Hola, aca les cuento otra historia, estas historias pasaron realmente, con algunos detalles añadios u omitidos para el bien de la historia, disfruten!


Hace algunos meses, aproximadamente en abril, en el pleno verano de mi país hablando con mi prima Raquel decidimos hacer un viaje a la playa ya que ella vivía cerca y que hacía mucho no nos veíamos ni hacíamos nada juntos.
El viaje quedo para un viernes; salimos temprano y fuimos en su camioneta, yo estaba muy cansado y ella conocía el camino mejor ya que lo conducía semanalmente. Había sido una semana muy difícil en la universidad y yo ya sentía el peso de las noches de desvelo sobre mis hombros.

Me paso recogiendo como a eso de las 9 de la mañana. Subía su auto e inmediatamente recordé lo linda que era mi prima. Raquel es una chica de 20 años, rubia, ojos color de miel , tez clara y un cuerpo que atrapa miradas. Unos senos naturales y firmes, abdomen plano y una cola digna de ser plasmada en lienzo y luego exhibida en el museo del Louvre.
Usaba un suéter fino y unas calzas/leggins estampadas que dejaban ver las finas líneas que formaban sus piernas. Esto lo noté en un segundo mientras me acercaba a saludarla con un beso.

El camino fue de lo más normal, dos primos recordando tiempos mejores, viejos conocidos y acontecimientos de actualidad que considerábamos relevantes, nada fuera de lo ordinario. El camino fue muy ameno, mas porque las calzas se metían entra la conchita de Raquel y permitían a mi mente imaginar sus labios rasurados, la idea me embriagaba de placer.

Antes de ir a la casa pasamos la tarde en el negocio de mi tío; verán, entre Raquel y yo no hay realmente parentesco sanguíneo, su madre es hermana de mi padrastro, y aunque separado de mis viejos la familia de mi padrastro me quiere genuinamente y se preocupa por mi.

La tarde se pasó volando, llego mi primo y su familia cuando se entero que estaba en el pueblo, ya que yo hacía unos 6 años no visitaba. Nos invitaron a pescar por lo que decidimos ir a descansar para poder levantarnos temprano al día siguiente.

Eran las ocho, estaba oscuro ya cuando llegamos a la casa de Raquel. Afortunadamente mis tíos realizaban los viernes un viaje a capital para traer mercancía por lo que sabía estaríamos solos casi toda la noche. A pesar de los años me sentí como en casa, miles de recuerdos de cuando éramos niños invadieron mi mente, y de las muchas veces que vi a Raquel desnudad cuando éramos pequeños.

Me quedé en la sala mientras Raquel se iba a poner algo más cómodo. Treinta minutos después regresaba… usando una camiseta verde muy floja, que me prometía ver algo más de lo permitido si observaba desde el ángulo correcto. Un short que al sentarse Raquel en el sofá grande me dejó descubrir que ella usaba una bombacha de tipo cachetero. Por suerte apagamos la luz y prendimos la tv, porque ya sentía las pulsaciones en mi pene que lo endurecían lentamente.
Habremos visto tv una hora tal vez, cuando Raquel me dijo “Te acordas de chicos, en la casa de la abuela… fuiste mi primer beso” y solo una risa que me pareció muy inocente le siguió al comentario.

Como no iba a recordarlo? Cuando teníamos alrededor de 8 años mientras veíamos las caricaturas de la mañana vimos un beso, y decidimos practicar. Fue cosa de niños, pero marco el inicio de una relación muy especial e intima con mi prima.
Reinaba en la sala de la casa de Raquel una atmosfera densa, como si el pequeño y aparentemente inocente comentario había abierto una infinidad de posibilidades entre los dos. Ella se encontraba acostada en el sofá, con las piernas abiertas, cuando vi como un pezón escapaba de la camiseta; volvi a excitarme, se me puso tan dura que sentía se me abrirían los botones de los jeans que tenía puestos.

Raquel me volteó a ver, y no pude disimular la mirada que la observaba con tanta lascivia.

-Que miras primo?
-Nada…
-A no?- en ese momento se saco la otra teta, con las dos de fuere dijo- Yo que pensaba que esto era lo que veías.

Raquel se levantó, y se sento sobre mis piernas viéndome de frente, con esos senos maravillosos a la altura de mi boca.

-No vas a probar? Mira que no hemos cenado

No lo dude más, abrí mi boca y chupe sus pequeños y rosados pezones, su piel sabía tan dulce que parecía que estaba hecha de azúcar. Mi prima me tomaba de los cabellos y movía su mano acariciando mi cabeza mientras mordía suavemente sus tetas. Su cola sobre mi pene me excitaba en sobremanera.

Raquel me quito la remera y arañaba mi espalda mientras deslizaba su entrepierna sobre el bulto que formaba mi pene en mi pantalón. Me quite el pantalón mientras Raquel hacía lo propio con su short, dejando solamente la bombacha, se puso de rodillas, y me sacó la verga del bóxer. Esa idea de Raquel como mi prima se desvaneció, era una mujer experimentada, lo noté inmediatamente por la forma en que me chupaba y succionaba la polla. Era como un caramelo para ella, su lengua se movía alrededor con rapidez y soltura, su mano en la base de mi pene lo sostenía firmemente. Lo engullía entero, nunca me habían hecho una mamada como la de Raquel, la tragaba entera, cosa sorprendente debido a mi tamaño. Mientras la chupaba pensaba en lo hermosa que era mi prima, tiene una cara angelical, podría ser modelo. Luego un rato Raquel se levantó, se lamió los dedos y se hizo a un lado el calzón lubricando su conchita, cosa que seguramente era por costumbre porque claramente podía ver la mancha sobre la bombacha que indicaba que Raquel tenía el coño empapado.

Tuve un momento de duda, no quería tener sexo sin protección, Raquel pareció leer mi mente y me dijo: “No te preocupes que tomo anticonceptivos”. Eso resolvió la leve duda que tenía acerca de Raquel, ella seguramente era mucho más experimentada que yo, no era difícil de creer, ella podía tener a cualquier hombre que ella quisiera.

Se sentó sobre mí, introduciendo mi pene centímetro a centímetro, soltó un leve gemido. Estaba dentro de mi prima, sólo la idea entorpecía mis sentidos y me hacía sentir extasiado. Raquel se movia, y deslizaba sobre mí, su concha totalmente empapada lubricaba mi pene, la sensación de estar cogiendo a mi prima era como una droga… quería más.

Me levanté, con mi prima en mis brazos y mi verga aun dentro de ella, sus piernas trenzadas y enganchadas en mi espalda. La movía de arriba abajo, besando su cuello mientras la penetraba una y otra vez. La baje y la puse sobre el sofá, abrí sus piernas para observar su conchita, estaba totalmente empapada, incluso gotas resbalaban sobre sus blancos muslos. Vi su perfecta cola y ese agujero rosado asomaba completamente cerrado, como negándose a ser parte de nuestro acto. Me acerque, Raquel atrapó mi cabeza entre sus piernas feurtemente, quería que le comiera el coño, chupé con tanta avidez que mi prima no para de retorcerse y gemir, no se limitaba, estábamos solos. Empecé a meterle un dedo en la colita, cualquier cantidad de experiencia no la habían preparado para el anal, sus muslos se cerraron inmediatamente atrapando mi dedo con mucha fuerza dentro de la cola de Raquel. Pero no dijo nada, lo disfrutaba tanto como yo. Seguí lamiéndola y besándola, succionándole el clítories como si fuera un bombón, era lo que más la hacía gemir.

Me levanté de nuevo, y la volvi a penetrar, viendo sus pechos rebotando mientras arremetía una y otra vez con fuerza, viendo como su coño se tragaba mi verga entera sin dejar rastros. Me venía, sentía esa sensación inconfundible que algo va a explotar, pero no quería detenerme, ya Raquel había tenido un orgasmo, quería lograr el segundo. Pero era demasiado, no podía, seguí resistiendo cuando sentí que Raquel temblaba, estaba teniendo otro orgasmo… En ese momento deje de contenerme, soltando mi carga dentro de Raquel que temblaba frenéticamente con mi pene dentro de ella eyaculando, llenándola de leche por dentro. Baje la velocidad, solo para mantener la sensación. Salí de Raquel para observarle la conchita perfectamente rasurada escurrir mi leche. La tome la mano y la hice tocarse la concha para así esparcir la leche por todo su coño, ver como una gota bajaba y se detenía en su ano fue increíble. Raquel se chupaba los dedos saboreando el sabor de mi semen mezclado con el de su propia concha. La levanté del sillón, la cogí en mis brazos luego de recoger su ropa del suelo, la lleve a su cuarto y la recosté en su cama… le di un beso en la frente y me fui cerrando la puerta tras de mi.


Esa noche no pude dormir, lo que acababa de pasar fue algo indescriptible, el morbo de coger a mi prima, de escucharla gemir y verla tragarse mi verga entera…



















Espero les haya gustado, le puse un poco más de empeño