EL COMIENZO DE MI MALDICION

Ahora mismo no sabría por donde empezar esto es solo un relato del diario de mi madre que me entrego mi tía, a propósito soy Akemi una chica de Japón, que tuvimos que mudarnos a América por suerte o desgracia me adelante unos cursos, según decían que era una niña prodigio, si pero ahora que lo pienso creo que en mas de un sentido, pero bueno no quiero enrollaros mucho con palabrarería esto fue lo que le sucedió a mi madre antes de que yo naciera…

Mi madre era una mujer algo alta para ser de Japón media como un metro y setenta, con una figura esbelta tenia unos ojos rasgados de color verde como el jade y una melena rubia cogida en dos coletas lateralmente siempre con adornos en forma de flores de color rosa, sus rasgos eran finos y delicados, los labios eran algo gruesos casi siempre los tenia pintado de rojo y se ponía maquillaje, el color que mas le gustaba era el azul cobalto, su figura era bastante esbelta.

Trabajaba de cajera en una tienda de discos, era un trabajo muy ameno además que era muy simpática, con la clientela allí precisamente conoció a mi padre, un tipo casi de su misma estatura con el lo de color marrón apagado, de rasgos marcados algo raro en Japón, con unos ojos de color azul, tenia una constitución media.

Según el diario de mi madre se enamoraron casi al instante de entrar en la tienda, aquello fue un flechazo en toda regla según ella.

Los años fueron pasando y ellos cada vez se fueron enamorando cada vez mas, hasta que al final mi padre pido que se casara con el según el diario fue en un restaurante y se arrodillo delante de todo el mundo para pedírselo era muy romántico.

En ese tiempo mientras preparaban la boda y demás mi madre conoció a un tipo según su diario era de lo mas normal lo único que resaltaba es que en la palma de su mano tenia el símbolo japonés del fuego tatuado.

Al principio fue de lo mas normal venia a comprar discos pero enseguida empezó a hablar con mi madre llenándole la cabeza de ideas extrañas, el tiempo fue pasando y mi padre empezó a darse cuenta mi madre hacia cosas extrañas que no pasaron desapercibidas.

Una noche mi padre comenzó a discutir con mi madre su pelea era por lo aquel tipo mi madre solo decía que era un amigo y nada mas y que hablaban de cosas sin importancia, aunque mi padre no se lo creía.

El tiempo paso y aparentemente aquel tipo no volvió a contactar con mi madre, mi padre estaba aliviado y una noche de pasión por así decirlo mi madre quedo embarazada, los dos estaban contentísimos, aunque mi madre siguió trabajando necesitaban el dinero para comprar una casa mayor.

Los meses fueron pasando y ya se le empezaba a notar el abdomen, así que pido la baja por maternidad en la tienda y no hubo ningún problema mi padre, al menos estaba aliviado periódicamente la llevaba al medico para ver como me encontraba y todo iba saliendo perfectamente no había ningún problema.
Una tarde la llamaron por telefono, y fue precisamente aquel hombre, le decía que tenia que verla en ese momento, aunque mi madre ya estaba de ocho meses, y poco podía moverse, a pesar de todo acepto.

Tuvo que tomar un autobús que la llevo a unas calles en la que nunca antes había estado, aquello estaba plagado de gente, mi madre empezó a buscar a aquel hombre por todos lados y al fin dio con el estaba apoyado en la puerta de un restaurante esperándolo, ese individuo la condujo al interior y bajaron por unas escaleras iluminadas por antorchas al llegar abajo abrieron una puerta hecha de metal, la habitación apenas estaba iluminada por unas antorchas en el centro había una especie de mesa con argollas para las manos y los pies y en el suelo estaba dibujado varios símbolos con pintura roja o eso creía, dentro también había varios encapuchados, de túnicas negras.

Ese hombre le ordeno a mi madre que se tumbara en aquella mesa mi madre como es natural lo rechazo e intento irse pero ya era demasiado tarde la puerta estaba cerrada mi madre gritaba todo lo que podía pero nadie la escuchaba, varios encapuchados la sujetaron; mi madre intento resistirse pero era imposible, la colocaron en la mesa y la ataron con las argollas aquellos tipos empezaron a recitar unos versos en un idioma que no conocía, la sala empezó a llenarse de un humo de color rojizo del que salían gritos y voces de gente torturada mi madre grito desconsoladamente pero todo era inútil, noto como poco a poco aquel espeso humo comenzó a introducirse dentro de ella, una vez que lo hubo hecho uno de los encapuchados cogio un cuchillo para realizar el sacrificio pero en ese momento entro mi padre con la policía en el sitio, empezaron a luchar pero por suerte mi madre salio viva de allí, aunque uno de los encapuchados también salio huyo.

En ese momento mi madre le entraron las contracciones del parto viendo aquello mi padre acompañado de la policía fueron corriendo al hospital, a mi madre la llevaron al paritorio mientras mi padre llamaba a mi tía para que viniese, una vez hubo llegado le explico todo lo que había pasado.

Mi tía se llevo las manos ala cabeza no podía creérselo, a ella no le había contado nada mi madre de aquello, mi padre dio las gracias que al menos le escribió una nota para hacerle saber donde iba, solo esperaba que yo saliera bien.

Pasaron unas horas y al fin vino la enfermera para comunicarle a mi padre que había nacido perfectamente sana, que ya podía entrar para ver a mi madre y a mi.

Mi padre entro en la habitación que estaba decorada como si fuera la de una casa normal y corriente según los médicos para no provocar estrés en las embarazadas.

Mi padre beso a mi madre en la frente y me cogio en brazos entre ambos decidieron ponerme el nombre de Akemi pero aquello iba a ser la ultima vez que los viera, en ese momento aquel encapuchado que había escapado entro en la habitación con una pistola en la mano, empujo a mi tía al suelo, y de dos tiros mato a mi padre yo salí volando con suerte de caer en los brazos de mi tía y de otros dos disparos mi madre cayo seguidamente apunto a mi tía con la pistola aun humeante con la intención de matarla, pero fuimos salvadas por un policía que alertado de los disparos entro en la habitación, mi tía no pudo mas que ocuparse de mi desde aquel momento, pasaron varios años tranquilos y pensando lo que había ocurrido tiempo atrás nos mudamos a América, temerosas de que aquella secta volviera a por nosotras.

Yo apenas tenia trece años de edad cuando llegamos, no tuvimos problemas para pasar las aduanas y demás ya que lo hacíamos legalmente una vez en el aeropuerto recogimos las maletas aquello estaba lleno de gente y yo no paraba de mirar hacia todos lados sorprendida por lo que veía, aunque mi tía no dejaba tampoco de mirar en todas direcciones, parecía nerviosa, por si alguien nos siguiera.

-- Tita, tengo ganas de ir al servicio...-- dije intentando aguantarme, mi tía solo me miro con cara de preocupación y nos dirigimos hacia el cuarto de baño de aeropuerto.

Una vez allí mi tía empezó a mirar por si había alguien en los servicios y una vez asegurada me hizo entrar en uno y espero fuera, no sabia a que veía todo aquello parecía que nos estuvieran persiguiendo pero por que, no tenia ni idea no habíamos hecho nada malo.

-- ¿Has terminado ya...? ...-- pregunto mi tía con tono de nerviosismo, y con muchas ganas de salir de allí.

-- Si...¿Tita te pasa algo...? ...-- pregunte extrañada mientras no paraba de mirar, mi tía en ese momento se puso de rodillas mirándome con una mezcla en sus ojos de miedo y felicidad.

-- No te preocupes cariño no ocurre nada...Ahora vamos a ir al apartamento que tengo...y dejaremos el equipaje...-- respondió mi tía intentando tranquilizarme pero sabia con certeza que algo pasaba lo podía leer en sus ojos, y no dejaba de preocuparme así que decidí no prestar mucha atención de momento.

En cuanto salimos del aeropuerto, cogimos un taxi para llegar al apartamento mientras viajábamos mi tía no dejaba de agarrarme la mano con fuerza como si pensara que fuera a desaparecer, hice como si no lo sintiera y seguí mirando por la ventana, todo aquello me parecía increíble y maravilloso, el viaje fue un poco largo pero me encanto.

Una vez llegamos mi tía pago al taxista, el edificio no era muy viejo y el ambiente parecía muy amigable, se podía oler el almuerzo que algunas mujeres estaban haciendo, los niños jugaban en las calles además teníamos la parada del autobús delante de nosotros.

En cuanto vieron a mi tía empezaron a saludarla, parecía que era muy conocida entre las personas del edificio, los niños se me quedaron mirándome por un momento, pero enseguida siguieron con sus juegos, una vez hubo mi tía terminado de saludar a la gente entramos en el edificio.

El edificio por dentro tenia un olor a viejo un poco intento y algo de humedad el, portal no era muy amplio y delante de nosotras estaba la escalera que tuvimos que subir 3 pisos y encima no tenia ascensor que era lo que mas me fastidiaba, pero bueno que remedio no se podía pedir que tuviera de todo al menos teníamos un techo bajo nuestras cabezas.

Nada mas entrar vi que el salón estaba adornado con un estilo oriental, y sabia que mi tía nunca perdería sus raíces, había un sofá de tres plazas en el centro del salón de color rojo vivo una televisión no muy grande estaba delante, la habitación estaba decorada con cuadros de mi madre y ella de viaje, detrás del salón había una pequeña cocina suficiente para dos personas.

Hacia lado del salón había dos puertas una iba a parar a mi dormitorio, aunque no era gran cosa estaba muy bien, tenia un escritorio al lado de la ventana esta daba a la calle y podía ver un parque que teníamos enfrente la pared tenia un viejo papel pintado de color rosa, cerca a la puerta había un armario algo viejo, y pegada al fondo estaba la cama tenia una colcha con elefantitos rosa, algo infantiles pero viendo mi edad no podía pedir otra cosa.

Al lado de la cama había una puerta que daba al baño era pequeñito y tenia un lavabo y una ducha suficiente para una persona me gustaba bastante.

Salí de mi habitación y me dirigí a la de mi tía, no se despegaba mucho del estilo de la mía; estaba deshaciendo las maletas, me quede por un instante mirándola no sabría decir el porque, en ese momento se percato de mi presencia y se dio la vuelta enseguida.

-- ¿Bueno que te parece...? ...-- pregunto mi tía intrigada por mi respuesta con una sonrisa forzada en el rostro.

-- No esta mal...me gusta...-- dije intentando animarla , por que sabia que necesitaba mi apoyo.

-- Bien...me alegro...Pero no creas que te vas a quedar aquí de brazos cruzados...ni mucho menos...te tengo concertado una cita con el director de un colegio...mañana iremos a verlo para que empieces el curso...-- dijo mi tía, al parecer ya lo había preparado todo para que no perdiera clases.

-- ¿Tita y tu en que trabajas...? ...-- pregunte curioseando ya que no sabia a que se dedicaba.

-- Para empezar deja de llamarme tita...me hace parecer mayor...llámame Christine... y trabajo en una tienda de esoterismo...esta a dos calles de aquí...a tu madre le gustaban esas cosas...pero siempre las mantenía a raya o como ella decía les tenia mucho respeto...-- dijo Christine, explicándome un poco de su trabajo, al decírmelo mi mente empezó a darle vueltas y quería ir a ver como era su tienda.

-- ¿Me dejaras mañana por la tarde ir a tu tienda..? ....para verla...me gustaría saber donde esta y como es... -- pregunte interesada ya que algo me decía que quería verla, seria los genes de mi madre y su curiosidad por el mundo oculto, aunque yo tenia mis dudas respecto a eso.

-- De acuerdo te recogeré por la tarde...y te llevare a mi tienda...¿Has desecho las maletas...? ...-- pregunto Christine para tenerlo todo bajo control, no era precisamente una maniática del orden pero le gustaba que estuvieran las cosas en su sitio.

-- No, aun no...voy a hacerlo y de paso me daré una ducha...me sentara bien... -- dije mientras abandonaba la habitación de Christine.

-- Muy bien...¿Que te apetece de comer...? ...-- pregunto Christine alzando la voz.

-- No te preocupes...si quieres llama a una pizzería...así te ahorras el trabajo...-- dije intentando sacar una solución rápida, aunque nunca había probado la comida de mi tía.

-- Muy bien...-- dijo Christine mientras cogia el teléfono y marcaba para pedir una pizza.

Tenia unas ganas tremendas de meterme en la ducha, en cuanto abrí el grifo sentí el agua golpearme en la cara, estaba a la temperatura justa, a veces lo que mas me fastidiaba era el pelo que lo tenia demasiado largo, pero mi madre quería que así fuese, según me dijo Christine y no pensaba cortármelo.

En cuanto salí me puse una toalla pero vi algo extraño como un pequeño bulto en mi bajo vientre un poco antes de llegar a mí sexo no sabia que es lo que era, tenia un tamaño minúsculo, pero empezaba a darme algo de miedo.

-- ¿Christine...puedes venir un momento...? ...-- pregunte desde mi cuarto de baño, solo esperaba que no fuera nada grave.

-- Dime...¿Que es lo que pasa...? ...-- respondió Christine al entrar en mi cuarto de baño, por un momento se me quedo mirando como si estuviera en otro mundo.

-- Tengo una especie de pequeño bulto...y no se lo que pueda ser...no se si lo sabrás tu...-- dije señalando al pequeño bulto casi minúsculo.

-- ¿Eh...? ...Ah no te preocupes seguramente será un bultillo de grasa o algo así...no tienes por que preocuparte...-- dijo Christine tranquilizándome, pero no estaba muy convencida, pase la mano por un instante y una corriente de descarga eléctrica sacudió mi cuerpo instantáneamente, no era doloroso en absoluto si no muy placentero incluso cerré los ojos.

Al abrirlos me observe en el espejo que mis ojos estaban cambiados, la pupila era como la de una serpiente y el color del iris era completamente rojo, estaba muy asustada.

-- CHRISTINEEEEEE...-- grite asustada, sin saber que es lo que podía hacer, ni que era lo que me estaba pasando.

Christine asustada vino corriendo al cuarto de baño para saber que es lo que ocurría, y cuando me gire, su cara cambio de golpe estaba asustada, no podía creer lo que estaba viendo.

-- ¿Pero...que demonios...te ha pasado....?...-- pregunto Christine asustada mientras me miraba a los ojos, confusa no sabia que hacer solo estaba mirándome, aunque aquel bulto empezó como a palpitar lentamente, podía sentirlo como si algo quisiera salir fuera de mi.

-- Ayúdame...haz algo...-- dije con voz asustada aunque yo tampoco sabia que es lo que hacer, ella solamente me abrazo fuertemente, durante un momento y sentí como poco a poco aquellas sensaciones empezaron a calmarse, pero no sabia si volverían de nuevo y eso me daba miedo.

Una vez pasado aquel susto Christine se me quedo mirando por un momento, en sus ojos podía ver miedo y solo esperaba que aquello no volviera a repetirse, pero sabia que estaba pensando algo mas.

-- Bueno, no te preocupes...será mejor que te vistas y vuelvas al salón...la comida esta a punto de llegar...-- dijo Christine intentando calmarme un poco, pero sabia que ella estaba asustada tanto como yo o mas aun.

Sin decir una palabra me dirigí a mi habitación y busque entre, las maletas saque la ropa interior y la coloque en los cajones del armario, cogí un pantalón vaquero algo gastado de color azul pálido y una blusa de color crema, me cepille el pelo y me lo recogí en las coletas que tenia, en lo que tardaba escuche llamar a la puerta, escuche como Christine hablaba con el repartidor y le daba el cambio salí de mi habitación y observe que había pizza y unos refrescos sobre la mesa y Christine estaba sentada abriendo la caja.

-- Espero que te guste de jamón y queso...-- dijo Christine invitándome a sentarme y encendiendo la tele, con una sonrisa en su rostro, intentando disimular el miedo que tenia.

-- Si, no te preocupes...-- dije con tono de miedo aun por lo que me había pasado pero era mejor ocultarlo y no preocuparla mas de lo que ya estaba.

La comida fue de lo mas rápida una vez hubimos acabada me fui a mi habitación a repasar unos libros que tenia en mis maletas, me senté en la cama y empecé a leer, al rato escuche como Christine salía de la casa lo mas seguro para abrir la tienda por la tarde, me quede mirando por la ventana como salía corriendo pensé que lo mas seguro es que llegara tarde.

Seguí con mis estudios el tiempo se me paso volando, ni siquiera me di cuenta que ya era de noche y hacia algo de fresco así que cerré las ventana y me puse el pijama, por un momento me quede mirándome aquel bulto que aun tenia, solo esperaba que no fuera cáncer o algo así y fuera lo que había dicho Christine.

El pijama era de un color rosa con elefantes, demasiado infantil pero bueno muy cómodo y las zapatillas una especie de osos de color blanco.

Una vez me hube cambiado escuche como Christine volvía de trabajar, salí al salón para recibirla.

-- ¿Que tal el trabajo...? ...-- pregunte interesada en lo que había hecho.

-- Pues hoy he tenido varios clientes, ha sido mas movido que otros días...aunque la verdad no suele entrar mucha gente.. ¿Que tal has pasado tu el día...?....-- dijo Christine quitándose la chaqueta vaquera y poniéndola en el perchero.

-- Pues he estado estudiando algunos libros que había traído...el tiempo se me ha pasado rápidamente...-- dije sonriéndole.

-- Muy bien...y dime...¿Que es lo que quieres de cenar...? ...-- pregunto Christine con tono de alegría, al parecer había olvidado lo que sucedió, advertí que en le bolsillo de su chaqueta tenia un sobre que sobresalía, aunque no le preste mucha importancia, aquello seria algo muy importante en mi vida.

-- Con una ensalada me conformo la verdad...no tengo mucha hambre...no te compliques...-- dije intentando que no se complicara, haciendo comidas e intentando agradarme.

-- Muy bien siéntate en el sillón...y enciende la tele enseguida acabo...-- dijo Christine mientras se ponía un delantal de color blanco con ribetes rosados, y se disponía a cortar unas verduras.

Me senté y puse las noticias, esperando a que terminara, podía escuchar el traqueteo del cuchillo cortando y no se por que aunque no había conocido a mi madre me venían recuerdos de ella de alguna forma extraña.

-- Muy bien...ya esta lista...espero que te gusten...ayúdame a preparar la mesa...-- dijo Christine, cogiendo los bols, yo por mi parte cogí los cubiertos y el mantel y me dispuse a colocarlos.

Cuando lo hubo dispuesto nos sentamos y nos dispusimos a comer, mientras la cena me quedaba mirando las noticias.

-- ¿No ves nunca dibujos animados...? o ...¿Sales a jugar...?...-- pregunto Christine con tono serio, mientras veía como observaba las noticias con atención.

-- Prefiero estudiar...es necesario...y lo de salir a jugar no suelo tener muchos amigos...casi siempre me han tratado mal...por ser inteligente...-- dije recordando algunas cosas que me había pasado en mi colegio anterior.

-- A tu edad es verdad que es importante estudiar...pero también jugar y hacer amigos...seguro que en este colegio no tendrás ese problema, además no se puede llamar colegio es una academia...mas bien así que tranquila...además tiene muchos clubes...y seguro que encuentras alguno en el que ingresar...-- dijo Christine animándome, bueno solo me quedaba darle un voto de confianza y esperar que así fuera, y no tuviera que abandonar el curso a la mitad.

Una vez hubimos terminado de cenar, me entro un mucho sueño al parecer estaba mas cansada de lo que había pensado.

-- Venga, ve a la cama...y no te preocupes yo me ocupare de esto...el viaje te ha cansado mas de la cuenta...y yo también estoy molida enseguida voy...-- dijo Christine mientras bostezaba y empezaba a recoger los cubiertos.

Nada mas llegar a mi habitación me metí en la cama y me quede dormida profundamente, no se ni el tiempo que estuve durmiendo, pero me desperté no se tenia una sensación extraña, me dirigí al cuarto de Christine por algún motivo, abrí la puerta y allí estaba con un camisón semi transparente de color rosado abierto por la mitad, la luz de la calle entraba por la ventana y podía ver, sus pechos preciosos y redondeados y su cuerpo con el cual podía deleitarme con cada curva, la ropa interior que llevaba era un semi tanga de color blanco muy provocativo que dejaba entrever su sexo por la transparencia.

Enseguida note un calor en mi cuerpo que me recorría cada recoveco de mi, aquel bulto empezó a palpitar poco a poco en ese momento sentí como si me desmayara de alguna forma, como si otra personalidad hubiera sustituido a la mía sabia perfectamente que estaba allí pero era otra persona muy distinta, enseguida mire hacia abajo y aquel pequeño bulto tomo la forma de un sexo masculino pequeño en un principio pero que enseguida empezó a crecer poco a poco no podía creer lo que estaba pasando quería a Christine.

Incluso podía oler su cuerpo su fragancia me embriagaba, y aquella cosa no paraba de crecer era grande, caliente y palpitaba como si tuviera vida propia, empecé a andar hacia ella despacio sin hacer ruido intentando no despertarla, coloque mi mano encima de su muslo y empecé a acariciarlo estaba caliente y era muy suave cada vez tenia mas ganas eran casi insoportables pero no podía hacerlo, mi voluntad estaba luchando contra aquella cosa que se había apoderado de mi.

Con un gran esfuerzo cogí mi mano intentando no seguir acariciándola y calmarme, pero sabia que aquello no funcionaria por mucho tiempo.

-- Christine...Por favor ayúdame...-- dije intentando despertarla, para que me ayudara de alguna forma.

Christine se despertó y encendió la lamparilla de la mesita de noche al verme, se quedo como petrificada no solo por el sexo que tenia delante suya si no también por mis ojos de deseo que parecían incluso brillar con su color rojizo.

-- Dios...pero que ...-- Casi no podía articular palabra, enseguida me cogio del brazo y nos dirigimos hacia el cuarto de baño me metió en la bañera y soltó un chorro de agua fría sobre mi, aquello me dejo como en estado de shock, con el cambio de temperatura de repente, pero pude comprobar como aquella cosa iba reduciéndose poco a poco hasta casi desaparecer y las ganas que tenia estaban desapareciendo, por un momento me dejo en la ducha que me cayera el agua y fue a por una bata para cubrirse.

-- Christine...que me esta pasando...?...-- pregunte mientras cerraba el grifo de la ducha y me secaba con una toalla.

-- Cariño sabia que esto llegaría...algún día...según el diario de tu madre...antes de nacer...por decirlo de alguna manera en tu cuerpo se introdujo una especie de demonio...se que no me creerás y parece que ha llegado su momento de despertarse...en mi tienda he estado mirando...algunos libros y es una especie de incubo o algo parecido...en mi chaqueta he traído un sobre con unas pegatinas si quieres llamarlas así...eso creo que lo detendrán al menos de momento...-- dijo Christine explicándomelo lo mejor que podía, veía el miedo en su rostro.

-- O sea quieres decir que...estoy endemoniada...Mi madre no estaba alejada de todo lo oculto...-- dije de manera casi irónica, aunque tenia las pruebas delante mía.

-- Si así es pero antes de tu nacimiento se vio...envuelta en una secta o algo así...y...por desgracia...pudieron invocar aquella cosa y se introdujo en ti...si se controla no es peligroso...así que intentémonos relajarnos...-- dijo Christine intentando explicármelo, lo mejor que podía aunque yo la verdad no creía en esas cosas.

-- Solo espero que podamos detenerlo...por que anoche sentí cosas que no había sentido en mi vida...-- dije con tono de miedo, pero en mi interior sabia que me había gustado y quería repetirlo.

-- Ten confianza...estoy segura de que funcionara...escucha en esa academia conozco a la doctora...es mejor que hablemos con ella y así al menos si te pasa algo se lo podrás contar...-- dijo Christine poniéndome al menos una alternativa si surgiera el problema.

-- De acuerdo...-- dije asintiendo, ya que no me quedaba otra.

-- Ahora es mejor...que te ponga una de esas pegatinas...así por lo menos estaremos tranquilas...el resto de la noche...-- dijo Christine dirigiéndose al salón en busca de la chaqueta y cogiendo el sobre.

Cuando se acerco a mi saco de aquel sobre una especie de pegatinas que tenían escrito algo por dentro de ellas, en seguida me aparto la toalla y coloco una de ellas encima de aquel pequeño bulto que ya tenia la forma de un sexo masculino pequeñito, su contacto era muy pegajoso, pero si aquello funcionara haría cualquier cosa.

-- Bueno...¿Que tal te encuentras...? ...-- pregunto Christine mirándome, esperando que al menos me hubiera calmado.

-- Bien...ya no tengo esas sensaciones...por lo menos ha funcionado...-- dije aliviada mientras miraba aquel pedazo de papel.

-- Menos mal, bueno es mejor que vayamos a dormir y recuerda...no te lo puedes quitar...y mañana tenemos un día largo....-- dijo mi tía mientras salía del cuarto de baño y yo con la toalla encima.

Al llegar a mi habitación me cambie de pijama, el otro lo tenia empapado y no me podía permitir coger un resfriado y menos para la entrevista en la academia.

El resto del a noche paso tranquila, a la mañana siguiente Christine abrió la persiana y todo el sol entro por ella, dándome en la cara, y dejándome casi ciega, al parecer ella tenia mucho animo cuando se despertaba y estaba demostrándomelo, no es que sea muy dormilona pero ese día hubiera querido quedarme mas tiempo en la cama, después de la noche que había pasado.

-- Buenos días...Venga despierta dormilona...es hora de que te des una ducha y que desayunemos tenemos...que ir a la entrevista...-- dijo Christine mientras salía de la habitación.

Al momento salí de la cama y me fue a la ducha, abrí el grifo, el ambiente estaba helado y tenia escalofríos por todo el cuerpo, pero la ducha caliente aplaco el frió que sentía, debajo del agua me quede mirando por n instante la pegatina, esperaba que no se despegase si no seria complicado contener aquella cosa y no me gustaría que sucediese nada.

Una vez que termine de ducharme, me cepille los dientes y comencé a cepillarme el pelo me puse dos cintas de color negro en las coletas, me fui al dormitorio y cogí una ropa interior sencilla de color blanco, me puse la típica falda lisa de color marrón, una blusa de color blanco, con un lazo en la parte de arriba de color rojo recogido todo en un broche, y encima una chaqueta de color azul oscuro.

Al salir de mi cuarto pude oler el café y las tostadas, en ese momento mi estomago rugió de hambre y me senté a la mesa en ese momento Christine salio de la cocina con un vaso de zumo y un bote de mermelada de fresas.

Christine vestía un pantalón vaquero ajustado a su figura, en sus pies lucia unos botines de color negro con pelo de color marrón al principio, llevaba un jersey de color negro junto con una chaqueta vaquera.

-- Venga tenemos que darnos prisa...-- dijo Christine metiéndome prisa y por desgracia para ella a mí me gustaban los desayunos tranquilos.

Cuando ella termino me cogio del brazo, y casi tirando de mi con una tostada aun en la boca salimos por la puerta, me coloco un abrigo de color rosa encima y unos manoplas de color blanco, con aquello parecía que había engordado mas de la cuenta.

El ambiente en la calle era bastante calmado aun ni siquiera había despuntado el sol y hacia bastante frío ahora agradecía lo que me había colocado; parecía que hubiéramos sido las primeras en despertarnos de aquel sitio, podía ver los camiones de basura haciendo su ronda y algunos cuantos dueños de los bares abriendo sus establecimientos, nos pusimos a esperar el autobús por suerte no tardo mucho, pero aun así estaba desierto, en cuanto entramos nos pusimos en la parte de atrás, Christine de mientras no paraba de mirar por los ventanales, aun seguía nerviosa y no podía culparla.

Tardamos como media hora en llegar aquel sitio tenia una fuente central y el edificio era bastante grande podía ver a varios chicos mayores que yo entrar en el edificio, y a otros tanto hablando en las puertas, en mi camino me quede mirando a una chica alta de constitución delgada, con el pelo liso y largo de color marrón apagado y recogido en una cola de caballo tenia unos rasgos redondeados y muy lindos sus ojos tenían un color verde y portaba unas gafas cuadradas de color negro, vestía el mismo uniforme que yo tenia, fue solo pro un instante pero ella también se me quedo mirando.

Entramos por las puertas dobles que tenia la academia y dentro pude ver a toda aquella gente, de un sitio para otro, el ambiente parecía mas cargado de la cuenta, tuve que quitarme el abrigo y las manoplas por que tenían puesta la calefacción y aquella vestimenta empezaba a agobiarme.

Christine se dirigió hacia el mostrador de información y pregunto por el director y que tenia cita para hablar con el.
Enseguida nos pasaron al despacho de aquel hombre, era bastante grande tenia una mesa en el centro de color blanco encima de ella había varias fotos lo mas seguro de su esposa o hijos, en la derecha tenia una pequeña librería y en la pared estaban colgados varios diplomas, Christine le saludo y empezaron a hablar yo me quede mirando por un instante todo el sitio.

-- Bueno primero tendremos que hacerle unos exámenes para ver su nivel que tiene...-- dijo el Director mirándome con curiosidad.

-- Muy bien...¿Cuando tendríamos que volver...?...-- pregunto Christine, esperando que no fuera muy pronto y me diera algo de tiempo para estudiar.

-- Ahora mismo...si a ella no le importa...-- respondió el Director como si supiera que no tendría posibilidad de pasarlos.

-- Pero no ha tenido opor...-- dijo Christine intentando ganar tiempo pero en ese momento la interrumpí.

-- Christine no te preocupes estoy lista...-- dije confiando en todo lo que sabia y estaba convencida de que pasaría los exámenes.

-- Muy bien si es así...Señorita me hace el favor de traer los exámenes de evaluación de nivel si es tan amable...-- dijo el Director mientras pulsaba el botón del interfono, al momento vino una joven con uno cuantos folios que me puso delante mía, había de todo desde algebra a ciencias sociales pasando por historia y demás materias.

-- ¿Estas segura de que puedes hacerlos...? ...-- pregunto Christine con un tono de desconfianza, sabiendo que no había tenido mucho tiempo.

-- No te preocupes saldrá bien...-- dije intentando tranquilizarla, confiaba en mis posibilidades.

-- Muy bien dejémosla sola...tienes dos horas...-- dijo el Director mientras ambos salían por la puerta.

Me quede por un momento en silencio escuchando el gentío de fuera y como la sirena sonaba para dar el aviso de la primera hora, no sabia lo que pasaba estaba como desconcentrada, pero tenia que hacer aquellos exámenes no podía defraudar a Christine, cogí los folios y empecé a repasarlos lentamente vi que pese aquellos problemas eran muy difíciles en mi mente empezaban a saltar las soluciones y era mejor empezar, todo aquello me resulto demasiado fácil incluso termine media hora antes del tiempo.

-- Ya he terminado...¿Tengo que hacer algo mas...? ...-- pregunte sacando la cabeza entre la puerta.

-- Vaya así que eres rápida por lo que veo...espero que los haya respondido todos...-- dijo el Director casi sonriéndome como si se burlara de mi en algún sentido.

-- ¿Estas segura de que están bien...? ...-- pregunto Christine nerviosa, mirándome a los ojos.
El Director empezó a repasar los folios uno tras otros y por su expresión no podía creerse lo que estaba viendo, parecía que era imposible que una niña como yo hubiera podido resolver aquellos problemas.

-- Bueno...¿Y que tal esta...? ...-- pregunto Christine con tono dubitativo al ver la cara del Director.

-- Esto es increíble...sencillamente sorprendente...ha resuelto incluso los problemas mas difíciles de algebra y todas sus respuestas son correctas...desde luego te tendremos que adelantar unos cursos para poder ponerte a un nivel superior...desde luego que puedes entrar...pásate por dirección y que te den el horario y los libros...-- dijo el Director, al instante soltó los folios y volvió a saludar a Christine invitándonos a que saliéramos a recoger el material para incorporarme enseguida, cuando cerro la puerta se quedo un poco entre abierta y pude ver como enseguida cogio el teléfono e hizo una llamada, me extraño lo que dijo a continuación...

-- Ya ha llegado...-- dijo el Director como si todo aquello estuviera previsto de alguna forma.