Mientras le frotaba con mi glande sus labios vaginales, le dije ¿que era lo que le gustaba?. Tomo su mano como un triángulo apretando mi pija contra su concha y levanto la cabeza hasta llegar a mis oídos. Susurro:
-Que me domines…
-¿Cómo?
-Me gusta el dolor en la dominación y que me obliguen a hacer las cosas.
Ahí le pellizque sus pezones girándolos suavemente mientras la sentí estremecerse, mientras apretaba más mi pija en su entrepierna empapada.
Luego baje mi cabeza hasta sus pechos y como mis labios y mis dientes de la mordida de abajo se los apretaba en una dulce, suave y dura tarea.
-Te la quiero chupar entera y agárrame el pelo y aprieta mi boca contra tu vientre que yo quiero tener tu pija en mi boca hasta que me dé arcadas.
Tome su pelo rubio y castaño hasta cerrar mi puño mientras sus labios buscaban el fin del tronco de mi verga centímetro a centímetro.
Daba arcadas y sus ojos lloraban.
-Saca un juguete de mi cartera y pénemelo en el culo, me dijo y era yo el que obedecía.
Yo estaba atónito de tanta vorágine sexual cuando me dijo:
-quiero que así me acabes en la garganta, tratare de ayudarte……. Me desconcentro.
Reflexionaba sobre las formas de dominación el supuesto actor era el sometido.
Cuando acabe en su garganta, y tosía de tanta leche y su boca llena de mi poronga no pudo parar de mover su juguete en del culo, era de eso con rulo para concha y culo.
Limpio mi pija de chuparla, tenía el delineador corrido de las lágrimas de las regurgitaciones. El culo un hoyo enorme del juguete de plástico.
Miro mi pija achicada, lamida y sin excitación. Me beso el prepucio y se durmió dando vuelta a mi rostro.
Entendí que no había dominado a nadie.
Que su placer era infinito, personal e intransferible. Deslice la mano en su vientre y haciendo cucharita me dormí.
Creo que no se dio cuenta lo que hacía, como yo a la mañana cuando me desperté y vi que a se había ido a trabajar.