Conocí a Hernan poco antes de dejar mi primer trabajo formal, trabajaba en un vivero haciendo fuerza como un burro por trece pesos argentinos la hora.

Era profesor de filosofía en un colegio de capital cuyo nombre no puedo acordarme, empezamos a hablar en la biblioteca de Lanús porque el sintió curiosidad por la clase de libros que yo sacaba de ahí. Nos hicimos amigos rápido y se convirtió en costumbre para mi pasar por su casa durante mis paseos de noche. Me tomaba su café, me calentaba en su estufa y le dejaba los apuntes que tomaba en la semana sobre las obras que leía para que me diera su opinión.

Fue él quien me convenció de dejar mi trabajo en el vivero. Solo duré un mes, por lo menos saqué buen físico de tanto hacer fuerza y comer tan poco.

Ni bien dejé ese mal trabajo intenté encontrar otro que me quedara mas cerca y que fuera mejor. Hernan enterado de esto me dijo que me haría saber de cualquier cosa que supiera.

A la semana me llamó un chabon, un tal Matias diciendome que era amigo de Hernan. Tenía un trabajo para mi; necesitaba que le haga un trabajo para la facultad. Me explicó: Mirá estoy hasta las bolas porque mi viejo esta internado y tengo que dirigir la fábrica por él, no puedo hacer las dos cosas a la vez. Necesito que en un mes esté preparado un trabajo que sintetice la obra y las ideas de Descartes y que te centres en una obra puntual y la desarolles lo mas completo posible. Acepté. Me daría 1500 por el trabajo (que no era una pavada)

Así que me puse a trabajar en eso. Todos los días de las cuatro a las ocho de la mañana me dedicaba a transcribir de mis cuadernos de apuntes las ideas y su explicación. Usaba cada tanto los libros para tomar citas que adornaban las explicaciones y demás cosas.

Después de las ocho tenía el resto del día libre, así que me dedicaba a mirar por la ventana de mi pieza.

Ya no soy ni siquiera minimamente sociable. La poca habilidad social que tenía después de la muerte de mi abuela fue corroída por una mala relación que casi me mata, de la cual no me molestaré en hablar, salvo para decir que tenía algo que ver con un intento por sostenerme con el amor de alguien tras la muerte de mi abuela y una enfermedad que casi termina por matarme. Una burda manera de trasladar un dolor de un lado a otro.

Así que miraba a la gente pasar y a menudo me imaginaba sobre que clase de charla tendría con ellos mientras fumaba un cigarrillo atras de otro y tomaba litros y litros de café.

Hacia la segunda semana empecé a reconocer a la gente que iba y venía. Me llamaron la atención dos chicas particularmente. La primera; una chica rubia de veinte y tantos de cuerpo normal, con unas piernas preciosas y unas tetas gigantes. La segunda; una chica morocha de tez blanquita y corte carré con piernas flaquitas que hacen contraste con un culo muy grande, tetas chicas, rasgos dulces y ojos verdes.

Por algún que otro motivo de detalles que solo me importan a mi la rubia perdió todo mi interés en dos días y la morocha se ganó todas mis miradas. Tenía que saber de ella todo; contemplar su ropa, su forma de caminar, el que siempre va con auriculares puestos a donde sea, su sonrisa, todo. Con la obseción de un psicotico en mis tiempos libres la contemplaba y tomaba notas mentales sobre ella.

Una vez que pude reproducir fielmente en mi cabeza hasta el mas minimo detalle de ella empezaron mis fantasías.

La mayoría eran sobre ella tocandome timbre y pidiendome pasar a ver las plantas del vivero como suelen hacer los clientes (pues tenemos un pequeño vivero en el patio delantero de la casa) y que terminaramos hablando animadamente. Después de la charla yo la invitaba a tomar unos mates y ella aceptaba. Una vez en mi pieza tomando unos amargos la besaba, le sacaba la remera, el corpiño y le comía esos pequeños pezones. Después mientras le mordía y lamía el cuello mi mano bajaba acariciando la linea media de su pansa hasta meterse en su pantalon. Acariciaba la humedad de su bombacha y despues me lamía la mano. Le bajaba los pantalones, la bombacha y se la empujaba hasta el fondo -A menudo pensaba que tan rico sería el calor interno de esta chica- Y ahí se lo hacía sin mucho que explicar.

Mis fantasías terminaban a menudo cuando el semen se derramaba sobre los apuntes y los libros con los que trabajaba.
Después de masturbarme, exhausto prendía otro cigarrillo y me quedaba mirando por la ventana de nuevo.

Todos los días después de cuatro horas de trabajo miraba por la ventana. Todos los días la seguía con la vista. Todos los días me masturbaba pensando en ella y todos los días salía a caminar por el barrio con la esperanza de encontrarmela.

Pero no fue sino cuando mi sueño volvió a darme problemas - siempre fui insomne - que tuve la suerte de crusarmela.

No había podido dormir en toda la noche, me había despertado a las tres de la tarde y sin cigarros, así que fui al almacen a comprar un atado; ahí estaba ella.

A pesar de ser 0% sociable no soy timido. De hecho podría asegurar que mi nula sociabilidad es lo que me permite ser mas descarado que nunca con todo el mundo. Porque cuando uno tiene algo uno se siente comodo y evita sufrir incomodidades como lo es encarar a una desconocida a menos que sea DEMASIADO y en ese caso tal vez se hace algun esfuerzo. Pero para mi que no tengo amigos, ni amantes, ni nada, era cosa que no me preocupaba.

- Hola!
- Hola...
- Sos del barrio vos?
- Si...
- Ah es que no te había visto nunca. Te mudaste hace poco?
- No... viví siempre aca jajaja
- Si? No te tengo de vista.
- Es que me cambié el look jajaja
- ¿Como?
- Si... yo fuí varias veces con mi abuela a comprarte al vivero.

Cuando la miré bien supe por qué me parecía extrañamente familiar. Ella solía usar ropa muy holgada y tener el pelo muy largo y todo inflado. Tenía rulos, muchos rulos. Apenas me percaté le sonreí.

- Dame un piliph de 10- Le dije al quiosquero que me hizo gesto de que era mi turno- Ah! Ya se quien sos, estas muy cambiada.
- Jajaja si.
- Es un buen cambio.
- Si, eso me dijeron... Dame una coca retornable - Dijo al quiosquero.
- Linda manera de desmerecer un alago la tuya. Dije prendiendo un pucho.
- No es eso jaja no es que si, me lo dijeron muchos. Pero perdon no me dí cuenta.
- Todo bien, era por joderte.

Salimos del quiosco.

- ¿Por que el cambio tan brusco?
- No se...
- Ah! estabas buscando gustarle a un chico jajaja Le dije.
- No! jajaja no seas tonto. No mirá esque yo siempre había sido muy como que se yo, lo mas normal posible. Y de golpe pensé que sería mejor ser yo que ser "normal".
- Seguro. Te entiendo.
- Es raro que me hables...
- ¿Por que?
- No se siempre estas como en tu mundo. Siempre que te veo vas como en otra. Por eso nunca te saludé.
- Ah, si, es posible.
- Sos un poco raro.
- Bueno... ¿Es un alago?
- Si jajaja es que mirá por ejemplo yo no me animaba a vestirme y ser así. Pero vos siempre fuiste "así". Con tu remera de "ODIO" y tu sobretodo... no se, es raro ver a algien así nunca vi a nadie igual. Y ahora yo tambien intento ser yo sin ser como todos los demás.
- Entiendo.... bueno, me tengo que ir a casa...
- Dale... nos vemos.
- Una pregunta antes de irme ¿Como te llamas?
- María,vos?
- Ezequiel.
- Bueno, nos vemos... Dijo sonriendo.
La saludé y me fuí.

Según mi padrino esa piba estaba caliente conmigo. Según él ella se pasaba por el vivero preguntando cualquier cosa mirando sospechosamente para todos lados y (cuando yo escuchaba musica) sonriendo y tratando de verme a través del vidrio de mi pieza.

La verdad nunca le pude creer a mi padrino. Es muy delirante. A demás incluso con el aspecto androgino que tenía antes cuando se vestía "normal" me parecía una chica relativamente linda como para que ande mirando que hace un solitario elegante y pesimista como yo.

Pasaron unos días que no me la volví a cruzar.

Recién volví a cruzarme con ella una tarde. Yo estaba caminando para el bazar que queda a dos cuadras de mi casa y ella venía de ahí donde también queda la parada del colectivo que viene de banfield, por lo que imagino venía del colegio.

Cuando la vi viniendo para mi lado le hice gesto con la mano y me acerqué a saludarla. Caminamos hasta la esquina y nos quedamos ahí un rato charlando. Ninguno quería ir para su respectiva casa, si era por nosotros nos hubieramos quedado ahí charlando todo el día. Así que le propuse tomar unos mates. Al principió titubeó un poco pero después de cambiar de tema como si me importara muy poco que "no supiera" si podía venir o no a casa me dijo de la nada que le iba a mandar un texto a la mamá para avisarle y empezamos a caminar hasta acá.

Entramos, puse la pava y mientras charlamos otro rato mas. Fui a buscar la pava, tomamos algunos mates, fui a dejar el mate y la pava de nuevo porque se había enfriado y se había lavado la yerba y cuando volví a entrar a mi pieza sin titubear ni un poco me acerqué a ella decididisimo, así de la nada, y le encajé un beso. Se quedó un rato como rara sin decir nada.
De repente se le dió por hablar y me contó toda su desafortunada historia amorosa a lo que yo en mi cabeza le dí play al reproductor de música (metaforicamente) y me ensordesí escuchando a Bach mientras ella hablaba y hablaba. Porque cuando una mujer suelta la lengua sobre todos sus exs es que sigue enganchada con ellos por tal o cual motivo y pretende que uno le haga la vista gorda a eso. Harto de tener que esforzarme para ignorarla porque cada vez ponía mas garra en resaltar lo que estaba diciendo me acerqué otra vez y le dí otro beso. La acaricié y le dije que se calmara. Que deje de pensar tanto. Que no hace falta. Le pregunté si actualmente tenía algo serio o algo no serio.

Como me dijo que estaba en algo no serio cambié mi enfoque y me dediqué a charlar con ella porque a pesar de que sea algo "no serio" no me interesa formar parte del "porong-casting" de ninguna mina, lo que le dejé en claro.

Mucha charla después me dijo que se tenía que ir y que yo que se que mierda mas. Se fue.

Me masturbé un buen rato recordando la suabidad de sus labios y los movimientos de su lengua. Me los imaginaba sobre mi pija. Me la imaginaba moviendo sin descanso su cabeza con su boca abierta y su lengua tan suave repasando religiosamente mi glande, enjugandolo, sorbiéndolo y tragando mi pija hasta el fondo de su garganta justo en el momento en el que empezaba a echar la leche.

No volví a saber de ella sino hasta después de terminar mi trabajo. No me digné a mandarle un texto ni a agregarla al facebook. Ella tampoco se dignó a nada.

Pero un día estaba yo rascandome la bolsa escrotal tirado en la cama mirando el techo y fumando un cigarrillo atras de otro. Era un martes, por la tardecita. Sonó el timbre y mi tía salió a atender. "Ezequiel... te buscan" Así que salí. Ahí estaba ella con una sonrisita en la cara.

- Hey! ¿Que onda?
- Nada hace rato que no te veo ni tengo noticias tuyas, pensé que te había pasado algo.
- Ah... aguantá que te abro y pasas.
- Dale.

Ya en mi pieza le dije que no iba a correr atras de una silla ocupada por otro culo aunque sea solo de manera ocacional y le dije también que no soy un tipo facil de tener a su merced, menos con esas actitudes.

La verdad es que si hubiera sido una mina de mas de 18 el trato hubiera sido otro. Pero a las pendejitas de 15, 16 y 17 lo que les gusta es eso. Tenerte agarrado de las pelotas y usarte a su antojo. Un claro reflejo de lo mucho que las vinieron malcriando hasta alcanzar la pubertad. Por suerte a partir de los 18 - 19 (generalmente) se les destapa la cabeza y empiezan a actuar distino porque ven que si quieren algo tienen que ganarselo no solo mostrandote sus culitos y sus tetas, sino con actitud y personalidad. Pero mas allá de eso hay muchos arrastrados que seden ante histeriqueos o minas que pretenden cuernear a sus novios, esposos, etc. Por suerte esa clase de arrastrados dista mucho de mi y no les impone el respeto que si les impone mi imagen de tipo duro y solitario que no se hace problema si se va o se queda.

Así que me lo contó todo. Resultaba que ella había dejado de verse con el otro pibe porque no la quería para nada serio. La cosa no avanzaba y no se que más. Y según ella (lo cual dudo) esto no tuvo que ver conmigo. Pero no era mi intención arrebatarle la mina a nadie.

Aunque a pesar de todo esto después me enteré que era verdad que el pibe era de esos que estan a su merced y solo había conseguido sacarle un par de besos (este dato me lo tiró otra persona, no ella, jamas confiaria en lo que me dice una mina respecto a ex parejas)

Cuestión que ahí nomas de que terminó de hablar le comí la boca y le metí la lengua hasta el fondo. Le abrí violentamente las mandibulas con mi boca y le empujé bien adentro mi lengua cargada de saliva moviendo la cabeza hacia los lados, ella me abrazó con fuerza.

Estabamos sentados en la cama y no me costó mucho recostarla. Le pasé la legua por el cuello respirando su perfume dulzón y la acaricié toda. Mis manos treparon por abajo de su pulloversito y le acariciaron toda la panza y le estrujaron la cadera con fuerza agolpandola contra mí.

Agitadisima me puso la mano en el pecho y me separó. Estaba caliente. Se notaba por su respiración, por como le latía el corazón y por como las piernas le telmbaban levemente. "Solo lo hice una vez. Fue con mi ex, antes de cortar" Me dijo.

Ante todo la calmé. Le dije que era normal. Que demostraba que teníamos buena quimica; que nos gustabamos y que ademas estabamos totalmente entregados a nosotros. Puro palabrerío. Pero en parte es cierto.

Adentro mío crecía el morbo de tener a una nenita inocente retorciendose de miedo con la bombacha mojada en mi cama. Casi como un violador fuí tomando poseción de ella otra vez.

Antes de que se dé cuenta ella misma ya la tenía acostada y la estaba besuqueando toda. Le saqué el pullover y la apreté contra mí, de repenté se le abrieron fuerte los ojos. Un poco por la excitacion, imagino y otro poco porque acababa de anclar contra su cuerpito mi verga inyectada de sangre, latiendo.

Me iba a poner la mano en el pecho para apartarme de nuevo, la agarré de la mano y se la puse en mi espalda. La acaricié más, con mas fuerza y mas ganas. Me invadía el morbo. Sentía ganas de acabar todo ese cuerpito inocente.

Su lengua fría frotandose con violencia con la mia adentro de su boca con mis manos levantandole lentamente la remera me excitaban aún mas.

Para cuando fue consciente tenía la remera por arriba de las tetas. Medio que no quería sacársela, le bajé el corpiño de un tirón y le lamí con bestialidad los pezones abrazándola contra mí. Me subí encima de ella y se los mordí levemente.

Se sentó y sola se sacó la remera y el corpiño. La abracé, la acaricié toda y me saqué la remera. Ella recorrió con sus manitos algunas cicatrices que tengo en los brazos y la forma de los músculos de mi pecho. Después pasó sus manos por mi espalda hasta clabarlas con sus uñas en mis omóplatos. Me atrajo así hasta ella y me dio un beso largo y frenético con su lengua suave y ancha lamiendo a la mía en círculos. "Hacemelo" Me dijo al oído entre gemidos.

Ante lo que me dijo desesperado le saqué las zapatillas de dos tirones. Le desprendí bruscamente el pantalon y de un animalico tirón la deje en bombacha. Apagué lafff luz y prendí el velador. Me bajé los pantalones y quedando en calzonsillos me subí arriba de ella y empecé a frotar mi verga erecta sobre su humeda bombacha negra. Se retorcía y gemía cada vez mas fuerte. De vez en cuando ahogaba sus gemidos con un beso.

Cuanto mas rápido me frotaba contra ella, mas abría sus piernas y mas aprisionaba mi cadera con sus pies. Sentía como de repente alguna especie de raro calor nos envolvía. Empezamos a transpirar.

De otro tirón le saqué la bombacha la tiré por ahí, agarre mi pija empalmada, dura y pesada y la refregué un poco mas contra su humeda concha. Era tan delicada. Tan hermoso su cuerpo blanco marcado en rojo por mis caricias y morididas y como se chorreaba culposamente cuando le frotaba mi miembro por su casi virgen concha que sentí el impulso de penetrarla bestialmente. Dió un grito cuando hundi con furia mi desesperada verga dentro de ella.

Al empujarla ese calor que normalmente invade mi miembro erecto de calor y humedad tardó en llegar. Me costó algo penetrarla completamente, ella sufría y gozaba, se estremecia relajandose y se tencionaba con cada centimetro que metía dentro.

Cuando conseguí que mi verga esté completamente adentro de ella permanecí inmovil unos segundos besandola y acariciandole la cara tan dulce y tierna y mirando con morbo esos ojos verdes que tenia.

Al empezar a moverme empezó a gritar con sus ojos dilatados y la boca entre abierta meneando la lengua. Cada tanto bajaba y frotaba un poco mi lengua con la suya. Embestía sacando mi pija delicadamente y empujandola con fuerza, haciendo chocar nuestras carnes desnudas y produciendo ese sonido a sexo.

Embriagado por el olor de sus jugos goteando entre sus piernas que abrazaban mi pija bañaban su pubis hasta su culo me dejé llevar poco a poco hasta la violencia sexual de darle duro mordiendome los labios deseando que esta nenita que tenía sometida a su calentura y que estaba pervirtiendo con mis morbos se acabara toda y me bañara la pija con sus inocentes liquidos.

Empezó a soltarse mas y mas, cuando fui conciente de que sus piernas empezaban a temblarle y que faltaban a penas segundos para que se desbordara toda la saqué y rapidamente hundí mi cabeza entre sus piernas. Le estiré la concha para dejar al descubierto esa nuezita que tienen todas en la uretra y succionandosela la lamí con furia metiendole los dedos como ganchos enfuresidos, raspando todo el interior de su rosada concha.

Lentamente empezó a levantar su cuerpo contorsionandolo conforme aumentaba su placer mas y mas y terminó por llenarme la boca con su maravillosa acabada.

Sorbí sus jugos, los saboree como un psicopata desgustando la sangre de su victima. "Que dulce nenita" le dije con voz grabe y lleno de mas morbo.

En un impulso por terminar de deshechar su papel de inocente somentida que había mantenido tan bien se abalanzó sobre mí y se llevó a la boca mi verga.

Timidamente lamía y enjugaba mi miembro. Era verdad, no estaba acostumbrada, pero por dios, me daba tanto morbo la timidez con que apenas tragaba mi pene como si fuera un tierno chupetin que me retorcía de placer.

Como en una montaña rusa subí hasta la cumbre del vértigo hasta que mi corazón acelerado y mi verga no pudieron mas y aterricé suabemente con su lengua como si fuera una especie de artefacto liberador liberando toda mi leche en su cálida boquita palida. Grite de placer, literalmente.

Embadurnados en nuestros jugos, irradiando calor y complacidos nos quedamos abrazados. Yo fumaba un cigarro y ella me recorría las cicatrices con sus uñas pintadas de negro.

Poco después nos vestimos y le abrí la puerta.

Y así volví a mi estado natural; Mirar la gente por la ventana con un cigarrillo en la boca y masturbarme en medio de fantasías que esperaba (y que pude) realizar con ella.

Proximamente espero contarles más de María.