Me llamo Ignacio, la familia y mis amigos me dicen Nacho, tengo 18 años y acabo de ingresar en la Universidad de Buenos Aires. La literatura, desde siempre, se presentó como mi vocación, y traté de poner en mis escritos más belleza que contenido.
Soy hijo unico y mis padres se separaron ya hace muchos años, papa enseguida formo otra pareja en otra ciudad y lo veo dos o tres veces al año. Vivo con mi madre, Ana, asi se llama ella, en una casa en un barrio muy lindo cerca del centro de la ciudad
Mama es sencillamente hermosa. Sus 46 años la muestran como una mujer que combina perfectamente la formalidad con una muy especial sensualidad. Es profesora de Geografia en varias escuelas de educación media, lo que le brinda la posibilidad de tener un manejo solvente del vocabulario juvenil y, más aún, una correcta comprensión de las características propias de una etapa tan compleja como la adolescencia.
Siempre tuvimos mi madre y yo una extraña y mutua atracción, diría, sin temor a equivocarme, que es una de esas mujeres que excitan a los hombres a primera vista y a mi me pasaba eso, me gusta su forma, su olor, no perdia oportunidad de abrazarla y deslizar las manos mas alla de lo permitido entre una madre y un hijo, algo que ella se dejaba hacer y terminabamos con algun chiste. Mamá no provoca…solo insinúa. Mamá no se regala…hace que la deseen. Su cabello, ni muy largo ni muy corto, es castaño muy claro y con reflejos rubiossucedio con mi madre... y sus ojos marrones. Mide cerca de 1.65 m y sus turgentes senos hacen que sean el comentario de mis amigos. Su cola, sin ser muy grande, es aun firme y sabe moverla con toda la gracia propia de una dama elegante y sensual. Todo eso provoca en mi mente pensamientos lujuriosos y realmente me gusta tenerlos.
Queria plasmar en un relato ese sentimiento de amor y deseo hacia mi madre, porque en el fondo de mi ser siento un atractivo sexual por ella, todo muy loco y excitante teniendo en cuenta que es mi madre, pero todo se precipito un dia sábado por la noche del pasado mes de Septiembre. Un clima más veraniego que primaveral invitaba al paseo y, ocasionalmente, a disfrutar de una bebida. Mis amigos Matias y Agustin, integrantes de un equipo juvenil de rugby habían viajado al interior del país para enfrentar un compromiso del calendario anual.
-“Mamááá”- grité, mientras salía del baño envuelto en un toallón, -“¿Qué hago esta noche? Los chicos fueron a Salta a jugar un partido y la noche está demasiado linda como para encerrarse en casa. Ella, que preparaba sus clases semanales, no alzó la vista de los papeles y replicó: -“Yo tampoco tengo con quien salir. ¿Qué te parece si vamos a tomar algo juntos? Hace mucho que no lo hacemos”-
Su propuesta me sorprendió y no encuentro una explicación para ello. No sería nuestra primera salida juntos, pero…no sé…noté algo especial en su voz o quizás, inconscientemente, hacía mucho tiempo que esperaba que esta situación se diera así, naturalmente.
-“Cómo no, mami”-, respondí…-“¿tenés alguna idea de dónde podemos ir?”-
-“No lo sé, Nachito. Lili me habló, el otro día, de un sitio muy piola, accesible, con muy buena atención y cerca de casa. Podemos probar”-, respondió.
Así fue. A la hora convenida salimos en el auto. Estaba hermosa, quizás era la más deliciosa versión de mamá que haya visto hasta ese momento. Tenía puesto un conjunto blanco de casaca y pollera. Lucía un importante escote que dejaba ver el nacimiento de unos pechos maravillosos. Su falda, que no llegaba a ser mini, sugería más que lo que mostraba, y lo que sugería prometía ser inolvidable.
El lugar elegido, como lo había prometido Lili, se mostraba como acogedor y discreto. Mostraba una intimidad que, combinada con un sobrio buen gusto, hacía que uno se sintiera identificado con el ambiente y dispuesto a brindarse por entero a la persona que lo acompañaba. Una música suave, magistralmente interpretada por piano, saxo y batería, servía de delicado fondo auditivo para conversar en un tono intimista apto para la confidencia.
Comenzamos bebiendo cerveza y saboriando riquisimos langostinos con salsa golf y sushi, a mi elección. Mamá me dijo que yo, esa noche, era el mimado y podía elegir. La cerveza estaba realmente deliciosa, muy suave y helada. Conversábamos amablemente y mi vista no se apartaba de su boca cuando se llavaba algo de comida.
Nuestras rodillas, de vez en cuando, chocaban bajo la mesa y yo –en principio- solo atinaba a retirar las mías. En una oportunidad, no las alejé e hice presión sobre sus muslos para intentar profundizar el contacto, a lo cual accedió momentáneamente, para luego replegarse. Miré fijamente su rostro y noté una sonrisa pícara bailando en sus labios.
De pronto, el volumen de la música subió y dos o tres parejas encararon decididamente hacia una pista del baile que, hasta el momento, nos había pasado inadvertida quizás por su oscuridad. –“Lili no me había comentado que aquí se baila”-, dijo. –seguro que se le ha olvidado. A propósito, Nacho…¿cómo te llevas vos con el baile?
La miré a los ojos y le contesté: -“Más o menos, soy bastante tronco, pero con esta música lenta seguro me las arreglo. Con Mariana –mi ex novia- salíamos seguido a bailar, y tenía que cumplir”-.
Se paró, me tomó de la mano y llevándome hacia la pista, me dijo: -“Beni, vamos a probar. Tal vez sea una buena maestra para vos…”-.
Nos paramos frente a frente. Comenzamos a movernos a un ritmo superior al que proponía la música, bastante separados. Mi brazo derecho ceñía tímidamente su cintura y su mano izquierda se posaba en mi hombro como para mantenerme a distancia. Esto me hizo sentir molesto. Ella pareció notarlo, sonrió y recostó su cabeza sobre mi pecho, oprimió mi mano y me acarició suavemente la nuca al tiempo que decía: -“Esto se baila así… apretaditos, dejémonos llevar”-.
Sentí en mi pecho el contacto con sus pechos y no pude evitar que mi miembro despierte del letargo. Apoyé mi mano en su espalda y la apreté más contra mi cuerpo para sentirla plena y vibrando. Ella amago a detenerme con su mano en mi pecho, pero se detuvo y comenzó a moverse muy insinuante, pegadita a mi cuerpo. La sensación de sus tetas palpitando sobre mí era fascinante y mi mano –quizás en una actitud refleja- se deslizo por debajo de su ropa a acariciar suavemente su espalda desnuda.
-“Nacho, Nacho”-, susurró-, -“si hijo, haceme mimitos en la espalda”-, dijo. Solté su mano, y llevé la mía hacia su cintura para, junto con la otra, incrementar la presión y arrimarla contra mí. Su mano, ya libre, fue hacia mi cuello y se enlazó con la que tenía en mi hombro. Su rostro estaba muy junto al mío y sentía que su aliento me quemaba.
Mis manos oprimieron su cuerpo pegando su sexo al mío. Mi pierna derecha forzó a sus muslos a franquear el paso y sintió, por primera vez, el miembro erecto de su hijo establecer contacto con su sexo. No dijo nada, solo sentí que sus dedos ejercieron mayor presión sobre mi cuello y que sus lolas comenzaron a restregarse contra mi pecho.
Mi calentura comenzó a tornarse inconmensurable. Mi pija crecía incesantemente y ella la sentía, sobre la ropa, moverse en su entrepierna.
-“Hijo hijoo”-, hablandome al oido, “que atrevidoo!!!¿Qué me estás haciendo?”-, y su cintura empezó a cimbrear, impulsando su vagina a ir al encuentro de mi bulto que la estaba subyugando. Con su boca demasiado cerca de la mia, acariciando mi pelo y mirandome a los ojos susurraba “Nachoo, soy tu mamá…Hijoo, por favor…”- No pudo terminar la frase, mi boca buscó la suya. Al sentir el calor de mis labios quiso retirarse. La apreté contra mí sin violencia pero con decisión. Bese su mejilla varias veces hasta rosar nuevamente su boca, en ese momento abri mis labios y la besé largamente, la obligué a abrir su boca para recibir mi lengua contra la suya. –“Mama, dame esa lengua que te la como toda”-.
Levantó la vista y me miró como insinuando una queja. No la dejé hablar. –“Ya es suficiente, Ma, no te resistas más. No te das cuenta lo caliente que estamos. Dejate llevar, hermosa mía…mi mujer adorada”-.

-“Hijo…Hijoo”-, susurró. Sus labios abrieron y su lengua se disparó al encuentro de la mía. Más abajo, nuestras pelvis se buscaban con desesperación, iniciando un movimiento casi propio del coito.
-Ayy…Hijito, mi bebé, ¿qué le hacés a mamá?...Hijooo no podemos… Me estás haciendo descontrolarrr, mi vida”-.
-“Hace tiempo que nos deseamos, mamá. Esta noche va a ser nuestra. Quiero cogerte hasta que amanezca. Quiero que te sientas mía, que me desees, que me reconozcas, que esperes anhelante mis penetraciones y que gimas como una perraaa cuando la tengas toda adentro. Me vas a dar tu concha cuando yo quiera. Voy a coger tu culo cuando yo disponga. Vas a ser mía…mami, enteramente mía. Quiero darte todo mi semen…mamá”-.
“-Mi amor, mi hijito.. como me ponen las cosas que me decis, somos dos degenerados hijo no puede ser que estemos asi, pero yo también quiero ser tuya esta noche. Deseo ser tu hembra, entregarme totalmente a tus caprichos. Siento que me dominás, que podés hacer conmigo lo que quieras. Ámame hijo, se que es una locura esto, pero no lo puedo evitar. Soy toda tuya…viditaa…”-
Nuestros cuerpos estaban como fundidos en medio de la pista, nuestros labios se devoraban, nuestras lenguas se juntaban y el intercambio de saliba nos ponia mas calientes. No podia creer que esos labios, esa lengua, esa saliba eran de mama, chupaba su lengua y besaba su cuello y mamá gemía…!como gemía mi madre!”-
Casi completamente descontrolados por la calentura, mama reacciona… -“Vamos a casa hijo, por favor vamos casa”-, rogó. –“No puedo más, quiero ya tenerte adentro y siento que la gente nos mira”
Abrazados como novios salimos del boliche. Mi brazo amarrado a su cintura y su mano derecha acariciando mi pecho a través de la camisa. Ninguno de los presentes podía siquiera sospechar que esa pareja amante que se retiraba estaba integrada por madre e hijo.
Subimos al coche y antes que lo ponga en marcha, la tome de la nuca y nuevamente nos besamos, con mi otra mano levanté su falda y acaricié sus muslos, mientras mis labios buscaban su cuello y bajaban hasta el nacimiento de sus senos.
-“Nachito, mi amor, esperá que lleguemos”-, gemía, con la cabeza tirada hacia atrás y los ojos cerrados -“Ay, hijo, dejame arrancar el auto”-. Mi mano ya arribaba a su bombacha y jugueteaba en su raja sobre la tanga mojada por sus jugos. Luego, metí mi dedo por debajo del elástico inferior y con él recorrí los labios inflamados de su conchita, pudiendo comprobar la humedad que emanaba de ella. Mamá, no hacía más que gemir, abriendo más sus piernas como invitándome a avanzar en mi exploración por sus fantásticos montes.
-“Hijoo…hijitooo, no puedo más, no seas malito. Estoy muy caliente amorcito. Mami ha estado mucho tiempo imaginando esto, deseaba que pasara en algun momento pero no sabia como iniciarlo, hijooo no veo la hora de sentirte muy adentro. Quiero tenerte, hijito, que me cojas, que me des y des durante todo el tiempo que quieras. Quiero recibir esa pija enorme que tenés, que me abra toda. Haceme tuya…no puedo más.”-
Consideré, entonces, que mi expedición de reconocimiento había finalizado y que era hora de separar esos hermosos labios vaginales. Lentamente…muy lentamente, primero fui acariciando su hinchado clítoris y luego hundiendo mi índice en su concha, arrancándole gemidos estremecedores y su cuerpo se convulciono todo, sacudiendose como si tuviera choques electricos -“Hijoo….hijito, me estás matando. Me hiciste tener un orgasmo mi amor ¿Ves como pusiste la conchita de mamita?”-. No era para menos, su sexo estaba rebozante de jugos y mi mano completamente mojada por los liquidos vaginales de mama. Lleve mi mano mojada hacia mi boca y chupe los dedos, después se los puse en la boca a mi madre y tambien los chupo mientras acariciaba su lengua con mis dedos. No cabían dudas que, mi mamá, me había regalado su primer orgasmo.
-“Hijito, mi vida, quiero tener tu pija en mis manos pero dejame arrancar el auto y lleguemos rapido a casa, mamá quiere darte mucho placer, hermoso, pero ahora quiero manejar rapido”-
Despues de unos minutos interminables llegamos a casa. Mamá detuvo el motor, me abrazó y besó con suma pasión. Buscó mi lengua con desesperación mientras su mano se posó apresuradamente en mi bragueta. –“Qué hermosa verga, hijo, me moría por agarrarla. No puedo creer que ese pitito que entalcaba hace no mucho tiempo sea la misma pija que me va a coger hasta el hartazgo esta noche. La quiero. ¡Cómo la quiero!
Bajamos del auto, abrimos la puerta de entrada y subimos abrazados y besandonos por la escalera que nos conducía a su cuarto. Una vez allí, mamá se saco su chaqueta y empezó a desabotonar mi camisa muy despacito, mientras ella tambien se desabotonaba la suya. La abrió y su lengua, muy suavemente, recorrió mi pecho desde arriba hacia abajo, deteniéndose en mis tetillas y bajando luego hacia mi abdomen. Su mano ya se había adueñado de mi poronga y procedía a pajearla con mucho amor. Apretaba el glande como queriendo reconocer la pija que se iba a comer, lo acariciaba y su boca iba hacia la mía y mordía mis labios y se apropiaba de mi lengua y gemía…mi mamá gemía, mientras disfrutabamos de nuestras lenguas se fue sacando su pollera y ya tenia a mi mama en corpiño y bombacha como tantas veces me lo imagine.
“- mamá…mi amor. Bajame el pantalón y quitame el boxer. Podés tragarte mi pija ahora”:- le decía, mientras mis manos le sacaban el corpiño y empezaba a manosear sus tetas. –“Chupala, mami, hace años que lo espero. Dame lengua hasta que vuelque en tu boca toda la leche que guardo para vos. Tragate mi semen, mi hembrita caliente, que después voy a clavarte hasta que digas, basta por favor. Te voy a montar en todas las posiciones. Mi verga va a entrar y salir de tus agujeros cuando quiera, y no se te ocurra detenerla porque tus nalgas van a conocer mis manos. Te voy a dar mucha pija…mami…toda la que te ha faltado en este tiempo.
Mi mamá, mí querida mamucha. ¡Como chupaba mi garrote! ¡Con qué deleite rodeaba con su lengua mi rosado glande! ¡Con qué alborozo iniciaba un furioso mete y saca! Empapaba la verga con su saliva, me la escupia, para secarla luego. –“Mamá yegüita,…!Cómo te la comés, mami. Así…cometela así, preciosura. No pares, por favor, que estoy por acabar mamáá. Más…dame más que acabooo. Acabooo, mamá. Así…Así. Ay aaaaaaaaahhhhhhhh…hummmmmmmmm, ¡qué hermoso! Tragá puta, tomatela, no dejes que se escape nada aaaaaaaaaaagggggggggghhhhhhh.-
Mi pija eyaculó todo el líquido guardado para mamá durante tantos años. Su boca no bastaba para contener tanta leche acumulada y chorros del líquido blanco y viscoso caían por la comisura de sus labios. –“Así, si, mamááá. Toda la leche de tu bebé es para vos. Ahora limpiá bien mi pija, no quiero que quede una sola gota”-
Mami se dedicó con devoción a la tarea de limpieza. –“Qué rico, hijo. Bebí toda la leche de mi nene, que puta que me siento y ahora te quiero llenándome toda. Quiero que me hagas tuya, que me sometas, que me poseas, que me uses como si fuera la puta más grande del mundo. Cogeme hijo, por favor, haceme sentir bien mujer. Mi concha te pide a gritos. Cogeme, vidita…no me hagas esperar más. Estoy muy caliente…muy caliente”-
Los veinte centímetros de mi verga ya daban muestras de recuperación. Mamá, como cuando era niño, procedió a quitar mi pantalón. Mamá me quitó hasta la última ropa y dijo: “Ahora si, hijo, estás como cuando viniste al mundo. Desnudo para mamá, mi vida. Sacame la bombacha hijo, sacamela por favorrr te quiero… amor quiero estar desnuda para vos.”-
Mamá y yo ya estabamos totalmente desnudos. La besé tiernamente en la boca, la tomé de la mano, la conduje amablemente hacia la cama y, con firmeza, la obligué a tenderse boca arriba. Bebí sus labios con vehemencia y, sin dejar de besar su piel, fui bajando hasta sus maravillosas tetas. Lamí, en forma circular, la aureola de sus pezones mientas sus manos apretaban mi cabeza contra su cuerpo. –“Chupá, mi amor, como cuando eras chiquito. Comete nuevamente las tetas de mamá. Tragate esos pezones que te alimentaron, sacame leche de la tetas hijo dame tu lengua…”- No dejé que mamá rogara demasiado y sus erectos pezones fueron, alternativamente, desapareciendo en mi boca. Los mordisquee delicadamente, los apreté entre mis labios y los agasajé hasta el cansancio.
“¿Te gusta, mamá? Mirá como tu nene te chupa las tetas. Sentí mi dedo, hermosa, ahí va…abrí ese culo…abrilo te digo que lo estoy preparando para después”- Y mamá, obedeció…ya estaba aprendiendo a obedecer y, mientras disfrutaba de una esplendida chupada de tetas, gozaba de un dedo moviéndose en forma de tirabuzón en su ano, dilatándolo para la culeada que, indefectiblemente, iba a tener luego. Deje por un rato esas tetas hermosas de mama y segui con mi lengua por su vientre, ya cerca de su concha mama abre por completo sus piernas y me muestra su esplendida vagina… - te gusta hijo? … te gusta la concha de mama? Oleme, besala, chupalaaa. Apenas apoye mi lengua en su clítoris mama me tomo de la cabeza con sus dos manos y se paso toda mi cara por su concha mientras yo chupaba y besaba tambien con desesperación, el sabor y el olor de la concha de mama me enloquecían chupaba y chupaba, saboreaba y bebia todo su flujo vaginal, realmente delicioso
-“Veni hijo” y sin dejar de tomarme de la cabeza me llevo hasta su rostro desencajado por la calentura, introduciendo su lengua en mi boca desesperadamente -“Cogeme ahora, hijo, por favor. Damela ya. La quiero así, sin forro, Quiero sentir su calor. Quiero gozarte vaciándote dentro de mí. Dasela a mamá, vida. ¡Te deseo tanto!
Mamá tenía razón, ya estaba lista para ser poseída. Acostado encima de ella la besé largamente en la boca, enredando mi lengua en la suya que la esperaba ansiosa. Mi pija, que de tan parada tenía vida propia, buscaba afanosamente su entrepierna. Separaba sus rodillas movía su cuerpo, gemía como loca. Sus piernas permanecían abiertas a mis costados, dejando su concha abierta y mojada indefensa, a entera disposición de mi monstruito sediento. Mamá incrementaba el volumen de sus gemidos. –“Ahora si, mamá, vas a ser cogida como nunca, Recibime”-
De a poco mi pija fue acariciando su vagina abriendose paso a traves de sus humedos labios penetrandola lentamente hasta que mis huevos hicieron tope. Terriblemente agitada dio un alarido desgarrador -¡Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy!, hijooooo,… que penetrada me siento amorrr
-Te gusta mama?… así, metida hasta el fondo? Mové esa concha. Así…así…así. ¡Eso, mami…eso! Ahí está, toda adentro…cometela, es tuya, sentila moverse, si…dame esa lengua en mi boca…, te estoy cogiendo, mamá, te estoy cogiendo, te gusta???”
-“Sí, hijoool, no lo puedo creer…como me abris… te gusta lo que hacemosss??. Me estás volviendo loca. Movete así…no parés…sentí como mi concha quiere retenerte. Mi amor…escuchá el ruido de mis liquidos…estoy empapada. Quiero esa pija, dame más…no pares por favorr, hijo…besame, mordeme, apretame las tetas, pegame en las tetas si sisiii …pégame. Soy tuya…tuya…
Mama gemía, deliraba, me di cuenta que le gustaba decir y escuchar cosas sucias, su cuerpo se arqueaba, eramos dos animales salvajes, mi pija no paraba de moverse dentro suyo y su concha acompañaba cada una de sus embestidas. Sus espléndidas tetas se balanceaban al ritmo de la cogida y yo le pegaba cachetadas que ponian mas hinchados y duros sus pezones, despues mi dedo índice volvía a meterse en su culo, lo cual la hacía gritar de calentura.
¡”Ay hijooo, mi bebé, mi hermosa criatura! ¡Qué polvo me estás echando! Mamá es tuya…toda tuya. Haceme la concha, hermoso…así. Seguite moviendo, hijito que estoy por acabar. Aaaaahhhh…Quiero que acabemos juntos, hijo. Dame tu lechita, la quiero. Asiiiiii seeee …llename. Dale…así…movete hijo que ya estoy. Damela..quiero pija. Más…más…más… aaayyyy hijoooo”-
¡Ay mamá, es la concha más hermosa que he cogido! ¡Cómo te la comés, putita! Sentí como mis huevos te golpean. Si, mamaaa, vamos a acabar. Movete, mamáá, movete. Sentí cómo mi pija entra y sale. Mové esa concha que te la lleno de leche. Tomá, hermosa…para vos. Ay mamáááá…acabooo..acabooo…te quiero mamááá .maaaaaaaaamááááááá”-.
-“Hijoooooo, Nachitooooo, siiiiii, siiiiii, aaaaaaaaaaahhhhhh AAAAAAAAAAAHHHHHHHHH, bebé, bebé, bebé, si…si…si. SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII, salvajeeeeeee me estas rompiendo todaaaa hijooo ¡Cuánta leche, mi amorrr, cómo me entra! Dale esa lengua a mami, escupime hijo, escupime adentro de la boca daleee, aaaaaaaaahhhhh siisiiiii asiii ¡aay hijo, cómo acabo, amor! Aaahhh como me sacudís hijo ¡Ay, mi vida, no parás de llenarme de leche! ¡Qué calentita, la siento! NO…no me las saques todavía. Así…así…quiero sentir tus últimas sacudidas.
Mama no paraba de tener convulsiones, nuestros cuerpos temblaban Mi semen corría por las piernas de mamá que no pudo retenerlo todo. Yo mojaba mis dedos en él y lo untaba en sus labios. Ella, lo recogía con su lengua y lo saboreaba como al manjar mas deseado, escupia dentro de su boca y mama saboreaba mi saliva y se la tragaba.
¡Qué locura hijo pero que hermoso que cojimos! Creo que nunca he gozado tanto, este es nuestro secreto mejor guardado, no puedo creer todavía que tenga tu semen dentro de mi cuerpo, hijo. Cuanta pasion le pusimos, por lo que estoy viendo, creo que de eso a vos te sobra, hijo.
La besé en la boca, manchandome con mis propios jugos y le dije: -Todavía falta lo mejor mamá. Vas a ver cuánta creatividad tengo en la cama. Tu culito, que me parece muy estrecho, va a ser penetrado sin piedad. Vas a tener que bancarme adentro, mami. Te guste o no, voy a hacerte el culo y creo que lo vas a disfrutar. Me has demostrado que sos una putita divina y como tal te la vas a tragar por detrás”-
-“Ay hijoo, no puedo decirte que mi cola es virgen. En verdad, tu padre era bastante formal y nunca me cogió por allí. Pero, un amante ocasional, me sedujo hasta tal punto que me la dio por el culo. No lo gocé demasiado porque creo que no lo hizo bien. La metió de golpe y comenzó a moverse rápidamente. Cuando me estaba acostumbrando a su tamaño, acabó adentro de mi. En verdad, fue una gran decepción ya que había fantaseado mucho con una buena culeada”-
-“Qué hermosa mina sos, mamá, voy a terminar enamorandome de vos. Si, divina, me encanta que me acaricies la pija así. Me parece, zorrita, que la estás excitando para que te haga la cola. ¿Querés que te coja por el culo, no? Te veo apuradita. Te encanta la verga, mami. Podría cogerte durante horas…muchas horas…”-
-“Si, hijito, quiero sentirte en mi culo, ahora. Esta noche sos mi dueño, soy totalmente tuya. Mi culo te desea…te quiere adentro. Pero querelo, cariño, haceme gozar no sufrir, quiero volverme loquita y que me lo llenes de lechita. Sos mi amor,,,hijo…mío”-
-“Hoy te dije que iba a cogerte como se me antojara y que no podías resistirte. Pero te amo, mamá y quiero que disfrutes. Sí, mami, voy a llenarte el culo de leche…pero no voy a rompértelo…voy a amarlo”-.
Mi verga ya estaba nuevamente al palo por sus continuas caricias. Me tendí con mi palo apuntando al cielorraso y la tomé amorosamente de la mano. –“Vení, mamá, sentate arriba de mi pija y manejá la penetración con la cintura. Andate enterrandola a medida que la soportes. Tu culito te irá pidiendo verga según la desees”-
Me miró y sonrió con expresión de novia enamorada. Lubriqué la puerta de su ano con mi saliva y esperé impaciente. Tomó mi vara con amor, pasó su lengua por la cabeza rosada, abrió sus piernas y comenzó a sentarse, a autosodomizarse con la verga dura de su hijo.
Su mirada no se separaba de la mía. Se mordía el labio inferior en una mezcla de lascivia y sufrimiento. Mi glande ya era agradecido huésped de ese deseado anfitrión. Mamá gemía suavemente: -¡Ay hijoo!…me duele pero me gusta…la siento entrar muy suavecito.muy lubricada, ¡Ay hijitooo! Me estás abriendo toda, mi amor, como me culeás. ¡Ay, vida! Enterramela un poquito vos, movete despacito, yo te freno si no aguanto. ¡Ay, guachito hermoso” Así, hasta ahí. ¡Cómo la siento! ¡Me quema el culito, vida, pero me encanta! Así, acariciame el clítoris. Sos hermoso, es bárbaro como me lo hacés..así hijito asiii ¡Ay hijooo…Ay …Ay hijoooo…! Enterramela amor…la quiero toda…damela…llename el culo. Ayyyyyy asi, asi, asi”.
Mis testículos golpeaban contra las nalgas de mi mamá. Mi verga estaba hundida hasta el fondo en su culo, La mujer que, hasta hace un momento, pedía clemencia en la penetración, mi madre, ya se movía furiosamente con veinte centímetros de pija llenándole el ano. –“Así, hijooo, ¡Qué culeada me estás pegando! La tengo toda adentro. ¡Como me llena! Movete hijo, rompeme el culo, hacé que me acuerde de tu pija por varios días. Dame fuerte…muy fuerte..culeame bien culeada. Así…así, ¡Cómo me gusta!
Empecé a darle mi pija como ella solicitaba. Su culo pedía y pedía y mi verga no podía negarse. La puse como un perrito, con su culo en pompa, y la ensarté sin lastima tomandola de la cadera. Dio un fuerte grito pero ni amagó retirarse. Comenzó a moverse en dirección a mi verga buscando hacer cada vez más profunda la penetración. Gritaba como una loca… se daba vuelta y me miraba por encima de su hombro Cómo gemía mamá! Yo, loco de morbo, se la enterraba hasta lo huevos, la dejaba un rato allí –bien clavada- y luego comenzaba a moverme como poseida. Por momentos la sacaba fuera de su orto, dejando que solo la cabeza quedará en contacto con su orificio. Luego, casi con violencia, la hundía hasta que casi se comiera las bolas, y me mecía a su mismo ritmo. Ella, en ese instante, parecía lista a tragarse todo lo que se le ofreciera.
-“Mamááá, putita, ya casi no doy más. Nunca te imaginé capaz de comerte semejante cogida. Mamááá voy a acabar, ¡Cómo te hago el culo, mami! Siento como te lo abro mamááá. Mové ese orto, mamiii, damelo todo”-
“- Si, mi amor, mi culo es solo tuyo. Me lo rompiste, hijo, pero nunca he gozado tanto. Soy tu esclava, llename el culo de leche, quiero sentir tu semen en los intestinos… damela…damela…la quiero…”
Mi verga no necesitó más que dos embestidas para comenzar a vaciarse en el culo de mamá. Ella, gimiendo, comenzó a recibir un torrente de líquidos a la vez que convulsionaba llegando a su enésimo orgasmo. “-Ay mi amor…mi amor…mi amor, cuánta leche para mamá-“ ¡Ay hijooo, nunca me han cogido como ahora, vida”- decía mientas hundia mi pija en su culo –“Hijo, mi vida, soy tu esclava. Culeame cuando quieras, bebé. Estaré todas las noches esperándote…siempre dispuesta, siempre lista. Soy tuya, hijito, para siempre tuya”-
Nos quedamos abrazados, mimandonos, acariciando nuestros cuerpos desnudos, besandonos, en lo que fue nuestro primer encuentro sexual, esa mujer que tenia desnuda a mi lado era mi madre, respiraba su aroma, habia saboreado todo su cuerpo, me quede dormido sobre su pecho, asi fue el comienzo de este amor incestuoso y prohibido entre mi madre y yo.