Los personajes son todos mayores de edad, para que no haya malentendidos.

Amigas y amigos, muchísimas gracias por sus comentarios y puntos. Les prometí subirlo ayer pero me surgió un imprevisto. Aquí les dejo la parte IV. Muchas gracias!



Capítulo VIII: Pacto secreto

Florencia comenzó a llorar, mientras Agustina la miraba con cara de sorprendida. Reconoció la tanga como una de las prendas que habitualmente usaba, e intuía –pero sin poder creérselo- que estaba bañada en semen. “¿De quién?”

-Hey… Flor, porqué llorás? Pará!…- Le dijo Agustina, tratando de tranquilizarla.

Florcha dio unos pasos hacia delante y se sentó en su cama, llevándose ambas manos a la cara para sacarse las lágrimas.

-Florencia… qué te pasa? Ésta es una de nuestras tangas, no?-Repitió Agustina, estirando la tanga y viéndola completa.
-Perdóname…-Dijo Florcha entre lágrimas.
-Qué?... De dónde sacaste esto?..Está toda pegajosa…Parece… como si fuera semen de un chico… qué es?
-….Es eso! –Respondió Florencia sollozando.
-QUÉ? Esto es semen???!!! De dónde lo sacaste??.....¿Tenés novio y no me contaste?! Quién es???
-No tengo novio boluda….
-Así que esto es semen!!!!…..ayyyyy que asco lo estoy tocando y esto todavía está tibio… trajiste a un chico acá?!?!?!?
-Nooo…. No entendés… -Florencia seguía llorando.
-Bueno, explícame entonces, dejá de llorar.
-Me da vergüenza!
-Soy tu hermana boluda… como te va a dar vergüenza???
-Bueno… pero prométeme que no le vas a decir a nadie… ni a mamá, por favor…
-Sí, tonta, qué te pasa? Como le voy a decir a alguien? Te repito.. soy tu hermana, podes contarme lo que sea.

Agustina dejó la tanga tirada en el suelo y se limpió los dedos con una toalla, los tenía un poco pegajosos por haber tocado el esperma directamente.

Se sentó en la cama, al lado de Florencia, pasándole un brazo por el hombro y abrazándola, tratando de calmarla.

-No le cuentes a nadie… Bueno… esa tanga es nuestra.. sí… la usé hoy… ese semen es de nuestro hermano… Martín…..

Agustina abrió los ojos, por un momento creyó que era una broma.

-Te gustan las bromas eh??? Jajaja, dale…
-No… es en serio…

Agustina se dio cuenta que le hablaba de verdad.

-Pará pará pará. Esto… es semen de Martín??? Nuestro hermano???!!!
-Sí…
-CÓMO???!!!!??!
-Shhhhh. Te puede escuchar alguien. Sí… te voy a explicar bien, no te enojes.
-A ver… esto no puede ser.

Florencia volvía a recaer en el llanto y las lágrimas. Empezó a explicar con la voz entre cortada mientras lloraba.

-Todo empezó porque un día entré al baño, así de repente… y estaba Martín bañándose… o eso creía yo, porque entré,…y lo ví haciéndose una paja… y tenía… se estaba masturbando con una de mis tangas…
-Ah bueno… miralo al pendejo. Y qué pasó?????
-Bueno… me contó que le gusta… oler nuestras tangas… y bombachas, cuando las dejamos en el baño…

Agustina no se lo podía creer.

-Olerlas? Las mías también????!!!!
-Sí…
-O sea que se hace pajas oliendo mis tangas también???
-Sí…a mi también me parecio asqueroso… al principio… lo quise retar…y decirle que no lo haga más… pero no sé, de alguna manera me convenció de que no era algo malo… perdóname…
-No, pero… que más?? Que hiciste después?
-Una vez me ayudo con mi tarea…y me ofreció hacerla siempre, y ayudarme a estudiar con matemática… viste que te conté que se me hacía difícil…bueno, y acordamos a que yo le seguía dando las bombachas antes de bañarme para que él se haga pajas… y él me hacia la tarea y me ayudaba a estudiar… sé que estuve muy mal…
-No lo puedo creer. Cómo no me dijiste????
-Me daba vergüenza! Entendeme…
-Ya… tranquila, dejá de llorar.
-Y cuando estudiamos, me pedía que le muestre un poquito… yo le dije que no… pero después me ofreció también hacer las tareas de la casa… y yo accedí…
-Cómo que le muestres un poquito?
-Me pedía que le muestre un ratito la bombacha, a cambio de hacerme las tareas de la casa… ya sé que me pasé…pero cuando lo hacía… hasta yo me excitaba, entiendo que pienses que soy una puta… por favor no le digas a mamá… porfa….
-Shh…. Tranquila…. Calmate…¿Cómo voy a pensar eso? No seas boba…

Agustina estaba descolocada y estupefacta. Lo que había escuchado era demasiado… ¿sus propios hermanos? ¡Si parecían tan inocentes!

Florencia amagaba con seguir llorando, pero Agustina trató de calmarla y decirle que estaba todo bien, que no pasaba nada, que no era grave lo que había pasado, etc. Quería que dejara de llorar ya.

-Flor, no llores mi vida. Lo tomaron todo como un juego inocente… y está bien. Hey… no hicieron nada malo…
-En serio pensás eso? –Preguntó Florcha mirándola con los ojos lagrimosos.
-Sí, boluda… dejá de llorar. Creo que nos debemos una charla con nuestro hermanito, los tres juntos.
-Nooo… no quiero que se entere!!!
-Dale… va a ser divertido. Hace mucho que no hablamos. Me conocés… soy muy curiosa y necesito saber hasta donde llegan sus conocimientos sexuales jaja…
-Divertido? Pensé que me ibas a matar….
-Pfff porqué? La sexualidad no es un pecado, y ustedes recién estan aprendiendo…No hicieron nada malo… necesito saber más de todo esto, dale contame con lujo de detalles todo lo que pasó.

Agustina animaba a su hermana. Florencia ya había dejado de llorar.

La menor le contó todo, hasta el último detalle de todos los incidentes sexuales con su hermanito. Hasta le contó lo caliente que se ponía haciéndolo, y las ganas que le daban de verle la pija a su hermano. Le contó cómo mojaba las tangas para él.

Agustina ya llevaba varios años teniendo sexo con chicos, hacía tiempo que había dejado de ser virgen. Su hermana y su hermano todavía lo eran. Agustina tenía algunos años de experiencia con el sexo, ya lo había hecho de muchas formas… y por todos los orificios. Escuchar a su hermana contarle todo lo que había hecho con Martín la había puesto un poco morbosa, le encantó lo que hacían. Se sintió un poco rara, pero escuchar todo eso, tan prohibido… le despertó el morbo sexual que llevaba dentro.

Cada situación que Florencia le comentaba con lujo de detalles, Agustina escuchaba más que atenta, estaba disfrutando de la charla. Hacía varias semanas que con su novio las cosas no iban de la mejor manera, y el sexo era una de ellas, ya habían pasado varias semanas desde la última vez que había tenido relaciones.

Se empezó a excitar con las cosas que le contaba su hermana.

-Woooow. Le mostraste la cola con esa tanguita?
-Sí.
-Y él estaba muy excitado?
-Sí… me dijo que estaba muy caliente. Le pregunté si quería que le diera la tanga ahí, y me la baje con la pollera puesta. La dejé re mojada… no sabés lo excitada que estaba.
-Jajaja! Y así fue como la llenó de semen…
-Sí… después viniste vos…la descubriste, y bueno, historia conocida.
-Puf hermanita… ! Hasta creo que me calenté un poco con todo lo que me contaste!
-En serio?
-Jaja sí, me siento un poco húmeda.
-Bueno, así dejás la bombacha lista para Martín, jajaja.
-Callate que ahora que me contaste lo que hace, me voy a excitar más, jajajaja. A vos no te da un poquito de vergüenza? –Preguntó Agustina.
-Qué cosa?
-Que te sienta el olor a concha, boluda.
-Ahh jajaja. Sí, al principio me dio vergüenza… pero después se me fue… no sé. Me dijo que le encanta.
-Bueno, si te contó que también se hace pajas con mis bombachas, entonces le debe gustar el olor de la mía también.
-Hay que preguntarle cual le gusta más, jaja.
-Jajaja. Te imaginás? Que enfermas estamos.

Las hermanas se estaban divirtiendo como hacía bastante tiempo que no lo hacían.

-Tendrá alguna noviecita por ahí que no sepamos? –Preguntó Agustina.
-Nah, él me dijo que no. Sino no se andaría pajeando con nuestras tangas. ¿A parte, que nos importa a nosotras? jajaja –Florcha.
-Ya… pero me conocés, soy curiosa… igual, sí, que haga de su pito lo que quiera. Hablando de pito… como lo tendrá?-Le preguntó Agustina a su hermana.
-Yo que sé, vos sos la experta en sexo, no yo.
-Jajaja, cierto que todavía no viste ni una, no?
-No, y gracias por recordármelo, siempre tan amable.
-Jajaja no es para que te pongas mal, ya vas a conocer una. Quizás la de tu hermano, ¿quién sabe? Jajaja.
-No seas tonta. El día que le vi el bulto en el pantalón cuando me bajé la calza, me puse como loca.
-Cómo la tendrá? La tendrá grandecita ya? Me diste ganas de vérsela a mi hermanito, hdp.
-Jajaja, a mi también me dieron ganas de vérsela.
-Boluda, me estoy mojando mal. –Dijo Agustina, mirándose la entrepierna, sintiendo la bombacha ya mojada, algo que hacía bastante no sentía.
-¿La mojaste? Le va a encantar al pendejo.-Dijo Florencia.
-Igual, con toda la leche que te dejó en la tanga… no creo que pueda hacerse otra paja, el pobre.
-Para mí sí puede…-Afirmó desafiante Florcha, riéndose con su hermana.
-Segura? Mmmmm.
-Querés probar?
-Cómo?
-Sácate la bombacha y dásela.
-Paraaa boluda… Así nomás?
-¿Cómo entonces?
-Se la dejo en el baño como siempre.
-Ok.
-Me voy a bañar ahora. –Agustina.

Agustina se puso de pie, se sacó el jean, se volvió a sentar con su hermana en el borde de la cama pero esta vez con las piernas un poco abiertas. Mientras Agustina buscaba en el cajón ropa limpia, Florencia le miraba la entrepierna, cubierta por la bombacha blanca.

-Pasate la bombacha bien por la concha, así la mojas toda, y va a tener más olor.

Agustina sin decir nada hizo caso. Se llevó una mano a su entrepierna, y se restregó la bombacha por toda la concha, de arriba abajo, de lado a lado, por todos los labios vaginales que desprendían humedad. La tela estaba tan húmeda que se le notaba todo el contorno de su vagina. Los labios mayores abultados y la rajita en el medio. Apretó un dedo por encima de la bombacha para metérsela ligeramente en la concha, y embardunarla aún más en sus flujos.

-Qué chancha, hacer esto me puso a mil. –Agustina excitada.

Agustina ya estaba lista para el orgasmo.... aún así sentada en el borde de la cama, se bajó la bombacha hasta los pies y se la sacó.

La abrió bien y le sintió el olor. No le agradó demasiado. Se la dio a su hermana Florencia para que sienta el olor.

Florcha la agarró y se llevó a su olfato la parte donde estaba toda mojadita.

-Sentí. Como me huele? -Le preguntó Agustina a su hermana Florencia.
-Normal. Olor a concha, boluda. –Respondió Florencia.

Agustina volvió a agarrar la bombacha y la olió de nuevo.

-No es muy fuerte? Seguro que le gusta? Le dejé un olor a concha sucia que me da vergüenza Flor. –Dijo Agustina.
-Jajaja dejá de hablar, y andá a bañarte… te aseguro que esa bombacha te la va a llenar de leche oliéndote la concha.

Tras la larga charla, se les pasó el tiempo volando. Su madre les gritó desde la cocina que ya estaba la cena, que vayan a comer.

Agustina se quitó toda la ropa en la habitación, se enrolló una toalla en su cuerpo, y se fue directamente a bañar. Llevaba la ropa limpia en una mano, y la sucia en la otra. Cuando ingresó al baño, tiró toda la ropa sucia al rincón, dejando la bombacha mojada y olorosa arriba de todo. La ropa limpia en el mueble.

Se metió a la ducha, agua calentita. Calentita como ella. Se acostó en la bañera, disfrutó de acariciarse levemente los pezones duros, de pasarse la mano por las tetas grandes… mientras el agua le caía encima. Se pasó jabón… y se rozó con la yema de los dedos, el clítoris inflamado.

“Mmmmm… cuanto hacía que no me tocaba en la ducha….”

Cada vez más rápido, se tocaba a círculos el clítoris, mientras que con los dedos de la otra mano, se abría un poco los cachetes de la cola, y jugaba con el agujerito de atrás. Estuvo pensando en todo el asunto con sus hermanos menores, y como mojó la bombacha para su hermano… acabó en la bañera, jugueteando con el clítoris.

Cerró el grifo, se secó y se vistió rápidamente, para comer algo.

Tras la cena, Martín se fue a bañar, antes de ir a dormir. Se desvistió en el baño, y se acercó a la ropa de Agustina. No tenía muchas ganas de hacerse una paja, después de haber acabado sobre la tanga de Florcha, pero por mera curiosidad, se acercó a revisar.

Encontró a simple vista la bombacha blanca mojada. No se lo esperaba. Inmediatamente se le paró la pija.

Ahora no sólo las bombachas de Florcha estaban empapadas, sino que las de Agustina también????

Le sintió el olor y casi acaba sin tocarse. Que locura. Se imaginó la concha de Agustina mojando la bombacha y casi se muere. Esto era nuevo.

Siguió sintiéndole el olor a concha sucia a esa bombacha, mientras se pajeaba bien lento. De solo imaginarle la conchita a Agustina… “seguro la tiene depilada… como tendrá los labios?”

Se la imaginó tocándose la chocha, metiéndose un dedo… lo que no sabía es que era justo lo que había echo la chica hacía un rato!

Le pasó la lengua y lamió toda la parte brillosa, mojada y pegajosa de los flujos de su hermana…y no pudo contenerse: inmediatamente cuando sintió el semen salir, llevó la bombacha a su pija y la acabó toda. Increíblemente no paraba de escupir leche… se la llenó por completo de semen caliente y espeso… igual que la tanga de Florencia. Se apretó la pija para sacar hasta la última gota y se limpió el glande con lo que quedaba de aquella bombacha de su hermana mayor Agustina.

La dejó allí… y se metió a bañar. Estaba tan relajado que casi se duerme en la bañera. Después, tiró la bombacha al lavarropas.

:::

Tras todo aquello, el muchacho se fue a dormir más placido que nunca. Las cosas no podían ir mejor.

Agustina estaba en el living repasando unos apuntes, cuando todos estaban ya en sus habitaciones. Cerró el cuaderno, y se fue a dormir también.

Pero antes, pasó por el lavadero. Se fijó que nadie la viera… y entró. Enseguida, abrió la tapa del lavarropas, y de inmediato se encontró con lo que parecía su bombacha.

Al verla ahí, casi le da un vuelco al corazón. La agarró, e inminentemente sintió los dedos llenos de algo inconfundible: semen pegajoso y espeso.

La sacó afuera del lavarropas, y la miró. Estaba arrugada, llena de leche de su hermano. La abrió y le sorprendió ver lo manchada que estaba. Repleta de semen.

Obviamente, fue hasta su habitación sigilosamente, y la encontró a Florcha acostada en su cama, pero aún despierta.

-Mirá lo que hizo tu hermanito. –Dijo Agustina sonriendo mientras le enseñaba la bombacha a su hermana.
-A ver… viste? Te la lleno de leche el pendejo. Yo te dije.
-Boluda… tremenda paja se tuvo que haber hecho. Y eso que ya se había hecho una con tu tanga. Tiene más potencia que mi novio.
-¡Jajaja!

Le encantó lo que había hecho su hermano… volvió al lavadero a meter la bombacha en el lavarropas y se limpió los dedos llevándoselos a la boca, lamiéndolos uno por uno, pasándoles la lengua y chupándose los dedos con los labios.

“Que gusto tendrá la leche de mi hermanito?”

Le pareció un sabor muy suave y algo dulzón. No le desagradó. Ya había probado la leche de sus novios anteriores, y generalmente no le agradaba, pero ésta no le desagradó en absoluto.

La muy zorra, volvió a tocar la bombacha sin sacarla del lavarropas, con un dedo, sacando un poco más de semen, y se lo metió en la boca de nuevo. Le estaba gustando, y ya estaba nuevamente excitada.

Se fue a dormir con una sonrisa en la cara, y con el gustito a semen de su hermano en la boca.

:::

El día posterior, después de la mañana, cuando Florencia y Martín regresaron de la escuela, y Agustina regresó de la universidad, esa tarde Florcha le dijo a su hermano que lo esperaba en su habitación para estudiar como siempre.

En la habitación, Florcha le dijo a Agustina:

-Rápido y sencillo, ¿sí?
-Sí.

Martín ingresó al cuarto, cuando vio a Florcha en su cama, y a Agustina en la suya. Florencia estaba ya abriendo sus apuntes, acostada boca abajo en la cama, y Agustina también acostada en su cama pero boca arriba leyendo un libro.

El muchacho se sorprendió un poco. Se sentó al lado de Florencia, expectante.

Antes de que empezaran a estudiar, Florencia le dio un beso en el cachete y le habló:

-Hermanito, no tenemos que disimular más porque Agustina ya sabe todo.
-……Cómo? -Martín no entendía.
-Ya le conté a Agus nuestro secreto… nuestros ‘arreglos’, entendés?

Martín se giró y la miró a Agustina, sorprendido.

-Es que me descubrió ayer… la tanga con la que te hiciste una paja…me descubrió y bueno, le tuve que contar todo jaja. Pero no te asustes… lo tomó más que bien…-Dijo Florcha.
-En serio sabe todo?
-Sí. Hasta le gustó nuestro secreto.
-¿Te gustó la bombacha que te dejé ayer?-Le preguntó Agustina a Martín, sonriendo.
-….... –Martín no sabía que responder!
-Si querés que te las siga dando, solo tenes que decírmelo hermanito.
-…Bu…bueno.
-No seas tan tímido! Ahora en vez de tener un secreto entre dos, vamos a ser tres –Dijo Agustina tratando de tomar la situación de manera normal.
-..O…Ok.-Atinó a decir el muchacho más que sorprendido.
-Para no aburrirte… una vez que me descubrió, hablamos de lo que hacíamos y a ella le agradó… hasta te dejó la bombacha para que te hagas una paja.-Le explicó Florencia.
-Gracias Agus.
-De nada tontito. ¿Te gustó mucho?-Preguntó Agustina.
-Muchísimo. Perdón si algo te molestó…
-No hay nada que perdonar.-Volvió a sonreír Agustina.
-Bueno.. situación aclarada ya?-Preguntó Florencia.
-Sí.-Agustina.
-Sí.-Martín.
-Otra cosa… esto NO SALE DE ACÁ. Ninguno de nosotros va a revelar NADA de esto, eh? Ni a mamá, ni a nuestras mejores amigas o amigos, ni a futuras parejas… esto es un secreto sagrado de nosotros tres.-Florcha.
-De acuerdo.-Martín
-Totalmente.. top secret. -Agustina.
-Bueno… estudiamos un rato hermanito?
-Dale!

Martín ayudó a su hermana con la tarea y el estudio, mientras en la otra cama Agustina estaba con la notebook haciendo un trabajo de la universidad. Mamá estaba en el trabajo, así que estaban solos.

Tras la fructuosa jornada de estudio, Florencia cerró la carpeta, y Martín se preparaba para irse del cuarto.

-Hey! No querés verme la bombachita hoy?-Le dijo Florcha.
-Sí.. pero.. está…-Martín miraba a Agustina.
-Qué tiene? Cuantas veces crees que nos vimos desnudas con mi hermana?-Dijo Florencia.
-Casi todos los días.-Respondió Agustina en su cama.
-Exacto. Querés verme la cola hermanito?
-Sí.

Florencia se desabrochó el jean y se lo bajó hasta los muslos. Apareció una bombacha roja estilo cola less. Se arrodilló a cuatro patas en el borde de la cama, mostrándole todo el culo gordo y grande a su hermano en la cara.

El chico miraba embelezado… su hermana a cuatro patas en la cama, con la bombacha roja comida por el ojete, metidita. Y él a pocos centímetros. Ya la pija la tenía re dura. Marcaba bulto en el short.

-Te gusta mi cola? –Preguntaba Florcha.
-Sí, Flor… me encanta!!!!

La chica permaneció así, mientras Martín le miraba más abajo, donde la conchita formaba un bulto en la bombacha. Se le notaban los labios mayores bien abultaditos, y una ligera marca de la rajita. Puf. Estaba claro que quería verle la concha que tantas veces le había sentido el olor.

-Que cola enorme que tenés hermanita. No te molesta que se te meta tanto la bombacha?
-No, ya estoy acostumbrada.

El agujero del culo lo tenía apenas tapado por esa bombachita, por una delgada línea. Alcanzaba a verle como cerca de esa zona la tenía más rosadita.

El muchacho ya se tocaba el bulto por encima del short… era demasiado.

Agustina observaba todo con atención. Podía verle de costado la pija parada haciendo presión, y le pareció de buen tamaño.. se le estaba haciendo agua la boca –y la concha-.

Florcha terminó con la sesión, y se subió el jean.

-La vas a querer? –Dijo Florencia, señalándose la bombacha-
-Sí!
-Ok, te la dejo en el baño.
-Y a mí, no me la vas a pedir?-Dijo Agustina, poniendo cara triste.
-…Puedo?-Preguntó el muchacho.
-Sí! Mirá que te la mojé para vos…pedímelaa! porfii !
-Me das tu bombacha Agus? Porfa!
-Qué querés hacer con mi bombacha?
-Quiero hacerme una paja…y llenártela de leche…si vos me dejás.
-La vas a oler también?
-Siiii.
-Ok hermanito… tomá:

Agustina así acostada como estaba, metió las manos bajo su falda, y se bajó la bombacha azul mojada que traía, manchada por los flujos vaginales debido a su excitación. Se la tiró a su hermano que la cazó.

-Gracias a las dos!
-De nada.
-De nada .

Martín salió corriendo con la bombacha de Agustina en la mano… llegó al baño, se bajo el pantalón, aspiró el olor a concha excitada de Agustina, y se la llenó de lechita caliente.

Más tarde hizo lo mismo con la bombacha roja de Florencia.

A Agustina le encantaba revisar luego las bombachas enlechadas… sobretodo para probar el semen de su hermano… por el momento no pasaba de una ligera probadita con el dedo… pero la excitaba todo el asunto.

:::

Los siguientes días fueron parecidos… Martín ayudaba a Florencia con el estudio… y sus hermanas le entregaban las tangas en su propia cara, o alguna que otra vez se paseaban en tanga por la casa, cuando no estaba mamá en el hogar.

Las dos hermanas estaban súper calientes, y el chico aún más.

Martín a veces se sorprendía…un día de mucho calor, estaba merendando en la cocina. Agustina llegó de la universidad, y se fue directo a su habitación. De pronto, ella sale del dormitorio y va al living, pasando por la cocina en frente de su hermano. Agustina con una remera y en tanga, enseñando casi todo el culo, haciéndose la distraída. El ojete de Agustina si bien no era tan gordo, grande y perfecto como el de Florcha, tenía lo suyo, era sexy, “un buen culo” como decían los vecinos, y más con la tanguita toda metida. El muchacho miraba cuanto podía, y vivía al límite de la calentura.

Cuando Martín la miró, ella se dio vuelta y lo cazó de lleno.

-Qué mirás? –Agustina.
-Na..nada. –Dijo Martín casi escupiendo el té.
-No me estabas mirando la cola, no? –Dijo Agustina irónicamente y sonriéndole, sabiendo perfectamente que lo estaba haciendo.
-Me cazaste. Nada para decir. Igual vos tenés la culpa eh!-Martín sonriendo.
-Ah si? Y porqué? –Contestó ella también riéndose.
-Porque estás re buena con esa tanga hermana… aparte estás re sexy así.
-Aww gracias…

Agustina se detuvo a ordenar sus carpetas en el mesón, dándole completamente la espalda a su hermano, que le seguía mirando el orto entangado ya sin disimular. Parecía ser una tanguita blanca, no se distinguía mucho porque estaba toda metida y tenía a la vista toda la raya del ojete la zorra, que se dejaba mirar. Casi le estaba viendo la cola desnuda.

Terminó con sus cosas, y se giró para mirarlo a su hermano. Ahora sí pudo confirmar que era una tanga blanca, bastante chiquita, viéndosela de frente, cubriéndole el pubis.

-Me voy a bañar hermanito, tengo que irmeeee.
-Ok…me la das?… -Dijo Martín, señalándole la tanga a su hermana.
-La querés ahora?

Martín hizo el gesto afirmativo con la cabeza. Agustina se fue hasta el baño, se bajó la tanga y se la tiró desde allí a su hermano en la cocina.

Mientras Agustina se duchaba, Martín se entretuvo con la tanguita en la cocina. La desdobló y no la notó tan mojada como anteriores veces. Estaba húmeda, brillosa y calentita por el uso de su dueña hacia pocos segundos. Se sacó la pija del short y se empezó a pajear oliendo la parte húmeda, que tan solo 30 segundos antes estaba metida en la concha de su hermana mayor Agustina. Se fijó también en la tanga, la parte de la cola, que ni se la veía cuando la tenía puesta. La tenía toda enterrada entre las nalgas rozándole el agujerito del culo. Que placer se daba. Siguió sintiéndole el olor de la concha hasta que se vino, y puso la tanga en su glande para acabarla todita. Una vez repleta, la metió en el lavarropas.

Tras el baño, Agustina ya vestida y peinada, con el pelo casi rubio mojado y arreglado, agarró las otras prendas sucias –la remera y el corpiño- y fue al lavadero para meterlas en el lavarropas. Se fijó que dentro estaba su tanga.

“Ya la usó este pendejo?”

Volvió hasta la puerta del lavadero, y se fijó que su hermano seguía en la cocina. Una vez que se aseguró que nadie la veía, mientras que en una mano tenía la remera y el corpiño, con la otra que le quedaba libre, la metió en el lavarropas y tocó su tanga llena de semen. La palpó con dos dedos, notándola bañadita en esperma. Trató de juntar un poquito de leche con los dedos, y se llevó los dedos a la boca para chuparlos.

Lastima que ya estaba frío. Le hubiera encantado sentirlo tibio. Se limpió los dedos con la remera sucia y la metió en el lavarropas con el corpiño, cerró la tapa y lo prendió.

:::

Llegó el viernes. En la noche del viernes, Agustina y su hermana invitaron a algunas amigas a la casa, porque mamá no iba a estar, ya que se iría a visitar a unos parientes a un pueblo cercano, y se quedaba a dormir allá. Los chicos tenían la casa sola hasta el sábado al mediodía.

Florencia, Agustina, y sus amigas, cenaron, y luego se quedaron bebiendo cerveza. Más de lo recomendado.

Martín se encerró en su cuarto con la notebook. Le molestaban los ruidos provenientes de la cocina, con tantas mujeres hablando.

Las chicas bebieron un poco más de la cuenta, cuando a eso de las 3 AM se terminó la joda, y las amigas poco a poco abandonaron el hogar y se volvieron a sus casas…Agustina y Florencia limpiaron como pudieron toda la cocina, pidieron ayuda a su hermanito… algún favor les debía devolver después de ofrecerle las tangas para que se masturbe.

Entre los tres dejaron la cocina reluciente.. ni rastro de algún desorden.

Martín notaba como las dos estaban medias raras… obviamente estaban algo alcoholizadas. Ambas estaban más habladoras, alegres, y jodonas de lo normal.

Ya con el reloj marcando las 3:30 AM, se sentaron en la mesa a beber las últimas tres botellas pequeñas de cerveza, jugando a las cartas.

Agustina bebió un trago de cerveza de la botella y la volvió a apoyar en la mesa. Estaba siendo vapuleada por sus hermanos en el juego de naipes.

-Ustedes me están haciendo trampa…-Agustina.
-Jaja, si sos mala jugando no es nuestra culpa. –Florcha.
-Bueeeno, mirá quien habla… es la primera vez en tu vida que me ganás en algo.
-Segura? Si no sabes jugar, no llores hermanita jajaja.-Florencia.

Agustina tiró las cartas contra la mesa, cuando recibió un mensaje de whatsapp de su novio. Se fijó su teléfono y le empezó a escribir para responderle.

-Quién es?- Martín.
-Que te importa pendejo, dedicate a jugar vos.-Agustina mientras seguía escribiendo.
-Es el novio.-Florcha.
-Sí.. algún problema?-Agustina.
-A ésta hora? Medio desubicado eh…-Dijo Florcha mirando a su hermano para reírse.
-Es verdad. Cómo sabe que estas despierta? Siempre te habla a esta hora? –Martín.
-No jodan… ¿no me puede mandar un msje? Metidos!-Agustina.
-¿Para qué te enviaría un mensaje a ésta hora? –Martín.
-No creo que sea para desearle las buenas noches. –Florcha.

Ambos se reían tratando de molestar a Agustina.

-Jajaja cállense. Vos sos una pendeja virgen, y vos sos un pendejito pajero y virgen. Consíganse un novio y una novia y después hablamos.-Agustina riéndose mientras seguía mensajeandose con el novio.
-Ah bueno, habló la experta del sexo.-Florcha.
-Jajaja no experta, pero más que ustedes sé, así que más respeto cuando hablan con una adulta.-Agustina.
-Jajaja ni vos te la crees hermanita.-Florencia.
-Ah sí? Habló la que todavía no vio ni un miembro masculino. Hermanito, sabías que Florencia todavía nunca se la vio a un chico?-Dijo Agustina entre risas.
-¡Hey! No seas forra.-Florencia.
-Jaaa ¿viste? Eso te pasa por molestarme.
-Sí, claro… no te hagas la superada, porque vos ¿cuántas viste? Dos o tres nomás…
-Sí, y?
-Y bueno, que no sos una… ‘woow experta del sexo’, ni estás como para burlarte tanto de nosotros.-Dijo Florcha mirando a su hermano, riéndose.
-Jajaja. Sí pero me burlé porque vos querías joder. Aparte, a ustedes si quisiera, les podría dar una clase de sexo.-Agustina.
-Que soberbia eh. Dale entonces, enseñanos tanto que sabes.-Dijo Florcha desafiante y divertida.
-Jajaja que querés que te enseñe?
-No sé, digo, tanto que te haces la que sabés de sexo y nosotros no, podrías darnos una clase, no?
-Qué querés, que te enseñe a coger boluda?
-Jajaja sí, dale.. a ver como nos enseñas.-Dijo Florcha, desafiando a su hermana.

El alcohol ya surtía efecto en ambas. Martín observada todo, callado, bebiendo el último trago de cerveza. Sus hermanas se picaron entre ellas divirtiéndose, inducidas mediante la ligera ebriedad que llevaban.

Estaba claro que una conversación así nunca hubiera sucedido sin estar bajo los efectos del alcohol.

Agustina estaba con una falda de jean algo corta, que le tapaba la cola y un poquito de los muslos, no más. También llevaba unas botas de cuero negras con taco, y una remera algo escotada azul a rayas con los hombros descubiertos. Se le notaban el comienzo de sus grandes y redondas tetas debido al escote, parecía que no tenía corpiño porque estaban muya apretadas bajo la remera.

Se puso de pie, dejó el teléfono en la mesa, y se acomodó el pelo atrás de las orejas.

-Mirá bien Flor. –Dijo Agustina.

Envalentonada por el alcohol, Agustina, así parada, apoyó ambas manos y brazos sobre la mesa, se inclinó un poco hacia delante, dejando la cola paradita.

-Vení hermanito, ponete acá atrás.-Le ordenó Agustina.

Martín se paró e hizo lo que ella le pedía. Se colocó detrás de su hermana mayor, viendo como la faldita se le levantaba un poquito debido a la posición, alcanzándole a ver los muslos y el comienzo de la cola. La chica estaba parada, casi en cuatro, apoyándose en la mesa.

Continuará…