Ver a tu ex-novia en una película porno es raro


Según la revista Cosmopolitan, ver pornografía con tu pareja es una manera de encender tu vida sexual. Me di cuenta que ver porno con chicas puede ser toda una experiencia, a lo mucho. Aunque sea idea de tu chica, esto puede significar un riesgo emocional. Creo que es mejor que ella elija el video porque si lo hago yo, juzgará mi decisión. Primero: la protagonista no debe de ser de otra etnia, tener pechos más grandes que mi chica o diferente color de cabello. Es la verdad, la protagonista se debe de parecer a ella. Si no es así, entonces corro el riesgo de provocar un, “Oh, ¿entonces eso es lo que quieres ver y te gusta? ¿Tetas de una morra asiática?” pero claro, eso es lo que quiero ver.

No hace tanto, estuve involucrado con una mujer que se ganaba la vida teniendo sexo. Yo no le pagaba, aunque ya he pagado por sexo antes, nunca con dinero ni por adelantado pero sí he pagado. Mi relación con Jolene fue muy corta, casual e intensa. La primera que nos vimos fue en un bar gay en Oakland, California. Nos encontramos en OkCupid, una página de citas. Sabía lo que Jolene hacía para ganar dinero antes de conocerla en persona, ya que en su perfil ella decía: “Soy una sexoservidora, o sea prostituta”. Tomamos unos tragos por horas y eventualmente fajamos en su coche.

Getting paid to pee on people is pretty much the best thing ever. #sexwork

— Queen Jolene (@jolenestarshine) May 28, 2013
Que te paguen por orinar sobre alguien es lo mejor. #sexoservidora

Jolene no es el tipo de chica que viene a tu mente cuando escuchas la palabra escort. Con eso quiero decir que no es rubia con chichis falsas y mirada perdida. Es bella, inteligente, mide casi 2 metros, pelirroja, con curvas y un corte de cabello muy corto. Tiene pinta de que la policía la pudiera arrestar por ser manifestante en una protesta por la globalización.

Nos veíamos seguido y pasábamos juntos hasta cinco horas o más. Claro, sí existe un poco de nervios a la hora de acostarte con una prostituta. Hay ciertos datos y estadísticas de las enfermedades de transmisión sexual que hay en esa industria. Luego te pones un condón, coges y nada terrible sucede (por lo menos en nuestro caso).

Jolene está poco asociada con la escena experimental de San Francisco y ha aparecido en varias películas pornográficas. En un momento, ella sugirió que sería divertido ver una de sus películas. Era algo seguro, no había manera que se pusiera celosa y todo lo que había hecho eran escenas lésbicas, así que no vería a otro hombre cogiéndose a mi chica.

porno


Un par de días después, me dio curiosidad y fui busqué más porno de Jolene. Pensé que era algo raro pero no me dejé llevar por ese pensamiento, ya que ver porno siempre es algo raro. Busqué un poco más y me topé con una sorpresa, su pareja en escena era una ex novia mia. Esta ex, Zoey, me había hecho mucho daño cinco años atrás y mi reacción al ver el video fue algo complicada. Aquí una lista incompleta de lo que sentí: sorpresa, celos, excitación y culpa, pero en general me sentí asqueado.

El sexo es un acto físico muy intimo. Ver a una mujer a quien una vez amé acariciando a otra mujer cambió mi pensamiento de la intimidad. Haber tenido sexo con una mujer que ahora lo hace con otra en una película pornográfica es como si ese secreto entre los dos se convierte publico.

Más allá de eso, ver a mi ex tan comprometida con otra mujer me hizo cuestionar mi propia identidad como hombre. Por ejemplo, pensé: “Bueno, lo que realmente le gusta es que otra mujer le de nalgadas y que le metan un dildo”. Me sentí como un extraño ante las imágenes, como si esto no estuviera hecho para el deleite del hombre. Ver este video de ellas dos me hizo sentir que estaba escondido en el closet de Jolene observando su vida sexual, sólo para descubrir que me dejaría traumado.

No me sentí traicionado ni con resentimiento hacia Jolene. Esos sentimientos serían injustos. La siguiente vez que estuvimos juntos ella sugirió una vez más que viéramos uno de sus videos y respondí: “Sí, de hecho me entró la curiosidad y encontré unas cosas tuyas.” “Ah, ¿enserio?”, preguntó.

—Sí, y en el que te encontré, tu pareja fue mi novia.

—¡Ah!

—Está bien. Sólo me incomodó un poco.

—¿Quién era?

—Su nombre de actriz porno es Zoey.

—Oh sí, no la conozco muy bien pero me pareció cool.

—Sí, ella es cool. Sólo que no quiero verlas coger.

Y fue así como destruí todo tipo de acercamiento y ambición por querer ver porno con una mujer. Mi queja principal es que son celosas e inseguras de lo que “realmente quieren”. Jolene y yo nos separamos y yo no he hablado con Zoey por 5 años. A veces veo porno, aunque le estoy bajando un poco al igual que a otras adicciones y obsesiones. Pero es difícil porque tener una laptop significa que tienes la colección completa de porno a tu disposición.