Cuando su secretaria anterior, Juliana, se retiró un mes atrás, Ariel decidió que tenía que tener una nueva. Tan pronto como entró a su oficina para la entrevista, él supo que era la indicada. Ya había entrevistado a unas 15 chicas antes de elegirla a ella. Era justo la que necesitaba en la oficina.

Era el quinto día de entrevistas a chicas, poco después de las tres; llamaron a la puerta de la oficina de Ariel. Como esperaba, era otra chica. “Sí, adelante”, respondió y cuando ella entró, él comenzó a mirarla lentamente hasta quedar deslumbrado. Frente a él estaba una de las mujeres más bellas que jamás había visto. Era alta, con piernas largas y torneadas, su pelo largo y castaño estaba envuelto en un rodete típico. Un pequeño par de anteojos ante sus ojos almendras la hacía lucir tan inteligente. Ella vestía una blusa blanca ceñida y una pollera negra ajustada.

Ariel empezó a mirar su cuerpo un poco más. Tenía un cuerpo increíble, tenía muslos firmes bajo su pollera, y la curva de sus magníficas y enormes tetas era visible bajo la blusa blanca que vestía. Incluso a través de la blusa era fácil de ver que sus tetas eran absolutamente enormes, de hecho, la blusa estaba tan tensa para contener sus tetas enormes que los botones estaban estirados al límite.

“Hola, mi nombre es Cintia… Vine aquí por la entrevista”. Ariel se puso de pie diciendo “Por favor, Cintia, tomá asiento” con una sonrisa, apenas capaz de mantener sus ojos fuera de sus tetas grandes y pesadas.

Todo transcurrió bastante bien pero fue hacia el final de la entrevista cuando las cosas comenzaron a ponerse particularmente interesantes. “Veo que estás calificada para este trabajo, Cintia… pero, lo siento, no lo bastante calificada” dijo Ariel y trató de sonreírle tal como las 15 veces anteriores que había dicho esa frase a las otras chicas.

Por primera vez Cintia empezó a preocuparse y se puso de pie. “No, por favor, puedo hacerlo, puedo trabajar horas extra, yo… de verdad necesito este trabajo.”

Ariel la miró sorprendido, no había visto a ninguna chica que quisiera tanto este trabajo antes, y sonrió. “Ok, Cintia, sé que quizás nece…”

Ella lo interrumpió. “No, usted no entiende, de verdad necesito este trabajo; es mi única manera de conseguir un trabajo de verdad. Haré todo lo que quiera, señor… TODO”.

Ariel empezó a mirar sus tetas de nuevo mientras ella suplicaba suavemente “Por favor, señor”. Ella se inclinó hacia adelante. Parecía que el primer botón de su blusa había sido desabrochado; Ariel miró cómo sus grandes tetas parecían saltar de la blusa mostrando el valle profundo de su escote.

Eso le dio a Ariel una oportunidad para tener una muy buena vista del corpiño de encaje violeta que ella llevaba debajo, apenas conteniendo sus tetas desbordantes, y que completaba su conjunto.

La mirada de Ariel estaba pegada al frente abultado de la blusa de Cintia, su pecho se veía imposiblemente grande como si empujara orgullosamente hacia él. Estaba semi erecto, sintiendo que su pija se endurecía.

“Por favor, señor” continuó suplicando suavemente.

Ariel volvió en sí. “Ok, Cintia, puedo darte el trabajo, sólo con otra prueba”.

Cintia tenía una gran sonrisa en su cara y preguntó “¿Qué? Estoy lista para cualquier prueba”.

Suavemente Ariel se puso de pie para ir detrás de ella y de repente, presionó su cuerpo firmemente contra el de ella. Apretando su nariz contra el oído de ella, susurró suavemente “Tu lealtad hacia tu jefe”.

Cintia miró al piso tímidamente; era obvio por el gran bulto en sus pantalones presionando tan duro contra ella que su jefe estaba tan excitado, ella también comenzó a excitarse y susurró “Lo que usted quiera señor”.

Comenzó a desabotonarse la blusa. Al terminar, se dio vuelta para enfrentar a Ariel luciendo su corpiño de encaje que levantaba sus grandes tetas hacia arriba, formando un escote impresionantemente profundo y haciendo que sus tetas lucieran magníficas.

“¡Oh, Dios mío!” Ariel murmuró con asombro ante la vista de las tetas de Cintia en corpiño. Le dio un buen apretón a las grandes tetas de Cintia a través de su corpiño de encaje. Mientras apretaba las comisuras de su boca se elevaron lentamente en una sonrisa.

“¡Oh guau!” dijo Ariel y su sonrisa crecía mientras apretaba y amasaba los grandes globos de las tetas de Cintia a través de su corpiño.

Después de unos minutos de amasada, Cintia comenzó a quitarse la pollera deslizándola sobre la curva sexy de sus caderas, revelando sus piernas imposiblemente largas y torneadas y una diminuta tanga de satén que combinaba con su corpiño. Al inclinarse para poner su pollera doblada junto a su blusa, Ariel pasó la lengua por sus labios al ver su culo redondo, la tira de atrás de la tanga pequeña enmarcando adorablemente sus melones perfectos.

Entonces Cintia miró a Ariel con una sonrisa mientras podía sentir que él se excitaba más y más, alcanzó detrás de su espalda, desabrochando su corpiño y dejándolo caer al piso, sus tetas pesadas balanceándose libres.

“¡Oh!” jadeó Ariel al ver las tetas magníficas de Cintia finalmente descubiertas. Eran melones perfectamente redondos en su pecho. Las tetas firmes de Cintia estaban coronadas con pezones deliciosos que sobresalían ligeramente por la frescura del aire acondicionado de la oficina.

Inmediatamente Ariel tendió ambas manos hacia esas tetas desnudas, cubrió y apretó las tetas perfectas y desnudas de Cintia. Dio un pequeño gemido mientras apretaba los globos perfectos de Cintia y entonces pellizcó sus duros pezones entre su pulgar y su índice.

“¡Ooh!” jadeó Cintia mientras Ariel le daba un apretón particularmente fuerte a sus tetas desnudas, sus dedos hundiéndose profundo en los globos grandes y rotundos.

“Tan grandes y firmes” dijo Ariel mientras continuaba amasando las tetas desnudas de Cintia. Le dio un fuerte pellizco a los bonitos pezones y entonces se inclinó y enterró su cara en el escote adorable de Cintia.

Su lengua húmeda recorrió los grandes globos, besando y chupando sus tetas rotundas. Se inclinó hacia delante y chasqueó uno de sus pezones con su lengua, entonces empezó a morderlo suavemente. Cintia comenzó a gemir tenuemente.

Con eso, mordió un poco más fuerte, causando otro gemido de ella. Él masajeó ambas tetas, y comenzó a chupar y morder cada pezón. Ella gimió mientras él chupaba sus tetas pesadas, enviando su boca adelante y atrás entre sus hermosas gemelas. Ella arqueó su espalda, extendiendo sus tetas y sostuvo la cabeza de él contra sus tetas con una mano, y con la otra empezó a buscarlo, pasándola sobre sus muslos.

Después de un momento, Cintia alejó un poco a Ariel, quien tuvo que salir de sus tetas, entonces ella se arrodilló y comenzó a desprender su cinturón y a bajar el cierre de su pantalón, abriéndolo. Ella pasó sus manos por el interior de sus muslos, y sobre sus bolas a través del pantalón, antes de alcanzar dentro de su boxer para liberar su pija. La pija de Ariel estaba totalmente dura.

Su pija estaba totalmente erecta, sobresaliente, apuntando hacia ella.

Cintia se inclinó, tomó la verga por la base con sus dos manos y lamió la cabeza brillante. Pasó su lengua alrededor de la cabeza de la pija mientras sus tetas presionaban contra sus muslos, sus pezones hundiéndose en sus muslos. Cintia envolvió sus suaves labios alrededor del final de la verga, y comenzó a chupar, eso hizo que Ariel dejara escapar de su boca un gemido pequeño.

Mientras su pija se deslizaba cada vez más adentro de su boca, ella agachó la cabeza, y él comenzó a sentir cómo su saliva tibia envolvía su pija. Su lengua jugueteaba con el fondo de su mástil mientras chupaba, sacudiendo su cabeza arriba y abajo lentamente.

“Oh, Dios, se siente bien, Cintia” la alentó, mientras su cabeza se sacudía arriba y abajo en su palo, chupándolo con dedicación.

Cintia rodeó con una mano la base de la pija, sus dedos apretaban mientras ella lamía arriba y abajo. Su otra mano buscó, masajeando sus bolas lentamente mientas chupaba con ansia.

Él comenzó a mover sus caderas al ritmo de la chupada ansiosa, entonces ella lamió desde la base de su pija todo el camino hasta la punta de la verga, y volvió a meterla dentro de su boca.

Ariel bajó sus manos para jugar con sus tetas. Las apretó juntas un poco y pellizco sus pezones. Sus tetas tenían el tamaño perfecto para jugar. “Tenés unas tetas fantásticas”, dijo él.

Ella dejó de chupar y sonrió. “¿Querés coger estas tetas?”

“¡Dios, sí!” respondió él mientras sus tetas un poco más. “¡Quiero coger tus tetas!”

Él empezó a deslizar su pija por sobre sus tetas, frotando su mielcita sobre sus pezones duros como piedras y en su exuberante escote. Ariel se inclinó para manosear sus tetas magníficas y rápidamente las tuvo envolviendo alrededor de su pija. Empezó a bombear su masculinidad entre sus enormes tetas, la cabeza de su pija asomando sobre la cima de su escote con cada embestida. Ella se inclinó y empezó a masajear sus bolas mientras él cogía sus tetas, causando que él embistiera más rápido contra ella.

Ella sostuvo sus tetas juntas envolviendo la pija mientras Ariel bombeaba hacia adelante y atrás, enviando su pija a través del valle entre sus tetas mientras ella las apretaba, como haciendo un sandwich. Sus melones tibios se sentían tan bien rodeando cada centímetro de su verga. Él la miro mientras su pija desaparecía entre sus melones; sus tetas eran tan grandes que su pija apenas asomaba por la cima de su escote en cada embestida.

Cintia bamboleó sus tetas arriba y abajo, y las frotó alrededor de la pija de Ariel. Después de varios minutos de turca intensa, las bolas de Ariel comenzaron a hervir y supo que estaba a punto de acabar, pero todavía no quería acabar.

Se alejó de sus globos perfectos e hizo que ella se incorporara para quedar cara a cara. Agarró su bombacha y se la arrancó, exponiendo su concha depilada. Ariel acarició gentilmente el pubis por algunos segundos disfrutando los gemidos de Cintia, y entonces se sentó en el sofá junto a ellos, extendiendo sus manos, agarrándola por la cintura y derribándola para que ella se montara sobre su falda.

Ariel extendió entre sus cuerpos y apuntó su pija hacia la concha de Cintia. Con un movimiento lento hizo que ella bajara hacia su erección, enterrando su cara en su escote mientras su pija se deslizaba dentro de ella.

Sabiendo lo que él quería ahora, Cintia sonrió mientras empezaba a apretarse contra la pija de Ariel, bamboleándose en su falda mientras cogían. Con sus dos manos Ariel apretó sus grandes tetas, amasando lujuriosamente los globos enormes.

Mientras Cintia deslizaba sus caderas adelante y atrás, dejando que la larga pija de Ariel llenara su concha apretada, Ariel comenzó a amasar sus enormes melones más y más, y luego de unos minutos, él dejó a Cintia e hizo que ambos se pusieran de pie y entonces ordenó “¡date vuelta!”

Ella lo obedeció instantáneamente; él la derribó, hizo que se inclinara sobre el borde de su escritorio, separando sus piernas y apuntando su culo adorable hacia él.

Ariel dio otro gemido de lujuria mientras presionaba, deslizando su erección entre los labios de su concha bien profundo dentro de ella. Cintia también dio un gemido de satisfacción mientras sentía la gran pija de Ariel llenándola. Ariel la tomó por sus caderas torneadas y comenzó a bombear hacia ella, sus caderas golpeando contra el culo de ella con cada embestida. La concha de Cintia estaba tan húmeda que su pija se deslizaba fácilmente dentro y fuera de ella mientras él golpeaba salvajemente contra su culo, perforando con su pija profundamente dentro de ella. Luego de unos segundos Cintia dio un gemido fuerte como si estuviera por acabar, Ariel sintió sus jugos.

“¡No… creo… que pueda aguantar… mucho más!” jadeó Ariel, su pija golpeando vigorosamente la hermosa concha de Cintia. Se detuvo y dijo “Quiero acabar entre tus tetas”.

Cintia asintió con una sonrisa mientras se daba vuelta para quedar cara a cara con él otra vez y se agachó para que su pija apuntara directamente hacia sus tetas. Rápidamente movió su pija contra su pecho, poniéndola entre los dos globos monumentales de sus tetas, sus manos apretando los lados de sus tetas, envolviéndolas fuertemente alrededor de su pija temblorosa.

“¡Oh guau!” gruñó Ariel mientras comenzaba a bombear lentamente sus caderas, cogiendo a través del profundo escote de Cintia, la lubricación de su concha permitía que su pija se deslizara deliciosamente entre sus tetas descomunales. Ariel apretó aún más las tetas pesadas de Cintia, sosteniéndolas firmemente alrededor de su pija mientras cogía sus tetas, cada embestida hacía sacudir esos enormes bultos sobre su pecho.

Cintia gimió sintiendo la tensa, larga y dura verga empujando contra su pecho, parecía encantada de que cogieran sus enormes tetas.

Ariel continuó embistiendo con su pija entre las grandes y gordas tetas hasta que no pudo aguantar más. Su pija estalló enormemente entre las tetas de Cintia, disparando chorros de su leche entre sus grandes tetas y cubriendo esos melones adorables con su semilla, dejándola con un bonito collar de perlas. Ariel gimió mientras acababa en las tetas de Cintia, sus manos sosteniendo aún sus tetas enormes, y una vez que acabó, siguió ahí, golpeando su pija contra sus grandes tetas.

“Entonces, ¿qué tal estuve en mi prueba?” preguntó Cintia mientras Ariel se sentaba en el sofá para recobrar su aliento.

“Muy bien, estoy seguro de que tenés el trabajo, Cintia” respondió suavemente.

“¡Bien!” exclamó ella, alegremente. Saltó y aplaudió, y el movimiento súbito causó que sus tetas enormes se bambolearan deliciosamente.

Entonces se inclinó para besarlo. “Gracias por este trabajo, no te voy a decepcionar”

“Sé que no lo harás, Cintia” respondió Ariel sonriendo mientras los dos empezaban a vestirse de nuevo.

Después de ponerse su pollera y su blusa ella caminó hacia la puerta, y antes de abrirla miró a Ariel y dijo “No se preocupe, señor Ariel, una vez que empiece a trabajar para vos, podrás entrevistarme todos los días” y se rió.

“Voy a estar feliz de hacerlo” respondió Ariel mientras dejaba su oficina, soñando con los días por venir.