitía algunos gemidos. Yo volaba de calentura y la pija la tenía a mil, y al parecer a ella le sucedía lo mismo. Entonces intenté meter mano por adentro de su pantalón y ahí ella frenó las cosas. Se volvió a su asiento y haciendo que no con la cabeza me dijo...

- No, no, hoy no puedo...
- Pasó algo? O estás ind?
- Si, estoy con Andrés, hoy no puedo. La verdad es que estos besos me re calentaron y me cuesta frenar, pero hoy no podemos hacer más que esto...
- Bueno, está bien, no pasa nada - le respondí con lógica.

Ella se calmó y volvió hacia mí para besarme con ternura. Como se podía esperar, esa ternura duró poco. Belén volvió a transformarse en una leona furiosa y retomó esos besos apasionados mientras con su mano derecha iba recorriendo mi muslo. Iba y venía, acercándose cada vez más a mi pija, hasta que finalmente hizo contacto.

Cuando la alcanzó, la tomó por fuera del pantalón mientras no paraba de besarme. Sintió lo dura que estaba y emitió un gemido. Desabrochó el botón, bajó el cierre y me bajó un poco el calzoncillo. Yo la miré como diciendo"estás segura" y ella me miró y me susurró "la quiero probar...". No iba a decir que no, claramente.

Ante mi silencio, agarró mi pija y la miró, dejando caer unos hilos de saliva sobre ella. La masturbó con lentitud, acariciando la cabeza con su pulgar derecho. En ningún momento me miró a mi, se enfocó en mirar a mi pija mientras lo hacía. Yo en un momento miré a nuestro alrededor y nadie pasaba. Estábamos en esa zona de Palermo que es cercana a Villa Crespo y que de noche es oscura y sin gente en la calle.

Volviendo a Belén, cuando vio que mi verga explotaba de calentura, la empezó a lamer. La lamía y gemía minimamente. Yo le quería manosear el culo y estiré el brazo derecho para hacerlo. Ahí noté que un hilo de su tanga asomaba. Me recalentó que sea tan pero tan diminuto. Una nena de 22 con esa tanga y chupando una pija a un flaco en su primera salida, era imposible no volar de calentura. 

- Qué hija de puta - me salió de adentro
- Qué pasa? - me preguntó con voz de bebota
- Nada, que me re calentás
- Ah si? Te gusta esto? - me preguntó mientras se metía toda la pija que podía en la boca
- Siiiii pendeja, me encanta eso y me encanta la tanga que tenés....
- Es muy chiquita, pero ya la vas a conocer mejor, ahora disfruta de esto -dijo antes de volverse a comer de lleno mi verga

Así estuvo cinco minutos. Yo ya no podía más. Parecía una experta chupando. Usaba la boca y las manos en la proporciones juntas. En un momento ya no pude más, sentí que iba a acabar con todo y se lo tuve que decir...

- Mirá, estoy por acabar
- Y bueno, acabá - dijo sacándose un segundo mi pija de la boca
- Pero es que...
- Vos acabá, querés acabar, acabá, acabá todo lo que tengas - exclamó mientras me pajeaba y me chupaba la pija con todo....

Acabé. Zarpado. Le llené literalmente la boca de leche. La pendeja de 22 recibió los tres o cuatro lechazos sin sacarse un segundo la pija de la boca, practicamente en cuatro en la parte delantera del auto. Continuó pajeándome sin frenar hasta que mi verga se volvió flácida. Ahí se salió, me miró y sonrió. Abrió la puerta del auto y escupió mi leche.

Se dio vuelta, me volvió a sonreir y me dijo "no pensabas que me la iba a tomar la primera vez, tan puta todavía no soy....me voy que es tarde, hablamos mañana" y se bajó del auto.

Me fui a casa, relajado y a la vez ansioso por verla y cojerla. Llegué, le escribí que la había pasado muy bien y me respondió con una foto que me dejó otra vez al palo y que me dio a entender que eso no iba a quedar ahí....

La magia del Tinder 1: Belén, parte 1/2

14 comentarios - La magia del Tinder 1: Belén, parte 1/2

gust7387
Muy buen relato espero que cuentes como siguió
eloycaba
Mas falso que las direcciones de Boudou.
salvfe
Buen relato y hermosa putita
Diego-de-nqn
excelente relato, esperamos la segunda parte...
Guillote_calleje
Excelente relato! tinder es lo mas, Lo use hace un tiempo estando soltero y jamas defraudo, esa sensacion de conquista no la cambio por nada. abrazo !
Deadpool2401
Muy copado loco, redactas muy bien! Terrible mina, te felicito.