Las oportunidades hay que aprovecharlas dicen los que saben de negocios y así suelen llegar al éxito muchas veces por azar, pero para ellos es saber tomar ese guiño de la suerte en el momento oportuno. Si hay una persona que entiende de esas cosas es Alejo, mi padrino. Es un amigo de la infancia de mi madre que mantuvo su amistad con mi familia toda la vida. Surgido de un origen humilde como mis padres. él progresó de una manera increíble. Sin títulos universitarios ni nada de eso, amasó una buena fortuna en base a pequeñas inversiones que tuvieron gran éxito, tiene varias propiedades y sigue teniendo un ojo clínico para atraer inversiones a sus emprendimientos comerciales.


Yo tuve la suerte de que mi madre lo eligiera como mi padrino cuando nací por lo que ese éxito se tradujo en regalos lujosos. De chica fueron los mejores juguetes, de más grande ropa y zapatos que valían más que lo que podría pagar y últimamente joyas hermosas como el collar que me regaló para mi cumpleaños. Su familia está compuesta por su joven mujer Celeste, y sus dos hijos del matrimonio anterior, Lucas y Malena. Luqui es adolescente y bastante mujeriego, Malenita es chica y muy malcriada. A pesar de ser un hombre grande y un poco descuidado de peso, su mujer es hermosa como una modelo, buena cola, buenos pechos, rubia y de ojos claros pero inútil para cualquier tarea domestica. Para eso está la siempre servicial Jenifer. Una chica que se encarga de la casa. Es más chica que yo y la verdad si no fuera por el uniforme definitivamente no encajaría en ese lugar. Es una morocha, de flequillo, con un piercing en la boca y que se maquilla bastante exagerada especialmente los ojos, típica chica que te cruzarías en una bailanta. 


Una noche nos invitaron a cenar a mi y a mi familia a su casa. Eran cenas bastante divertidas en general. Llegamos temprano y nos atendió Celeste, con un vestido azul muy escotado que atrajo las miradas de mi hermano y mi papá. Cuando pasamos, mi hermanito menor se fue a jugar con Malena y los más grandes nos quedamos tomando algo mientras Jeni preparaba la comida. Cosa que se le hacía difícil con mi hermano y Lucas molestándola, haciéndose los galanes en la cocina. Mi padrino no paraba de hablar del negocio que estaba por cerrar. Cuando todos se sentaron a comer aprovechó para contarnos que los chicos irían con Cele al sur a ver los glaciares y no iban a tener que aburrirse con la cena de negocios, aunque Luqui tenía otros planes. En ese momento Lucas se levantó para ir al baño. Casi al instante los nenes jugando volcaron un vaso y me mojé el pantalón con gaseosa. 


Cele me acompaño a la cocina a limpiarme y volvió rápido a la mesa porque Male seguía un poco alborotada. Yo estaba por volver cuando escuché un ruido en el pasillo que daba a las habitaciones. Me asomé y lo que vi me dejó hipnotizada. En la oscuridad pude distinguir claramente la cola desnuda de la empleada con su tanga en los tobillos y a Luquitas agachado frente a ella con toda su boca entre sus piernas, lamiendo como sediento. Me asomé hacia el otro lado y todos seguían charlando entretenidos. Cuando volví a mirar me encontré que los dos se besaban apasionadamente y tocandose a más no poder. Era algo muy trillado que el patrón se acostara con la empleada pero si esperaba algo así sería de Alejo, el hombre experimentado y poderoso y no de él que la verdad no era una belleza de pibe. 

- El sábado tengo día libre, si queres algo más va a ser ahí, tengo que trabajar - le dijo la mina obviamente con más cama y calle que el chico, para dejarlo con ganas.
- Si mi amor, ya le dije a Cele que me quedo en la casa de un amigo el finde, vamos a tener todo el tiempo del mundo, nos vamos a un telo, veni besame - respondió él rápido y agitado, y mientras se besaban me volví a la mesa un poco sorprendida.


Mientras estábamos de sobremesa porque Jeni misteriosamente tardó más de lo normal en levantar los platos y traer los postres, Alejo le recordó que el sábado tenía la cena con los inversionistas y que tenía que estar por más que fuera su día libre. Le dijo que le dejaría el día de la semana que quisiera pero que ella no podía faltar para que fuera un éxito. La chica abrió los ojos grandes y su hijo se ahogó con el flan. Eso le dio tiempo a la empleada de inventar una excusa. 
- Pero este sábado no estoy en la ciudad. Tengo el casamiento de mi prima - llegó a mentir, para que Lucas respirara tranquilo. 
- Si queres nos quedamos y yo preparo algo rico - Acotó Celeste. Pero esa opción tampoco le gustaba.
-No mi amor, como se van a perder el viaje. Ya bastante que este otro vagabundo se queda con los atorrantes de sus amigos - respondió mi padrino ya bastante nervioso. 
Entonces como su salvadora le dije - si queres puedo prepararles algo para comer yo. Los sábados estoy libre y sabes que te puedo hacer quedar bien con mi comida.


Lo pensó un poco, sabe que yo soy una excelente cocinera y tal vez le pareció demasiado pedir, se rascó la barbilla y me miró unos segundos pensando. Me preguntó si estaba segura y yo accedí. 
- Si esto sale bien, voy a estar en deuda de por vida con esta princesa - Le dijo a mi mamá agarrándome la cara.
- Sabes que haría cualquier cosa por vos Ale - le dije yo abrazándolo.
Quedó todo acordado para que no quedara nada al azar en una noche tan importante. El viernes por la noche salió el vuelo de su familia. El degenerado del hijo desapareció ese mismo día al igual que la empleada que supuestamente viajaba. Pensar qué estarían haciendo me daba un poco de calor pero después de haberlos visto era difícil no imaginarlo. La piba tenía todo para que el pobre perdiera la razón: buenos pechos, buena cola, piernas firmes que se veían siempre por el uniforme y él tenía la energía propia de cualquier pibe de esa edad y unas ganas terribles. Era una combinación explosiva. 


El sábado llegué temprano a la casa de Ale para empezar con los preparativos. Me fui de jogging y zapatillas pero con una ropa más linda para ponerme a la noche y hacerlo quedar sofisticado como debe ser. Mientras preparaba la comida veía como repasaba una y otra vez los papeles que tenía en su carpeta. Luego me preguntó si necesitaba algo y como vio que venía todo bien se fue a preparar, escuché la ducha y al rato bajó peinado para atrás, con una camisa negra, pantalón de vestir y unos zapatos muy brillantes hasta se había puesto unos anteojos más chiquitos. Le sentaba bien el color negro porque es un poco gordito. Yo miré la hora y con todo ya listo, metí la comida al horno y consciente de que llevaría unas horas me fui a bañar y cambiarme también. Después de una buena ducha, y perfumarme bien me puse un conjunto de lencería blanco muy fino que me había regalado mi novio, un vestido también blanco un poco corto pero no grosero, atado atrás y con la espalda un poco descubierta. No era muy escotado pero marcaba todas las curvas. Completé el vestuario con unos tacos blancos que casi nunca uso, que me marcaban bien las piernas. 


Cuando bajé, un poco sorprendido, mi padrino me miró y bromeo sobre mi aspecto - con esa pinta cierran el trato sin leer nada nena - dijo con una sonrisa cómplice los dos reímos hasta que nos interrumpió el timbre. Cuando fui a atender me encontré con dos hombres que la verdad me dieron un poco de miedo. Uno canoso, flaco cara larga y no muy simpático. El otro con la misma simpatía pero pelo marrón, un poco más bronceado, de bigote y más gordo. Les di la bienvenida y pronto Alejo salió a recibirlos. Los invitó a pasar y mientras preparaba la cena tomaban unos tragos y él les mostraba la casa. Parecieron un poco más agradables con el correr de los minutos. El más gordito tenía una tonada como de otro país. Al poco tiempo interrumpí su charla para invitarlos a la mesa. 

Cuando vieron la comida quedaron fascinados y felicitaron a mi padrino por la cocinera que tenía. Yo me puse muy feliz pero más aún cuando Ale les dijo que no era su cocinera pero como sabía que nadie cocinaba mejor que yo me pidió el favor para agasajarlos. 
- Esta delicada belleza es mi ahijada - completó mirandome con una sonrisa.
Yo agradecí los elogios y me  retiré para que hablaran de sus asuntos.
- Las mujeres de aquí son realmente ricas - dijo el centroamericano. Mientras yo me retiraba
- La carne argentina, mi amigo - comentó el otro invitado y los tres se largaron a reír.
Ellos creían que no los escuchaba porque estaba bastante lejos. Me separé algo de comida y me quedé viendo televisión en la cocina. No me preocupaban los comentarios de esos viejos verdes. Estaba Alejo que me siempre me vio con otros ojos y no iba a permitir que se desubiquen. 


Al poco tiempo Ale se acercó muy eufórico y puso una botella de champagne en la hielera.
- Anda preparando las copas con los postres, bonita - me dijo mientras preparaba la botella.
- Parece que está saliendo todo bien - le lancé al ver su estado de alegría.
- Gracias a vos, confiaba en que estos babosos se derritieran con las piernas y el culo de Jeni pero tu lomo y ese vestido infernal son mejores- me dijo susurrando -Me van a decir que si a lo que les diga hoy - completó y me dio un chirlo en la cola.
Me quedé dura. Era la primera vez que estaba en una situación como esta sin querer. Había tenido una ingenuidad poco común en mi. El cariño y la admiración que tenía hacia mi padrino no me dejaron ver que me estaba usando de carnada para atraer a esos dos. No sabía que hacer. Siempre tenía yo el control y ahora era al revés y me asustaba. Lo peor es que él sabía perfectamente que yo estaba de novia. No estaba buscando nada parecido a esto.


Cuando fui a llevarles los postres ya estaban tomando champagne y los visitantes tenían la cara bastante roja. Me acerqué para darles sus copas y entonces cuando me estire para llevarme los platos sentí una mano que subía por mi pierna derecha, desde la altura de la rodilla. Me di vuelta y vi que era el señor canoso con una cara de placer muy evidente. Frené su mano con la mía y me fui rápido con los platos, sin decir una palabra. 
- Podes traer la otra botella, linda? - me pidió Alejo, con la clara intención de seguir exponiéndome. Yo le seguía el juego lo más que podía. Estaba asustada por esos hombres que me dieron mala impresión desde que cruzaron la puerta, pero pensaba cobrarme este favor con los regalos más caros que se me venían a la mente.


Al regresar de la cocina ya no estaban en la mesa del comedor sino en unos cómodos sillones de cuero tomando lo último que quedaba y esperando más burbujas para sus copas. Me acerqué y noté que los postres estaban casi sin tocar. Salvo el del anfitrión. 
- Usted probó esta crema? - me dijo el morocho, acercando su cuchara
- No, gra... - llegué a decir antes de tener la crema en la boca. No le importo lo que respondía pero era una cortesía al fin.
- Gracias señor - le respondí saboreando un poco de crema que tenía en el labio.  
- Parece que le gustó mucho - me respondió y pasó su dedo por la copa y llevandolo lleno de crema hacia mi cara.


Ya era demasiado tarde, había empezado el juego y sabía que esto llevaba a un solo final. En ese momento metí adentro de mi boca su dedo y succioné como si fuera una mamada mirando fijamente las reacciones de placer del tipo. Mientras hacía esto sentí una mano del otro señor que agarraba mi teta izquierda por arriba del vestido. Al soltar la mano miré de reojo a mi padrino y lo vi del otro lado de la mesa ratona, estirado en su sillón frotándose el pantalón. Me había entregado definitivamente y yo sentía las manos de los otros dos en mis piernas, subiendo mi vestido. Me besaban el cuello y yo les devolvía unos tímidos gemidos que parecían enloquecerlos hasta el punto de que el bigotudo me agarró fuerte de la nuca y me metió un beso de lengua muy caliente mientras su amigo ya había corrido mi ropa interior y empezaba a meter dos dedos dentro mío. 


Estaba sentada con las piernas abiertas y mientras sentía como me penetraban esos dedos y recibía las caricias a mis pechos por debajo del vestido, el morocho se paró junto a mi y sacó una pija negra que cuando quedó liberada golpeo mi cara con fuerza. Cuando la empecé a lamer desde abajo cerca de los huevos, largó un gemido de placer intenso y el otro que estaba enfocado solo en mi concha depilada, levantó la mirada y le dijo
- Viste? Te lo dije. Las argentinas son muy putas, y mi socio siempre consigue las mejores. Mientras se desabrochaba el pantalón apurado. 
- Eres deliciosa cariño. A ver mírame mientras te la tragas mi niña - Me dijo el dueño de esa rica pija que me meti hasta la garganta obedeciendo su pedido de mirarlo todo el tiempo. 


Mientras chupaba como una puta, el otro me agarró el pelo y metió su pija adentro de mi boca. Yo quede de frente a mi padrino que ya estaba con la pija afuera pajeandose de verme chupar estas dos vergas. Jugué un poco con mi lengua sobre el pedazo del canoso y me la metí adentro de la boca una y otra vez jugando con el vacío que provocaba. Chupaba un rato cada una y pasaba mi lengua por todo el tronco una y otra vez. Estaba arrodillada frente a ellos y le regalaba una vista inmejorable de mi culo a Alejo. Me había entregado como una prostituta y le encantaba verme así. 
- Esta trola es mejor que la morochita que tenías antes - le dijo el canoso con la voz entrecortada, y completó - te acordás la reunión con los chinos lo que fue? - los dos rieron, en alusión obvia a Jenifer. Todo cerraba ahora. Por eso insistió tanto para que estuviera ella y se negó con ese nerviosismo a que se quedara su familia. Después de verla manejar a su hijo era obvio que en mi posición no debe haber dudado un segundo.


Me desaté el vestido y mis pechos quedaron cubiertos solo por el delicado corpiño que traía que era un poco traslucido. 
No se cual de los dos me desató el corpiño porque fue muy rápido lo que si sé es que de inmediato escuche
- ven aquí preciosa - y la verga negra se ajustó entre mis pechos. Me apretó y empezó a disfrutar de una buena turca con los ojos mirando el techo. Se tiró en el sillón y gozaba de mi movimiento. Hasta que de golpe sentí un chorro caliente en el pecho hasta el cuello. En medio de un largo gemido me dio dos más que chorreaban hasta escurrirse entre mis tetas. 
- A ver vení putita ahora me toca a mi - dijo el otro. Puso su pija frente a mi boca y empece a chupar muy fuerte así toda pegajosa como estaba. De golpe la sacó y yo cerré los ojos y abrí la boca con la lengua para afuera. No estaba equivocada, apenas hice esto, empezó a caerme leche en la lengua y al rededor de la boca. Cuando sentí que había acabado totalmente, abrí los ojos y lamí lo que había quedado. Mientras hacía esto pude ver que Alejo se limpiaba con un pañuelo su propia acabada. De más está decir que los veteranos estaban sumamente satisfechos con la cena. 


- Te vas superando Ojeda, cada vez tenes putas mejores en estas cenas - Lo felicitó su socio argentino. 
- La verdad que así da harto gusto hacer negocios mis amigos - dijo el extranjero. Alejo solo reía y acotó - Lo mejor para mis amigos que confían en mi - y mientras yo me limpiaba aún arrodillada, paso junto a mi y me acarició la cabeza. Yo lo miré mientras terminé de acomodar mi ropa sin poder creer como me regaló de esa manera, eramos casi familia. 
Se dio cuenta de mi reprobación sin hablar y cambió de tema lo antes posible. 
- Bueno caballeros, falta la formalidad nada más, ya lo estudiaron sus abogados y les aclaré los detalles del proyecto - Trajo las carpetas con los documentos y siguió hablando - Luego de este inmejorable momento, falta poner el gancho nada más.


Los tres entre risas tomaron fueron firmando uno a uno cada papel y los ojos de mi perverso padrino brillaban viendo la tinta secarse de la misma forma que lo hacían unos minutos antes con el espectáculo que le di yo. Mientras seguían hablando de sus negocios, el viejo que había pasado al baño me sorprendió de atrás y me dijo.
- Me quedé con ganas de sentir esto - y me apretó el culo con las dos manos
- Y que esperas? la noche todavía no termina- le respondí moviendo el culo sobre su nuevamente erecta pija.
Él se lamió los dedos y empezó a pasarlos por mi cola. Estábamos alejados así que en silencio, me bajé la tanga y cuando estaba agachada desenredandola de mi taco sentí una fuerte presión en el culo. La hizo entrar de un tirón y eso me hizo gritar. Cuando escucharon mi grito, Alejo y su otro amigo acudieron a ver. Me encontraron agachada gritando y con el viejo dándome con una mano en mi cadera y la otra en mi espalda para mantenerme agachada. 


- Esto es fantástico, puedes compartir esta mamacita - sugirió el su compañero que ya tenía la verga en la mano. - A ver mamina dale un recuerdo de Argentina a nuestro amigo para que sepa lo que es bueno - dijo Ale totalmente desencajado, a unos metros. 
- Ahora van a ver lo que es bueno, acostate ahí - le dije al viejo que hasta recién me estaba rompiendo el culo. Se estiró sobre la alfombra y yo me metí su pija en la concha y me agarré las dos nalgas abriendo bien el culo. 
- Quiere probar o no? - le dije mirando para atrás, al gordito que estaba paralizado mirando. Con eso reaccionó y me puso esa gorda y venosa verga en la puerta del culo. Mientras su socio no paraba de bombearme desde abajo, la segunda pija fue entrando despacio hasta más de la mitad y luego comenzó un ritmo similar al otro. La imagen que debo haber dado arrodillada con las manos en el piso, roja como un tomate, toda transpirada, con algunos restos de acabada aún y gritando como una zorra por las dos pijas que me penetraban al mismo tiempo, hicieron que mi querido padrino se acercara y llenara mi boca con la única pija que me faltaba. 


Mientras sentía las tres pijas dentro mío, las manos del morocho apretandome el culo, la boca del viejo chupandome las tetas y las dos manos de Alejo en mi nuca mientras metía y sacaba su verga mojada de mi boca, no pude contener el orgasmo. Si bien el gemido fue un poco acallado por que tenía la boca ocupada, sentía la humedad caer por mis piernas. De inmediato fueron acabando los tres cada uno en el lugar que penetraban. La acabada de Ale me lleno toda la boca y luego los tres pusieron sus pijas frente a mi para que se las limpie con mi lengua. -Ahora si es como la cena con los chinos-  dijo el canoso dándole una palmada en el hombro al anfitrión que me miró ahí abajo lamiendo las tres pijas y me recordó - fuiste vos la que dijo que haría "cualquier cosa" por mi, te acordas?