Bueno gente, es mi primer relato. Asi que espero sus críticas, buenas o malas. Al que le guste y pueda ayudarme con puntos se lo agradezco. Que les guste!



Daniela cumplía 19 años y tenía toda la intención de festejarlo. Le sobraban motivos. Pensó que lo mejor sería avisarle a sus amigas, así podían organizar la fiesta. Ella ponía la casa. Sus amigas, como de costumbre, estarían presentes en todos los detalles logísticos: desde las invitaciones hasta el alcohol. Dani sabía que podía confiar en ellas. Y sabía que sólo un éxito podía esperar.

Era un grupo de 3 amigas muy unidas: Daniela la cumpleañera, una castaña linda de mediana estatura, simpática y flaquita con novio; Florencia, una rubia tetona no tan simpática pero linda al fin (y algo zorra); y Paulita, la morocha del grupo, la más simpática y que a pesar de tener sus encantos, nunca tuvo novio y era virgen. Dani y Flor siempre le recriminaban a Paula el hecho de su virginidad. No les gustaba no contar con ella en los momentos en que sus charlas habituales giraban hacia el sexo ya que ella no lo conocía. Paula decía que no encontraba el momento, el lugar y la persona. Dani y Flor hicieron lo posible por conseguirle un “buen chico” pero no había caso, ella no aceptaba. Hasta unos besos, alguna que otra caricia y alguna que otra paja llegaba. Pero nunca una penetración. Con el tiempo, Dani y Flor comenzaron a dudar sobre su heterosexualidad. Aunque ellas respetan la diversidad, no querían que su amiga Paula no supiese lo que significaba ese placer tan particular de un pene bien duro entre las piernas.

Llego el día de la fiesta finalmente. Muchos invitados, 100 aproximadamente. Quinta en el conurbano bonaerense, Djs, tragos, pileta, etc. Una fiesta a la que asistieron amigos, conocidos, vecinos y familiares de Dani. Para sorpresa de las organizadoras, un grupo de amigos de la cumpleañera, encabezados por Martin (novio de Dani) apareció con cajas y cajas de alcohol. Ya no sólo había mucho, sino que había demasiado.

Esa noche, Dani y Flor se complotaron para hablar con los chicos a los que Paula le parecía lindos, para que obviamente, le avancen. Ellas ya no sabían que inventar. Les angustiaba la situación de Paula. Claro, Paula no se daba cuenta. Para ella era normal que todo el tiempo la encaren pibes. Ella es muy linda: Una cola firme, unos lindos pechos (no muy grandes), labios carnosos, una mirada enternecedora y un andar que pide sexo.

-Dale Pau, mira todos los que andan atrás tuyo
-Que tiene? No me gustan
-Ahh dale piba, en algún momento tenés que dejar de ser virgen, ya tenes 18!

Sin decir nada, Paula se hizo la boluda y se fue a un costado. Aunque no lo demuestre, ese conteo de años sin sexo la angustiaba y se ponía mal. Fue así que empezó a tomar bastante esa noche. La escena se repetía una y otra vez. Ella dejando de garpe a los pibes, aunque cada tanto bailaba con alguno y siempre estaba tomando algo.

La fiesta era un éxito. Recién con los primeros rayos de sol se empezaron a ir algunos. Dani estaba más que feliz, sobre todo cuando salió de un cuarto con su novio luego de algunos polvos. Ya eran pocos los que quedaban. Entre ellos, su fiel amiga ya algo borracha, Paula. Al frente de las consolas estaba Joaquin, hermano mayor de Dani de 28 años junto a Pablo, tío de Dani de 32 años.

-Podés poner alguna salsa que tengo ganas de bailar? Preguntó con alguna cuota de timidez Paula
-Todas las que quieras hermosa; le contesta Pablo. Paula vuelve a donde algunos (borrachines) bailaban.
-Estás loco vos? Es la mejor amiga de mi hermana. La conozco desde que tiene pañales
-Loco estarás vos Joaquín… mira esas piernas, esa cola, esos labios. Esta terrible la pendeja esta…
-No te hagas ilusiones, no le da bola a nadie
-Ya vas a ver…

Pablo es un gran bailarín. No dudo ni un segundo en acercarse. Él quería terminar con su pija entre los labios de Paula. Lo que él no sabía es que ella era virgen.

Empezaron a bailar. Entre paso y paso, Pablo le pasaba el pito por el culo. Al principio Paula pensó que era sin querer. Cuando noto que algo se estaba despertando, se dio cuenta que no era sin querer…

-Ey que haces?
-Fue sin querer… o me vas a decir que no te gusta? Con sólo verte caminar no te das una idea las ganas darte que tengo.

A Paula no le gustaba que le hablen así. Pero había algo en eso que le gusto. No sabía bien que. Se sintió rara. A los segundos lo estaba disfrutando. Sin dudas era una nueva sensación. Algo rústico, incorrecto, algo animal. Pablo no paraba de decirle cosas guarangas. Eso la calentaba aún más. A Paula le costaba asumir esa nueva sensación, pero ese calor que le recorría todo su cuerpo era más que cualquier voluntad...

A lo lejos, Joaquin escuchaba las palabras de Pablo. Pensó que se estaba sarpando, asi que decidió acercarse para supervisar la situación (los dos pasados de copas) y ponerle los puntos a Pablo. Cuando llegó y vio la cara de perra en celo que tenía Pauli, prefirió no decir nada. Nunca la había visto así a ella, tan zorra. El movimiento de caderas ya era muy rápido. Su cola no paraba de refregarse por su pelvis. Pablo estaba al palo. Ya no lo podía seguir disimulando. Ya no quería disimularlo. Hacerlo no tenía sentido. Pauli no podía parar de imaginarse como sería esa cosa enorme que sentía en la cola.
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Al ver la cara sorprendida de su sobrino, Pablo lo invitó a bailar también. En menos de un minuto eran tres bailando. Pegados y trasmitiéndose el calor humano, pero fundamentalmente, el calor de Pauli que estaba totalmente descontrolada. Por un momento a Joaquin se le vino a la mente la imagen de su tío, Pauli y él cojiendo. Era mucho. Era imposible.

Una mirada que recibió de parte de Pablo le hizo deshacerse de la vergüenza que le quedaba. Pauli noto el cambio. Ya no era una pija la que la apoyaba. Eran dos. Y una era del hermano de su mejor amiga, y otra del tío! Sabía que no estaba bien. Pero su cuerpo no le respondía.
Pablo no podía más. Se despegó y fue a echar un vistazo al quincho. No había nadie. Rápidamente le hace señas a su amigo para que se acerque con el botín de la noche: Pauli.

-Me acompañas a ver las botellas que quedaron? Pregunta Joaquin con cierto temor a una negativa
-Dale. Pauli no pudo evitar la voz de gata en celo. Vos que hasta ahora, desconocía de si misma.

Abren la puerta del quincho, miran a su izquierda las botellas.

-Esto querías que vea? Dice incrédula Pauli
-Vení y tomame esta botella del pico bombón…

Era Pablo. Totalmente desnudo. Joaquin no lo podía creer. Pauli tampoco. Ninguno de los dos había visto una pija tan gorda.

-Dale, que esperás?

Pauli no era que esperaba… no podía salir de su asombro. Su excitación era tal que ya no le importaba si alguien se enteraba. Ni le importaba su amiga. Con que desde afuera no se vea al interior del quincho le sobraba. Sólo podía concentrarse en esa enorme y (sobretodo) gorda pija que tenía adelante. Nunca la había chupado antes. Pero lo que sentía, esa calentura infinita la hizo arrodillarse y apuntarle con la boca a la pija.

Joaquin siguió los pasos de Pablo. Se sacó todo. Muy rápido. Le ofreció su pija también. Paula se turnaba para chuparla, y mientras, se sacaba la camisa para quedar en corpiño y pollera. Paula estaba descubriendo un nuevo mundo. Se le hacía agua la boca con semejantes pijas. Estallaba de placer. Eso nuevo le estaba gustando más que cualquier cosa. Ya la concha la tenía empapada.

Con tanta calentura, todo no podía terminar en una buena mamada.

Otra vez Pablo fue quien tomo la inicitativa
-Levantate hermosa
-Ay, y ahora qué? Quién me desvirga?
-No te hagas la boluda que chupas la pija mejor que todas las que están ahí…

Si bien esa frase no fue sutil, a Pauli la re calentó. Ellos no le creyeron. Así que se levantó y se recostó sobre la mesada. Pablo fue corriendo y le bajó la tanga. No podía creer que sea virgen esta zorra con una concha tan mojada. No le importó. No aguantaba las ganas de ponérsela. Aunque primero se dedicó a verla de más cerca y pasarle la lenguita. Pauli estaba gimiendo. No podía creer lo que estaba viviendo. No podía creer que tanto tiempo se haya privado de algo tan fantástico. En eso Pablo continuaba, la pija la tenía como un mástil. Ya estaba por penetrarla, cuando tuvo un acto de piedad, ya que su pija él sabía que su pija era muy gorda…

-Desvirgaste a alguna Joaco?
-No, nunca, asi que voy primero.

Y fue Joaco. Delante de él tenía en 90 grados y desnuda a la amiga de su hermana, a quien apenas contaba con 18 años, a quien tantas veces visitó su casa y tantas veces él espiaba y deseaba garchársela. Era un delirio. Este plus de placer y el morbo que le generó esta situación lo sacaron de juicio.

-Ahí voy. Dijo Joaco, y fue la puntita.
-AAAYYYY

Ya está. Joaco estaba estallando de placer. Pauli hacía rato estaba loca de sed de sexo animal. No paraba de tocarse el clítoris y de arquear su espalda para dejar una mejor impresión de su ya más que admirable cola.

Los siguientes minutos fueron euforia.

Joaco no recordaba un episodio de este tipo.

Pauli, muchísimo menos.

Fue tanto el placer morboso de Joaco que unos 10 minutos le bastaron para lo que ya a esa altura era el mejor polvo de su vida.

-Donde querés la lechita?
Pauli se ponía más loca todavía. Nunca recibió tal propuesta…
-Donde quieras papi…

Ese “papi” casi lo mata, asi que se apuró en darla vuelta a Pauli para acabarle en la cara. Quería dejar inmortalizada esa imagen de la puta de la amiga (desvirgada) de su hermana y su manantial de leche que le caía.

Pauli hacía rato no podía más. No estaba segura si alcanzó un orgasmo. Todo era nuevo. Ella estaba volando de placer hace unos 15 minutos. Perdida de la noción de todo, le relame la pija a Joaco, buscando probar esa lechita (que le encantó). Le pareció más que divertido limpiarle la pija con su lengua y chupar hasta la última gota. Se sentía tan puta que ya nada la avergonzaba. En eso, la pija se Joaco vuelve a su tamaño normal.
Ahora Pauli lo mira a los ojos a Pablo. Quería esa pija también. Quería más

-Ahora voy yo putita…





CONTINUARA....







El infierno de Luzbelito
es un espejo para nuestra vergüenza.
Somos hijos de multivioladores muertos.
Somos los hijos de puta que van a beber de sus aguas y,
ya sabemos, los hijos de puta
no descansan nunca.



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