Un polvo morboso.

Un polvo morboso.

puta


Me gustan las mujeres cuando son tiernas, cariñosas y hasta dialógicas, pero me vuelven loco hasta la excitación cuando están enojadas, cuando quieren romperte la cabeza de un mazazo. Para eso desempeño un papel que he aprendido a actuar, el de machista. Juego ese papel porque es el que generalmente más irrita a la mujer. El retrógrado, dominante es un ser que provoca ambigüedades en las mujeres, ya que hay algunas que a la vez se sienten atraídas por ese tipo de cavernícola.
Es el caso de Alejandra, la esposa de Luis. De ascendencia turca, de estatura más bien baja, me hace acordar ligeramente a “Little Lupe” o “Lupe Fuentes”, su pelo negro y pesado y sus tetas me vuelven loco tanto como su culo. Al principio intenté alejarme, de respetar a mi amigo y su esposa, pero cada tanto caía en la tentación de hacerla enojar con mi papel de “machista”.
Una tarde, estaba yo en casa cuando ella llamó a mi puerta, bajo su hombro traía su notebook.
-¿me podés ayudar?, esta mierda no anda- dijo bastante alterada mientras extendía el aparato hacia mí.
-¿intentaste con el botón de encendido?- le pregunté riéndome
-¿Qué te crees, que soy tonta?- se defendió
-¡sos mujer!, por eso te pregunto- no podía dejar pasar la oportunidad de incrementar su enojo que era bastante con su computadora.
-y vos un estúpido- respondió mientras me daba un golpe en uno de mis hombros.
Una calza negra que ajustaba su culo, una remera blanca con un cartel en color rosa que resaltaba sus tetas, estaba hecha una diosa y yo para el infarto
-suele sucederle a ustedes la mujeres con los aparatos electrónicos- continué yo
-no somos tan estúpidas- su rostro se contrajo
-no, son mujeres- repuse
-vos un machista tarado- otro golpe en mi hombro
-¿sabés lo que sucede?, es que estos aparatos deberían venir con manual exclusivo para mujeres- dije aumentando mi cuota actoral de machismo.
-¡mentira, somos más inteligentes que ustedes!- intentó repetir el golpe una vez más
Pero esta vez yo estaba prevenido, y tomé su mano en el aire antes que hiciera impacto. La otra mano repitió el intento, y pero la detuve a su vez con mi otra mano.
-¿y ahora que vas a hacer?- le pregunté
Yo me había puesto al palo, haberla hecho enojar me había excitado mucho.
-¡soltame!- su rostro se debatía entre el enojo y la risa.
-¿Qué vas a hacer si no lo hago?- la desafié
-te pego un rodillazo- me amenazó
-otra cosa vas a hacer- dije sin pensarlo
Se me había escapado, mi inconsciente me había traicionado.
-si, te voy a apretar los huevos hasta hacerte llorar- respondió ella aumentando la apuesta
No pude evitarlo, ya estaba como loco y la situación me desbordaba. Con fuerza llevé sus brazos hasta su espalda mientras con el mismo movimientos hacía que ella se apoyara contra mi pecho, eso produjo dos cosas, por un lado que sus tetas se apoyaran claramente en mi, y la otra que su boca quedara a pocos centímetros de mis labios. Ni ella ni yo pudimos evitarlo, lo sé por que me beso con tanta decisión como yo a ella. Sin soltarla permanecimos un largo rato así, besándonos repetidamente.
-soltame- me dijo suavemente
-no, te voy a demostrar lo que es un macho- dije
La hice girar, quedando yo a sus espaldas mientras le sostenía ambos brazos con una de mis manos. Ni ella hacía fuerza para soltarse ni yo apretaba demasiado. Digamos que la posición era meramente testimonial. Inmediatamente mis manos fueron a sus tetas, las que amasé mientras comenzaba a respirar profundamente. Una vez más su boca buscó la mía, esta vez por sobre su hombro. Me sumergí por debajo de su remera, hasta llegar a su corpiño, el que dificultosamente deslicé hacia arriba. Por fin sus pezones estaban en mis dedos. Los pellizqué suavemente mientras ella lanzaba débiles quejidos. Pero había otra cosa que me desesperaba, su raja, por lo que comencé a bajar por su vientre hasta meterme por debajo de su calza y de su tanga. Sentí la piel suave, recién depilada de su entrepierna. Rápidamente llegué a su clítoris. Ella lanzó un nuevo quejido mientras con su culo hacía fuerza hacia atrás, contra mí, como si quisiera evitar el contacto.
Con mi dedo mayor comencé un lento juego de caricias circulares contra la parte superior de sus labios vaginales, ella intentaba cerrar sus piernas y yo intentaba mantener aún sus brazos inmóviles.
-basta, ¡por favor!- me rogó
-no quiero, y vos tampoco querés- respondí
Mi dedo se introdujo en su raja, sentí inmediatamente la humedad que me indicaba que ella estaba tan caliente como yo. De débiles quejidos, los suyos pasaron a ser quejas casi a viva voz, su excitación estaba creciendo a pasos agigantados.
-me la vas a chupar- ordené
Ella asintió con un largo suspiro. Solté sus brazos y giró para ponerse de frente. Se agachó prestamente mientras desprendía mi pantalón. Mi verga saltó hacia adelante como una catapulta liberada. Miró mi pija, sonrió y elevó sus ojos hacia mí.
-es hermosa- me dijo
Las venas hinchadas, la cabeza enrojecida y la dureza de mi pija indicaban claramente que estaba al palo. Abrió su boca y cubrió mi verga. Al principio fue solamente la cabeza, pero sin dejar de mirarme fue deglutiendo mi pija lentamente, se quedó un par de segundos con su boca llena por mi verga y luego la liberó. Me miró sonriendo, como triunfante y repitió la operación luego de quitarse la remera
hermosa
Mientras ella chupaba mi verga una y otra vez yo ya calculaba el próximo movimiento. La llevé hasta el largo sillón de mi recibidor y allí me recosté. Ella intentó colocarse entre mis piernas para seguir chupando pero yo la detuve.
-Sentate encima mío, sobre mi pecho- establecí
Entendió al toque que yo quería era un 69. Se quitó la calza y la tanga y obedeció sin dudar un segundo. Colocó sus piernas a ambos lados de mi rostro, su concha quedó perfectamente al alcance de mi lengua. La hundí en ella sin demora. Sentí como su boca que intentaba atrapar mi verga la liberaba de improviso. Seguí con mi tarea mientras sentía como su mano aprisionaba mi pija y su aliento daba en mi pelvis. Definitivamente ella no podía concentrarse. Decidí ir un poco más alla y me acomodé mejor, para llegar hasta su culo. Apenas mi lengua rodeo el ano, ella lanzó un quejido sordo de placer. Volví a su concha mientras uno de mis dedos jugaba en su ya húmedo ano. Con facilidad se hundió hasta la primera falange.
-me vas a volver loca, no me puedo concentrar- me dijo
Me di cuenta que yo también estaba perdiendo la cordura y en pocos instantes ya no podría detener mi carrera hacia una acabada.
-sentate en mi pija- ordené ahora
Una vez más su obediencia fue instantánea, se sentó sobre mí, aún de espaldas, mientras con su mano dirigía mi verga hacia su concha, que se abrió suavemente como una almeja. Mi pija se albergó en su interior mientras ella jadeaba lenta y profundamente.
-ayyy que dura- se quejó
-como vos la merecés- le dije
-siiiii- respondió
-estás hecha para esta pija- continué
-siii, siiii-
Alejandra había tomado ritmo en sus sentones, su culo subía y bajaba frente a mí.
-Soy tu macho, cabalgá para tu macho, vamos- dije imperativamente
-si, mi macho, mi verga- decía ella
De pronto fue como si estallara, sus gemidos se agudizaron, sus manos se atenazaron en mis piernas y perdió el control del ritmo, su boca abierta casi desmesuradamente indicaba la cercanía de su orgasmo.
-vamos, acabá, acabá para mí- dije
Se deshizo en gemidos, con labios apretados y ojos cerrados y su rostro vuelto hacia mí. Su orgasmo fue tremendo, extenso y abrazador. Se desplomó hacia adelante, casi sobre mis rodiillas, mientras sus caderas subían y bajaban lentamente. Aún su concha latía en torno a mi verga cuando estallé por primea vez. Pude ver su sonrisa triunfante cuando sintió mi semen en su entrepierna.
Pero estaba lejos de terminar. Se puso de pié mientras yo me acomodaba para quedar sentado. Ahora estaba de frente a mí, pasó sus brazos por mis hombros mientras volvía a sentarse. Apenas su piel rozó mi cuerpo mi verga recuperó su dureza.
tetas
La tomé de sus muslos y me puse de pié, quedando ella montada, alzada en mis brazos. Su cabeza se apoyó en mi hombro y comencé a hacerla cabalgar nuevamente. Dificultosamente yo mantenía la penetración, pero ella parecía enloquecida. Se movía como si su vida dependiera de ello. Por su corta estatura y su liviano peso, pude acomodarme.
-sos un juguete para mí- le dije
-tu juguete- repitió ella mientras jadeaba
-te voy a coger cuando yo quiera- continué
-siempre…cógeme siempre- parecía rogar
Comencé a sentir el cansancio y tuve que hacerla bajar. No hizo falta que yo dijera nada, ella se colocó frente al sillón, apoyó sus manos en él y abrió sus piernas. Sin pérdida de tiempo me coloqué detrás de ella y por un segundo me asaltó la duda: ¿su culo o su raja?. Me decidí por su concha y la penetré. Arqueó su espalda mientras con sus caderas hacía fuerza hacia mí. Yo arremetía contra ella y ella contra mí, nuestros cuerpos chocaban una y otra vez. En un movimiento me deslicé demás, mi verga perdió la penetración y al volver a embestir se deslizó hacia su culo. Alcance a detenerme cuando solamente la cabeza de mi pija había ingresado. Su quejido fue amargo, su rostro implorante me miró.
-el culo no…el culo no- me dijo
Pero ya era tarde, ya estaba en su interior.
Me quedé inmóvil sin sostenerla, para darle la libertad de suspender cuando ella quisiera, pero no. Ella acortaba distancias hacia mí.
-hijo de puta, me estás haciendo el culo- me dijo
Sus palabras me indicaban que necesitaba sentir mi dominación.
-tu culito es mío- le dije mientras me movía apenas hacia ella
-no…no- exclamó
-sabés que sí, que cuando yo quiera te lo hago de nuevo- proseguí
Su ritmo aumentaba, ya mi verga entraba más suavemente
-si…si…si- respondió
Yo seguía moviéndome lentamente, mientras ella era la que llevaba el compás mas agresivo. Por mi parte disfrutaba además del hermoso espectáculo de su espalda y sus nalgas desnudos para mí mientras mi verga se perdía en ella.
-tenés un culo hermoso, te lo voy a partir siempre- le dije
Ya sus movimientos eran rápidos, al igual que sus gemidos. Esta vez fui yo quien sintió la cercanía de la acabada.
-te voy a llenar el culo de leche- exclamé
-¿vas a acabar?- preguntó ella
-si- fue lo único que pude responder
-dame tu leche, dame tu verga, hijo de puta, dámela- exclamó ella
No se si ella acabó nuevamente, pero lo que sí sé es que yo lo hice, y abundantemente. Su culo devolvía mis eyaculaciones una y otra vez. Escuché sus gemidos mientras yo ya perdía el ritmo…y la dureza.
Tuve que sentarme, estaba agotado y satisfecho. Ella lo hizo a mi lado.
-estuvo bueno- me dijo
-si, como el macho lo merece- le respondí
-no empecemos de nuevo- me detuvo
La miré y me sonreí. Nos miramos en silencio mientras nos besábamos.
-me voy a dar una ducha, ¿puedo?- me dijo
Yo me quedé un instante, sentado y solo. Me acabo de coger a la esposa de un amigo, y no se cómo diablos va a continuar esto…

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Un polvo morboso.

10 comentarios - Un polvo morboso.

BigWomanNQN
Muy morboso y muy buen relato! Dejo reco y a favoritos! Un beso!
angieyruben -3
Bien moroboso y retorcido y es verdad que a algunas nos gusta que a veces se nos planten como machos dominantes !!!!

Gracias por compartir.
Angie te deja Besos y Lamiditas !!!

puta
La mejor forma de agradecer la buena onda que se recibe es comentando, al menos al que te comenta. Yo comenté tu post, vos comentaste el mío?
Compartamos, comentemos, apoyemos, hagamos cada vez mejor esta maravillosa Comunidad !!!
SactuarySx
Caliente y morboso!!! Me encanto 😉
trainzpotter
Tremendo Relato!!!
Coincido con algunos pensamientos.
Gracias por compartir. Van puntos y #reshout

hermosa
paolita2312
me gusto muchooooooooooooo! dejo puntos y a favoritos!
KaluraCD

Excelente, como siempre.

Un polvo morboso.
La mejor forma de agradecer es comentando a quien te comenta.
goditicahot
no pierdes tu toque, todo en el relato me gustó...
paso luego con puntos
laprima
ME ENCANTO ESTE RELADO !!

LOS PUNTOS YA LOS HABIA DEJADO

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Y HOY PASE A COMENTAR COMO CORRESPONDE 😉

GRACIAS POR COMPARTIR

BESIS LAPRIMA
goditicahot
pase con los puntos prometidos 😉