Les traigo el segundo relato que escribimos en conjunto con @george2004. Quienes no lo sigan, es dueño de una de las mentes más eróticas y sensuales de la comunidad. Les recomiendo visitar sus relatos para que lo comprueben por si mismos. 
Acá dejo nuestra historia, espero que les guste y los excite tanto como a nosotros al escribirla. 

Como siempre esperamos sus comentarios mis amores



Mi Señora... tan fina... y tan puta: 


Llegue a la puerta del edificio. Era una de esas típicas construcciones de principios de siglo ubicadas en el microcentro porteño. Me sentia raro parado en esa entrada. Como si estuviese haciendo algo malo. Sera por eso que apuradamente toque el timbre, 4F. Una voz femenina, cansada, me indicó que suba. Al salir del viejo ascensor, esos de puerta tipo tijera, pude ver claramente la puerta de la oficina correspondiente al 4F. Tenia un vidrio semitransparente sobre el cual, pintado en letras negras, se leía "Enrique Gonzalez - Investigador Privado". Entre. Una secretaria de unos 50 años, ubicada en una esquina, me recibió.


- Señor Mariano. Un gusto verlo por acá nuevamente.-
- Igualmente.-
- El señor Enrique esta con otro cliente todavía. Puede sentarse a esperarlo. ¿le puedo ofrecer café? ¿te?-
- No. Estoy bien. Lo espero. Muchas gracias.-
- Por nada. Cualquier cosa me avisa.-


Me senté a esperar. El llamado de Enrique había sido escueto pero preocupante. "¿Podes venir esta tarde por la oficina?" me preguntó sin siquiera saludarme. "Si, si, claro.¿Pero que pasó? ¿Encontraste algo?" le pregunté con miedo. Ante mi pregunta, pausó por unos segundos y me contestó: "Si. Pero pasate esta tarde y te cuento bien."
Esa fue toda la conversación. Estuve todo el día pensando en cuales serían las noticias. Seguro no era nada bueno, pero necesitaba saber cuan grave era todo este asunto. 


Mientras esperaba, pensaba en como había llegado a esto. Reconstruyendo mentalmente los sucesos, supongo que todo comenzó un par de meses antes en el club donde juego Squash. En el sauna, después de un partido con uno de mis mejores amigos, Martin, la conversación se fue dando así:


- Marian, te noté medio desconcentrado durante el partido hoy.¿Pasa algo?-
- Nah... laburo.-
- Amigo! te conozco hace años. El laburo no te pone así. Podes contarme lo que sea, hay confianza.-
- ¿Queres que te diga la verdad Martin?- le pregunte, la verdad que necesitaba hablar con alguien sobre el tema.
- Pero si che! Siempre podes contar conmigo. Eso si. Guita no tengo! jajaja-
- Jejeje.. no boludo. No es sobre guita esto. -
- Bueno! Dale! Habla! -
- Creo que Vane me esta cagando con otro.- no tenia sentido andar con rodeos, asi que se lo tire de una.
- Dejate de joder! Si tu mujer te adora. ¿Tenes algún motivo para pensar eso? ¿o son tus celos típicos?- me trataba de tranquilizar Martin.
-No hermano. Esta vez no son ideas mías. Estoy convencido.-
- A ver. Contame.-
- Para empezar, los mensajes de texto y las llamadas inexplicables en horarios raros. Ella cree que no me doy cuenta. pero es evidente cuando se encierra en el baño para responder algún llamado o mensaje.-
- mmm... esa no es evidencia muy solida.-
- Pará! Cuando puedo mirar su celu, ¿sabes lo que veo? Nada. Todo el historial de llamadas y mensajes borrado.-
- Bueno. Eso si es algo sospechoso.- me concedió
- Super sospechoso! Ademas siempre se esta juntando con supuestas amigas a cenar. Y casualmente nunca la puedo ubicar en su teléfono.-
- No estarás paranoico? Convengamos en que Vanesa es una linda mina. Es natural que te den celos. Pero eso no significa que te este cagando.- 
- Mira. El otro día encontré entre su ropa una tanga azul.-
- Y que tiene de raro?-
- Que nunca se la vi puesta! Ademas, no es su estilo. Ella solo usa lencería de seda francesa que compramos en nuestros viajes. -


Al hablar de la lencería de mi mujer, pude notar que a mi amigo se le empezaba a abultar la zona de la verga bajo la toalla. Supongo que es natural siendo que Vane tiene un tremendo culo, bien grande pero a la vez duro y paradito. Es una delicia para los ojos.


-Capaz es de la mucama. Que la metió ahí sin querer.- tiro mi amigo tratando de disimular la erección que se le estaba formando.
- No se... es raro.-
- Sospechas de alguien?-
- Y mira. Hay dos tipos con los que la suelo ver seguido. Uno es un tal Matias.Un amigo de la infancia de ella. Lo conoce toda la familia. Segun Vanesa, son como hermanos. Pero yo note como la mira, esas miradas no son muy de hermano que digamos.-
- mmm... jodido. Pero mucho no podes hacer sin pelearte.-
- Sin pruebas, no. Y el otro es su peluquero, Andres. Según ella es gay. Pero tengo serias sospechas. -
- Mira. Para mi no es nada. Pero si te queres quedar mas tranquilo, te puedo pasar el contacto de un detective.-
- Detective?- pregunte sorprendido
- Si. Hay muchos detectives privados que se dedican a este tipo de cosas. El tipo la sigue un tiempo y te confirma o no si tu mujer te esta engañando. -
- Mmm... me parece raro.- dude, pero me intereso el tema.
- Mira. Después te paso el numero. Habla con él. Capaz te cierra lo que te ofrece.-
- Bueno. Dale. -


Y así fue que obtuve el contacto de Enrique. La primera reunión fue corta. Le conté mis sospechas y acordamos que el seguiría a Vanesa por un tiempo hasta confirmar o descartar el adulterio. Ahora estaba de vuelta en su oficina, esperando las peores noticias.


Se abrió la puerta del despacho y salio una mujer, joven. Tenia los ojos rojos, de haber estado llorando. Después de que se fue, Enrique asomo la cabeza y me invito a entrar.


- Disculpa la demora. A veces los clientes no pueden aceptar la evidencia. La chica que acaba de salir, por ejemplo. Recién casada. Le demostré que su marido le es infiel y se quebró.-
- Si, si. Entiendo. Sobre mi asunto, ¿que tenes para contarme?-
- Nada bueno. Lo lamento mucho.-
- Puta madre! Lo sabia.- me agarraba la cara con las manos
- Fue difícil. Pero la pude atrapar.- me decía haciendo alarde de su trabajo
- Con quien me engaña? -
- La pregunta es: "¿con quienes?"-
- Que?!-
- Claro. La atrape con dos tipos. Mira. -


Luego de decir esto, saco un sobre de papel madera y de su interior extrajo un pilón de fotos que fue poniendo sobre la mesa. Era una secuencia de fotos. En la primera se veía a Vanesa al volante de su auto, estacionada en una esquina. Luego, en otra foto se veía a Matias entrando en el lugar del acompañante. En la siguiente, aparecía Andres también entrando al auto. Finalmente, en la ultima de la secuencia, se veía al auto entrando en un hotel alojamiento.


- Ahí estuvieron como mínimo 3 horas.- me comento Enrique


Me había quedado sin palabras. Era demasiado. Me estaba enterando que mi mujer era una super trola.


- Bueno. Gracias Enrique. Supongo que es mejor saberlo, aunque duela.-
- Es lo que siempre digo. Ah toma esto también.- saco un dvd del cajón y me lo dejo en la mesa.
- que es?- le pregunte 
- La filmación de lo que paso en la habitación del hotel. Capaz te pueda servir si vas a juicio, como prueba.-
- Como?! como conseguiste algo así? - no entendía nada.
- Por unos mangos el tipo del hotel me dio el video. Los del gremio de detectives tenemos ese beneficio. Los tipos filman todo, sabelo, por si alguna vez se te ocurre ir a un hotel alojamiento. -
- Bueno. Gracias por todo.- y con eso ultimo me fui.
No se si quería ver lo que había en ese dvd. Pensé en destruirlo pero no saberlo iba a ser peor. Una fantasía nueva rondando mi mente cada vez que pensara en eso.
Además tengo que reconocer que la curiosidad de ver lo que era capaz de hacer mi jermu con dos pijas a su disposición era más que una tentación.


Cuando llegué a casa con ese material en mi portafolio y me encontré a mi mujer, no supe como reaccionar. Tenía que estar enojado supuestamente pero creo que era demasiado para procesarlo y todavía estaba a medias. Mientras me saludaba con un beso tibio yo sentía que el sobre con el dvd y las fotos pedían a gritos ver la luz. 
- Hola mi amor. Como te fue hoy? - me dijo como si nada hubiera pasado. No podía creer que mi mujer me mintiera con tanto descaro. Traté de encontrar algún gesto o actitud que mostrara culpa pero para ser franco no soy muy bueno en eso
- Mucho trabajo - le respondí de forma mecánica. Después de todo era la respuesta que más le daba al llegar a casa. 
- Yo hoy tuve un día agotador en el gym así que podemos cenar temprano y nos vamos a la cama - Me sugirió. Hice un esfuerzo por creerle que su cansancio por esta vez provenía del gimnasio. 


Cenamos normalmente aunque yo solo pensaba en lo que me había enterado. Ella se veía radiante. Tenía una sonrisa que iluminaba su hermosa y delicada cara. Hablaba y yo escuchaba su voz pero no lo que decía. 
Al terminar de cenar me dijo que iba a estar en el hidromasaje para relajarse un poco. Yo le dije que tenía que ver unos correos del trabajo y luego la esperaba en la cama.
Me encerré en el escritorio y cerré con llave. Saqué el dvd del sobre y lo introduje en la pc.
Se abrió una carpeta con mi apellido en la que estaban todas las fotos y un video. Con el temblor de la flecha en la pantalla me di cuenta como me temblaba la mano que sostenía el mouse. Respiré profundo y le di play.


El video comenzaba apenas cruzaron la puerta del cuarto. Podía ver la naturalidad con la que entraban, conocían el lugar a la perfección. No parecía ser la primera vez que iban juntos. Ese Matías la tomó de la cintura y le comió la boca. Ya con esa imagen me llené de bronca pero quise ser paciente y seguir mirando. Andres mientras tanto se sacaba la ropa y la colgaba prolijamente. Las manos del primero bajaron acariciando la cola y piernas de mi esposa y al llegar al borde de su fino y costoso vestido lo comenzó a levantar. Bien regalada levantó las manos para que se lo quitara. Debajo traía un conjunto sensual pero elegante. Creo que fue el que compró en el viaje a Milan. Mi mujer no perdía el tiempo le sacó el cinturón a su amante de un tirón para desabrochar su pantalón con la misma vehemencia. Apesar de que la camara no estaba muy cerca vi la sonrisa que se le hizo en la cara cuando vio caer el pantalón al piso. 


Como si fuera una prostituta cualquiera se agachó y devoró la verga de Matías casi por completo. Su cabello lacio se comenzó a sacudir mientras la cara del tipo se transformó. Boca abierta, ojos al cielo y gemidos que se interrumpían con el siguiente. Puedo dar fe que esa boca hace maravillas. El supuesto gay se acercó totalmente desnudo y se acomodó al lado con la verga frente a los ojos de Vanesa. Nunca había visto esa expresión de voracidad en sus ojos. Apenas la vio se la engulló en la boca y comenzó a darle el mismo placer que a Matias. Mientras la veía pasar esas vergas por su boca me desabroché el pantalón y empecé a masturbarme. En el video mi mujer se había parado entre los dos y estaba siendo manoseada por todas partes. El trabajo que había hecho con su boca tenía a sus amantes en llamas. 


Subí el volumen del video al máximo. No quería perder detalle. Podía escuchar sus voces, sus respiraciones, sus gemidos. 
- Vamos a la cama de una vez - les pidió con la voz entrecortada. No era para menos, Matias tenía su mano entre sus piernas y le lamía el cuello mientras Andres estaba sumergido de cabeza entre sus deliciosas y enormes tetas. La trola la pasaba de diez
- A ver putita poné la pierna para allá - le ordenaba Andres que la tenía en cuatro sobre la cama y le abría más las gambas. Los gemidos de mi señora me anunciaron que ya la estaba penetrando. Mi paja a esa altura rozaba el orgasmo. 
- Abrí la boquita morocha - le dijo Matias mientras le corría el pelo de la cara y le metía la verga entre los labios. 


No daba más viendo a mi refinada Vanesa con dos trozos adentro como una puta. Su voz entre gemidos y palabras ahogadas por la verga era demasiado. 
La veía cambiar de posición y ragalarle esa concha sabrosa y mojada a cada uno y no lo podía soportar. Al parecer no era el único que no aguantó más. Los dos la hicieron recostarse estirada y fueron propinándole una lluvia blanca que se repartió entre su rostro y sus pechos. Ella tenía los ojos cerrados y una cara de placer tremenda. 
- Siempre lo mismo! como les gusta verme así - les reclamaba entre risas mientras chupaba lo que había juntado de semen con sus dedos. 


Cerré la computadora con la verga todavía dura entre las manos. Ya no eran ideas paranoicas ni suposiciones absurdas. Mi mujer no solo me engañaba sino que era una trola viciosa. Era increíble que una mujer tan refinada y sofisticada como ella estuviera en un hotel de mala muerte cogiendo con esos donnadies! Mi doble apellido humillado por esa última imagen de mi propia esposa bañada en semen fue mucho para mi. Me abroché el pantalón y fui a buscarla. Si era una puta calentona iba a ser mi puta calentona.


Salí del escritorio hecho una fiera y fui al jardín de invierno en donde tenemos el hidromasaje. Entré, y ahí estaba, desnuda y semi dormida en el hidromasaje. Tenia un cubre ojos negro que sumado al ruido del hidromasaje, hacían que pudiese acercarme sin llamar su atención. Los poderosos pechos apenas sobresalían de la superficie del agua exhibiendo esos hermosos y bien definidos pezones marrones. Pensaba que hace unas horas esas tetas fueron la diversión de un par de tipos y me volvía loco. Subí la mirada hacia su cara. Tenia sus carnosos y apetecibles labios semi abiertos. Eso me dio una idea. Saque mi verga, que seguía bien dura, y, de un solo movimiento, se la enterré hasta la garganta agarrándola bien fuerte de la nuca para que no se zafe. "Asi que te gusta la pija? con esto vas a aprender trola!." pensaba.


Esperablemente, su primer reacción, fue el reflejo de rechazo y trato de sacársela. Pero no pudo liberarse de mi agarre por lo que opto relajarse y entendió que su única salida era chupar. Mientras me la mamaba, se saco el cubre ojos y me clavo una mirada profunda y reprochatoria. Saque mi trozo de carne unos segundo para escuchar que tenia para decir.


- La puta madre Mariano! Que carajo te pasa?- me recrimino mientras hilos de saliva y liquido preseminal le chorreaban por la mandíbula.
- Estoy caliente perra. Y vos sos mi mujer. Así que cumplí tu función.- se la empece a acercar de vuelta a su boca
- Así no va Mariano! Tenes que respetarme! No soy una cualquiera! - se indignaba a la vez que se sacaba mi pija de la cara con gesto de rechazo
- Pedazo de trola. Yo te pago el gimnasio, spa, ropa y todo lo demás para que estés así de buena. Tengo derecho a disfrutarlo cuando quiera. Y este es uno de esos momentos.- con esto ultimo le tire de los pelos de la nuca haciendo que pegue un pequeño gritito que aproveche para volver a meter la verga entre esos dulces labios.


Note que ya no oponía tanta resistencia y hasta jugaba un poco con la lengua. La tuve así unos segundos. Cada tanto se la metía hasta el fondo solo para divertirme viendo como se atragantaba. La muy trola me lo devolvía chupando aun con mas ganas, como si fuese un desafío. No quería acabar todavía. Tenia mejores planes.


La hice salir del hidromasaje. Ahí pude apreciar ese hermoso cuerpo tan trabajado que hacia tiempo no veía. Las gotas de agua corrían por sus poderosas curvas.


- Ponete en cuatro.- le ordene, guiándola hacia el piso de madera.
- Por que no vamos a la cama mejor? me lastimo las rodillas acá.- se quejaba
- Callate! Y hace lo que te digo.- me obedeció, creo que le calentaba tanto como a mi la situación de dominación. Aunque ella no tenia idea de porque había sucedido este cambio en mi personalidad. Era un papel totalmente diferente a mi usual rol de marido tímido que pide permiso para tener sexo a cuenta gotas.


Era una delicia ese culo redondo y grande en pompa esperando a se disfrutado. Se le formaban dos hoyuelos en donde terminan las nalgas y empieza la espalda que me volvían loco. Le metí dos dedos en el culo sin preámbulos. 


- Mariano! Por la cola no! Ya lo hablamos esto. Me duele!- se quejaba a la vez que hacia fuerza cerrando el anito alrededor de mis dedos, que ya estaban bien adentro.
- Si no queres que te duela, relájate. Porque esta pija va a entrar, quieras o no.- le dije con un tono casi casual.


Entre quejas y forcejeos, me coloque detrás de Vane y comencé a penetrar lentamente su ano. No lo hacia por cuidado. Lo hacia porque quería disfrutar cada segundo de su sufrimiento a medida de que mi verga se abría paso dentro suyo. Los últimos centímetros se hicieron difíciles, pero finalmente vencí sus ultimas resistencias acompañadas de un grito de dolor que me super calentó.


- Te gusta putita? hasta los huevos te la meti. la sentís?- le decía a su oído inclinándome sobre ella y agarrándole las tetas.
- Siiii... mmmm.- logro decir finalmente entre lagrimas y sollozos


Empece a bombear ese culo que siempre se me había negado. Estuve un largo rato ahí, disfrutando, acariciando, pellizcando, hasta que no pude mas. La tomé fuertemente de las tetas y mordiendo su cuello comencé a acabarle adentro. Nunca acabé tanto en mi vida.


- Sentís como te estoy llenando de leche, trola?- le decía al oído
- Mmmm... si. Me encanta.- ya estaba totalmente entregada
- Deci que sos una trola.- le ordene
- Soy la mas trola!- repitió
- Te gusta calentar a cualquier tipo, no?-
- Me encanta!-


Con eso ultimo sali de su culo y cayo rendida en el piso. El exceso de leche rebalzaba de su dilatado ano y sus tetas se apoyaban en el piso. Me encantaba ver a mi esposa, siempre tan paqueta y recatada, completamente prostituida. Sentí la satisfacción de la venganza. Aunque sea en parte. 


Con esa ultima imagen me fui al cuarto. Había sido un día lleno de emociones y necesitaba descansar. Mientras daba vueltas en la cama pensaba en como seguiria mi relacion con Vanesa. Me resultaba muy extraño que me calentase el hecho de que me engañara. Esa mezcla de dolor, traición y calentura era algo que nunca había experimentado. Ella no sospechaba que yo sabia todo, y eso era algo a mi favor para elucubrar algún plan.


Me levante con un sabroso olor a café y tostadas que venia de la cocina. Era algo raro, por lo general era yo el que se encargaba de hacer el desayuno mientras Vanesa seguía durmiendo. Entre a la cocina, y ahí estaba, dándome la espalda, ocupada con los preparativos del desayuno. Vestía una bata de seda corta que le llegaba justo a cubrir la cola, esa cola que la noche anterior había sido mía. Con ese recuerdo en la cabeza, no me pude contener, y, acercándome sigilosamente, le agarré el culo metiendo mis dedos entre esas dos masivas nalgas. 


- Como se despertó mi nena?- le dije al oído
- Ay! Marian! me asustaste. Que te paso ayer? estabas hecho una fiera.-
- Te gusto? - 
- Me encanto. Un poco te pasaste de agresivo. Pero nunca me la habias metido tan duro. Estuvo bueno. A que se debe el cambio?- 
- Se puede decir que tuve una revelación.-


Me senté en la mesa y Vane me trajo una taza de café con un par de tostadas con dulce.


-Te tenia que romper el culo para que te comportes como una buena esposa? - le pregunte maliciosamente


Ella simplemente me sonrió de manera pícara y se sentó a desayunar. La bata se le entreabría revelando esos exuberantes pechos. Mientras la miraba, pensaba como esas tetas y todo su cuerpo eran cotidianamente tocados y saboreados por otros hombres. Me volvía loco de excitación.


El desayuno pasó sin mucho mas dialogo, pero si con alguna que otra mirada curiosa de parte de Vane que trataba de descifrar mi cambio de actitud. 


Mas tarde en la oficina, mientras buscaba unos documentos, se me callo el sobre que me había dado Enrique y esa sensación de bronca mezclada con morbo volvió a invadir todo mi ser. Me puse a revisar de nuevo, las fotos y los horarios que me tiró y encontré un dato que me llamó la atención. En un lugar del itinerario no muy detallado de mi mujercita aparecía una dirección que me llamó la atención. Solamente decía "el boliche". No conocía ningún local en esa zona y supuse que sería algo medio alternativo. Con las nuevas facetas que estaba mostrando mi señora me imaginé muchas posibilidades así que decidí ir a fondo y averiguar de que se trataba. Sólo tenía que esperar a que se diera la ocasión y con lo golosa que la descubrí, iba a ser pronto. 


Tal como imaginé llegado el fin de semana, fiel a su costumbre, se preparó para su "salida con las chicas". Yo sabía que era todo una fachada pero le seguía el juego. Se vistió con una fina falda bordó, unos tacones negros y una remera negra que era demasiado transparente y dejaba visible su ardiente figura, incluido su corpiño. No hacía falta tener un detective para darse cuenta que iba en busca de guerra. 
- Chau mi amor, no me esperes despierto - me dijo con su cartera en la mano 
- Pasalo bien con las chicas - le respondí, mirando lo deseable que estaba
- Eso no lo dudes - me dijo con una cara de perra que me calentó mal. Me dio un beso casi al pasar y se fue. Apenas salió me fui al garage y programé la dirección de ese dichoso boliche en el GPS de la 4x4. Estaba seguro que iba ahí y pensaba agarrarla con las manos en la masa a la muy puta.


En el camino me imaginaba el lugar, supuse que era algún pub tal vez alejado para ese tipo de encuentros furtivos. A medida que avanzaba el paisaje no se hacía muy turístico que digamos, la zona se iba haciendo un poco hostil para un hombre como yo. Paredes repletas de grafitis, muchachos en grupos con gorras, capuchas, no tenían cara para pedirles indicaciones, la verdad. Suponía que el detective había escrito mal la dirección. No había nada parecido a un boliche y en mi cabeza lo único que pensaba era "acá me afanan". Cuando buscaba una calle que fuera mano para dar la vuelta vi un amontonamiento de gente haciendo fila y unas cuantas pibas maquilladas como para pararlas en la esquina a hacer la noche. Aparentemente ese era el boliche que buscaba.


El miedo desapareció y el morbo de encontrar a Vanesa en ese lugar me ganó. Paré la camioneta a la vuelta y me bajé. Me puse en la fila en medio de unas caras difíciles de encontrar en el country. Al cabo de unos minutos pude ingresar. Sonaba música tropical a todo volumen y el paisaje era tan pintoresco como afuera. Había una enorme pista totalmente llena y unas escaleras que llevaban a otro sector. Mientras inspeccionaba esa zona desde abajo, localicé con una precisión quirúrgica la corta pollera de mi mujer subiendo las escaleras. Delante de ella iba Andres y el de atrás parecía Matias. Evidentemente había una zona más reservada ahí arriba. 


Me fui a la barra y pedí una botella de corona, me cocinaba ahí adentro. En ese momento se me acerca una piba que no llegaba a los 20. 
- Qué haces por acá, te perdiste? - Me dijo al notar lo colgado que estaba en ese ambiente
La piba no estaba nada mal, una morochita de flequillo, con unos mechones rubios, maquillada a morir, en especial la boca. Pero no me detuve mucho más en su cara. Tenía unas lindas tetas, apretadas en un top animal print y una pollera negra que se le levantaba por una cola espectacular, encima para completarla tenía unas botas que le redondeaban a la perfección el look de gato. Con esa putita acá se me ocurrió algo. 
- Vamos arriba? - le pregunté sin ningún tacto. no quería que se me escape Venesa
- Ah así de una? Sos atrevido a pesar de la pinta cheto - me dijo la piba
- Vamos y después te podes comprar algo para tomar - le dije sacando un puñado de billetes de cien de la billetera. Sonrió, agarró la plata y me llevo de la mano hacia los reservados. 


Apenas subimos empecé a buscar de nuevo a Vane. En un sillón la vi. Estaba sentada arriba de Andres con las piernas cruzadas y charlaba con los dos riendo y acariciándolos cada vez que podía. Me senté con la tal Evelyn y me empezó a hablar, yo me reía de lo que decía pero no le daba mucha bola. Se me empezó a parar viendo como mi mujer le movía el culo su amigo sobre la verga. El otro le hablaba de cerca y de a poco se empezaron a besar 
- Supongo que no me diste toda esta plata nada más para hablar no? - me dice Eve frotándome la verga. Evidentemente notó como se me había puesto. "ella me está cagando también" pensé y me bajé el cierre ante la sonrisa de esta putita. La piba se agachó y me comió la pija con maestría. Se nota que tenía mucha práctica. Tenía a una pendeja haciéndome un oral a metros de mi esposa.


Cuando volví a mirar el trío ya estaba más caliente. Vane estaba con las piernas abiertas con las manos de sus dos amigos haciéndose lugar entre esos carnosos muslos. Andres le besaba el cuello y Matias le levantaba la remera para tocar sus firmes pechos. Por todos los rincones había parejas en situaciones parecidas pero mis ojos estaban clavados en la perra de mi esposa. Mi otra putita hacía su trabajo a la perfección esa cabeza subía y bajaba sin pausa pero sin prisa. Tenía un culito joven y rendondito que no dudé en apretar entero al ver lo trola que era. 


Del otro lado Vanesa ya había encontrado las dos vergas y los pajeaba mientras era vulgarmente manoseada. Podía ver lo calientes que estaban los tres. De pronto se deslizó hasta el piso y desde ahí empezó a chupar las dos pijas sedienta de leche. Cuando vi la voracidad de mi mujer por esas dos pijas, me calenté mucho y como si fuera ella, agarré la cabeza de la piba y se la metí hasta la garganta. Sentí que apretó mis piernas al sentirse ahogada y eso me calentó más. 
- mmm como estas de caliente - me decía la putita frotándose por la cara mi verga mojada
- Seguí nena, sos una maestra del sexo oral - la arengue. No dudó nada, me pasó la lengua y siguió en lo suyo. Yo no daba más. Vanesa había dejado caer su remera al piso y estaba con los pechos desnudos haciendo dos mamadas. Verla en acción en vivo y en directo era muy excitante.


La boca de mi mujer seguía tragando insaciable mientras esos dos degenerados se entretenían con sus espectaculares senos. En un momento la levantaron de los hombros y le sacaron la diminuta tanga. Matias la guardó en su bolsillo mientras Andres se internaba de cabeza en esa rica concha, Era obsceno ver como una mujer casada se exhibía así ante cualquiera que pasaba por ahí. Yo estaba a una distancia considerable y escuchaba sus gemidos con toda claridad. Sentía que le iba a llenar la boca de leche a la piba en cualquier momento pero quería seguir contemplando el show de Vane. Levanté a Eve que estaba muy caliente y le clave un beso de lengua mientras le bajaba el top. La puta se dejaba hacer lo que quisiera y yo aprovechaba. Jugué con esas tetas mientras veía como mi mujer empezaba a ser penetrada por Andres y se mordía los labios. 


Matías le pasaba la pija por la cara mientras mi mujer infiel gemía como la trola que es. En medio de esos gemidos la hinchada verga de su amigo entró entera en su boca y tomándola de la nuca se aseguró de que la siguiera chupando. Veía todo su cuerpo sacudiéndose por las violentas embestidas de Andres. 


Me calenté tanto que le dije a Evelyn
- Vení negrita, subite acá - mientras golpeaba mi verga contra su pierna.
- Mmm ya era hora papi - me dijo abriendo sus piernas y acomodándose sobre mi.
Se sentó de golpe y mi verga entró entera. Sentir otra concha mientras veía a Vanesa me pudo y le di con todo a la minita. La perra acompañaba el movimiento excelentemente bien.
Pensé que no podía ser más excitante todo esto hasta que en medio del sexo desenfrenado de ambos grupos, vi a un flaco de gorrita parado cerca de Vane y sus amigos. 


El tipo que parecía ser habitué de ese lugar, tenía la pija afuera y se pajeaba frenéticamente como si estuviera en el baño de su casa. Mientras cambiaban de posición Vanesa lo vio y lejos de escandalizarse le sonrió con una cara de puta viciosa que me calentó mal. No sé que tanto habrá influido eso, pero Eve gritaba muy fuerte por mi cambio de ritmo. El tipo se acercó solo un poco a los tres amantes y Vane frenó a sus amigos y fue gateando hasta él y le comió la pija sin dudar. 


Esto era demasiado. Ya saber que se cogía a cualquiera que pase me pareció el colmo. Estaba por mostrarme y armar un quilombo cuando la pibita me dice al oído
- Quiero que me la metas por el culo - Esas palabras eran música para mis oídos (tal vez lo único que podía llamar música en ese lugar)
- Que puta golosa que sos trolita - le dije, pensando más en Vane que en ella.


Tengo que reconocer que el culo de esta negrita era para ponerle un marco. Sin duda era su mejor arma de seducción, Me chupé un dedo y lo metí sin mayor resistencia, así que la acomodé en cuatro y mientras mi pija luchaba por entrar volví a mirar y vi a Vane totalmente prostituida. Estaba arriba del sujeto de la gorrita con su verga totalmente adentro y mientras saltaba se comía alternadamente las pijas de los otros dos que parecían muy excitados por como se había regalado a ese desconocido. 


No podía creer como había estado casado tanto tiempo con semejante puta sin saber que era una absoluta trola. A esa altura los gritos de Eve fueron lo que me hizo darme cuenta que inconscientemente le estaba dando una culiada tan fuerte como cuando castigué a Vane. No podía frenarme, ver a mi mujer así me sacaba y el culo de esta pibita se prestaba


- ah ay si si aay - gritaba la joven trolita a la que le estaba rompiendo el culo y yo no estaba menos caliente que ella. Sentí que no podía más, había aguantado todo lo que pude pero entre la puta de Vane y este culo divino no pude contenerme. Se lo llené de leche en un orgasmo inolvidable. Por todo lo que rodeaba la situación era una de las mejores acabadas que había tenido en mi vida. Estaba sintiendo los últimos espasmos y la piba se la sacó dejando correr un poco de leche que escapó de su culo. Se pasó los dedos y lo lamió. 


- Las chetitas que conoces no se dejan coger así, no? - me comentó muy satisfecha. Miré de reojo a la "chetita" mía y me sonreí. Estaba chupando las tres vergas y por momentos dos a la vez.
- No nena, esto se consigue solo acá - Le dije acomodándome la ropa. 


Sería un papelón encontrarnos ahí, así que aproveché que los tres tenían a Vane arrodillada entre ellos y me daban la espalada para retirarme. 
- Cuando quieras volvé, yo estoy siempre acá - me dijo Eve, un poco por el garche y un poco por la guita. Me fui lo más disimulado posible. 


Mientras me alejaba vi como un par de flacos se le acercaban a Evelyn y la putita los empezaba a provocar, Cuando llegué a la escalera ya se estaba besando con uno. Antes de bajar me quedé unos segundos más contemplando a Vanesa. Que manera de chupar tan especial que tenía, Mientras veía esa fina cara con tres pijas peleando por su boca una espesa acabada la cruzó de lado a lado, después otra y así una serie de lechazos fueron decorando todo su rostro como si fuera una minita cualquiera del lugar. Esa imagen fue la frutilla del postre. No quise ver más.


Bajé y me fui casi corriendo. Mientras manejaba la camioneta a toda velocidad pensaba como no detuve todo eso. Era mi mujer cogiendo ya con cualquiera y yo ahí nomas. Algo tenía que hacer pero todavía no decidía qué ni cuándo. 


Pasaron un par de dias durante los cuales mantuve una relación de lo mas normal con mi mujer, a pesar de todo lo que ya sabia sobre sus andanzas. De hecho tuvimos un par de excelentes encuentros sexuales. Finalmente se me ocurrió la mejor "venganza" y entre en acción.


Durante uno de nuestro desayunos le dije:


-Vane. Este sábado tengo que viajar a Rosario. Laburo. Vuelvo el domingo.-
-Uy mi amor. te voy a extrañar. Nos vemos tan poco!- me contesto simulando tristeza, pero pude notar como le brillaban los ojitos mientras pensaba en toda la libertad que iba a tener sin mi en la casa.
-Si. Un bajón. Pero bueno, es laburo.-


Así, la primera parte del plan salió perfecta. Llego el sabado. Nos despedimos en la puerta de casa. Me sorprendió lo bien que actuaba Vane. Ese beso de despedida se sintió casi sincero. Me reía para mis adentros, la pobre no sospechaba nada.


Me subí al auto y partí. O simulé que partí, ya que hice una cuadra y deje el auto en un estacionamiento. Volví caminando y entre a un café que queda en la esquina de la cuadra frente a mi casa. Escogí un lugar cerca de la ventana desde donde podía vigilar claramente todo. Me pedí un café, tostadas y el diario del día. No sabia cuanto tiempo podía llegar a estar ahí. Todo dependía de la rapidez de Vane en organizar uno de sus encuentros. Sin embargo, no tenia dudas de que iba a pasar algo. Ya pasado el mediodía y con la ansiedad matándome, sucedió lo que esperaba. Un auto estacionó en el frente de casa y de su interior bajaron dos hombres. Los dos hombres eran Matias y Andrés. Se me hizo un nudo en el estomago de los nervios. Decidí darles el tiempo necesario para agarrarlos "con los pantalones bajos" (metafórica y literalmente hablando) asi que tranquilamente terminé el tercer café del día y pague.


Caminé hasta la puerta de casa y entre sigilosamente. No quería arruinar todo el trabajo que había hecho con una entrada atolondrada y torpe. Necesitaba disfrutar de sus caras de sorpresa y temor. Pasé por la cocina y observé una botella de vino medio vacía y tres copas usadas. Sonreí al imaginarme a los tres tramposos cachondeando antes de pasar a temas mayores. Mi verga comenzaba a endurecerse con la idea. Seguí acercándome hacia la puerta del living, de donde provenían voces. Estaba entre abierta, así que con mucho cuidado me puse a espiarlos. Lo que ví no me defraudó.


Vane estaba arrodillada frente a Matias y Andrés, la unica prenda que todavia mantenía era una minifalda que no cumplía ninguna función ya que estaba completamente subida hasta la cintura dejando ese espectacular culo al aire. Los tipos se miraban con cara de placer extremo mientras Vane les daba placer con su boquita alternando entre una y otra pija. Ellos estaban completamente desnudos y se pasaban entre si, a modo de juego, una diminuta tanguita roja que hacia rato Vane habia perdido. Reconocí esa tanga, era una de las que habiamos comprado en el ultimo viaje a París. Esos erectos pedazos de carne desaparecían sin dificultad entre los labios de mi mujer. Era tremendo ver como las tragaba haciendo que su barbilla choque con los huevos y su naricita con la pelvis de los tipos. La actividad tan intensiva en la boca de Vane, había generado una gran cantidad de saliva y liquido preseminal que se reflejaba en la barbilla brillante de mi esposa y chorreaba hasta sus esplendidos pechos. Ahí note que sus tetas no solo brillaban por la humedad sino que también se las notaba con muchas marcas rosadas. Claramente habían sido el centro del juego previo.


La carpa que tenia en el pantalón ya se estaba tornando incómoda. Mi verga queria salir. Pero antes tenia que darme el gusto de asustarlos. Puse mi mejor cara de enojado y de un portazo entre diciendo:


- Que carajo esta pasando!-


Matias y Andrés reaccionaron primero, tal vez porque me vieron antes de escucharme. Pegaron un salto hacia atrás y sus rostros se pusieron completamente blancos. No eran tan piolas ahora que los había atrapado en el acto. Disfruté ver sus torpes intento de taparse las pijas, como si eso hiciese alguna diferencia. Vanesa tardo un segundo mas en darse cuenta de mi presencia, tal vez porque tenia la boca ocupada y la vista limitada a las pelvis de sus amigos. Pero cuando me vio, también se le dibujó una mueca de pánico. Era delicioso verla arrodilladita y asustada, con toda esa carita tan elegante prostituida por la saliva y liquido preseminal. Su pelo negro, que siempre mantiene planchado y perfecto, ahora estaba descontrolado por los manoseos. Algunos mechones se le pegaban en la humedad de la cara dandole un look de reventada hermoso.


- Perdón Marian! No te voy a mentir. Estaba caliente y necesitaba esto.-
- Turra! No mentís porque no podes! Te agarré atragantada de verga. No podes decir nada.-


En ese momento Vane notó mi ereccion, que no habia bajado en lo mas mínimo. La cara de susto le cambio por una sonrisa malvada, sabía en lo que estaba pensando.


Comenzó a gatear hacia mi. Meneando esas dulces curvas y poniendo ese tremendo culo en pompa. Mientras me decía:


- mmmm Marian... Que te parece si en vez de enojarte, te unís a la fiestita y la pasamos bien los 4. Después de todo tu pantalón te lo esta pidiendo.-


Cuando llegó a mis pies, con su cara de perra y ojazos prendidos fuego clavados en los míos, liberó mi erección. sin pensarlo mucho, la tragó entera y comenzó con el tratamiento que hasta hace poco le estaba dando a los demás. Aunque notaba que ahora lo hacia con mas pasión, evidentemente a ella le calentaba tanto como a mi la situación. Cada tanto la agarraba de los pelos de la nuca y la atragantaba, me encantaba escuchar esas arcaditas.


Andrés y Matías observaban todo a la distancia. No entendían nada. Pero cuando vieron que la fiesta seguía, la sangre les volvio a la cara y también a otras partes. Sus vergas volvieron a ponerse en pie de guerra y de a poco fueron acercandosenos.


- vamos muchachos! vengan! no se van a poner tímidos ahora.- los arengué


Eso les dio el incentivo necesario para que se pongan a mi lado y que Vane continué con el trabajo que había dejado un rato antes.


Pasó un rato, a Vane la habia poseído una calentura extra. Chupaba nuestras vergas como poseída. En determinado momento, Andres se recostó en el piso y todos entendimos lo que significaba. Agarramos a mi mujer y la guiamos a que se siente sobre ese mástil erecto. Lo hizo lentamente, disfrutando cada centímetro de carne que le entraba. Comenzó a cabalgarlo lentamente pero con firmeza, disfrutando. Ese culo que parecía esculpido en mármol subía y bajaba ritmicamente. Evidentemente esa imagen fue mucho para Matias, que, sin dudarlo, lo empezó a acariciar y cada tanto metía uno o dos dedos en el anito de mi esposa. No hacia falta mas lubricación, eran tan abundantes los jugos de Vane que los dedos de Matias entraban y salían de ese culito con facilidad. El muy turro se tomaba su tiempo jugando, tal es así que, luego de un rato, Vane giró la cabeza y con una simple mirada le dio a entender que ya era hora de hacerle la cola. Haciéndole caso, Matias presentó esa cabeza color purpura en la entrada del culito de Vane y lentamente la fue enterrando. Mi mujer gemía profundamente aunque silenciada por mi pija atravesando su garganta. Una pija en su boca, una en su conchita y otra en su culo. Ahi entendí a mi mujer. Ella necesitaba estar rellena con tres pedazos de carne para sentirse completa y feliz. No me había engañado porque no me quería, simplemente era una adicta al sexo. Mientras me la mamaba, nos mirábamos y los dos entendimos que nuestra relación había pasado a un nuevo y excitante nivel.


Todo siguió de la manera mas fluida. Fuimos rotandonos de modo que cada uno pasó un par de veces por cada parte de mi mujer. Los cuatro habíamos sacado unas energía extrañas, no nos cansábamos de coger.


En determinado momento, cruzamos miradas los cuatro. Era hora del gran final. A Vane se le iluminó la cara con la expectativa.


- Hora de tomar la leche Vane!- dije mientras le daba las ultimas estocadas a ese precioso culo.


Nos acomodábamos alrededor de Vane. Matias decia:


- Y Marian? te la entrenamos bien a la nena. no?- ya se le había ido la timidez
- No me puedo quejar. Pensar que cuando nos casamos le daba asco chuparme la pija. Mirala ahora.- y señale con la mano a Andrés que ya estaba haciéndole tragar su miembro.
- jajajaj... es una viciosa. Cuando salimos, tenemos que traer refuerzos porque dos pijas no le alcanzan. Tremenda.- agregaba Andrés


La situación era de lo mas lasciva y promiscua. Vane chupaba una y otra pija indiscriminadamente. Por momentos era sexo oral y por momentos directamente le cogíamos la cara. Esa carita con la que diariamente miraba de manera altanera a todo el mundo. 


El primero en acabar fue Andrés. Un espeso chorro de semen cruzo la frente de Vane. Lo siguieron varios mas que fueron decorando su nariz y cachetes. Matias continuó con el ataque, pero el embocó casi todo en la boquita de Vane. Podía verse toda su delicada lengua cubierta de ese liquido blancuzco y gelatinoso. Pensé en todas las veces que durante una cena, Vane había devuelto el vino al mozo porque lo sentía picado.


Finalmente quedé yo. Mi pija apuntando directo a su cara. De alguna manera, a pesar de toda la leche que le chorreaba, pudo formar una dulce sonrisa. Eso me volvió loco y empecé a acabar. Parecía nunca terminar. Mi leche caía sobre leche ajena en la carita de Vane y se deslizaba en finos hilos hasta sus turgentes pechos.


Los tres nos quedamos mirándola. Era una imagen hermosa. Mi mujer cubierta de semen desde la cabeza hasta los pies. Lejos de quedarse quieta, jugaba con lo que iba cayendo y lo agarraba entre sus dedos para volvérselo a pasar por la cara y finalmente boca. Una absoluta imagen de degeneración, lo que la hacia super excitante.


Nos bañamos y hablamos sobre la experiencia. A todos nos pareció de lo mas excitante. Andrés y Matias resultaron ser unos buenos muchachos. Fue el inicio de una excitante relación de a cuatro que duraría mucho tiempo. De hecho, esa misma noche, luego de cenar todos juntos, Matias sugirió:


-Chicos, que les parece si vamos a bailar hoy? Conozco un boliche, medio alejado, pero super copado para ir.-


Todos miramos a Vane con una sonrisa pícara.


-Me encanta la idea!- nos respondió.


FIN