Les quiero contar esta historia especial para mi, por como sucedió y por lo que pasó. Mi nombre es Tiara, al menos mi nombre artístico. Trabajo hace años como bailarina, soy stripper en un cabaret de alto nivel y contrariamente a lo que muchos puedan suponer nunca me dediqué a la prostitución, siempre hice mi trabajo con dignidad y altura y nunca me metí en cosas raras como mis compañeras y compañeros de trabajo, ofreciendo sus cuerpos por unos pesos.
Lo mío es simplemente bailar, mi vida es bailar, mi padre es coreógrafo y mi madre hace poco que dejó de hacerlo, pero era bailarina clásica, y bueno, ‘la nena’ les salió especialista en bailar en el caño, pequeña diferencia….

Físicamente debo ser una mujer perfecta, una ‘máquina asesina’, en este negocio trabajo con mi cuerpo y no puedo descuidarlo, se que no son muchos los años en los cuales pueda disfrutar ser la estrella del lugar por lo cual no puedo perder tiempo.
Mi jornada es muy completa, a veces agobiante, trabajo prácticamente todas las noches hasta altas horas, de día debo completar mi descanso con muchas actividades que me ayudan a mantenerme en forma, mucho gym, mucho footing, de todo un poco. Comida sana, dieta, tengo que traspirar bastante para eliminar calorías y mantenerme en forma. Soy bastante culona, de grandes nalgas (típica big ass) y gruesas piernas, cinturita de avispa y dos grandes tetas siliconadas, literalmente dos ‘melones’ al punto que están trayéndome problemas en mis cervicales…. grandes aureolas, diminutos pezones. Cuido mucho mi piel para que luzca brillante, pura, mi intimidad vive permanentemente depilada para que resalte en cada show.

Hace años ya que vivo en pareja con Roberto, tenemos una muy buena relación de pareja. El es un mirón incurable, de hecho nos conocimos en ‘mi trabajo’ el era mi admirador número uno, siempre estaba allí al pie del escenario cuando hacía mi número y cuando las luces se apagaban y me retiraba a cambiarme, siempre había un presente suyo, un ramo de flores, una caja de bombones, un perfume, así me fue conquistando.
Tenemos una relación adulta y los celos no entran en la misma, repetimos la rutina, el mira el show de principio a fin, conoce a todas mis compañeras como Dios las trajo al mundo y yo lo tomo con naturalidad, a su vez, el permite que yo haga mis números y me desnude lentamente ante una horda de machos desencajados que prometen violarme.

El hecho ocurrió cuando nos acercábamos a la fecha de cumplir un nuevo aniversario de conocernos, siempre nos hacíamos un presente y cuando le pregunté que le gustaría que le regale, tranquilamente, sin inmutarse me dijo mirándome fijamente:

- Quiero ver como te cogen, quiero ver como esos amigotes tuyos te llenan de leche…

Admito que no me esperaba este pedido, me tomó or sorpresa, y si bien me pareció un poco osado, la verdad es que terminé por aceptar, no por el hecho de estar con varios hombres al mismo tiempo, lo que me excitaba era poder complacer a ese hombre que tanto amaba.

Me puse en campaña y charlé con ‘mis compañeros de trabajo’, rápidamente conseguí cuatro sementales dispuestos a cumplir la fantasía de mi amor, Ricardo, Carlos, Eduardo y Juninho fueron elegidos para esta batalla, en una descripción general tengo que decir que son de cuerpos trabajados, hermosos hombres, todos depilados, musculosos y obviamente bien pijudos. Solo quiero detenerme en Juninho, el es brasileño, de Bahía, y es mi contratara masculina, es la estrella. El está siempre feliz, mide un metro noventa, sus músculos son pura fibra, de cabeza rapada y piel negra, bien negra y tiene una verga tremenda, creo que es mas grande que su antebrazo, realmente impresionante, encima toda depilada luce mas grande aun.

Roberto los conoce a todos personalmente de las noches de juerga, así que hubo un clima de camaradería en todo momento.
Esa día los recibimos en casa y tras una charla previa de chistes y risas arrancamos con la fiesta. Me preparé, me pinté los ojos y me puse maquillaje, tengo el pelo largo negro azabache, pero el pervertido de mi esposo me pidió que lo recogiera bien haciendo un rodete, tenía miedo que el pelo suelto se interpusiera en su visual cuando yo estuviera chupando una pija, me puse un conjunto completo color azul, todo calado, sexi, transparente, medias adheridas cubriendo casi toda mis piernas, guantes iguales pasando los codos, un sostén y una bombachita súper diminutos, mis pechos prácticamente no podían mantenerse ahí dentro, y mi tanguita se perdía en la ralla de mi culo y por delante apenas tapaba mi clítoris, me sentía súper sexi!

Pasaron todos a la habitación, mi amor se acomodó a un lado con un baso de whiskey en la mano y ellos se prepararon a entrar en acción, se masturbaban levemente para conseguir una adecuada erección. Quería arrancar con un strip tase pero el pidió acción, eso lo veía todas las noches, protestó, así que manos a la obra, arranqué con la rutina que mas ó menos había preparado con los muchachos.
Primero busqué ponerme en clima, tomar la temperatura de trabajo ideal para una mujer, así que busqué sus cuerpos, abracé esos músculos y los recorrí con mis manos, fui alternando de uno a otro, pasando de manos en manos, metí mi lengua en sus bocas, aprecié sus aromas masculinos, deslizaba mi mano por sus pechos bajando por su vientre hasta llegar a esa parte que a las mujeres nos pierden, la verga, hermosa, dura, rígida.
Así me rodearon, me disputaban entre los cuatro, me hacían un emparedado de a dos en dos, uno por detrás, otro por delante refregábamos nuestros cuerpos, mis pechos ya se habían escapado del sostén y siempre tenía manos ajenas apretándomelos, acariciándomelos, jugando con mis pezones.

Los minutos pasaban, la temperatura subía, alguna que otra mano acariciaba mi concha lampiña por debajo de mi tanguita, otras manos recorrían mis gluteos y mis muslos, me sentía invadida con tantas manos toqueteándome por tantas partes al mismo tiempo, me encantaba tanto placer, mi raja se humedecía a mares, de reojo cuando podía observaba a mi amor, el se mantenía inmóvil, disfrutando el espectáculo, yo quería que todo saliera perfecto para el. No se que mas contarles porque eran tantas sensaciones al mismo tiempo que se hace difícil resumirlo en un simple relato, pero esa previa fue genial, piel contra piel, frotando mis pezones duros contra esos músculos varoniles, al cabo de un rato tomé la iniciativa y di el siguiente paso…

Fui hacia abajo lentamente hasta acomodarme sobre mis rodillas, sus miembros erguidos quedaron contra mi cara, y ahí si, me hice un deleite de vergad, me rodearon y me pegaban con sus sables en la cabeza, uno a uno los degusté placidamente, me encantaba chupar vergas…. Como ya dije eran muy grandes, largas y gruesa, una circuncidada y de gruesas venas, otra muy cabezona, otra exageradamente curva y la de Juninho… hay la de ese negro era un misil….

Así me dediqué a aplicar todas mis técnicas en esos penes, los pelaba bien dejando sus cabezas expuestas para jugar con mi lengua haciendo círculos sobre ellas, recorría los cuerpos erguidos desde los testículos hasta la punta, jugaba al mete saca y me cogían la boca, los acariciaba con una mano mientras sostenía otra pija con la otra, así estuve un buen rato, chupaba uno y hasta me metía dos en la boca, saboreaba dos cabezas al mismo tiempo. Para seguir me sometieron a una rueda de garganta profunda, modestia aparte soy muy hábil para esto y sabía que a Roberto le encantaba, así que me puse a su lado, tomé la primer verga y despacito despacito me la fui devorando acomodando la garganta, centímetro a centímetro, hasta que mis labios llegaron a la base, contra los testículos y ahí se movía dentro de mi boca, no podía respirar, me chorreaba la saliva y me caían las lágrimas, me encantaba, de tanto en tanto la sacaba para recuperarme y pasaba al siguiente miembro, el último fue Juninho, por Dios, parecía que la punta de la pija me golpeaba la boca del estómago, pero ni el salvó de mi boca endiablada….
Sobre el final, el negrote acomodó su miembro entre mis tetas y se movió entre ellas, yo las apreté para darle placer, era tan larga que alcanzaba a saborear su cabezota en cada embate….

Cuando tenía la mandíbula acalambrada pedí que me cojan, Juninho y Carlos se recostaron con sus vergas erguidas, yo me puse en posición perrito apuntando mi orto hacia mi amor, seguí chupándole la pija a los dos y me preparé para recibir el miembro de los otros dos, mi raja hervía. Eduardo me la puso de un golpe toda hasta el fondo, la sentí inmensa dentro mío, el golpe fue tan duro que me hizo estremecer y pegar un grito, empezó a cogerme y cada vez que daba un empujón me hacía gritar, cerré los ojos, no podía concentrarme en chupar, pero me agarraban la cabeza y me obligaban a hacerlo, sentía mis tetas bambolearse, cada tanto Ricardo y Eduardo se relevaban y no dejaban de cogerme, mas lento, mas rápido, mi argolla largaba un orgasmo tras otro sin parar, no podía contenerme…

Luego de un rato avancé decidida sobre la pija de Junhino, me senté sobre ella y traté en vano de comerla toda, saqué culo porque sabía que EL me miraba, cabalgué sobre esa morcilla gigante que me partía al medio, el me agarraba de mis anchas caderas y me ayudaba a moverme, Eduardo y Ricardo ahora me tapaban la boca con su pija mientras Carlos se quedó detrás mió jugueteando. Sentí sus manos tomar mi bombachita y arrancarla de un tirón, a esta altura ya molestaba bastante, me excité mas aun, entonces el empezó a jugar con sus dedos en mi ano, lo fue aflojando, dilatando y lubricando para una doble penetración. Cuando estuve lista el se acomodó e introdujo su carne en mi ano, me sentí completa, ahora todos mis agujeros estaban cubiertos, por delante, por detrás, sus pijas se movían en mi interior como dos pistones, mi boca también estaba llena…
Cambiaron, Ricardo se acostó y me sentaron sobre el, su pija entró en mi culo enterita, y ahora Carlos me la metía en la concha, en esa posición podía ver a los ojos a mi amado que disfrutaba con el cuadro. No podía dejar de gemir, los dos que estaban libres ahora me chupaban las tetas y me mordisqueaban los pezones, mi raja gozaba como nunca, máxime cuando la verga de Carlos se puso mas y mas dura, lo sentí venir, disfruté cuando su miel blanca y caliente llenó mi ser, mi concha estaba exhausta, borracha de placer….

Mi marido que había permanecido callado, rompió el silencio u dijo:
- Juninho, quiero ver como le haces el culo!

Juninho sin dudas iba a matarme, pero estaba dispuesta a llegar hasta el final, le dije al resto que espere, solo el y yo, con su ayuda con la cabeza en el piso y la espalda contra la cama, mis nalgas quedaron mirando al techo y mis piernas arqueadas, las rodillas cerca de mi cara. El negro se sentó al borde del colchón, una pierna a cada lado mío, escupió mi ano, apoyó su miembro y lo deslizó dentró, bien profundo, sentí como si una boa se hubiera introducido en el, empezó un hermoso juego, me la metía toda y me la sacaba toda, dándome tiempo a que yo juegue en mi agujero, estaba totalmente dilatado, no podía cerrar el esfínter, mis ojos se calvaban en los de Roberto, quien boquiabierto no dejaba de mirar a su vez mi culo desfigurado, estaba recaliente por todo el cuadro, con mi otra mano metí un par de dedos en mi concha, aun llena y rebalsada de esperma, no pude mas, me fregué fuerte el clítoris y largué un terrible orgasmo, largo caliente, interminable, tuvieron que sostenerme las piernas por las contracciones que estaba haciendo... fue hermoso, no me calentaba tanto que me rompieran el culo, mi mayor placer era ver como disfrutaba mi querido esposo…

Junninho en ese juego de mete y saca fue el siguiente, retiró todo su miembro y mientras yo me abría las nalgas el apuntó a mi ya destrozado esfínter, estaba tan dilatado que era imposible errarle! Me lo inundó con un chorro de leche, y otro, y otro, se revalsó hacia todos lados, su esperma recorrió mis labios calientes y por detrás rodó por mi espalda. A esa altura del juego estaba extenuada, las piernas me temblaban así que decidí terminar la partida. Me senté en el piso al borde de la cama con mis intimidades aún calientes, mojadas, chorreadas y gastadas, me puse tan cerca de Roberto como pude casi sentía el aliento de su respiración sobre mi cara, Eduardo y Ricardo se acercaron uno a cada lado y comenzaron a masturbarse cerca de mi boca, yo acariciaba sus testículos, habría la boca y sacaba la lengua deseando esa leche contenida. Miré fijo a los ojos a mi amor y le dije:
- Miráme mi amor! mirame, mir… no pude decir mas, un chorro de leche saltó de una verga derecho a mi boca tapándome las palabras, y otro y otro, Ricardo me tiró cuatro andanadas calientes que llenaron mis cachetes, mis labios, mi lengua, mi garganta, comencé a saborearlo como a un dulce, Eduardo no tardó en seguirlo, el fue cuidadoso y con chorritos cortitos y constantes se aseguró de depositar su semen en mi boca hasta la última gota. Cuando terminó me quedé saboreando el esperma de cachete en cachete, abrí la boca, se lo mostré a Roberto, cerré, tragué, abrí y volví a mostrarle la boca vacía…

El se quedó observándome agradecido del show que le había dado, mientras yo había llevado el semen de de mis cachetes a mis tetas y jugaba plácidamente en mis pezones… había cumplido su pedido!, fui feliz, no tanto por el buen sexo, sino por haberlo complacido…


autor: desconocido