Julietita se está yendo del cumpleaños de 15 de su prima. Sin que nadie la vea, se va con Nico, un chico de 29 años que conoció en la fiesta. Nico le quiso dar un beso en la pista de baile. Ella no se animó a que la vieran todos. Nico la invitó a su departamento. Ella le dijo que sí. Ahora están en el auto, se besan por primera vez. Julietita no tiene mucha experiencia en besos. Besó solamente a dos chicos. Uno le tocó la cola y las tetas por encima de la ropa, ella le tocó el pito, también por encima de la ropa, y en un momento él acabó mientras se besaban. Ella sintió el olor del semen. Esa es toda la experiencia que tiene. Fue todo con compañeros del colegio. Nico es distinto, tiene 29, trabaja, tiene auto, vive solo. Tiene mucha más experiencia. El beso que se dan en el auto tiene gusto a alcohol. Los dos están un poco borrachos. El departamento de Nico queda cerca. Se bajan, entran. Nico destapa un champagne que tenía guardado. Julietita toma, siente que todo le da vueltas, se ríen, se abrazan, se tocan como quien no quiere la cosa. Se demora la llegada de más besos. Igual los dos saben que va a pasar. Ella tiene facciones delicadas y pelito corto. Es adolescente pero todavía tiene sonrisa y mirada de nena. Nico le hace chistes para verla reír. Ella se tira para atrás en la silla, Nico alcanza a verle la bombachita, que es blanca y celeste. Nico se acerca y comienza a besarla. Se callan las risas, los dos se concentran en el beso, la lengua de él contra la lengüita de ella. Nico le mete la mano por entre las piernas, por debajo del vestido negro cortito. Le toca suavemente la bombacha. Ella reacciona como con un espasmo eléctrico. Le está gustando mucho. El le pasa la punta de los dedos por la bombacha cada tanto, y ella lo besa con más furia. El la levanta y se la lleva colgada de sus hombros, sosteniéndola de la cola. La tira en la cama y se acuesta al lado de ella. La sigue besando. Su mano se desliza hasta la cola. Se la empieza a tocar por encima de la bombacha. Se da cuenta de que es una tanga. Atrevida la nena. Nico de a poquito le va tironeando el hilo de la tanga, sacándoselo de la cola. Después le va metiendo la mano entre los cachetes, acariciándola. La colita es bonita y bien formada. Ella reacciona muy bien a sus caricias. Se le sube encima, ella arriba, el abajo. Ella se frota contra su pija parada. El le mete la puntita del dedo en la cola. Ella se vuelve a estremecer. El la tira boca abajo en la cama, le levanta el vestido hasta casi la cintura, le baja la bombacha un poco y le empieza a lamer la conchita. Julietita se vuelve loca, gime, le pide que siga. Él está extasiado. La conchita de Julietita es preciosa, la lame como si fuera de caramelo. Juli no puede creer que tiene un chico tan lindo cara a cara con su conchita, oliéndola y saboreándola. Es la primera vez que le pasa semejante cosa. Se siente una putita, y le encanta. Después Nico sube hasta la cola. Le abre los cachetes, se embriaga con el olorcito de esa cola delicada y virgen, ahora toda mojada de saliva. El ano de Julietita se contrae a cada pasada de lengua. Le dan unas ganas terribles de hacerle la cola, de trabajársela, lamerla, ir metiéndole los dedos, y después la pija, romperle el orto a pijazos, hacerla disfrutar, darle esa experiencia nueva. Pero trata de ir despacio. Ya habrá tiempo de hacerle la cola. Primero vienen otras cosas. A Julietita la vuelve loca el placer anal. Incluso a veces se masturba, y cuando lo hace le gusta tocarse un poquito la cola. Meterse la puntita del dedo le ha dado muy lindos orgasmos en la intimidad de su pieza o en el baño de casa, y también alguna vez tapada de agua en la bañera. Nico la da vuelta. La sigue besando en la boca. Le pregunta si es virgen. “Sí”, contesta ella, con una vocecita ahogada por el placer. La bombachita sigue baja, como él la dejó. Mientras la besa, de a poquito va marcando el surco de la conchita con el dedo. Ella está mojada. De a poco la conchita se va abriendo. Tiene que estar bien lubricada. No quiere que sufra nada. Quiere que sea todo placer. Que cuando la pija tenga que entrar, resbale en esa conchita apretadita. Ella tiene un poco de inquietud, nunca entró nada por su conchita, ni siquiera un dedo, pero siente este dedo ir y venir, y le dan muchas ganas de que se la metan con todo. El dedo de Nico empieza a entrar, suavecito. Él le pregunta si le gusta, ella dice que sí. El le pregunta si alguna vez le hicieron eso. Ella le dice que no. El le pide que le cuente que le hicieron, ella le cuenta un poco, no quiere quedar tan virgen le miente que una vez le metieron mano debajo de la bombacha y que le chuparon las tetas. Nico le baja el escote y le empieza a chupar las tetitas. Son medianas, ya bien formadas. Los pezones duritos en la boca de Nico, el dedo ya entrando fácil en la conchita. “Te quiero coger”, le dice Nico, y a ella se le escapa un gemidito. “Te quiero recontra coger, pibita. Me estás volviendo loco. Quiero ser el primero en meterme en esa conchita”. “Cogeme”, le contesta ella entre gemidos. Nico le termina de sacar el vestido, le saca la bombachita también (le queda colgando del tobillo). Le acerca la pija, con cuidado la va pasando por los labios de esa conchita mojada. Julietita está absorta de placer, es como si no supiera lo que está pasando. La punta de la pija empieza a entrar. Los gemiditos crecen. De a poco, entrando y saliendo, cada vez más profundo. Hasta que termina de entrar. Los gemidos se multiplican. Julietita clava las uñas en el culo de Nico. Él la tiene agarrada por la cola, una mano agarrando fuerte cada nalguita, mientras la coge. Ella se mueve y se arquea, está toda transpiradita. Él le va pasando la lengua por el cuello, los hombros, las tetas, sintiendo el sudor salado de ella en la boca. La pija va entrando y saliendo con todo. La conchita es apretada y suave. Ella le dije entre quejiditos: “que grande que es tu pija, Nico”. El la empieza a coger más fuerte, y tiene que bajar de pronto el ritmo porque siente que sino va a acabar. Ella piensa que él paró para no lastimarla, y le dice “Dale que yo estoy bien”. Él le empieza a manosear la cola. El dedo entra fácil en la cola toda ensalivada. Empieza a estimularla ahí. Ella siente por primera vez en su vida la combinación de un pene en su vagina y un dedo en su cola, algo que imaginó algunas veces cuando se masturbaba en la casa de papá y mamá. “Querés que te enseñe a coger, pibita?” le pregunta Nico. “Sí”, dice ella. “Pero a coger en serio, pendejita, eh. Querés aprender?”. “Sí”, le dice ella, gimiendo y en tono de ruego, “enseñame a coger Nico”. Nico se sale de encima de ella, la pone boca abajo, le pasa el brazo por debajo de la pancita, la levanta, la pone en cuatro, y se la empieza a coger por la conchita de nuevo. Ella gime más fuerte. Nico para un poco, le pregunta si está bien. “Enseñame a coger fuerte, pendejo”, le dice ella con su vocecita. Nico le empieza a dar con todo, tirándole despacito del pelo, simulando violencia. Ella levanta cada vez más el culito, le encanta ser cogida así, siente en cada embestida como va entrando la pija en su conchita. Todo su cuerpito cubierto de sudor. El agarra la tanguita de ella, se la pasa por la cara, le sigue dando con todo. Ella empieza a acabar. Un temblor recorre el cuerpito de Julieta. Un orgasmo que no se parece a los que se provocaba con su propia manito encerrada en la pieza, calladita, a escondidas de papá, mamá y los hermanos. Este orgasmo viene con gritos y gemidos. Siente como de pronto la pija empieza a escupir semen. Siente los lechazos tibios adentro y afuera de la conchita, repartidos por el entrar y salir frenético de la pija. Hasta siente un chorro de leche que como un latigazo se le esparce por la cola y la espalda. Caen los dos, rendidos. Ella culito para arriba. El le da un beso en la cola, le abre un poco los cachetes y alcanza a ver un poco de semen que sale de la conchita que hasta recién era virgen. Se acuesta boca arriba. Ella, desnudita, se le sube encima y lo besa en la boca. El siente como la conchita de la nena le gotea un poco sobre la pija. “Está re bueno coger”, dice Julietita. Nico siente que con esa frase la pija se le empieza a despertar de nuevo. Es una re fantasía, esa nena casi virgen tirada encima suyo, diciéndole que coger está re bueno. Nico le agarra la colita con las dos manos y la acerca contra su cuerpo. Siente los pelitos finitos de ella contra los huevos y la pija. Cuando siente que ya está dura de nuevo, se la mete otra vez, de sorpresa, toda de golpe, y la empieza a coger así. Ella le estaba hablando, pero la charla se corta abruptamente y vuelven los gemidos. Ella está super mojada, por sus propios fluidos y por la leche de la cogida anterior. Nico acabó hace unos minutos, así que le puede dar con todo sin temor a terminar demasiado rápido. Aprovecha a cogerla con furia. Mientras, le va preguntando al oído si sabe que sus compañeros del colegio se la quieren coger. Ella le dice que si, que un par se lo han dicho, alguno medio en chiste. El le dice que todos se la quieren coger, los que se lo dijeron y los que no. Le pide que le diga el nombre del compañero que más le guste. Martín, le dice ella. El le empieza a relatar la forma en que Martín se la cogería, las cosas que a Martín le gustaría hacerle. Julietita se calienta al máximo. La estimula mucho ese morbo. Nico le va diciendo que Martín seguro se hace la paja pensando en ella, que se encierra en el baño de su casa y se masturba pensando en como le bajaría la tanga, como le chuparía la concha, como se la cogería en cuatro, como la haría chuparle la pija, como le acabaría en las tetitas, en la cara, en la boquita, como la culearía. La hace fantasear con levantarse a Martín, llevarlo a casa de él, y dejarse coger delante suyo, con Nico mirando, escondido o presente, dando indicaciones, enseñándole a coger a los dos. “Quiero ver como te cogen, Julietita”, le dice. Julietita empieza a temblar en otro terrible orgasmo. Nico también acaba. Se quedan recostados un rato. Julietita le dice “Posta, es re lindo coger”. El le dice que sí. Julietita tiene ganas de querer seguir. Nico está agotado, pero no quiere desaprovechar. Julietita va al baño a lavarse. Lleva la tanguita en la mano. Vuelve con la tanga puesta. Nico le pide que se la chupe. Julietita se abalanza sobre la pija. Empieza a chupar como en un par de videos porno que ha visto. Un poco torpe, pero tremendamente placentero para Nico, que está feliz de tener la pija adentro de la boca tibia de la pendeja. Ella se pajea mientras chupa. El le dice que van a acabar juntos. Ella apura la manito. Cuando nota que ella ya está acabando, Nico empieza a largar su última descarga de leche. Un poco en la boca, otro poco en la carita. El cachete derecho y un poco del labio superior le quedan manchados, sonríe. La leche le queda hermosa. Todavía manchada, le dice “La próxima vez me querés hacer la cola?”

Nico lleva a Julietita a casa. La deja a dos cuadras, para que no los vean juntos. El padre ya está levantado, como te fue Julietita, le pregunta. Ella dice que bien. Se sienta en la mesa y charlan mientras el padre prepara el desayuno. El le pregunta cosas de la fiesta, si conoció a algún chico, ella responde con evasivas, le dice que estaba Martín del colegio, pero que bailaron un poco nada más. La excita que su papá no sepa lo putita que fue toda la noche, que su hija ya coge, que uno de casi 30 se la cogió en cuatro, le susurró fantasías morbosas de tríos, le metió el dedo en la cola, le acabó la boca y la carita. Aprovecha que el padre está de espaldas y se lleva la mano a la conchita. Mientras hablan se toca por encima de la tanga húmeda. Llega incluso a tener una especie de leve orgasmo, que logra silenciar. Le da un beso al papá. Se va a la cama. Antes de dormir, se hace una terrible paja recordando lo que pasó, y tocándose la cola.