Después de un par de semanas logramos ponernos de acuerdo, el tiempo era poco, la calentura demasiada, un almuerzo era ideal para saciarnos.
Una excusa fue suficiente, y a la hora pactada nos encontramos en la puerta del mismo lugar de siempre.
Raramente había bastante gente en la recepción, y varios de ellos vestían con la chaqueta que yo había dejado en el auto, cosa que me causo mucha gracia.
Nos quedamos un rato en el pasillo esperando…
- Como tardan – me dijo
- Demasiado -
- Y yo con tantas ganas de sacarte esto – dijo agarrando el elástico del escote de mi vestido –
- Ya vas a poder sacarme todo lo que quieras -

Por fin la recepción de vació y entramos, nos dieron la habitación y subimos al ascensor.

- Que ganas de verte por favor -
- Ufff muchísimas -

Nos comimos la boca desesperadamente.

- Como extrañaba esos besos -

Apenas que pasamos la puerta me agarro fuerte y me acostó en la cama…

- Esta tanga ya no la necesitas…mmmm sentí el olor a concha que tiene, ¿ya estabas mojada putita? -
- No podés imaginar cuanto -

Se arrodilló frente a mi, descubrió mis pezones y empezó a lamerlos
- Si te hago doler avisame, es que me gustan tanto que no puedo contenerme -
- Me encanta, no te preocupes -

Me sacó el resto del vestido, me recostó y separo bien mis piernas…sentir su respiración caliente y ardiente de deseo sobre mi sexo logró que me empapara.

- Mmmmm que ganas de está conchita por favor – dijo mientras recorría con su lengua mi clítoris.

Con cada lamida suave me hacía enloquecer hasta lograr que mis caderas empezaran a moverse buscando su boca y su lengua.
- Si así putita, cogeme la boca, acabame la cara -

Lo tomé de la nuca, hundí su boca bien profundo y con un gemido ahogado tuve mi primer orgasmo.

- Que rica putita que sos -

Fue deslizándome sobre mi cuerpo con su lengua, mientras acercaba su pija ancha y dura a mi boca. La tomé con ganas, la succioné despacio como se que le gusta, mientras me penetraba increíblemente con dos dedos arrancándome otro orgasmo.

- Como extrañaba esa boca –

Giró acomodándose sobre mi en un exquisito 69.
Nos saboreamos rico, pero la necesidad de sentir su pija dentro mío ya era insoportable…la necesitaba ya!
Me arrodillé en la cama, con las piernas separadas y la cola bien parada.
- ¿Dónde está el plug? -
- En el bolso –
- Mmmmm ahora sí, voy a cogerte bien la conchita mientras tenés el plug enterradito en la cola, putita! –

Con mis propios jugos lubricó el plug que sin dificultad entro enterito…y cuando su pija me penetró bien profundo, no pude controlar mas mi cuerpo y los temblores del orgasmo llegaron casi inmediatamente uno tras otros.

- Que hijo de puta como me haces acabar –
- Como a vos te gusta putita, toda penetrada –

Saco el plug para acomodar su pija, me tomó del pelo y empezó a embestirme duro. Podía verle la cara de sacado mientras me cogía y me hacía acabar.

- Vení arriba mío –
- Mmmm me encanta estar arriba tuyo putito –
- Pero con la pija en la colita –

Me acomodé arriba de él y con cuidado ayude a deslizar su pija adentro mío, me moví despacio y poco a poco fui adquiriendo más velocidad hasta sentir explotar…
A esta altura ya la cantidad de orgasmos eran incontables, pero faltaban más muchos más.
- ¡Como me gusta cuando me acabas en la pija una y otra vez! Que putita viciosa que sos –
- Si, todo tu putita viciosa –
- Mmmmm me encanta, acostate boca arriba, quiero cogerte yo ahora –

Accedí a su pedido y el apoyo su pija en la entrada de mi concha, pero no me penetro.

- Tocate para mi, como cuando te escribo pidiéndote que acabes –
- Que putito morboso que sos –
- Como a vos te gusta –

Un dedo y después el otro introduje despacio mientras él me observaba acariciando su pija muy cerca de mi…con mis dedos bien adentro en movimiento y mi palma estimulando mi clítoris acabé mirándolo a los ojos.

- Como me gustas pendeja, no aguanto más –

Sin piedad empezó a cogerme comiéndome la boca y agarrándome del pelo.
- Asi te gusta, no? –
- Si asi, con cara de sacado y cogiéndome bien fuerte –
- Dale putita acabame otra vez –

Esas palabras funcionan a varios niveles, y en forma casi inmediata el orgasmo llega cada vez que las pronuncia, y pronunciarlas se le torno un vicio.

Su deseo de acabar era evidente…

Su pija en mi mano y un dedo en su cola fueron la combinación justa para que explotara intensamente.

El tiempo nos corría…una ducha rápida y cada uno a lo suyo después de un almuerzo más que interesante y caliente!



Un almuerzo muy caliente