Hola amigas/os. Les presento la segunda y última parte de esta historia.

Ojalá sea de su gusto. Como siempre espero sus comentarios y críticas.


Gracias!!!



(Continúa)
Tosí, me atraganté con un resto de medialuna, por suerte no me vieron, permanecía oculto por la escenografía del lugar.
(R): -Fue ahí cuando esperé que saliera del agua y apenas asomó, sin darle tiempo a escurrirse el líquido de los ojos le di un beso y me petrifiqué dispuesto a aguantar lo que venga-.
Al pelotudo del amigo se ve que se le acabaron los “boludos” y permaneció en silencio.
(R): -Para mi sorpresa solo atinó a preguntarme: -¿Voy bien profe?-, -con una sonrisa tan pícara que avancé hacia ella, pero retrocedió, entonces avancé otro paso y ella otro para atrás. Continuamos con este juego hasta que los límites de la piscina le pusieron fin, quedando arrinconada en un ángulo con mis manos en los bordes y con ella espiando por encima de mi hombro la posible presencia de otras personas…
(M): -¿Entonces?-
(R): -Entonces le di un beso y después otro y otro ya con la lengua escarbando en su boca y luego la abrazo sin temor a que notara la erección que tenía. Bajé una mano hasta toparme con su culo y se lo manoseé sin pudor, sin culpa…
(M): -¿Y ella no decía nada, no hacía nada?-
(R): -¡Nooo!, aunque quisiera no podía, pero ella me dejaba hacer, pasé mis dedos por debajo del elástico abarcando con la mano todo un cachete del culo.
Esto no daba para más, ¡me la tenía que coger a esta mina! Y estaba seguro que ella buscaba lo mismo, lo que hace rato que el pelotudo del marido no le daba. Pero ¿Cómo, dónde? y de pronto me acordé…
Salí de la pileta por el borde y le di una mano a ella, le indiqué que fuera al vestuario de damas y que me esperara en el primer box de duchas. El club tiene instalaciones viejas y grandes, además las conocía bien después de tantos años en el lugar.
Cada uno ingresó por la puerta correspondiente, por mi parte seguí de largo y volví a salir por el otro acceso que poseen estas instalaciones.
No estaba para nada seguro pero me arriesgué y me “mandé de una”, como un kamikaze. El lugar estaba en penumbras, buen síntoma pensé, a pesar que tenía el corazón en la boca logré percibir el murmullo del agua cayendo. Llegué al primer box y sin pensarlo descorrí la cortina… ¡Uff!, que alivio ahí estaba Ornela, ingresé con una sonrisa de oreja a oreja. Estaba más hermosa que nunca, creo que la sorprendió mi atrevimiento, no pudo evitar decirme:
-¿Qué haces, estás loco, mirá si nos descubren?-
Pero en el fondo ella me esperaba así que no le di tiempo y le tapé la boca con un beso. Tenía los breteles caídos, los enganché con los pulgares y los jalé hacia abajo-.
-Vine a terminar lo que empezamos en la pileta-.
-Continuamos besándonos, la malla terminó a sus pies, las manos no me eran suficientes para abarcarla toda. Con los dedos comencé a recorrerla como si fuera un ciego leyendo en braille, desde la comisura de los labios, el pabellón de sus orejas, los hombros, con cuatro dedos sostenía sus pechos mientras que con los pulgares rozaba los pezones que se erizaban al contacto ¡unas tetas hermosas! que bregaban por mantenerse turgentes. Estaba muy caliente y más aún al sentir que ella lo estaba también. Intento despojarme de la ropa, que logro a medias dejando libre la pija engarrotada. La tomo a ella por ambas manos y la llevo hacia atrás, hasta toparnos con la pared, la aprieto, el miembro se recuesta sobre el abdomen de ambos, me refriego, se la hago sentir y el roce me calienta aún más.
Separo un poco la cadera y con una mano guio la verga hacia abajo surcando con la “cabeza” su bajo vientre hasta la entrepierna. La miro, sus ojos están cerrados. Apoyo la pija hinchada en la concha con “pelitos” apenas perceptibles. Empujo levemente, con control, ella me guía con la mano y la cabeza entra sintiendo una cavidad húmeda y caliente. Noto sus uñas que se clavan en mis palmas. Continúo empujando y mi verga que se va perdiendo dentro del cuerpo. Me muevo sin sacarla del todo, gime con la boca cerrada, gemimos y le susurro al oído cosas que seguramente deseaba escuchar desde hace mucho tiempo.
Levanté una de sus piernas arrastrando parte del cuerpo hacia adelante y casi sin delicadeces embestí hasta los huevos arrancando ahora sí, un gemido sordo, embisto de nuevo obligándola a apoyar sus labios en mi hombro y evitar de esta manera un estridente sonido gutural de placer.
El final se acerca y aumento el ritmo, los huevos me duelen de tanto traqueteo. Ella sigue aferrada a mi hombro pero ahora con sus dientes, siento un dolor punzante pero adormecido por el placer increíble del polvo que me estaba echando. Se me escapa un gemido y un suspiro, estaba acabando con la sensación de la leche agolpándose en el conducto y que se le dificultaba la salida por la cantidad, no obstante continuaba acabando y moviéndome ahora lentamente para ayudar a evacuar el resto de mi líquido. Mientras tanto ella continuaba aferrada con sus dientes acompañando los últimos estertores orgásmico-.
(M): - Me dejaste sin palabras loco-.
Bien, amplió el vocabulario el pánfilo del amigo, estamos mejorando.
(R): - Pero, esperá ahí no termina todo, había acabado y seguía como dicen los españoles “empalmado”, ¡LO QUE NUNCA!-.
Se da cuenta que ha levantado la vos, mira para los costados y continúa en un tono más bajo.
(R): -¿Entendés?, seguía con ganas de echarme otro polvo. Me sentía a full y comencé a bombear nuevamente cuando de pronto se escucha: -¿Hay alguien ahí?-, el corazón se me subió a la garganta y el paro cardíaco me agarró en la chota que se murió al instante. ¡shuuuu!, le susurro al oído con cara de pánico, es la señora de la limpieza-
-¿Hay alguien ahí?-, - se volvió a escuchar-
(R): -Ornela toma la iniciativa, se lleva un dedo a los labios y en vos alta dice: -Me estoy duchando, ya salgo, a la vez que me guiña un ojo-
-No hay problema-, -contesta la vos-.
(R): -Asomo la cabeza y no diviso a nadie, evidentemente la empleada pasó para el fondo, al sector de los baños. Le doy un beso y le hago la típica mímica del pulgar y meñique extendidos, ella me saluda, utiliza la mano con la cual se estaba tapando la argolla. Todavía tenía restos de mi leche entre sus dedos-.
(M): -Hablás como si estuvieras enamorado,”guacho”-
(R): -¿Te parece?, ahora que lo decís no me la puedo sacar de la cabeza-.
Suena el celular de Rubio que le hace un gesto al amigo señalándole el aparato, algo le comenta pero no escucho. Tapa el auricular y logro escuchar esta vez:
- Es ella-.
(R): - Si mi amor…, claro, como me voy a olvidar…, a la hora de siempre, otro para vos…
-Corta-
(R): -Nos encontramos todos los jueves, pega el faltazo a natación, deja el auto en el estacionamiento del club, la paso a buscar con el mío y nos internamos en un telo 2 horitas-.
(M): - Parece que le gusta la pija boludo-
(R): - ¡No sabés como la disfruta, se la traga por todos lados!-
-¡Ja, ja,ja!-.
Con las risas como telón de fondo me percato de lo tarde que se me había hecho, salgo por la puerta de servicio y emprendo hacia mi rutina.
Ya en mi casa, tomaba unos mates cuando mi esposa entra con evidentes signos de estar apurada y pensando vaya a saber en qué, tanto es así que se sorprende al verme-.
-¡Hola amor!, te hacía en el colegio-
-¿Te olvidás que los jueves salgo antes Susi?-.
-¡Ah!, cierto, últimamente no sé donde tengo la cabeza, me voy que no llego a natación-.
-¡Susana!, mi amor, te olvidás el bolso con la malla, ¿cómo ibas a nadar, desnuda?-
-¡Ja!, ¿te imaginas?, sería todo un espectáculo-.
Un leve portazo termina con la conversación.
-Claro que me imagino mi amor- (Fin)


Gracias por pasar!!!