Hola. Sin querer llegamos a la décima parte. Para quienes se suman ahora mi nombre es Alejo y esta es la historia de como cambió mi vida al conocer, ya bastante crecida, a mi hija Lourdes. Antes que nada, perdón por la tardanza. Nos hemos tomado unos días de vacaciones con la familia, en otro relato les contaré. Si no siguen la historia a continuación dejo las primeras partes para que entiendan un poco:

http://www.poringa.net/posts/relatos/2723179/Mi-hija-Lourdes-Primera-Parte.html

http://www.poringa.net/posts/relatos/2723417/Mi-hija-Lourdes-Segunda-Parte.html

http://www.poringa.net/posts/relatos/2723690/Mi-hija-Lourdes-Tercera-Parte.html

http://www.poringa.net/posts/relatos/2724346/Mi-hija-Lourdes-Cuarta-Parte.html

http://www.poringa.net/posts/relatos/2725152/Mi-hija-Lourdes-Quinta-Parte.html

http://www.poringa.net/posts/relatos/2727063/Mi-hija-Lourdes-Sexta-Parte.html

http://www.poringa.net/posts/relatos/2728754/Mi-hija-Lourdes-Septima-Parte.html

http://www.poringa.net/posts/relatos/2732594/Mi-hija-Lourdes-Octava-Parte.html

http://www.poringa.net/posts/relatos/2736011/Mi-hija-Lourdes-Novena-Parte.html

Ahora si. Continuamos:

Me desperté con una resaca terrible. No lo había notado por la excitación pero realmente había tomado demasiado. Además esas dos pibas me habían dejado muerto. Mi cuerpo necesitaba un poco de relax. Me tomé un uvasal y me metí a la bañera un rato. Cerré los ojos un instante y escuche una voz aniñada que me preguntó
- Hay lugar para una más? - era Lourdes envuelta en una toalla que enseguida arrojó al piso. Por favor! Que linda imagen para las primeras horas de la mañana! Un verdadero minón!

- Si entrá por favor - le pedí al verla así. Se metió al agua y se acostó al lado mio quedando muy apretada en el poco lugar que tiene la bañera. Esas tetas mojadas rozándome hicieron que se me pare en cuestión de segundos. Mayor fue la erección cuando cruzó su pierna encima de la mía y sentí su conchita rozando mi gamba como si fuera su consolador.

- Papi me encanta tu pija - me dice tan cerca de mi oreja que siento sus labios. Enseguida noto su suave mano que me empieza a hacer una paja lenta bajo el agua. Tiene un don para excitarme. La tomo de la nuca y le empiezo a comer la boca y la muy perra me mete toda la lengua en el beso haciéndolo muy excitante. Siento que su mano se mueve muy rápido con la clara intención de hacerme acabar.

Se me escapan un par de gemidos y eso parece gustarle mucho. Mi mano aprieta esa cola hermosa y mojada. Cuando ya no doy más de la calentura le digo
- Juntá aire mi amor - y le meto la cabeza bajo el agua para que se trague mi verga. Apenas siento esa boca preciosa me parece que voy a acabar y llenarla de leche. La imagen de su cuerpo mojado y su cabecita subiendo y bajando es imponente

En ese momento siento que golpean la puerta y gritan
- Tenes para mucho capo? - Era Diego que esperaba el baño. En ese momento abrí los ojos y me encontré solo en la bañera con la pija como un fierro. Que bronca! Hacía rato que no tenía un sueño de estos. Le grité que espere y cuando escuché que se iba apague ese fuego con una buena paja pensando en Lou. No podía quedarme así. Acabé con los ojos cerrados imaginando la última escena de mi sueño. Me lavé bien y salí para dejarle el baño al pesado ese.

Ya estaba poniéndose todo demasiado raro. Tenía muchas dudas, muchos cuestionamientos personales. Esto estaba muy mal. Por más trola que sea no deja de ser mi hija. Era algo totalmente irracional lo que estaba haciendo. Qué clase de padre podía hacer algo así? Pero entonces se me iluminó la mente. Yo sabía perfectamente qué padre había hecho una cosa como esa. Yo mismo estuve con él cuando lo hizo. Tal como había pasado en mi juventud. el único que podía entenderme era mi compinche de toda la vida; Osvaldo

Al fin iba a tener alguien a quien contarle todo esta locura que venía arrastrando hace meses. Por las palabras que tuvo conmigo antes de lo que todos sabemos que pasó con Barbie, él algo sospechaba de mi relación con Lourdes o al menos eso entendí yo. Había un problema. No podía acercarme a su casa sin que la insaciable Barbara quisiera que le diera mi verga para divertirse.
Había que tratar de organizar para encontrarnos a solas y en un lugar intimo como para poder hablar este tema sin que nadie sepa. No podíamos hablar sobre como nos calentaban nuestras propias hijas en un café, por ejemplo. Nunca tuve nada que esconder antes. Fui un marido fiel durante más de 20 años y ahora me sentía como un delincuente con todo esto.

Al final se me ocurrió que lo mejor era encontrarnos acá. Era el único espacio en el que podía animarme a charlar sobre esto. Desde que me empecé a recuperar ya Lou dejó de ser mi sombra y está haciendo su vida habitual, la cual incluye muchas salidas. Si lograba hacer que la visita de Ova coincidiera con una de esas salidas todo estaría bien. No me gustaba que estuvieran juntos después de ver las cosas que vi entre ellos. Como siempre aceptaría gustoso mi invitación. No sé porque pero sabía que compartirlo con alguien iba a hacer que me aliviara un poco.

Llegué tarde ese día. La verdad no había sido de lo mejor. Hubo muchos líos de tránsito, el celular se me apagó por falta de carga y había estado laburando hasta última hora. Cuando entré escuché unas risas en la cocina y la voz de Lourdes que hablaba sin parar. Me acerqué y vi de atrás a una mina teñida de rojo con unas botas hasta las rodillas, un pantalón de jean que marcaba un culo grande y muy parado y una remera que dejaba desnuda parte de su espalda y su panza, Por la figura pensé que era alguna amiga de mi hija.

- Mirá quien vino! - dijo mi hija al verme. En ese momento la desconocida se dio vuelta y no era otra mi ex mujer.
- Ah no te lo puedo creer! Esto de hacerte el buen padre te tiene arruinado - Me dijo al ver lo desalineado que llegué.
- Hola Daniela. Que haces vestida así? Sos una mujer grande - le respondí con la misma cordialidad que me recibió
- Yo no tuve ningún infarto querido, aparte estoy mejor que nunca no voy a andar como una monja- me respondió con la misma altanería de siempre
- Bueno bueno, queres un mate papi? - me dijo Lourdes tratando de cortar el mal clima entre los dos. Le acepté uno y me senté junto a ella.

La verdad es que la desgraciada esta había pasado los últimos 20 años congelada al parecer. Solo algunas marcas o arrugas se notaban cerca de los ojos y la boca. De cuerpo me arriesgaría a decir que había mejorado. Estaba muy trabajada esa silueta y de pechos venía como siempre más que bien, A alguien salió mi hija después de todo. A pesar del desprecio que le tengo no pude evitar hacerle una radiografía con la mirada.

En medio de la charla llegaron los chicos hablando a los gritos. Apenas entraron Lourdes se apuró en presentar a Daniela. No podían ser más hijos míos. Los dos la miraron en detalle.
- Pero que guapos que son - los halagó la vieja caradura
- Ustedes dos son iguales! - le dijo sorprendido, con esa inocencia casi boba que tiene Enzo.
- Jaja somos las mellizas - respondió Lourdes entre risas mientras se abrazaba a su vieja.
Creo que la mente del pendejo debe haber volado a mil por hora con eso porque se quedó mudo mirándolas. No se si era idea mía pero me parecía que mi ex estaba demasiado provocativa.

- Bueno lindos, yo ya me tengo que volver al hotel, seguramente nos veremos de nuevo en estos días - dijo Daniela y les dio un beso a cada uno de mis hijos. Cuando se acercó para saludarme y sentí su perfume cerca de mi nariz se me vino el recuerdo de las noches de sexo salvaje que teníamos en nuestra juventud. Creo que es la única razón por la que estábamos juntos. Usaba el mismo perfume que en aquella época todavía.

- Chau anciano - me dijo con una sonrisa maliciosa
- Chau víbora - la despedí muy bajo, siguiéndole la corriente
Se fueron con Lourdes hacia afuera y la verdad es que viéndolas de atrás realmente parecían hermanas. El culo de mi hija no tiene comparación pero si las miras así ni loco pensas que son madre e hija. Parecía que a mi me habían pasado los años y a ella no.

Cuando Lourdes regresó yo estaba comiéndome las cargadas de sus hermanos. Según ellos había onda todavía entre Daniela y yo. La verdad no me gustaba para nada la jodita y mucho menos delante de mi hija.
- No lo carguen más que se va a enojar - los cortó, tirando el comentario al pasar. Yo ya había comprobado en carne propia lo celosa que era mi nena y la verdad me hacía sentir muy bien que me cele. De todas formas en esta ocasión noté algo diferente.

Los días pasaron en una relativa normalidad que ciertamente me preocupó. Finalmente llegó el día de mi reunión casi confesional con mi amigo. Aproveché para citarlo en una de las salidas de Lourdes con su madre. Lo invité al mismo escritorio del que lo espié aquella noche, cerré con llave la puerta y en ese total hermetismo le dije
- Tenías razón respecto de nuestras hijas. Las dos son unas trolas. - sin ningún filtro arranqué
- Lo que pasó en mi casa es la mejor prueba creo - me dio la razón
- Lourdes es igual o peor hermano, es una locura! Como haces vos? te veo tan relajado siempre - le pregunté tratando de buscar alguna receta mágica

- Yo estoy obligado a disimular. Si mi mujer se llega a enterar estoy en la lona. Barbarita es insaciable, hace que me olvide que es mi hija por momentos. Bueno vos la conoces, sabes de lo que es capaz - los ojos le brillaban cuando hablaba de Barbie. No era para menos, no solo era una puta exquisita. Yo sabía bien la diferencia entre coger una minita cualquiera y tu propia hija.
- Que vamos a hacer con estas pibas? - dije yo. No podía creer esta charla

En eso escucho la puerta de la casa y la voz de Lourdes anunciándose a los gritos y preguntando si había alguien. Al parecer regresó antes de lo pensado. La sonrisa de mi amigo no tardó en aparecer. Con la charla que teníamos los dos estábamos bastante embalados ya. El gesto de su cara era bastante elocuente pero igual aclaró
- Me debes una Alejito. Yo a Barbarita la compartí - Me dijo.

El recuerdo de la rubia mamando me invadió. Le quité la llave a la puerta y le avisé a mi nena
- Estamos acá en el escritorio con Ova, vení corazón - con esa invitación apareció en segundos. Venía con una pollera blanca y una remerita rayada muy al cuerpo. Ver esas gloriosas piernas, y esas tetas apretadas era suficiente para calentar a cualquiera pero nosotros ya veníamos calientes de antes así que nos tenía completamente al palo.

Mientras Lou se acercaba a saludar a mi amigo me apresuré en cerrar la puerta y darle llave de nuevo. Volví a sentarme rápido mientras cruzaban unas palabras y en eso ella le dice
- Uy mirá lo que encontré acá - y baja su mano entre las piernas de Ova. Me miró a mi y me dedicó una de esas sonrisas con las que me derrite. Escuché como le bajaba el cierre a mi amigo y su cabeza desapareció bajo el escritorio.

Enseguida Osvaldo se afirmó con las dos manos del escritorio y con los ojos cerrados y la boca abierta comenzó a disfrutar de la boca de mi nena. La cabeza de Lourdes subía y bajaba lentamente. Era un espectáculo obsceno pero me gustaba verla en acción.
- Si bebe tragatela toda! - exclamaba extasiado. Como no había flexionado las piernas para agacharse estaba con las piernas extendidas y la cola durita asomando por debajo de la falda. Pronto mi amigo se percató y se estiró para levantar la pollera y acariciar esas hermosas manzanitas.

Yo no podía aguantar más mis ganas. Me acerqué y comencé a apoyar esa deliciosa cola mientras la acariciaba. Hice lo que dijo mi amigo. Por ese momento me olvidé que era mi hija. Saqué la pija y la empecé a frotar entre sus nalgas. Una especie de meneo mi dio la pauta de que le gustaba. Ova la tenía de la nuca y la hacía ahogarse de verga
- Por qué no se la chupas un poco a tu papá putita? - le ofreció sabiendo la respuesta.

Lourdes que a esa altura estaba muy caliente se dio vuelta, me empujó unos pasos hacia atrás haciendo que quede apoyado en la biblioteca y se puso en cuclillas frente a mi pija con las piernas bien abiertas. Con la boca mojada y el pelo revuelto me preguntó
- Vos también queres papi? - con esa voz de nenita inocente que hace para calentarme. Antes de que respondiera sus labios envolvieron la punta de mi verga y su lengua se movía recorriéndola para hacerme gozar en grande. Qué delicia es esa boca!

- Venga doc, no se quede solo ahí - lo invitó lamiendo mi verga. Enseguida mi amigo se paró junto a ella y la muy zorra empezó a intercalar entre pija y pija mamando rápidamente para hacer que las exclamaciones de placer sean constantes. Nunca antes la había compartido con otro hombre y ver esa carita tan dulce con dos vergas en frente era muy fuerte.

En ese momento hizo algo que me volvió loco. Apretó las dos y se las metió juntas a la boca! Era increíble! Nunca había visto ni siquiera en una película porno a una mina hacer eso. Osvaldo estaba igual de sorprendido pero los dos lo estábamos disfrutando como nunca. Eso último nos terminó de enloquecer. La tire del brazo e hice que se pare y mientras le sacaba la remera a los tirones, Ova le bajo la tanga hasta los tobillos. Nunca saqué un corpiño tan rápido. Estaba vestida solo con la pollera y los zapatos. Era una imagen de las más excitantes que vi, la recorrí unos segundos con la vista.

Ova que estaba loco de la calentura la puso contra el escritorio y tras abrirla de piernas se la metió sin rodeos. Fuertemente y hasta el fondo. El grito de mi hija fue tan caliente que me quedé paralizado mirando como recibía esas brutales embestidas una y otra vez. Sus tetas apretadas por su propio peso contra la mesa y su cola sonando contra la piel de mi amigo me tenían al borde del orgasmo. Me ubiqué en el otro lado del mueble para verle bien la cara. Estaba roja y mojada. Tomó mi verga entre sus manos y la empezó a chupar nuevamente. Era aún más rica que antes, parece que tener otra pija adentro la motivaba porque este pete era otra cosa, muy intenso.

Creí que era momento de acabar. Los gemidos eran ya casi gritos, los tres estábamos demasiado calientes. Ver a mi nena sobre el escritorio prácticamente en bolas con dos pijas adentro y sentir su boca de fuego era sublime. Eso creía yo pero como siempre Lourdes tenía algo más para mi. Se dio vuelta y vino gateando sobre el escritorio, cruzó sus brazos detrás de mi cuello y sus piernas por mi cintura. Yo no pude hacer otra cosa que acomodar mi verga en esa mojada y caliente conchita suya y apretando su cola con mis dos manos la penetré con fuerza. Su gemido me excitó tanto que no se como pero la levanté en el aire. Ella se apretó contra mi y comenzó a manejar el ritmo a su antojo. Me tenía en el cielo.

Cuando Osvaldo se acercó por atrás me imaginé lo que haría. Jugó apenas unos instantes con sus dedos en el culito de Lou y los gemidos de ambos, especialmente el de Lourdes que fue más largo me dio la señal de que se la estaba metiendo por el culo. La teníamos apretada entre los dos colgada y dándole verga por todos lados. Los dos le debamos con todo y la puta gritaba pidiendo más. Sin dudas era lo más caliente que me había tocado vivir.
- Si bebota! te gusta así puta? - le preguntaba él
- Si! más fuerte me encanta! no paren! - pedía entre gemido y gemido
- Te voy a llenar de leche - le avisé al sentir el inevitable final
- Si papi, acabame toda! - me pidió cerca del éxtasis.

Mi amigo me ganó de mano, tras un largo gemido se detuvo y la apretó fuertemente llenandole el culo a mi nena con su acabada. Casi al instante sentí el estallido en mi verga y los espesos chorros de semen inundaron la hermosa y apretada concha de Lourdes. Fue una sensación maravillosa acabar adentro de ella. La bajamos suavemente retirando nuestros miembros y nos maravillamos viendo como las gotas blancas escurrían entre sus piernas bajo la pollera. Metió su mano entre sus piernas y la sacó empapada. Para completar esa fabulosa imagen, lamió la leche que había juntado entre sus dedos mirándome como si me lo dedicara.
- Gracias! Estuvieron muy bien los dos - nos felicitó. Nos dio apenas un pico a cada uno y se fue con su ropa en la mano, moviéndonos ese culo espectacular.

Nos vestimos lo más rápido que pudimos, antes de que llegaran mis hijos con Ova.
- Bueno, veo que no la pasas nada mal acá. Invitame cuando quieras - me dijo entre risas
- No te podes quejar, aprendí de vos - le dije siguiendo el tono humorístico de mi amigo
- Sabes una cosa? Me imaginaba hace rato que vos también te cogías a tu hija - me confesó
- SI? Hice todo lo que pude por resistirlo pero esta hembra es demasiado - le respondí
- Te entiendo. Es imposible negarse a terrible manjar de curvas. Me pasa igual - cerró Osvaldo.
No podía haber definido mejor el cuerpazo de Lourdes. De verdad es un manjar. Mi deliciosa hija estaba resultando más perra de lo que pensaba.

Cuando salí para despedir a mi viejo compinche un taxi paro frente a casa. Apenas arrancó el auto de mi amigo veo que sale Daniela, acomodándose su rojiza cabellera. No se si era por la similitud con Lourdes, en especial con esos grandes lentes de sol cubriéndole media cara, o por los acalorados recuerdos que me traía a la mente pero cuando la vi caminando hacia mi no pude evitar mirarla con deseo. Digamos que ella ayudaba bastante. Venía como siempre de botas, con un pantalón blanco que marcaba muy bien su figura y una remera clara bastante apretada que dibujaba sus pechos como si no tuviera nada.

Estaba tan colgado que no escuche lo primero que me dijo. Apenas reaccioné cuando siguió
- Hola hola, aparte de viejo estas sordo? - me retó, para no perder oportunidad
- Perdón estaba pensando otra cosa, venís a ver a Lourdes?
- Obvio, que esperabas? que viniera a verte a vos? - me preguntó con toda su ironía
- Tan mal no la pasabas conmigo. Yo me acuerdo muy bien - le recordé casi sin pensar mis palabras. Se sonrió como si alguna imagen del pasado hubiera pasado por su mente.
- Parece que vos lo recordas muy bien - me susurró al oído. En ese momento Lourdes abrió la puerta y la invitó a pasar. "No me conviene meterme en un juego tan peligroso." pensé al ver la cara con la que me miró mi hija.

Decidí salir y pasar el resto del día afuera. Me ponía incomodo la situación. Volví para la hora de la cena cuando algunas nubes negras amenazaban y para mi sorpresa todavía estaban las dos charlando. Enzo se había ido a su cuarto a chatear con su novia y Diego ya había empezado su caravana de fin de semana por lo que no lo esperaríamos ni para cenar ni para dormir. Compartimos la cena los cuatro. Para todos fue muy amena pero para mi fue sumamente estresante. No fijaba mi mirada en ninguna de las dos por miedo a que la otra sospechara algo.

Como si fuera un castigo divino, mi agonía se iba a prolongar más. Se largó una lluvia que pronto se convirtió en una buena tormenta. De la ventana se veía como las calles desbordaban, Eso le dio una idea poco grata a mi consentida hija: que Daniela se quedara a dormir acá así no tenía que salir con esas inclemencias del clima. Hasta ahora tenía que reconocer que me costaba mucho decirle que no cuando me hacía esa cara de por favor.

Antes de irme a dormir pasé por la pieza de mi hija para saludarla y ver si necesitaban algo. Casi me muero con la imagen; Las dos con esos sensuales babydoll que tiene Lourdes. Debí imaginarlo pero me tomo por sorpresa. No se que cara puse pero apenas dije "buenas noches" desde la puerta y me fui. Debo haber quedado como un idiota pero no me importó.

Me acosté y me tapé hasta la cabeza. Trataba de pensar en otra cosa para alejar la imagen de mi ex y mi hija casi en bolas a escasos metros. Me quedé viendo viejos partidos de fútbol hasta la madrugada. Cuando empecé a cabecear por el sueño, veo la puerta abrirse y una silueta femenina entrando en las sombras. Me inquietó que Lourdes se arriesgara tanto pero me calentaba igual que lo hiciera. Apagué la tele mientras cerraba la puerta.

La tome por la espalda mientras cerraba y le agarré las tetas. Empecé a besarle el cuello y de repente sentí ese perfume. Se dio vuelta y era Daniela. Que tenía una sonrisa de zorra tremenda.
- Bueno, parece que los dos nos quedamos pensando en los recuerdos del pasado - me dijo. Apenas terminó esa frase me comió la boca y con eso solo ya venció cualquier resistencia que se me ocurriera. Besaba con la misma pasión que en nuestra juventud. Era adicto a sus besos y en especial a su lengua que se movía en mi boca como pez en el agua.

- Ahora vas a ver quien está viejo - le dije. La tiré a la cama y mientras la manoseaba toda no la podía dejar de besar. Me dio la vuelta quedando arriba mío y con esa mirada felina que todavía mantiene se deslizó hasta llegar a mi verga, sin dejar de mirarme un instante. Apenas sentí sus labios cerré los ojos para dedicarme a gozar. Miré de nuevo y su roja melena subía y bajaba. Abrió la boca y lamió entera mi verga contemplando el placer que me producía y en ese momento se me llenó la cabeza de la pija de leche y se la largué en la lengua. Imagen excitante si las hay ver esa boca chorreando semen con una sonrisa de oreja a oreja.

En ese momento comencé a escuchar un grito entre una o y una a. No entendía bien que era hasta que me terminé de despertar para escuchar el último grito de gol de Closs en la televisión. Si. Había sido otro sueño erótico. El segundo en el mismo día. El doble de frustración pero esta vez en parte me tranquilizó que fuera falso.

No era casual que fuera tan parecido a mis fantasías con Lourdes. La verdad es que no pude volver a pegar un ojo en toda la noche. Una vez más me quedé en mi cama pensando en que iba a pasar al día siguiente, como me pasa casi todas las noches desde que mi hija Lourdes piso esta casa


P/D: Como en este relato quedó de lado Barbie, les dejo unas fotitos para que no la extrañen:


Mi hija Lourdes. Décima Parte



oral