Hola gente. les dejo un nuevo relato, espero que guste!

La familia de mi amigo

Todo sucedió un verano en el que con Andres organizamos ir a veranear a la costa. Con nuestros 20 años, teníamos muchas ganas de ir de joda pero poca plata, asi que Andres sugirió ir junto con su familia quienes tenían una linda casa en Pinamar (costa de Argentina para los que no conocen). Obviamente no era lo óptimo, nos hubiera gustado un lugar para nosotros solos, pero esto era bastante bueno igualmente, y ademas, baratisimo.

Llegue temprano a lo de Andrés, desde donde saldríamos junto con su madre y padre hacia la costa. Me hubiera gustado que nos acompañe su hermanita, Micaela, un caramelito de 18 años que habría alegrado enormemente el viaje con ese culito adolescente. Pero, por lo que me contó mi amigo, ella se tenía que quedar para rendir unas materias del colegio que le habían quedado pendientes.
En la puerta de la casa, ya estaban con los preparativos. El auto cargado, valijas en la vereda y gente entrando y saliendo.
Lo que más me llamó la atención de la escena fue Sandra, la madre de mi amigo, parada en medio del jardín. Estaba mucho más buena de lo que recordaba. Sandra es una mujer de unos 45 años, pero me sorprendió lo fuerte que estaba, mejor que muchas pendejas de la mitad de su edad. Morocha, de pelo lacio, negro, muy largo, y una cara que estaba en el límite entre lo buenita y gatuna. Se notaba que ese cuerpo tenía muchas horas de gimnasio encima. Además me había llegado el dato de que en el último año se había hecho las tetas, y ahora que lo veia con mis propios ojos, podía confirmarlo. Le quedaban espectaculares. Un par de montañas de carne que llenaban al límite el escote de su musculosa blanca.

-Vamos! Apurense!- arengaba Carlos, el padre de mi amigo, desde el volante del auto
-Matias! llegaste justo- me saludo mi amigo mientras cargaba cosas
-Hola! Buen dia!- dije a modo de saludo general, tratando de no mirar muy obviamente a la madre de mi amigo

Ayude a cargar un par de bultos más y nos pusimos camino a la costa. La ruta era bastante aburrida y no daba para ponerme a hablar con Andrés sobre nuestras cosas ya que estas siempre incluian minas, sexo y chupi, sus padres ahí nos inhibian. Asi que cada uno estaba en la suya. Carlos habia puesto la radio por lo que se hacia algo más ameno el viaje. Cada tanto miraba a Sandra. Se habia puesto un mini short de jean que, además de marcar un culo hermoso, dejaba a la vista sus esculturales piernas. Supongo que me leyó la mente, porque mientras pensaba eso, subió el pie sobre la guantera y comenzó a pintarse las uñas, dándome una perfecta visión de esas obras de arte. Puedo jurar que me dedicó una sonrisita muy disimulada. ¿Me estaba tirando lances la madre de mi amigo? ¿O estaba alucinando por la calentura?

Sandra rompió el silencio:

-Chicos! ¿que les parece si hago unos mates?!-

Todos apoyamos la idea.

Mientras Sandra armaba un mate, sonó el teléfono de Carlos:

-No contestes Carlos! dijimos que nada de trabajo-
-Tengo que atender amor. Puede ser importante.-
-Hola- atendio el telefono Carlos
-Mmm… me parece bien. Pero ahora estoy manejando. -
-Sisi… Entiendo.. bueno...despues hablamos…. Chau!-

-¿Algún problema amor?- le preguntó Sandra a su marido
-Trabajo. Después los tendria que llamar.-
-Pufffff….- se quejó Sandra
-Bueno. Aca esta el mate!-

Comenzó la ronda del mate. Sandra iba cebando desde el asiento del acompañante. Con la primer cebada noté que la disposición de la ronda tenia una particularidad muy conveniente para mi. Como yo estaba sentado en diagonal a ella, cada vez que giraba para alcanzarme un mate tenía que darse vuelta. En este giro juntaba los brazos presionando sus tetas y haciendo aún más marcado su exuberante escote. Trataba de mantener mi mejor cara de poker, pero esos pechos grandes y bronceados eran demasiado para mi, más de una vez se me escapó una mirada indiscreta que seguramente Sandra registró como un piropo. ¿En que momento la madre de mi amigo se había vuelto tan trola? Yo la recordaba como una señora amable y simpática, pero nunca me había generado este tipo de sentimientos. ¿alguna crisis de la edad media tal vez? Después de debatirlo internamente durante un rato, decidí dejar de preocuparme por las causas del comportamiento extraño de Sandra y comenzar a disfrutar las vacaciones.

Llegamos a la casa. Era un hermoso caseron entre medanos y pinos a metros de la playa. Una playa preciosa y bastante apartada de las zonas mas concurridas, por lo que había bastante privacidad. Bajamos todo del auto y cada uno fue a su cuarto a cambiarse para disfrutar de la playa inmediatamente. Nos reunimos en la puerta de la casa para caminar juntos los metros que nos separaban de la costa. Cuando se nos unió Sandra, me quede boquiabierto. No se porque me sorprendió. Con lo que había visto en el auto, era de esperarse. Sin embargo, la situación me superó. Sandra se había puesto un bikini blanco que por lo que se veía era, como mínimo, un talle mas chico de lo que debía ser. Sus enormes pechos eran sostenidos precariamente por el bikini, dando la sensación de que en cualquier momento iban a escaparse. Con cada movimiento de su cuerpo esperaba que se diese la bendición y se revele una de esas preciosas tetas, pero magicamente siempre quedaban en su lugar dejándome con las ganas. Bajando por su espalda y ajustada cinturita, se podía admirar ese espectacular culo entangado, que a pesar de que llevaba puesto un pareo, la transparencia no dejaba mucho a la imaginación.
Saque varias fotos mentales del minon que era la madre de mi amigo. Lo raro era que el padre estaba completamente en otra, miraba el celular y parecía no importarle la obscena exhibición de carne que hacía su mujer. Mi amigo tampoco registraba demasiado, pero era entendible siendo que era su madre, supongo que ya estaba acostumbrado y tenía otras cosas para pensar.

Llegamos a la playa y nos fuimos con Andres a dar un chapuzón mientras sus padres armaban la sombrilla.

-Che.. tenemos que salir a buscar minas- me tiro mi amigo mientras boludeabamos en el agua
-Y si.. aunque en esta playa mucho no hay... -
-Jajajaj… la verdad que no… al menos que te quieras coger a mi vieja.-
-Jajajaja.. que boludo chabon!. - no entendia nada. ¿me estaba jodiendo o se habia dado cuenta de mis miradas?
-Y, no se… Mira el par de tetotas que tiene… y ni hablar de ese culo. Deci que es mi vieja, sino sabes como le entraria? ademas a mi me van mas las pendejas.-
-sos un jeropa chabon!- me reí haciendome el boludo
-jajajajaj..-se alejó nadando

La situación era muy desopilante. Mi mejor amigo haciendo chistes sexuales sobre su mamá. El padre ni se mosqueaba con el hecho de que se esposa se estuviese mostrando cual trola en busca de clientela. Por un momento pense que era una joda. Pero la situación siguió igual.

Volvimos a la sombrilla. Carlos dijo:

-Gente. Ya vuelvo. Voy al baño del parador.-
-Te acompaño Pa! Voy a comprar una Coca. Alguien quiere algo?- se sumó Andres
-No no.. estoy bien.- conteste

Sandra hizo un gesto de negación con la cabeza con el cual se fueron y me quede solo con ella. Cuando ya no estaban cerca, veo que se da vuelta para tomar sol, dejando su precioso culito en pompa. Yo estaba que no daba más con esas imagenes. Para colmo, se quito la parte superior del bikini. Podía ver el costado de esas monumentales tetas aplastadas contra la lona en la arena.

-Ayyy Mati! Me podes pasar el bronceador que tengo en la cartera? Plis- me dijo inesperadamente la madre de mi amigo.
-si si.. como no Sandra.-

Inocentemente busque el bronceador y se lo deje al lado.

-jajaja.. sos un pillo Mati. Como pensas que me lo voy a poner ¿sola? mira como estoy- me reprochaba juguetonamente mirandome a través de sus anteojos oscuros de sol.
-Ehhh… pero que queres que haga Sandra? Me voy un rato si queres.-
-No seas bobin. Veni. Pasamelo vos. Hay confianza che! -

No podía creer lo que me estaba pidiendo. La madre de mi amigo, practicamente en bolas, acostada en la playa me pedía que le pase bronceador. Obviamente le hice caso.

Tome un poco de la crema en mi mano y comencé a pasarla tímidamente. Fui al lugar mas neutro posible, entre sus homoplatos, no me animaba a moverme mucho de ahí.

-Ahhh si.. que refrescante. Pero pasame bien por todos lados bebe. Que no me quiero quemar.- me animaba Sandra notando mi incomodidad con la situación.

Me fui envalentonando y empecé a acercarme al costado de sus pechos. Cada vez que los rozaba, ella exclamaba como dándome la aprobación de lo que hacia. Para ese momento ya tenía una erección importante.Decidí ir por el plato principal, sin mucho rodeo comencé a encremarle la cola. Sandra se sorprendio, pero rápidamente respondió con un suspiro de aprobación. Saboree cada centímetro de ese culito con mis manos, lo toque de todas formas posibles. Era una belleza, parado, bronceadito y duro. Cada tanto mandaba algun dedo a explorar la zanja en donde desaparecia su tanga blanca. La respiracion de Sandra era cada vez mas acelerada. De repente me cayo la idea de que mi amigo y su padre podían regresar en cualquier momento y pare en seco. Era muy arriesgado.

-Bueno! creo que ya esta todo cubierto Sandra- dije lo más seriamente que pude
-Mmmm… seguro?- me reclamaba con carita de que necesitaba una buena poronga
-Sisisi…. creo que ya esta bien.-

Estuve bien en ponerle un freno ya que un minuto después llegaron los demás.

El dia termino mas o menos normal. Normal para lo que venía siendo. Sandra siguio tirandome indirectas y aprovechaba cada momento para mostrarse.

La cena fue liviana y cada uno se fue para su habitación sin mucha vuelta.
Mi tire en la cama, no podía dormir. Las imagenes de la madre de mi amigo me daban vueltas por la cabeza. La sensacion hermosa de acariciar ese culito y ese cuerpo perfecto. Empecé a tener una erección, pero cuando estaba por auto satisfacerme escuche unos gemidos que venían del pasillo. No había muchas posibilidades. Era Sandra garchando. Seguro se había quedado tan caliente como yo, pero a diferencia mia tenia forma de descargarlo. Lo pensé dos segundos y me levante para investigar. La habitación del matrimonio estaba al lado de la mia, por lo que salí y, rápidamente, llegué a la puerta, los gemidos se escuchaban mas fuertes. La puerta estaba cerrada, pero salía luz por el orificio de la cerradura, así que me agache y trate de mirar. Se veía perfectamente la escena de costado. La madre de mi amigo cabalgaba al marido de una manera bestial, sus hermosas tetas subiendo y bajando con el movimiento. Su culo redondo y duro pegado a la pelvis del hombre para obtener el máximo placer. Se notaba la gran experiencia de esta mujer en materia de sexo.

En un momento le hace un gesto al marido y este agarra y la pone en cuatro. Quedando de forma tal que miraba hacia la puerta. Carlos comenzó a darle en cuatro. Los pelos oscuros de Sandra se sacudían con cada embestida. En una de esas embestidas, abrió lo ojos grandes y estoy seguro que miró fijamente al cerrojo de la puerta. ¿Era posible que se haya dado cuenta de que estaba ahí? Una sonrisa se le dibujó en la cara y comenzó a gemir con más fuerza, como si le hubiese aumentado la calentura de golpe. No dejaba de mirarme. Yo ya había sacado mi verga del boxer y me estaba haciendo una espectacular paja.
Finalmente Sandra le indica a Carlos que vayan hacia la puerta. Me asusté, pero la madre de mi amigo se arrodillo unos pasos antes de llegar a la puerta y empezó a darle la mamada final a su esposo. Queria recibir el premio en la carita. Era espectacular ver esa figura bronceada cubierta de sudor comiéndose una pija cual profesional. La hacía desaparecer entre sus carnosos labios y la recorría con su lengua de arriba a abajo. Nunca dejaba de mirar a su esposo con carita de perra mientras le masajeaba las bolas. No duraron mucho, Carlos acabó varios y espesos chorros de leche que fueron enchastrando la cara de Sandra. Chorreaban hasta sus parados e imperturbables pechos.Así como estaba, arrodillada en el piso y con la cara llena de leche, me dedicó una mirada final y se fue al baño.
Escape rápido a mi habitación para terminar con una espectacular acabada en la cama.

La mañana siguiente fue rara. Durante el desayuno Sandra se apersonó vestida solo con una bata de seda. Supe que vestía solo eso porque no perdió oportunidad de inclinarse sobre la mesa con la excusa de agarrar cosas y, en el movimiento, mostrarme sus dulces tetas libres bajo la bata. La charla era sobre temas triviales pero podía sentir una tensión sexual entre nosotros. Un par de veces cruzamos miradas, sus ojos me transmitían que ella sabía sobre mi excursión nocturna y le había encantado. Me sentía entre nervioso y caliente.

-Por favor Carlos! Deja ese celular- Sandra retaba a su marido
-Ya sabes querida. Trabajo. Me estoy volviendo a Buenos Aires.-
-Te vamos a extrañar! ¿Hace cuánto que no tenemos unas vacaciones familiares?-
-Perdoname querida. Pero la realidad es así. Te dejo en buenas manos, los chicos te van a cuidar bien. No te hagas drama. Si puedo, vuelvo antes.-

Carlos estaba listo para partir, aparentemente había surgido algo impostergable en el laburo. Yo solo pensaba en que se me habían acabado los shows nocturnos durante el resto de las vacaciones y me lamentaba.

Finalmente el padre de mi amigo partió y nos quedamos los tres solos. Fuimos a pasar el dia a la playa. Sandra siguió con su exhibicionismo del dia anterior. De esa jornada me quedaron dos imágenes impregnadas en la cabeza. La primera es de la madre de mi amigo, que con la excusa de estirarse un poco, comenzo a tocarse la punta de los pies sin doblar las piernas, dándome un primer plano perfecto de su culo entangado. La segunda fue después de que se tiro un rato al mar. El frío del agua y la transparencia del bikini revelaron unos pezones hermosos que parecían querer perforar el sostén. Ese dia tuve que meterme varias veces al agua para bajar mi erección.

Se fue haciendo la noche, y ya de vuelta en la casa con Andrés empezamos a planear la salida nocturna. Yo necesitaba despejarme, la madre de mi amigo se estaba convirtiendo en una obsesión. Necesitaba salir y conseguir un culito joven para descargar.

Nos pusimos nuestra ropa de noche y salimos. Sandra nos despidió con un beso en el cachete a cada uno. Note que el mio fue demasiado cerca de la boca. “Esta mujer no va a parar” pensaba.

El boliche estaba más o menos lejos. Después de un viajecito llegamos, era un quilombo de gente. Como pudimos nos abrimos paso y logramos entrar. No tardamos mucho en conseguirnos una buena compañía. Dos pendejitas medio rubionas, lindas, que estaban bastante pasadas de copas, por lo que rápidamente nos pusimos a franelear en un rincón del lugar. Habremos estado media hora cuando de repente siento una mano en el hombro. Era un tipo que decia ser el novio de la chica que me estaba transando. No llegamos a las piñas, pero los gritos y empujones fueron suficientes para que la seguridad del boliche nos eche del lugar. Andrés había zafado de la escaramuza por lo que se quedó en el boliche. Lo llame por teléfono.

-Hola Andy! Estoy afuera-
-Si! vi el quilombo que se armo. Ahora salgo.-
-No! Para! no seas boludo. Aprovecha para comerte ese carocito con el que estabas. Yo me vuelvo a la casa.-
-No che! los amigos nos bancamos. Voy con vos.-
-No seas gil. Un garche es un garche. Nunca me lo perdonaría si no coges por mi culpa. Hace lo tuyo con esa pendeja. Yo me vuelvo a casa y mañana me contas con lujo de detalle, dale?-
-Vos si que sos como un hermano Mati! nos vemos mas tarde. chau!-
-Chau!-

Y así me volví solo a la casa. Cuando llegue, no tenia sueño, asi que me tire en el sillón del living a mirar un poco de tele. Habré estado media hora cuando veo que Sandra baja desde los dormitorios. Vestía la bata que, evidentemente, le gustaba usar dentro de la casa.

-Mati! Que haces tan temprano de vuelta? Me asustó el ruido, pense que eran ladrones.-
-Perdon Sandra. No fue mi intencion molestarte. Es que tuve un quilombito en el boliche y me volví. Andy se quedó.-
-Uhhh.. pobrecito! Estas bien? Queres algo?-
-Estoy bien. Muchas gracias, no te molestes. Ahora en un rato me acuesto.-
-Mmmm… quisiera hacer algo por vos. Me siento mal que se te haya pinchado la noche.- en su voz se empezaba a notar un timbre aterciopelado que invitaba a la seducción
-Mucho no se puede hacer. Otra vez tendré mejor suerte.- me resignaba
-No digas tonterías. Sos joven, fornido, fachero… es una lastima que pases una noche solo.- mientras decía esto se fue acercando, quedando en frente mio.
-Te gusta esto?- me pregunto con su mejor voz de perra mientras se agarraba las tetas por encima de la bata

Yo apenas atiné a balbucear unas palabras sin sentido. No podía creer la situación. Ya decidida a todo, Sandra se despojó de la bata en un movimiento. Para mi sorpresa vestía un conjunto de lenceria erotica de encaje, roja, super sexy, semi transparente. Comenzó a menearse y a tocar su cuerpo, recorría esas esculturales y doradas curvas con sus manos. Yo ya tenía una carpa importante en el pantalón. Se fue acercando hasta quedar arrodillada encima mío con sus tetas en mi cara.

-¿Te tengo que enseñar que hacer ahora, bebe?- me dijo en tono desafiante

Reaccione. Ya no me importaba que sea la madre de mi mejor amigo. Le arranque el corpiño y comencé a chupar esas preciosas tetas. Sandra miraba hacia arriba, en éxtasis, mientras saboreaba sus pezones. Claramente después de la operación, había concentrado mucha de su libido en los pechos, noté que le excitaban mucho mis lamidas. En un momento me tomó de la cabeza y me dio un mojado y profundo beso luego del cual se fue deslizando hasta quedar arrodillada a mis pies.

Con una destreza que nunca vi en chicas mas jovenes, libero mi verga y comenzo a pajearme. Al ver que ya no podia mas de la calentura, acerco su boca y tragó mi inflamada cabeza. Estaba en el cielo. Sentía como esa experta lengua jugaba con mi glande, tocándolo en los puntos justos. La tragó toda, su naricita tocaba mi pelvis y eso me ponía como loco. Era toda una profesional del pete. La cabellera negra subía y bajaba mientras recorría toda la extensión de mi pija. Cada músculo de su boca parecía jugar un papel clave en ese espectacular pete. Estuvo así un rato largo, controlaba perfectamente los tiempos, me mantenía en una excitación constante pero nunca me dejaba acabar. Jugaba con mis huevos. Cuando se la sacaba de la boca y se dedicaba a lamerla, me dedicaba una sonrisita cómplice que junto con su barbilla chorreando liquido preseminal me ponían a mil.

Estaba tan concentrado en el placer que venia de mi verga que me costo poner la mente en claro cuando escuche un grito.

-Que carajo estan haciendo!- era Andrés, parado a un par de metros nuestro
-Andy! ya sos grande no hagas una escena.- lo trataba de tranquilizar Sandra, que había dejado el pete de lado pero me seguía pajeando
-Matias! Como me pudiste hacer esto?!-
-Perdon Andy. Se fue dando. No te enojes. Somos todos gente grande. Entende.- trate de hacerlo entrar en razón
-No no no…. como puede ser…-lloriqueaba mi amigo mientras se acercaba, como tratando de verificar que no era cierto
-Decis “no no no” pero tu pantalon dice otra cosa hijito.- tiro Sandra a la vez que le manoteaba el bulto que se le había formado en el pantalon a mi amigo
-Que?! para! estas completamente loca mama!- se quejaba Andres pero no se movía de su lugar y dejaba a su madre hacer

Con la misma habilidad que había usado conmigo, Sandra liberó la verga de su hijo y la engullo de un saque. Andrés no entendía nada. Yo menos. Pero los dos estábamos encaminados en algo que no iba a parar.

-Sos tan puta mamá!- se descargaba Andy mientras veía desaparecer su miembro en la boca de la madre
-Cuando naciste te aburriste de chuparme las tetas. Hoy me toca mamar a mi.- le retruco Sandra y siguió chupando

Yo había quedado un poco relegado en el sillón y quería volver a sentir esa boquita trabajando, así que me pare y me uní al grupo.

Los dos estábamos parados frente a Sandra, que arrodillada iba alternando su boca entre nuestras pijas. Todavía vestía esa hermosa tanguita roja que hacia su culo aun mas sexy, era una manzanita.

-¿Que les parece si subimos chicos?- sugirió Sandra, usando mi verga de micrófono
-Dale!- dijimos los dos al unísono

Nos dirigimos a la habitación matrimonial. Sandra adelante, meneando su culo. Entramos al cuarto. Andres todavía estaba un poco shockeado por la situacion, asi que tome la iniciativa y acosté a Sandra en la cama. Le saque la tanga y abrí sus largas y suaves piernas dejando expuesta una conchita perfecta, depilada, brillante por los jugos. No lo dude un segundo, me zambullí en ese tajito hermoso, no parecía el de una mina de 45. Era apretado y tercio como el de una pendeja de 20, ademas sabia riquisimo. Andrés se arrodillo a la altura de la cabeza y continuó recibiendo una mamada, aunque ahora más bien Andrés le cogía la cara.

No se bien como fue la movida. Pero en un determinado momento, Andrés se acostó en la cama, su verga como un mástil hinchado mirando al techo; Sandra entendió y comenzó a montarlo como poseída. Se ve que le calentaba mucho el morbo de coger a su propio hijo. Yo alucinaba viendo como la pija de mi amigo entraba y salía de esa conchita. A mi favor había quedado el culito de Sandra totalmente expuesto. Comencé a meter unos dedos, para tantear el terreno, entraron muy fácil, los abundantes jugos habían hecho su trabajo. Me puse en cuclillas y presentando mi pija en la entrada de ese culito, empuje con todo el peso de mi cuerpo enterrando de una mis 18 cms. de carne.
Sandra estalló en un grito de placer extremo que podría haber sido escuchado por algún vecino si hubiese vecinos cerca. Estuvimos un buen rato así hasta que Sandra nos ordenó desde lo más profundo de su garganta “llenenme de leche hijos de puta!”. No lo dudamos. Andres la tomó de la cintura pegandosela bien a la pelvis mientras que yo la enterré firmemente dentro de su cola agarrándome de sus tetas. Acabamos como nunca. Un caudal de leche espeso y caliente salió de mi verga llenando su cola. Andrés hizo lo suyo en su conchita. Cuando pasaron los espasmo, los tres caímos rendidos en la cama.

-Ufff! necesitaba eso. Miren como me dejaron chicos.- nos dijo Sandra mostrando como rebosaba de semen por todos sus agujeros
-Vos te la buscaste Ma!- le contesto Andy
-jajaja… la verdad que si. Desde que salimos de Buenos Aires que me estuviste calentando.- le reproche a modo de broma
-Esta semanita nos vamos a divertir chicos.- dijo Sandra guiñandonos el ojo

Los tres nos quedamos dormidos en la cama matrimonial. No había apuro, teníamos varios días por delante.

EPÍLOGO

A la mañana siguiente, me desperté con el primer rayo de sol que entró por la ventana. Me costó recordar porque estaba en una cama matrimonial en una habitación que no era la mía. Mire a mi costado y no había nadie. ¿que había pasado? ¿había soñado la noche anterior? El olor a sexo y las sabanas enchastradas me convencieron que no. Me lavé la cara, me puse el boxer y baje al comedor.

La situación que me recibió era brutal. Sandra abierta de piernas sobre la mesa y Andy entrando y saliendo de la conchita de su madre. Los dos me miraron picaramente.

-Bajamos a preparar el desayuno… y bueno… una cosa llevó a la otra.- dijo Andy con una sonrisa de oreja a oreja
-Andy! de chico te enseñe a compartir. Inclui a tu amigo, no ves que esta solo.- lo arengó Sandra
-Que modos los mios! Veni Mati!- me invitó Andy

Sandra se bajó de la mesa y comenzó a darnos una de sus superlativas mamadas.

-Que lindo despertarse así!- dije al grupo y todos rieron
-Che! Creo que tengo que llamar a tu papa. A ver si llegó bien.- dijo Sandra simulando preocupación

Siempre con su boca ocupada en alguna pija, tomo el celular de la mesa y marco el numero de Carlos.
Entre pija y pija trataba de conversar por teléfono.

-¿Llegaste bien cielo? -
-ahhh.. bueno, bueno... me alegro..-
-Si. Nosotros acá andamos. Desayunando.-
-Bueno te dejo que voy a tomar la leche- cortó el teléfono

Con Andy entendimos la indirecta de esta última frase. Comenzamos a acabar sobre la cara de Sandra que nos recibia con la boca abierta y una sonrisa de satisfacción. La lluvia de lechazos la atacaba por todos los flancos. Terminada la rafaga, quedo hecha una dulzura, chorros de semen chorreaban por toda su carita desde la frente hasta la barbilla cayendo sobre sus tetas.

-Creo que no vamos a visitar la playa mucho estos días. ¿no?-

Andres y yo hicimos un gesto de negación con la cabeza acompañado de una sonrisa maquiavélica.