Ibamos en el tren, de Once volviendo a Flores. Parados, cerca de la puerta. Cristal adelante mio, apoyándome el culo, yo rodeándola con mis manos, cuando se da vuelta, acerca su boca al oido y me dice: -Preparate, cuando lleguemos vas a ser mi putita, te vos a coger toda la tarde.
Llegamos a su departamento y me dice que me desnude, que ella ya venía y se mete en su dormitorio. Tenía puestas unas calzas rojas, una remerita negra y unas zapatillas. Cuando sale, solo traía unas bucaneras negras, acordonadas adelante y una trikini amarilla que no alcanzaba a contener su pija erecta.
-Te gusta, papu?, me pregunta. Le contesto que si, que me encanta y agarrando su pija y sacándola por completo, me dice con su mejor cara de putona: -Mirá lo que tengo para vos, putita! Vení, chupá cómo vos sabés!
Voy hasta ella, me arrodillo, agarro su verga y comienzo lamiéndole la cabeza. Recorro todo el tronco, hasta llegar a los huevos. Los lamo, se los beso, se los chupo. Vuelvo a recorrer el tronco de su pija con la lengua, hasta llegar a la punta y me la meto en la boca y se la empiezo a chupar.
-Cómo te gusta chupar pijas! Qué rico la chupás, putita!, me dice mientras me sujeta la cabeza y me la mete toda.
-Sos mi putita?, me pregunta mientras me coge la boca con su verga dura y sabroza. Saca la pija, me tira del pelo y vuelve a preguntarme: -Sos mi putita?
-Si, mi amor, todo tuyo.
-Toda, putita, toda!
-Si, toda tuya.
-Qué sos? Quiero que me lo digas., me dice mientras me refriega la pija por toda la cara.
-Tu putita, mi amor, soy tu putita!, le respondo.
-Y qué querés, putita?
-Tu pija, bebé, quiero tu pija!
Esa tarde, me hechó cuatro polvos y me llenó de leche. El último, me acabo en el culo, después me lo chupó y con la boca llena con su lechita me besó y compartimos su acabada.