Tenía apenas unos días que la haba comprado, un lindo corset purpura con suspendedores para medias, una mini-tanga negra con volantes, y una culo que se moría de ganas por algo de comer.
La idea vino a mí por falta de dinero, por medio de facebook, contacte a un buen amigo y él me consiguió a un cliente que sentía atracción por las travestis, y cuando oyó que había una que vendía su culo por unas monedas, enseguida propuso pagarme mil doscientos pesos por un servicio de completo, acepte y el paso siguiente fue ponernos de acuerdo del lugar en el que lo vería. El lugar elegido fue una casa en ruinas, pasaría por mí en su coche, pero me cito ahí para que me pusiera mi ropa de mujer, una falda a cuadros de color rojo carmesí estilo colegiala, corta sobre los muslos, un par de calcetas largas y negras, la mini-tanga, unos zapatos escolares, y una blusa escolar muy corta y ajustada de color negro, mi cabello está a la medida de mis hombros, y mis nalgas comenzaban a verse afectadas por las hormonas, al igual que mis pechos que parecían unas pequeñas protuberancias en mi cuerpo, aunque mis caderas no estaban desarrolladas, la grasa en mis nalgas les daba buena forma, mis gustos caen él lo Gótico y Dark, por lo que mi maquillaje era negro, mis labios y uñas se veían espectaculares. Encendí un cigarro para pasar el rato, había llegado algunos minutos antes de lo acordado, pero me di cuenta, cuando de soslayo me vi reflejada lo femenina que me veía, el bulto de mi pene no se notaba en la falda, y, más que nada, me di cuenta que parecía una prostituta de verdad, como las que se encuentran en los callejones y avenidas de las ciudades grandes, me vi a mi misma, parada en un callejón mamándosela a un borrachín que me dio unas monedas, realmente, lo que hacía lo hacía por el placer de hacerlo, siempre he estado dispuesta a vender mi culo por unas monedas o centavos, y ese fue el día en que me di cuenta de ello.
Mi cliente llego veinte minutos tarde de lo acordado, me abrió la puerta y me felicito por verme tan, en su limitado vocabulario, ¨mamacita¨ cosa que no me gusto del todo, hubiese preferido un, -Te ves como una tremenda puta- o -miren que perrita tan sexy- algo más sucio, pero bueno, el cliente decide, así que lo elogie por lo ¨varonil¨ que se veía con su camisa abierta. Al meterme en el auto, lo hice con el culo por delante, y me nalgueo como lo esperé que hiciera, lo siguiente que hice fue tocar su miembro sobre los pantalones, no parecía muy excitado. El viaje en auto fue mortalmente aburrido, él era el típico machote de rancho, con la panza cervecera y el cinturón de hebilla ancha que los distingue en mi pequeña ciudad, calzaba unas botas de cuero faces que licuan bastante caras por el acabado, se la pasó hablando sobre como su esposa no lo satisfacía y que buscaba a muchas putas para que lo hicieran por ella, casualmente, ser la amante de un hombre casado es mi fantasía, así que me anime más y puse menos resistencia a la plática.
El lugar designado era un motel de paso entre la ciudad de Pinotepa Nal. Y la comunidad rural de Mancuernas en la costa del estado de Oaxaca, México. Por como lucia, el lugar debía de ser de cierta categoría algo más arriba de la económica. Minutos después ya me estaba chupando los pezones antes de salir del auto, lo cual me calentó, me tomo delas nalgas y me llevo hacia él, chupaba mis pezones muy duro, me lastimaba, pero a su vez me excitaba, jugaba con mis nalgas y palpaba bajo mi tanga buscando mi ano, yo solo me abrazaba y me dejaba llevar, me tomo del cabello y me saco del auto a tirones, con la blusa arriba y mi falda atorada en mi tanga, me hizo caminar hasta el cuarto, el cual era modesto, pero la cama era una King´s Size, me arrojo sobre el colchón e inmediatamente se lanzó entre mis nalgas, sentir como su lengua se movía entre ellas, comenzando a lamer de arriba hacia abajo, puso la punta en la entrada de mi ano y la empujo varias veces con violencia, yo solo estaba boca abajo, con el culo hacia arriba, disfrutando del brusco trato de mi cliente, sentía su saliva deslizarse hasta la punta de mí ya erecto pene, tomo mi pene y lo apretó con mucha fuerza, después lo soltó, y volvió a apretar, paro de pronto y yo solo podía respirar rápidamente, me nalgueo varias veces, hasta que mis nalgas adinero y se abrieran pequeñas heridas, me tomo de las nalgas y subiéndose al colchón, empujo su verga hacia abajo dentro de mi culo, tenía la piernas juntas por lo que mi recto estaba estrecho, sentí la dilatación, fue tan dolorosa y a la vez deliciosa. Me había querido parar por el dolor, pero mi cliente azoto mi cara contra el colchón, comenzó a caminar, me moví a gatas hasta el borde, tuve que poner mis manos delante para no caerme de cara contra el suelo, mi cliente seguía bombeando, su pene no era grande, media uno catorce o trece centímetros, pero era más gruesa que larga, sentí como la punta de su verga presionaba contra la parte trasera de mi próstata, estimulaba mi próstata con su verga, mi pene comenzó a gotear semen, y seguido de eso el semen de mi cliente saliendo disparado dentro de mi recto,
Estaba en la misma posición, con el culo hacia arriba y los brazos extendidos al piso, me tomo uno segundo hasta que pude reincorporarme, me tomo del pelo y me arrastro hasta el otro extremo de la cama y me hizo mamársela hasta que se volvió a correr en mi boca, mi culo seguía abierto, me pidió que me levantase y parara mi culito, era más alto que yo, por lo que me empalo y con ayuda de sus brazos me aplico una llave de lucha libre, conocida como ¨La Nelson¨ cruzo sus brazos por debajo de mis rodillas y luego llevo sus manos por detrás de mi cabeza, se sentó en el borde de la cama y comenzó a levantarme y dejarme caer sobre su verga, era una sensación deliciosa, una sensación de serle totalmente sumisa, de ser una puta sin moral, amaba esa sensación de sumisión. Me arrojo contra el colchón, caí boca abajo, y montándose sobre mis piernas se masturbo hasta eyacular sobre mis piernas y culo. Otra ronda, admito que era muy resistente, me tenía rendida, estaba a su completa disposición, me movía, y hacia todo lo que me pedía, eyaculo otra vez, no mucho, pero fue directo en mi nariz, el líquido pasó y recorrió hasta mi garganta, pero unas gotas bajaron por mi nariz, estaba extasiada, me tomo del cabello y me llevo al baño, otra vez me arrojo sobre el excusado, quede con la cara en el borde, me giro y metió su verga en mi boca, yo también me había corrido por la continua estimulación. soltó su orina dentro, el sabor me desagrado, pero no la escupí, la trague toda, cada gota fue a mi estómago.
Había elegido un motel económico para poder pagar por más tiempo, estuvimos cinco horas solo follando, me follo, una y otra vez durante las horas siguientes, tomaba descansos y después seguía, incluso saco de su pantalón unas pastillas de viagra, ya no eyaculaba, solo me follo hasta que el tiempo en el motel se acabó. Regresamos, el viaje fue silencioso, me dolía el culo y me costaba asimilar todo lo que pasó, él se veía muy agotado, no lo culpo, me follo por lo menos, unas quince veces más después de lo del baño. Al llegar a la casa, me baje del auto en silencio, camine con el culo adolorido, avance unos pasos y me regrese, le di mi número y le pedí que me recomendara, con sus conocidos, y le asegure que si quería repetir, estaba más que dispuesta.