Dese que era una adolescente, el cine siempre me resultó un lugar particularmente erotico, mas allá que erotico no significa para mi un lugar abiertamente sexologico para la practica copulatoria libre.
El olor de una sala, la oscuridad, el secretismo de la inmunidad para hacer lo que a la luz mucha gente no se animaria...Todo eso me activa mi sentido erotico.

Acababa de cumplir treinta y dos años y mi marido compró un consultorio en Buenos Aires para que ambos compartamos la misma cartera de pacientes de nuestra especialidad relevandonos durante la semana en dos o tres dias y alternando con el otro consultorio del centro de Montevideo.
Este nuevo lugar, estaba muy en el centro de la ciudad, de hecho a media cuadra estaba Lavalle con su universo de salas cinematograficas (aun todavia quedaban algunos cines, luego aparecieron las iglesias evangelicas y las tiendas vende tutti).

Me metí en una sala pequeña que daban continuado tres peliculas, ya que los estrenos y las salas importantes, tenian la funcion comenzada y las boleterias cerradas.

Daban un western en colores del estilo italiano aniquisima y malisima pero daban una joyita para los amantes del buen cine; Bell d`jour con Cahterine Denueve, mi actriz francesa favorita.
Entre a la sala cuando la de western estaba finalizando, soy muy miope en la oscuridad y me cuesta mas que a otros la adaptación fotoespasmica de las pupilas. Asi que me senté, se produjo el cambio de cinta con las luces encendidas y veo a mi izquierda a unas tres o cuatro butacas de distancia , un tipo que aun tenia puesto un incómodisimo impermeable de plastico, de esos que parecen descartables y que hacen un ruido horrible cuando se mueven sus pliegues.

Comienza la pelicula francesa en blanco y negro (copia original) y me entretuve disfrutando esa maravillosa obra. No me percataba que el vecino de butaca cada vez que se acomodaba, el impermeable generaba un ruido cada vez mas insoportabe que me distraìa. De pronto, ese ruido entro en una suerte de ciclo ritmico. Giro la cabeza y el tipo (que era un señor mayor), le estaba proporcionando una energica paja a un diminuto chizito invisible, solo veia el movimiento de la mano y escuchaba el ruido del impermeable, como seguramente, el resto de la sala.

Me bajé los lentes hacia el estremo de mi nariz y lo mire fijamente como para no tener la necesidad de decirle, "si te vas a pajear, sacate el piloto boludo".
El tipo giraba espasmodicamente la cabeza hacia mi y era como decirme ".... Si , me estoy haciendo una paja tarada...¿Y Que?...."
Me sentí insultada y provocada, asi que resolvi actuar dentro de los cánones de una diplomacia de guerra no declarada pero insinuada. Me saqué mi guante tres cuartos derecho, me humedeci mis dedos centrales con la boca en un gesto insinuantemente putañesco y me mandé para la peluda sin demasiado protocolo... Era solo un ademán, seria absolutamente improbable que me hiciera una paja en un cine. Prefiero chuparme una pija, es mas real.

Entonces el tipo del piloto y del chizito, se levantó, me miró, me regaló una suerte de puteada que no recuerdo tácitamente y se mando a mudar.

Se perdio la pelicula de Catherine Denueve haciendo de puta durante el dia y de señora por la noche. Que boludo.
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