Hola Amigos de poringa, hoy les traigo la continuacion de este hermoso relato de Sandra con su sobrino, espero me disculpen la demora pero tuve problemas con la computadora. Espero que lo disfruten.

Si no leiste el relato anterior aqui te dejo el link

http://www.poringa.net/posts/relatos/2618761/Me-calente-con-el-pajero-de-mi-sobrino.html



Toda esa noche no pude dejar de pensar en lo que había hecho, el pendejo nunca fue más allá, la que avanzo y termino cayendo fui yo, caí en mi propio juego, me termine calentando a tal extremo de desear a mi sobrino y sobrepasarme hasta el punto de tocarnos y besarnos, y lo peor es que lo había humillado, me enoje demasiado con el cuando yo había llevado todo a esa situación. Varios días estuve con la cabeza que me daba vueltas, me invadía la culpa, pero también la calentura, pensar en esos momentos y en esa verga y ese cuerpo divino me ponían como loca, ese finde tuve que buscar alivio en otra pija, así que me comí un pendejo del gimnasio, pero eso no me alivio, al contrario me calentó mucho mas, cuando el pendejo me cogió en mi cabeza era mi sobrino.

Varios días estuve sin ver al pendejo, él no se llegaba por casa y al gim iba en otro horario que no fuera el mismo que yo, cuando iba a casa ni aparecía para saludar cosa que siempre hacia cuando iba por su casa. Pasaron semanas sin vernos ni tener contacto, yo quería hablar con él y solucionarlo todo, disculparme y terminar con esta culpa. Así que di el primer paso y fui a buscarlo una noche en casa, sabía que salía a bailar, pero lo invite a cenar así habláramos, él se negó pero logre convencerlo. En la cena le pedí perdón por lo sucedido, le dije que me había dejado llevar por la calentura y que termine echándole la culpa a él. Él también se disculpó por algunas cosas y al final después de las disculpas hicimos las pases, y acordamos que nunca volvería a pasar, y que no crearíamos situaciones que nos calienten a los 2.

Así que después de esa charla las cosas retomaron a su normal funcionamiento, yo corte con el jueguito de provocación y no frecuentábamos tanto ya, pero no voy a negar que todavía estaba caliente con el pendejo. Por eso trate de evitar las situaciones de verlo en el gimnasio o estar solos en la casa. Pero a medida que con el pendejo entablábamos más charlas nos comenzamos a confesar lo caliente que estábamos el uno con el otro, chateábamos todos las noches y hablamos de sexo tan normal como 2 amigos, yo le confesé que desde que lo vi en el gimnasio me comenzó a atraer como hombre, él también se confesó y me dijo la verdad, desde que me vio aquella vez en la fiesta lo puse como loco, no dejo de mirarme toda la noche, pero yo eso ya lo sabía, pero no iba a decirle que me di cuenta y avergonzarlo.

Mas allá de las disculpas y que habíamos solucionado las cosas, mi mente divagaba con el pendejo y su pija aun no podía dejar de pensar en él, no habría hombre que me pudiera sacar esa calentura que tenía con el chiquito. Tal era la calentura, que yo misma volví a caer, puta casualidad me lo encontré al pendejo en un boliche, era un boliche para mayores de 25 así que el ambiente era de personas más grandes, aunque si había muchas pendejas y algún que otro pendejo que dejaban pasar. Adentro solo lo salude y hablamos un poco, no quería que lo vieran con una vieja como yo, pero al pendejo no le importo ya que más de una vez se acercó a bailar conmigo. Ya al final de la noche, nos quedamos hablando un rato en el patio, luego cuando escuchamos la música, nos fuimos a bailar, era reggaetón y a los 2 nos encantaba esa música y bailarla más que nada, después de aquella situación era primera vez que volvía a bailar esa música con él, y con el alcohol que teníamos los 2 encima nuestro baile era bastante sensual, y al pasar los minutos nos pegábamos mucho más, cada vez esa escena se iba convirtiendo en nuestros bailes súper calientes. Y yo con lo trola que era y el efecto del alcohol no me hacía de rogar ante esos movimientos, el pendejo también no se quedaba atrás, bailábamos y nos rosábamos, nos apoyábamos, nos tomábamos, cuando la cosa se ponía más caliente, como antes nos pasábamos que nos perdíamos de la exitación, aparecieron los amigos del pendejo, él se alejó y bailamos un poco más separados, así que termino el tema y lo deje con sus amigos. Pero con ese baile fue suficiente para encenderme de nuevo, volver a sentir esa pija dura moviéndose sobre mi cuerpo.

Esa noche al volver a mi casa tenía todas las intenciones de llevármelo a casa y comerme ese caramelito, era el alcohol y la calentura que hablaban, pero esa noche no lo volví a ver, hasta le mande un mensaje si quería que lo lleve. Pero no contesto. En parte pensé que era mejor para que no cometiera más locuras. Pero me fue difícil ya que fui yo quien se convirtió en la pajera, ahora era yo quien lo miraba con deseo y ganas.

Otro de los finde que invite de nuevo a mi familia a la pile no dejaba de mirarlo al pendejo, no estaba con la sunga por su familia, pero yo podía imaginármelo, yo seguía cayendo en la provocación, era yo la que me provocaba más y más. No me animaba a buscar una excusa para traerlo a casa y estar solos porque sabía que iba a cometer un crimen con ese pendejo en casa. Desde esa vez que me sobrepase con el pendejo nunca más lo tuve de vuelta en casa solo. El no venía y yo no quería mostrar que era yo la que le tenía unas ganas terribles, yo note que él quería demostrar lo mismo. Porque hace tiempo que notaba que no me miraba como antes, o lo disimulaba muy bien, o quizás mis reproches lo traumaron para que no me mirara más de aquella forma con la que antes me miraba. Eso me puso peor, sabía que habíamos prometido que no dejaríamos que vuelva a pasar ni generar ese tipo de situaciones, pero me ponía peor el hecho que ya no me demostrara ese deseo que tenía por mí.

Fue entonces que decidí volver a caer en la provocación jugar de nuevo a mi jueguito, ya esta vez no como un castigo, esta vez con otras intenciones, con las intenciones de que el pendejo me deseara tanto q se tenga que propasar conmigo, quería que se zarpara así comérmelo crudo al pendejo, así fue que me las arregle para ir al gimnasio a la misma hora que el pendejo, verme ahí le sorprendió, y muy trola le caía muy sexy con calzas muy apretadas y tops demasiado pequeños, el pendejo no podría resistirse, pero aun así, no conseguía obtener esas miradas que me violaban cuando el pendejo me miraba, estaba más bien frio conmigo. Pero no bajaría los brazos, tuve la excusa nuevamente de traerlo a casa para que me hiciera unos trabajos en la compu, el acepto y yo aproveche para desvestirme siempre delante de el al llegar del trabajo y para dar mis paseos en ropa interior, esta vez el pendejo no miraba se hacia el concentrado y no podía captar su atención, eso me daba una impotencia, lo único que quería era que me mirara con deseo como lo hacía antes, pero más allá, quería cogérmelo al pendejo, quería comerlo, abalanzarme sobre él y pegarle una cogida que nunca tuvo en su vida, pero antes necesitaba provocarlo, quería recuperar ese deseo que el pendejo tenía hacia a mí. Poco a poco ese deseo que nunca se fue de que el pendejo me de flor de cogida iba creciendo, yo quede muy caliente después de todo y toda esta situación me volvía loca.

Eso y la calentura me hacían ir más allá, a seguir apostando a la provocación para ganarme sus miradas de nuevo, así que seguí frecuentando su casa y lleno siempre con ropa bastante ajustada y provocadora. Una de esas noches se dio que el pendejo estaba solo en casa, y no desaproveche la oportunidad, fui a su casa antes de salir y lleve algo para tomar. Aprovechando que no estaba mi hermana para no reprocharme por mi atuendo, me puse un vestidito suelto, floreado de esos de verano, y bien cortito, con pequeñas tiritas q lo sostenían en los hombros, ese vestido era ideal por un detalle, no llevaba corpiño, y hacía notar mis pezones parados por el rose de la tela. El pendejo miro, pero tampoco le dio bola, estaba ahí en tetas prácticamente y el nada, varias veces me paraba y me movía haciendo que el vestido de unos vuelos mostrando el culo, pero el pendejo seguía sin inmutarse. No sé cómo hacía, se estaría mordiendo por dentro, luego se mataría a pajas por mí en su cuarto, esos pensamientos me aliviaban, era un mínimo consuelo que tenía al no tener esas miradas penetrantes que me daba antes y que me llevaron a esto.
Así transcurrían los días y los momentos con el pendejo donde el no mostraba ese interés que antes me tenía, hasta llegue a pensar que el pendejo me estaba metiendo en su juego, y eso me enfermaba peor, esa duda surgió en mi una vez que fui a su casa de tarde, ya me estaba por ir cuando llego del gimnasio, aproveche el momento para quedarme un rato más, esperaba que el pendejo bajara para hacer mi juego de provocación de siempre. Yo estaba vestída con un vestido floreado blando y negro, suelto, un vestido de verano. Algo se me ocurriría hacer en ese momento, pero no podía pensar con claridad porque me invadía la desesperación y la ansiedad.

Al pasar un buen rato el pendejo no daba señales, así que tome la decisión de ir a buscarlo con la excusa de ir al baño, para mi alegría el pendejo estaba bañándose, toque la puerta y me contesto que estaba ocupado, sin pensarlo intente abrir la puerta pero esta estaba cerrada. Así que decidí ir a su cuarto y esperarlo allí, en ese momento me rodeaba la incertidumbre y una adrenalina, quería esperarlo al pendejo en bolas como haría si estuviera en casa, pero al estar en lo de mi hermana me era más difícil, pero tenía unas ganas de sacarme todo en eso momento. Mientras me decidía que hacer como calentarlo entro al cuarto, y termine calentándome yo al verlo envuelto solo en la toalla con todo el torso desnudo y todavía mojado, con cualquier otro hombre habría saltado a comérmelo crudo, pero el único y gran motivo por lo que no lo hacía es por nuestro parentesco sanguíneo, parentesco que lo hacía más caliente. Al verlo me puse nerviosa como un virgen, nunca nadie me había hecho poner de esa manera, lo único que pude decirle es que esperaba para entrar en el baño.

Antes de salir de la habitación trate de entablar una charla pero el pendejo me puso una mala cara y me dijo que se quería cambiar.

-Tanto te molesta mi presencia, discúlpame por ser una molestia. – Le dije haciéndome la ofendida.

-No tía, no pienses cualquiera, no quise decir eso sino que necesito cambiarme y además que va a pensar mi vieja si estas aquí. – allí note el miedo que sentía el pendejo y los nervios que sentía al tenerme ahí en su propio cuarto en su propia casa, la verdad que cualquiera que viera esa situación pensaría cualquier cosa. Pero sin hacer caso me puse puta y le dije:

-Pero si podes cambiarte sobrino, no hay nada que no halla visto ya, a mi no me molesta, pero si te molesta me voy.

-No es eso tía, pero como me voy a cambiar delante tuyo, que pensarían todos.

- Nadie esta pendiente de esta vieja molesta, vos no te preocupes, nadie tiene nada que pensar, tampoco pienso darles motivos para que piensen cualquier cosa, se guardar mejor que nadie mis secretos. – Se lo dije ya de una manera desafiante, y era verdad lo que decía, sabia guardar muy bien mis secretos, sabia hacerla muy bien, la gente podría pensar que soy un gato, pero salvo por mi vestimenta jamás le di motivo alguno a nadie para que pensaran mal de mi, así le fui infiel innumerables veces a mi ex marido y el ni nadie nunca supieron nada. Pero si no estaba haciendo méritos al estar ahí y así con el pendejo, no era una decisión bastante inteligente, pero me invadía el morbo y la adrenalina de esa situación. Mis pensamientos eran los de cerrar esa puerta y que el pendejo me clave esa pija de una manera descomunal.

- Si, pero no es normal que me este cambiando frente mi propia tía. – todo me lo decía tímidamente.

Al decir eso me harte, no quería seguir con esa especia de sermón, explicación, fui decidida y le solté la toalla.

-Dale papito, deja de hacerte de rogar y el tímido, no te avergüences frente mío, ya te dije que no hay nada que no haya visto ya, además estate orgulloso de mostrar ese hermoso aparato que tenes ahí.

El pendejo se cago de miedo al pensar que podrían escucharme o entrar.

-No tengas miedo bebe, ya me voy, te dejo que te cambies tranquilo y escondas esa máquina. – se lo dije muy trola y le di una buena agarrada a esa pija semi blanda, el también ya se estaba calentando con esa situación.

Me fui muy frustrada de esa casa, al final no pude darle algún espectáculo para calentarlo ni logre que el pendejo me faltara el respeto o algo, el pendejo estaba distante, pensé que hacía alguna clase de juego, pero me di cuenta que era miedo, y más que nada después de como lo trate, sabía que necesitaba recuperar su confianza y tenía que buscar una oportunidad para calentarlo, recuperar la confianza y ganarme de nuevo su deseo por su tia tan puta.

Otra oportunidad que se me presento fue la de un casamiento de una prima que teníamos, y era una fiesta donde estaría toda la familia, la oportunidad no era la fiesta sino lo que tenía planeado para el pendejo. Así que Salí a comprar ropa como loca, me compre de todo, y lo usaría al pendejo para que me diera su opinión. Era lo que necesitaba para provocarlo y calentarlo mal, y además para ir ganándome su confianza y hacerle sentir de algún modo que tenía todo el camino libre para cogerme y hacerme gritar como la puta que soy.

Llegado el día de la gran fiesta, le ofrecí al pendejo que se bañara y cambiara en casa ya que en su casa habría mucha gente, el acepto y yo feliz, porque le daría un hermoso espectáculo. Yo me bañe temprano, y me quede en bata todo el día esperando que el llegara para atenderlo así, llego a la tarde así q merendamos en mi casa, yo no me cambie, me quede así en bata mientras merendábamos, debajo de ella estaba en tetas sin corpiño, pero con una bombachita color rosa y cada vez que podía me levantaba y me hacía de acomodar la bata sin mostrarle nada, solo tentándolo, me le insinué toda esa tarde, dándole sutiles poses que podían poner al palo a cualquier hombre, me abrí un poco la bata permitiendo ver el comienzo y la redondez de mis tetas, pero sin mostrar los pezones, también desprendí el cinto de la bata mostrando mi tanguita pero el seguía así, un hielo, le di unas enormes y calientes imágenes de mi cuerpo en esa bata cortita, para calentar a cualquiera, pero el pendejo no me prestaba atención o eso pretendía que pensara.
Mientras él se fue a bañar yo me saque la tanga y la bata y me metí a la pile a darme un chapuzón antes de cambiarme, estaba completamente desnuda, siempre lo hacía, siempre me metía completamente desnuda, pero esta vez me producía mucho placer saber que el pendejo estaba en casa. La situación me calentaba bastante. Al salir mi sobrino a colgar la toalla, ya se había secado estaba de short y remera, le dije q si quería meterse a la pile antes de cambiarse no había problema, en ese momento mis deseos eran que se metiera ya y se diera la sorpresa q yo estaba toda desnuda, el hasta ese momento no lo sabía porque estaba en la pared de la pileta.

- Tía cual es el favor que querías q te hiciera? - Me pregunto cómo apurado.

- Tranquilo sobrino, ya salgo de la pile, pásame la bata y date vuelta o entra porque estoy toda desnuda. – Le dije con mí mejor vos de trola pero con autoridad.

- Okey tía, te espero adentro.

Mientras el entraba, yo salí de la pile sin ponerme la bata, salí toda desnuda esperando que me pudiera ver por el reflejo de la puerta vidriada que daba al patio. Luego me puse la bata y entre, él estaba sentado en el sofá.

- Lo que necesito es un punto de vista, ya que tu madre es muy acomplejada con mi manera de vestir y tus hermanas están ocupadas, sos el único que puede ayudarme a elegir que ponerme, me compre de todo, bancame que me cambio y te muestro todo dale?

Le dije esto y entre al cuarto, saque toda la ropa que me había comprado y algunas cosas que ya tenía también. Mi idea era hacerle un pequeño desfile al pendejo, por trola nada más, ya más o menos sabía que ponerme, pero yo quería darle un buen espectáculo al pendejo. Lo primero que el elegí fue un vestido elegante turquesa largo, no muy escotado pero con un corte maravilloso en la pierna que dejaba ver mis piernas y un poco más allá, me puse el vestido sin corpiño y al salir a darle la primer pasada al pendejo note como se me marcaban los pezones en la tela del vestido. El pendejo se sorprendió un poco al verme, pero mirándome muy atentamente me decía que le gustaba y que estaba hermosa, yo estaba aliviada de nuevo, por lo menos de alguna forma conseguí sus miradas y que me diga lo hermosa que soy. Con mucho más gusto me fui a cambiar y seguir con mi jueguito.

La segunda prenda fue un vestido rojo furioso no muy largo, pero con un buen, este bajaba hasta casi el ombligo y marcaba de una manera muy sensual mis tetas. Salí de nuevo, camine hacia él y di unas vueltas para que mirara bien, al pendejo le gusto, pude notarlo en sus ojos, me agache un poquito para que el escote le regalara una linda imagen de mis tetas. Entre de nuevo a cambiarme.

Esta vez elegí un vestido negro, corto y ajustado, con detalles de encaje y un buen calce en las tetas marcando bien la línea de mis pechos, y marcando también hermosamente mi culo. Salí de nuevo y en las vueltas que di le hice como un pequeño bailecito. El pendejo se hacia la fiesta, era un desfile privado solo para él.

Luego pase a cambiarme de nuevo, ahora me puse otro vestido ajustado y negro, pero este tenía la particularidad de ser todo de encaje, permitía ver mucho más allá, no usaría este para la fiesta obvio, solo me lo puse para él, para que pudiera verme. Me lo puse sin corpiño y con una tanga negra. Salí y el pendejo se exalto al verme así.

-Tía, vas a usar eso, se te ve todo. – Me lo dijo un poco tímido.

-No, es una fiesta familiar, quédate tranquilo que arriba me pongo corpiño y debajo una pollera que viene junto con el vestido.

Cada vez me gustaba más lo que hacía, el pendejo me estaba prestando bastante atención, la atención que yo quería. Me cambie de nuevo, esta vez me puse me puse una pollera negra bien ajustada y una musculosa color piel de raso, esta también sin corpiño, esa prenda permitía un excelente panorama de mis pezones bien duritos en ese momento, y al costado de esta dejaba ver la desnudez y la redondez de mis pechos. Otra vez el pendejo me aprobó. Y me miraba con esas miradas que siempre lo hacía. Imaginaba que estaba al palo, pero no podía notar nada.
Luego elegí una pollera azul estilo campana, y una musculosa ajustaba negra con transparencias. Yo desfilaba y giraba así la pollerita se levantara y pueda verme más abajo.

Ya las ultimas 2 elecciones fueron vestidos de verano como aquel que me puse para ir a su casa la noche que estaba solo, uno era color turquesa, con pequeños detalles de encaje del mismo tono, y el otro era anaranjado con algunas flores y detalles en color blanco, estos eran los que más me gustaban ya que eran frescos y al moverme se volaba y permitía ver más allá, además al usarlo sin corpiño era mucho más sexy, una delicia, hasta yo me calentaba mirándome. Al pendejo se los mostré bien, siempre girando para que el vestido se levante y pueda ver mi ropa interior y mi colita. Todo ese show el pendejo no perdió detalles, me miro de la manera que yo quería, pero me sentía vacía aun, necesitaba algo más, provocándolo de alguna forma, así que al entrar le dije que esperara que faltaba algo más.

Entre y de puta me puse unas medias de encaje negras, una tanga y un corpiño de encaje también, uno de los conjuntos nuevos que me compre también, me puse unos tacos para resaltar la figura y salí, el pendejo al verme se sorprendió.

-Tía que haces así, no penas ir así a la fiesta.

-Si pienso ir así, pero debajo de lo que me ponga, después pienso hacer otras cosas y quiero tu opinión.

-ah, bueno. Está bien. Y que quieres que te diga tía, a mí me encanta, y a cualquier hombre le encantarías así con ese conjunto.


Esas palabras me halagaban y me ponían cachonda. Así que entre y me puse otro conjunto, este de color rosa, corpiño, tanga y medias rosas, estos no eran de encaje, pero tenían algunas transparencias muy insinuantes. Esto no me pondría para la fiesta, ya que solo usaría bombacha nada más. Solo me lo puse para calentar al pendejo. Salí y otra vez al pendejo le encanto, me dijo que cualquiera de las 2 estaba bien, y si no usaba corpiño también estaría bien. Me encanto lo que me dijo y con la confianza que lo hizo. Le pregunte cual de todas las prendas que me puse le gusto y me contesto que todas.

-Sos hermosa tía, todas te quedan divino.

-Gracias Lucas. Sos tan lindo. Pero al final con cual te quedas, pensarlo así con cual te gustaría verme.


- Y yo diría que alguno de esos sueltos, por el calor, son ideales, además te quedan hermosos.

-Bueno, por vos me pongo uno de esos. Gracias bombón.
– Sin pensarlo me acerque así como estaba en mi conjunto rosa le di un abrazo y un beso en la cara, luego tome con mi mano su cara y le di un fuerte beso en la boca, el me miro sorprendido como no entendiendo la situación, la puta de la tía lo re puteó y ahora le da un pico. Luego me di vueltas y me fui mostrando como mi culito se comía esa hermosa tanga. Luego de eso quede más tranquila porque de alguna manera me gane su mirada, y además luego de eso el pendejo entro al baño, imagino yo que para hacerse flor de paja, esa idea aparecía en mi cabeza y me calentaba yo casi en bolas en el cuarto y el paseándose en el baño me encendía, el entrar de nuevo en este juego de provocación me ponía más y más caliente.

Al acercarse la hora de la fiesta nos fuimos a cambiar, le dije que se cambiara primero porque yo daría muchas vueltas, entro a mi cuarto yo como soy de puta no espere mucho y entre, él estaba en cuero aun con el short.

-Disculpa lindo, hay que apurarse sino no llegamos, me cambio ahora así me pinto después.

-Okey tía, te dejo que te cambies tranquila.

-No, quédate, cámbiate tranquilo, no veremos nada que no hayamos visto antes.


El no aporto comentario alguno, solo se quedó, estaba un tanto incomodo, pero mientras nos cambiábamos hablábamos un poco para alivianar el ambiente, él se sacó todo y quedo en bóxer negro, yo no perdía oportunidad para mirarlo, el culito le había crecido bastante con el gim, yo mientras me saque las medias y el corpiño rosa del conjunto, solo me deje la tanga, di un par de vueltas por el cuarto para que el me pudiera ver con mis tetas al aire y luego me puse el vestido anaranjado, mientras el ya con el pantalón se ponía la camisa le modele un poco para provocarlo, y me fui a pintar. El salió del cuarto y se quedó esperándome a que y terminara de arreglar. Cuando Salí di una vuelta para que el vestido volara y mostrara lo que me encantaba mostrar.

-Tía que bella estas, sos una diosa. Eso si no des muchas vueltas porque se ve mucho.

-Gracias corazón, vos estas hermoso. Hacemos una buena pareja. Bueno tomo tu consejo igual con vos no tengo problemas ya me viste en bolas y ya viste lo que me puse abajo.


Le dije esto y antes de salir le arregle un poco la corbata, y luego le di otro beso en la boca, el pendejo se sorprendió de nuevo pero esta vez me dio una sonrisa. En ese momento solo deseaba que él se abalanzara sobre mí y me responda con un beso, pero no hizo nada. Después de ese momento nos fuimos.

En la fiesta me senté en la mesa con él, mi hermana y el resto de mis sobrinos más el novio de mi sobrina. La fiesta paso sin sobresalto alguno, fue una hermosa fiesta, la pasamos bien, y por suerte mi hermana no hizo comentario negativo sobre mi vestimenta, eso si mis pezones se robaban las miradas de todos los hombres, eso me ayudo a levantar a uno de 32 añitos, un hombre hermoso y grandote, esa noche me lo llevaría a casa o a donde sea que él me quiera llevar, estaba tan caliente que le habría entregado mi cuerpo en plena fiesta. Pero en parte todavía soñaba con mi sobrino, toda la noche pensé que pasaría si me tocaba llevarlo de nuevo, pero no quise hacerme falsas esperanzas, además esa noche no nos dimos mucha bola ni tampoco bailamos nuestros temas, no podíamos hacer lo que hacíamos ahí con toda la familia, otra que tampoco quería que sospecharan y pensaran locuras, ya que con el pendejo compartíamos bastante, pero siempre me moderada, soy puta y con calle, no dejaría que la familia pudiera pensar cualquier cosa de mi con el pendejo aunque fuera cierto. Así que esa noche después de la fiesta lleve a algunos sobrinos y un primo, luego fui a encontrarme con el divino que me levante. El pendejo se fue con una chica bastante bonita, ni se despidió, eso me enfermo, me puse como celosa como una nena estúpida, pero por suerte tenía a mi grandote para atenderme y hacerme olvidar toda esa situación incestuosa, toda esa calentura que tenía por el pendejo. Esa noche estuve insaciable, metimos 4 seguidos, lo deje seco, era una puta en celo, cabalgue sobre su pija toda la noche, y me lleno de leche todo el cuerpito, yo mi conchita y mi culito estábamos satisfecho de esa noche de placer. Pero a pesar de tremenda cogida aún no se me iba de la cabeza el pendejo…

Pasaron varios días que no lo vi al pendejo, una porque estuve bastante ocupada y otra porque no encontraba excusa para traerlo a casa. Aun me daba vueltas por la cabeza todo lo sucedido, sentimientos encontrados, pero cada vez la culpa se iba alejando dando lugar a la calentura y a la frustración de todavía no haber conseguido comer esa carne. Cada vez estaba más decidida a cruzar el límite, en realidad lo estaba desde un principio, pero solo quería que el diera el primer paso, si él hubiera puesto un poco de empeño se hubiera comido a la puta de su tia hace varios días atrás desde que comenzó mi jueguito de provocación. Al pasar los días más lo pensaba y más me invadía la calentura y las ganas inmensas de estar con mi sobrino. Ya los tipos que me comían no me dejaban tan satisfecha, en realidad era que había probado la puntita de lo prohibido y la tentación, y probar eso me dejo con las ganas de más. Y ya no podía solucionar dejando todo atrás, esta vez para salir de esto tenía que comerme al pendejo. No sabía cómo hacerlo, pero sabía que encontraría una buena excusa.

No encontraba excusa para traerlo a casa, necesitaba inventar algo, pero también quería calentarlo a mi manera, así que, aproveche las situaciones para provocarlo ya que tenía decidido ir a fondo con el pendejo y que me la clavara hasta el fondo, en el gimnasio lo encontré a propósito y mientras hacíamos los ejercicios yo le pedía ayuda para poder tocarlo y hacer que el me tocara, así fue que le hice tocar mis piernas mi culo, hasta en un momento en una maquina me baje a propósito el top rojo mostrando parte de uno de mis pezones, hice unas pocas repeticiones y haciéndome la avergonzada y sorprendida le dije.

-Lucas subime el top por favor que casi se me escapa una teta. – el pendejo me miro sorprendido, va miro mi teta más que nada, se quedó un rato mirando.

-Que haces? Dale apurate y subime el coso este… como si nunca me hubieras visto una teta, después te las muestro si queres pero subime el top que me ven todos. – El pendejo se apuró para subirme el top, un poco nervioso metió sus dedos dentro del top aprovechando para tocarme un poco. Yo contentísima porque de a poco me iba ganando de nuevo su calentura conmigo y su confianza. De a poco iba allanando el terreno para que el pendejo de una vez por toda se propasara conmigo. Nos fuimos juntos del gim, me pidió si lo podía llevar al centro para comprar unas cosas, le dije que si, así que me fui a dar una ducha ahí en el gimnasio el hizo lo mismo, al vestirme me puse una pollerita deportiva sin el shorcito, y ese día decidí no ponerme ropa interior tampoco, espere al pendejo sentado en una de las máquinas y cuando llego me levante abriendo un poco las piernas para que pudiera ver mi conchita, no se si la pudo ver, pero si me dijo vamos tía mirando la entrepierna. Lo lleve y lo deje en una calle, antes de irse tenía que hacerle algún comentario provocador.

- Decime si queres que te espere así te llevo a casa, no bajo con vos porque no tengo bombacha, me olvide que no traje para cambiarme, así que si queres te espero.

El pendejo titubeo un poco y miro también un poco esa zona.

-No… no te hagas drama tia, no se a que hora me desocupe, así que anda nomas.

-Está bien lindo, me voy entonces, y ya sabes si andas haciendo cosas chanchas cuídate no?

Muy puta le dije eso y le guiñe el ojo, cuando se acercó a darme un beso más puta todavía apoye mi mano en su pierna muy cerca de su pedazo tocándolo con mis dedos , me quiso dar un beso en la cara, pero yo me corrí haciendo que me diera un pico, quiso decirme algo como pedir disculpa, pero le di una mirada cómplice y le tome la boca y le di un buen beso en la boca, y con una sonrisa salió del auto, yo también iba contenta en el auto, hasta ahora sentía que me estaba saliendo bien mi estrategia. Solo tenía que encontrar una buena excusa para traerlo a casa.

Y como caída del cielo llego la excusa, el me pidió usar mi compu para hacer unas cosas de la facultad, con gusto accedí, el pendejo se la pasaría el finde en casa para hacer ese trabajo, era la oportunidad perfecta para seducirlo, en parte pensaba que él también estaba queriendo cruzar la línea y darme esa pija que tanto deseaba en mi concha. De solo pensar que ese finde lo tendría para mi sola y para que hiciera lo que se me antojara me ponía como loca.

Así que ansiosa porque llegara el finde fui a su casa con una excusa para ayudarlo a caer en mis brazos y ponerlo al palo conmigo mucho más aun, quería darle un adelanto de lo que le daría en casa, y decirle lo más trola posible que tenía pase libre para cogerme como una puta en celo, así que unos días antes invente la excusa que tenía un problema en el baño para bañarme en su casa. Aproveche la tarde ya que a esa hora no estaban todos en casa, solo estaba mi hermana y el pendejo. Mi hermana me dijo que me cambiara en su pieza o en la pieza de mi sobrina lleve la ropa al cuarto de mi sobrina y me fui a bañar, antes de ir al baño me asegure que el pendejo estaba en su habitación, abrí la puerta y estaba el con unas tareas, entre lo salude con un beso en la mejilla acariciando suavemente su pierna y me fui a bañar, al salir me asegure que mi hermana estaba abajo y me metí al cuarto del pendejo en toallón. El pendejo seguía con sus cuadernos, me miro un poco sorprendido yo me acerque y le dije que podría ir a mi casa para hacer lo de la facu, le dije que se podía quedar todo el finde, pero si quería ir tenía una condición. Fui hasta la puerta y la cerré, me acerque a él y abriéndome la toalla le dije.

-Te gusta lo que ves? Bueno esto puede ser tuyo ese finde esto va a ser tuyo, solo tenes que faltarme el respeto, sobrepasate conmigo pendejo, y vas a tener todo mi cuerpo para vos.


Le dije eso mostrando mi cuerpo mojado y todo desnudo, con mi concha depiladita con unos pocos bellos, el pendejo no sabía que decir, estaba hipnotizado mirándome la concha, yo me acerque tome su mano y la lleve a mi rayita.

-Querés meterla aquí adentro ya sabes que hacer bombón, voy a estar entregada para que me hagas lo que quieras. Olvídate que soy tu tifa

Le tome el paquete que ya estaba poniéndose duro y se lo apreté, le di un fuerte beso en la boca, y me apoye sobre él, lo lleve hasta la puerta y comiéndole la boca apoye mi concha desnuda en su paquete y me refregaba en esa pija ya dura.

-Ya sabes lo que tenes que hacer lindo, voy a ser tuya si te lo propones.

Le di otro beso en la boca, tome mi toalla y me fui, para mi suerte no había nadie por los pasillos y me metí en lo de mi sobrina, me cambie, me puse una tanga blanca bien metida en el culo, un pantalón de jean corto, una musculosa azul sin corpiño, Salí de la habitación y al ver que mi hermana seguía distraída abajo entre de nuevo al cuarto del pendejo.

-Te gusta cómo estoy? –Me gire para mostrarle lo bien que me quedaba y luego muy puta, me baje el pantalón para mostrarle la tanga.

-Te gusta como mi cola se come la tanga? – El pendejo decía poco y muy nervioso. Me subí el pantalón de nuevo y baje.

Ya en la cocina con mi hermana preparamos unos licuados para tomar, mi hermana lo llamo al pendejo para que tomara también, y cuando bajo aproveche los momentos que no estaba mi hermana o que se distraía para tocar su culo, su paquete, pásame por delante de él y apoyaba mi culo sobre su pija que todavía estaba dura pero el pantalón de jean lo disimulaba aunque se podía notar lo abultado que estaba ese paquete por lo que el pendejo se tapaba con la isla de la cocina.
Luego de ese día no volví, solo hable con el pendejo por mensajes, y no me creía todo lo que había pasado, como que el pendejo se re perseguía pensando que yo tramaba algo, pero no, lo único que me tramaba era cogérmelo y sentir su pija en mi cuerpo, yo me encendía cuando conversábamos, me ponía en puta, y lo provocaba para calentarlo, y más porque el pendejo se ponía inseguro, si estaba segura de lo que hacía, que yo le dije que estaba mal lo que hacíamos. Esas cosas me hacían poner más en puta y provocarlo más, pendejo cagon de mierda tenía miedo y más por el reto y el susto que le pegue, pero eso no me dejaría entrar en razón, yo estaba decidida a cogérmelo así que la noche del jueves antes que fuera a mi casa decidí mandarle un video y un texto al pendejo por chat.

Pendejo mañana te espero, y más te vale que vengas, no quiero amenazarte ni chantajearte con nada… Vos simplemente Veni y nos saquemos la calentura que tenemos… Puede ser que este mal o lo que fuere, pero no me importa, vos me metiste en este juego, pensas que no me di cuenta como me mirabas siempre? Al principio me incomodaba, pero después comenzó a calentarme, y al verte tan hombre más caliente me puse, nos dejamos llevar en una situación y me comporte mal con vos, como una histérica de mierda cuando yo fui la que cruzo el límite, pero llegamos a un punto sin retorno, ya cruzamos ese límite, ahora terminemos de cruzarlo, vamos más allá. Por más que ahora te hagas el esquivo se todavía que me tenes unas ganas, crees que no noto tu calentura. Y vos notaras las mías, estoy re caliente con vos pendejo, te tengo unas ganas terribles, quiero comerme esa pija deliciosa que tenes y que me claves toda. Así que basta de hacerte el caballero y el buenito, faltame el respeto y trátame como lo puta que soy, me estoy entregando a vos, cógeme como me queres coger desde que me volviste a ver, soy tu tia sí, pero también soy una puta, y eso lo hace mucho más rico. Así que por eso te hablo como tia, como mujer y como puta, sobrepasémonos, cojamos y nos saquemos la calentura, ya está ya estamos entregados, y vos quédate tranquilo que nadie sabrá de esto, solo será nuestro secreto. Así que mañana Veni con todas las ganas de coger, voy a estar entregada para vos, pasemos un fin de semana a puro sexo pendejo, no seas cagon y Veni, seré tu puta todo el finde… De adelanto te dejo un pequeño regalito. Te espero pendejo hermoso y pajero

Junto con el texto le mande un video, en él estaba yo en ropa interior sexy, de color blanco con detalles negros, en el video le movía el culo y le bailaba y de a poquito me iba sacando la ropita sin mostrar nada. Y una vez toda desnudita y tapándome bien con mis manos y de perfil le mande un saludito. El pendejo contento me mandó un mensaje más tarde con la mejor noticia, que vendría, el pendejo ahora se disculpaba por no haberme avanzado antes, yo simplemente me reía, pero no me importaba nada, el pendejo me confirmo que venía y se quedaba todo el finde. Así que por fin me lo comería al pendejo pajero.

Esa noche estaba tan contenta que quería celebrar, y para colmo mi hermana me dio con el gusto me llamo para ver si no salía así nos juntábamos a tomar algo después de cenar... con todo gusto fui con muchos ánimos de provocar al pendejo. Me puse un vestido acampanado y una remera negra arriba con escote y transparencias, solo para el pendejo, mi hermana me dijo que me vestí como para salir de joda, y le dije que una siempre tiene que estar lista para lo que sea, uno nunca sabe cuándo se presenta una joda. El pendejo al parecer no sabía que yo estaba, mejor así le daba una sorpresa en su cuarto.

Preparamos las bebidas y nos pusimos a hablar un largo rato con mi hermana en la cocina, luego nos fuimos al living, pero antes de sentarnos me fui al baño. Excusa para pasar a saludar al pendejo. Al subir había un silencio, no había nadie más arriba porque mi cuñado había llevado a mi sobrina a una fiesta, y mi sobrina más grande salió con su novio a cenar. El cuarto de él estaba cerrado, iba a golpear pero mejor decidí entrar y sorprenderlo, abrí la puerta, estaba la luz apagada y lo vi sentado en la compu, se sorprendió al verme, cerré la puerta. Y me acerqué a él.

-Hola hermoso vine a saludarte.

-Hola tia, no sabía que estabas acá.

-Quería sorprenderte. Que estás viendo?
– Bien curiosa me puse a tocar su compu.

-Estas muy abultado nene, estás viendo porno??- Y así era, el pendejo veía porno, tenía abiertas algunos videos pornos.

-Si tia, me dejaste mal con el regalo que me enviaste.

-Te gusto? Mañana habrá más, pero no tenes que ver porno, no es mejor tener a la puta de tu tia?


Al decir esto levante una pierna y me senté encima de él mirándolo de frente.

-SI ya se tia, pero no podía aguantar hasta mañana.

-No podías?? Bueno si hubieras sido más vivo llegabas por casa con cualquier excusa, con gusto te recibía y si hacía algo lo cancelaba para estar con vos.- Al decir esto lo bese en la boca y comencé a moverme, el pendejo estaba al palo, con la pija bien dura.

-Esto tómalo como un adelanto para mañana hermoso, me voy antes que sospeche tu mami-


Le di otro beso en la boca y le puse sus manos en mi cola por debajo de la pollera, esta vez el pendejo las apretó fuerte eso me puso loca, pero me levante y me fui, antes de salir le prendí la luz y le dije.

-Te gusta lo que tengo puesto??- Le di una hermosa vuelta así el vestido se levantara y le mostrara mi cola y mi tanguita celestita bien enterrada en mi cola.

-Estas hermosa tia, sos una diosa, sos divina-

Le di las gracias y me fui, mi hermana por suerte seguía sentada en el living. Pero me dijo que me había demorado un poco me pregunto si paso algo, y le dije que entre al baño y me quede escuchando unos audios que me habían mandado nada más, sin decir nada ni sospechar seguimos hablando y escuchando música, luego de un rato se nos unieron mi sobrina y su novio, mi cuñado y el pajero de mi sobrino también, nos quedamos en el living hablando y tomando un par de horas, a medida que se hacía más tarde fuimos quedando solo mi hermana, mi sobrino y yo, durante esos momentos aprovechaba para provocar al pendejo sin que mi hermana se diera cuenta, muchas veces me agachaba para que pudiera ver mis tetas, y me sentaba levantando la pollerita para que viera mi culo y mi ropa interior, aprovechaba cuando mi hermana iba a la cocina para apoyarme sobre el pendejo o tocarlo, cuando mi hermana se iba le decía cosas chanchas al oído, en un momento mi hermana se fue al baño nosotros nos fuimos a la cocina a buscar algo para comer, esa era la excusa al llegar a la cocina fuimos a la heladera y me puse delante de él levantándome la pollera y mostrándole mi culo, el me dio un fuerte apretón como nunca antes lo hizo sin pedir permiso y me dio una feroz apoyada, eso me encendió, así que saque unas cosas de la heladera las puse en el mesón y me le abalance al pendejo comiéndole la boca, sabía que no tendríamos mucho tiempo así que nos comíamos parece desesperados, el me tomo de la cola y me dio fuertes apretones y apoyadas, yo me ponía loco al sentir esa pija dura sobre mi concha, estaba a full, en ese momento no quería parar, pero debíamos hacerlo porque mi hermana ya volvía del baño, tomamos un poco de pan, y un poco de fiambre y lo llevamos al living para hacer una picadita improvisadas.

Ya para ese momento el alcohol estaba haciendo efecto en mí, y yo le tenía unas ganas al pendejo, estaba muy caliente, y encima mi hermana que me obligaba a quedarme a dormir ahí, y dormir en la habitación de mi sobrina, pero no lo hice, porque sabía que estando en esa casa cometería alguna locura, además mi consuelo era que ese finde tendría lo que tanto quería hace mucho tiempo. Así que aproveche que mi cuñado salía a trabajar en el auto para que me llevara a casa, antes de irme mi sobrino ya había subido a su cuarto, mientras mi cuñado preparaba el auto para salir yo me fui al baño, pero en realidad me fui a despedirme del pendejo, entre a su habitación y el ya estaba en cuero con un short corto, sin mediar palabra lo senté en la cama y yo me senté sobre él, nos comimos la boca y yo me movía como una puta sobre su verga que ya estaba dura.

-Vine a despedirme bebe! Hoy te espero en mi casa así me haces tuya.
- El pendejo me dio un fuerte apretón en la cola y me dio un fuerte beso.

-Estaré ahí hermosa. Y te hare todo lo que siempre quise hacerte.- Al fin decía yo por dentro y más le comía la boca, escucharlo decir eso al pendejo por primera vez más me encendía, quería que me metiera esa pija ya, yo estaba muy mojada, pero tenía que irme, así que me levante y le di un beso en la boca, pero antes me saque la tanga y se la di…

- Para vos bombón, te la regalo, esta mojadita.- Le dije, le di un beso le apreté su verga y me fui.

Al llegar a casa la calentura me tenía mal, así que antes de dormirme me hice una buena paja, así como estaba me acosté me levante la pollera y me metí los deditos, después de una par de gritos y unos cuantos movimientos llegue al placentero orgasmo, y ahí quede rendida, me dormí así como estaba y me desperté casi al mediodía de ese día…

Al fin había llegado el ansiado día, estaba contentísima por lo que se venía, no veía las horas que el pendejo llegara, le dije al pendejo que venga esa noche así disfrutábamos todo lo que pudiéramos, sabía que se venía un gran finde, así que en mi habitación prepare lo que me pondría para darle un buen espectáculo al pendejo. Ese día estaba con una calentura, no le dije al pendejo que fuera más temprano porque tenía cosas que hacer además él tenía facu, así que todo se daba para que a la noche nos demos el gusto. Aproveche los minutos libres que tenía para calentarlo un poco más, le mandaba fotos mías y de mis partes para que mire lo que le esperaba, y más también lo hacía porque ese jueguito me calentaba a mi… el pendejo hijo de puta, sobrino de puta mejor dicho, también mando algunas fotos de su verga tan dura, yo ya me estaba mojando. Quería esa pija ya…

Esa noche llego más rápido de lo que esperaba y la ansiedad me mataba, pero como además de calentona era también una excelente calienta pingo decidí que al llegar retrasaría un poco la cosa y calentarlo un poquito, ya que ese fue el jueguito que nos llevó a esta hermosa situación.
Llego justo a la hora de la cena y yo muy puta decidí recibirlo en una bata color fucsia sin nada debajo, la bata era cortita y delicada que marcaba mis pezones duritos por la calentura. Al entrar el pendejo espero que cerrara la puerta y me tomo por detrás, me pego una flor de apoyada que yo me sobresalte y estaba encantada por eso, el me tocaba y me besaba el cuello, yo podía sentir esa pija dura apoyada en mi culo, el pendejo estaba complaciéndome, hace mucho que esperaba que me agarre de esa manera… Pero yo quería hacer mi jueguito, quería calentaron y calentarme más, así que me separe de él, y dándole un beso en la boca como saludo lo solté y le dije mientras le sobaba la pija sobre el pantalón:

-Bebe, me encanto ese trato, así quería que me faltes el respeto hace mucho… Me encanta como tenes esa pija, es mía toda este finde, y yo soy tuya, tenemos todo el finde, ahora vamos a cenar bombón y luego te daré una sorpresa-

Le dije que dejara la mochila en la habitación y viniera a cenar. Se sentó y yo me paseaba delante de él, cada vez que volvía de la cocina me habría más la bata para que pudiera ver mi cuerpo, el cuerpo desnudo de su tia. Me agachaba de espalda así mire mi cola y mi conchita, también lo hacía de frente así mirara las caídas de mis tetas sueltas debajo de la prenda. El pendejo no me sacaba los ojos de encima. Eso me ponía a mil, esas miradas eran las que me daba antes, solo que ahora con mucho más intensidad, hablamos muy poco, él se distraía con mi cuerpo. Con la comida ya servida me desprendí completa la bata y me senté a cenar, en la cena me puse a hablar de sexo, conversaciones calientes para encender más ese fuego. Le hable de algunas de mis ocasiones sexuales, el me conto algunas de las suyas… nos contamos lo que había pasado luego del casamiento, que cada uno se había ido acompañado esa noche, los 2 tuvimos relaciones, y nos contamos los calientes que estábamos los 2, lo que había sido esa noche si los 2 hubiéramos vuelto juntos. Esa conversación nos encendía más, nos poníamos más caliente, y hablamos bastante, sin prejuicios y sin tabúes, estábamos tan en confianza que nos contamos de todo, pasamos un largo tiempo hablando, mientras lo hacíamos yo me tocaba y me rosaba con mis piernas, ya estaba mojada, yo tocaba por debajo de la mesa su pija durísima… Ya estábamos a punto. Éramos un incendio los 2, sin levantar la mesa, le dije que me esperara en el sillón, que le daría un hermoso espectáculo, me levante y le di un fuerte beso en la boca.

-Dale tia, te espero, muero por ver ese espectáculo. De paso me traerías la mochila? Ahí tengo la protección.

-No necesitas ninguna protección amor, ya tome todas las precauciones, a mí me gusta sin forro bebe, quiero sentir tu pija al natural, piel con piel.


Me fui al cuarto y me saque la bata, saque del placar un conjuntito también fucsia, me limpie mi conchita que la tenía empapada y me puse la tanga, un hermoso hilo dental que se me enterraba en la cola, me puse le corpiño, unas medias, y por encima un babydoll chiquito con algunas transparencias, dejando ver muchísimo. Me puse unos tacos altos y estaba lista para salir. Ya me mojaba sola con el solo hecho de saber lo que se vendría estaba calentísima y estaba a punto de cumplir esta fantasía con mi sobrino, a punto de cruzar el límite más allá. Era hora de salir a mi encuentro con mi sobrino, era la hora de comerme ese cuerpito y esa pija y él se coja a esta puta que tiene como tia.

Salí desfilando mi cuerpo de trola y el pendejo estaba ya en cuero, simplemente con esa zunga negra que yo le regale. Me dijo que él también quería darme una sorpresa, sorpresa que me encanto al ver ese bulto escondido dentro de esa prenda, pero abultado guardando un paquete hermoso.

-Sos hermosa tia, y estas re buena.

-Gracias mi amor, me lo compre para vos, así te doy un lindo espectáculo y después me sacas todo.


Mientras le decía eso yo me movía sensualmente y daba vueltas permitiendo que se deslumbrara, él se levantó intentando tomarme pero lo aleje y lo senté de nuevo en el sillón apoyando mi pie sobre su pierna y acariciando su pija con él. Puse música sensual y le di un baile digno de un cabaret, el pendejo me miraba sin perder detalle y se tocaba sobre la zunga con una entrepierna bastante abultada.

Yo le bailaba y levantaba mi baby-doll mostrando mi culito entangado, y me apretaba las tetas haciéndolas parecer más grandes de los que son. Era hora de subir el nivel, cambie la música y puse reggaetón. Inmediatamente me subí sobre él y comencé a bailarle sobre su pija, al sentirla sobre mi concha me hizo suspirar, esa cosa ya estaba muy dura y yo ya estaba mojándome otra vez. Me pare y lo tome de la mano y lo lleve conmigo para bailar así como solo nosotros sabíamos hacerlos. Me puse de espaldas a él y meneaba mis caderas sobre él, apoyaba mi culo sobre su pija y me rosaba suavemente al ritmo de la música, más nos estábamos encendiendo, el pendejo sin dudarlo me dio vuelta y me levanto de mis nalgas y me subió sobre él, yo comencé a moverme y ponerme como loca, el pendejo con su boca me comía las tetas y pasaba su lengua. Me baje y sin dejar de movernos comenzamos a acariciarnos más, el me saco el baby doll dejándome solo con el corpiño y la tanga, a la vez que me tocaba toda, amasaba mis tetas y mi culo, y pasaba su mano por mi entrepierna haciéndome largar fuertes suspiros. Me dio vuelta poniendo su pija sobre mi culo y se movía meneándose sobre mí, yo me apreté a él con todo el cuerpo y me desprendió el corpiño, me lo saco y me tocaba las tetas y las amasaba, me ponía loca.

Luego de eso lo senté en el sofá y me trepe encima de él, me senté sobre su pija y nos fundimos en un apasionado y caliente beso, nos comíamos la boca como desesperados y era así, estábamos desesperados y muy calientes los 2, sobrino y tia se estaban comiendo la boca y a punto de cogerse, eso nos calentaba aún más. Yo le comía la boca moviéndome sobre su pija y rosándola con mi conchita ya súper empapada con mis jugos. El me tocaba la cola y me daba golpecitos. Me hizo parar y me saco la tanga, el pendejo podía mirar de frente mi conchita depiladita toda para él. Y ya muy mojada. Yo sin demorar, comencé a tocar su pija y a sobarla por arriba de la zunga, para luego liberar esa hermosa pija durísima y palpitante, la tenía en mi mano, la acaricie un poco y ya no daba más, mi concha pedía esa dureza de verga en ella.

Era hora de sentir por primera vez su pija dentro de mí, era hora de cruzar el último límite que no habíamos cruzado, ese momento era nuestro, un momento que habíamos deseado hace tiempo. Me subí sobre él y tome su pija con mi mano apuntando a mi conchita, baje un poco y antes de metérmela me tome mi tiempo para disfrutar ese momento. Primero sentí su puntita sobre mí y ya empecé a largar unos suspiros, de a poco fui bajando y mi conchita se abría fácilmente dejando entrar la pija de mi sobrino, lentamente fui bajando metiendo esa concha dentro de mi hasta que baje del todo y la sentí hasta el finde pegue un grito al entrar toda.

-Ahora si pendejooo. Hace tanto quería esta pija dentro mío, y vos también, ahora si pendejo cógeme como tu puta. Coge a tu tia puta bebe!!

Y dicho esto comencé a moverme y suspirar con la pija de mi sobrino dentro mío. Me movía y le comía la boca al pendejo, me movía lentamente y aumentaba la velocidad cada vez. Contorneaba mi culo sobre él, sobre su verga dentro mío, ese movimiento le encantaba al pendejo y a mi verlo así mientras se cogía a su tia, yo cada vez suspiraba más fuerte y mis suspiros se iban convirtiendo en gritos cada vez. El pendejo me tocaba y apretaba las tetas, ponía su cara en ellas y jugaba con su lengua con ellas y mis pezones, en ese momento comencé a dar pequeños saltos sobre él, cada salto sobre esa hermosa pija me hacía gritar.

-Que divina pija pendejo si si, dámela toda si pendejo.

Cada vez saltaba y me movía más rápido y más fuerte, de la calentura que teníamos sabía que acabaríamos muy rápido, estábamos encendidos, nos comíamos y nos acariciábamos tanto mientras cogíamos, la calentura era tal, tanto que ya estábamos nuestros cuerpos transpiraban de tanto calor y tanto que nos movíamos, comencé a saltar más fuerte sobre él y mis gritos eran más fuertes, él se movía ayudándome y dándome arremetidas, ambos saltábamos en el sillón. El pendejo comenzó a darme más fuerte y yo le pedía más y más como lo puta que soy, gritaba más fuerte no me importaba nada, por fin el pendejo me estaba cogiendo, por fin hacíamos lo que tanto queríamos, más calientes estábamos y más fuerte nos cogíamos.

El pendejo me tomo con sus manos apretándome fuertemente las nalgas y me levanto, me tiro en la alfombra del living y dejándome con las piernas abiertas me la volvió a meter sin dificultad, los 2 ya estábamos a punto de llegar al orgasmo. Me la metió hasta el fondo y comenzó a moverse encima mío, yo lo lleve hasta mi para comer su boca y tocarlo todo, el pendejo comenzó a dar arremetidas fuertes en mi concha y me hacía gritar como una loca, que bien que me estaba cogiendo el pendejo, tanto que ya estaba por llegar, comenzó a meter y sacar fuertemente, yo lo tenía sobre mí y lo apretaba contra a mí y hacía que los movimientos rosaran mi clítoris con su cuerpo, eso me hizo acabar como un condenada. Llegue al orgasmo con un fuerte grito y fuertes movimientos, el pendejo no había acabado y me la seguí metiendo.

-Dale bebe, seguí y acabame adentro, lléname la concha de lechita amor.

El pendejo siguió moviéndose que me hizo tener otro orgasmo muy fuerte y más al sentir como mi concha se llenaba de leche, el pendejo estaba acabando dentro mío y yo lo disfrutaba, yo acababa a la vez que él lo hacía. Los 2 nos besamos apasionadamente. Estábamos extasiados y satisfechos, disfrutando ese momento, esos hermosos 2 orgasmos que me dio el pendejo. Nos quedamos así besándonos tiernamente los 2 en la alfombra recomponiéndonos, y pensando ya sin culpa en lo que habíamos hecho. Se venía un finde de mucho sexo para los 2, sin prejuicios ni tabúes ni limitaciones.

-Pendejo me encanto, prepárate que todo el finde voy a ser tuya, seré tu puta, haceme lo que queras que estoy entregada.

-Tia sos la mejor. Te voy a coger como quieras preciosa. Seré tuyo también todo este finde. Gracias por esto.

-No me agradezcas amor, me encanto la cogida que me pegaste. Vamos a aprovechar el finde.

Y así fue como comenzó todo un finde a puro sexo entre mi sobrino y yo.

Luego de ese hermoso polvo nos quedamos recostados en el piso, no paso mucho que nos volvimos a fundir en un beso, y nos encendimos al instante, nos pusimos calientes otra vez y nuestros cuerpos se rozaban, le pedí que fuéramos a la cama. Ya en ella nos trenzamos otra vez en un beso muy caliente, el pendejo ya estaba duro otra vez y yo con mi mano le daba unos masajes. El pendejo me tocaba toda, me metía mano por todos lados y me apoyaba esa verga, yo más me calentaba y más ganas de sentir la verga dentro mío otra vez.

El pendejo comenzó a bajar por mi cuerpo hasta llegar a mi conchita depiladita, comenzó a darme caricias y besos por toda esa zona, el pendejo sabia como juguetear conmigo y como calentarme, más deseaba yo que esa boca toque mis labios y me coma la concha. Y así lo hizo, primero comenzó a jugar con sus deditos, y luego siguió con la lengua, me daba lengüetazos y de a poco me la iba metiendo, yo me ponía loca con eso, jugaba con mi clítoris y mis labios. Me chupo la concha divinamente, pero yo con mi calentura no podía más. Quería pija.

-Bebe metemela ya… estoy toda mojadita, metemelaaa!!

El pendejo subió y se puso entre mis piernas, con mis manos agarre la pija y la direccione él se acomodó más hacía a mí y me la fue metiendo lentamente, sentir esa pija dentro mío y verlo a mi sobrino metiéndomela me hizo dar un grito de placer.

Se recostó sobre mí y comenzó a darme y darme, yo me movía también, era exquisito sentir esa pija en mi concha, más exquisito era que esa pija sea la de mi sobrino, eso me daba más placer, ese morbo. Yo estaba muy caliente y disfrutaba que daba gritos muy fuertes... el pendejo saco su pija y me dio vuelta, me puso en 4 yo rápidamente accedí, le pedí que no me la clave en el culito (todavía) y me la puso en la concha, me la metió despacio hasta que llego al fondo, y ahí comencé a moverme yo y el comenzó a dar arremetidas, metiéndola y sacándola. Yo gemía como una puta y le pedía más y más.

-Bebeee…que rrrriiica pija. Dame más fuerte, más fuerte bebe. Reventame la concha.

Y así el pendejo hacía caso, me daba más fuerte, hacía rebotar su cuerpo en mi entrepierna, mi conchita largaba muchos jugos ya, y mientras más fuerte me arremetida y más puta gritaba ya sentía que me venía, y el pendejo me dijo lo mismo, me dio más fuerte y ya se sentía el orgasmo venir, mi cuerpo comenzó a dar movimientos involuntarios y yo di un grito muy laaargo, a la vez que sentía la lechita de mi sobrino dentro mío. Era una descarga de placer lo nuestro. Nos tiramos en la cama semi agotados, todavía teníamos energías para más, pero estábamos extasiados, apenas conteníamos el aliento. Pero aun estábamos muy calientes, las caricias que nos dabamos nos encendían más y así en esa noche cogimos 2 veces más, muy intenso e insaciables que terminamos agotados, nos dormimos así desnudos los 2, felices por dar inicio a esta hermosa relación incestuosa.