Pame, hija adolescente ejemplar, trabajadora, tragaleche y culo roto

Pamela había conseguido un empleo de medio tiempo por las tardes luego de la escuela, por medio de contactos de su madre. Sorprendentemente Pame estaba feliz con su nuevo trabajo, y su madre también, al saber que su hija estaba aprendiendo y haciendo algo útil con su vida.
Así Pame iba esa tarde a la oficina vestida de mini ejecutiva, con una camisa y un saquito estrujando sus tetas, y una falda bien corta cubriendo apenas un magnífico culo paradito, ansioso y juvenil. Lo cierto es que Pame en el trabajo generalmente, luego de dedicarse a boludear en Facebook, hablando por teléfono con amigas, o preparándole algún café a “los chicos” en las oficinas, casi siempre se iba luego de no haber hecho ni una mierda rescatable, pero ese día era viernes y ella sabía que iba a tener una tarea adicional.
Llegaron así los primeros dos ejecutivos ya despojándose de su ropa formal, yendo hacia una Pame que educadamente se arrodillaba en la alfombra, y dulce y sonrientemente pedía “¿me da pija señ…?” siendo interrumpida por un vergazo que le llenaba la boquita para que ella empiece a mamar y lamer con gran docilidad y presteza, mientras con su mano pajeaba la otra verga esperando su turno de cogérsela por la boca.
Ah, era toda una dulce mascota puta esa jovencita. Llegaron así más ejecutivos desde la sala de reuniones y arrancándole la ropa a Pame fueron turnándose para coger la garganta de la pasante chupapijas, mientras la tomaban del pelo, o le escupían la carita, mientras se reían a viva voz de como mamaba esa dulce belleza puta y tragona.
Pame cuando pudo desocupar brevemente su boca llena, babeando atragantada pidió dulcemente con los ojitos llenos de lágrimas mientras sonreía “¿no me van a romper el culo, chicos?”, pero en ese instante fue vuelta a coger por la boca mientras le explciaban:
— No, puta tragaleche, hoy no te vamos a romper el culo, tenemos que seguir trabajando
Y así siguió la cogida bucal hasta que los dieciséis le dieron su leche de verga en la boquita y la hicieron tragar hasta la última gota, dejando la pija de cada uno bien limpita a lamiditas.
Y así, muy bien alimentada y con los labiecitos cansados aunque con ganas de que la cojan por la cola, la iban dejando a Pame hasta que le dejaron arrodillada sola en la alfombra, saboreando la mezcla de semen en sus labios y lengua y dedeándose el ojete entre tanto.
Pame se levantó y cuando iba a ponerse la bombacha sintió que detrás alguien la tomaba y dulcemente le decía:
— Te voy a romper el orto, puta hermosa…
Y ella sonreía viendo sobre su hombro y veía al gerente escupiendo su orto y puerteándola por la cola para inmediatamente empezar a bombeárla.
— Gracias señor, rómpame el orto papi, mmm… - decía Pame alegre de tener a su principe azul bombeándola por el culo como ella deseaba.

Pame, hija ejemplar, trabajadora tragaleche y puta culo roto
Y así esa gruesa verga se la cogío por el ojete profunda y dilatantemente para deleite de una Pame que gozaba con gemidos y grititos, aunque alguna lagrimita. De pronto, abundantes chorros de esperma le rellenaron el culo a la jovencita y, sin que ella tenga la oportunidad de que limpie y chupetée la verga de su principe azul, este se fue con el resto del grupo a continuar trabajando.
Y así quedó Pamela dedeándose el ojete lleno de semen que con sus deditos en el culo intentó rescatar para comérselo enseguida, mientras se masturbaba la virginal conchita, y con esos ojitos de enamorada pensaba en ese cortés hombre que se la había re culeado y que seguro que la quería por lo que era...
Ah, qué trabajadora adolescente que era Pamela, y qué feliz la hacía todo lo que aprendía, tragaba, le rompían el culo y la querían esos hombres.

Lorena AKA GooLolita
Gracias a mis fans que siempre me siguen, les amo (: