Me encanta que mis fans me hagan relatos y este es uno de los que mas me gustan.
De mas esta decir que este fan me conoce y sabe que tengo una carita hermosa que siempre esta
esperando leche jejeje
Ojala les guste

Carita Angelical

Lo vi llegar a Fran a su escritorio medio..., ¿cómo decirlo? Raro. Sí, lo ví llegar raro. No sabía si preguntarle, pero no fue necesario hacerlo.

- Diego, che, ¿te puedo contar algo?
- "¡Cómo siempre! No tenés que pedir permiso para eso", le contesté, suponiendo que con ello vendría la razón de por qué lo veía... raro.
- Vos estás metidos con esos foros de amateurs y esas cosas... Bueno, me pasó algo esta mañana y me gustaría que me des tu opinión
- No es que sea un experto... Vos tenés más experiencia que yo con las minas, "trespiernas"...
- Bueno, pero esto fue medio raro. Las minas suelen caer cuando se enteran, pero con las desconocidas siempre fue difícil... hasta hoy, creo
- ¡Esto se viene bueno!
- Mirá: al revés de todos los días, fuí al gimnasio a la mañana muy temprano, así lo agarraba vacío y quería ver si podía empezar el día mejor. Cuando ya había terminado de correr y estaba por elongar, había una mina elongando del otro lado. No la había visto antes, así que seguramente iba a arrancar. Tenía una musculosa bastante suelta y unas calzas negras... ¡Unas calzas! El culo de la mina era increible, enorme, pero enorme lindo, y las calzas le remarcaban cada forma, cada pliegue en donde terminan los cachetes del culo... Increíble, Diego, era increíble
Siguió Fran contando.
- En un momento, se agachó, creo que sin saber que yo estaba, y se encontró con mi vista fija en el culo; en realidad, no estoy seguro, pero supongo que sí. Yo me hice el boludo y seguí elongando como si nada, pero ya nada fue igual: mi poronga había empezado a despertarse
- Bueno, ¿pero tan buena estaba?
- Muy buena... Iba pispeando de costado a ver cómo era, pero de a poco, porque cada vez que miraba para su lado, parecía que ella estaba esperándome. De a poco fuí haciendo el inventario: morocha, un par de piercings bien ubicados, maso de tetas y un culo,¡ un cuuuulooooo!
- ¡Eeeeehhhh, pará, atolondrado! Hasta ahora no me contaste nada raro. Minas buenas vemos todos los días
- No, es que esta tiene una carita angelical y un cuerpo endiablado... Es una mezcla muy rara
- Entonces, ¿la encaraste?
- ¿No te digo que tenía una carita angelical? ¡No me animé!. Pero seguí mirando lo que pude, tratando de disimular que ya estaba casi al palo, con la punta que en cualquier momento aparecía por la pierna del shorcito
- ¿Y ella?
- No siguió mirándome más y se dedicó a lo suyo. Elongaba y elongaba.... Se agachaba a veces de frente, y yo podía verle las tetas por el escote de la musculosa. Otras de atrás, y casi podía leer la marca de la tanguita que tenía. En un momento me dí vuelta y cuando miré otra vez, ya no estaba más. Esperé unos minutos a ver si volvía, pero no. Así que me fuí al vestuario, me mandé flor de paja en la ducha, me cambié y me vine para acá
- Ok, algunos detalles no eran necesarios... ¿Y qué es lo que yo puedo aportar a todo esto?
- "Por favor, averiguame si es del ambiente", y me dió una foto del celular
- ¡Pero aquí sólo se ve el culo!
- Ah, si... ¿No es espectacular?

El día siguió sin muchas novedades, excepto que Fran miraba cada tanto la foto de ese culo que, no podría negarlo, era majestuoso. Cuando se iba, le grité:
- ¡Que sueñes con las caritas angelicales y los culos diabólicos!
- Ni hace falta que me lo desees...

Al día siguiente llegué bien temprano. Ya me imaginaba lo que iba a pasar y no quería perderme ni una letra. Como a las diez de la mañana cayó Fran.

- Parece que hicimos doble sesión de gimnasio, hoy
La sonrisa de oreja a oreja lo delataba.
- Si, me fuí desde temprano y tuve que hacer doble rutina para estar allí cuando ella llegaba.
- O sea que si no te la levantás, al menos vas a entrenar más
- ¿Levantármela? Es ella la que estaba tratando de levantarme a mí
- Andá, fanfarrón... ¿Desde cuándo ese arrastre con las desconocidas?
- Pues parece que desde ayer. Hoy, cuando llegó, empezó igual que ayer: elongando. Yo estaba en mi segunda sesión de cinta y ella se ubicó en un lugar diferente al de ayer, pero donde yo hoy tenía la mejor vista. La vestimenta era muy parecida, con algunos pequeños detalles. Sólo para empezar, comprobado apenas se agachó por primera vez, hoy no tenía tanguita
- ¡Uyuyuyyyy! ¿Casualidad o adrede?
- Ya llegará eso. Aparte, las calzas de hoy eran blancas, así que si ayer casi podía leer la marca de la tanguita, creo que hoy le podía contar los pendejos. Empezó a elongar, te decía, y se agachaba para un lado y miraba hacia mi; se agachaba para otro, y otra vez movía esa cabecita hacia donde estaba yo... Te juro que los ratones me ganaban en carrera de cinta. Tuve que parar, porque ya me golpeba la poronga con cada paso... ¡y me dolìa!
- ¿Y ella? ¿Qué hacía?
- De repente, empezó a agacharse apoyando el culo en una barra de pesas, com si fuera un caño, y subía y bajaba como si se la estuvieran empalando
- ¡Y allí te le fuiste encima!
- "No. Llamame boludo, pero quería estar seguro. Hace como cinco años que voy al mismo gimnasio y no quiero que me echen por un quilombo de estos. Aunque te digo que, después de verla así, casi vale la pena un par de años en cana", me seguía contando, con la sonrisa del gato que se comió al ratón.
- "Pero", siguió contando, "no tuve que hacer mucho. Empecé a elongar y ella me empezó a mirar. La poronga se me remarcaba contra el shorcito y ella miraba prácticamente directo al sitio donde la punta aparecería en cualquier momento, con cualquier movimiento no controlado"
- Seguíamos solos y sólo hacía falta una chispa para que la mezcla estalle. Y ella la prendió: se bajó los breteles de la musculosa, dejando sus tetitas completamente al aire, mientras seguía con sus ejercicios de estiramiento. Tenía los pezones parados, y cuando se agachaba se los rozaba con la musculosa que se le desacomodaba. Se daba vuelta y me mostraba el culo, ese lujurioso culo que me sacó el sueño ayer, y se agachaba tanto que podía verle las tetas desde atrás por entre sus piernas. Pero ni me fijaba en ellas: de su concha ya salìa tanto flujo que las calzas se habían oscurecido en la entepierna, y eso la trransparentaba más aún.
- Ya a esa altura, estaba al recontrapalo, y me sobresalían diez centímetros largos de poronga de la piernita del pantalón. Ella la vió y, sin decir una palabra, se acercó, se arrodilló delante mío y se puso a estudiar mi pija. Cuando ya percía haberla estudiado lo suficiente, alzó la vista, me miró a los ojos, me agarró lo que sobresalía de la pija y se la mandó como si fuera una bombilla. Al menos, al principio, porque después parecía que quería una endoscopía, ya que se la empezó a meter en la boca tan hondo como le dejaba el shorcito.
- Mientras tanto, con la mano libre que le quedaba, iba alternando entre meterse la mano en la calza para llegar con los dedos a su concha, y otro rato se acariciaba los pezones, retorcéndolos un poco como queriendo desenroscarlos. En un momento, cuando le tocaba el turno a su concha, empezó a mover la mano frenéticamente y se empezó a ir, pero sin soltarme la pija. Con semejante escena, no pude aguantarme más, y me pemecé a ir yo, y le descargué todo lo que soñé con ella anoche más todo lo que me había calentado en su show privado. Se tragó todo, todo, todo... Cuando terminó, se subió la musculosa y se fue para el lado de los vestuarios.
- ¡Mierda! ¿Y no pudiste decirle nada, preguntarle nada?
- Estaba obnubilado. No atiné a nada. La esperé un rato, pero no salía, y ya se me hacía tarde. Me estaba yendo y encontré una toallita dobladita donde había estado elongando. Abrí la toallita y adentro había una tanguita del mismo estilo que la que se le adivinaba el día anterior, con una R bordada en el frente. Me agarré la tanguita y dejé la toallita en Recepción, donde me dijeron "Ah, debe ser de Romina, que es la única otra persona que subió hoy"
- Así que el culo ya tiene nombre...
- "Si, Romina...", decía mientras parecía estar otra vez en éxtasis eyaculatorio.
- ¿Y ahora?
- No se qué hacer... Viste que en el gimnasio tienen cámaras... Esta vez no creo que nos hayan visto, ya que no me dijeron nada, pero no quisiera tentar a la suerte otra vez
- ¡Y llevátela a un telo!
- Ojalá pueda... Mañana te cuento.

- ¡Qué tarde llegamos...! Me suena a telo...
- No, callate, me quedé redormido... Fuí al gimnasio retarde y ya no la ví; además, ya estaba lleno de gente.
- La dejaste escapar
- Espero que no... Esta vez hubo un par de cosas no habituales en el gym. La primera es que me dió la impresión de que me saludó más gente de lo usual. Y mirá que voy hace tiempo, pero nunca me saludan tantos patovicas... ni tantas chicas
- ¡Es tu aura! Se dieron cuenta de que cojiste y estás dejando de ser un freak
- No seas boludo... La otra es más directa: cuando me iba, la recepcionista me dió un papelito que le dejó Romina para mí: "Buscame; si querés, me encontrás"
- Me imagino que preguntaste el teléfono de ella en el gimnasio.
- Si, más bien, pero no me lo quisieron dar
- ¿Y te entregaste así? Me parece que no "querés"...
Sacó del bolsillo la tanguita con la R y me la mostró, señal suficiente de que realmente "quería".

A la mañana siguiente lo llamé 6:30, como habíamos acordado, así estábamos seguros de que llegaría al gimnasio a horario. Y lo hizo, pero estaba solo de nuevo. Hizo toda su serie y ... nada. Romi no apareció. Se quedó bastante frustrado, pensando en que el faltazo del día anterior debía ser el desencadenante de esto, así que no esperó mucho más y se fue a duchar.
Ni bien se dió vuelta debajo de la ducha caliente, la vió a Romi delante suyo, completamente en bolas.
- "No pensarías irte sin verme, ¿no?", le preguntó Romi pasando sus tetas, con sus pezones erectos, por el pecho de Fran, que no podía reaccionar de la sorpresa
- Ni loco. Pensé que te habrías enojado porque ayer no estuve
- "Yo no me enojo por tan poca cosa... Siempre y cuando no haya sido adrede", siguió diciendo Romi, mientras le pasaba el jabón a Fran por las bolas y por la pija, que ya estaba como para que un clavadista la use de trampolín
- No fue adrede! Me quedé dormido!
- Ummmm, no sé si te merecés esto, entonces... ¿Te quedaste dormido sabiendo que yo iba a estar aquí, sola y esperando?
- "No, te juro que nooooo", decia Fran con los ojos cerrados, disfrutando la paja con jabón que le estaba propinando Romi con un expertise inimaginable para su corta edad y su carita angelical
- "Pues ahora tenés que demostrarlo", dijo Romi y dejó lo que estaba haciendo

Fran abrió los ojos y la vió parada allí, el agua corriendo por entre sus tetas, por su espalda... por su culo. Los ojos entrecerrados, esperando el movimiento de él, a ver qué regalo le daría. Fran se arrodilló en el piso, la puso con la espalda hacia él, le abrió las piernas y empezó a chuparle la concha desde atrás, pasándole la lengua desde casi el clítoris hasta literalmente el culo, y vuelta a empezar. La tenía agarrada de las caderas y la empujaba contra la pared de la ducha, aplastándole las tetas contra los azulejos, y usando las manos para acariciar esos muslos blancos, fornidos, que terminaban en unas nalgas grandes y poderosamente sexies. No, sexies no; más bien lujuriosas.
Pasó una mano por entre sus piernas y empezó a frotarle el clítoris, mientras que con la lengua seguía con esa rutina que había arrancado, dedicándole cada vez más tiempo al culo que a esa conchita depiladita y chorreante.

Le metió los dedos índice y mayor en la concha, sin sorprenderse de lo exhuberantemente mojada que la tenía, y no precisamente por la ducha. Tanto, que se animó a meter también el anular y, poco más tarde, también el meñique.

Decidió usar la otra mano para el clítoris, y aprovechó el dedo gordo que le quedaba libre de la mano anterior para algo que había soñado reiteradamente: se lo metió, muy despacio, en el culo, el cual se dejó abrir sin dificultad. Casi se diría que el culo de Romi estaba succionando al dedo en cuestión.
Romi gimió de placer y siguió haciéndolo con los ojos cerrados durante un rato.

Fran decidió cambiar de pose. La dejó a Romi como estaba, pero le sacó los chupetes de concha y culo que había improvisado con sus dedos, se paró detrás de Romi, y le metió la poronga bien profundo en la concha desde atrás, lo que le sacó otro largo gemido a Romi. Empezó a bombear lento, largo y profundo, mientras que con una mano le acariciaba las tetas y usaba la otra para sostenarla fuerte contra la pared.

La respiración de Romi ya estaba acelerada, así que Fran se preparó para un embate final: preparó su dedo anular a la entrada del culo de Romi y se lo metió completo junto con una entrada profunda de su pija. Sacó ambas cosas a la vez, y en este segundo intento, le metió dos dedos en lugar de uno, y ya fue demasiado para Romi: Su cuerpo se arqueó para atrás, como queriendo meterse ambos miembros más adentro aún, apretó los esfínteres alrededor de sus dedos y la concha se le empezó a contraer rápidamente, al tiempo que un grito abandonó su garganta, como si hubiera hecho falta eso para mostrarle que estaba teniendo un orgasmo mucho más poderoso que el de hacía un par de días.

Fran siguió dándole masa todo el tiempo que duró ese estallido de placer. Cuando por fin terminó, Romi dió vuelta la cabeza, le dió un beso en la boca, pasó la mano a su espalda y le agarró la pija. Se la sacó de su concha y se la metió ella solita en el culo. Si, todos esos majestuosos veintipico de centímetros de poronga se los metió en el culode un solo saque.
Volvió a mirar para adelante, apoyó las dos manos en la pared, se agachó un poco y sacó culo para atrás, dejando mejor paso para su visitante trasero y le dijo:
- ¡Dale! Pero ni se te ocurra acabarme adentro

No hubo necesidad de más indicaciones: Fran empezó a darle masa para que tenga y que guarde, entrando y saliendo casi todo el largo de su poronga a toda velocidad, mientras Romi apretaba y relajaba el culo para sentir más aún ese rascado interno que estaba recibiendo por popa.

- Me voy, Romi... Me estoy yendo...

Romi se desempaló, se arrodilló delante de él, y Fran empezó a descargarle los dos días de guasca acumulada durante las veces que había soñado con ella, todo en la cara. Romi misma le había agarrado la pija y se apuntaba a los sitios que ella quería, y terminó con leche chorreándole por los cachetes, la boca, el cuello y las tetas.

Con la cara así llena de leche, miró a Fran y le dijo
- Gracias
- ¿Gracias a mí? Gracias a vos
- En serio: gracias por dejarme controlarlo
- Con esa carita de ángel, supongo que no es lo usual
- No. Mi novio decide todo. Ya hace más de cinco años que decide todo lo que hacemos

Metió la cara abajo de la ducha y se lavó, quedando otra vez limpia e inmaculada. Le dió un pico a Fran y desapareció de la ducha.

Cuando Fran salía del vestuario se cruzó con uno de los Trainers del gimnasio, Rodrigo, que lo paró con una sonrisa y le dijo
- ¡Bienvenido al club!
- ¿Bienvenido? Hace como cinco años que vengo...
- No, a ese no: bienvenido al club de Romi

Fran se quedó boquiabierto. Rodrigo tenía que ir a dar una clase, así que fue rápido:
- Mañana vení a las 6:00 de la mañana.
- ¡Pero ustedes abren a las 6:30!
- No importa. Tocá, decí que tenés que ir al tercer piso y mostrá la bombachita. Tenés la bombachita, ¿no?
- "Sssiii, por supuesto", titubeó Fran
- Bueno, te esperamos

Fran me lo contaba y todavía no lo podíamos creer. El club, la bombachita,... ¿te esperAMOS? ¿Quiénes? ¿Cuántos?
- Me parece que entraste en algo grande, amigo... Te envidio. Sólo con lo queme contaste de la ducha, creo que no me voy a poder mover del escritorio por un par de horas.
- Yo no se... Pero ni loco me lo pierdo. Mañana te cuento.

Al día siguiente, a las seis clavadas, Fran estaba tocado la puerta. Un tipo que debía medir dos metros de alto y que tenía brazos tan gruesos como sus piernas abrió con mala cara.
- ¿Si?
- Tengo que ir al tercer piso
- Aquí hay sólo dos pisos
- "Tengo que ir al tercer piso", repitió Fran, pero esta vez mostrando la bombachita
- Ahhh, tiene pase VIP... ¡Y de seda! Adelante por favor. ¿Sabe llegar?
- Nop
- Tome el ascensor al segundo piso; cuando llega allí, presione los botones de primero y segundo al mismo tiempo

Fran hizo lo que le decían y, para su maravilla, el ascensor siguió subiendo hasta ese piso que para él no existía hasta hace un día.
Lo recibió Rodrigo mismo
- Acomodate. Ya van a ir llegando
- ¿Quiénes?
- ¡Los miembros del club, por supuesto!

Fran se tiró en un sillón que estaba acomodado con una pantalla gigante. Estaban pasando un partido de la NBA de ayer. En pocos minutos, ya eran seis los que estaban allí, incluyéndolos a ellos dos.
Se quedaron mirando el partido. Fran no se animaba a decir ni a preguntar, pero todos los saludaron como si lo conocieran bien.

- "¡Ahí llegó!", gritó uno, y todos se tiraron en los sillones dispuestos.

Rodrigo se fue al equipo de video y cambió la señal. Allí, en pantalla gigante, estaban las cámaras de seguridad del gimnasio, y se la veía a Romi pasando la tarjeta de entrada. Ensguida se la vió ir hacia la escalera para ir al salón del primer piso, donde la había conocido Fran, y una cámara la apuntaba directo al culo desde atrás. Mientras subía, iba bamboleando el culo de un lado a otro, como sabiéndose observada... y disfrutándolo.

Romi llegó al primer piso y Rodrigo partió la pantalla en dos, enfocando a Romi desde dos ángulos distintos. Uno, por supuesto, era el increíble culo, enfundado hoy en unas calzas blancas como las del segundo día, y el otro de frente, haciendo zoom en esa carita de ángel, con boquita de chupapijas y parte de su escote que, aunque no generoso, dejaba ver lo que traía debajo.

Romi empezó a elongar, con movimientos bastante exagerados que eran bien recibidos por la muchachada detrás de las cámaras. De repente, se sacó la remera, quedando en tetas, y se fue a las máquinas de pesas. Empezó a hacer pesas así, en topless, con ejercicios que parecían elegidos para resaltarle esas tetitas deliciosas. Después de algunos minutos, Romi se sacó las calzas, quedando sólo con una tanguita tan chiquita como la que tenía Fran, y seguramente todos los demás allí presentes. Romi comenzó a correr en la cinta así, casi en bolas. Después siguió con bicicleta de Spinning, y cada vez que se sentaba parecía frotarse la concha en el asiento, y cada vez que se levantaba, la bombachita se le había metido más y más adentro del culo, hasta casi pasar inadvertida en su totalidad.

Rodrigo manejaba con maestría las cámaras que elegía poner en el videowall, resaltando cada aspecto lujurioso de Romi.
La siguiente serie de ejercicios fueron en las máquinas de piernas, hasta que le llegó el turno a la de abductores, para la cual se sacó la bombachita que todavía tenía, y comenzó con el ejercicio, abriendo y cerrando las piernas, abriendo y cerrando, abriendo y cerrando... Romi entrecerraba los ojos y su lengua humedecía sus labios. Siguió con el ejercicio y se mandó las dos manos a la entrepierna: dos dedos de una mano se los metió en la concha, ya inflamada de excitación, y con la otra se empezó a masturba el clítoris, mientras que seguía conla apertura y cierre de piernas.

La cámara no tenia sonido, pero no hacía falta: los movimientos de Romi, el inclinar de su cabeza hacia atrás, la boca abierta y la tensión en su cuello y abdomen indicaban claramente que había tenido un orgasmo.

Cuando se recuperó, se la vió a Romi que agarraba su ropa y se iba para el ascensor, en lugar de la escalera. Ni siquiera se había vestido.

- ¡Bueno! ¡El sauna está listo!
- ¿Sauna? ¿Tenemos sauna?
- No, no tenemos todos sauna. Esto es el VIP. Y te recomiendo especialmente que vayas al sauna

Fran no entendía mucho, pero todos se pusieron en bolas, agarraron una toallita y se metieron en el sauna. ¡Era enorme! Y estaba a una excelente temperatura. Fran pensó que era una práctica para relajarse después de lo que habían visto, pero en esos minutos se empezó a enterar de muchas cosas.

- Che, nuevito, estuviste a un tris de ser linchado
- ¡Si! No sabés el susto que nos diste... Pensamos que se acababa todo...
- "¿Qué es lo que se acababa? ¿Por qué casi me matan?", preguntó ingenuamente Fran
- Este ritual lo tenemos desde hace como seis meses, todos los días. Romi llega y hace su show
- Pero un día se te ocurrió llegar temprano, en pleno horario del show, y pensamos que allí se pudría todo, y casi bajamos a lincharte
- Pero no, no fue así. Después de verte allí, Romi llegó recaliente al sauna
- ¿Al sauna? ¿Romi vino al sauna? ¡Por eso fue que rajó tan rápido!
- Justamente. Se quedó tan caliente que no paraba de tener orgasmos ante cualquier toquecito adecuado
- Y el segundo día, otra vez casi te matamos
- ¡Claro! Te la chupó y pensamos que con eso se le iba a pasar todo, pero otra vez terminó aquí arriba, recaliente. Y cuando vimos que te dejó la bombachita, ¡listo! Era la bienvenida oficial al club

Ya Fran había entendido todo: Romi, con su carita angelical, arrancaba el día desayunando leche de hombre y embutidos varios.

Estaba todavía digiriendo la novedad cuando entró Romi al sauna, tan en pelotas como cuando terminó su sesión de gimnasia. Lo vió a Fran y fue directo a él, bajo las celosas miradas de sus ahora compañeros.

- ¿Te gustó el show?
- ¿Si me gustó? Creo que iría al infierno si con eso me asegurara verlo todos los días
- Me encanta escuchar eso. ¿Para qué la toallita? ¿Ahora tenés vergüenza?

Fran se sacó la toallita y toda su hombría estaba firme esperando el toque de diana. Y Romi era la trompetista, así que se agachó, se puso en cuatro y empezó con un solo de clarinete que parecía concertista.

Los demás se fueron levantando de sus lugares y le empezaron a propinar atenciones a Romi: uno le acariciaba las tetas, enroscando y desenroscando los pezones que ya venían en estado de excitación mayúscula. Otro empezó a sobarle el culo, abriendo y cerrando sus nalgas, fuente de lujuria para todos. Un tercero se le acomodó abajo, acostado, y empezó a chuparle la concha, que ya venía chorreando flujo por todo el camino. Incluso un cuarto se dedicaba solamente a sacarle el sudor de la cara, para que Romi pudiera seguir con los ojos bien abiertos a pesar de estar transpirando adentro del sauna.

No hacía falta prepararla, pero igual la atendieron bien un rato, hasta que entró Rodrigo, les pidió pista a los que estaban trabajándola, se le acomodó atrás y le metió la poronga en el orto hasta por lo menos la mitad. Romi, sin mirarlo, soltó un momento la pija de Fran y dijo, con vos caliente y seductora:
- Bienvenido, Rodrigo...
- Así me gusta, reconociendo la poronga que te coje
Y ambos volvieron a lo que estaban haciendo: Romi a chupar y Rodrigo a continuar metiéndole pija de a varios centímetros por vez, hasta que se confundieron sus pendejos con los de ella.

Romi le hizo una seña a Fran, pidiéndole que se siente en uno de los bancos. Fue allí, obediente, y Romi se acercó sin dejar que se escapara la pija que tenía en el culo, y se trepó a Fran hasta quedar en posición para que se la pusiera en la concha. Se acomodaron hasta que pudieron y Romi bajó de lleno sobre la poronga que estaba esperándola. Los dos cuerpos completamente sudados y juntos eran una sensación enormemente placentera, y el contacto entre ellos parecía sacar chispas. Se dieron un beso de lengua largo, mientras Romi lo abrazaba del cuello, hasta que ella misma rompió el beso y llamó a uno de los muchachos a que se pusiera a un costado de ella, y empezó a chupársela. Así, ya tenía sus tres orificios llenos con sendas porongas de tamaño de respetable para arriba.

Rodrigo ya venía derrapando y, sin decir palabra, le sacó la poronga del culo y empezó a eyacularle en la raya; su guasca se juntó con el sudor y todo empezó a chorrearle pierna abajo.

No perdieron mucho tiempo: apenas se retiró Rodrigo, otro ocupó su lugar. Con el ablade que ya había tenido Romi, la entrada trasera fue un trámite y en segundos estaban entrando y saliendo de su culo otros veinte centímetros de pija. Romi estaba en el quinto cielo, y pronto su segundo orgasmo del día empezó a formarse bien el el fondo de su concha, para expandirse internamente y explotar en su garganta de una manera tal que quien estaba en su boca temió por su amigo de toda la vida y se lo sacó de adentro, a disgusto de Romi.

Siguieron con su rutina, pero el orgasmo, en lugar de calmarla, la había dejado más excitada todavía, así que lo agarró al que estaba chupando, le metió un dedo en el culo y eso lo hizo acabar en el acto, eyaculándole seis o siete veces en la cara a Romi; era un semen espeso, que le quedó pegado en los cachetes y alrededos de la boca durante largo rato, lo que Romi aprovechaba para lamer de tanto en tanto.

Otro más ocupó ese lugar y Romi, justo antes de empezar a chupársela, les dijo:
- No tengo mucho más tiempo. Ya todos saben lo que tienen que hacer, ¿no?

Todos asintieron con la cabeza, menos Fran, que aún no entendía, pero se enteraría rápidamente.

Los tres que estaban siendo atendidos por Romi, quienes al mismo tiempo la atendían a ella, empezaron a aumentar el ritmo. El único que quedaba sin haber tocado a Romi, al menos con su poronga, no tuvo más remedio que dejar que Romi lo masturbe con su manito experta.

El que estaba en el culo fue el primero:
- ¡Ya estoy Romi!
Romi soltó rápidamente al que estaba chupando y recibió una acabada en la boca por parte de quien la estaba enculando. Y su culo fue rápidamente ocupado por el primero. La guasca que Romi había recibido empezó a correr por sus labios, a chorrearle por la pera y el cuello, y a mezclarse con su transpiración a la altura de sus tetas.

- "Ahora voy yooooooo", dijo el que estaba siendo masturbado, y Romi se apuntó ella misma a la altura de su frente, recibiendo un par de descargas directamente en el cabello, y el resto en la frente, lo que empezó a bajarle por la nariz, pasar por la boca y terminar confundiéndose con las acabadas anteriores.

El que había pasado a su culo fue el siguiente, que volvió a la carita de Romi, a esa angelical carita, y le dió una débil eyaculada que no le gustó nada.

Sólo quedaba Fran. Estaba pasando un momento difícil, ya que estaban los otros cinco mirando a ver cómo terminaba eso. Fran se levantó con Romi empalada, la giró y la acomodó en cuatro sobre las bancas del sauna, y empezó a darle desde atrás como si no hubiea un mañana. La respiración agitada de Romi y sus gemidos ante cada entrada fueron demasiado para él. Le sacó la pija y Romi se arrodilló inmediatamente delante de su poronga, se la agarró con las dos manos y ella misma fue dirigiendo las descargas de semen a distintos lugares de su cara, su boca, sus tetas... La imagen de Romi distaba muchísimo de ser el angelito del primer día. Ahora era la imagen de una amante de la poronga, de una fiel creyente en la religión de la bien cogida, una devota amante de San Pijudo de las desventuradas.

Rodrigo se acercó y le dijo:
- Sonó tu celular cuatro veces. Era Manu.
- Y bueno, ahora lo llamo. Quedamos en ir a un telo a mediodía y debe querer coordinar
- ¿Quién te acompaña hoy a la ducha?
- Vos, Rodri, mi primero

Y se fueron los dos a una ducha privada. Mientras Fran se bañaba, escuchó los alaridos de Romi en un inocultable orgasmo.

Cuando se estaba vistiendo, pasó Romi ya lista para salir, dándole un piquito a cada uno junto con una caricia a cada poronga, terminando con un "Hasta mañana".



Y? Que opinan? Dejenme muchos comentarios que saben que me gusta.
Besitos para todos
Romi