Les traigo la secuela de "Jugando con su primita" una secuela cargada de más perversión y con nuevos personajes. Como se me hizo muy larga, esa parte dos la dividí en otra para formar una 3ra espero que les guste.

En resumen, Matías un treintañero con ratones con su prima Julieta, la recibe en su departamento sin saber que jugaría un juego de cartas que le cumpliría el sueño. Sin embargó, quedaron en un nuevo encuentro en el que él debería cumplir su deuda de juego complaciendo a una amiga de ella...

Algo así se ve Julieta... una nerdy rubia de gafas que se parte sola :3
Jugando con su primita. Parte II


Como siempre, eran impuntuales. Primero llegó Belén, y luego Carla, más de 40 minutos tarde a un restorán bastante paquete de la ciudad de Buenos Aires.

- A bueno, que raro he…- Expresó Mati, acostumbrado a las tardanzas de sus dos ex pareja.- Me pregunto por qué tardaron.- Invitándolas a sentarse, acomodando sus abrigos en los respaldos, ambas se robaron varias miradas al descubrir sus cuerpos esculturales.

- Uyy no sabes, yo me copé leyendo la biblia…- El comentario irónico de Belén hizo reír a ambos antes de acercarse a su oído- Cogí como una coneja loca antes de venir pelotudo.

- Siempre son impuntuales, pero es un placer esperarlas chicas, bueno, sigue siendo hora de la cena, mesero…- Haciendo un seña. Un muchacho pecoso con aspecto de novato les acercó el menú sin poder evitar fichar a tales bellezas.

Belén, de cabellos castaños, ojos marrones penetrantes y un rostro redondeado, jovial, usaba un vestido de dos piezas rojo, unidas por cordones de cuero en el centro, muy sensual, mientras que Carla, en un estilo más sencillo, de pelo negro con un mechón blanco cayendo como cascada y vestida de roquera, de negro y tachas como una cantante hunder, se robaban las miradas de cualquiera, y más de alguien tan joven.

El mismo joven como es de costumbre, volvió con una botella para cada uno.

- Siempre me pregunto si a esos pibes que parecen virgos les das una chance, y te cogen mejor que un caballo papeado.

- Shhhh- La calló Matías a Belén, ante el comentario disonante que hizo voltear a un par en mesas cercanas.

-Pórtate bien Belu, una vez que nos invita a un restorán caro, que laucha eras antes gordi… ¿con vos también era laucha Belén?

- No sabes, me tenía a patys todo el día- Y volvieron a reír.- Usábamos los forros como tres veces, rata inmunda.- Esos comentarios era uno de los motivos por los que Matías siempre las quería ver, no tenía ningún filtro en sus bocas, ni en sus camas, diversión asegurada…

- Surgieron cosas, trabajos mejor remunerados, tuve suerte de vender varias obras seguido, volví al gym, me estoy matando ahora… pero no es por eso que las traje. Las invité a esta cena careta porque gracias a lo que me enseñaron, cumplí mi sueño… - Y acercándose para susurrarles…- tuve un aproach con mi prima.

Ambas por poco escupieron sus bebidas ante la revelación, luego cada una desde su lado le acarició el brazo felicitándolo. Ambas sabían que era una de sus fantasías, se contaron todo cuando fueron pareja.

- No puedo creer que use uno de esos juegos en ella…

- ¿El juego de dados que te di?- Preguntó Belén- ¿O el de canicas eléctricas?

- No, seguro el de la ouija sexual, o quizás los bellos durmientes o el set del doctor…

- Chicas nos escuchan, la cuestión es que cumplí mi sueño- Sus ex sabían a qué se refería, ellas lo aleccionaban en todo y seguían sus pasos- Y jugamos al de las cartas.

- A ese lo encontré yo, creo que es un juego japonés o algo así. Lo raro siempre es de allá.

- No, es mongol Carla…- Corrigió Belén.- Jengis Kan se lo imponía a sus criadas y esclavas enemigas y en el siglo XIX en Francia lo tradujeron… bueno eso decía el blog.

- Claro, y un blog es re confiable ¿No?

- No importa bebes.- Sirviendo de una bebida que el mozo les trajo especialmente- Ahora brindemos por mi y por lo que viene. Y sobre eso quiero hablarles también…

- ¿Se la metiste? ¿Era virgen?

- En realidad no hubo penetración, Belén, no todavía. Y sí, es virgen.

- Entonces lo mejor está por venir.

- Contanos que vasa hacer Mati, no te hagas rogar, la comida si es cara, tarda. Es ley. Tenes tiempo.

- Bueno, te voy a dar la derecha Carla, en fin, esta vez voy a degustar a una amiga de mi prima, y capaz a mi prima a la vez. Quiero un buen juego que rompa el hielo y me haga hacer cosas locas, sin asustarla. Mi prima ya me conoció y además estuvo caliente conmigo desde hace tiempo, como yo con ella, pero la amiga…

- No queres que se espante, pero también que este copado. Te diría que le pidas tu prima que le explique todo, si es que no lo sabe ya…- Aconsejó Carla.

- Porque entre nosotras nos contamos todo…- Apostilló Belén.

- Exacto, la única manera de que no se asuste, recae en tu prima. Que la prepare para que nadie se lleve un chasco. Que le explique cómo es la cosa entre ustedes, lo que vos esperas y ella espera, para ver si se anima, eso como mínimo…

- Es mejor que no se anime y queden ustedes dos de nuevo, a que esté ella de clavo sin animarse a nada. La pasan para la mierda los dos.

- Muy cierto Belú… gracias Carla.

- Y después lo básico, anda despacio o como te marque el terreno la chica, vos sabes… - Por fin llegó lo que cada una pidió, por suerte, ninguna había pedido algo caro como cazuela de mariscos, sino pastas, la comida que más les gustaba, y tras comer y charlar sobre las anécdotas de ellas (Siempre tenían decenas) se sintió más optimista que nunca.

El gran día llegó, Matías pasó a buscar a Juli en el auto, ella lo esperaba abajo del departamento, y le advirtió que su madre, Mónica, estaría con ella. Mónica no se parecía en nada a las de casados con hijos, en realidad se era casi idéntica a Roció Marengo, mujer que a él siempre le gustó, por lo tanto… las matemáticas eran fáciles, Mónica también fue una fantasía recurrente, aunque solo en su adolescencia.

- Julieta se está terminando de bañar ¿Así que sos chofer ahora he? Le dije que siempre sos puntual pero viste como es.- Solía teñirse, aquella vez estaba teñida de rojo zanahoria

- Es mi buena acción del día…- Contó bajando el vidrio. Si supiera que hace varios días, su buena acción del día había sido hacer un 69 con su hija.- La llevo a ella y a Cande a que tomen aire.

- Deberías ir vos también, así conoces algunas chicas

- Nha, ya estoy viejo para el boliche.

- Buscate algo, si vos sabes. ¿Cuál fue la última, Carla? Eran unas locas tus novias.

- Siempre hay algo prima, por el momento quiero estar tranquilo, pero vos sabes, las antenitas siempre están paradas. Sí, un tiro al aire.

Si supiera que junto a Belén y después Carla vivió las mejores experiencias de su vida, hasta que lamentablemente, Belén lo dejó por ninfómana y no poder aguantar la monogamia, y luego Carla conoció a su ex y, como es muy común… siendo bisexuales ninfómanas las dos, Carla lo dejó, cosas que pasan todo el tiempo. Matías, por más macho cabrío que era, no pudo seguirle el ritmo a ninguna de las dos; todos los días era un trió, bukkakes, filmar caseros, sexo de mañana, tarde y noche… hasta él no pudo con semejante ritmo.

Después de quince minutos, Julieta bajó, muy bien vestida como siempre, con esos lentes negros y grandes a la moda, discreta, siempre todo le quedaba excelente, o quizás eran sus ojos de primo pervertido. Tenía el mismo pelo largo y rubio peinado para un lado, y el otro lado se lo había rapado no muy a fondo. Tenía mucha onda. Más, no estaba risueña como debería, sino enojada, y es que no venía sola, estaba con su hermano menor Santino.

Los planes se le vinieron abajo cuando el pibe le insistió a la hermana y su madre que quería ir, y Juli le reprochó que no había hecho deberes, que le había ido mal en historia y que debía cuidar a su hermanastro menor en la mañana, y otros argumentos que Mónica no escucho.

- Le hace bien salir de la cueva, dale, total adentro ni se ven, si son todos primos menos… ¿Y vos vas al final Mati?

No solo no iba a poder comerse a ninguna sino que después no podían ir las dos a su departamento, o quizás solamente su amiga, pero ese no era el trato. Con todo lo que extrañaba a Julieta.

- ¿Vas? ¿Qué te pasa?- Preguntó Mónica ante su sorpresiva cara de culo.

- Si, capaz voy un rato, no me pasa nada. Estoy pensando si ir o no. Hola Santi ¿Todo bien?

- Todo trancas, viendo si me deja salir la bruja.

Era un pibe piola, pero medio boludo, debía saber que bruja solo se le dice a la novia cuando uno está con amigos. Era una lástima que se haya metido así, Santino no le caía mal, siempre jugaban a alguna consola, era el único de la familia con el que podía hablar de películas y comics, pero era un bajón tener que llevarlo con él en una salida con un plan ya establecido y secreto como el Área 51, en el que el pibe no encajaba. ¿O sí? ¿Acaso Moni sospechaba y lo mandaba encubierto?

- Bueno dale vas, pero no te salvas de cuidar a tu hermano mañana, aunque estés como un zombi- Al menos estaba bien vestido, solía ser facha, rubiecito, con cuerpo de roperito, medio bajo, pero lo compensaba siendo simpático, aunque algo desubicado, como ese día.

Todos se despidieron y arrancaron. A las pocas cuadras frenó en medio de la calle para que Juli se vaya al asiento trasero, por conveniencia del plan.

- A dejame decirte que el corte te queda precioso prima.

- Gracias Mati.- Sonriéndole hecha una luz.

- ¿Bueno vamos a buscar a Cande primo? No te frenes. Arranca dale, la quiero ver.

- Callate, que te haces el interesante.- Le retó su hermana, era obvio que la situación la tenía estresada. Habría que ver la cara de Candela cuando viera al polizonte.

- Candela… Uffff me acuerdo del vestido que se puso para tu cumple de 18 Juli, capaz me pueden…

- Ni pata, ni gancho, ni nada, porque va a querer conocer a Matías ¿O no?- Expresó cortante.- Por eso me senté acá atrás y no adelante, pensá.

- Si es verdad, vamos a ver qué pasa Santi, vamos a bailar, a pasarla bien, después se verá.-

Comentó relajado, un plan empezaba a amasarse en su cabeza.- Vos busca minitas por ahí que va a estar infestado.

- ¡Hijo de puta asaltacunas! – Largó jocoso el bepi- ¡Cuántos años tiene Cande!

- ¡Cerrá el orto nene! Tiene 20, no hables al pedo sin saber.- Se le enojó la hermana como de costumbre.

Y empezaron a discutir como retrasados, lo único que no soportaba de Julieta era que le siguiera la corriente a las peleas del hermano, cuando debería resolverlo en dos palabras.

- Aca en mi auto no se pelea, amor y paz, vamos, dejen de boludear que se enoja el viejo y los desbarranco.

- Es que tiene 20, sí, veinte meses la pibita esa.

- Y aún así tiene más sesos que vos pelotudo.- Y volvieron a pelear, solo que a lo último se lo tomó con gracia, al menos tenía estéreo, y como faltaba para llegar, puso un poco de rock nacional.

- Pone algo de…

- Ssshhh – Le chistó- Mi auto mis reglas- Y en eso vio una mirada de desesperación de Juli. Se había metido en ese embrollo con otros planes, y debía ser él quien la saque.

- Divertite Juli, relájate, que la vamos a pasar lindo.- Ella no dijo nada aunque igual le dedicó una sonrisa. Él no la defraudaría, y para confirmarlo, le guiñó un ojo de manera furtiva.

Por fin llegaron a la casa de Cande, que estaba esperando en una puerta de rejas rojas. Como una luz, Matías sacó el teléfono y empezó a full con el wathsapp.

- Che Mati ¿Es en serio que te la vas a levantar?

- No es una mochila, más respeto, voy a ver qué pasa, ya te dije.

- ¿Pero no tenés como 40?

En eso se dio vuelta y lo miró a los ojos decidido de cambiar esa actitud que tenía de una.

- Santino, salimos a divertirnos, deja a todos hacer lo que quieran que a vos nadie te va a decir nada, dale, despéjate, abrí la mente y no la pelees a tu hermana ¿Puede ser capo? No salgo con ustedes para escucharlos pelar como pajeros ¿Dale?

- Bueno, me calmo, pero después decime tu secreto, ya quisiera yo que una tan buena se interese así, para contactar a mi hermana y que organice esto con vos, debe estar re…

- Esperemos. Y no te preocupes, que vas a conocer gente- Y le guiñó un ojo- No digas nada todavía y déjame wathsapear como un campeón.- Menos mal que Cande y Juli se quedaron en la entrada hablando en vos baja, mirando a los ocupantes del auto a cada rato, Matías decidió intervenir porqué quizás por la presencia de Santino se amilanaba, cuando en realidad estaba todo resuelto.

- Hola Candela ¿Cómo estás? Chicas, no quiero sonar mal, pero si nos pasamos de las 3 no entran gratis, apurando.

- Si primo, ahí vamos.- Y tras unas palabras más, pareció que Candela se decidió a entrar.
Candela estaba que se partía sola la pobre. Entró sin ninguna dificultad al auto cuando su amiga le abrió la puerta delantera y lo saludo con simpatía. Era morocha, altura ideal, de rostro alegre y los ojos negros un tanto achinados, que le conferían un toque un tanto oriental, sin que se parezca en nada a las coreanas del súper. Su primera impresión de ella siempre, desde que la vio crecidita, es que era 60% morocha argenta terrible y 40% modelo japonesa. Un caño.

Y sabía vestirse también. Aros de cadenitas, campera de cuero oscura, botas negras y cuando manejaba, sus ojos no podían evitar irse cada tanto a esos bultos preciosos que el escote de un vestido negro alzaba muy bien, formando el tan deseada “V” entre los senos.

- Che Cande seguridad ante todo, por las dudas ponete el cinturón.

- Tenés razón, perdóname.

- Está todo bien. No soy rápido y furioso, pero si algo pasa mejor que lo tengas puesto.- Mirándola a los ojos, ella obediente se lo puso, y tuvo el reparo de acomodarlo muy bien entre sus senos, notando como Mati los miraba con devoción.

Era una chica interesante, no paraba de sacarle charla y no estaba para nada inhibida. Le dijo que tenía 21 (¿A quién creerle, a su primo, a Juli o a ella? Optó por creerle a ese cuerpazo) estudiaba administración de empresas, pero estaba pensando en dejarla por hotelería o algo relacionado a los viajes. Tenía muchos hermanos, seis, venía de una familia numerosa y ella era una de las nenas del medio. Y no le importaba que cada vez que ponía un cambio, le dé una caricia enfática en la pierna.

Atrás los hermanos estaban como alunados. Cada tanto las chicas revisaban sus celulares, o conversaban de algo, pero Santino no tiraba ni un comentario. “Mejor así” pensó. La ciudad estaba poco interesante, hacía frío y casi no se veía gente. De todas formas, la música baja y las luces dentro del coche caldeaban el ambiente, con su acompañante, se miraron cada vez más, y ella se mordía bastante el labio, o sacaba un poco la lengua para pasarla por sus labios. “Es rápida la nena, no me va a costar mucho pagarle la deuda a Juli” Ambas eran muy amigas, Matías tenía pensado dejar las cosas claras desde el auto, indagar acerca de cuanto sabía Candela sobre la situación, pero como ya saben, Santino estropeó cualquier intento de sinceramiento.

Llegaron al lugar acordado, no tuvieron inconvenientes en la entrada, a diferencia de unos pibes enfrente de ellos, que ante el pedido del documento, dijeron no tenerlo e hicieron escándalo al ser prohibido su ingreso, lo mismo de siempre.

Una vez adentro a ese mundo de colores, oscuridad y luces, más música a tope que le hacía retumbar el corazón, supo cuanto habían cambiado los tiempos, y lo notó en la vestimenta de las jovencitas, pero había una única jovencita que debía mirar…

- Vamos a bailar, me encanta este tema…- Aunque el hombre no sabía ni el género de esa música, se dejo llevar.- Antes de partir al centro de la pista, se despidió con la mirada de Juli, sin dudas, la notó ataviada. Si supiera que todo estaba resuelto.

Sin embargo, se decidió a poner sus cinco sentidos en Candela, cosa que era sumamente placentero, en especial poner la vista y el tacto. Se movía por la pista como la dueña del recinto, bailaba muy bien cualquier tema que le tirasen, sin dejar de mirarlo, sin dejar de rozarlo, tocarlo, sin lugar a dudas tenía una fuerte atracción hacía él.

Sintiéndose deseado a pesar de la diferencia de edad, se envalentonó, y acercó sus labios a su oído.

- ¿Desde cuándo te fijaste en mi linda?

- Desde el primer día, hace un montón.- Ese pensamiento le generó ratones insólitos, con Juli se conocían desde la primaria, si decía hace un montón era una chica muy precoz.

- Así que te gustan los señores nena...- Pasando sus manos sobre su trasero duro y firme.

- Necesito un papi que me enseñe, como vos.- Mientras él hacia lo suyo, ella no se quedó atrás y le golpeteó el paquete. Luego se dio vuelta y bailaron los dos muy pegados, frotándose unos con otros sin importar que no pegara tanto como la música.

Ella se robaba toda su atención, más igual notó como lo miraban con envidia varios chicos que estaban engolosinado desde hace rato con su presencia, y como las chicas exclamaban sorprendidas, ante un hombre que le sacaba mínimo 10 años de edad, la apoyaba sensualmente poniendo sus manos en su vientre, y al final, le comía la boquita muy lentamente.

Al ritmo de la música y entre la gente, le pegó unas apoyadas monumentales, que lo dejaron al palo en segundos, y como en una batidora de gente, los movieron de acá para allá, sin poder despegarlos de ese beso tan sabroso.

- Me gustaría ir a esos sillones de arriba para estar más cómodo.- Pidió poniéndola de frente, entre besos.

- Llevame donde quieras.

Entonces cambiaron de escenario, abandonaron el tumulto y las vibraciones sonoras de la pista de baile, para instalarse en una sección más vip de la discoteca, subiendo unas escaleras. Allí todo era “transe” varios pares de parejitas se comían las bocas, pero ninguna era como la de ellos.

En un sillón blanco ya ocupado, se sentó de todos modos y ella apoyó su trasero bien en su centro, contra su erección febril. Allí se comieron la boca por un tiempo indeterminado, quizás un minuto, quizás diez, la cuestión es que no eran cualquier tipo de besos. La degustó con suavidad, delicadeza, como a un postre único de esos que no se come a menudo, la hizo sentir deseada y amada como nadie pudiera haberlo hecho.

- Juli me dijo que besas muy bien, pero se quedó corta.- Cande tuvo la increíble destreza de sacar un tema en el momento justo.

- Hay trucos que me guardé especialmente para vos Cande.- Agarrando su rostro con esas manos tan masculinas para chuponearla nuevamente.- Esta noche, es tu noche.

Los besos se multiplicaron hasta el punto de sentir sus labios llenos de labial de ella, y le indagó sobre un tema que le interesaba en demasía. ¿Qué tanto sabía sobre la relación entre él y Juli?

- Tranquilo. Mucho.- Devolviéndole el beso, siempre haciendo como si se acomodara, aunque en realidad, refregaba su sexo contra el de él.- Que son primos, se hicieron de todo, y jugaron a algo muy interesante. Ella de chiquita sintió curiosidad por vos, porqué me contaba que sos re copado, generoso, lindo, y desde que te vi en los cumpleaños de ella, supe por qué tanta devoción.

- ¿No te pone celosa eso?

- No Mati, yo sé compartir. Además fui yo quien la alentó desde siempre a concretar sus fantasías con vos. Ella no se animaba a nada. ¿Ahora como vamos a hacer?

- Vos convéncela a Juli de que está todo bien, vamos a ir al departamento los 3, yo sé qué hacer con Santino.

- ¿Querés que los vaya a buscar para irnos?

- No Cande, te quiero un ratito conmigo a solas bombón.- Y poniendo sus manos sobre sus nalgas le dio besitos suaves en el cuello, embriagándose con su perfume a vainilla. – No sabía si se seguía usando la palabra “bombón” pero él estaba chapado a la antigua en ese sentido, y no le importó.

- Quiero que nos digamos cosas sucias, como las que le dijiste a Juli.

Totalmente embobado con ella, le siguió la corriente, ella empezó con un tremendo piropo: “Si no fuera por los patovas, te la chuparía tan fuerte que te meto el forro del sillón en el culo”

A lo que él no se quedó atrás “Si no fuera por los patovas, te llenaría la pecera de renacuajos” y ella tenía muchos más “Me gustaría ser tu primita, para que me apuñales el orto con tu lengua” “Me gustaría enterrarte la escarapela marrón hasta dejártela como una de Japón” “Con mi flujo, te lleno una pelopincho o te lubrico todo el turismo carretera” Y el último fue de él: “Te haría tragar tanta leche, que vas a deja el inodoro como un pote de crema”

Aquello los re calentaba, una boca sucia como inodoro de hospital en el momento adecuado podría general toda clase de pensamiento, y Cande se engolosinó, abrazándolo con las piernas en el sillón, le chuponeó la boca como una profesional, y si no fuera porque alguien le toco la espalda para llamar su atención, hubiera podido estar así una hora.

- Te felicito por el caramelo, pero para eso llévala a un telo, capo.- Expresó calmado un patovica calvo y enorme. Por fin uno simpático pensó Matías, y tras levantarle el pulgar para indicar que había entendido, se marcharon.

Riendo como drogadictos por los comentarios, él le expresó cuánto le gustaba su boquita de letrina, mientras bajaban en busca del resto de grupo para partir. Encontraron a Juli en la barra conversando con un compañero de estudios, por suerte, más risueña, lo dejó al instante para reencontrarse con ellos.

- Cande, te sacaste el rush de los labios.

- Algo así. Ponele.

- Nos tenemos que ir, Santi se está chapando a una piba por ahí atrás, aprovechemos.

- No Juli, vos déjame todo a mí, anda a buscarlo, yo le voy a dar a ese pibe la noche que se merece, y nosotros vamos a tener intimidad, es lo que prometí.

Su prima aceptó, suspicaz, y los dejó solos, cosa que Candela aprovechó para retomar el hobby de besarlo, hobby en el cual se podía lograr la maestría en una noche.

Santi volvió muy enojado porque se estaba comiendo un delicioso carozo, y eso no pasaba muy seguido. Matías por un segundo pesó en dejarlo con su nueva adquisición con dinero para que se vuelva solo, pero eso era una falta de responsabilidad de él, y los planes que tenía lo harían olvidar cualquier carozo que haya probado. Estaba por probar la madre de los carozos, el carozo original, el que hacía a todos los otros carozos una mentira.

De nuevo en el auto, volvió a tener conciencia del tiempo gracias al reloj. Eran las dos y media, quedaba tiempo de sobra para todo. Juli preguntó a donde iban, dado que encaraban para un lugar distinto. Matías prefirió mantener todo en secreto, solo exigió que confiaran en él.

Llegaron a un edificio de departamentos, en el que dos figuras femeninas despampanantes los esperaban.

- Bueno, hagan espacio ahí atrás, Juli sentate sobre Santi que no entramos.- Pidió mientras le abría la puerta a nada más, y nada menos que Belén y Carla, vestidas muy parecido a la charla en el restorán.

- Hola como están, que linda noche.- Saludó a todos con ganas Belén.

- Aunque hace un frío que te raja el orto. Hola lindo- Estampándole un beso en la mejilla a Santi, que estaba coloradismo.

- Bueno, estamos todos. Andiámo.

Ese trayecto de viaje fue muy emocionante. El dúo de atrás era como la pólvora, encendían cualquier mecha en segundos, sacaban charla rápido y como ya saben, no tenían filtro. A nadie le preocupó el destino, todos confiaron en él, aunque alguien tenía un rostro incómodo.

Cande le pasó el celular para que mirara algo. Había escrito:


Mira la cara de Santi ¿Qué le pasara?



Una de dos, o estaba intimidado por los tremendos camiones que eran Belén y Carla, o tener a su hermana sobre él lo estaba incomodando más de la cuenta. Por el espejo retrovisor vio como había hecho Cande, que tenía la cara roja, con algunas gotillas de sudoración recorriéndole la sien a pesar del frío invernal.

- ¡Agarramos por el empedrado a las chapas chicas!

Sus ex festejaron su costumbre de retumbar todo a una velocidad cercana a ser imprudente. A Carla le encantaba cantar cuando pasaba por ahí porque la vibración del canto le entrecortaba la voz, como cuando se le habla a un ventilador. Sin embargo, había motivos ocultos de porqué tomaba ese camino prolongado. Ese día los agasajó con Like a Virgin a grito pelado, provocando miradas de los transeúntes curiosos.

- ¿Van bien ustedes dos?- Aminorando la marcha.

- Bien ¿Falta mucho?- La prontitud de la pregunta le hizo suponer que lo primero era falso.
En efecto, al bajarse, por uno o varios motivos, se notaba que el joven estuvo todo el viaje al palo, cosa que su pantalón achupinado no ocultaba en absoluto. Disimuladamente, mientras todas entraban al edificio, Matías se le acercó.

- ¿Te acordás de mis ex? Hoy te convertís en héroe.

- ¿Qué querés decir?

- Confía en mí, no te vas a olvidar nunca de esta noche.
Subieron al departamento de su propiedad, el ocho, entre risotadas y se sacaron los abrigos aquellos que tenían. Mientras preparaba tragos para todos con la escasa bebida que tenía, vio que en el living, ya habían corrido la mesa, y con las sillas y el sillón formaron una ronda. Carla trajo de la habitación de Matías, (que conocía muy bien) una de sus particulares cajas con juegos, en este caso, una grande y redonda, tres veces más grande que una caja de bombones.

- Seguro se preguntarán por qué os he reunido, comunidad de la birra.- Empezó Belén imitando a un personaje épico.

- Vamos a jugar ¡Un juego erótico!- Terminó Carla. Al menos usó la palabra erótico y no sexual o porno, porque tenía miedo de que Santino, que estaba en el sillón rodeado por ellas, saltara por la ventana; se lo seguía notando nervioso.
Antes de sumarse a nada, Juli lo apartó sin que los demás se dieran cuenta.

- Me dijiste que eran unas frígidas, me mentiste. Y también me dijiste que no habías podido usar esos juegos.

- La verdad me avergüenza demasiado, y si te lo contaba te habrías espantado.

- Pero nos contamos todo, si te dejaron no me hubiera reído.

- ¿Te pansas que es fácil explicar que una me dejó para irse con la otra? Son ninfómanas Juli, y van a entretener gratis a tu hermano mientras nosotros hacemos lo que vinimos a hacer.
Juli soltó una risa sarcástica, en parte no podía creer lo que ocurría, y en otra parte, estaba fascinada. Él conocía esa sensación de no saber si estaba viviendo un seño o una perversión malsana.

- Créeme, nos encerramos, pago mis deudas de juego, y listo, no va a pasar nada que no quieras que pase preciosa.- La vio reconfortada, y eso lo animó a él también.

- Estaba por explicar las reglas de este juego, que nos viene al pelo para la ocasión ¿Verdad Santi?- Belén puso una mano en el pecho del joven, que asintió nervioso. Lo miró a Matías como suplicando salvación. Si supiera que después se lo agradecería de rodillas.

- ¿Qué habrá en esa caja? – Preguntó Cande intrigada.

- Es la ciber botella- Destapándolo- Una mejora del juego clásico con batería recargable. Fue creado por un entusiasta inventor de Caballito, y le compramos los derechos.

Era, hablando pronto y mal, una mezcla de ruleta y bingo. Había pelotas de colores dispuestas formando un círculo, que Carla repartió a cada uno. Matías tenía una esfera violeta, Carla azul, Belén una verde, Candela una rosa, Santino una roja y Juli finalmente una amarilla.

- Es simple, ahora que memorizaron las bolas, las ponen por acá.- La ruleta tenía una esfera contenedora tipo de bingo, que al desplegarse, parecía las jaulas de los circos en las que hombres en moto circulaban en círculos temerariamente.- Se mezclan con un botón y las dos bolas que salen, toman una tarjeta, y… ¿Adivinan?- Siguió explicando Belén.

- ¿Prendas?

- Muy bien Cande, el primero en cumplir, no sé, digamos tres ¿Cuál podría ser el premio?

- Elijen dos parejas y se van para mi piza- Tiró de una Matías. – Los perdedores se quedan en el living. No me hago cargo de lo que hagan en mi cama o living, tienen paso libre. Solamente si todos se animan.- Y para rematar, le guiño un ojo a Candela a su derecha.

- ¿Cómo no nos vamos a animar? ¿Vos te animas?- Pregunto Carla, sugestiva con su acompañante de sofá tratando de convencerlo.

Santino empezó a reírse de nervios, pero al final, miró a una, miró a otra como evaluando la mercadería que se iba a comer, y aceptó.

- Pero si sale la mía y la de Mati ni en pedo le toco un pelo.

Todos rieron, en especial sus ex, dado que querían envalentonarlo y subirle la autoestima. Gritaron cosas como “Esa es la actitud” y frases por el estilo.

- Ah, y la amarilla tampoco, me olvidaba- Dedicándole una mirada nerviosa a su hermana.- Pobre juli, no va a poder terminar con nadie ¿O sos torta?.

- No tenés que aclararlo, somos hermanos, ya se sabe. Y no, no soy lesbiana.- Reprochándole la falta de tacto.

El juego esta vez no era el protagonista, a diferencia del otro relato, donde las cartas jugaron un papel fundamental para iniciar la acción, esta vez era cuestión de tiempo para que uno u otro vaya con sus parejas a su habitación. Al dueño de casa le daba igual el premio, siempre y cuando pueda complacer a Cande, y quizás a Juli, dependiendo de las ganas de ella.

Salieron las bolas verde y azul, ideales para calentar motores, dado que eran Belén y Carla.

Ambas sacaron su tarjeta a la vez, y decía algo muy simple, un juego de niños para ellas.

- ¡Darnos un beso!- Gritaron coordinadas, y se cruzaron sobre Santino, para besarse en primer plano frente a él, y para no irse una arriba de la otra, sus manos se apoyaron con algo de disimulo en la pierna del joven, masajeándolo al ritmo del ósculo.

Candela se llevó las manos a la boca sorprendida por la intensidad del beso, y le dijo al oído que nunca había visto un beso lésbico en vivo antes y dadas las chances, no sabía si se animaría a uno.

- Y ahora se pone mejor. No tengas miedo que nadie te va a obligar a nada. Podes rebotar tarjetas mientras ellas cumplen con todo y listo.
Salió la bola azul, nuevamente y la roja. Empezaba la prueba para su primo.

- ¿La sacamos a la vez?- Preguntó simpática Carla.

- Bu, bueno.- Y la levantaron y la mujer la leyó.

- Esta es muy buena, cada uno, le saca una prenda al otro… primero las damas, sácame algo a mí.

- Bueno, te saco los zapatos ¿Dale?…

- No seas amargo Santi, aprovecha que esto no se repite- Lo alentó Matías señalando con los ojos “arriba”.

- Es que está Julieta mirando.- Dedicándole una mirada furtiva.

- Yo también estoy jugando bobo, dale, no pasa nada ¿Te pensas que voy a contar algo?
De entre lo que tenía para escoger, una calza corta fucsia, una remera estampada, accesorios y sus botas o medias de red, optó por la remera, y poniéndose atrás de la rocker de cabellos negros y lacios, se la sacó poniendo un poco de mano en el asunto. Un par de globos magníficos y blancos como la nieve entraron en escena, sostenidas por un corpiño que aparentaba ser un par de tallas menores al que requerían. Estaba que explotaban, una sucesión de imágenes invadió la cabeza sucia de Matías, los buenos momentos vividos con ese buen par de gomas.

- ¡Hay pendejo me tocaste las tetas! – Y tras una pausa- ¡Así se hace!- He hicieron un hi-five. Cosa que hasta para Matías, acostumbrado a las locuras le pareció raro.

- Ahora me toca a mí, a ver a ver dijo un ciego. ¡El pantalón! Dijo sin pensar ni mediar palabra ante los chillidos de risa de Candela y los nervios de Juli, Santino quedó en calzoncillos, y la verdad, eran unos que daban pena ajena.

- Te gusta Batman, a mí también. He aquí el bati paquete de Santi.- lo presentó Belén como conductora de un programa televisivo y todos rieron, pero como ambas estaban abrasadas a él, toqueteándolo con disimulo no le importó.

- Bueno me descubrieron la identidad secreta.- Y las dos rieron como lelas a pesar de ser un chiste malo. Mientras Matías miró de reojo a Juli, extrañamente, estaba paralizada, con la mirada clavada en el zolcillonca de su hermano, y es que hasta el segundo varón no pudo evitar notar, que esa prenda sostenía un buen pedazo semi erecto que apenas podía contener.

Como no, Carla y Belén risas van y risas vienen lo ficharon también, pero alentaron a seguir con el juego.

El juego siguió, y llegó la hora de la verdad, a Matías y Candela les tocó besarse “cualquier parte del cuerpo”

- No se vale, los vi entrenando muy bien.- Tiró jocosa Juli.- Así que en los labios no se vele.

- Bueno, Cande querida, perdóname pero la tarjeta ha hablado y es sagrada.- Y acercándose, entre risas de todos, le estampó un beso sonoro entre los pechos, haciéndola chillar. Era el momento de la noche en el que todo era risas y algarabía, y de a poco, la excitación iba ganando terreno.

- Te hicieron con ganas tus viejos he. Ahora te toca a vos bombón.

- Aaaahmm son re tiernos.- Expresó Belén, sin sacar su brazo que abrazaba a Santi.

Candela le levantó la remera, y estampó su beso en su ombligo, entre abdominales discretos pero presentes. Era una zona bastante más sensible de lo que imaginó.

Siguieron dos bolas inválidas, en las que Santino no quiso besar a su hermana, ni desvestir a Candela “por respeto” por más que ninguno se le negó. El jugo parecía estancarse, hasta que salieron las esferas violeta y amarilla. Y nuevamente, era la carta del beso, y decía específicamente en la boca.

Candela la alentó a animarse a pesar de la presencia de su hermano, Matías no sabía qué hacer, sería hipócrita pedir permiso dado todo lo que había pasado antes, sin embargo, besar a Juli frente a él era sincerar demasiado la cuestión. Julieta lo miró con ojos brillantes de deseo, y apagando el cerebro como aquella vez, le estampó un correcto beso que quizás, pasó como beso primerizo entre primos. Sin embargo, ocurrió un detalle que no pudieron ocultar, sus manos se encontraron y enlazaron en lo poco que duró el beso, terminando como parejita de novios.

- No te preocupes, es normal entre primos, ya vas a escuchar cosas.- Separando sus manos de las de ella.- o leer cosas.

Aunque de todas maneras, lo miró con cierto reproche. No debía ser sencillo ver a la hermana de uno besada así como si nada por un familiar.

El juego estaba por llegar a su fin, Matías y Carla estaban empatados con dos prendas cada uno, estaban en instancias decisivas, pero salieron sorteados Belén y Candela.

- Bueno, yo no tengo problema en hacerlo ¿Vos?

- No mucho la verdad… aunque reconozco que es avanzado.

- Viene bien para ir entrando en calor, hace bien para el frio.- Y por fin reveló la carta, y sí, era atrevida, se trataba de besarse en los pechos, y la de cabello castaño enrulado tomó la iniciativa rozando el vestido de Cande con la nariz.

- ¿Podrías hacerlo sin que se me vea el pezón? Quiero que sea sorpresa- Mirando con lujuria a Matías.- guiñándole un ojo.

- Por supuesto.- Y como toda experta que era, tomo el vestido con las manos, y arrastrando su boca por aquel pecho portentoso, le cubrió el pezón con toda la boca, para darle un chupón prolongado y largo.

Fue el punto que marco el antes y el después. Santi estaba al palo, con las piernas cruzadas y el calzón a punto de reventarle, Juli no lo podía creer, mientras que Cande estaba extasiada, con un hilillo de baba cayendo de su boca.

En una milésima retiró la boca y tapó el bocadillo, aunque al quedar chuponeado, el vestido se le adhirió revelando la aureola de un pezón inflamado.

- Ahora te toca a vos, no te preocupes, no te lo voy a hacer buscar.- Belén, astuta, se volvió a sentar al lado de Santi, y descubrió su teta perfectamente redonda, con un timbre apetecible con un piercing colgante en forma de “U” como el que les ponía a los toros en la nariz e las caricaturas. Todo un campeón de miles de batallas.

- No soy lesbiana pero un poquito no me va a hacer mal ¿O no?- Pasando sobre las piernas de Santino, se inclinó sobre ese timbre para darle golpecitos con la lengua y luego un pequeño abrazo de labios con un tironeo del colgante. La visión de semejantes hembras tan cercanas, y de las tetas de Cande colgando casi libres en ese vestido holgado al inclinarse a besar, lo pusieron al palo a más no poder.

Para colmo, Carla le dio una nalgada en la cola a Cande felicitándola por el excelente chupón.

- Espero que no me guardes rencor por hacer eso con tu novia.

- Tenés chapa de torti he – Guiñándole el ojo- Cuando quieras explorar, te llevamos por el buen camino, el camino de las tijeras.

- Ya se verá.- Contestó ruborizada, y a la vez, complacida, como una dama rechazando una bandeja de deliciosos canapés.

Eran las últimas bolas, dado que varios estaban cercanos a conseguir tres prendas. Salió la violeta, y por último, la rosa. Estaba de suerte, había ganado, nada en la tarjeta podía hacerlo irse para atrás.

- ¿Estás lista?- Dedicándole una mirada ganadora tras leerla de a dos, en voz baja.

- Si Matías.- mordiéndose el labio, pocas veces había visto a una nena tan entregada a su misión. Era maravillosa, como la tarjeta que salió: Debía tocarse, una zona íntima por al menos dos minutos cada uno.

- ¿Lo podemos hacer en la pieza? Ya ganaste.- Pidió Cande.

- No, mejor háganlo acá, el juego se respeta, de paso vemos. – Sugirió Carla, mientras a su lado, Belén no dejaba de susurrarle cosas al oído a Santino. Matías sabía de esos susurros, habían sido sus maestros en el arte de balbucear piropos tan fuertes que haría sonrojar a los motoqueros hells satan

- Lo que vos quieras. Tenés la última palabra Cande.

- Lo hacen acá, y ganan, vamos. Ustedes pueden. – Inquirió Juli, siempre con su acertado tono de jurada. El dúo dinámico estaba sobre Santi, esta vez a él se lo veía animado, dado que le acariciaban el vientre, y no paraban de susurrarle sacándole sonrisas pícaras.

Poniéndose frente a frente, él le dio un besito de cortesía, simplemente no podía tocar un sexo femenino sin antes dar una muestra de cariño, y lentamente, a la par de ella, hundió sus manos por debajo de su vestido, sintiendo con sus manos aquella vagina ardiente como el agua hirviendo.

Estaba prolijamente depilada, en su imagen mental, se la imaginó oscura, con bellos sobre el clítoris en forma de triángulo, y es allí donde acarició con creciente fervor, mientras su mano no se quedaba tras, su pene erecto se abrió camino para un costado y sus dedos se escurrieron para masturbarlo con aprecio. Su mirada y manera de morderse el labio inferior era tan candente que por poco lo hace acabar…

- Van cuatro minutos y medio. Vayan a un hotel atrevidos.- Expresó Belén con sorna, besando en la mejilla a Santi.- Nosotros queremos privacidad ¿No Santi?

- ¿Qué vas a hace Juli? ¿Vos tenés algo con Mati?
Aquella pregunta, y como la preguntó, le demolió la libido. Estaba afectado, coger a su hermana en la sala contigua era demasiado para él.

- Hermano, no te metas, es cosa nuestra, somos grandes y…

- A la prima uno se le arrima dice el dicho. Vayan, pero no la mates primo, que sino nadie me prepara la cocina.- Entonces abrió las piernas para rebelar una erección apenas contenida por aquellos calzoncillos vergonzosos.- Anda campeón, estoy en buenas manos.- Y le estampó un correcto beso a Belén, que lo aferro del rostro.

- Hermano…- Juli se quedó paralizada, ante el tremendo paquete de su hermano, que era atacado en la entrepierna por una mano de Carla. Esta hizo un gesto para que se esfumen, el sofá era de ellos, y la pieza, de los primos y Cande.

Por fin a solas, con el plan concretado y más de cinco horas de acción por delante, Candela se le abalanzó para comerle la boca, con una mano ya en su cogote de gansa. Encendió la luz con la mujer pegada a él, y las empezó a besar, como si fuera un juego por turnos. Luego tomó a Julieta para devorarla como quería mientras estaba por cerrar la puerta, pero su prima lo contuvo “quiero escuchar y que escuchen” le dijo y aceptó el jueguito sin dudarlo.

- Como extrañe tus labios Juli, te extrañé demasiado.

- Yo también primo.- Juli estuvo a punto de sacarse los anteojos, pero él la contuvo.

- Te quedan divinos, por favor dejátelos.

- Ustedes bésense, son lo más tierno del mundo, yo me encargó del resto.- Arrodilladla en los pies de la cama, le bajó el pantalón con lentitud para darle besos húmedos sobre su ropa interior.

De a poco, empezó a bajar hasta darle aire a la foca pelada, la gorda polla de Matías fue besada en el tronco y la cabeza mientras arriba Juli le demostraba cuanto lo quería, y también abajo, ya que con una mano decidida le masajeaba una nalga viril y masculina.

- Es más hermosa de lo que imaginé, toda depiladita, sos muy limpio Matías.- Y como muestra de gratitud hundió su glande en su centro bucal, donde le aplicó de masajes circulares con su lengua, como si fuera un chupetín. Aunque no era metrosexual ni nada parecido, siempre le gustó andar por el mundo con un pene pulcro, y justamente a ella eso le agradaba.

-¿Te gusta cómo te la chupa primo?

- Si Juli, lo hace muy bien… me va a dar un infarto, tener a dos nenas tan preciosas a la vez, no se puede creer.

Pasado un rato de sexo oral y besos apasionados, Candela le pidió ayuda porque era “demasiado para ella”. Julieta aceptó, se puso en cuatro a la derecha de su amiga, y cada una le dio chupones a un hemisferio del glande, mientras él con gentileza les recogía el cabello. Alternando besos, chupones y lamidas, luego Cande tomó sus bolas y las palpó con gusto.

- Que ricas bolitas.- Y acto seguido se las puso en la boca, para darle un masaje in vitro. Ninguna de las dos le quitó la mirada a él, ni Candela con esos ojos oscuros penetrantes ni Juli, de ojos azules y serenos tras sus excitantes gafas.

Era increíble como ciertas mujeres, al ver un pene o ciertas sustancias naturales, se asqueaban, pero en el acto carnal, perdían toda sensibilidad. A ellas no les importaba retomar las zonas que la otra dejaba, húmedas y viscosas, ni rechazaban los esputos que desde arriba, él les convidaba.

- Ahí va uno cargadito…- Y dejó caer una bolsa de saliva, bastante blanca y espesa, como esas que se forman luego de engolosinarse. Cande la absorbió como si fuera jugo, y la volvió a escupir para lubricar el glande para la mamada. Ya contaba seis cargas, no soportaría mucho más, necesitaba un alto.

- Me van a hacer correr preciosas, ahora me toca a mí darles amor.- Era un subterfugio decente para complacerlas, y a la vez, retrasar la eyaculación. No era tan novato como para tirar su carga en un oral cuando debía complacer a dos chochitos, u orificios.

- Primero a Cande, ella es la invitada.- Sugirió Julieta, que se mantuvo sentada en la cama, junto a su primo, en cambio, Candela se puso de pie entre las piernas del hombre, para que quede su cabeza a la altura de sus enormes pechos.

La besó del cuello hasta los senos, y recién ahí empezó abajarle el hermoso vestido. Esa piel trigueña de latina lo podía, no podía creer que estaba por desnudar a semejante nena.

- Primo ¿Me dejas hacerte un pete despacito mientras te entretenes?

- Si esto no es amor, entonces no se qué mierda lo es.- Expresó Candela.

- Obvio preciosa, lo que vos quieras, lo que sea, dale despacito. - Obediente como una esclava, bajó su cabeza para seguir degustando ese pene y no pierda su tonificación. Tampoco dejó los huevos sanos, lamiéndolos con obsesión.

De vuelta al trabajo principal, tratando de no perder los estribos en la entrepierna, tocó los firmes senos de Cande por sobre el vestido, y aún con el corpiño, notó la dureza de sus pezones, y como es natural, le bajó el vestido de forma sensual, girándola en el proceso, dejándola en ropa interior color negra. Tenía un cuerpo realista, con curvas “reales” muy sensuales, su trasero era pulposo, muy parado, muy típico en las bajitas, sus carnes tenían ese toque latino que le hicieron estrujar esas pompas con devoción. Acto seguido, le desabrochó el corpiño para hacerla girar y alumbrarse con esos faroles de camión.

Que pezones tan magníficos, grandes, redondos, inflados, un espectáculo a la vista, al tacto, y por supuesto, al gusto. Como era costumbre en él se le prendió a las tetas como un huérfano de guerra, haciendo mucho ruido, y siempre apretando con cariño el otro pezón con los dedos.

Estaban durísimos, se sentían deliciosos dentro de su boca.

- Sazónalos un poco con tu saliva linda…- Y la mujer obediente, cargó por unos segundos y dejo caer una cuerda de baba que se deslizó como caramelo fundido por la circunferencia de la teta, y él la atrapó con la lengua desnuda para esparcirla por todas sus mamas.

Le hubiera gustado ser un pulpo para invadirlas a la vez, pero la primera era Candela, y deseosa de recibir placer, le indicó que le bajara bombacha negra. Y no era la única cosa negra.

- ¿Te gusta lo que ves?- Preguntó al tirar sus bragas por ahí, juguetona. La respuesta era obvia. Ante semejante vagina latina, porosa, con bellos púbicos prolijos, el hombre quedó mudo pero no por ello su boca se quedo quieta.

Al verla húmeda (Debía de estar húmeda y pegajosa desde el boliche) le propinó un sonoro chupón, seguido de una socavada con la lengua, del nacimiento en el clítoris hasta el final, dibujando redondeles en su cavidad bañada de flujo mientras que con la nariz pegada el anillo de cuero, aspiraba el perfume prohibido de una mujer.

- Mmmm que bien la chupas. Ahora te entiendo Juli… vale la pena el riesgo por esto.
Julieta emergió del fondo marino, con la boca colorada y brillante, para observar en primer plano el hermoso espectáculo de su primo a ojos cerrados, devorando esa vulva de principio a fin, una y otra vez, sorbiendo el juego como un turco sediento. Al dejar la puerta abierta, el sonido de la acción sexual masculina empezó a embriagarla como una flauta mágica. En silencio, Julieta paró el oído para escuchar la acción en la sala contigua, echándose sobre la puerta, allí Carla estaba gimiendo como una loca violada por un enfermero.

- No sé qué me pasa… es mi hermano…- Sus manos estaban como poseídas, Matías vio todo, Julieta se bajó el pantalón y empezó a frotarse las braguitas estando bien cerca de la puerta, escuchando gemidos tanto de una como la otra de sus ex. Eran gemidos sinceros a pesar de parecer exagerados, el hombre estaba sorprendido, no regalaban fácilmente sus alaridos.

- Dejala, ella ya encontró su entretenimiento.- Candela se dio vuelta, lo acostó en la cama, y luego sentó su vulva sobre su boca, en una posición dominante que al hombre le encantaba. Todo lo que saldría de esa vagina, iría a su boca sin escalas, y sus manos se estiraron para estimular sus pezones, mientras Cande unía sus placenteros quejidos a las del resto.
Pasados casi diez minutos de bañarse en sus jugos vaginales, lentamente la inclinó hacia adelante para quedar ella boca arriba, en posición como s fueran a hacer tijeras, solo que su vulva estaba frente al pene en su punto máximo.

- ¿Me vas a abrir la cajeta con eso?- Abrazándose a él, toqueteándole el falo.

- Este señor te va a volver adicta a los hombres con experiencia, vas a empezar a salir a un club de bochas.- Y tras esa extraña selección de palabras en las que ella soltó una carcajada, su pene se embarró por completo en ese caudal oscuro de carne argenta de calidad.

Con ella colgada como un koala, dejó el papel de pasivo para bombearla como un gomero inflando una llanta. Decían que si sonaba como “alguien corriendo en chancletas” entonces estaba bien hecho, sin embargo, sonaba como una maratón en chancletas.

- Despacio bruto mmmh ¿No ve que soy una nena señor? Mmmmmh siiii…
Julieta también estaba gozando, a su manera, con el sonido de su hermano fornicando con una de aquellas promiscuas mujeres, Matías creyó que ahora era Belén, de gemidos más agudos y prolongados.

- No aguanto más, nunca la tuve tan cargada por tanto tiempo…- Matías cambió de posición, sobre ella totalmente pasiva y abierta de gambas formando una “V” dio las últimas apuñaladas hasta que fuera de sí, con ambas cabezas punto de estallarle, lanzó una carga tan copiosa que se derramo por los costados de la vulva, llegando a las sábanas. Era el resultado de soportar el semen en su interior por tanto tiempo.

Al retirar el miembro, una gota gorda como un dedo brotó de aquella cavidad lubricada.

- Por fin cogí con vos… por fin.- Y ella lo besó con mucha ternura, mientras su miembro aún erecto y ensalzado, se le refregaba contra la panza. Después tomó el semen con sus dedos brotándole de su interior, y tras probar su viscosidad y ver como se espesaba con la fricción, se lo llevó a la boca. Repetidamente, el hombre la miró llevarse los deditos sucios de lechita a la boca, manchándose los labios del fruto de sus huevos, mientras se masturbaba para mantenerse a punto.

Juli notó que terminaron, y se levantó para abrazarse con Matías.

- Escucha como cogen, parecen conejos, no sé qué me pasa primo, esto ya es demasiado.

- Tranquila, miralo de esta manera, te causa mucho…

- ¡Ahora a mí! Metémela hasta el fondo.- Tirándose en la cama, revelando su bombacha toda empapada. Cande le abrió las piernitas y se la sostuvo sobre la cabeza, bien aferradas.
- Es imposible que te resistas a esto Matías, mira que presentación.

El hombre, seco de palabras, sin poder despegar sus ojos de esa vagina latiente, corrió su diminuta ropa interior para ver que se la había rasurado, paso sus dedos por su piel para sentir los poros levantados. Era un trabajo reamente prolijo, se sentía suave y lisa, todo un bocado virginal y apetitoso. Era una vagina delicada y preciosa, de esas que no se ven a menudo en el mundo real, dado que sus labios superiores alcanzaban a cubrir todo dibujando la clásica ranurita de alcancía.

- ¿No queres que me coma tu coñito antes?

- No, métemela, no puedo más te lo juro.

El hombre obediente, fue presentando el glande al sexo opuesto, sin poder creer la fortuna que tenía de poder desvirgara su primita, una de sus fantasías más añoradas estaba a punto de ser concretada, más allá de tocarla, lamerla, comerla en todo sentido, introducir su pene en esa oquedad inexplorada, era el logro supremo. La frutillita del postre.

Fue de a poco por piedad, a pesar de tener un arma estándar estaba al mango, quería que su debut lo recuerde por ser placentero y no solamente doloroso.; metió el glande como arrimándolo con disimulo, para sentir la textura del himen, y muy de a apoco, haciendo marcha atrás cuando era necesario, metió la cabeza y medio pedazo en esa cueva húmeda y ardiente.

A pesar de su “dulzura” sus gemidos no se correspondían con ella, chillaba como una puerquita a la que la separan prematuramente de la teta, y todo eso intuyó que eran señales sonoras para su hermano, para que ella también sea escuchada por él, y por todo el edificio. Su vagina se contraía levemente, como dándole la bienvenida al pene y sentía la abertura carnosa cada vez más suelta, su debut era un hecho.

Las manos del hombre, aprovechando que con la ayuda de Candela no requerían sostener nada, le bajaron la suave tela del corpiño para darle libertad a esas pequeñas pero hermosas tetas, a las que les faltaba dar el salto de gracia, como incentivándolas, apoyó sus manos grandes de hombre sobre ellas para hacerlas sentir amadas.

- Tenes unas tetitas hermosas Juli- Le agasajó su amiga, acariciándolas con gusto y acercándole una a la boca del hombre para que le dé un chupón.

- Como extrañe estos pezones. ¿Vas bien Juli? Estás gritando demasiado.

- Me duele, pero no pares ni un segundo, ni un segundo Mmmmmaaaaah

- Proba esto Juli, así te callas un poco…- y Candela, tras hundir tres dedos en su abertura, le obsequió restos de semen que sin preguntar meto en su boca, bien contra su lengua, y se quedó con el queso de hombre saboreándolo un rato.

Era demasiadas sensaciones para un mortal: la mirada atenta de Candela, el interior profundo de la vagina recién estrenada, el contacto ardiente de eso pezones prohibidos contra sus palmas, y el roce de la ropa interior húmeda de Juli, que enrollada a un lado, se le iba contra el tronco. No podría superar las cuatro o cinco cargas sin en acabarse de nuevo, la verga le latía deseosa de escupir su contenido.

- ¿Queres la lechita en la boca o en el útero prima?- Dándole caña sin parar, cada tanto bajando la mirada para ver a su pene apestoso de sustancias como flujo de dos mujeres, semen e hilillos de sangre de una.

Tras saborear el semen y tragarlo con algo de dificultad, ella optó por la vagina. Seguía sin gustarle la leche aunque dio otra razón:

- A ella le acabaste adentro, yo quiero el miso trato.

- Tus deseos son órdenes.- Puso cuarta, después quinta, y sin mucho esfuerzo, largó los mocos blancos bien profundo en su interior, arqueándose contra el cuerpo de ella, como absorbido por su centro gravitacional, pegoteados, más juntos que nunca en el sexo y en el cuerpo. Quedaron jadeantes y abrazados asombrados de tanto goce, mientras el sonido del mundo los envolvió de nuevo.

- Se sintió como si solamente fuésemos nosotros dos, pero ahora veo que los demás siguen.

- Nos llenaste la pecera de renacuajos Mati.- Observó cande, soltándole las piernas a su amiga.

- ¿Cuánto estuvimos? ¿Son las 5?- Exclamó incrédulo ante el paso del tiempo. Esos jóvenes tenían que estar en pocas horas devueltos como habían salido, aunque sin dudas, no eran los mismos.

- El mejor sexo es aquel en que no notas el paso del tiempo. Si no sabes si fueron cinco o cuarenta minutos pero no te importa, entonces fue bueno.- Admitió Candela.

- Las ayudo a vestirse, nos vamos ir yendo.- Mientras les buscaba la ropa y les prestaba toallitas húmedas para asearse, las invitó a venir cuando ellas quisieran. En la sala contigua la acción también había terminado.

- Voy a esperar con ansias nuestra próxima salida Julieta- Levantándole el pantalón y dándole una nalgadita de aprecio.

- No sé cómo voy a hacer para seguir sin vos primo, ahora que se lo que se siente esto…- Pasando una mano por su bajo vientre, se sentó sobre su falda para besarlo.- Quisiera hacerlo al despertarme, a la siesta, a la noche, no voy a poder pegar un ojo.

- Ya se nos va a ocurrir algo, tenes que tener paciencia linda.

- Hay, son tan tiernos.- Observó desde el otro lado de la cama Candela ya vestida y lista para irse.

- Bueno voy a ver como es la situación acá al lado.

Ya vestido, ingresó al living viciado de olor a sexo, y se encontró con un espectáculo poco habitual. La pareja de lesbianas estaba dormida, abrazada a Santino, desnudo observando el cielo raso. Lo curioso, es que tanto Carla como Belén, desnudas, parecía destrozadas, con semen en sus pechos, mentones y hasta en sus sexos, como si hubieran sido atacadas por un maestro pastelero que las cubrió de crema.

- Nos tenemos que ir Santi ¿Todo bien?- El chico lo miró, y le dedicó una sonrisa ganadora.

- Mejor que nunca. No puedo creer todo lo que hice…- Despegádnosle con cuidado de sus amantes ocasionales.

- Las pusiste a dormir, eso no pasa seguido, te felicito. – Estaba sorprendido, las ninfómanas descansaban agotadas como si las hubiera agarrado la barra brava de Gimnasia.- ¿No las habrás drogado no?

- Las drogue con está nomás.- Tocándose el bulto, definitivamente había cambiado, y era lógico, una buena noche de parranda alegraba a cualquiera- Vos sí que tenes suerte, moverte a estas dos, y a ya sabes quién… sos un troesma.

- Bueno gracias, me gusta compartir como verás, conmigo vas a conocer a mucha gente interesante.- Mientras lo dijo las damas que lo agasajaron llegaron arregladas, dedicándole miradas picaronas a Santino.

Tras vestirse, los cuatro dejaron el departamento, con Carla y Belén aún durmiendo, tapadas por cortesía de Matías. Este ni se imaginaba de que a la noche, lejos de morirse ante el día le quedaban varios tiros de gracia.