Vuelvo con la historia de Matías. Para el que recién se engancha esta parte empieza con una pequeña síntesis de la historia hasta ahora. Espero que lo disfruten, a continuación imágenes a modos de incentivo o decoración de como, más o menos, son las damas de la historia.

Si son ansiosos, la "acción" está al principio, y al final, aunque no querrán perderse lo que ocurre en el medio tampoco. Disfruten

Con ustedes Juli:
Jugando con su primita IV

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Con ustedes Moni

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incesto

Ahora sí! a usar la imaginaishon...


A veces, aunque uno no lo quiera, las historias verosímiles se tornan inverosímiles por más que tratara de buscarle una explicación, así se da. Con su prima Juli, todo había empezado inocentemente o no tanto, con un masaje de curiosidad de ella en su zona genital durante un juego (ver parte 1 por mejor contexto). Sin embargo, ese simple contacto, germinó la semilla de una fantasía que con raíces fuertes, sacó frutos suculentos al tener ella 18 y él 30.

No solo habían tenido relaciones muy fogosas involucrando un juego de prendas, también con su mejor amiga, Candela, conformó lo vulgarmente conocido como “trío” en su auto. Y cuando las cosas no podían ir mejor, vio a la fuente de su deseo, Juli, intercambiar de parejas e ir a montarse al enorme manubrio de su hermano, Santino, involucrado por accidente, mientras él degustaba a Candela, en una noche, que ni el golpe más fuerte en la cabeza podría borrar de la memoria.

Las cosas siguieron ese rumbo triple X por semanas, y a nuestra pareja galardonada de primos, Matías y Julieta, se le acababan los juegos de mesa.

Aquella noche de verano, probaban uno inédito. El T.E.X. un juego con un enorme mapa y casilleros al estilo de la oca, con desafíos sexuales y preguntas acordes al país donde se caía.

Juli caía en uno de los cinco casilleros correspondientes a “France” eso solo podía significar una cosa.

- Dice: “Casilla de puntuación, de 5, 10 o 15 puntos… ¿Amarillo, naranja o roja, que tan hondo se te mete en la boca?”

El dibujo no podía ser más comprensible. Matías se puso tres banditas elásticas en el miembro, como en el dibujo de la carta, la roja en la base del tronco, la naranja en el medio, y la amarilla en un cuarto.

- Bueno Juli, cuando quieras… - Con las bandas elásticas de color puestas, el desafío estaba planteado. Ella estaba estancada en un tour por Europa y le faltaba pocos puntos para salir ganadora. – Ya sabes para que son buenas las francesas.

- ¿Me tengo que dejar crecer los chivos o la selva de abajo?

Cabe destacar que ella estaba más auténtica que nunca, sus típicos lentes enormes, con su pelo rubio lacio natural, la ropa inocente de nena grande que solía usar, y todo puesto. Le encantaba desvestirla y vestirla de acorde a lo que la prueba decía, o hacerlo con la ropa que tanto distinguía a su prima. Él (una descripción necesaria por si las damas leen) estaba rompiendo de a poco las barreras del hombre “normal” con un físico moderado gracias al gimnasio y los partidos de fútbol 5, estaba más moderno que la versión anterior, todo por complacerla a ella…que descendía para complacerlo.

- No vas a tener dificultades, desde el primer día me la comiste entera.

Era cierto. Los labios de su prima abrazaron el glande rojo y latiente para desde allí bajar lento y húmedo, sin escalas, hasta la base, donde ella cerró los ojitos y retuvo el pene lo más que pudo.

Con su lengua habilidosa le presionaba el tronco, hasta que hizo algo nuevo. Su lengua halló un resquicio y salió de su boca, entre los dientes y el pene, para acariciarle levemente el espacio entre las pelotas y el tronco. Era excitante verla intentando complacer a su primo mayor con tanto esfuerzo.

Al rato, Matías contó treinta segundos, y la boca empezó a subir como un ascensor mientras le clavaba una mirada de amor.

- 30 puntos fáciles. Estoy cerca de un nuevo trofeo.- Y se sacó la tres banditas elásticas de la boca, se las había sacado en la degustación de pene.

- Ahora a mí…

Matías arrojo el dado.

- Mira, esta dice: “En USA hazle honor al FBI, hazle preguntas difíciles como si fuera iraní”

- ¿A los Iraníes les hace muchas preguntas?

- Claro boba, después del 9- 11 los controles y prejuicios… para, no nos desviemos.- Pensando las preguntas, guardando la serpiente en el paquete, para ese momento, ajustado como malla de torero.

- Tengo mis preguntas. ¿Lo harías con una mujer?

- Mmm- Haciéndose la indecisa.

- Eso no es una respuesta.- Corriéndole el mentón cariñosamente. Ella le devolvió el gesto más fuerte.

- Sí, lo haría. Después de lo del auto creo que me animo a cualquier situación- Cada respuesta afirmativa sumaba un punto al interrogador. Las negativas, al encuestado.

- ¿Volviste a hacer algo “indecente” con tu hermano menor?

- Si, esta mañana le hice otro pete antes de que fuera a la escuela… bueno ya conteste. Ni te arriesgas con las preguntas, dale.

Matías no era muy bueno preguntando, en algunos momentos la mente se le bloqueaba y no era para menos. Juli estaba hermosa, con una minifalda de cuero bordó, una remera negra ajustada con un estampado juvenil que dejaba ver un hermoso piercing nuevo en el ombligo. Le había levantado esa remera tres veces en lo que iba de juego para degustar esas tetas naturales, que a su ritmo, se notaba que todavía estaban en edad de crecimiento.

Y ni hablar de la minifalda y sus piernas con medias largas infantiloides. La ropa interior la había perdido tiempo atrás debido a que en una prenda se la empapo con la vieja y clásica colada de dedos.

- Bien, mi última pregunta es ¿Estás buscando novio o pareja estable?
La descolocó un poco una pregunta normal, sobre su intimidad, y tras pensar, negó con la cabeza.

- Yo tampoco amor. ¿Te das cuenta porqué?- Arrimándose, porque uno a la prima se le arrima, como decía el dicho.

- ¿Por qué no se compararía al incesto?

- Exacto…- Pasando sus manos grandes y fuerte por sus piernas, rumbo a su centro…

- Matías, nunca terminamos un juego, siempre lo cortamos para irnos a lo bueno, pero esta vez, quisiera terminarlo ¿Mira si al final está lo mejor?

Era verdad. Siempre a la mitad o tres cuartos empezaban a darse masa como conejos de pradera, para Matías el juego era el disparador, la excusa, la herramienta que “ayudaba” (como si precisara ayuda para voltearse a su querida prima. Se la cogería incluso a oscuras) a lo importante, el acto en sí. Como ella era la invitada en su departamento, le siguió la corriente.

- Me toca de nuevo- Arrojó los dados.- Sigo en Europa, espero no caer en Rusia de nuevo. ¡Bien!
Caí en Italia “Hogar de la buena comida, en Italia una pasta no es nada sin una buena salsa" Mira el dibujo.

- Que locura, bueno, elegí una comida de la heladera que ya estoy listo, aunque no hay mucho.-
Destapando el pene una vez más. A su prima también le gustaba descubrir y cubrir el sexo de su consorte.

Juli volvió con una tostada Bimbo.

- Acá se va a poder untar bien ¿Estás listo primo?

- Fala poco, ayúdame un poquito…

La prenda consistía en comer algo que tuviera semen, así ella ganaría 20 puntos, dejándola casi con la victoria. Ella se levantó la remera para que el hombre se inclinara para mamar una de sus pequeñas tetas, que como de costumbre, adoraba succionar de sus pezones ruidosamente.

- Te van a escuchar los vecinos Mati… dios, como me gustaría tenerlas más grandes.

- Cállate, son preciosas así, no hagas locuras, ni siquiera te las perfores. – Con la mano libre, la oprimió como una manga de repostería para devorarse ese pezón con devoción. Tenía como lema, chupar cada parte de su cuerpo, como si fuera la primera vez que lo hacía, y funcionaba. Su pene estaba cargándose de manera considerable.

- No te agotes todo que tenemos que seguir he.

- Bueno, ya estoy listo, ahora.

Ella colocó la feta de pan en la línea de tiro frente al glande para que reciba todo el caudal sin desperdiciarse una gota. El semen empapó la comida dejando un gran manchón blanco y grumoso en su centro que recordaba al acondicionador de pelo.

- ¿Estás lista?

Julieta sonrió, sin dudas la veía demasiado cargada, y no era de las que disfrutaban mucho del sabor seminal, sin embargo, no iba a llegar hasta ahí sin hacerlo… y se la comió entera.

- Debo admitir que cada vez lo aguanto más… no esta tan mal si lo mezclas con comida.

El juego prosiguió sentándose de nuevo. Era increíble como antes, cuando recién se iniciaban en esos juegos incestuosos, Matías rogaba para que Juli hiciera ciertas prendas o quisiera jugar algunos juegos, y ahora, con mucha más experiencia, sabía que no había casi nada que ella no haría.

- Ahora me toca a mí.- Tras tirar el dado terminó en una zona costera de Florida. “El buceo con equipo lo hace cualquiera, pero hacerlo sin respirador, eso es toda una prueba”

Matías le paso la tarjeta para que viera el dibujito ilustrativo mientras el hombre ponía su cabeza en el sillón, listo para bucear profundo. Ganaría tanos puntos como segundos aguantara.

- Quiero que te sientes, me tenes que cubrir bien la boca y tapar la nariz. Sentate sin miedo, como si fueras a hacer pis.

- Ya sé cómo primo.- Sacándose la falda, quedando excitante con nada de abajo, y todo arriba- Por fin me toca darte algo mío a vos… ahí va.

Sentir los labios vaginales cubriendo su boca era la gloria misma. Matías cerró los ojos y se concentro en masajear con su lengua la vagina húmeda y suave. Juli pasó por varias etapas, de velluda, a depilada, y ahora, un término medio, tenía vello púbico sobre el clítoris en forma de triangulo, y lo sentía en su nariz y le encantaban

- Mmm primo, cada vez me la chupas mejor… ahmmm ahmmm ahmmmm…- Gemía como si fuera la primera vez que se la chupaba.

No dejó un milímetro sin degustar, pasando por cada ingrediente de ese manjar que las féminas tenían entre las piernas y le embarraba cada poro del rostro con un olor, que a pesar que le estaba tapando la nariz, le parecía el perfume más perfecto. Aquel día se sentía hambriento de flujo, y no tardó en tener una generosa probada de sus jugos, con los que se enjuago la boca para llenarse de ese sabor y olor…

- Mira, te muestro el flujo como vos me mostrás la lechita en tu boca- Y le enseñó la mezcolanza de fluidos antes de tragarlo.

- Bueno primo, no sé cuanto vas, pero 40 puntos estarían bien ¿No? Igual voy ganando, me tocaron prendas que dan mucho puntaje, a vos puras preguntas.

- Lo que quieras.- Dijo desde abajo, relamiéndose.- Haces un jugo más y llegas a los 200, veremos que sale.

Los dados danzaron en la madera de la mesa por enésima vez, enseñando un camino prolongado de doce casilleros, pasando de Europa a la indómita Turquía.

- “El islam y sus leyes prohíben varias cosas, pero hay alternativas para llegar castas a la boda” Sos suertudo hijo de puta he…- Y tiro la tarjeta con falsa bronca.

- Mira el lado positivo, vos ganas, yo ganó, todos ganamos. ¿Te lubrico con baba o aceite?

- Es la tercera vez que lo hacemos… en la primera fue con baba, en la segunda, me echaste media botella de aceite…

- ¿Si? ¿Y ahora?- Colocándola contra la mesa, separándole las piernas mientras le frotaba el miembro en la zanja. Tenía nalgas bien blanquitas y pequeñas, muy teens, de esas que tienen un surco colorado y un agujerito muy contrastante, gris y rugoso pero de centro rosado como su vagina. Se había comido ese culito incontables veces, era su obsesión, pero esa vez, lo besaría con su pija desde adentro.

- ¿Te acordas de esas culeadas que nos diste en el auto? Quiero que sea como la que le diste a Cande. En seco, así como estás.

- Te advierto que me dolió hasta a mí.

- Como quieras, pero yo me animo- Volteando la cara desafiante. - ¿Vos no?

- Lo que quieras mi amor, vamos a hacerlo bien en seco.- Tomó una servilleta y con ella se la paso por la cola para que no quede ni una gota de sudor, y luego por su falo, para librarlo de la dulce saliva que aún lo envolvía.- ¿Sabías que a la actriz Belladonna le gusta el anal en seco?

- Anoche no pude dormir por no saberlo. Dale, cojeme la cola.

- Bueno no te enojes, ahí voy.

Si lo quería en seco, lo tendría en seco. Lo normal era abrir las nalgas para clarificar el recorrido, sin embargo, yendo totalmente a la inversa, Matías le apretó las nalgas y lentamente, fue abriéndose paso entre ellas hasta sentir el nudito de carne apretado. Le dolía, pero la excitación fue un impulso más fuerte, y contra todo pronóstico, dio una embestida y el glande entró.

- Dios, es como si me metieras el… anillo para adentro, que apretado…

- ¿Te gusta? A mí ya me puso loco.

Matías la alejaba y acercaba, para dar empellones que metían la cabeza a resguardo, luego la sacaba lento para sentir el ano despegarse del glande, y volvía a repetir el sistema, hasta que a la quinta marcha y contramarcha, se propuso llegar tan hondo como pudiera, y para su sorpresa, llegó muy profundo, sintiendo la cavidad abrirse centímetro a centímetro por su glande estrujado.

- Uuufff que estrechito se siente, es fantástico. ¿Qué te parece?

- ¡Yo y mis ideas, la puta madre!- Juli tenía los ojos llorosos sin llegar a lagrimear aún, pero era cantado que cuando empezara a coger ese culo, ni bien metiera quinta, lo sentiría de verdad.

Cada vez que aceleraba se sentía como si todo en su interior fuera una mano áspera que le retenía el falo, haciendo difícil sus movimientos, pero con perseverancia, insistió hasta que sus movimientos fueron fluidos y las nalgas tocaron sus muslos, lo que quería decir era que el anillo de carne llegó a la base de su tronco.

- Entró toda, ahora voy… aguanta linda.

Ella no dijo nada, con las manos aferradas a cada lado de la mesa, parecía morderse la lengua con cada bombeo de ese ariete de carne ingresando por su retaguardia, separando las paredes internas cada vez más, aumentando la temperatura con la fricción, todas sensaciones que volvían a esa ronda de sexo anal, única.

- Que apretadita que estas prima, se siente como si te lo estuviera abotonando por primera vez.

- Anngh Anngh Anngh… - Gemía como nunca, su interior se apretaba más y más. Sus manos no dejaban de apretar sus nalgas hacia su centro, para sentir en cada milímetro de su pene el culo apretadito en el que se adentraba con frenesí.

- ¿No decís nada?

- La… próxima vez, va a ser siempre con aceite. Nnnghaaaa… - sus gemidos eran cada vez más raros.- Sos un hijo de puta, gané yo, pero al final me termino descociendo el orto de nuevo…

- Te lo voy a compensar… no te preocupes.

Siguió bombeando su culo con ritmo y convicción, haciendo sonar sus muslos contra ella como un tambor. Teñía las pelotas doloridas de tanto apretarlas y chocarlas como un saco de boxeador contra la vulva mojada de ella. Era increíble su evolución en materia sexual, Juli ya ni precisaba tocar su vagina para excitarse, con solo sentir la morcilla de su primo abriéndose paso en su ano era suficiente estímulo.

El culo de ella era cada vez mejor también. Como las otras veces, se comía la pija como una aspiradora cuando lograba resistir el dolor, y los bufidos guturales de violada cambiaron a las clásicas exclamaciones de puta de redtube.

- Ahha… ahhha… ahhha… más…. Sí, más, más…. Rómpeme el orto de nuevo, rompémelo todo…

- Como te gusta que te la meta por el culito ¿No primita?- Le dijo tirándose contra su espalda, susurándole cosas mugrientas al oído.- Me parece que ya te acostumbraste, se siente más abiertito, más rico… ¿Te gusta que te revuelva la tripa no prima?

- Dale... acábame… enléchame la panzita… ahhha ahhha, lléname el culito de pendejos.

Como siempre sus deseos fueron órdenes, no tardo en concentrarse y tras sentir como siete veces a su miembro cargarse, a la octava dejó las barreras mentales y dejó los postigos abiertos para embriagarse del estupefaciente placer al sentir soltar chorros de semen, en tan prohibido orificio flagelado.

- Alcánzame la cámara… Esto hay que filmarlo.- Entre gemidos de placer, ella se estiró para tomar la cámara fotográfica de un estante y encenderla. Obviamente también filmaba, fue ella quien empezó la filmación.

- Aca, yo Juli, la inocente Juli hija de mama…

- Saluda a tu mama, que nos mira por tv.

- ¡Hola ma! Me reventaron la cola pero estoy bien.- Rieron los dos- Aca con mi primo Matías, estrenando una tercera rotura de orto… ¿Y de pija? ¿Te la habrás limado todo ahí adentro?

- Vamos a ver, pásamela, la siento latir como si se me hubiera reventado.- Sin perder la dureza de su miembro (Se sentía tan al palo que en una de esas, era crónica) hizo recorrer la cámara por el cuerpo desnudo de Juli, su sonrisa picarona y luego la de él…- Ahora vamos a ver como quedó mi nueva obra de arte…

Con la lente en la posición correcta, y grabando, perpetuó el momento en que la poronga se liberaba de la asfixiante cavidad y dejaba una caverna roja donde antes había un pequeño y precioso anillito.

- A ver… guiña el ojo para la cámara…

Y con mucho esfuerzo, de a poquito, lo pudo volver a cerrar soltando un hilillo de semen de su interior, aunque al segundo, se volvió a abrir. Allí la grabación termino e iba directo al registro personal, en el que tenía docenas de fotos de Juli desnuda y videos cortos de ella. Su pene estuvo adentro demasiados minutos, por lo visto.

- Que hermoso, dios, está tan caliente, quedó hirviendo…- Colando un dedito con delicadeza, sintiendo muy adentro, el semen pegajoso.

- Más te vale que lo pueda volver a cerrar.

- Tranquila. Tengo algo especial, lo compre la vez pasada con el lubricante anal.
Matías volvió con una crema trasparente parecida al alcohol en gel. Se llamaba ANALgesico.

- ¿Arde?

- No creo, es refrescante, es para esto.

Y con mucha delicadeza, tras ponerse en la yema del dedo, se lo empezó a untar como un pintor por toda la cavidad, con lentitud y reparo.

- Esta frio, me hace cosquillas.- Disfrutando la muy zorrita del dedo untándole esa mermelada analgésica por toda la cola, llegando bien profundo, casi hasta donde el glande llego para dejar la pasta analgésica. Luego soplo en el interior para que no le ardiera, y pasó del calor extremo, al frío. Funcionó en el acto. Una vez que se sintió fresca, terminó pasándole por el ano, dejándolo embadurnado a lo bestia.

- Con esto en una hora vas a estar como nueva, es antibacteriano además…

- Me lo hubieras puesto la última vez.

- Lo pensé, pero como ni te quejaste y no terminaste ni por asomo tan abierta.

Juli lo empezó a besar, como solía hacer antes de dormir, y así se fueron directo a la cama, desnudos, trenzados en un abrazo de cuerpo y labios. Ella arriba, y él con sus manos cubrió ambos cuerpos con las sábanas mientras le retiraba los lentes a ella con delicadeza para dejarlos en la mesita de luz.

- No puede ser que me gustes tanto prima, que locura.- Soltándole el pelo, para que le cayera como una cortina todo sobre él.

- No intentes comprenderlo, solamente disfrútalo mientras dure.- Le dijo mientras la luz se apagaba, y todo estaba listo para que una vez más, compartieran la cama. El arrumaco post sexo era una experiencia hermosa que sus otras parejas no compartían. Le encantaba apretujarla en brazos, embriagarse con el sabor obsceno de su saliva y el olor a fluidos de su boca.

- Buenas noches primo, si mañana no puedo caminar, te meto el palo de amasar en el orto.

El hombre rió. Estaba tan entregado a ella, que si se lo pedía hasta sus puertas traseras serían abiertas a sus deseos, aunque no con el palo de amasar, claro.

Como siempre ocurría con su prima en la cama, el sueño duraba poco. La hinchapelotas de la madre la llamó a las seis de la madrugada para sabe como estaba. En la oscuridad, una adormilada Juli atendió no sin antes soltar palabrotas de camionero.

- ¡¿Qué queres ma?!... Sí, estoy bien. No, no voy a volver a la mañana.
Tras una pausa en la que no pudo dilucidar lo que Moni decía.

- No lo voy a cuidar, que lo cuide Santino. Sí estoy con alguien. No, no lo conoces. Hay ma, eso no te importa.

El interrogatorio siguió y a Matías le sorprendió la rudeza de su prima. No le importó admitirle a su madre que estaba en la cama con un hombre.

- Perdóname primo, es una pesada…

- No te preocupes Juli, pero no la preocupes a ella al pedo. Hay que ser…- Acercándose a su oído- cautelosos.

- No nos descubriría ni aunque cojieramos en su cama, te lo aseguro.

- Yo confió en vos mi amor, pero cualquier cuidado es poco en estas situaciones. Quiero que no vuelvas a salir sin decirle una buena coartada. Ahora tenes que inventarle que estés de novia o algo así.

- Deja de hacerte drama- Abrazándose con mucha pachorra- Ya le dije que me veo con un chico, nada oficial. No tiene porqué sospechar.

La mañana no pudo ir peor. Se quedo dormido y a las ocho salió cagando leches, apenas alcanzo a agarrar una factura, dejarle 200 pesos a su prima junto a una nota cariñosa “Dejá esa dieta boluda, cómprate facturas.” Y salió a su trabajo en el periódico local.

Suministraba contenido para la red, desde fotos hasta notas. Por suerte la cámara fotográfica no la olvidó como otras veces y llegó con el tiempo justo para ubicarse en su silla frente a la pc. El crimen perfecto, podía ser un hombre común de día y un pervertido incestuoso de noche. ¿Ese era un superpoder? Quizás no, pero se sentía cada vez mejor tenerlo.

A las 14:30, hora de salida, revisó su celular y notó un mensaje de Mónica, la mama de Juli:
“¿No me pasas a buscar al Gym Tártarus de nuevo? No tengo carga en la tarjeta, porfis”

- Me avisas justo prima, estaba por volver.- Le comentó, y al recibirlo, le dijo que estaba en camino. Ya lo había hecho antes, era un viaje largo, pero según el pronóstico, se avecinaba un
chaparrón, no le costaba nada ayudar.

Rápido y furioso, movido por el hambre, pasó a buscar a Mónica a ese gimnasio y se llevó una muy grata sorpresa con su presencia. Estaba vestida para causar furor, con unas calzas negras que eran como una segunda piel, un top que dejaba su vientre al descubierto y la piel brillosa de hacer ejercicio. Se había teñido de negro, como siempre, le gustaba experimentar, y no contenta con ello, tenía un lado rapado como se solía usar.

- Hola primo ¿Cómo andas? – Y le besó la mejilla con énfasis- Me salvaste, me olvidé que el otro día Santi me usó la tarjeta y la dejo seca.

- No te preocupes, no me agradezcas nada. Para eso estamos los primos.- Dándole un golpecito en la pierna- ¿A qué vas al gym? ¿A dar clases? Si no necesitas nada, estás bárbara.- La elogió, y ella como siempre, después se demolió. Siempre se creía llenita, cuando estaba a punto caramelo.

- No digas boludeces, cuando quieras pasate por el diario, los babosos con los que trabajo te ponen en primera plana por lo que sea.

No lo había pensado, pero Mónica se veía muy bien. Si Juli iba a llenar sus prendas como ella al desarrollarse, alabada sea la genética, le gustaría el cambio. Tenía las carnes justo donde debía, y a pesar de tener como ocho o diez años más que él, la muy yegua sabía cómo hacer parecer lo contrario.

- Moni Argento- Así le dijo siempre en joda- Me parece que me olvidé en la oficina la cámara de fotos, fijate si está en la mochila de atrás.

Ella obediente se voteó por completo y busco en el asiento trasero. Él sin ningún recato, aprovechó el semáforo en rojo para observarle bien el culo mientras buscaba. Esa calaza remarcaba su empanadita como el plato exquisito que debía ser, y en adición, por salir del gimnasio debía de estar bien condimentada.

- Sí, aca está, quedate tranquilo.

Él ni disimulo el gesto obsceno, la idea de que podía voltearse a cada prima le empezaba a hacer ruido en el marote, Juli podía ser única, la primera, la especial, pero Moni tenía lo suyo, sería un logro increíble en su vida. No solo era incesto, también tenía el ingrediente milf.

- Una vez me tuve que volver a buscarla, desde entonces siempre reviso, estoy muy olvidadizo.

- Vos y mi hija son iguales en eso. La muy turra ni me dijo que salió anoche.

- ¿Pasó toda la noche afuera?- Se hizo el desentendido.

- Sí ¿Podes creer?- Le explico mientras miraba la ventanilla- Es una atrevida, se está viendo con un pibe, no sé quién. Está desenfrenada.

- ¿Es un mal pibe?

- No sabemos, no creo que sea algo serio. Algo sí sé: nunca la vi tan contenta, despreocupada, tranquila… es lo que tiene un buen polvo viste.

- Lo importante es que se cuide, si se cuida y le hace bien, déjala.

Y se quedó pensando en lo caradura que se había vuelto cuando siempre se considero medio tímido y un defensor de la verdad. Al parecer cumplir fantasías sexuales volvía valiente a cualquiera.

- ¡Mirá ese perro, es un sharpei! – La exclamación lo sacó de su ensimismamiento- ¡Amo esos perros todos arrugados!

En un semáforo muy congestionado, una señora de barrio norte paseaba ese magnífico ejemplar.
Hasta Matías, más amante de los gatos, admiró al canino hasta que su prima tuvo una idea que le arrancó el alma del cuerpo.

- Le voy a sacar una foto…- Volteo para tomar la cámara y empezó a sacarle fotos mientras pudo.
- Perdón, pero el semáforo está en verde, nos vamos.- Y aceleró ante el saludo de la señora, que notó que su perro estaba siendo retratado.

- Que lindura, lástima que cuestan una fortuna, me encantan. A ver como quedó…- Y empezó a revisar.

De repente, como en esos programas norteamericanos de accidentes “ocurrió el desastre” Matías escuchó un diálogo reciente que confirmaba su mayor temor.

- Aca, yo Juli, la inocente Juli hija de mama…

- Saluda a tu mama, que nos mira por tv.

- ¡Hola ma! Me reventaron la cola pero estoy bien. Aca con mi primo Matías, estrenando una tercera rotura de orto… ¿Y de pija? ¿Te la habrás limado todo ahí adentro?

- Vamos a ver, pásamela, la siento latir como si se me hubiera reventado. Ahora vamos a ver como quedó mi nueva obra de arte…


Mónica bajó la cámara con la cara blanca como la cera. Matías tragó un tonel de saliva mientras trataba de, estacionar correctamente, y prepararse para el ataque inminente.

Lo segundo no ocurría, parecía que la mujer estaba procesando la cruda imagen de su hija sodomizada incestuosamente, si es que una madre puede procesar eso.

- Todo lo hice bajo su consentimiento. Hay cosas que uno no elije, y las fantasías son una de ellas.
Móni le clavó la mirada de hiena, había osado defenderse antes de recibir un ataque, tenía suerte si no intentaba caparlo ahí mismo mientras estaba al volante, por ello, decidió frenar en una plaza de no supo donde.

- ¿Desde hace cuanto pasa… esto? La verdad.- Apuntándolo con un dedo en el pecho. El hombre se tragó su orgullo y trató de parecer la mosquita más muerta del vecindario.

- Me vino a visitar poco después de que estrené el departamento. Después de eso… cada tanto.

- ¿Cada cuánto exactamente?

- Una semana. Algo así. Mira, Moni, créeme, los dos nos dejamos llevar sin…

- Callate un rato.- Ella se quedó en silencio y el hombre supo que si se largaba a llorar, era peor que una golpiza, ataque, insulto, o cualquier otra reacción. Sentirse un hijo de puta pederasta degenerado era poco, la voz de la razón le decía a gritos “te lo dije boludo” Cualquier explicación era en vano cuando él sabía que defenderse, era defender lo indefendible.

- ¿Esperaste que ella tuviera 18 al menos?

- Si, aunque no estaba en mis planes hacerlo a sus 18, 19 o nunca. Es difícil de explicar, más sabiendo que como mínimo, me merezco un martillazo en las bolas, pero no es algo que se planea ni se hace por maldad. Te lo aseguro, no nos movió la malicia hacia vos, ni nada…

- ¿Entonces que los movió? ¿Qué pensaste que sentiría al enterarme? Parece que se mofaran de mi en el video.

- No es la clase de cosas en las que pensas lo peor, y ese saludito, fue un juego, nada malicioso. Nos dejamos llevar y aguardamos lo mejor. Por lo visto es más que imposible. Te puedo jurar no volver a hacerlo, si es que sirve de algo, si quieres vengarte, sinceramente…- Y con el tono más rendido que encontró en su garganta, por fin carraspeó- Me merezco lo peor.

Se hizo el silencio más incómodo en la historia de los silencios. Debía de estar pensando con cuál de los cuchillos desafilados le arrancaría las pelotas de raíz, como quien arranca una paja brava del jardín.

- Contéstame una cosa ¿Porqué lo gozan tanto? – ¿Era posible que estuviera asimilando las cosas tan bien? El hombre pensó que recargaba un buen golpe, sin embargo, si podía dar buenos argumentos, quizás doliera menos. Aunque una parte de él quería que el golpe doliera de verdad.

- No tiene respuesta si no lo sentís Mónica. ¿Por qué existe gente que quiere cojerse a un perro?
¿Por qué hijos de puta se calientan con nenas? ¿Por qué existe siquiera la necrofilia? Si se supiera el porqué, se podría evitar. Solo te puedo afirmar, con el corazón en tus manos, que no fue ni remotamente una violación, ni algo planeado. Nos calentó lo mismo en el mismo momento en el mismo lugar.

- Arranca, llévame a mi casa. Necesito pensar.
Sin decir una sola palabra más, arranco y emprendió el viaje, el viaje más largo de su historia. Ese viaje en el conurbano se sintió como si fuera al interior, el ambiente en ese aire era denso como el cemento, pero al menos era tan listo como para no abrir más la bocota. Ya jugó sus cartas, faltaba que ella terminara la última mano.

Una vez que llegaron, en el mismo punto dónde hace semanas tuvo la mejor experiencia de su vida, estaba por tener la peor. Era el final del camino. Ella debía decidir un veredicto.

- Tengo una balanza en la que estoy pesando todas las posibilidades, cortarte las bolas, denunciarte con este video de prueba, echar a mi hija de casa, todas las posibilidades ¿Sabes qué?

- Vos decidís que queres que pase. No más secretos, Mónica.

- Soy una espectadora accidental, no toco ningún pito a todo esto, descubrí algo que no debí haber descubierto como una verdad insoportable, moví el tapete equivocado. Mi nena ya no es una nena, y en todas las familias hay demonios. Que sorpresa, que en esta seas vos que siempre fuiste el más santo.

- ¿Entonces?

- Ya ubiqué cada una de sus escapadas con vos en el tiempo, y te salva la vida el hecho de que mi hija cambió para bien, yo noté el cambio, una madre lo nota, pero nunca pensé que se gestó por algo así. Pero si no quieres que mueva cielo y tierra con esto, ni considere las otras opciones más caóticas, vas a tener que hacerme grandes favores.

- No lo haría por la amenaza, lo haría para que te sintieras mejor después de semejante golpe.
Decir perdón sería faltarte el respeto, lo que quiero es hacerme cargo.

Extrañamente, su prima dibujó una sonrisa discreta.

- Lo que no puedo entender, es porque todo este tiempo, te calentaste con ella y no conmigo.- Llevándose las manos al rostro- Creo que estoy muy celosa.

- Bueno, si queres sinceridad absoluta… eso no es del todo cierto. Con Juli hay algo especial, además de compartir el mismo gusto, digamos que antes de que ocurriera hubo pinceladas de “algo”. Para serte franco, ella me toqueteó.

- ¿Entonces sí te calentaste conmigo?- La mujer lo tenía confundido con esos cambios de humor, ahora le sonreía, como si todo lo anterior hubiera sido bueno.

- ¿Qué te puedo decir Moni? La fantasía con una prima la tuve siempre, a vos te hice un montón de dedicatorias en mi adolescencia, pero… la que vino a mi departamento cuando todo ocurrió, fue Juli. Y como con ella tengo la edad a favor, vos sabes que a las chicas les gustan los que son un poco mayores.

Si existiera un manual para entender a las mujeres, Matías habría rezado por dar con uno. Mónica parecía más calmada y ponía su mano sobre su hombro, acariciándolo.

- Es una lástima, que con Juli hayas expresado bien lo que sentías primero y conmigo no. No sé si me escuchaste, soy una espectadora accidental, y no toco ningún pito en esto…

- No te sigo.- Si intentaba seducirlo para clavarle un alicate en la yugular no era necesario, estaba rendido desde que escuchó su voz reproducida en su cámara.

- Te lo voy a dejar claro… solo si me haces un lugarcito, los voy a dejar en paz… ¿Sabés porque voy así vestida al gimnasio? ¿Podés creer que los salames que ahí van son uno más cagón que el otro?

De improviso, una lluvia veraniega y torrencial empezó a cascotear el auto pero cuando volteó a ver la ventanilla, su asiento se bajo y Mónica estaba sobre él, con sus enormes pechos contra el suyo.

- No entiendo nada prima, y lo que creo entender, me asusta.

- ¿Cómo carajos tuviste semejantes novias y cumpliste tu fantasía siendo tan tonto? Quiero que me unas a tu “club” menso, tengo ganas de “algo” bien fuerte.

¿Podrá ser que siempre que le pidió que la llevara del gym a su casa en realidad le estaba tirando otro mensaje? De todas formas, no tardó rato en hacerle click el cerebro y empezar a besarle los labios, envuelto en un abrazo inesperado.

Nada en aquella tarde, ni un indicio, le permitió vaticinar semejante desenlace. Se creía muerto, luego con chances de al menos, salvar su pellejo, y ahora, en la gloria más grande. Que gran mujer esa Moni, que compasiva y de mente abierta, ahora besándolo como una posesa, le enroscaba la lengua como si fuera una amante más. Y él no se quedaba atrás, chuponeándole bien los labios, chupando su lengua con cada roce.

Su boca era una delicia, la muy zorra sabía cómo chupar, sorbiendo bien los labios y lengua del hombre. Luego, como dos tortolos jóvenes se dieron piquitos mientras se preguntaba ¿Hasta dónde era capaz de llegar? Su respuesta ocurrió en breve, ese día no iba a tener un puto freno.

- ¿Ya la tenés la pija dura primo? ¿Solo con unos besitos?- Tomándola de la cabeza para estamparle otro beso, mientras la hábil mano femenina le acariciaba las bolas desde afuera del calzoncillo. Su miembro se creía una pierna metiéndose por el pantalón.

- Esto es tan raro, excitante pero raro.

- Vamos al departamento primo, quiero pagar mi membrecía al club.

- ¿Estás sola?

- Sí, Santino a esta hora no está, dale.

Si verla así era un infarto viviente, empapada por la lluvia era un disparo en la cabeza… en ambas cabezas. El ascensor fue el siguiente escenario, donde se abrazaron muy mojados, y se empaparon la boca con besos húmedos muy sonoros. De haber entrado alguien, no los hubiera detenido.

Sin saber si entraban al departamento correcto, enroscados como víboras prendidos de la boca, tras escuchar un tintineo de llaves, se encontraron en el living de la casa de Mónica.

- Vamos a ver el cuerpo del delito.

Arrodillándose en medio de la alfombrada sala, le bajó los pantalones de un saque y tras una leve masturbación en la que sintió la dureza del pene, comenzó a tragarlo como una desaforada. Desde el primer segundo supo que tenía experiencia en felaciones. Se metía la cabeza lo más profundo que la anatomía le permitía, llegando con suma facilidad con sus labios al nacimiento del sólido tronco.

Se percató de que su miembro no estaba demasiado higiénico. Había estado en una cola la noche anterior y sin tiempo de ducharse a la mañana, se fue así al trabajo, Mónica degustaba sin saberlo un arma bacteriológica. O quizás lo sabía, después de todo, había visto el video, sabía que esa serpiente de un ojo le había mirado la pancita por dentro a su hija.

Matías cerró los ojos, puso su manos sobre sus cabellos negros y la hizo cabecear como una diosa, extasiado de placer al sentir esa lengua frotándole la parte baja del falo y el glande recorriéndola desde la punta de la lengua hasta más allá de ella. El sonido de la felación era la característica arcada repetida que se escuchaba de cualquier actriz porno.

Y hablando de actrices porno, le descubrió las tetas para admirar su áurea perfección. Marcaron un antes y un después de la realidad y fantasía en su vida. Hasta ese punto sabía que todo era real, después de ver esas tetas, supo que debía estar comatoso en una sala de urgencias, lobotomizado en el manicomio, o bajo los efectos de una dosis casi letal de droga en algún callejón.

- Que par por Dios, las mejores que vi en mi vida. Ahora sé que estoy soñando.
Mónica se sacó el falo brillante desde el fondo de la garganta para dedicarle una mirada lasciva seguida de una sonrisita.

- ¿Querés ver para que sirven un buen par de gomas?- Y ubicándose en el sillón, de cara a él, posicionó el falo entre los montes de carne para envolverlo por completo, dejando al descubierto la mojada cabeza.- Inclínate contra mí, así… muy bien, frótamela bien contra mis tetas, esa pija sucia de culo te la voy a limpiar a tetazos.

El acto conocido como “turca” no podía ser más placentero cuando el pene estaba bien lubricado. En oportunidades anteriores lo había hecho con sus ex parejas, pero no habían tenido el reparo de mojársela bien para que no sintiera la piel áspera contra el glande. Mónica sabía de eso, al parecer, ya que no dejaba de salivarse las tetas para deleite del hombre, que frotaba su pija contra las gomas cada vez más rápido.

- En unos años, cuando las de mi hija crezcan vas a poder recibir de ella una turca…

- No sé, por ahora, disfruto de estas… quizás no le crezcan tanto… y tan redondas, que buenas tetas.- No se iba a cansar de decírselo.

- ¿Ves a lo que me refiero? Si querías probar el incesto, podrías haber empezado a lo grande bobito.

- No sabía, ni me imagine que era posible.- Explico extrañado de que sea tan hablada la cosa.
Moní por fortuna dejó la plática y siguió con la mamada de verga, hasta probó sus huevos con placer, succionándolos con esos labios febriles que podían derretir en un segundo el Perito Moreno.

- ¿Te gusta el sexo sucio no prima?

Ella se metió ambas bolas en la boa y con la baba chorreándole del mentón le asintió con énfasis. Luego de eso todo fue cuesta arriba. Como una tradición familiar enfermiza, compartieron todos los gustos besándose en un tercer beso cada vez más intenso.

- Te tengo que devolver el gesto, es mi costumbre.
Y se lanzó hambriento a esas tetas a chuponearlas y succionarlas como un guerrillero nigeriano. Le chupó esos pezones grandes y marrones hasta que la imaginación le hizo creer que se llenaba la boca de leche cremosa.

- ¿Tenes hambre primo? ¿Acaso la desconsiderada de mi hija no te dio de comer?- Y la mujer, como una dominatriz, lo tomó de los cabellos con fuerza y lo apresó entre sus piernas. Le refregó las calzas mojadas bien contra la boca, parecido a la prueba de Juli en el juego el día anterior.

- ¿Te gusta el olor primo? ¿Te comerías una concha así?

A Matías no le gustaban tantas palabras a la hora de la acción. Sin responder le dejó las calzas empapadas de saliva y se las bajó para verle la ropa interior. Era toda una delicia para el ojo, su glande rojo e hinchado parecía querer desprenderse e ir volando como una bala hacia esa empanada depilada como de nena, apenas cubierta de una tanga trasparentada por el fruto de la excitación.

Abierta de gamas, totalmente entregada, le refregó el rostro entero contra la prenda llena de flujo hasta que no pudo contenerse más, corrió la tanga y le chupó la vagina. El cunnilingus era una de sus especialidades, y los gemidos de Moni lo evidenciaban.

Ni bien se concentró en el clítoris succionándolo como si fuera un pezón en miniatura, le hizo ver las estrellas entre gemidos que se hacían audibles en todos los pisos. Le encantaban los papos bien salados y húmedos. Le paso la lengua por cada labio y resquicio, siempre boqueando la vulva entera cada pocos segundos, sorbiéndolo todo. Luego pegó bien la nariz al clítoris y hundió la lengua lo más que pudo en la vagina, haciendo círculos que lo empalagaron de placer.

Mónica cambio de posición pasando arriba del hombre, cabalgándole la cara, hundiéndole la cabeza contra el sillón hasta que sintió la boca llenarse de más flujo, tanto que le chorreó por ambos lados de la boca.

- No aguanto más, quiero taladrarme la panza a pijazos…

En menos de dos segundos, ya estaba sobre él, de espaldas, con las piernas sobre sus rodillas, apoyándose con una mano en el sofá, y con la otra colocando el miembro en la vagina. Una vez que estuvo dentro, empezó a subir y bajar como una profesional, estimulándose el clítoris como una mano. Vio que tenía un tatuaje tribal arriba de la raya del culo, donde terminaba la espalda, ese detalle, lo volvió loco.

Exceptuando algunos episodios pasados con sus ex, Belén y Carla, era lo más parecido a una experiencia de película porno profesional que había vivido. Sí, claro, su cojida en el auto con Candela y Juli, con anal a ambas incluido, era su día más memorable, sin desmerecerlo, pero técnicamente hablando había sido una experiencia muy visceral, salvaje, casi desesperada, mientras que en ese sofá con Moni, se sentía como al tope de habilidad con una mujer tan experimentada como él. Técnicamente, supo que de querer ser actor porno, no le faltarían muchas cualidades para serlo.

Cuando pasaron más de quince minutos entre cambios de posición sin aminorar la cuarta velocidad, supo que aguantar ya no era un problema, y eso le dio mucha confianza. Tanta que logró meterle dos dedos en la concha sin dejar de penetrarla, para sentir su pene hirviendo y aceitado estirar esa vulva que se notaba que hacía tiempo que no era estirada desde adentro.

- ¿Te gusta que te meta los dedos así puta? ¿Ni una pija te alcanza?

- Mmm mmm sí, sí, sí mmmm mmm ahhh mmmm. Mové más esos dedos, abrime bien- Gimió como una monjita violada, las manos del hombre pasaron a masajear y oprimir esas tetas desde atrás, abrazándola, pegando su espalda con su pecho.

Embriagado del sabor de su concha y el olor de su sudor entremezclado con los demás fluidos, empezó a bombearla con fuerza dándole de caderazos en sus nalgas, haciendo el cásico sonido de chapoteo. A ambos les gustaba el sexo sucio. Sintiendo su falo como un cuerno, cargó la pistola varias veces sin interrupción, sabiendo que el momento estaba llegando.

- Reventame dale, dale, dale mmmm sí, sí, sí…- Le bombeó hasta el límite, sintiendo las gotitas de flujo recorriéndole las pelotas - ¿Acabamos? Dale… sí, sí… mmm

Matías giró rápidamente para apoyarla con todo su peso, y sin decir una palabra, gimió como un becerro hasta que los gemidos de ambos se fusionaron como los mismos fluidos internos, descargando los pibes crudos en todo su útero, sintiendo la cavidad llenarse en toda su gloria, hasta salpicar algunas gotas hacia afuera. Con Juli nunca había cojido tan duro, como si quisiera mandarle la leche directo al estómago, pero con Moni, era como si no hubiera barreras, y en la eyaculación final se la ensartó con todo su peso.

- Mmm que acabadón… espera no la saques… - Y no supo de donde, pero manoteó un teléfono, quizás de la mesa o de su calza arrojada a un lado.- Quiero registrar esto también…

- Es peligroso prima.

- ¿Quién tenes miedo que te descubra? ¿Yo? Dale. Estoy filmando… así es como se revienta una buena concha…- Y de a poquito, el pene se desenfundo y como si fuera un corcho de botella, al destaparla dejó caer un par de grumos de espesa leche masculina.

- Dios, eso sí que es acabar…- Y volvieron a besarse, refregándole la pija húmeda en la panza. Durante el prolongado beso la cámara estuvo hábilmente sostenida a un costado captando todo de perfil.

- ¿Tiene destinatario este video prima?

- Cierto infeliz que me hizo mucho daño. Espero que no te moleste.

- Después de esto, nada en la vida puede molestarme. Bienvenida al club del incesto– Clocándose a un lado, cuando decidieron ponerle un punto aparte a todo eso. - ¿Cómo queres que siga esto?
Vos sabes que la mente de un hombre no descansa, que voy a pensar en una segunda vez de ahora en más.

- Va a seguir como debe seguir. De menor, a mayor.- Dijo acercándose, dándole un pico. Y así como estaba, se levanto y fue a la cocina por dos latas de cerveza, sin siquiera cubrirse las tetas con el top que le quedó todo doblado bajo los melones.- Solo espero que no juegues con el corazón de Julieta. No la confundas con promesas boludas ni nada y menos le ocultes esto. Contale la verdad.

- Créeme que la tiene más clara que yo. Es más, creo que el ilusionado soy yo.

Se deleito con esas nalgas moviéndose al caminar, hermosas, espectaculares, y con una visón más de la vagina al inclinarse por las latas en la nevera.

- Lo natural es que esto siga. No le hace daño a nadie, y se siente tan bien debo admitir. Es contradictorio, pero hacerlo con alguien de la familia y de confianza como vos, se siente como más seguro – Y le arrojó una lata.

- Son los beneficios del club, todo queda dentro.

- Ya se cual es nuestro próximo destino.

- ¿De qué estás hablando?

- Se viene fin de año bobito. ¿No te acoradas lo que hablamos la última vez en el cumpleaños de Julieta? Vamos a ir todos a lo de Román. Él pone la casa.

- A cierto. Fin de año con toda la familia. ¿Vamos a Misiones? ¿Dónde viven todos nuestros primos?

- Exacto. Román, sus dos hermanas, y pasamos por el primo Agustín y tu hermana en capital, de paso. Ya está todo arreglado, como dijiste que no podías ir por el trabajo no te dije más nada, pero ahora me imagino que vas a cambiar de planes. Julieta y yo precisamos un chofer de confianza, además capaz se nos ocurre algo interesante para hacer en fin de año además de contar los minutos en Crónica y comer como desposeídos…

- Obviamente que sí- Su mente se relamía con la imagen de Julieta y Moni agasajándolo a la vez como la boca se deleita con un buen chocolate- Bueno, hay que prepararse, va ser una locura eso- Imaginando en su loca cabeza toda clase de situaciones involucrando el viaje, a Moni, Juli, a él por supuesto, y a alguien que al parecer, Moni había olvidado.

- A mi me cuentan como sea, pero te olvidas de alguien Moni Argento, en el auto vamos a ir ustedes dos y Santino.

- Va a pasar las fiestas con sus amigos me dijo. No se lleva tan bien en familia, es mejor que no sepa de esto.

De repente, como una sombra, se apareció el mismo Santino como si fuera el diablo desde las habitaciones, los miró a los dos en pelotas sonriente.

- No lo creo.- Dijo como todo un ganador.- Es más, escuche todo, se todo, y creo que necesito practicar intensivamente hasta fin de año. Me parece que también voy a cambiar de planes.
Mónica ahogo un grito, atino a cubrirse las tetas pero al rato se llevo las manos a la boca descubriéndolas de nuevo, presa del pánico. Matías le guiñó un ojo, y es que el atrevido de Santi, ya traía el rabo delantero colgando en toda su extensa gloria.

- Quiero aguantar tanto como vos primos, sos mi ídolo ¿Cuánto estuviste mete darle y darle? ¿30 minutos sin pausa? Así que voy a tener que practicar con quien tenga cerca, total, somos todos del club ¿No?

- Bueno prima, el estaba en el club primero, es una larga historia. Vas a tener que rendir más exámenes de ingreso me parece.- Poniéndose el calzoncillo y el pantalón. Debía escapar antes que la tarde perfecta vuelva a ser imperfecta… descubrir que su hija era una zorra incestuosa era una cosa, pero además sumar a su hijo… no sabía ni quería saber cómo tomaría eso.

- Esto ya es surreal, nunca pensé que vos Santi…

- Santi tiene una buena historia que contar. Yo te recomendaría que no lo dejes así con el pito al aire, se va a resfriar.

Su misión allí había terminado. Muerto de hambre, agarró una empanada (las de jamón y queso esta vez) de la heladera y los dejó solos para que hicieran los que les viniera de gana. Todo tenía su límite, hacerlo de a dos con Moni era acelerar demasiado las cosas, tenía que guardarse mejores disparos para el futuro, por el momento, nada deseaba más que mirar una peli abrazado a Juli, comer unas buenas pizzas, y jugar a algo prohibido con su incestuosa prima, que desde ese día, no era la única afortunada del club. Y lo mejor debía estar por venir.


Espero que les haya gustado! La siguiente parte esta en proceso, aunque no se cuanto me va a llevar Les dejo los links de las otras partes por si quieren empezar la historia de 0. Se los recomiendo.

Jugando con su primita - http://www.poringa.net/posts/relatos/2848482/Jugando-con-su-primita.html

Jugando con su primita II - http://www.poringa.net/posts/relatos/2851819/Jugando-con-su-primita-Parte-II.html

Jugando con su primita III - http://www.poringa.net/posts/relatos/2851820/Jugando-con-su-primita-Parte-III.html