No podíamos consentir que Ali se tirase demasiado tiempo en esa postura tan incómoda y con tanta humedad, que los constipados en esta época del año son muy malos. Así que aquí tenéis la continuación. Espero que, aunque segunda parte, sea buena.



- ¿Así estoy bien? me pregunta Ali, mientras mueve el culete para ponerse cómoda en la postura que le he pedido.

- Perfecto, Ali - contesto, mi garganta está seca a pesar de la cerveza, mientras observo esa maravilla de mujer con las piernas extendidas y su raja expuesta para mi deleite.

Levanto mi vista por un instante y veo que las demás mujeres están casi tan cautivadas como yo con la visión de esa vulva abierta. Probablemente nunca han visto el coño de otra chica, al menos no expuesto de este modo. Me siento en el borde del sofá y me inclino hacia ella. ¡Joder! Este es un puto sueño hecho realidad, un sueño de esos con poluciones nocturnas. Con todo el mundo mirando, me es difícil volver al papel de juez. Mi tía tiene razón, parezco un ginecólogo, dando una conferencia a un grupo de estudiantes, de no ser, porque el jovencito en este caso soy yo. De todas formas comienzo a hablar.

- Un coño puede ser atractivo de muchas maneras - es una verborrea nerviosa que me permite pasar los dedos por el vello púbico negro de Ali. - No se trata de su aspecto simplemente, sino de su tacto, su olor y su sabor. Voy a tener que utilizar todos mis sentidos para determinar quién tiene el coño más atractivo.

Los labios de la vulva de Ali están brillando con sus juguitos, incluso antes de que la toque.

- ¿Cuántos coños has visto, Dieguito, para poder hablar como un experto? - me pregunta Clara con una ligera sonrisa.

- Estoy a punto de ver cuatro más - le respondo, al no encontrar una respuesta mejor.

Antes de que ella me pueda replicar, Cristina cambia de tema, más o menos.

- Cuando hablas del olfato y del gusto... ¿Es que nos piensas... probar? - pregunta con ansiedad.

No puedo decir si su angustia es por excitación o por nerviosismo, pero lo que si noto es que Ali abre sus muslos un poco más.

- No te preocupes - les digo. - Voy a usar mi dedo para obtener una muestra de vuestros flujos - y según les digo esto deslizo mi dedo a través de labios de la vulva de Ali.

Introduzco la punta lo justo para que se humedezca. Era ahora o nunca.

- Oooooh - gime Ali cuando mi dedo recorre sus oscuros sus labios vaginales, dejando al descubierto un interior sedoso de color rosa brillante.

Cristina me mira alucinada, a Clara le brillan los ojitos y creo ver como junta un poquito más sus muslos. La mirada de mi tía no sé interpretarla. No sé si es de reproche o de ansiedad, pero está claro que ha decidido permanecer callada.

- Tienes un coño precioso, Ali - le digo, dejando la punta de mi dedo apoyado en su interior, mientras me agacho hacia lo que en ese momento me parece un higo jugosito y abierto.

Junto mi cara a escasos centímetros de su coño excitado, aspiro profundamente y olfateo en el aire su increíble aroma. No tiene precisamente el aroma dulzón de un higo fresco. Vuelvo mi cara hacia las mujeres que observan un poco anonadas la clase de sátiro que debo parecer. Aspiro su olor de nuevo.

- Tal vez no me comprendáis y os parezca un cerdo, - Sé que voy a disculparme, por lo que sigo con mi tono de cuasi-conferencia para disimularlo - pero el olor de una mujer es un punto importante. A vosotras seguramente no os seduzca nada, pero a lo hombres nos atrae como la miel a las moscas, por eso tanto hombres disfrutan yendo aquí abajo para dar placer a sus amantes.

- ¿Y tú vas muchas veces "ahí abajo" para darle placer a Claudia? - me pregunta tía Laura

No estoy seguro porque ha mencionado a Claudia, pero sí tengo claro que quiere decirme algo, o recordarme algo. Conozco perfectamente ese tono desde que era un niño.

- ¿Quién es Claudia? - pregunta Ali, mientras siento como su coño palpita alrededor de mi dedo, pues no lo he levantado de allí. Quizás por miedo a que no "sepa" como volver.

Ali parece pensar lo mismo, pues arquea la espalda para que recoja su caldito más adentro.

- Su novia - responde mi tía, mirándome como si ella todavía estuviera esperando una respuesta por mi parte.

No sé si será el nerviosismo por la mirada de mi tía o el diablo que me susurró al oído, pero, en un intento de eludir la pregunta de tía Laura, pregunto al grupo de mujeres.

- ¿A quién de vosotras le han comido el coño?

Me arrepiento al instante, sobre todo pensando en mi tía, pero cuando levanto la vista veo a Clara que levanta el dedo en un gesto que me indica, vaya pregunta más tonta, a Cristina que mira al suelo y a mi tía que me mira fijamente. Pienso que en algún momento va a decir algo y me voy a a arrepentir de preguntar, pero no dice nada. Sin embargo contesta Ali

- A mí también, pero seguro que no por alguien tan experimentado como tú - esa cabrona se sigue cachondeando de mí.

- Muéstranos como lo haces, Diego - dice Cristina con una picara sonrisa infantil iluminado su cara.

- No sé si debo - respondo y, como tantas veces esa noche, me pregunto porque estoy rechazando la invitación de mis sueños.

- ¿Por qué no? - insiste Clara.

- Bueno, el sexo oral es generalmente un preludio o un sustituto del sexo. Si empiezo a lamer el coño de Ali, sin proporcionarle un orgasmo, no es justo. Sólo le voy a proporcionar una gran frustración. Y... no estoy muy seguro de que debamos cambiar esta fiesta de... lencería por una orgía - aunque, la verdad, en este momento ya se parece mucho.

- Te vuelvo a repetir la misma pregunta ¿Por qué no?- replica Clara testaruda - Tienes cuatro, o tal vez tres, - ella duda mientras mira a tía Laura - mujeres cachondas que están dispuestas. Es más, creo que lo necesitan ¿No estoy en lo cierto? - pregunta mirando a sus amigas.

Ali asienta con la cabeza, Cristina y tía Lauren parecen paralizadas.

- Y tú, aunque lo niegues, pareces el más dispuesto de todos - se ríe mientras mira a mi pene completamente erecto.

- Joder, Diego, somos adultos. Hace tiempo, más del que quisiera, que cumplí los 18 años - añade Ali. - ¡Hazlo de una puta vez!

Miro en dirección a tía Laura, pero ella simplemente se encoge de hombros dejándolo todo a mi elección. A cambiado mucho desde la reprimenda de Cris. Algo se me escapa en esa conversación que oí desde la cocina.

- ¿Qué puedo hacer? - pregunto a nadie en particular. Y luego miro a Ali - ¿Sólo catarte un poquito o comer tu coño hasta que te corras?

Sin duda, es la pregunta más tonta que he hecho en mi vida. Parece que estuviéramos en la peluquería. Cortar y peinar o te hago las mechas ¡¿Cómo se puede preguntar semejante gilipollez?!

Mientras las mujeres se miran entre sí divertidas, suena teléfono en el bolsillo de mis pantalones cortos. Tía Laura los agarra y saca el teléfono del bolsillo delantero.

- Es Claudia - me dice, sosteniendo el teléfono hacia arriba para que lo pueda ver.

- Deja que salte el contestador - le contesto, provocando una sonrisa de mi tía.

Mierda. ¿Qué estoy haciendo aquí con estas mujeres mayores que yo? Tienen casi cuarenta años. La verdad es que están de toma pan y moja, pero son demasiado mayores para mí ¡Y yo tengo novia, joder! Antes de que pueda volver a pensar en lo que estoy haciendo, el teléfono suena de nuevo.

- Es un whatsapp - me dice mi tía y, a continuación, lee voz alta, - Lo siento, tenemos que hablar. - Levanta sus cejas hacia mí preguntándome que hace.

Debería levantarme y contestarle, pero tengo uno de mis dedos en el coño de Ali y estoy a la espera de que me conteste si quiere correrse o no.

- Dile que yo también lo siento. Que mañana hablamos.

- ¿Quieres que le diga solo eso? - Me pregunta tía Laura con el ceño fruncido - La vas a preocupar más y va a volver a llamar ¿Por qué no la digo sencillamente que te estás comiendo el coño de una amiga de tu tía y todavía tienes trabajo porque otras tres más están desnudas esperando a que vayas terminando?

Antes de yo que tenga la oportunidad de responderla, sus pulgares están volando por la pantalla. Sus amigas se ríen histéricamente.

Tengo que reconocer que me acojoné, pensando que habría puesto realmente mi tía en el mensaje, pues lo cierto es que no volvió a sonar. Pero aún me acojono más, cuando pienso en lo que ha dicho ¿tres mujeres más? ¡Tres mujeres más! ¡Una es ella!

Solo pensarlo y mi polla pega un respingo pensando en meter mi boca en su rajita ¿Dónde está ese dulce sobrino que se puso colorado cuando se dio cuenta que el culo que miraba era el de su tía? Bueno, supongo que soy el mismo, tras un par de horas de locura. Me saca Clara de mis pensamientos.

- ¿Así que tienes novia? - suena como si estuviera un poco decepcionada.

- Pero discutimos mucho - contesto, no sé muy bien porque.

- ¿Y por qué estás aquí con nosotras si tienes novia? - pregunta Cristina con su aire inocente de siempre.

- Clara está casada -contesta mi tía, poniéndose por fin de mi lado - y aquí la tienes en pelotas, haciendo cola para que la coman el coño y obtener un orgasmo, como si estuviera en la cola del pan.

Creo que no hay mucho más que decir, a si que yo hago mutis por el foro y me zambullo en el chochete de Ali, para no tener que contestar más preguntas de esas brujas.

- Por fin, volvemos al asunto y si tu pregunta sigue en pie, Diego, pues quiero un orgasmo, y de los buenos - termina en voz baja.

Meto suavemente el dedo de entre sus húmedos labios vaginales y empujo sus rodillas hacia los hombros, besando con mi boca sus labios negros como el carbón.

- ¡Ooooo, sí! - gime Ali cuando paso mi legua plana y lamo desde justo encima de su culo hasta su clítoris

- El secreto para comer bien un conejito es tomarse su tiempo y ir sondeando las partes más sensibles - digo dirigiéndome de nuevo a mi público - Cualquiera puede bajarse aquí abajo y meter la lengua entre estos deliciosos pliegues, pero conseguir una excitación tan intensa como para producir un orgasmo, eso ya es un arte.

- ¡¿Quieres callarte?! Y darle a la lengua de una puta vez. Darle a la lengua como te he pedido, quiero decir. No con tanta cháchara - me exige Ali, empujando de nuevo mi cabeza hacia su coño.

Obedezco como un colegial y empiezo a lamer alrededor de sus labios mayores. Degusto sus jugos suculentos, mientras la hago sufrir un poquito evitando el contacto directo con su coño.

Las demás mujeres se mueven alrededor y miran como gime y ronronea, respondiendo a mis manipulaciones. Escucho un grito de una de las otras mujeres cuando lamo alrededor del ojete de Alicia.

- Le está lamiendo el ano - susurra Cristina. - ¡Aghhh!

- Pregunta a Ali si le gusta - le digo a Cristina cuando levanto la cabeza, para luego empujar la lengua en el interior de coño de Ali y chupar sus labios menores con la boca.

- ¡Ufffh, la ostia puta! - Ali lloriquea cuando la lengua roza su clítoris. - Es ... uhhm ... es raro, ... me sentía rara al notar ... como me chupaba el culo, pero me gustó mucho, es muy ... guarrrooo. ... Diego eres un guarro ¡Me encanta mi guarrito!

- Ooooh, sí, sí, si ! ¡Aaaah Diego! ¿Qué me haces?- Ali grita mientras le chupo el clítoris con la boca y golpeo suavemente con la lengua.

Deslizo un dedo en su vagina, y empiezo a bombear hacia adentro y hacia fuera, mientras devoro su clítoris con mi boca. Ali está sacudiendo todo el sofá, gimiendo y llorando palabras de aliento hacia mi trabajo.

- Oh! Oh! ¡Sigue! sigue! Eres fantástico ¡Oh, sí! ¡Oh mierda! ¡Nunca he tenido...! - Se tensa como una cuerda, mientras se agarra a mi pelo y frota todo su coño contra mi cara

- ¡La madre que me parió! - exclama Clara - ¡El cabronazo va a hacer que se corra!

Por supuesto que lo voy a hacer ¿Acaso lo dudaba?

- Estoy mojándome sólo de verlos - dice tía Laura, lo que me hizo evocar las imágenes del jugoso coño de mi tía tras la tela del tanga y ataco a Ali con renovado vigor.

- ¡Dios mío ... me viene ... me viene ...no pares ...estoy ... a punto de....!!!!!!!

Ali ha abandonado cualquier tipo inhibición que pudiera tener y está follando sin pudor su coño con mi cara. Sus dedos se entrelazan en mi pelo y ella se está balanceando con tanta fuerza contra mí, que empiezo a tener problemas para respirar. Justo cuando pienso que me podría asfixiar, logro dar con la última tecla. Muerdo suavemente su clítoris y entre mis dientes asalto con mi lengua la punta del garbancito.

- "OhhhhhhhhHHHHHH JODER! - grita Ali, mientras se abren las compuertas y el juguito de coño brota como en un manantial.

Su clítoris ha quedado demasiado sensible. Ali empuja mi cara lejos de ella y trata de cerrar las piernas. Saco mi dedo de su coño como puedo, pero quedo bloqueado por sus muslos, que se cierran mientras ella se queda colocada en posición fetal, deleitándose con las sensaciones que emanan de su tesoro de chocolate.

!Es sencillamente delicioso ver a una mujer de su belleza en esa posición, totalmente vencida, totalmente satisfecha! Alzo los ojos para ver su cara, pero me detengo en sus fantásticos pechos y sus negros pezones, están contraídos con la excitación. Alcanzo esos bombones extraordinarios y los pellizco entre los dedos. Alicia por fin me mira y me devuelve una sonrisa

- Increible! - dice Clara cuando libero los pezones de Ali y estiro de sus piernas hacia abajo sobre el sofá.

Ella todavía no ha serenado la respiración cuando me siento y me limpio la cara con el brazo. Es un gesto de triunfo. Las otras tres mujeres están al límite de su excitación. Sus piernas apretadas, mientras ven cómo su amiga se recupera de su orgasmo.

- Voy a lavarme - digo en voz alta. Me pongo de pie y me dirijo al cuarto de baño.

Me miro en el espejo ¡La ostia! ¡Una menos! Mi rostro se ilumina en una amplia sonrisa. Me quedan dos o tal vez tres si ... ya veremos.

Me lavo la cara y las manos, incluso me cepillo los dientes para ponerme presentable para mi siguiente concursante. Ésta se ha convertido en la noche más salvaje de mi vida ... ¡Y pensar que es con mi tía y sus amigas! Ni siquiera en esos pasotes que nos dábamos en la universidad los fines de semana, he vivido nada como esto.

Mientras camino de vuelta a la sala de estar, Ali está dando a las otras chicas una descripción detallada de cómo se ha ido sintiendo durante toda el lance. Me paro un minuto a escuchar antes de entrar.

- ¡Os lo juro, nadie me lo ha comido de esa manera! - dice ella muy entusiasmada - Los tíos que he conocido simplemente sacan la lengua un par de veces y luego quieren follarte. - deja escapar un gran suspiro. - Gracias, Laura, tu sobrino sabe realmente como tratar una mujer. Te lo aseguro. Esa Claudia debe ser gilipollas.

Este parece un buen momento para hacer mi entrada triunfante.

- Ya estoy limpio y listo para la siguiente concursante - Sonrío mientras camino hacia el sofá.

- Gracias, Diego - me dice Ali, mientras se pone de pie y me da un nuevo abrazo.

Esta mujer es como un oso amoroso. Aprieto sus cachetes del culo ¡Cómo me gusta hacer eso! y la atraigo hacia mí. Mi polla dura presiona su estómago.

- El placer ha sido mío - le digo.

- ¡No todavía! - responde ella, besándome suavemente en los labios y pasando sus largas uñas a lo largo de toda mi erección.

Luego me separa de ella y me orienta hacia su amigas... y Cristina salta sobre el sofá.

- Estoy lista - dice, tomando la misma postura de Ali, con sus blancas piernas abiertas de par en par.

Los dos coños no podían ser más diferentes. Los labios de Alicia eran gruesos y carnosos, mientras que los de Cristina son finos y delicados, como una flor. Qué es exactamente lo que pienso decir.

- Tu coño se parece a una flor delicada, esperando el primer rayo de sol de la mañana para abrirse en todo su esplendor - le susurro mientras paso los dedos por el mechón rubio de pelo púbico.

- Más bien a la espera de ser polinizado - se ríe Clara.

- ¡Eh! pensé que te gustaba fuera poético - sonrío y ellas se ríen.

- ¿Qué quieres que haga? - Me pregunta Cristina, cuando yo con dos dedos extiendo los labios delgados de su coño como si fuera una mariposa. Están resbaladizas con la excitación, sin ni siquiera haberlos tocado.

- Nada, solo relájate.

- Quiero lo mismo que Ali - me lo pide casi con un pucherito en los labios mirándome a los ojos.

Ay, la de veces que me ha limpiado esta mujer los mocos y ahora yo... pienso corresponderla el favor, por su puesto.

- Será un placer - contesto, y como el juez que todavía soy de este insólito concurso de belleza, me dirijo a mi público para añadir algunos comentarios.

- Cada conejito es diferente - les digo - Mirad el delicado aspecto del de Cristina, en comparación con el indómito y salvaje de Ali.

- Me lo tomaré como un cumplido - me replica ésta.

- Debes, es el coño más bravío y fogoso que me comido en mi vida.

Ella me sonríe y me lanza un besito con coquetería. Yo continúo con mi "trabajo".

- Su aroma también es diferente - tomo una gran bocanada de aire y lleno mi nariz con su dulce aroma. - Tu olor es embriagador, Cristina - le digo mientras suavemente empiezo lamer todo su coño. antes de chupar sus labios mayores y recorrer con la lengua a lo largo del sensible borde del abismo.

- Oh Dios! - Cristina gime - ¡Nunca he sentido nada parecido!

- Y eso es sólo el principio - dice Ali con conocimiento de causa.

Me tomo mi tiempo lamiendo y chupando su delicioso coño, disfrutando del delicado sabor acre de sus jugos, que fluyen de manera constante.

Continúo jugueteando con su capuchoncito y luego bajando a la entrada de su vagina, hasta que ella gime con cada movimientos de mi lengua. Por último, al igual que hice con Ali, introduzco mi dedo profundamente en su apretado coño y sigo chupando su clítoris como si fuera un caramelo de fresa. Ataco esa zona erógena por dentro y por fuera. Siento su orgasmo.

El de ella, en principio, no es tan salvaje como el de Ali. Se ha revuelto en el sofá con maderación, pero cuando se corre, casi atraviesa el techo. Arquea su espalda hasta donde la permite su flexibilidad. Empuja su coño tan fuerte contra mi boca que casi pierdo el equilibrio. Me quedo agarrando su cintura, zambullido en su interior y cuando ella deja escapar un grito largo, como un lloriqueo, sé que hemos llegado a la meta.

- OooooooooooooooooooaaaAAAAAAAAGGHHHHHH! - goza y llora, y soy recompensado con un espeso y cremoso almíbar que tiene un sabor como el néctar y la ambrosía.

Retiro mi dedo, me aparto de su coño y me instalo de nuevo en el sofá. La miro quieta tumbada boca arriba Sus pezones se ven gigantescos ahora que está totalmente excitada y no puedo evitar pellizcarlos. Lo hago más suavemente que lo hice con Alicia. Por alguna razón Alicia me demanda un sexo más agresivo que Cristina. Cristina emana delicadeza y ternura a lo largo de todo su cuerpo.

En el momento que me incorporo, Clara ya se está acercando al sofá.

- Espera, dale un minuto. - le digo. - Además, yo también tengo que asearme primero.

La siempre segura Clara emite una disculpa

- Lo siento.

Ella parece tan ansiosa y excitada que cualquier ligero contacto podría dejarla fuera de juego. Voy a tener que calmarla un poco, si quiero que tenga la misma experiencia que las otras dos, pero, la verdad, una vez, han visto como se desarrolló lo de Ali, vienen dispuestas a pasarlo de puta madre. La cosa parece fácil.

Lo que todavía no tengo tan claro es cuestión de tía Laura. Mientras me dirijo al baño para lavarme de nuevo, voy dándolo vueltas a la cabeza. Como tantas veces esa noche decido ir resolviendo los problemas uno a uno.

Cuando regreso Clara ya está en posición, pero no hay ni rastro de la charla que siguió a mi jugueteo con Alí.

Cristina está sentada en el suelo, lejos del sofá y me pregunto si está bien. Si no estará disgustada con lo que ha sucedido, cuando me dedica la sonrisa más hermosa que he visto nunca.

- Gracias - me dice y separa sus piernas para que pueda ver la cantidad de jugo está goteando todavía de los pétalos que se dibujan en su coño.

Es como el rocío de la mañana sobre una flor rosada. Me detengo y beso la parte superior de su cabeza de camino hacia el sofá.

- Voy a necesitar una nueva lengua después de esta noche - bromeo.

- ¿Puedo quedarme con la vieja? - dice Ali, haciéndonos reír a todos.

- Clara - le digo, mirándola su coñito liso como la porcelana. - Has visto dos formas diferentes comer un coño ¿Qué cosas de cada uno te ha gustado más? - le pregunto, con la esperanza por un lado de saber como actuar, pero por otro de apelar a su lado más analítico y bajar un poco su grado de calentura y poder prologar su placer.

- Me gustó cuando veía a Ali moverse tan violentamente - responde mientras paso mis dedos sobre su suave monte de Venus - Pero también me gustó cuando Cristina explotó en ese orgasmo tan potente.

¡Como tonta! pienso para mis adentros.

- Bueno, vamos a ver lo que podemos hacer por ti. - Sigo deslizando mis dedos alrededor de su coño desnudo y tomo una pequeña de sus flujos para deleitarme con su olor.

Es una mezcla de sus dos amigas. No tan delicada como Cristina, ni tan fuerte como Alicia.

- Tienes un aroma muy distinto, Clara. Ardiente pero con moderación.

- Si usted lo dice... - Sonríe escéptica ante mi comentario y claramente ansiosa de que me deje de tanta zarandaja.

Pero yo no estoy dispuesto, estoy disfrutando con esto. Me gusta hacerla sufrir. Sus suaves labios están brillantes. Paso los dedos hacia arriba y hacia abajo aprovechándome del lubricante transparente que ella misma me proporciona.

Inclina la cabeza hacia atrás y cierra los ojos, mientras yo jugueteo con sus labios abiertos y meto un dedo en su interior. Sus músculos vaginales, que noto como ella misma aprieta, se abrazan a mi dedo, al tiempo que mece su culo sobre el sofá.

- Me gustaría que fuera tu polla - me dice ella, levantando las cejas hacia mí.

Y oigo mi tía tomar aliento, parece como si estuviera a punto de saltar, por eso prefiero contestarle yo.

- Pensé que querías disfrutar de mi lengua - le digo en broma.

- De esa también - dice ella - Pero me gustaría que fuera un preludio no una sustituta. Hmmm.

Bajo mi cabeza y me dirijo a su sexo, de la misma manera que lo hice con Ali. Chupo allí donde se juntan los muslos con sus ingles. Jugueteo, dando vueltas con la lengua, buscando aumentar su calentura.

Introduzco dos dedos en su experta vagina. Bombeo mis dedos al tiempo que mordisqueo su clítoris hinchado como un arándano maduro, y trato de mantener el ritmo cuando empieza a rebotar su culo encima del sofá. Agarro sus caderas y la inmovilizo parcialmente.

- ¡Dios, si que eres bueno! ¡Hijo de puta! -

Gime mientras giro y giro, con mi lengua sobre el botoncito sensible que me ofrece levantando las caderas. Apenas le toco con la punta, me quedo a distancia, y ella me busca con glotonería. Levanta su culo del sofá mientras grita mi nombre.

- ¡Dios! ¡Diego ¡Joder! ¡Oh, sí! ¡No me joooodas! ¡Me estas matando ¡Oh! ¡Diooooos!

Su cuerpo se convulsiona y se masturba su coño contra mi boca, mientras retuerce su cuerpo y eleva apoyándose en un brazo.

- -¡Ohhhhh! ¡Joooodeeeer!

Dispara sus jugos en mi boca, mientras su cuerpo sufre espasmos de placer.

¡Mierda! ¡Su coño estalla como un géiser! ¡Alucinante! Mi cara se empapa y trago su caldo caliente y ácido, antes de poder cerrar boca. Luego ella se desploma totalmente desmadejada sobre el sofá.

Al igual que a las otras chicas, agarro sus tetas mientras continúo lamiendo su coño. Para mi sorpresa, sus pequeños pezones sobresalen de sus capullos protectores. Yo los pellizco con dureza. Son el resorte que vuelve a abrir sus compuertas y una nueva erupción sale de su coño completamente abierto.

Jadea y parece medio muerta. Yo la miro totalmente empapado y sorprendido. Solo cuando sale de esa especie de letargo, me dice sonriendo con timidez.

- Me olvidé de decirte, que de vez en cuando me corro con unos chorritos... un poco escandalosos, pero no me pasa casi nunca. No pensé que fueses tan bueno Dieguito.

La verdad es que no la creo. Veo como disfruta viéndome con el pelo, la cara y el pecho empapados. Mi tía y Ali también se ríen. Solo Cristina parece tan sorprendida como yo

- ¿De dónde han salido esos chorritos? - dice con su candor habitual

- La mayoría de las mujeres van destilando sus calditos y sueltan un poquito más cuando se corren- le dice Clara todavía jadeante - Yo, cuando tocan la tecla justa, disparo mis flujos casi como cuando un hombre eyacula. Y aquí, Dieguito, está demostrando ser todo un artista de las teclas. - Se incorpora y me revuelve el pelo empapado.

- Joder con el caldito. Una sopa - dice Cristina con su ingenuidad habitual provocando nuestra risa.

- A mí también me sorprendió la primera vez que la vi - dice Ali

Todos la miramos sorprendidos,

- Pero no estaba follando conmigo. No me miréis así. Fue en unas vacaciones. Nos ligamos a unos tíos y compartíamos habitación ¡Qué clase de degenerada creéis que soy! ¡Qué asco!

- Una de la peor clase - dice mi tía pellizcándola un pezón

- ¡Ay! - se retuerce Ali - ¡Puta!

- ¡Guarra! - contesta mi tía riendo

- Bueno, pero podrías haberme advertido - Sonrío en dirección a Clara.

Me quejo, pero la verdad es que, aunque a Ali le parezca asqueroso, a mi me ha gustado la experiencia.

- No siempre es así. Sólo cuando estoy muy cachonda - me dice sonriendo.

- ¿Así que pasé la audición? - le pregunto yendo a por otra cerveza.

- Con gran éxito, - responde - pero ahora soy yo la que se tiene que limpiar.

Se ríe, se levanta y se dirige al cuarto de baño. Miro su culo mientras me tomo otro trago de mi cerveza. Ahora estoy esperando, todavía no sé lo que quiere hacer tía Laura.

He llevado a sus tres amigas al orgasmo y ella está claramente afectada por todo lo que ha sucedido, pero no sé si quiere que su sobrino la coma el coño. Eso ya es otra cosa.

Solo oírlo, ya suena fuerte. Comer el coño. Si le añades además el, a mi tía, suena degenerado. Pero debo admitir, que sí, al principio pensé que era raro, pero ahora estoy ansioso por saborear los encantos ocultos de mi tita. Supongo que me he convertido en un degenerado.

- Así que estás esperando saber que es lo que voy a hacer - me dice tía Laura adivinando mis pensamientos.

- Me conoces muy bien, tita - contesto levantando las cejas.

- Te conozco desde hace muchos años. Ahora tienes la misma cara de pasmado que cuando se te caía la pelota al estanque y tenía que ir a por ella ¿Te acuerdas?

- Si, tu siempre eras la que me la cogías. Primero tirabas piedras y luego la recogías con un palo. Cris te ayudaba, a veces.

- Sí, y tú me esperabas con la misma cara de tonto que ahora para poder seguir jugando.

Mi tía se sienta completamente desnuda a mi lado y me quita la cerveza para darla un trago. En toda la noche no la he visto tan desnuda como ahora, me refiero a mi mirada interior. Mi polla se tensa y noto una sensación extraña en los huevos

- ¿Qué quieres que haga? - me pregunta mirándome a los ojos

Se hace un profundo silencio. Se oye a Clara duchándose en el baño. Alicia está con ella. Cacarean como gallinas. Cris debe estar en la cocina

Quizás lo mejor sea olvidarse de todo. Tía Laura sube los pies al sofá y se sienta cruzando los pies, al estilo indio. Su coñito se abre y mi mirada se fija en él. Veo que brilla. Claramente brilla.

- Tía, es evidente que estás excitada por todo lo que acaba de ocurrir - no sé que más decir.

Hago una pausa. Ella asiente con la cabeza.

- Estaré contento con cualquier decisión que tomes. - continuo diciendo - Pero quiero decirte que la noche más increíble de toda mi vida, ha sido hoy y no creo que ninguna la supere jamás. La recordaré toda mi vida.

Hago otra pausa. Esta es más larga. Lo que voy a decir me cuesta más

- Y ha sido gracias a ti. Gracias a que tú estabas en ella - digo por fin.

- Eres un amor - me da un beso en la frente, como tantas veces. Hace una pausa y luego me sonríe - o, a lo mejor, un diablo - Ahora me da un ligero beso en los labios. - No sé que hacer.

Me encojo de hombros. Cristina está viendo nuestra lucha interior desde el quicio de la puerta de la cocina, pero está expectante, reacia a involucrarse en ella. Tenemos que elegir entre la inteligencia o el corazón, o quizás tampoco sea el corazón, quizás sea algo más básico, pero igualmente profundo, los genitales.

Es algo que debemos decidir entre nosotros ... tía y sobrino. Decidir si cruzar la línea roja, incluso si debemos cruzar esa línea con audiencia. No sé lo que debemos hacer, pero si sé lo que deseo. Antes de que pueda resolver nada al respecto, tía Laura habla de nuevo.

- ¿Quieres comerme el coño? - la pregunta suena como un disparo en mi cabeza.

Ahí está. Mi decisión. Me gustaría que eligiera ella es la mayor, la responsable de mí en ausencia de mis padres.

¿Quiero comer el coño de mi tía? ¡Me cago en la puta! ¡Sí!

¿Y Quiero comérselo delante de sus amigas?¿Estará todo colgado mañana en el Twitter de los cojones? Bueno eso lo dudo. Todas parecen gente formal. Al menos nadie está grabando nada.

- Creo que ambos deseamos estar cruzando esa línea roja - respondo.

Ella asiente de nuevo.

- Cruzar el Rubicón - dice en bajito mirándose los pies.

- Tal vez no lo deberíamos cruzar sin tener la cabeza clara.

- ¿No estás lúcido? - pregunta, inclinando la cabeza hacia un lado, de manera que me hace querer besarla, y no un beso fraternal.

- ¿A qué cabeza te refieres? - me río, mirando hacia abajo, hacia mi polla, que, por cierto, está que revienta.

- Muy agudo - se ríe y se rompe el hechizo.

Mira hacia otro lado y coge aire.

- Todavía tienes que examinar mi coño, para ver si es el más atractivo ¿verdad? - me pregunta decidida

- Cierto - contesto levantándome del sofá.

- Pues lo que tenga que ser será, sobrinito - dice, palmeando el sofá para que me sitúe en mi puesto.

Tia Laura se coloca en el sofá, justo cuando Clara vuelve del baño.

- ¿Vas a dejar que te lo coma? - grita mientras deja de secarse el pelo. - ¡Dios! Esto es lo más caliente que he visto en mi vida - se mueve rápido por el salón para buscarse un asiento en primera fila - Mira he vuelto a mojarme solo de pensarlo. - le dice a mi tía.

Abre las piernas y nos enseña su raja. Es una locura ¿Cómo hemos llegado a que la amiga de mi tía se comporte de esa forma delante de mío? Alicia sale del baño, también con una toalla, para el pelo. Viene con los ojos como platos.

- Bueno, es mi turno para lavarme - digo, levantándome del sofá. - Y sólo voy a examinar su chochito, para compararlo con los vuestros y decidir cual es el más atractivo - le digo a Clara cuando salgo de la habitación.

Me detengo en la puerta para escuchar su respuesta.

- ¿Solo? - Mira a mi tía y añade - Laura, cariño, no sabes lo que te pierdes.

Clara no tiene la misma reservas de Cristina a la hora de inmiscuirse, incluso Alicia está callada, pero ella no.

- No tiene comparación con nada de lo que hayas conocido hasta ahora - insiste, como si fuera la cosa más normal del mundo.

- ¿Y tú que sabes lo que yo he conocido o he dejado de conocer? - protesta mi tía.

- Nos lo hubieras contado una y mil veces ¡Tu sobrino ha puesto el listón muy alto! No dejes pasar esta oportunidad o te arrepentirás.

Entro en el baño y las dejo con su discusión. Me lavo la cara y las manos. Salgo. Todavía están con lo mismo.

- ¡Es mi sobrino, joder! - le dice mi tía. - Y no te preocupes que estará toda la vida a mi lado por si lo necesito.

Bueno, eso es cierto.

- Ya, ¿Pero por qué esperar? - replica Clara.

Buena pregunta.

- Clara, es mi decisión ¿verdad?

Clara mueve la cabeza como si fuera la decisión más estúpida que ha oído en su vida. Miro ahora a mi tía. Ella no ha extendido sus piernas tanto como las demás, pero su coño puede verse perfectamente. Y es un coño precioso.

A pesar de que no es muy grande, sus labios mayores son más carnosos que los de cualquiera de sus amigas. No me di cuenta cuando estaba de pie, pero su grosor es casi el doble que el de cualquiera de las otras tres. Mierda. Quiero chupar esos labios con mi boca y simplemente perderme en ellos. Sé que podría llevarle a la locura.

- Sus labios vaginales son para morirse, tita - le digo mientras pellizco ligeramente un lado y mis dedos se deslizan por la superficie resbaladiza.

Un gemido se le escapa a tía Laura y una especie de escalofrío corre a través de su cuerpo, y del mío.

- Me gusta también la forma en que te has recortado el vello - le digo mientras muevo los dedos hacia el otro lado de su coño y pellizco el otro labio. - Vamos a ver su olor o, mejor, su aroma.

Sonrío para que lo tome como una broma, pero mi tía está tensa, expectante. Me agacho, acerco mi nariz y exhalo una gran cantidad de aire ¡Mierda! Mi pene da un respingo y se hincha hasta el dolor, cuando el aroma erótico del coñito de mi tía estimula mi pituitaria.

¡Joder! Podría sacar matrícula de honor en esta materia de los olores. Tomo otra gran aspiración, cuando toco con mi dedo en su vagina para conseguir un poco de su jugo. Es la parafernalia que he inventado para el concurso.

- Lámeme un poquito, sólo una vez - suena la música celestial, saliendo de la boca mi tía en una voz tan baja, que no estoy seguro de que ha sido ella quien lo ha dicho.

Miro hacia arriba y ella simplemente asiente con la cabeza.

Si sólo voy a poder hacerlo una vez, voy a hacerlo con lo mejor de mi repertorio. Alzo sus muslos agarrándola por las nalgas, exponiendo a mi vista tanto su culo como su coño. Empapo bien mi lengua y empiezo justo en el centro de su ano, paso lentamente al perineo y me adentro en la dulzura de su coño. Entonces, empujando la lengua entre sus labios, me detengo a la entrada calentita de su raja e introduzco la lengua hasta donde soy capaz.

Chupo y me sacio de su crema deliciosa, prosigo con mi lengua hasta su clítoris y giro a su alrededor varias veces. Cuando voy a tomar aire, tía Laura está temblando por la excitación. Tiene sus ojos cerrados y su cabeza hacia atrás. Saboreo su persistente sabor en mi boca, mientras espero su próxima decisión.

- Otra vez, porfa. - dice finalmente en un susurro.

Recorro otra vez el mismo camino, pero esta vez me entretengo más chupando su clítoris y deslizo dos dedos en su interior.

- Ohhh! Mmmmm - Ahora tía Laura gime con ganas.

Yo intento concentrarme en sus sensaciones. Alzo la vista y la veo con los ojos cerrados, su cabeza se mueve de izquierda a derecha sin control. Pienso que tiene el chichi al rojo vivo. Como yo la polla, que me está reventando mientras intento que se corra la hermana de mi madre.

No ha necesitado mucho para estar a punto de caramelo. Está lista para no ser menos que sus amigas y llevarse también mi regalo de agradecimiento por esta noche tan especial.

No me es necesario mucho más. Sigo entrando y saliendo con mis dedos del ansiado coño de mi tía, mientras asalto su clítoris con mi boca, mis labios, mis dientes, mi lengua, cada vez más rápido. En poco tiempo, está pidiendo a gritos que libere su ansiedad.

- ¡Diego! ¡La madre que te parió! ¡Maldito cabrón! ¡Oh Dios! ¡¿Qué me haces, sobrinito?! ¡Ahhhh! ¡Justo ahí! ¡Más, más! ¡¡¡Espera!!!

Arquea la espalda, agarra mi cabeza con las dos manos y luego hunde la cadera en el colchón. Arrastrándome tras ella. Casi me ahoga cuando explota su coño y yo estallo de felicidad . Su coño brota miel líquida y caliente, mientras su cuerpo se convulsiona de puro placer.

Ha sido el más rápido, el más intenso, el más placentero. No es de extrañar, también ha sido el que más tenso antes de producirse. Nos gusta lo más complicado.

Es mi tía la que tengo debajo de mí. Es a mi tía a la que sujeto con mi mano sobre su nalga desnuda y tengo dos dedos en su interior. Es el sabor de mi tía el que saboreo en mi boca. Son las tetas de mi tía las que se mueven hacia arriba y hacia abajo mientras miro su sonrisa satisfecha y sus ojos cerrados. Es el coño de mi tía hacia el que apunta mi polla, ahora que me incorporo, como nunca había apuntado a ninguna otra.

Me quedo quieto, callado, hasta que su orgasmo se desploma definitivamente y, a continuación, saco los dedos de su coño y lamo alrededor de sus gruesos labios ¡Me encantan esos labios regordetes! Levanto la cabeza y la miro. Nos miramos a los ojos. Nuestra sonrisa es tímida, todavía con miedo. Nos decimos muchas cosas ¡Hemos pasado la puta raya roja! ¡El puto Rubicón! ¿Y ahora qué?

- ¡Eh! ¡Qué te dije? ¿Merecía o no merecía la pena? - le dice Clara acariciando el cabello de mi tía y rompiendo el encanto de nuestra mirada - ¿A qué es un artista el chaval? ¿Cuándo tengas que cuidar a tu sobrino, me llamas y te hago compañía?

Mi tía empieza a reír, mientras se esfuerza por recuperar el aliento. Cierra los ojos como diciendo ¿Qué he hecho? Y la invade una risa incontrolada que me contagia la instante

- Si señoras estabais en lo cierto - asiente mi tía - ¡Ha sido increíble! ¡Y sois las tres unas zorras!

Estoy feliz. No, estoy eufórico

- Y el ganador del coño más sexy ... - empiezo a declamar haciendo el payaso.

- Vale, vale, ¡Ni siquiera he recuperado la respiración! - Protesta tía Laura - Espera un segundo.

- Está bien, digo sonriente - Me voy a lavar.

No puedo estarme quieto. No puedo estarme callado. No podría estar más feliz. Estoy orgulloso de mi mismo. Casi salgo corriendo cuando mi tía me empuja en el pecho al tiempo que baja su respiración.

- Venga, vete ya, mocoso - me dice con cariño.

¡Me cago en la hostia! ¡Me acabo de comer el coño de mi tía! Y no soy un chiquillo, ni ella una pervertida. Ella tiene 38 años, yo 29, tengo novia formal, tengo un trabajo y una vida independiente . Pero en lugar de sentir vergüenza, estoy deseando de quedarme a solas con ella y que me cuente todas sus sensaciones mientras mi lengua se desplazaba por su vulva y mis dedos entraban y salían de su chocho. Me echo agua en la cara y me miro en el espejo ¡Pervertido! me digo sonriendo.

Cuando vuelvo del baño está hablando animosamente con sus amigas. Están las cuatro de buen rollo. La felicitan, se felicitan, se ríen, se gastan bromas. Me gustaría disfrutar de su amistad y su complicidad en esos momentos. Da gusto ver ese ramillete de flores maduras moviendo sus carnes desnudas por el salón de la casa de mis padres. No me importaría volver a devorarlas, empezando por la primera categoría de la competición.

- ¿Estás ya lista para el veredicto? - Le pregunto a mi tía para llamar su atención.

Ella sólo asiente y me devuelve una sonrisa. Su cara está roja y su pelo sudado se le pega a la cara. Está más hermosa que nunca.

- Bien, señoras, empiezo. El premio al coño más atractivo es para ... redoble de tambores, por favor ... ¡Cristina! - su sonrisa es absolutamente radiante. - Con su labios de pétalos de rosa, su aroma dulce y exótico y ese suave plumón rubio que corona la entrada a su gruta del amor, debe tener a los hombres haciendo cola para servir todas sus necesidades!

- Gracias, Digo, eres muy amable - dice Cristina resignada. - Pero no con estas tetas...

Mira sus gruesos pezones enhiestos con cara de pena ¡Joder! Nunca pensé que tenía tanto complejo con sus tetas. A mi Cristina siempre me ha parecido una mujer muy guapa. La verdad nunca la había mirado como hoy, pero..

- No dices más que tonterías, Cristina - le recrimino a la fiel amiga de mi tía. - Tienes unas tetas que a mí me ponen como una moto. Nos son grandes, pero esos pezones, son muy morbosos, se la levantarían a un muerto y tu culo... por no decir que tienes el coño más atractivo de todas.

Que yo ahora me follaría sin dudarlo, para bajar mi calentura, porque si sigo diciendo estas cosas a las desnudas amigas de mi tía, es fácil que salga en combustión espontanea.

- Si tu lo dices - me sonríe sin mucha convicción.

- Entonces, ¿quién gana el concurso general? - pregunta Alicia cambiando la conversación.

Buena pregunta.

- Difícil, señoras. Muy difícil. Todas vosotras sois guapas, sexys y atractivas. Cualquier tipo podría quedar atrapado en las redes de su belleza de por vida y no reprocharía nada a la rueda del destino por la suerte que le ha deparado.

Miro alrededor, a las cuatro maduritas desnudas que hoy he tenido la suerte de disfrutar por un guiño del destino. Clara levanta los ojos ante mi circunloquio, mi tía y Cristina me miran divertidas, Ali permanece expectante. Mierda. Acabo de comer el coño a cuatro mujeres muy diferentes. A cuatro amigas que competían por ver quien era la más sexy. Mi verga está tan dura que apenas puedo pensar.

- Vaya rollo que te gastas, sobrino - me dice tía Laura, ahora mucho más relajada.

Eso me gusta, me sonrío.

- El ganador, Diego - me apremia Clara - La chica más sexy de esta sala, con la mejor combinación de atributos .

Me detengo y miro a cada una de estas bellezas desnudas.

- Por un margen muy estrecho, eso es cierto, pero la ganadora es ... ¡Laura, mi tía! -

La señalo con el dedo, mientras espero las quejas de sus amigas y los gritos de tongo, tongo, pero, por el contrario, empiezan a gritar, aplaudiendo mi elección. Mi tía levanta os brazos bamboleando su tetas. En realidad, todas, salvo las de Cristina, rebotan en mayor o menor medida.

- ¿Qué decíais que recibiría la ganadora? - pregunta tía Laura, con malicia.

- Tienes la oportunidad de cuidar de él toda la noche - dice Clara, señalando a mi erección.

- ¡Mira que eres guarra! - replica mi tía Laura medio indignada.

- Espera, espera ... no seas tan egoísta. Lleva con eso duro durante casi dos horas. Yo creo que ya le debe doler ¿No crees que merece alguna liberación después de comernos a todas el coño?

- Sí, pero ... - tartamudea mis tía.

Clara la interrumpe.

- Dijiste que podrías metértela hasta la garganta, con una polla de carne y hueso calentita. Pues ahí la tienes.

Parecía liberada tras consentirme comerla el chichi, pero ahora, ante las nuevas presiones de su amiga Clara, empieza de nuevo a sentirse agobiada.

- Pero es la de mi sobrino - replica mi tía.

- Que acaba de comerte el coño - salta Cristina para contrarrestar el argumento de su amiga del alma - A mí me parece que le debes una.

- Una de nosotros tiene que hacerlo - dice Ali, acercándose a mí, mientras mira inquisitivamente a mi tía.

¡Mierda! Cuatro mujeres desnudas que discuten sobre quién me va a chupar la polla. Algo he debido hacer bien en otra vida.

- Es tu oportunidad de demostrar que eres capaz de hacer una "garganta profunda" - Clara le desafía mientras mira con mi rabo con ojos golosos.

No estoy construido como una estrella porno. Tengo un pene normal, que quizás es un poco más grueso de lo habitual. La verdad es que no es muy diferente en el tamaño o forma al consolador de goma que todavía se está pegado en la mesa de café.

- Por supuesto que puedo hacerlo - dice tía Laura mirándome directamente - ¿Diego? - añade, alzando las cejas interrogante.

Parece que a mi tía basta con desafiarla para que se lance a lo que sea.

- Esa si es tu decisión, tía - contesto, pasando rápidamente a sentarme sobre el sofá para que me la chupe quien primero se decida.

La verdad, ninguna sería un premio de consolación, pero yo espero ansioso a tía Laura.

- Es su fiesta, son sus reglas. Yo solo soy un invitado de última hora. - añado desde mi trono.

- ¿Ya sabes lo que vas a hacer? - le apremia Clara.

Mi pulso se acelera cuando mi tía se arrodilla en el suelo entre mis piernas. Las otras tres mujeres se reúnen alrededor para ver como tía Laura llega vacilante hasta situarse justo delante de mi erección.

Juro, que hasta esta noche que nunca había tenido deseos sexuales hacia mi tía. Tengo una feliz relación con Claudia y estoy plenamente satisfecho con mi vida y con el sexo. Tía Laura siempre ha sido mi tía preferida, la que más me cuidaba de pequeño. A la que observé hacerse mayor con mis ojos de niño y a la que supongo que inconscientemente imité años después en mi adolescencia. Pero cuando la miro entre mis piernas y veo sus grandes ojos marrones mirándome a la cara, mientras envuelve mi polla anhelosa con sus dedos, de mi cabeza desaparecen todas las chicas que he conocido en mi vida.

Mirándome directamente a los ojos, tía Laura desplaza suavemente su mano unas cuantas veces a lo largo de mi polla. Arriba y abajo, arriba y abajo, justo antes de levantarse sobre sus rodillas y desplaza su boca hacia mi capullo turgente y ansiosos por recibir la caricia de su boca. Me interroga una última vez con sus ojos, antes de que sus labios me lleguen a tocarme.

En silencio, asiento cuando me planta un beso en la punta de mi rabo. Por lo que la he oído hablando con sus amigas, tía Laura no es la primera mamada que hace. Se toma su tiempo. En lugar de tragársela, ella se entretiene lamiendo arriba y hacia abajo el tronco e mi pene, recubriéndolo en toda su longitud con la saliva.

Es enormemente erótico la forma en que mantiene el contacto visual conmigo durante todo el tiempo. Con una mano suavemente acaricia mis huevos, con la lengua lame toda mi verga, concentrando su atención en la sensible parte inferior debajo del glande.

Incluso con las otras tres mujeres desnudas a mi alrededor, no podía romper el contacto visual con mi tía. Tengo los ojos fijos en ella como si no hubiera nadie más en la habitación.

Finalmente, tirando de mi pene hacia ella, desliza sus labios sobre el glande, mientras sigue acariciando mi polla con su mano, arriba y abajo. Emito un gemido desde el fondo de mi garganta y ella se anima masturbándome con más fuerza. Desliza sus labios más abajo en mi polla.

¡La hostia! Desde luego mi tía sabe como comerse un buen rabo. Es una de las mejores mamadas que he tenido en mi vida y la cabrona no ha hecho más que empezar. No sé de cuánto se debe a su experiencia con otros hombres, pero prefiero pensara que ella es m tía y le está dando un trato especial a su sobrino favorito. Tía Laura sigue acariciando mi polla cuando toma una respiración profunda. Ya sé lo que vendrá después y también lo saben sus amigas.

- ¡Ahí va! - dice Clara, rompiendo de nuevo el hechizo entre mi tía y yo.

Me gustaría que simplemente mirara en silencio.

Aunque, reconozco que una vez la boca de tía Laura envuelve mi pene y desliza sus labios alrededor de dos tercios mi polla...¡Ya no me importa nada!

- Lo va a conseguir - se maravilla Cristina, acercándose más aún para verlo de cerca.

Alcanzo y aprieto el pezón de Cristina al sentir como mi polla entra en la garganta de mi tía ¡Dios mío! Noto la garganta de mi tía tocando la punta del capullo. Y tía Laura la saca con premura para poder respirar, mientras sigue acariciando mi polla con la mano.

- No has conseguido tocar con los labios en su vello púbico - dice Clara socarrona.

- ¡¿Qué?! - le grita tía Laura. - ¿Ha llegado hasta mi puta garganta!

Puedo dar fe de ello.

- Una verdadera "garganta profunda" se consigue cuando todo el pene entra en tu boca - insiste Clara muy segura de si misma, como casi siempre - Tus labios tienen que tocar su vello púbico. No basta con que llegue a tu garganta.

No sé donde están escritas esas reglas, pero la discusión se pone interesante.

- ¿Y tú puedes hacer eso listilla? - sigue discutiendo tía Laura

- Seguro que puedo - responde.

- Muy bien ¡Adelante!

Antes de que sepa lo que ha pasado, tía Laura se ha hecho a un lado y es Clara quien está de rodillas entre mis piernas.

- He querido hacer esto durante toda la noche - dice y sonriendo empieza a chupar la cabeza del rabo con su boca golosa.

Cristina está sentada a un lado de mis piernas y tía Laura al otro, observando atentamente como Clara empieza a devorar mi polla, llevándola más al fondo con cada golpe de cabeza.

Con sus tres amigas mirando tan de cerca, me siento como un experimento de biología. ¡Y eso que estoy recibiendo una gran mamada! Mi tía sabía lo se hacía, pero Clara es una diosa manejando su boca. Han pasado un par de minutos cuando siento como afloja los músculos de su garganta y mi pene se desliza hacia el fondo ¡En unos instantes, se traga toda mi polla! Puedo sentir como la cabeza entra en su garganta. ¡Mierda!

- ¡Toma ya! ¡Hasta el fondo! - anuncia Cristina cuando los labios de Clara rozan mi vello púbico.

¡La madre que la parió! ¡Tiene toda mi polla en su boca y ... en la garganta! Levanta las manos como un prestidigitador que quiere demostrar que no hay trampa ni cartón y permanece un rato, aplastando sus tetas sobre mis muslos, antes de que comenzar una retirada lenta y teatral. Mi pene está a punto de estallar. Especialmente cuando oigo la siguiente sorpresa.

- ¿Puedo probar yo? - pegunta Cristina a Clara que mira a mi tía con un gesto de triunfo.

- Desde luego, eres una golfa. Si te viera Mario... - debe ser su marido - con la polla de mi sobrino en la boca.- le reprocha mi tía.

- Pero te he ganado - responde sencillamente Clara.

Luego, literalmente, le pasa mi polla a Cristina para que empiece su turno ¡Coño! ¿Solo soy un trozo de carne que se pasan para ver cuales son sus cualidades mamarias? No es que me queje, la verdad. Cualquier tipo vendería a su madre para estar donde estoy yo.

- Nunca he hecho esto antes - admite Cristina cuando su pequeña mano rodea mi polla y se introduce el capullo en la boca.

Alicia le mira con condescendencia, supongo que ella como mi tía y Clara, ya se ha comido unas pocas

- Mmmmm - gime Cristina, chupando dulcemente mientras su mano me pajea con suavidad

- No intentes metértela de golpe. Ves poco a poco - le aconseja Ali.

Ali se ha movido desde donde estaban sentadas y ha terminado junto a tía Laura. Sigue aconsejando a Cristina.

- Con que solo le chupes el capullo cualquier hombre se siente en la gloria. No hace falta que te la metas entera ¿Verdad Diego?

- ¡Desde luego!

Estoy de acuerdo. Cristina balancea su cabeza hacia arriba y hacia abajo jugueteando con mi polla.

- Usa la lengua para lamer la parte inferior del capullo - Tía Laura también aporta su conocimiento para enseñar a su amiga Cris y esto empieza a parecerse a una sesión de entrenamiento para una orgía.

Lo hace bien Cristina. No parece que sea su primera mamada. Supongo que ella ya ha estado con varios tíos y sabe cómo tratar a un hombre, aunque no les haya comido la polla.

- Ya le tienes donde querías - le alienta Ali - ¿Qué te parece, Diego?

- Joder, es increíble - contesto a duras penas y en los ojos de Cristina veo lo que interpreto como una sonrisa de orgullo.

- ¿Y ahora? - me pregunta Ali coqueta y seductora, mientras desliza sus manos por mis huevos.

Es el gesto de su cara, más que la caricia lo que me derrota.

- Dios, Cris - gimo al sentir como juega con mis pelotas -¡Me voy a correr! - grito.

Los ojos de Cristina se abren de par en par y ralentiza sus movimientos

- ¡No pares! - Le pido.

- ¿Quieres que acabe yo? - le pregunta Ali.

- Sí, por favor - responde Cristina al tiempo que se saca la polla de la boca y se retira.

- Joder, Ali. Clara es una golfa, pero tú eres una viciosa - dice mi tía al ver las ganas que pone Alicia en tragarse toda la verga.

Ali se inclina y se introduce mi rabo en su boca y empieza a moverse enérgicamente. Menea su cabeza de arriba abajo y me remata en poco tiempo.

Mi pene entra en erupción en su boca, disparando el chorro de semen que llevo acumulando durante toda una noche de placer con cuatro bellas y sensuales damas. Se traga la primera explosión de esperma, y luego le hace señas a Cristina para que acabe conmigo.

- Ven, ven, al menos deberías probarlo - le dice, dirigiendo mi pene hacia la boca abierta de Cristina.

Cristina chupa y traga los escasos chorros finales de mi picha, que empieza a perder fuelle. Se afana para no dejar ni una gota, como si fuera una experta mamadora.

- Sigue chupando, Cris - le dice Clara - Sólo chupa suavemente, como si fuera una piruleta - le instruye - Ya verás cómo se empieza a endurecer de nuevo.

- Eh, creía que le estábamos dando un alivio, y ahora queréis a ponerle cachondo de nuevo - protesta de nuevo tía Laura.

- ¿Quién piensa en ponerle cachondo? - dice Clara tan egoísta y dominante como siempre - ¡Yo lo que quiero es que me folle a gusto!

- ¡¿Qué?! ¡Oye espera! - me incorporo ligeramente y mi pene se sale de la boca de Cris. La veo sobresaltada y confundida, como si ella acaba de perder su chupete.

- Lo siento - Le digo, casi riendo ante lo absurdo de mi disculpa y me vuelvo a sentar.

Le da igual, Cris ha cogido gusto a chupármela y vuelve hacia abajo, retomando su mamada suave sobre mi pene semi-erecto.

Me pregunto si Clara es la única que quiere follar conmigo. Echo un vistazo y veo que Ali parece tan ansiosa por echar un polvo como Clara.

No me puedo creer que vaya a la echar un polvo con estas bellezas maduritas, especialmente con Ali. Nunca he estado con una mujer negra y solo pensarlo mi polla se agranda en la boca de Cris, pero antes de que pueda llevar mi fantasía mucho más lejos, alguien con la cabeza más fría levanta la voz.

- ¡NO! dice tía Laura - y todas las cabezas se giran hacia ella - ya hemos bastante lejos, más lejos de lo que deberíamos. Todos hemos estado bebiendo, mi sobrino tiene novia, tú estás casada - Clara intenta hablar, pero mi tía le mira desafiante - Creo que debemos acabar la noche.

Antes de que nadie tenga la oportunidad de protestar, donde se cierran todas las puertas, mi tía abre una ventana.

- Tenemos todo el fin de semana. - Mira a su derecha a Clara y añade - Si tienes las mismas ganas mañana, estoy segura de que mi sobrino va a poder metértela hasta las orejas. Hemos tenido bastante diversión por esta noche - Luego le mira directamente a los ojos. - ¿Ha quedado claro? Ahora cada uno se va a su habitación y que tengáis dulces sueños .Ya veremos si no piensas de forma diferente mañana

- No lo haré - dice Clara obstinada

- Yo tampoco - dice Ali, pero se levanta lentamente del suelo, indicando que también ha plegado velas.

- Eso significa que ya puedes dejar de chuparle la polla a Diego, Cris -le dice tía Laura a su amiga, con un poco más de rabia de lo que parece necesario.

- ¡Oh! - dice ella - Lo siento.

Se quita lentamente mi pene de su boca y lo deja suavemente apoyado mi pelo púbico. Luego le da dos palmaditas, antes de darle un beso en la punta.

- Hasta mañana - le dice a mi pene casi erecto cuando se pone de pie.

Me levanto yo también y cada una de las amigas de mi tía se acerca a mí para darme un abrazo.

- Buenas noches, Diego - dice Clara. mientras se presiona su cuerpo firmemente contra el mío para darme un beso. - Duerme bien - me sonríe. - Lo vas a necesitar mañana.

Ali está a su lado y sin decir una palabra envuelve sus brazos y aplasta sus grandes pechos contra mí. Me da un beso metiendo su lengua directamente en mi boca. Aprieto de nuevo sus amplias nalgas. Como dure mucho su beso terminamos follando allí mismo.

- Buenas noches, Diego - se despide de mí, pasando una vez más sus uñas a lo largo de toda mi verga.

- ¡Venga coño, acabar ya!- El grito de tía Laura hace que se encojan y den una pequeña carrerita hacia su dormitorio. Solo se queda Cristina

- Estoy muy contenta de que te vinieras, Diego - me dice, y luego se da cuenta de lo que ha dicho y añade rápidamente - De que vinieras, quiero decir.

Se ríe del mal entendido y añade

- Nunca he sentido nada por el estilo. - Me da un beso rápido en los labios y se da la vuelta para irse a su dormitorio.

No me puedo resistir. La cojo por la espalda, la doy la vuelta. La estrecho entre mis brazos, presionando mi pene contra su monte de Venus y aplastando sus gruesos pezones contra mi pecho.

- Yo también estoy contento de haber venido, Cristina. - Le digo a ella. - Nunca imaginé que terminaríamos los dos desnudos y con mi polla en tu boca. Además he tenido la oportunidad de degustar el chochito más dulce de mi vida

Puedo ver como se pone colorada ¡A estas alturas de la noche! y casi sale corriendo de la sala de estar.

- ¿Y tú, tía? - pregunto. - ¿Estás contenta de que haya venido?

- Sí - me dice dándome un fuerte abrazo. - Aunque eres un sátiro. Has pervertido a todas mis amigas. No sé como podré mirarlas a la cara mañana.

- ¡¿Qué?!Te recuerdo que el tierno infante soy yo.

Estar abrazado piel con piel con mi tía es diferente a cualquier cosa que haya experimentado antes. Mi pene responde al instante. Tía Laura me mira a los ojos.

- Veo que eres muy bueno con la lengua. A mis amigas les has impactado.

- ¿Y a ti?

- Digamos que no ha estado mal.

- ¡Oh! - pongo cara de perrito apaleado y ella me da un besito en el pecho riendo.

- Parece que tienes experiencia ¿Le comes mucho el coñito a tu Claudia?

- Sí, le gusta mucho ¿pero qué clase de pregunta es esa tía?

- Nada, tu tía que se preocupa por tu vida en pareja ¿Lo has pasado bien esta noche? - me pregunta

- Mucho ¿Y tú?

Bajo mis manos por su espalda y acaricio suavemente sus nalgas desnudas.

- Mmm. Hmm - ronronea, balanceándose contra mi cuerpo como si estuviéramos bailando. Sus pezones rozan mi pecho y yo mezo mi pene contra su estómago.

- Tú no quieres que folle con tus amigas, ¿verdad? - le pregunto, mientras beso la parte superior de su cabeza.

- No sé ... - dice pensativamente - Simplemente no creo que sea algo que deba hacerse sin pensar. Espero que no te importe que haya puesto el punto final a nuestra fiesta.

- No, en absoluto - digo, no tan convencido como sueno. - Tengo que admitir que la oferta era tentadora, y nunca he estado con una mujer negra antes. Eso me resultaba especialmente atractivo.

- Bueno, sobrinito - dice ella, presionando con más fuerza contra mi pene para dar énfasis a sus palabras. -Tal vez tengas tu oportunidad mañana.

Inclinando la cabeza hacia atrás, se coloca de puntillas pidiendo un beso. Nuestros labios se encuentran y permanecen allí, sin apenas moverse. Aprieto su culo, el carnoso culo de mi tía y tiro de ella con más fuerza contra mí. Es un gesto desesperado para apagar el deseo de deslizar mi lengua en su boca.

- Te quiero, Dieguito - dice ella, rompiendo el beso, pero mirándome a los ojos

- Y yo te quiero demasiado, tita.

- Supongo que deberíamos ir a la cama - me dice, pero no hace ningún esfuerzo para salir de mi abrazo.

- Supongo que sí, que deberíamos - contesto y refriego mi polla dura en su vientre

Se inclina de nuevo buscando otro beso. Esta vez no vacilo. Tan pronto como nuestros labios se encuentran, mi lengua comienza a explorar su ardiente boca y la siento derretirse contra mí. Nos besamos en lo que me parece una eternidad, pero es probable que sólo hayan pasado un par de minutos. Nuestras lenguas se entrelazan y nuestros cuerpos se mueven en al unísono, como si fuéramos amantes de toda la vida.

- Mmmm - murmura cuando nuestros labios finalmente se separan. - Tal vez sólo quiera guardarte para mí- dice ella, separándome y dándome un suave apretón en la polla.

- Yo podría vivir así agarrado a ti el resto de mi vida - contesto sin siquiera pensar en las consecuencias.

- ¿Estás seguro? -pregunta, sus ojos suplican una respuesta sincera.

No puedo decir nada más. No con sinceridad. Sonrío y huyo del tema.

- Sabes una cosa, creo que tienes razón. debemos de dar por finalizada la noche - respondo, mientras la tomo de la mano y la llevo por el pasillo. - Tus amigas te están esperando - le doy un piquito en los labios antes de entrar en mi habitación y me despido de ella despedirme de ella.

- Buenas noches, Diego

- Buenas noches, tía.

Me quedo despierto durante mucho tiempo tratando buscarle algún sentido a todo lo que ha pasado esa noche. No puedo creer que me comí cuatro coños diferentes, uno de ellos el de mi tía, los otros los de sus amigas, incluida Cristina. Que ellas me dieran una mamada entre las cuatro... Es increible.

Haber estado con mi tía